Buenas tardes!

Quería agradecer todos sus reviews, miren en su bandeja de entrada que respondo los comentarios siempre pero nunca se si lo leen o no!

Intentaré mejorar la redacción todo lo que pueda, nunca escribí antes entonces hago lo que puedo :S

El tema de las faltas, no seáis tan duras conmigo, mi beta reader se encarga pero alguna se le pasará, todos somos humanos.

Me gustaría que todos los fallos que veáis, todas las quejas me las comentarais de verdad, nada me gustaría más que hacer de esta historia algo bueno pero para eso necesito su ayuda.

Espero sus comentarios pero cuando se los responda, háganmelo saber!

Muchas gracias por todo!


Chapter 9

Un nuevo día se cernía sobre la escuela. El sol se colaba por las ventanas iluminando con sus rayos cada rincón del lugar con sus cálidas caricias.

Recibir esos rayos de sol en la cara había sido muy placentero para Hermione, tanto que en vez de levantarse a su hora, permaneció dormida durante un largo rato. Aquella noche había caído rendida en los brazos de Morfeo con una facilidad abismal debido a la satisfacción de su tregua con su compañero de torre, puede ser.

Pero esos minutos de descanso le habían pasado factura. Llegaría tarde a clase y tenía Defensa contra las artes oscuras a primera hora, dos horas seguidas con Bill y luego otras dos horas de pociones. Una mañana muy entretenida.

Se vistió en un segundo y desenredando el pelo con sus dedos cogió la bandolera y corrió hacia el aula dónde debía estar comenzando la clase.

Estaba exhausta, retomando el aliento permaneció parada frente la puerta del aula, tocó un par de veces y abrió asomando su cabeza.

-¿Se puede, profesor Weasley?- preguntó bajo la mirada de toda la clase, nadie podía creer que Granger llegara tarde.

-Si, claro Hermione. Pasa, pasa- contestó el joven profesor mientras seguía con la clase.

El aula no tenía mesas sólo unas gradas de dos niveles a los laterales, una enfrente de la otra, y la pizarra al fondo junto con la mesa del profesor. Bill había cambiado la distribución para el desarrollo de su clase.

-Bueno alumnos, como dije ayer mis clases van a ser una hora teórica y una hora práctica. Comencemos con la teoría- Bill comenzó a escribir un par de conjuros en la pizarra, debían memorizarlos para ponerlos en práctica luego.

Hermione los había comprendido y aprendido a la perfección a la primera. Decidió emparejarse con Neville para la hora práctica, su amigo no era especialmente bueno con los hechizos.

-Venga Neville, prueba otra vez, esta vez con más decisión- corrigió su amiga.

Hermione comenzó a sentir un tremendo dolor de tripa que hizo que se sentara un momento.

-Herms ¿estás bien?- preguntó su amigo preocupado.

-Si, tranquilo fue un retortijón. No he desayunado, será eso- y con ese terrible dolor se levantó y siguió con la clase.

Una vez terminó, tenía 15 minutos de descanso hasta comenzar pociones que aprovechó para charlar con sus amigas.

-Herms, te veo pálida- comentó la pelirroja.

-Sí, no me encuentro especialmente bien la verdad-dijo apretando sus brazos sobre la tripa.

-Esta tarde le dije a Luna que nos veríamos, después de tus clases, pero no te veo muy bien...

-La verdad no me encuentro muy allá, Ginny. Me apetece tirarme en el sofá con una mantita y descansar-

-Oh, pues si no te encuentras mejor, te vamos a visitar a tu torre y pasamos la tarde contigo .¿Te parece?- preguntó Luna.

-Eso estaría genial chicas. Me voy que tengo pociones, luego os veo si me venís a visitar-

Agitando sus mano se despidió de la rubia y de la pelirroja. Caminó hacia la mazmorra y entró al aula. Se sentó en una de las mesas de trabajo, Draco estaba ahí ya.

El profesor Slughorn llegó poco después, comenzando la clase.

