Buenas noches! Después de cuatro días completamente abandonada por la motivación conseguí completar el capítulo, y es que he perdido las ganas de escribir la verdad no me encuentro muy bien anímicamente y he perdido las ganas. No se cuando volveré actualizar por eso espero que disfrutéis este capì, que aunque no salió muy allá es todo lo que puedo daros :/


Todo estaba oscuro, sus ojos grises no veían nada. No podía distinguir más que sombras y figuras en aquella oscuridad. Estaba de pie en un pasillo o eso creía él.

Las sombras comenzaron a susurrar pero su mensaje era imperceptible para su oído a pesar de lo desarrollado que tenía este sentido. Intentó caminar, avanzó la pierna derecha un paso adelante y un gran dolor recorrió sus huesos desde el tobillo a la columna haciendo que el joven se tambaleara y se apoyara en la pared. Los susurro iban aumentando los decibelios volviendose verdaderos gritos.

"Asesino","Mortífago","Muere sabandija". Draco vio que las voces enfurecidas venían de las sombras, que alteradas se hacían cada vez más cercanas. Haciendo de tripas corazón intentó abandonar el lugar, avanzando por el pasillo oscuro a paso rápido, todo lo rápido que su herido cuerpo le permitía.

Las sombras comenzaban a seguirlo de cerca, no podía dejarse atrapar. Corrió arrastrando su pierna quemada y al fondo vio una luz y una voz familiar rogándole que saliera de ahí y que volviera con ella. Era una voz suave y cálida. Una voz que le apreciaba, no era la de su madre pero no la reconocía. Se acercó al final, casi podía sentir ya la calidez de la luz. Vio una figura esperándolo en el final del pasillo, tendiéndolo una mano para ayudarle a salir de ahí. Era una mujer vestida de blanco, la misma que le hablaba y le reconfortaba. Tenía una trenza a un lado el pelo largo y castaño. Intentó fijarse en el rostro para identificar a la chica de su sueño pero no había cara era todo un borrón, no podía reconocerla.

Había llegado al final del pasillo, un par de pasos y saldría de aquel horrible lugar. La mujer tendía su mano esperando a que el chico la cogiera y cruzara al otro lado.

-Vamos Draco, toma mi mano, déjame ayudarte, es lo que siempre he querido...- decía la joven sin rostro.

-¿Quién eres? ¿Por qué quieres ayudarme?- preguntó el joven haciendo una mueca de desconfianza al no saber a quién le tendería su vida.

-Sabes quien soy, soy quien tu quisieras haberte encontrado aquí, soy lo que tu deseas en tu subsconsciente. Siempre me preguntas lo mismo, te ayudo porque así lo quiero, porque todos merecemos una segunda oportunidad.

-Pero tu cara...- Draco estaba confuso, no sabía de que iba esa situación.

-Cuando seas consciente de lo que quiere tu subconsciente, cuando dejes ver tu auténtico interior, cuando confíes, cuando te abras a alguien, cuando seas tú, pero sobre todo y lo más importante cuando dejes de pensar con la cabeza y pienses con el corazón me pondrás cara, por que no soy una persona únicamente, soy muchas personas que están ahí para tí y no ves. Cuando aprendas a verlas y apreciarlas, aprenderás a verme.

La marabunta de sombras enfurecidas se tendía a pocos metros de él, era ahora o nunca.

Draco se armó de valor y agarró la mano de la mujer y saltó abandonando el túnel lanzándose al vacío de la luz.

-En cualquier momento que me necesites, que necesites algún tipo de ayuda, yo estaré ahí para ti sin dudar. Incluso cuando no quede nadie...

Fue lo últiimo que escuchó antes de desaparecer en el vacío luminoso.

El suelo se había vuelto extrañanamente suave y cómodo, otra luz deslumbrante y cálida besaba su rostro a través de sus cerrados párpados. Intentó mover sus brazos pero dolían.

Estaba cubierto con algo abrigado. El olor del medicamentos y pociones le reveló que aunque con los ojos cerrados , sabía donde se encontraba. El olor de la enfermería de Hogwarts era un tanto peculiar.

"¿Qué hacía allí" pensó. Los recuerdos fugaces comenzaron a cruzar su mente, ahora lo recordaba todo. La rabia lo inundó por dentro, iban a pagarlo muy caro, quizá no ahora, no estaba en posición pero en un futuro sufrirían. La venganza se servía en plato frío.

Abrió poco a poco los ojos, la luz le hacía verdadero daño a sus orbes cristalinos. Volvió a cerrarlos para volver a abrirlos poco a poco consiguiendo adaptarse a la luminosidad de la habitación que dejaba entrar luz a raudales por sus enormes ventanales.

