Buenos días gente! He re-re-editado el maldito prólogo, aún asi hay algo que no me convence, si podéis volver a leerlo y dejarme vuestra opinión sería genial!

Espero que os guste el capi nuevo, a ver que os parece!

Muchas gracias por vuestros RR y Fav/Follow, sois geniales!

Al turrón!


Estaba oscuro. No sabía donde se encontraba y caminó por el lugar con cautela, era un gran salón oscuro con una gran chimenea al fondo. Le resultaba muy familiar aquél lugar, la gran mesa de ébano y las tapicerías de delicada seda oscura. Las grandes cortinas de terciopelo polvorientas, las altas columnas y el mármol en negros y grises del suelo. "No está frio"pensó miró hacia sus pies y vió sus botas, no llevaba sus pies descalzos ni su pijama, ¿Dónde estaba? ¿Qué hacía ahí?

Sus piernas perdieron la fuerza y cayó al suelo boca arriba observando el alto techo y la imponente lámpara de araña estilo victoriano que se alzaba por encima de su cabeza. Su cuerpo no respondía, intentaba levantarse pero no podía.

Escuchó pisadas, eran varias personas, intentó mover su cabeza para identificar a las personas que se le acercaban pero no podía sólo movía sus córneas, el cuerpo no respondía a sus órdenes, estaba nerviosa. Sentía el frio del mármol atravesando la tela de sus pantalones y en el ambiente, un aura de muerte y miedo.

Entonces una mujer se tendió encima de ella, esos ojos desorbitados con ganas de asesinar, esa mirada desquiciada... Volvía a sentirla encima y se reía. La bruja se reía a pleno pulmón golpeándola con el aliento putrefacto de los dientes descompuestos que dejaba ver en la cara tras su sonrisa macabra. No podía ser, no podía volver a vivir aquella noche...

Intentó liberarse, moverse y huir de aquél lugar pero no podía, su cuerpo no respondía a sus órdenes.

Bellatrix Lestrange levantó la manga de Hermione y jugueteando con el puñal grabó a fuerza y dolor vivo por segunda vez la palabra "Sangresucia" en el antebrazo de la muchacha.

Hermione gritaba, el dolor era mucho más fuerte que la última vez. La loca seguía riendo mientras rasgaba la fina piel de la griffyndor.

Hermione gritaba, su adolorida garganta producía alaridos desgarradores y aterradores.

El dolor era insoportable, los gritos de Hermione retumbaban por todo el opulento salón.

-Por favor déjame ir, déjame...- lloraba Hermione desesperada entre grito y grito.

La mortífaga finalizó su obra de arte y aún encima de la morena tomó su cara con una mano apretándo a Hermione en la mandíbula obligándola a mirar como lamía la sangre del puñal. El brazo le ardía, se revolvía con fuerza bajo la figura de la bruja intentando salir de aquél lugar maldito.

-Es... sangre..- dijo con la mirada perdida Bellatrix,- Pero está suciaaaaaaa!- gritó escupiendo a Hermione su sangre mezclada con saliva y ponzoña en la cara.

Hermione lloraba de la rabia, y gritaba pidiendo auxilio, hacía fuerza intentando liberarse en vano, sudaba y sangraba por el brazo,suplicaba un auxilio que nunca llegaría.

Escuchó unas risas tras la vejación de Bellatrix Lestrange y recuperando la movilidad de su cuello vió como Draco la miraba con asco y, junto a su madre, se reían a carcajada limpia.

Sentía que el dolor consumía su existencia y entre lágrimas y dolor por su garganta desgarrada y la herida de su brazo vió como todo se desvanecía, perdía su consciencia y se alejaba de aquel lugar. Dio gracias por morir, si era lo que estaba sucediéndole, porque la muerte comparado con aquello, era un regalo divino.

Hermione despertó de golpe con una gran bocanada de aire elevando su torso en una gran convulsión, entre sudores y sábanas húmedas. Se tranquilizó, todo había sido una pesadilla. Miró su brazo, no había herida .Todo había sido producto de su imaginación. Acarició aquella cicatriz y se calmó. A continuación miró su reloj, todavía era temprano . Aún así no quería permanecer ni un minuto más ahí, salió de la cama y caminó arrastrando los pies hasta el espejo, tenía unas ojeras que se extendían a lo largo de su rostro y podía decirse que llegaban hasta los pies.

Había pasado una noche horrible, el recuerdo del puñal de Bellatrix Lestrange rasgando su fina y nívea piel había estado presente en todo momento durante esa noche privándola de su tan merecido descanso. Sus propios gritos desgarradores y desesperados retumbaban en su cabeza golpeándola como una bludger.