Hermione se sentía sin fuerza, no prestó mucha atención hasta que el profesor levantó un poco más su voz.

-Vamos a probar a realizar este preparado pasa sacar todas las propiedades del veneneno de acromántula, pónganse por parejas.

Hermione levantó la vista buscando algún compañero. Vió a Malfoy solo, como de costumbre. Sabía que era bueno en pociones, sería un buen compañero.

Recogió sus cosas y caminó hacia la mesa del rubio.

-¿Puedo ponerme contigo?- preguntó la muchacha llamando su atención.

El rubio sólo asintió sin prestarle mucha atención.

El profesor dio las instrucciones y los alumnos las apuntaron preparándose para comenzar el proceso.

Tenían lo necesario en sus mesas de trabajo, ambos compañeros iniciaron la preparación si cruzar muchas palabras en el proceso.

-¿Cómo hacemos?- preguntó la morena cuyo rostro palidecía por momentos. Esto no le pasó desapercibido a Draco quien se ofreció a hacerlo.

-Ve dándome las instrucciones, yo me encargo de prepararlo.

La morena no le discutió, no se encontraba con fuerzas.

Y así mismo fue como lo hicieron; Hermione iba leyendo las instrucciones y Draco se encargaba de hacerlo.

-Ahora hay que dosificar con cuentagotas el concentrado de veneno y vertir las gotas de tres en tres en el caldero-

Draco escuchó a su compañera y realizó lo que le dijo.

Trabajaban bien en grupo. Esperó la siguiente instrucción, pero su compañera no decía nada.

Se giró y la vió agachada junto a la mesa, se le había volado el pergamino.

Algo llamó su atención, una gran mancha roja en la silla de su compañera.

Comprendió lo que estaba pasándole, le había llegado el período y no se había dado cuenta, por eso su palidez y poca actividad.

Hermione se levantó y cuando se iba a sentar Draco la tomó del brazo y la acercó.

-Ve a la torre y cambiate, yo acabo esto y hablo con Slughorn- dijo el muchacho bajo la mirada desconcertada de la chica.

Hermione no sabía de qué estaba hablando su compañero hasta que vió su silla manchada, su rostro enrojeció. Asintió y recogió sus cosas rápidamente mientras Draco lanzaba un "Fregotego" a la silla para borrar rastro del incidente.

Hermione salió corriendo cerrando las puertas trás de sí , llamando la atención de la clase.

-¿Que ocurrió?- preguntó con preocupación Slughorn- ¿Qué ha pasado, señor Malfoy?

-Mi compañera se encontraba mal y ha decidido marcharse a la torre antes de encontrarse peor. No le dijo nada para no interrumpir, pero me pidió que se lo dijera. Yo acabaré la tarea de ambos-

-Está bien, señor Malfoy. Continúen con su tarea, alumnos.

Corrió hacia su torre. ¿Cómo no había caído antes? Habían pasado tantas cosas que se le había olvidado su período.

"Qué vergüenza , que vergüenza...", pensaba Hermione mientras cogía lo necesario y se iba al baño a asearse.

Encima Malfoy había sido testigo de su accidente, era algo normal, biológico, pero muy muy avergonzante.

El Malfoy de antaño hubiera aprovechado para humillarla y hundirla todo lo posible, haciéndola pasar el peor rato de su vida delante de toda la escuela y, sin embargo, esta vez la había encubierto, le había ayudado a tapar ese pequeño incidente sin que nadie se enterara. Le debía una.

No le quedaba duda de que el chico había cambiado, había madurado. Agradarle era pasarse pero ese Malfoy nuevo le caía en gracia.

Una vez limpia, se puso su pijama y su chaqueta de punto y con su habitual té se tomó una poción para el dolor.

Tomó una mantita y se recostó en el sofá. No bajaría a comer, no tenía apetito.

Poco a poco se fué quedando dormida.

Horas después llegó Draco. A pesar de que no hizo mucho ruido despertó a su compañera.

-Dios, me he quedado dormida- dijo arrepintiéndose la joven que podía haber aprovechado el tiempo estudiando.