Una vez consiguió acostumbrarse y abrir al completo sus ojos, se percató de que no había nadie más en la gran habitación "¿Quien mas que yo podría acabar en la enfermería la primera semana de clase?" La respuesta a su pregunta era fácil pensó, "Potter". Pero Potter este año no estaba. En cambio, su amiga la sabelotodo sí. Una sonrisa salvaje se mostró en sus labios.

Miró su cuerpo, vendado casi en su totalidad. Y no pudo evitar pensar en lo acontecido en los vestuarios. ¿Cómo le podía haber pasado eso a él? Sólo esperaba que la noticia no llegara a su casa. Lo que dijera la gente no le importaba en absoluto, pero sabía que a su madre le dolería saber que a su hijo le había pasado eso. La destrozaría.

-¡Al fin ha despertado señor Malfoy!- Poppy Pomfrey se acercó al joven con una bandeja de pociones, ungüentos y vendas. Dejó la bandeja en la mesita junto a la cama de Malfoy para tener a mano los utensilios.

-¿Cuanto he dormido?- preguntó el rubio, sin quitar ojo al traqueteo de frascos que se tenia la mujer junto a él.

-Ha dormido casi un día entero señor Malfoy, no era para menos debido a el estado en que llegó..- la mujer comenzó a quitarle las vendas de los brazos. No había ninguna herida superficial, pero los huesos seguían doliendo.

-Vaya, se cura usted muy rápido señor Malfoy, voy a retirarle la totalidad de las vendas a ver como cicatrizó el resto.

-¿Cómo llegué aquí?

-Oh, un par de compañeros suyos le trajeron, si no hubiera sido por esos dos, estaría muy grave o muerto.

A Draco no le hacía especial ilusión que la anciana recorriera su cuerpo retirando vendas pero cualquier cosa con tal de salir de ahí."¿quién le había ayudado? ¿Quién le había salvado?"

Tras varios exámenes de la anciana, no hubo nada negativo que llamara la atención, lo único que requeriría tratamiento sería la quemadura, además de tomar unas cuantas pociones regenerativas y calmantes para los huesos. Al fin y al cabo no había salido tan mal del apuro.

-No presenta ningún daño superficial salvo la quemadura de la pierna, tendré que ir a su torre a que le aplique yo la poción regenerativa todos los días.

-¿No voy a quedarme en la enfermería? -preguntó sorprendido el muchacho, a la vez que aliviado. No soportaba la idea de permanecer más tiempo ahí.

-La directora considera oportuno que reposes en tu torre, por tu seguridad y por mantener el incidente en la más absoluta discreción señor Malfoy, ¿Estará de acuerdo?

-Por supuesto, madame Pomfrey- respondió el joven de mejor humor.

A Draco no le agradaba la idea de tener que pasar todos los días por la enfermería, prefería aplicarsela el sólo en su habitación.

-¿Y la pomada,no puedo aplicarmela yo solo en mi habitación?- preguntó

-Muchacho, vas a tener que mantener reposo absoluto por lo menos durante todo el fin de semana, vas a tener el brazo derecho amarrado al cuello con un pañuelo para inmovilizarlo y que se selle bien el hueso, lo tenías partido. El lunes estarás bien pero hasta entonces no te vas a poder mover bruscamente, y por tanto sería inconcebible que pudieras aplicarte la pomada tu solo, si quieres aplicarla bien...

Draco no tenía especial ilusión en recibir a la anciana en su torre para recibir sus malditos cuidados, sólo quería salir de ahí.

Entonces hablo una voz muy familiar para Draco, su salvación.

-¿Y si se la aplico yo? Claro si él quiere, así no la molesta en sus tareas madame, que con los entrenamientos de Quidditch en breve tendrá la enfermería repleta de niños golpeados...- dijo una voz proveniente de un biombo.

Al momento hizo aparición Hermione Granger con su deslumbrante sonrisa grabada en su suave rostro. Cargaba con su bandolera y un par de libros. "Acaba de salir de la biblioteca" pensó el chico.

-Si, Granger se encargará- dijo sin pensar en lo que se estaba metiendo el rubio. Ella iba a tener que cuidarle. Velar por su bienestar. ¿Sería capaz?

-Oh... pues entonces, tómese todos los frascos y espere un par de horas, luego podrá irse- dijo la anciana- Hermione querida venga conmigo voy a explicarle como extender la pomada y el orden y frecuencia del tratamiento de su compañero.

La anciana caminó al fondo de la habitación donde se encontraba el almacén.

Hermione y Draco compartieron unas cuantas miradas furtivas mientras la mujer hablaba y cuando los dio la espalda, Hermione le miró fijamente, esperando alguna respuesta por parte del chico, eso sí sin borrar su sonrisa de la cara.