El dolor de su herida y la mirada de la difunta bruja loca recorriéndola fijamente con burla y diversión mientras la hería eran demasiado escalofriantes y habían hecho de su noche un infierno. Recordó cómo se retorcía de dolor sin que nadie intercediera por ella. Un regusto amargo brotó en su estómago, Draco había presenciado todo y no había sido capaz de hacer nada, como la última vez.

Hacía tiempo que no soñaba con aquel desagradable recuerdo. Pero aquella tremenda noche no era lo único que se le pasaba a la griffyndor por la mente mientras se encargaba de su higiene mañanera.

Su discusión nocturna con su actual compañero de torre le provocaba un sentimiento de angustia en el pecho. Estaba pasando por un mal momento, ella lo sabía. Él ignoraba que ella había leído la carta de su madre y que era plenamente consciente del delicado momento que estaba atravesando. Aún así, las palabras de Malfoy habían abierto en ella una herida demasiado profunda que estaba cicatrizada superficialmente pero que en el interior seguía sangrando .

No podía hacer la vista gorda con el comportamiento del rubio y decidió que no le molestaría más, ella sólo había intentado ser cordial mediante una tregua que él había pisoteado a la mínima que se había sentido frustrado.

Bajó a desayunar, no tenía hambre. Ese desagradable sueño le había hecho un nudo en el estó ía sus entrañas retorcerse y alguna que otra arcada al recordar aquella noche y no podía dejar de darle vueltas.

Se tomó una infusión y directamente fue al aula de pociones, esa mañana tenía unas cuantas horas seguidas que muy a su pesar compartiría con el rubio.

En el aula no había nadie, entró y ocupó la mesa de trabajo más cercana a la del profesor, sabía que Malfoy no se acercaría a la primera fila y así lo mantendría alejado.

No quería saber nada de él, no por ahora. Las palabras que había recibido el día anterior la habían herido demasiado. Hermione sospechó que las pesadillas que había sufrido esa noche eran fruto del recuerdo, del sangrado de la herida que había abierto a traición el rubio sin saber las consecuencias que podía tener para la muchacha.

La puerta se abrió., escuchó el girar de la manilla y el rechinar de las bisagras abriendo paso al interior del aula a uno de sus compañeros. Ella le daba la espalda, aún era pronto un inhaló un olor familiar, varonil... era el aroma de Malfoy, estaba segura y no la sorprendía. Él siempre llegaba pronto. Ella también, tenían muchas más cosas en común de lo que ninguno pensaba.

La situación era tensa, cada uno en una punta, conscientes de la presencia del otro pero sin coraje ni valor para afrontar la situación, ninguno renunciaría a su orgullo, mucho menos para disculparse con el otro. Los alumnos fueron llegando, llenando la clase con sus murmullos y charletas haciendo aparición junto al profesor Slughorn.

Estuvieron toda la mañana separados, de vez en cuando Hermione miraba de reojo al rubio que permanecía estático mirando su pergamino con la cabeza gacha.

"¿En qué estará pensando?" Hermione jugaba nerviosa con su pluma entre los dedos, algo la inquietaba pero no sabía identificar que era.

La morena devolvió la vista al frente atenta a las palabras del profesor intentando no perder el hilo de la clase a pesar de la cantidad de pensamientos fugaces que revoloteaban en el interior de su cabeza.

El profesor Slughorn comenzó a presentar las pociones que iban a preparar este curso y sobre las que tendrían que realizar un exhaustivo estudio.

-Alumnos, verán a cada pareja se le asignará una de las siguientes pociones de dificultad avanzada para hacer junto a un pergamino de 5 metros con las propiedades de la poción y su preparación desarrollada que contará el 70% de la nota.

Los alumnos tragaron grueso, rezando por que no les tocara ninguna demasiado difícil, pociones no era precisamente fácil de aprobar y en los E.X.T.A.S.I.S, el examinador era muy muy exigente.

-Las pociones son las siguientes, leeré la lista y luego las asignaré, si tienen alguna queja vengan a verme luego al despacho, los recibiré en privado. Veamos, las pociones a preparar y sobre las que trabajar por parejas serán : Amortentia,Poción mágica reveladora,Poción re-abastecedora de sangre,Poción Wiggenweld y Suerte líquida.

Al escuchar las dos últimas Hermione tragó grueso, eran complicadas, rogaba que no le tocara suerte líquida o lo tendría muy difícil para llegar a conseguir el extraordinario, pociones no se le daba nada mal pero esa poción exigía demasiado y ella no sabía si podría darlo.

El profesor Slughorn fue asignando pociones y sus compañeros fueron abandonando la sala.

-Señorita Granger, señor Malfoy, acérquense dijo el hombre agitando su mano adelante y atrás, apremiando a los alumnos.