Vió al rubio servirse un vaso de agua y sentarse con sus libros en la mesa grande dispuesto a estudiar algo, supuso Hermione, sorprendida porque no se encerrara en su habitación.

La morena se incorporó y girando su cabeza fijó su mirada en el joven.

-¿Qué hicisteis en pociones, Malfoy?- preguntó.

Draco estaba inquieto, parecía que no quería hablar con ella, como si le ocultara algo.

-Acabamos el preparado y Slughorn puso nota- Hermione palideció llevándose un mano a la cabeza. Ante esta reacción Malfoy levantó la mirada orgulloso- No seas dramática, Granger, tenemos un extraordinario.

-¿C-cómo?- preguntó con asombro la joven mirándo con admiración al rubio.

-Estaba perfectamente elaborado- volvió a bajar la mirada gris, perdiéndola entre las letras del pergamino que había comenzado a escribir.-Ah y Granger- dijo llámando la atención de la chica- hay que hacer un trabajo sobre una poción de dificultad avanzada que nos dirá mañana. Me tomé la libertad de apuntarnos juntos.

-Oh, está bien- dijo asintiendo- Gracias por lo de hoy, ha sido muy vergonzoso...

Draco levantó la mirada y no vió a su compañera. La puerta sonó, se levantó a abrir y vio como ella se ocultaba avergonzada bajo la mantita mientras se disculpaba por su accidente mañanero y le agredecía el gesto.

-... y nada, que muchas gracias por cubrirme. Te debo una -acto seguido se destapó y se irguió, pero no le veía. Giró su cabeza, estaba en la puerta.

Draco abrió y se encontró con una pelirroja que lo miraba desconfiada y una mata rubia rizada que le era muy familiar.

-Hola, Draco Malfoy- dijo una voz risueña- ¿Podemos pasar a ver a Hermione?

El rubio asintió dejando pasar a las chicas.

Sobraba en la habitación. Dejó sus libros y bártulos en la mesa, luego retomaría el estudio.

Decidió darse un baño mientras duraba la visita para no estorbar demasiado.

Subió a su habitación y bajó con su neceser, su toalla y ropa para después. Entró al baño sin prestar atención a la conversación que las tres chicas tenían en el salón.

No le agradaban mucho las visitas, prefería la soledad. Ya compartir con Granger le era dificil, no quería tener una tropa de mujeres paseando por su sala todas las tardes, pero eso lo discutiría más tarde con Hermione.

Una vez desnudo entró al agua.

Mientras tanto, en la sala, las tres amigas hablaban animadas.

-¿Qué tal te encuentras, Herms? ¿Mejor?- preguntó Ginny.

-Esta mañana tenías una cara de espanto, Hermione- la voz risueña de Luna animaba a la morena.

-Si, esta mañana ha sido horrible- se hizo un ovillo con ella misma – Estaba muerta de dolor por los ovarios, el maldito período. Lo peor es que no me había dado ni cuenta. No se ni en que día vivo...

-Vamos, nena, anímate. Dentro de nada será tu cumpleaños, hay que pensar que quieres hacer-

-Ginny...- resopló- Sinceramente, no creo que haya mucho que celebrar..

-No digas eso Hermione, claro que hay que celebrar. Hace 19 años nació una gran amiga y gran persona, es suficiente motivo- abrazó a la morena que seguía hecha un ovillo.

-Luna, déjate de tonterías. ¿Cuándo hemos recortado los Griffyndor en fiestas?-Hermione notaba como su amiga comenzaba a inquietarse, tomando ese tono de reproche de madre que había heredado de Molly- No somos Slytherins pero sabemos cómo pasarlo bien, Herms. Además de que necesitamos distraernos todos...

-Chicas, os lo agradezco de verdad pero falta tiempo para ese día y no tengo muchas ganas de pensar en fiestas, la verdad...

-¿Sabes algo de tus padres? ¿Algo nuevo?- la rubia mostraba preocupación en su mirada. Su amiga estaba en un muy mal momento.

