Buenos días mis queridos lectores!

Antes que nada quería agradecer a SeyPulido, una gran amiga y beta reader, que escribe yaoi sobre idols del k-pop, sus fanfic son realmente buenos, los animo a leerlos.

También quería agradecerles sus favs-follows y sus reviews a mellitacullen,Oliiviia R y Chica Cuervo, ah y al anónimo!

Espero que estén disfrutando de la historia y sin más ahí les va el nuevo capítulo.

¡No olviden comentar!

¡A disfrutar!

Disclaimer: bla bla los personajes no son de mi propiedad sino de J.K Rowling bla bla


Aspiró el amargo aroma que se elevaba desde la taza de Té recién hecho que tenía entre las manos hacia sus fosas nasales.

Había llegado a la sala de su torre con un único pensamiento rondando su mente.

"¿Que tendría que decirle en privado McGonagall a Malfoy?", mientras cruzaba el umbral de su habitacíon, la morena no podía dejar de pensar en las mil y una posibles situaciones que podían estar dándose en el despacho de la directora.

Lanzó su bandolera a la cama, se desprendió de su uniforme y se puso un serio y cómodo pijama con una camiseta de tirantes finos en raso blanco crudo con una puntilla en la parte baja de la prenda y un pantalón color violeta. Se calzó las cómodas zapatillas de andar por casa y tomando una chaqueta de punto grueso para cuando refrescara y un libro bajó a la sala a disfrutar de una tarde-noche de lectura. No le apetecía nada más hoy.

Se hizo su té y se acomodó en el confortable sofá. Era muy mullido, como una nube.

Aspiró el aroma de su deliciosa bebida, aún estaba demasiado caliente así que la dejó reposar en la mesita auxiliar.

Tomó el libro que había decidido que sería su compañero durante la noche que se avecinaba.

De repente Draco entró como Atila corriendo hacia su habitación sin dirigir una mirada ni una palabra a su compañera y cerrando la puerta con un gran portazo tras él.

-Pues no debe haber ido muy bien...- comentó la morena. Mientras removía su taza de Té aún ardiente y se disponía a adentrarse en su mundo literario.

No podía aguantar más, había pasado los dos peores días de los últimos meses en esa escuela. Necesitaba, como el aire para respirar, leer las palabras que había plasmado su madre en aquella carta que le acababa de entregar la directora.

Corrió hacia su torre, entró y ni se fijó en la presencia de su compañera, corrió a matacaballo y cerró con un portazo la puerta de su habitación apoyándose tras ella deslizándose hasta el suelo.

Sostuvo el sobre en sus manos y lo miró fijamente. Tenía que abrirlo.

Inspiró, cerró los ojos, expiró.

Abrió el sobre y sacó el pliegue de papel que contenía las noticias de su madre.

Comenzó a leer con atención cada palabra.

"Querido Draco,

Sé que han pasado un par de días pero tu padre y yo no podemos evitar estar preocupados por tí, mandé la carta a Minerva para evitar ninguna travesura de tus compañeros , no se como habrán reaccionado a tu presencia en la escuela.

¿Qué tal estás? ¿Qué tal te tratan los compañeros?¿Y los profesores?

Minerva me prometió que te ayudaría a evitar los problemas todo lo que pudiera, espero que cumpla su palabra.

Llegó a mis oídos que te otorgaron el premio anual junto a aquella chica, la hija de muggles amiga de Potter. Tu padre ha sonreído, no sabes lo orgulloso que está de que al fin hayas alcanzado a la muchacha, no lo ha dicho pero yo lo sé.

Hijo, sé que mis palabras no son necesarias, eres fuerte , lo has demostrado aguantando todo lo acontecido. No sabes la angustia que siento solo con imaginar tu situación ahora...

Eres fuerte Draco, lo has sido, lo has demostrado, has sobrevivido al señor tenebroso, aguantaste el peso de su maldición por tu familia, aguantaste su tortura, has aguantado tanto que no puedes imaginar como me siento al pedirte que aguantes más... aún cuando la guerra terminó. Para nosotros sigues siendo hijo nuestro. Tu padre está enajenado últimamente, las deudas nos ahogan, el ministerio decidió que no podríamos disponer de nuestras bóvedas de Gringotts durante un tiempo indefinido.