Hermione guardó su pluma y su tintero junto a los pergaminos con nerviosismo en su bandolera, tenía que volver a acercarse al rubio, a mirar esos orbes hielo que tanto daño le habían causado y no se atrevía.

Ambos abandonaron sus lugares y se acercaron sin dirigirse ni una sola mirada a la mesa donde Slughorn removía unos papeles.

-Les tocará hacer Félix Felicis- Ambos chicos maldijeron, tendrían que trabajar muy duro para lograr el éxito-es una opción arriesgada lo sé, saben que tarda 6 meses en hacerse y no tendrán oportunidad de repetirla si quieren aprobar, tienen que hacerla bien a la primera. Se la asigné porque se que ustedes son los únicos capaces de lograrlo y confió en ustedes, son muy.. prometedores.

-Gracias- dijo Hermione, quería salir huyendo por patas de ahí. No podía aguantar la mirada del rubio. La sentía taladrando su sienes y la incomodaba demasiado.

-Ahora márchense, tengo papeleo que hacer, vayan vayan- dijo ahuyentándolos con la mano.

Huyó de ahí con pasos largos escapando de la mirada acechante de su rubia pesadilla,se suponía que era valiente, se suponía que afrontaría cualquier situación con garras y dientes pero no podía enfrentarse a él, no hoy. La herida seguía sangrando.

Hermione caminó sin girarse ni mirar a Malfoy directa al comedor a juntarse con sus amigos después pasaría por la torre a cambiarse y pediría a los elfos algo para llevar a pic-nic. Nadie le iba a arruinar el día, eso lo tenía muy claro.


Draco no caminó al comedor sino a su torre con paso calmado erguido y elegante, como era él, sin dejar de dar vueltas a su situación actual. Ella no quería saber nada de él, la única compañera que había tenido un buen trato con él habia huido de su lado, como pasaba siempre. Espantaba a la gente de su lado, Draco odiaba la soledad pero esta le perseguía, su comportamiento hacía que estuviera solo, él y solo él era el culpable de su rechazo. Sabía que la morena no pasaría allí la tarde, en una parte lo agradecía, no quería volver a pasar por una situación así de incómoda sobre todo por que él no iba a pedrila perdón, No podía, no sabía pedir perdón. Hermione había quedado con sus amigos o algo así había escuchado que le decía a su gato.

Y lo agradecía, no quería tenerla dando vueltas cerca, el enfrentamiento de la noche anterior había sido fuerte.

Sabía que había dicho cosas que no tenía que decir y que la chica no iba con malas intenciones pero el Draco que había estado enseñado a ser durante sus años de escuela afloró dejando via libre al veneno de basilisco que llevaba dentro y hiriendo a la muchacha que sólo estaba siendo amable, como de costumbre. A Draco los antiguos prejuicios de la sangre en realidad no le importaban. De pequeño la influencia de su padre le hizo maltratar y acosar a los sangresucia en especial a ella. Pero en el fondo muchas veces la atacaba porque la envidiaba. Era inferior y aún así tenía todo lo que él deseaba, nada de túnicas carísimas ni productor lujosos. Tenía amigos de verdad y el amor de una familia, algo que a él le fato. Además de que sus notas fueron impecables y mejor que las suyas.

Recordó todas las veces que su padre le recriminó que no se esforzaba suficiente como para que esa sangresucia sacara mejores notas que él, que cómo se podía dejar superar por alguien inferior...

Cuán equivocado estaba, ahora lo veía. Él siempre la había envidiado,y últimamente se había fijado en su compañera, la tenía que ver muchas horas al día en las que había llegado a la conclusión de que aunque se hubiera metido con ella en su infancia, la chica había cambiado, tenía un "algo especial" no era guapa ni mucho menos pero tenía algo, era única eso estaba claro.

Una vez en su habitación volvió a sentarse en su ventana, disfrutando del suave viento que le acariciaba el rostro. No podía dejar de pensar en la noche anterior y en su protagonista.

Admiraba esa cualidad suya de mantener la calma y de intentar sacar siempre el lado bueno. De dar la espalda al pasado, que era lo que ella buscaba y él lo sabía, para eso habían hecho aquel acuerdo que la noche anterior él había pisoteado junto con la relación de cordialidad de la muchacha que había sido su única compañía durante esos días.

"No necesito la pena de ninguna sangresucia, ella debería darme pena a mi por ser como és" ese pensamiento cruzó la mente del chico

"Pero que haces Draco, tú no eres así, tú no piensas así" La voz de su madre en su cabeza diciendole esas palabras era demasiado para lo que él podía aguantar, su madre tenía razón. La rabia contenida en su interior se liberó arrastrando con sus brazos al suelo todos los libros que tenía en el escritorio. Esos pensamientos no le abandonaban.