Draco sentía la mirada de la muchacha y con valor levantó los ojos mostrando una mirada de vergüenza y dolor, pero al ver la sonrisa sincera de la chica, su mirada se tornó confusa. ¿Estaría Granger feliz por poder ayudarle? No. Nadie podía estar feliz por eso. Eso lo sabía de primera mano, pero aquella chica era todo sorpresas. Dos días antes él la llamaba sangresucia, ella le decía que se pudriera. Y hoy se ofrecía a cuidar de él para hacerle un favor y ahorrarle un fin de semana incómodo de visitas indiscretas de la anciana a su habitación. "¿Habría sido ella quien le hubiera encontrado en los vestuarios?" No, eso no era posible, ella no tenía acceso ahí y a no ser que hubiera libros no iba a ser un lugar frecuentado por Granger, pero... ¿Quien le había ayudado? No tenía relación con nadie más...

Su antigua enemiga era su única compañía, no podía considerarla amiga pero era la única persona con la que tenía relación.

Odiaba estar tendido en esa cama, verse tan vulnerable, que lo vieran tan vulnerable.

-Dos horas.. -susurró, y volvería a su habitación a su soledad y su intimidad. Aunque las tendría que compartir con su entrometidamente agradable e impredecible compañera.

Las voces de su compañera y de la enfermera se acercaban poco a poco. Draco prestó atención a lo que decía la enfermera, le preocupaba su salud.

-Espero que haya entendido todo a la perfección señorita Granger- La enfermera destaponaba los frascos y en orden se los entregaba al joven para que los ingiriera.

Una vez los bebió todos, la enfermera los retiró dejando a los dos jóvenes solos.

Draco no aguantó más. Tenía que saber por qué demonios se había ofrecido a ayudarle. No quería deberle nada a nadie, aunque por su mente también pasó que en vez de cuidarle pudiera torturarle para vengarse de él, aunque lo descartó. Ella no era así, ella no era como él.

Hermione se sentó en la butaca que había junto a su cama y sacó un libro. Esperaría junto a él las dos horas preventivas y luego lo acompañaría hasta la torre.

Abrió su libro con cuidado, estaba nerviosa pero no podía demostrarlo. No quería que él la viera vulnerable. Comenzó a leer, estaba inmersa en el temario de historia de la magia cuando una voz la sacó de su concentración.

-¿Por qué lo has hecho? ¿Por qué te has ofrecido?- preguntó el rubio sin quitar la vista de la morena.

Hermione cerró el libro de golpe y miró al muchacho. Estaba harta de que cuestionara porque hacía todo, lo hacía porque quería, pero el rubio parecía no entender que ella no tenía mayor problema con él que aquél encontronazo de la otra noche, y que ella le había perdonado.

-Porque eres mi compañero y entre compañeros hay que ayudarse. Tu me ayudaste el otro día y aunque no me hubieras ayudado lo hubiera hecho igual Malfoy.

-Pero la otra noche...- el rubio insistía, era masoquista. Hermione lo tenía cada vez más claro. ¿Cómo podía ser premio anual? A veces era rematadamente tonto.

-Lo de la otra noche fue un calentón, nos cabreamos y dijimos cosas que no tenían lugar, pero estas perdonado si es lo que te preocupaba- dijo sonriendo mientras quitaba hierro a la situación- y deja de cuestionarlo todo!- dijo antes de golpear con cuidado el hombro del chico.

Además a Hermione le divertía ver a Malfoy impedido, le enseñaría a usar los modales que sabía,le enseñaría que pedir las cosas no es de débiles y que con ayuda todo podía ser más fácil. Quién sabe si en un futuro aceptara su ayuda, incluso podían plantearse una amistad...

-No me preocupaba- contestó con un deje gracioso y de burla, le cogía el gusto de picar a su compañera, ella había entendido su disculpa en forma de zumo al igual que sabía interpretar los doble sentidos de sus comentarios. En ese "No me preocupaba" Hermione había entendido perfectamente el, me importaba en cierta medida que hubiera cesado nuestra tregua"

-A mi tampoco- contestó la morena con un deje de molestia y gracia. Draco captó el doble sentido en la respuesta de Hermione, su "a mi tampoco" quería decir para él, me agrada que todo vuelva a estar como antes.

Ambos eran complicados y eso hacía que se pudieran entender a la perfección. Solo que ellos no eran conscientes del todo.

-¿Cuanto queda?- preguntó impaciente el rubio.

-¡cinco minutos menos que la última vez que me lo preguntaste! -contestó Hermione con hartura, el chico era exasperante cuando estaba impaciente-Media hora Malfoy- contestó la morena que volvía a fijar su vista en la lectura.