No te voy a mentir Draco, ni en mis peores pesadillas imaginé un futuro tan negro para nuestra familia. Tu padre ha liberado a todos los elfos, no tenemos ni para darles algo de comer, cómo vamos a pretender que nos sirvan...

Pero tu no te preocupes por nosotros hijo, estamos bien dentro de lo que cabe, no nos falta de comer que es lo importante, tu tía nos está ayudando muchísimo, jamás podré perdonarme haberla rechazado durante más de 20 años... hemos perdido tanto, hijo mío.

Tu padre y yo sólo queremos una segunda oportunidad para tí, nosotros estamos condenados pero tú, lucha, hijo mio, eres fuerte, aguanta, aguanta por nosotros, aguanta por tí, eres lo único que nos queda, y lo más valioso. No te olvides nunca de eso, Draco.

Pero dejemos la tristeza a un lado, espero que disfrutes de este año y puedas ser tú. Intenta que la gente te conozca hijo, que conozca al Draco que yo conozco, que conozca a mi maravilloso tesoro, que no se quede en la máscara que te has forjado durante estos años para no mostrar tu debilidad... por que no eres débil hijo mío, lo sabes.

Intenta vivir por una vez cariño, intenta ser tú y vivir tu vida, no caigas en provocaciones, y sé paciente.

No caerás bien a mucha gente, pero estoy completamente segura que caerás bien a aquellos que se esfuercen en conocerte, pero ya sabes que tienes que poner de tu parte, se que te costará pero debes hacerlo, por tí , por la familia, pero sobre todo por tí, eres lo único que importa Draco.

No sabes las veces que me martirizo junto a tu padre por haberte arrastrado a esta vida en la que tú no deberías haber participado, por infundarte ese absurdo racismo. Olvida el pasado hijo, vive el presente, vive tu presente y no te olvides que nosotros estamos bien, que nosotros no estamos solos, pero tú si. No te vuelvas loco hijo, las cosas son mucho más sencillas de lo que pensamos en ocasiones.

Esfuerzate mucho y demuestra lo que vales, que es mucho.

Tu familia que te extraña y te quiere."

Soltó la carta tirándola al suelo.

Cerró los ojos y apoyó la cabeza en la puerta, aflojó el nudo de su corbata y se derrumbó.

No pudo evitar que las lágrimas inundaran su rostro.

Draco Malfoy sentía, era una persona extremadamente sensible que había tenido que endurecerse a causa de la vida, primero por la educación de su padre y segundo por la llegada a su vida de personas como su tía Bellatrix, quien lo enseñaba a dolor vivo, y el señor tenebroso, que arruinó su vida y la de su familia.

Tenía una gruesa e impenetrable coraza que lo protegía de los ataques del exterior y bajo la mirada del resto de la humanidad era un personaje frío que ni sentía ni padecía, pero a su madre no podía engañarla, ella le conocía demasiado bien.

En la intimidad, Draco se derrumbaba, no soportaba la realidad que estaba viviendo, no soportaba la idea de su familia pasando por ese complicado momento, su padre enajenado y su madre sola pasando por ese trance...

Y él no podía hacer nada más que llorar, lamentarse y apretar sus puños de rabia y frustración.

Una vez no le quedaban más lagrimas por echar, recompuso su armadura a prueba de la humanidad, y con su mascara de odio y frialdad recobró fuerzas para enfrentarse a su situación, un curso por delante en aquella escuela.

Tenía la garganta seca, la hinchazón de los ojos se había bajado después de un rato.

Salió de la habitación, había pasado la hora de cenar, pero no le importó, no tenía hambre.

Bajó las escaleras y se encontró con Granger rellenándose una taza de té, olía estupendamente.

-Buenas noches- saludó la muchacha- ¿Quieres una taza?- ofreció.

Dracó examinó a la muchacha, quien incómoda cruzó su chaqueta de punto tapándose de la vista del rubio, era muy recatada.