Pero en el fondo sabía que esos pensamientos afloraban como alarma, mecanismo de defensa contra los ataques del exterior, y sabía que el día anterior había sido brutalmente atacado y sus defensas actuaron con quien no tenía culpa.

Para Draco, Hermione era una compañera más, pero la única persona que había mantenido una conversación cordial con él, además de una compañera de trabajo bastante eficaz, no podía evitar sentir cierto rechazo hacía ella por los prejuicios del pasado, pero ese rechazo era mutuo, por ambas partes, ninguno quería ser amigo del otro pero como compañeros habían parecido funcionar bien, hasta el incidente del día anterior.

Le debía una disculpa, pero él no era de pedir disculpas y menos a Granger. Sabía que su comportamiento había sido totalmente inapropiado y que tenía que disculparse, así lo había educado su madre y la honraría por ello.


El sol brillaba fuerte y bajo la sombra de "sus árboles" cuatro chicas extendían una gran manta sobre el verde y fresco pasto y colocaban meticulosamente sobre esta los aperitivos para merendar y las bebidas que habían reunido los amigos.

-Perfecto, está perfecto- dijo una orgullosa Parvati aplaudiéndose a sí misma.

-Daos poción solar, no queremos quemarnos- dijo Luna cubriendo la cara de sus amigas con cuatro grandes puntos blancos.

-Luna!- dijo Ginny que había abierto la boca en mal momento, mientras escupía la poción que había recibido en la boca por parte de su amiga.

-Oh Ginny lo siento, míralo por el lado bueno, no te quemarás la lengua- dijo convencida la rubia mientras caminaba dando saltitos hacia Seamus y Dean que estaban haciendo dios sabe que experimento con unas cometas encantadas.

- Si no fuera Luna...- Ginny escupía la poción pastosa que había aterrizado en su lengua.

Minutos después llegó Neville con una baraja de Naipes y los amigos se sentaron a merendar y jugar a algún que otro juego.

- Estoy harta, no juego más.- Ginny se cruzó los brazos enfadada.

- No te enfades Gin, no sabes jugar, no es tan malo... - dijo burlándose Seamus

- Dean y tú sois unos tramposos, si no hicierais trampa todo sería más fácil!- Ginny estaba enfadada.

El póquer no era lo de la Weasley, Dean y Seamus eran realmente buenos armando tretas, lanzándose faroles, Ginny muchas veces pensaba en ellos como sus hermanos gemelos, el difunto Fred y su querido George.

" Seguro que Fred está orgulloso, tienen buenos descendientes" pensaba muchas veces la pelirroja.

La partida de póquer fue extremadamente subrealista, Luna jugaba con las cartas del revés, mostrando al resto su mano, Hermione jugaba inteligente pero tenía unas manos malí miraba las cartas de Hermione y hacía lo mismo que ella. Neville seguía el ritmo de Seamus y Dean, tenía práctica jugando a las cartas con su abuela.

- ¿Y si voy a por una Quaffle y jugamos a algo? Tengo permiso para entrar en los vestuarios y coger material, ventajas de ser capitana – dijo orgullosa la griffyndor.

La pelirroja caminó a los vestuarios de su casa, justo al lado estaba la sala de material deportivo y al otro lado el resto de vestuarios de las otras casas.

Cruzó la habitación roja y dorada, se sentía orgullosa de ser la capitana. Le había costado mucho pero al fin lo había logrado, estaba un poco más cerca de su sueño.

Entró al almacén y palpó un bar de Quaffles, pero unos ruidos la distrajeron, escuchó varios golpes seguidos, y barullo en el vestuario de Slytherin.

Tomó una Quaffle al azar y se escondió, alguien se acercaba y sintió que no debería estar ahí.

-A ver si así aprende con quien puede hacerse el machote y con quien no- Ginny reconoció esa voz. Era McLaggen – muchas gracias por darme la oportunidad de enseñarle a esa escoria quien manda Harper, te debo una a ti y a tus chicos dijo chocándo los cinco con varios miembros del equipo de Quidditch de Slytherin que estaban ahí.

-Con suerte se morirá de asco ahí tirado, no te creas que nos agrada tener basura como esa en nuestra casa McLaggen, ambos salimos ganando si desaparece- decía el capitán del equipo de las serpientes junto al griffyndor mientras salían de los vestuarios.

"¿Qué ha pasado?¿De quién están hablando?" pensaba la pelirroja temiéndose lo peor.

Escuchó un par de quejidos y ató cabos, esos desgraciados se habían desquitado con alguien, pero la pelirroja no podía ni imaginarse de quien se trataba.

Salió de su escondite con cautela, sin hacer ningún ruido con sus pisadas y cruzó el almacén llegando a la puerta del vestuario de Slytherin. Abrió con cuidado y vió un charco de sangre.