Draco pasaba el tiempo mirando la enfermería analizando todo lo que había, cuando acabó de recorrerla no le quedaba ningún objeto de estudio más que su compañera que pasaba el tiempo leyendo el temario de Historia de la magia. Observó que se mordía las uñas con frecuencia, de vez en cuando tenía un tic en el parpado derecho ¿Estaría nerviosa por algo?.

Unos pasos lo distrajeron de su objeto de estudio. Madame Pomfrey se acercaba y Draco sentía su libertad cerca, pero la enfermera no venía sola sino con McGonagall.

-Buenas tardes señor Malfoy,¿Se encuentra mejor?-preguntó Minerva con preocupación y nerviosismo-

-Si, directora. Me encuentro mucho mejor- contestó el rubio.

-Me alegra escuchar eso señor Malfoy, en breve podrá regresar a su torre no desespere. Lo único, que me gustaría pedirle un favor.- La directora lo miraba fijamente, Draco asintió respondiendo a la petición de la anciana.- Me permitiría su recuerdo de la agresión para enfrascarlo y poder presenciar de primera mano lo ocurrido para asignar una represión en función a los hechos para sus compañeros agresores.

Malfoy endureció el rostro. Recordar aquello fue desagradable y molesto pero pensándolo en frío era lo más sensato. Se aseguraría de que pagaran por lo acontecido sin mancharse las manos, ganándose la consideración de la directora que no confiaba del todo en él.

El rubio tomó su varita. Estaba en la mesita junto a las pociones de Pomfrey, y se extrajo el recuerdo.

-Muchas gracias señor Malfoy, tengo una reunión con los profesores ahora para ver lo ocurrido y actuar en consecuencia. El comportamiento de sus compañeros no quedará impune se lo aseguro, nadie agrede a ninguno de mis alumnos.

Minerva lo enfrasco y agradeciendo al joven abandono con apuro la enfermería.

-Joven Malfoy, vístase y abandone la enfermería si quiere, es libre de hacerlo- Poppy Pomfrey recogió los frascos vacíos y coloco un par de biombos rodeando la cama del jóven. Hermione se levantó y se desplazó hacía la puerta donde esperaría a su compañero.

Cuando Malfoy apareció tras los biombos apoyado en una muleta, con los brazos vendados y el derecho sujeto al cuello era una estampa cuanto menos graciosa.

Hermione no pudo evitar pensar en Harry " Si Harry lo viera, se reiría","Pero luego lo ayudaría..." Su amigo era en el fondo la mejor persona que conocía.

Se acercó a él con calma, tendió su brazo para que el rubio se apoyara pero la ignoró. No quería su ayuda al parecer...

-Malfoy apóyate necesitas ayuda para caminar...- dijo paciente la morena.

-No necesito ayuda Granger- Draco intentaba caminar el sólo, con la ayuda de la muleta pero era difícil. Le estaba costando horrores. Pero su orgullo era mayor, bastante se había humillado ya.

- Vale, como tu veas pero, voy a estar aquí a tu lado, por si en algún momento lo necesitas, o te cansas...- Hermione sabía como era el rubio. Su orgullo se resentía y ella estaba recibiendo los ataques de su defensa pero ya no se lo tomaba a mal, estaba resentido, dolido y apaleado. Necesitaba apoyo y ella sabía que él estaba solo y que en cierto modo solo la tenía a ella, a su compañera y otra cosa no , pero Hermione nunca abandonaba a nadie.

Draco se sentía bien, sabía que contaba con el apoyo de su griffyndoriana compañera. Pero necesitaba llegar él solo a la torre, necesitaba superarse, no podía depender de nadie y menos de ella. No le gustaba admitir que la chica le agradaba en cierto modo pero

él era Draco Malfoy y sabía que por muy agradable que fuera la chica, no lo era especialmente para él sino para todos. No tenía intención de ser su amiga y no daría mas de lo justo por él. Nadie apostaría por él nunca.

Después de una caminata de 40 minutos llegaron a la torre. Draco no se había dejado ayudar y Hermione le había acompañado pacientemente cosa que había sorprendido gratamente al muchacho.

En cuanto abrió la puerta, el rubio entró a la sala y se desmoronó en el sofá. Estaba sudado. El esfuerzo había sido grande y necesitaba descansar.

Se quitó su túnica como pudo, mientras Hermione dejaba sus pertenencias en su habitación.

Cuando la morena bajó vio al rubio peleándose con la túnica intentando sacar su brazo doblado por la manga sin éxito.

-Espera, deja que te ayude- El chico no se opuso, estaba demasiado cansado.

Hermione sostuvo el brazo del chico y deslizó con facilidad la manga de la túnica.

-Ya está, voy a por un zumo, ¿Te sirvo uno?