-No... lo último fue , bueno, que no hay ningún médico que haya encontrado forma de devolverles la memoria completamente... Normalmente es sencillo pero hay algo que se les está escapando, estoy segura...

-No te preocupes, ya verás como todo sale bien al final-

-¿Abrazo?-preguntó abriendo sus brazos Hermione.

-Abrazo- contestaron ambas, lanzándose a los brazos de su amiga.

Las risas inundaron el lugar, se encargaron le hacerle olvidar las penas a su compañera.

Estas risas se vieron interrumpidas por un rubio con el pelo mojado que acababa de aparecer bajo el umbral de la puerta del baño.

"Serán pesadas... ¿No tienen nada mejor que hacer?"- pensaba Draco mientras subía las escaleras y se encerraba en su habitación con un sonoro y molesto portazo.

-Vaya, Hermione, tu compañero no está de buen humor

-No es nada raro en él, Luna. Es Malfoy. Está amargado y lo tiene que pagar con el resto, nada nuevo...

-No hables así de él, Ginny. Ya te digo que ha cambiado, no es el mismo. Ninguno somos los mismos después de aquello...

-No entiendo tu afán por defenderle. No te engañes. Es una serpiente, manipulador, mentiroso y embaucador. No caigas en sus redes porque no dudará en destrozarte. Querrá vengar a su familia, seguro.

-Ginny, no digas esa sarta de burradas en público. Dañarás demasiado tu imagen- la pelirroja miró con incredulidad a su amiga- Sé qué te han quitado en esta guerra, todos hemos perdido mucho, pero créeme que los Malfoy son los que más. Están hundidos y él no es menos. Ha cambiado, lo he visto. No puedo decir que no sea de buenas intenciones, ni que sea todo generosidad ni buenos tratos. Es Draco Malfoy y estamos hablando de un cambio, no de un milagro. Él ya no es un racista con convicciones estúpidas, es un niño que está solo. No tiene amigos, no tiene a nadie. No quiere hacer daño a nadie, no se cómo explicarlo... pero si confiais en mi confiad en mis palabras. Ha cambiado, de verdad -dijo la premio anual.

-Yo te creo, Hermione- Luna comprendía la opinión de su amiga. Ella veía mas allá, siempre. Eso la hacía especial.

-Además, esta mañana... es algo vergonzoso, la verdad- sus dos amigas la miraban fijamente.

Suspiró y retomando fuerzas comenzó a contarles lo que había pasado esa mañana.

-Pues vereís, esta mañana me moría de dolor por los ovarios y no me había dado cuenta. Estábamos en pociones y me puse con él para hacer el preparado. Estaba solo y la verdad me dio pena. Estábamos trabajando, y me levanté a por el pergamino que se me había caido y cuando me fui a sentar me dijo que me fuera corriendo a la torre y me cambiara de ropa. Cuando miré la silla estaba manchada, de mi sangre...- estaba bastante avergonzada bajo la mirada de las dos chicas- Lanzó un fregotego y me instó a salir de la clase, y yo corrí y salí.

-Vaya...

-Y eso no es todo. Cuando llegó me dijo que había acabado él el preparado y que teníamos un extraordinario y bueno, que nos había apuntado juntos para otro trabajo que hay que hacer.

-¿Me estas diciendo que Draco Malfoy te ha librado de pasar un momento ultra vergonzoso y que ha trabajado junto a ti y está dispuesto a seguir haciéndolo?

Hermione asintió.

-Estoy flipando...- la cara de la pelirroja era un poema- Pero, ¿estás segura que no hubo ni un sangresucia ni nada de por medio?

-Ninguno, amiga mia, nada. Respecto a eso hicimos un trato de convivencia para respetarno uno al otro.

-Hermione me alegra mucho que hayas hecho un nuevo amigo- dijo la rubia risueña.

-No, Luna, no te equivoques. Sólo es mi compañero, nunca podríamos ser amigos, hay demasiado de por medio...

-Y entonces ¿cómo lo calificarías?