Se llevó las manos a la boca. Estaba horrorizada, demasiada impresión, demasiados recuerdos.

Sin pensarlo un par de veces se acercó al chico o lo que quedaba de él y comprobó su respiración. Había pulso pero era muy débil.

La pelirroja estaba muy conmocionada, escuchó una voz. Era su amigo Neville.

-Ginny, ¿por qué tardas tanto?- La Weasley reaccionó rapidamente.

-Neville! Ayúdame, tenemos que ayudarlo! Hay que ir a la enfermería, ya!

Neville escuchó a su amiga histérica gritando desde los vestuarios de Slytherin.

Corrió y la imagen que recibió le revolvió sus entrañas, cargó el cuerpo de lo que debía ser un compañero suyo de escuela y tan rápido como les fue posible lo llevaron a la enfermería.

El cuerpo estaba irreconocible, todo cubierto de sangre, heridas brotando aquél líquido carmesí por doquier. Piel desgarrada junto a la ropa. Incluso alguna que otra quemadura leve.

Sea quien fuere tenía que haber hecho algo muy gordo para recibir tal agresión.

Según llegaron Madame Pomfrey los recibió entre exclamaciones y aspavientos y los ayudó a colocar el cuerpo en una camilla.

-¿¡Pero que ha pasado muchachos?! Me pueden explicar esto por favor- Madame Pomfrey estaba muy alterada, comenzó a aplicar Díctamo extendiéndolo sobre la magullada y ensangrentada superficie corporal del alumno ó un bote de la esencia a cada uno de los presentes y entre Ginny y Neville ayudaron a aplicar el ungüento al estudiante.

-¡Apliquen rápido y en abundancia, está perdiendo mucha sangre!-De las heridas de Malfoy brotaba sangre a borbotones. El muchacho tenía la cara hinchada por las contusiones, una gran brecha en la frente que había bañado los cabellos platinados en rojo carmesí. Los ojos amoratados con una brecha en la ceja que bañaba el rostro de rojo.

El labio también había sufrido un desgarro, el torso presentaba numerosos cortes profundos. "Sectusempra" pensó Ginny que conocía el conjuro por su novio.

Su pierna derecha era una gran quemadura leve, la piel adherida a la ropa hacían muy dificil la curación pero lo principal era cerrar las heridas. No eran heridas normales, eran heridas provocadas por un hechizo o maldición, no coagularían ni se cerrarían solas evitando el desangramiento sino que era el desangramiento lo que buscaban.

Draco Malfoy había perdido su color pálido de piel sustituyendolo por un violáceo cadavérico.

Los tres estaban muy nerviosos, podría morir si no se daban prisa, una vida dependía de odiaba esa sensación de responsabilidad le traían demasiados malos recuerdos que no quería volver a revivir.

-Malfoy...- Ginny estaba sorprendida y conmocionada, le acababa de salvar la vida a Draco Malfoy.-Neville avísa a estos de que hubo un imprevisto, pero no menciones lo que ha pasado, no creo que deba salir de aquí...-dijo con incredulidad la pelirroja.

Neville estaba igual de impresionado y superado por la situación marchó a decirles a sus amigos que la reunioncilla cesaba o que ellos se ausentarían por causas mayores.


-Hey Neville ¿Qué hacéis que estáis tardando tanto? ¿Dónde está la pelirroja?-preguntó Dean con una mueca de preocupación, los griffyndor no eran de guardarse las cosas para ellos. Dean recogia la baraja con la que acababn de jugar y se levantó esperando una respuesta de su amigo.

-Chicos – Neville se pasó la mano por su palo peinandolo de delante hacia atrás haciéndo entender a sus compañeros que estaba agobiado y que halgo había sucedido-ocurrió un imprevisto y Ginny y yo nos vamos a ausentar, - Suspiró con pesar y miró a su castaña amiga que permanecía de pié estática junto a la rubia.-Hermione tienes que venir conmigo, ya os contaremos con mas detenimiento otro día,- comenzó a andar aprisa hacia el castillo, se giró para asegurarse de que su amiga lo seguía-vamos Herms date prisa- Y sin dar más explicaciones Neville retomó su camino al castillo seguido por una Hermione llena de dudas.

Demasiados interrogantes cruzaban la mente de la joven y la preocupación tatuada en las facciones de su amigo no la tranquilizaban precisamente.

- ¿Por qué habéis desaparecido así?- preguntó molesta frunciendo el ceño, mientras se ponía a la par de su amigo.

-Ahora lo verás- la mueca del rostro de Neville era indescifrable para su amiga, reflejaba demasiadas emociones en tan poco espacio pero era algo importante lo que había sucedido. Eso estaba claro como el agua. De repente la expresión de incertidumbre de la morena dio paso a una mueca de horror.