Draco asintió y al minuto la morena trajo dos vasos, tendiendole uno al muchacho.

-Mira lo que hemos tardado que es tardísimo!- dijo con broma la morena- Voy a bajar un momento a las cocinas, a pedir que nos suban algo de cenar, intenta no matarte- guiño el ojo y se levantó cruzando el umbral de la puerta, dejando a un rubio confuso en el sofá.

Draco estaba confuso. Muy confuso, la actitud de su compañera lo descolocaba totalmente, era una buena persona. Hermione Granger era un buena persona, no hacía nada malo a nadie, todos los roces que habían tenido habían sido porque ella se defendía de los ataques de él, y siempre peleó por las cosas justas. Ella era una chica peculiar.

En el despacho de McGonagall se encontraban todos los profesores,la animaga los había hecho llamar para tratar un importante asunto y los profesores esperaban expectantes las noticias de la directora.

-Buenas tardes profesores, disculpad que los haya avisado de la reunión con tan poca antelación pero deben saber que el pasado viernes ocurrió una terrible agresión a uno de nuestros mejores alumnos.

Los profesores se miraban los unos a los otros sin saber de que hablaba la directora. La incredulidad de reflejaba en los ojos de todos los presentes, ninguno se había enterado de nada.

-¿Que ocurrió Minerva?- preguntó Slughorn.

Todas las miradas recaían en la anciana animaga que jugueteaba nerviosa con sus manos.

-Verán profesores, la pasada tarde del viernes, Ginevra Weasley y Neville Longbottom encontraron en los vestuarios de Slytherin el cuerpo herido y maltratado de Draco Malfoy, que había sido brutalmente agredido, gracias a la intervención de los dos jóvenes Draco Malfoy sigue vivo. Lo llevaron a la enfermería y Poppy me avisó. No podemos consentir que sucedan este tipo de agresiones en mi escuela. - Los profesores mantenían un silencio sepulcral. Ninguno tenía especial estima a Malfoy. En su casa había perecido Burbage antigua profesora del centro y le tenían un cierto rechazo.

-Sé que no es fácil de asimilar lo que les estoy diciendo, pero los testimonios de Ginevra y Neville son totalmente confiables y verídicos y en ellos la acusación recae sobre Cormac McLaggen y el señor Harper, pertenecientes a Griffyndor y Slytherin respectivamente. Pero queda por comprobar la versión más importante del suceso, la versión de Malfoy.

Minerva se acercó al pensadero que había pertenecido a Dumbledore y vertió el recuerdo de Draco.

-No quería verlo antes que ustedes para evitar que ninguno desconfiara de manipulación, podrán comprobarlo uno a uno pero disculpen que quiera ser la primera en presenciar lo ocurrido.

Minerva se sumergió en aquella masa gaseosa y líquida del pensadero.

Estaba oscuro, era de noche y en la ventana pemanecía sentado el rubio de Slytherin que portaba aún el uniforme de Quidditch de su casa.

Alguien llamó a la puerta repetidas veces pero Draco no respondió. La puerta se abrió al poco tiempo dejando entre ver la figura de su compañera la castaña de Griffyndor.

-¿Puedo pasar? Preguntó la leona. El muchacho permanecía aún con la equipación sentado en el alfeizar de la ventana perdiéndose en la claridad lunar.

El Slytherin resopló con molestia dedicándole una mirada con un deje de odio.

-Ya estás dentro Granger.

-He venido a traerte algo de cenar... siento lo que ha pasado en las pruebas ha sido...- El rubio la interrumpió.

-Lárgate y llévate contigo tu asquerosa comida y tu asquerosa lástima, es lo que menos necesito ahora mismo- contestó tajante y frio sin dirigirlo ni siquiera una mirada.

-No te he traído nada por lástima ni nada por el estilo, solo quería que supieras que a todos nos ha parecido una injusticia..- Hermione estaba nerviosa, no esperaba esa reacción.

-Otra oportunidad para la sangre sucia defensora de la justicia, indignarse por que han rechazado a un mortífago en un equipo de Quidditch, no me hagas reír Granger.

-Púdrete Malfoy, a ser posible rápido eres un completo idiota- la morena se giró dejando la comida en la mesilla del rubio y salió rápido de ahí.

Draco golpeó el alfeizar con fuerza. Se empezó a desvestir las ropas de su casa con fuerza y rabia. El chico no estaba nada contento con lo que acababa de hacer.

Guardó en un saco la equipación , ya la devolvería el día siguiente.

De repente el recuerdo cambió y Minerva se encontró en la misma habitación pero de día, era por la tarde.