-Pues creo que lo calificaría como un enemigo agradable, Gin. Sí, un enemigo agradable, de momento. Aunque no me extrañaría que volviera a sacar al huraño que es.

-Bueno, mientras puedas disfruta de su amabilidad, amiga, disfruta de su amabilidad.

Sus amigas se fueron, tenían que ducharse y ella se quedo allí en la sala común de los premios anuales. Draco no había salido de su habitación a pesar de que sus amigas se habían ido ya.

Se fijó en los libros y papeles que había en la mesa grande. ¿Estaría la tarea de pociones ahí?

No se paró a pensar en si hacía bien o mal y empezó a separar pergaminos, buscando las notas que habría tomado durante la clase de hoy. Pero no fue eso lo que encontró.

Sin quererlo encontró un pliego de papel, lo desdobló y leyó.

No debería haberlo hecho. Había invadido su intimidad. Esa carta era muy personal, era de su madre y las cosas que decía...

Hermione se sintió muy culpable, ella no era así. Ella no era de esas, pero lo había hecho.

Había leido aquella carta que no le pertenecía. No podía aguantarse la culpabilidad pero ¿qué debía hacer?

Contarle a Draco que sin querer había hurgado entre sus cosas sin permiso y había leído una carta privada y conocía la lamantable situación de los Malfoy estaba descartado.

Ahora que tenían una relación cordial no quería mandarla al garete.

-No puedo hacer eso...- dijo resignada mientras colocaba todo como estaba- Tendré que ocultarlo, no puede saberlo.

Decidió darse una ducha, luego tomaría algo ligero de cena y se prepararía para la ronda, no podía huir de su responsabilidad.

La noche llegó. Hermione y Draco tenían ronda de prefectos esta noche.

La hora de comenzar la ronda estaba cerca y Hermione no sabía nada de Draco. Recordó que tenía que cambiarse de tampón y entró a la habitación a por uno.

El muchacho salió de su habitación y no vió a su compañera en la sala, estaría en la habitación.

Pomponeó la puerta de la jóven. "Adelante" contestó la muchacha desde dentro.

Draco abrió y vió como se ponía la túnica de Griffyndor.

-Si no te encuentras bien, la hago yo solo. McGonagall lo entenderá- dijo el rubio. Últimamente Draco no se reconocía, no era el mismo.

-Oh, no, no, ya estoy mejor. Vamos bajando que se nos echa la hora encima- Hermione le sonrió, estaba de buen humor.

Ambos salieron de la sala y se patearon los pasillos de la escuela. No había nadie y estaban francamente aburridos.

El sonido de unas risas lejanas llamó la atención de Hermione.

-Malfoy, ¿has escuchado eso?- el rubio asintió

-Sí, vamos.

Las risas venían del pasillo opuesto. Draco y Hermione avanzaron con rapidez hasta el lugar donde encontraron a unos acaramelados Mclaggen y Bones.

-¿Mc Laggen?- preguntó Hermione

El joven se giró dejando a su acompañante a la vista, avergonzada. Al parecer habían interrumpido su sesión de besuqueo nocturno.

-Vaya, vaya, vaya, Hermione Granger y …su mascota, Draco-hurón Malfoy -miró a Susan- Creo que nos tenemos que ir, guapa..

-No, "guapo", de aquí no te mueves- dijo una molesta Hermione cubierta por la mirada de Draco Malfoy junto a ella.

-Venga, Granger, no seas así. No puedes evitar que los demás gocemos sólo por que a ti nadie quiera tocarte. Si estás amargada no lo pagues con nosotros...

Hermione estaba en shock, las imágenes de Ron le vinieron a la cabeza y no supo responder.

-Mc Laggen, Bones, 20 puntos menos para sus respectivas casas- habló Malfoy

-Mc Laggen, te recuerdo que tú si que querías tocarme, y a lo único que llegaste fue a tocar las calabazas que te dí.

-No me hagas reír, Granger. Además todos tenemos un borrón en el historial...