-Neville ¿Qué está pasando? - Miró a su amigo de arriba a abajo- ¿Por qué estás lleno de sangre? ¡¿Qué ha pasado?!- gritaba histérica.

Un cúmulo de ideas revoloteaban por la mente de Hermione, demasiadas posibilidades, demasiadas catástrofes y demasiado dolor. De repente paró en seco bajo la atenta mirada de su compañero.

-¡GINNY!- y salió corriendo a la enfermería seguida de Neville.

Corría corría corría con la mayor velocidad que sus delgadas y largas piernas la permitían , su amiga, su hermana... ¿Podía estar en peligro y ella sin darse cuenta en el césped disfrutando? Si le hubiera pasado algo grave no se lo perdonaría en la vida a si misma y Harry tampoco.

Con un último esfuerzo sacando fuerzas de flaqueza alcanzó la enfermería parando en seco al ver semejante estampa.

Cuando llegó vió a Madame Pomfrey y a la profesora McGonagall junto a una cama donde había un cuerpo. Todo se derrumbó, no podía ser, no quería pensar.

En ese momento sintió que se quedaba sin respiración,perdía la fuerza en las piernas y no podía cerrar la boca de la impresión. No podía creer lo que veía, no podía ser posible, no era real.

Cuando despertó del breve shock que acababa de sufrir, corrió como alma que lleva el diablo pero no encontró lo que esperaba en la cama.


Sintió alivio recorrer sus venas. La tensión en sus hombros y en su entrecejo desapareció dejando en su lugar una expresión más tranquila y una sensación de paz y de tranquilidad al comprobar que no era el cuerpo de su amiga el que se postraba inconsciente y maltratado en la cama.

Cerró los ojos y se relajó con un par de respiraciones, para abrir sus ojos de nuevo incrédula.

-Señorita Granger- dijo la profesora acercándose a la jóven y palmeando su hombro.

Sabiendo que su amiga no era la que se encontraba en la camilla, fijó la mirada en el cuerpo que se tendía frente a ella, distinguió esos cabellos rubios semi-blancos bañados de escarlata.

El cuerpo del chico había cambiado su perfecta tez blanquecina por un estampado blanco amarillento con detalles amoratados tatuando su cuerpo. Numerosas brechas en proceso de cicatrización cubriendo casi la totalidad del cuerpo visible del chico.

Aunque lo que más llamaba la atención era la gran quemadura de una de sus extremidades, el olor a carne quemada mezclado con el aroma metálico de la sangre provocaban un hedor nauseabundo.

-¿Qu-Qué ha pasado?- preguntó la morena mientras mirada horrorizada el cuerpo de su compañero de torre sobre la camilla. -¿Quién ha sido el salvaje que le hizo esto?- Hermione sintió que sus ojos se humedecían. Otra vez el horror de ver un cuerpo en esa situación, y que fuera Malfoy... El chico se había equivocado en el pasado, todos lo sabían pero acabar así... por sus propios compañeros era cuanto menos increíble.

Draco estaba tendido sobre la cama mientras Pomfrey quitaba la sangre seca con una esponja acariciando el fino rostro, delineando sus marcadas y masculinas facciones de hombre , peinando sus finas hebras plateadas...

Estaba inconsciente. Su cara magullada y maltratada mostraba una expresión de calma y tranquilidad. Después de toda la tormenta al final el chico había encontrado la paz, aparentemente.

-Eso queremos saber todos señorita Granger, eso queremos saber todos, por desgracia hasta que no hablemos con la señorita Weasley no sabremos nada claro, ella y el señor Longbottom fueron los que le trajeron a la enfermería, gracias a merín que lo hicieron sino el chico estaría muerto, esperemos que se recupere sin lesiones graves.- Madame Pomfrey juntaba sus manos en plegaria, rogando a Merlín que el joven se recuperara.

-Y ¿dónde está Ginny?- Preguntó Hermione preocupada, la situación era delicada, ¿Qué había hecho Draco para merecerse terminar en ese lamentable estado? ¿Quien había sido el animal que se había encargado de tal atrocidad?

-Ha ido a vomitar, no me sorprende, la visión del muchacho cuando me lo han traído era realmente desagradable, directora hay que llegar al fondo de la situación, esto es muy grave y el curso apenas empezó...- Madame Pomfrey seguía con su trabajo bajo la mirada de los alumnos .

-Lo sé Poppy, lo sé perfectamente.. es inadmisible, no en mi colegio- respondió McGonagall.

Instantes después, Ginevra Weasley hizo aparición en la enfermería, su rostros reflejaba una mueca de asco mezclada con una sensación de angustia, sus pasos pesados ralentizaron su llegada a la cama que rodeaban sus dos amigos, la directora y la enfermera.