El rubio se puso su túnica ,tomó su varita y cargó el saco con la equipación a su hombro. Cruzó el umbral de la puerta de su habitación y bajo las escaleras llegando a la sala, deteniendose a pensar un breve instante, tras el que se dirigió a la cocina y sirvió un vaso con zumo de calabaza que dejó en la mesa grande tapado con un platito para que no se pasara.

Retomó su camino hacia la salida y se dirigió a los vestuarios de Slytherin a devolver la equipación que se había llevado ayer y por el enfado no había regresado a su lugar.

Esperaba no encontrarse con nadie, tener que ver el rostro a cualquiera de sus compañeros era lo que menos le apetecía en aquel momento.

Escuchó que se acercaba un grupo de personas. Se apresuró a colocar la equipación para el nuevo buscador y salir de ahí cuanto antes, no tenía humor.

Pero en la puerta había una figura esperándole. Apoyado en el marco del acceso a la estancia permanecía Harper, el buscador que había ocupado su lugar.

-Vaya Malfoy, tu por aquí.. pensé que habías asimilado que no pintabas nada en el equipo ayer pero parece ser que no te enteraste del todo.- El Slytherin se pavoneaba con el pecho hinchado intentando burlarse de Draco que permanecía en su posición y caminó hacia la salida ignorando al chico.

Cuando iba a salir sintió como Harper le empujaba.

-A mi no me ignores niñato- dijo

Draco se re-colocó la túnica y retomó su camino no sin antes advertir al buscador.

-No hablo con necios-

Ese comentario le costaría demasiado. Harper volvió a empujarle pero Draco se defendió devolviendo el empujón abriéndose paso a la salida sin contar con que por la puerta entraron varios miembros del equipo que lo tiraron al suelo .

Draco se levantó, estaba rodeado. Si querían guerra el la daría, sacó su varita pero el recuerdo de su familia hizo pensarse las cosas un par de veces. Si se defendía de aquellos muchachos probablemente él saldría perdiendo si los hiriera y su familia se resentiría y no podían permitirse eso. Conocía las caras de un par de chicos y sus familias tenían lugares de importancia en el ministerio. No podía jugársela y bajó su varita.

-En el fondo vuelves a ser un cobarde Malfoy,no tienes lo que hay que tener para enfrente a nosotros, para acabar con nosotros. No entiendo como pudiste formar parte de sus filas...

Draco estaba enfurecido, los comentarios no contribuían a calmarle y aquel niñato estúpido estaba acabando con su paciencia.

Entonces hizo aparición una última voz. Draco la reconoció, McLaggen. Entonces todo empezó a tener sentido.

-Seguro que su madre y su tia se encargaban de satisfacer al señor tenebroso,para compensar sus fracasos-

La furia en los ojos de Draco creció, podía tolerar cualquier cosa hacia su persona, su tía no le importaba pero su madre... esas cosas de ella no, de la mujer más respetable que había concido nunca no estaba dispuesto. Retomó su varita y se dispuso a atacar pero el circulo que lo rodeaba fue más rápido.

Notaba su sangre fuir por su pecho y un intenso dolor que lo hizo desplomarse sobre sus rodillas. Un par de "sectusempras" habían golpeado su pecho.

Cayó al suelo y comenzó a notar como le petaban y se burlaban de su persona, su vida se le pasó por delante. Sus compañeros de casa y de equipo estaban pateándolo y pisandolo como un insecto, como una cucaracha. No podía moverse, mucho menos defenderse, notaba el liquido rojo caliente escapar de su cuerpo y empapar su ropa.

Un intenso dolor en una de sus extremidades y el olor a carne quemada fue de las pocas cosas que pudo recordar antes de caer inconsciente.

Sus agresores se retiraros poco después.

-Con suerte nadie lo encontrará, es fin de semana. - comentó Harper a Cormac

-Ojala el lunes solo quede un bonito cadáver, y ni eso- El griffyndor volvió a petar la cara del rubio con rabia.

-Maldito Malfoy! He bajado a buscarte la cena para que te la comas no para que la dejes de espetera!- Hermione estaba cabreada, había traído de todo para el muchacho que se negaba a cenar, alegando que no tenía hambre.

-No tengo hambre, deja de agobiarme- contestó apartando el plato de sopa caliente que tenía en la mesa. No era de su especial agrado.

-Pero tienes que comer! Eres exasperante!- Hermione permanecía junto a él con los brazos en jarras y el ceño fruncido. No podía irse a dormir con el estómago vacío entonces se le ocurrió una idea.

La morena se acercó a su bandolera y saco un bultito envuelto en un paño. En la pila de la cocina la lavo y se la tendió a Draco.

-¿Y una manzana si te comerías? ¿Por favor? - insistió Hermione sabiendo que nunca le haría ascos.

-Está bien, pero déjame recordarte Granger, que aún me debes un favor.