-En tu caso el borrón lo tienes en la cara, McLaggen. ¿Qué les hizo la natura a tus padres para que pusieran tan pocas ganas contigo?

-Muy gracioso tu chiste para ser la mascota de Granger. ¿Qué pasa? ¿Te va a dar luego una chuche?- dijo Bones. Nunca había tragado a la Griffyndor que estaba atacando a su rollete, sentía muchos celos. Cormac seguía sintiendo algo por la morena y ella lo sabía. No podía permitir que esa lagarta se metiera en medio después de lo que le había costado que su amado Griffyndor se fijara en ella, una inocente Hufflepuff.

La cara de Draco estaba cambiando y Hermione lo veía, su calma se resquebrajaba. En cualqueir momento temía verle a desenfundando la varita y utilizándola contra el otro chico, y eso era inaceptable.

-Vamos, Cormac, dile a tu chica que siga diciendo tonterías que resten puntos a su casa, así ganaremos la copa con más facilidad- Hermione vislumbró malicia en el muchacho.

-Sinceramente, Granger, prefiero seguir el rollo de Malfoy y contar chistes. De hecho mira, Malfoy, para tí -Hermione tenía miedo, no quería que Draco saltara y agrediera a Mclaggen, que es lo que estaba buscando, la excusa para interponer una queja y acabar con la oportunidad de reinserción de Draco. La familia de Cormac era poderosa y todos lo sabían.

-Van los Malfoy caminando por un acantilado y se tiran por el precipicio. ¿Quién gana? La sociedad -y entonces el Gryffindor estalló en risas.

Hermione se quedó pálida, no pudo evitar recordar lo que había leído en aquella carta, Cormac se había pasado.

Sintió a Draco apretar los puños empuñando su varita junto a ella. Rápido levantó su mano y la puso delante de él parándolo.

-Sabes, McLaggen, sigo pensando que tu cara es más graciosa. Eres la prueba de que Merlín tiene verdadero sentido del humor, y sí, te lo dice la amargada que no te tocaría ni con un palo ardiendo. Por respeto al palo, claro está porque tú no te mereces ningún respeto, absolutamente ninguno.- miró a Bones- Tú, Bones, a pesar de no brillar por tu intelecto pensé que te daría para algo más que este bobo, pero en fin, Merlin os crea y vosotros os juntais...Tengo fé en que la selección natural os haga desaparecer algún día. Mientras tanto que mi compañero determine cual será vuestro castigo, se me secó la lengua de tanto hablar...- dijo tragando una molesta y deslenguada Hermione- Y aún así sigue más hidratada que tu pelo, Mclaggy. ¿Y bien?- susurró Hermione a un Draco pasmado por lo que acababa de decir la morena.

-Bones, sintiéndolo mucho su comportamiendo ha sido inaceptable, conducta agresiva y faltas de respeto hacia dos prefectos. Me temo que tendré que castigarla restando 50 puntos a su casa. Váyase inmediatamente. Como tenga que ver su rostro un segundo más le quitaré otros 20.

Draco daba verdadero miedo, su voz implacable, dura. Denotaba rabia pero malicia también.

-McLaggen, ha faltado el respeto a dos prefecto con faltas muy graves, su conducta deja que desear para la casa Griffyndor y tendría que castigarle como mínimo con 100 puntos menos. Pero dándose el caso de que el resto de su casa no tiene la culpa de que usted sea un necio y sus capacidades mentales sean reducidas, dejémoslo en 50 puntos menos para su casa y un castigo complementario ayudando a Slughorn limpiando calderos todos los días despues de clase hasta que acabe el curso.

-La próxima vez que quieras deslumbrarnos con tu elocuente cómicidad utiliza un poco la cabeza, que la tienes para algo más que para peinarte.

Sin más se giraron y volvieron a su torre. La hora de la ronda habia acabado y habían tenido bastante.


Bueno ¿Qué les pareció?

Respondo los Reviews, miren en su carpeta de mensajes inbox y respóndanme para saber que les llegó!

Muchas gracias por vuestro tiempo!

Nos vemos en la próxima actu!