Cuando Hermione se percató de la presencia de Ginny la abrazó, su amiga lucía realmente demacrada, las preguntas se amontonaban y necesitaba darles una respuesta.

Ginny sabía que tenía que declarar, que tenía que contarle a la directora lo que había presenciado pero no podía hablar, no delante del cuerpo de su compañero.

-Directora po-podemos ir a su despacho, no... no me encuentro bien aquí..- la pelirroja estaba muy conmocionada. Sintió los brazos de su amiga rodeándola, proporcionandole el apoyo y arropo que necesitaba en ese momento.

La directora y sus tres alumnos caminaron hacía su despacho con vigorosidad, no querían llamar la atención de curiosos, la situación era delicada y evitar la mirada de curiosos y chismosos era vital para mantener el altercado en secreto.

Una vez entraron al magnífico despacho los jóvenes se sentaron en los sillones que tenía frente a su mesa la directora, estaban labrados y tapizados lujosamente, brindando una calidez que se agradecía en dicho momento. Hermione y Neville sostenían con fuerza las manos de su amiga, que seguía conmocionada.

La profesora ofreció un té a cada alumno y se sentó en su asiento . Juntando sus manos y elevando su mirada preguntó angustiada.

-¿Ginevra qué ocurrió?-La pregunta que cruzaba la mente de Hermione,Neville y la directora y que necesitaba ser respondida para resolver el entuerto.

La pelirroja tembló, todos los presentes notaron la incomodidad de la griffyndor que sentía una gran bola de nervios y preocupación junto con naúseas deslizarse arriba y abajo por su garganta.

-Ginevra, necesito que me digas que ha sucedido esta tarde- la profesora comenzó a mover sus manos inquieta.

-Verá directora- tragó grueso apretando las manos de sus compañeros y amigos - estábamos pasando la tarde juntos, nosotros- miró a sus dos acompañantes quienes la arroparon con sus miradas- Y decidí tomar prestada una Quaffle del almacén de Quidditch – Ginny tragó grueso.

-Entonces escuché unos golpes y me escondí,fue un acto reflejo. Había varias voces hablando, serían un grupo de una personas más o menos creo...- La pelirroja paró su relato y cogió aire para continuar.

-Entonces distinguí a Cormac McLaggen hablando con Harper, diciendo que lo habían hecho muy bien que les debía una a los Slytherins, que a ver si con suerte Malfoy se moría...

-¿Está segura que eran esos dos alumnos señorita Weasley?-preguntó preocupada Minerva.

-Se lo juro por la tumba de mi hermano Fred, directora, que eran esos dos grandísimos hijos de puta los que han hecho esto...

La profesora miraba incrédula, ¿Cómo era posible que estuviera sucediendo eso en su colegio sin que ella lo supiera? ¿Qué estaba haciendo mal?

-Dijeron muchas cosas horribles y luego desaparecieron, yo salí de mi escondrijo y crucé el almacén, escuché un par de quejidos que venían del vestuario de Slytherin y entonces lo vi...

Retorcía las manos sin parar, incluso para ella ver a su némesis en esa situación había sido muy desagradable después de haber incluso superado la guerra.

-El suelo estaba encharcado con su sangre... tenía las ropas destrozadas, le habían dado una paliza, estaba todo cubierto de sangre y quemado, la sangre salía y no paraba, entonces me acerqué.. tenía pulso pero muy débil, y tuve miedo, mucho miedo. Entonces llegó Neville y bueno, lo llevamos a la enfermería corriendo porque la sangre no paraba de salir y parecía más muerto que vivo.

Bebió un poco de té, necesitaba relajarse.

-Pobre muchacho, nadie se merece ser tratado así, jamás hubiera esperado esto de Harper y McLaggen, su conducta ha sido inaceptable. La guerra terminó alumnos, ya no hay mortífagos. Nadie es mejor ni peor que nadie, los errores quedaron en el pasado ¿Es tan difícil dejar de lado el rencor y el odio y dar una oportunidad? ¿Es necesario intentar acabar con la vida de una persona?¿ Es necesario ser un asesino? Alumnos, ¿De verdad poéis justiicar de algún modo el comportamiento de vuestros compañeros porque yo no puedo, en mi escuela nunca pensé ver una situación así, a que punto de intolerancia estamos llegando Merlín!?- La directora estaba realmente disgustada y apenada, Malfoy no era su alumno predilecto, pero era su alumno. Y sus alumnos eran como sus hijos para ella, además que sabía la situación del chico y que ahora le sucediera esto...-¿Qué opinais vosotros?

Neville dudó pero al final habló, recordó todas las charlas con Hermione y lo que había sucedido hoy realmente le había marcado, había bortado una punzada de dolor en el pecho del joven y en su conciencia.