-Lo que sea pero cómete la dichosa manzana y levántate el pantalón que voy a por la pomada para curarte.

Al rubio se le atragantó aquel mordisco. ¿De verdad la morena pensaba que iba a dejar que ella le tocara y le curara? Cuán equivocada estaba.

La morena regresó al sofá con lo necesario para curar a su compañero. Se sentía en deuda con él, había sido un tanto cruel con él aquella noche y sentía que debía ayudarle además que lo había prometido a Pomfrey y ella siempre cumplía sus promesas.

-A ver Malfoy, levántate el pantalón- dijo la morena mientras se arrodillaba en el suelo para cumplir mejor su trabajo.

-No. -Hermione frunció el ceño-

-Tengo que curarte eso...- la morena estaba al perdiendo la paciencia.

-No, no vas a hacerlo ni tienes porqué, no quiero que lo hagas- sentenció el muchacho.

-¿Es por qué te da asco que te toque?- Hermione preguntó de sopetón, aunque al minuto fue consciente de que no debería haberlo dicho.- Pensé que la fase sangre sucia estaba superada...

-Pues nada, si quieres curártela tu solo, ahí te dejo las cosas.- Se levantó con un deje de decepción en la voz que no pasó desapercibido por Draco .

Avanzó hacia las escaleras dispuesta a abandonar la sala dejando ahí a su compañero. No pudo, no pudo dejarlo ahí. Sabiendo que no podría hacerlo solo. Resignada se dio la vuelta, sabía lo que tenía que hacer para que Draco aceptara sus cuidados.

-Por favor, deja que te de la condenada pomada y haré lo que quieras, no volveré a molestarte ni a decirte nada más que lo necesario si es lo que quieres, no volveré a entrar a tu habitación a darte nada ni a nada...

Draco sabía que se arrepentiría de hacer lo que iba a hacer pero era plenamente consciente de que ella estaba usando su astucia para conseguir lo que quería, haciéndole ceder a él sin arañar su orgullo.

-Date prisa en aplicar el mejunje- contestó el rubio sacando una sonrisa torcida de satisfacción en Hermione. La morena sabía tratar al rubio, ambos sabían como funcionaba el otro y eso era una ventaja en su convivencia, sin duda.

Hermione se sentó en el suelo al pie de Draco y tomó el frasco de la pomada. Draco no podía evitar mirar la mata castaña y rizada que permanecía a su lado. No podía creer lo que estaba pasando, hace un ella estaba en su casa presa y agredida por su tía sin que él hiciera nada y ahora ella estaba dispuesta a ayudarle con las heridas que sus agresores le habían hecho.

Hermione comenzó a girar la tapa del tarro pero no cedía. Probó a tapar la parte superior del frasco con su camisa y girar el tarro y tras unos intentos lo consiguió.

-Joder que duro estaba...- Draco miraba a su compañera, le hacía gracia verla superada por un tarro cuando había superado tantas cosas, pero al fin y al cabo lo había conseguido.

Hermione levantó su vista y miró al rubio, chocándose con su mirada gris. El momento era realmente incómodo la morena miraba al rubio con incertidumbre. El chico permanecía igual y ella no podía proceder si el no se quitaba el pantalón o se lo levantaba mucho mucho.

-Eh, ¿Te levantas el pantalón o te lo quitas o lo hago yo? - Hermione estaba nerviosa, no era una situación que esperaba compartir con Malfoy, ¿verle sin pantalones? Si ayer se estaban insultando! Era una situación realmente incómoda.

-Nunca te creí tan directa Granger, te gusta ir al grano- dijo Malfoy molestándola, disfrutaba de ello pero sabía que la morena reconocería el tono de broma del chico.

-Malfoy... ¿de verdad te parece divertido? ¿tienes una herida demasiado delidada y te parece momento de hacer bromitas de ese tipo?

Hermione comenzó su sermón reprobatorio, al fin y al cabo la vena de marisabidilla salía y no podía hacer nada.

Draco tornó los ojos, Hermione era una chica difícil, muy difícil. Pero una caja de sorpresas.

-Además para tu información Malfoy, tu no tienes ni idea de como puedo llegar a ser en determinados aspectos- contestó refiriéndose al su anterior comentario. Un brillo de picardía y desafío cruzó la mirada de la morena despertando una curiosidad escondida en el más profundo recobeco del subconsciente del rubio.

Deslizó su varita a lo largo del pantalón del chico rajándole por un lado dejando ver la gran herida cubierta por vendas y la tez blanquecina del joven, Hermione recorrió la anatomía visible del chico con la mirada sin darse cuenta, su muslo visible, además de herido estaba muy bien formado. El chico se cuidaba, no tenia ni un sólo vello en la extremidad, Hermione recordó que ella no estaba ni tan bien depilada y se avergonzó.