La aspereza en su garganta le impidió pronunciar sonido alguno, se limitó a asentir.

La morena sirvió dos tazas de Té y las llevó a la mesita bajo la atenta mirada del rubio.

Acababa de pasar un momento duro, no quería estar solo, con tal de estar acompañado hasta Granger valía.

Ella se sentó en su sitio y retomó la lectura.

Él se limitó a beber el Té, sentía como ardía por su garganta aclarándola , permitiéndole volver a tener voz.

-Gracias por el té

Hermione levantó la vista del libro para fijarla en el muchacho que tenía en el sofá de su derecha. Cerró su libro tendiéndolo a su izquierda, se había cansado de la lectura.

-De nada- contestó sin quitar la mirada del Draco- dejo todos los días una jarra en la encimera, sírvete cuando te apetezca.

El muchacho asintió. Ambos cruzaban miradas entre trago y trago. Querían hablar pero no tenían nada que decir y la situación estaba siendo verdaderamente incómoda.

Él recordó como esa misma tarde la muchacha había intentado mantener una conversación cordial con él de camino al despacho y no había sido muy buen conversador que digamos, sintió que ahora era su turno.

-¿Por qué me hablas?- preguntó el chico directamente. La verdad es que le inquietaba de sobremanera el comportamiento que había tenido la muchacha con él, eran detalles que en cierto modo le agradaban.

Hermione no esperaba la pregunta y se atragantó con el té Una vez recobró la compostura habló.

-¿Perdona?

-¿Por qué me hablas?- volvió a preguntar el rubio sin apartar aquella mirada gris inquietante de la joven que mostraba un ligero nerviosismo.

-Vaya Malfoy, sinceramente creo que es la primera vez que no se que me están preguntando, y es francamente poco probable que no sepa responder a una pregunta.

-Venga Granger, no es tan difícil- el chico estaba inquieto.

-Pues no se... ¿Por qué no te iba a hablar? Sinceramente vamos a compartir estancia un curso, si no te hablara sería incómodo y no me gusta estar mal. No nos hemos llevado especialmente bien en los últimos...- empezó a contar años con los dedos – bueno, desde siempre y no creo que podamos serlo nunca. Pero los tiempos han cambiado, el pasado quedó atrás. Si permanecemos en el pasado el mundo seguirá sin nosotros, hay que adaptarse.

El chico no podía dejar de escuchar el discurso de la muchacha, compartía su opinión.

-Ya no hay guerra, no hay bandos, ni yo soy tan buena ni tu eres tan malo, eso lo tengo seguro. Solo somos personas que debemos tratarnos como personas, ni más ni menos, somos compañeros y por eso te hablo.

La chica acabó su taza, se levantó y la fregó.

"A lo muggle, como no", pensó Draco.

Regresó al sillón, esta vez acercándose más a su compañero.

-Ambos tenemos un pasado un tanto tormentoso- esbozó una sonrisa que no pasó desapercibida para el chico. Hermione deslizó su chaqueta de punto por su brazo izquierdo dejándolo al descubierto.

-Francamente creo que a ambos nos convendría académicamente tener una convivencia sana, pero sin respeto no podemos hacer nada.

-A donde quieres llegar- preguntó el muchacho hastiado de tanto discurso, no le extrañaba que quisiera hacer leyes mágicas, era una abogada nata.

Hermione le mostró su brazo izquierdo, donde permanecía una cicatriz imborrable muy familiar para Draco.

El semblante del chico cambió radicalmente, su cara mostraba tensión e incomodidad.

Léelo por favor- pidió cordialmente

Draco tragó fuerte, los recuerdos de aquella noche se agolpaban, no eran agradables en absoluto y mucho menos los que vinieron después. Aquella noche torturaron a su familia al completo, su padre , su madre y él mismo sufrieron numerosos Cruciatus, muchos causantes de la inestabilidad mental actual de su padre.