-Verá directora, Malfoy no ha sido un santo precisamente ni el modelo ejemplar de compañero y amigo. Toda su infancia se ha dedicado a humillarnos y maltratarnos, pero no se merece acabar como ha acabado. Lo peor es que solía meterse con nosotros y hemos sido los que le hemos salvado. Harper y McLaggen son ahora los que se dedican a acosar, ellos le han hecho eso merlín sabe por qué ,pero el chico no se lo merecía. Está solo y no podía defenderse de tantos acosadores, me da pena la verdad. No quiere decir que yo vaya a ser su amigo pero que menos que compañero...-Neville miró a Ginny pasándole el testigo de la conversación.

-Directora, no se puede imaginar como me siento... pensar que incluso a mi a veces me han dado ganas de hacerle todo eso en serio... Al ver que otros lo han hecho y verle indefenso verle solo, me he sentido tan mal y tan culpable de haberlo siquiera pensado. Me recordó a Fred y ...- Ginny rompió en llanto.

-Me temo que tendré que reunirme con los profesores y exponer la situación para ver que hacemos con ellos pero esta conducta no puede quedar impune, estaréis de acuerdo conmigo en eso.

- Por su puesto profesora- contestó Neville.

-La otra noche McLaggen tuvo un roce con Malfoy pero, llegar a ese punto...

-Alumnos, la guerra ha terminado pero aún queda mucho odio, muchas cuentas pendientes que provocan este tipo de situaciones, él está solo, no tiene a nadie y esos salvajes han aprovechado y se han desquitado con él. No puedo admitirlo, no tengo derecho a obligar a nadie a ser amigo de nadie pero que menos que un poco de civismo... Me gustaria que dieran una oportunidad al joven Malfoy- McGonagall estaba realmente conmocionada, no podía creer lo que había pasado, estaba realmente preocupada, las arrugas de su frente y su ceño reflejaban su malestar interior, las arrugas sobre sus labios apretados por la rabia denotaban la impotencia que sentía la anciana, sus alumnos eran como sus hijos y sabía la situación de Malfoy y sabía que el joven no lo merecía, era consciente de su cambio.

-Retírense a sus dormitorios, avisaré para que les lleven la cena y descansen, se lo merecen- los amigos se levantaron- Ah y como un favor personal les pido que no hablen del incidente con nadie a ser posible, les ruego discreción.

-Claro profesora. - y sin más abandonaron el despacho.

McGonagall se derrumbó en su sillón,"pobre muchacho" estaba muy angustiada, ese tipo de acoso debía ser erradicado, al día siguiente se reuniría con los profesores y tomarían medidas de gravedad.


Entró en la sala de su torre, y se desplomó en el sofá. Se inclinó y apoyó su cabeza en sus rodillas. No podía borrar la imagen del cuerpo maltratado del muchacho. Por un momento pensó que estaba muerto, la mueca de angustia permanente que reflejaban las suaves facciones de la morena descifraban su preocupación y es que su compañero no se merecía haber sido maltratado de tal modo. Draco era fuerte

" ¿Cómo se las habrán apañado para derribarlo y herirlo de tal forma?"

McGonagall tenía razón, esos salvajes se habían aprovechado de su soledad para desquitarse, eran unos verdaderos cobardes.

Un pinchazo en su nuca la hizo volver en sí, tenía la zona muy tensa. Apartó el pelo a un lado y masajeó la zona para aliviar el dolor. Al levantar la vista vió un vaso en la mesita.

No era un vaso cualquiera era aquél vaso, con aquél liquido que tanto le gustaba.

Levantó del sofá y se acercó. Tomó el vaso y aspiró el delicioso y dulce aroma del zumo de calabaza.

-Delicioso- cerró los ojos y degustó un pequeño sorbo de aquél maravilloso brebaje.

Pero no era eso lo que más satisfacción le había producido. Más que el detalle del zumo de calabaza, el hecho que la había arrancado una sonrisa de oreja a oreja, lo que le había devuelto el brillo a sus apagados orbes café era el saber que así, con ese gesto él le había pedido perdón por sus palabras la noche anterior.

Y ahora no podía agradecerle dado que estaba en aquella camilla, inconsciente, herido y destrozado. Aquella imagen de Draco en aquel estado volvió a la mente de la morena y sabía que sustituiría sus últimas pesadillas para perseguirla durante los días venideros.

Él se había disculpado, a pesar de todo no iba a ser tan malo.


Me he pasado de largo, puede ser.

Espero que os guste, y ya sabéis dejadme vuestras opiniones!

Nos vemos en la próxima actu!

Y si pueden darme su opinión sobre el prólogo, se lo agradecería mucho!