"Su piel es suave , la que no está chamuscada" o eso pareció apreciar Hermione mientras retiraba las vendas de la pierna del joven.

Un fuerte olor proveniente de la herida golpeo las fosas nasales de ambos jovenes. Draco giró la cabeza avergonzado.

-Uf, menos mal que esto la curará, tiene un aspecto horrible y huele peor...- comentó la joven arrugando su expresión con desagrado. Miró a su compañero para advertirle que iba a comenzar.

-Si te duele avísame para que lo haga con más delicadeza

Draco asintió, sabía el esfuerzo que estaba haciendo la chica, a pesar de ser su eterna némesis, una asquerosa sabelotodo y una griffyndor hija de muggles, Draco sabía que era de las mejores personas que había conocido en su vida, sino la mejor persona que había pasado por su vida hasta ese momento dado que él no había conocido a muchas buenas personas.

-Dios que peste, no se que huele peor...- Cuando bajó la mirada vio a Hermione poniendo cara de repulsión y apartando el tarro de su cara, la inocente lo había acercado demasiado.- Es vomitivo...

Con delicadeza comenzó a aplicar la pomada por la herida del chico. Las suaves manos de la muchacha se deslizaban por la extremidad de su compañero, por la parte herida, intentaba ser suave como la seda acariciandolo con un deje de sensualidad implicito en todos su movimientos, y en la parte no quemada con algo más de fuerza y decisión. Hermione estaba disfrutando en el fondo palpando con cuidado y sin perderse un detalle de la piernabien formada del joven. Draco tenía los ojos cerrados estaba relajado con las caricias impregnadas de pomada de su compañera. Hermione se dejaba llevar por la situación y sin darse cuenta fue acercando sus caricias a una zona un tanto peligrosa y personal, la raja se iba abriendo paso dejandole ver algo más del buen formado cuerpo del chico, que seguía relajado, Hermione retracto sus manos en cuanto se percató del rumbo que llevaban.

El rostro calmado y placentero de Draco mostraba que notaba el alivio al instante. La carne comenzaba a tomar un aspecto más natural superficialmente parecía ir curándose según Hermione la aplicada pero necesitaría otras dos aplicaciones para estar completamente curado, aún así Draco iba sintiéndose mucho mejor.

Una vez acabó de aplicar la pomada y esta hizo efecto restaurando la piel, se limpió las manos del mejunje y pasó una gasa empapada para limpiarle la superficie de la piel a su compañero. Draco sentía como la chica iba acariciando su piel con aquella gasa empapada y le gustaba.

Hermione seguía en el suelo sentada mientras limpiaba su muslo y el en aquél sofá sentado, era una imagen con un deje un tanto erótico al que las caricias sensuales e inocentes de Hermione no ayudaban.

Una vez le limpio, comenzó a vendar al chico como tantas veces antes lo había hecho con Harry y Ronald.

¿Que pensaría Ronald de esa situación? De verla cuidando a su enemigo...

-Bueno pues esto ya está- la chica se levantó del suelo y se colocó la falda, era plenamente consciente del aura que los rodeaba.- "Reparo"- el pantalón del chico volvió a su estado normal.

-¿Qué tal te sientes?- preguntó la morena mientras recogía los utensilios.

-Perfecto- dijo el rubio sin dejar de mirar a la morena. Sabía que la incomodaba y a él le gustaba en cierto modo ver el lado vulnerable de la imponente leona. Le dio un par de frasquitos que debía tomarse.

Draco los ingirió de un trago, sabían amargos.

Se quedaron en el salón sentados mirándose furtivamente, no sabían de que hablar, si es que tenían que hablar de algo.

-Bueno yo voy a dormir, hoy ha sido un dia intenso, ¿Me acompañas a subir la escalera?-

Odiaba tener que manipularle de aquella forma, pero él no iba a ceder si le ofrecía su ayuda, la primera norma para tratar con Draco Malfoy era mostarle que es superior y necesitas de él.

-Tendré que hacerlo, pero Granger que no se te olvide que me debes un favor.- Dijo mientras se levantaba y tomaba elegantemente el brazo de su compañera.

-Oh si cómo olvidarlo mi señor...- respondió con sorna la morena.

Ambos entraron en sus aposentos y se despidieron de aquél tormentoso día, uno dormiría como hacía mucho tiempo que no era capaz. Y otra tendría sueños, felices.


¿Y bien? ¿Qué les pareció? Espero sus RR

Nos vemos en la próxima actualización, que no se cuando será porque mi inspiración anda un tanto distraida junto a mi motivación, no siento las mismas ganas de escribir que al principio y me da rabia, pero para escribir una caquita mayor prefiero no escribirlo xD

Cuidense!