Draco no pudo ignorar el cambio en la cara de la muchacha, sus facciones se habían endurecido. Ver esa cicatriz debería ser extremadamente duro para ella también, esa chica era realmente fuerte para enfrentarse a todo sin importar nada, demasiado fuerte o demasiado tonta, nadie se hubiera encarado a su tía.

-Por favor- pidió la muchacha- lo has dicho incontables veces a lo largo de estos años.

-Sangresucia...- dijo

-Si, pone sangresucia. En el pasado, yo era una sangresucia, la gente que no se ha adaptado al cambio seguirá llamándome así, eso seguirá igual, salvo que actualmente no hay sangresucias ni sangrelimpias, hay magos y brujas, fin. Siempre quedará alguien que me lo llame, y me dolerá claro está. Pero yo se que mi sangre ni está sucia, es igual de roja que la del resto de magos, por tanto como si quieren decir que mi sangre es color arcoiris, yo paso.

Draco estaba sorprendido, esa chica era muy madura y tenía dos dedos de frente sin duda y muy claras sus ideas, a parte de que todo lo que decía llevaba razón y estaba seguro que la mayoría de las personas coincidían con ella. Tambien había muchos radicales que ejercían su justicia con los sangrelimpia, pero ella que había sido una sangresucia que había padecido mas dolor que ningun otro, no guardaba rencor, al menos no demasiado, o eso quería creer Draco.

La chica se acercó él para su sorpresa, quien por acto reflejo no pudo menos que apartarse.

Ella lo miró contrariada pero permaneció en su lugar, no se acercó más. No quería invadir el espacio del chico, menos en su primera toma de contacto cordial en años.

-Puedes levantarte la manga de la camisa?- preguntó. Él asintió, sabía perfectamente lo que ella quería ver. Desde el dia del final de la guerra había cubierto la marca con unas vendas, no quería verla, no podía, le traía demasiado dolor.

Draco se arremangó y quitó las vendas mostrando su marca.

-¿Par qué quieres ver esto? Soy consciente de mi pasado Granger y de sus consecuencias.

Ves, sigues en el pasado. El pasado esto el pasado lo otro, es una simple marca que no califica lo que eres. ¿O es que a caso sigues siendo un mortífago y aspiras con acabar con todos nosotros?- preguntó irónicamente la chica, a lo qué el negó- Ya no hay mortífagos, con lo que ya no te pueden llamar así, ni siquiera yo por mucho que me pese- dijo con gracia la joven para quitar tensión.

-Son solamente marcas, recuerdos de lo que eramos en el pasado, de los errores cometidos en tu caso, pero que a fin de cuentas hoy no tienen lugar en nuestras vidas- miró al reloj, era realmente tarde- Vaya, me alargué demasiado. En fin, quería llegar que para tener una convivencia sana en estos tiempos de cambio debemos dejar atrás el "asquerosa sangresucia Granger" y el "sucio mortífago Malfoy", no somos sangre sucia ni mortífago...

El chico miró su marca una vez más y ella se percató de ello.

-Por la marca, bleh, no le des importancia, tómatelo como un simple tatuaje, poco original pero al menos es más atractivo a la vista que esta palabreja mal grabada- rió la chica- al menos está bien dibujado.

La chica se levantó.

-Es tarde, iré a dormir ya. ¿Tenemos tregua de convivencia eterno, némesis?- dijo tendiéndole la mano.

-Tenemos tregua- contestó el rubio con una sonrisa ladeada.

-Perfecto, pues hasta mañana Malfoy- la chicha le dio la espalda y subió por las escaleras- Ah, se me olvidaba- dijo llamando la atención del muchacho- Hurón saltarín es demasiado gracioso como para excluirlo del trato.- y tras esto cerró la puerta de la habitación.

"Maldita sabelotodo, es jodidamente repelente", pensó el rubio mientras subía hacia su habitación. Hoy descansaría mas o menos tranquilo, o por lo menos olvidando en cierto modo lo que había leído en la carta de su madre.


¿Qué les pareció? ¿Un review para esta pobre autora?

Nos vemos en la próxima actualización!

En el próximo capítulo: eventos inesperados, una de chistes y situaciones vergonzosas.