Perdón por la anteriór subida, no se que pasó con el formato pero ya está todo correcto, ahora sí, que disfruten.

Capítulo 13

El olor del café recién hecho inundaba la sala de la torre de premios anuales. Hermione servía un par de tazas en la mesa junto a unos cuantos bollitos y las manzanas que tanto gustaban a su compañero, preparó la bandejita de las pociones y la colocó junto a la cafetera con medición y perfección, su rubio compañero no podía saltarse ni una sola toma del tratamiento. Era demasiado controladora y perfeccionista.

Dio un vistazo rápido a la mesa "Esta impecable" pensó.

Había amanecido de un humor inmejorable, su sonrisa perfecta iluminaba su rostro. Entró al baño a asearse deteniendo su mirada ente el espejo fijándose en su aspecto de recién levantada,"estoy bien". No, no estaba bien, nunca había estado tan radiante de esa guisa.

Su aspecto había mejorado considerablemente desde la llegada a Hogwarts, se veía bien aún llevando sus pijama fino y su gorda chaqueta de punto rojo acompañados de su pelo enmarañado que alisó con sus pociones como hacía cotidianamente. Nunca conseguía mantenerlo liso sino que suaves ondas volvían a formarse pero no le disgustaban. Es más le agradaban mucho, daban ese toque de gracia que compensaba su "aspecto soso" como decía en su día Lavender.

Abrió el grifo dejando correr mientras acababa de analizar la imagen que veía frente a ella en aquél ornamentado espejo del baño que compartía con su eterno y agradable némesis.

El frió del agua contra su cara la recordó la noche anterior, aunque nunca lo reconocería a ojos de nadie. Había disfrutado cuidando de Malfoy, en el fondo no podía resistirse a los desvalidos." Al final Malfoy tenía razón con lo de Santa Hermione."- soltó una risilla. Pero más que a los desvalidos, lo que no reconocería por nada del mundo es que tenía un vínculo con Malfoy. Había desarrollado una camaradería con él en muy poco tiempo que bien podía superar su relación con muchos de su casa. Se preocupaba por él, un poco sólo. Pero no le era indiferente, no eran amigos. Hermione estaba segura de que nunca podrían serlo ni aunque quisieran dado que había demasiado entre ellos, demasiadas cosas malas, malos recuerdos actos y sensaciones que los perseguirían siempre. Porque Hermione podía perdonar pero no olvidar.

Las gotas heladas contra la tez de la muchacha marcaron pequeñas rojeces que cesaron al contacto de la toalla. Se amarró el cabello en un pequeño moño flojo y salió dirección a la habitación de su compañero, iba a avisarle para desayunar, quería controlar que tomara sus pociones pero, ¿de verdad debía tomarse todas estas molestias? No quería que se malinterpretara su buena fé, no quería darle a Malfoy un motivo, aunque falso de burla y mofa. Aunque el chico cambió en muchos sentidos , su esencia ponzoñosa de la sangre Malfoy afloraba de vez en cuando para recordar quien era.

Subió enérgica los escalones y pomponeó la puerta varias veces. Como de costumbre no obtuvo respuesta. "¿Por qué nunca responde? ¿Tan difícil le resulta?" pensaba molesta la morena. Frunciendo el ceño continuó pomponeando .

No quería irrumpir en su habitación, no menos de lo que había sucedido la última vez que lo hizo. Y más aún siendo domingo a media mañana, no quería encontrarse al chico en paños menores, tenía un mínimo de respeto por la intimidad de su compañero.

Volvió a golpear la puerta tantas veces como fue necesario para que Draco hiciera aparición abriéndola, fueron necesarias muchas veces. Los nudillos rojos de la chica ardían, pero Hermione continuó sin darse por vencida, cuando ya no podía más con los nudillos continuo a puñetazos y patadas con la puerta, y es que era demasiado cabezona como para desisitir de su empeño.

-¿Se puede saber que diablos quieres Granger? La gente normal duerme...-dijo el rubio adormilado y despeinado mientras se pasaba una mano por la cara para desperezarse.

-Malfoy... son las 12 de la mañana, no se hasta que hora quieres dormir pero vamos...- Hermione recorrió al joven de arriba abajo, llevaba un pijama de seda verde oscuro, era elegantísimo y carísimo también, eso fijo. Un par de botones desabrochados permitieron a Hermione percatarse del bien formado torso de su compañero tras esa fina capa que lo cubría.

Draco se pasó una mano por la cabeza peinando sus platinados cabellos, esperando una explicación por parte de la morena. No pudo evitar fijarse en las rojeces de las manos de la chica, casi se dejaba la piel contra su puerta. Un pinchazo en el pecho que Draco interpretó como aflicción le hizo prometerse que abriría a partir de ahora a la primera a la chica, no quería que acabara así por su culpa. Al fin y al cabo ya le había causado demasiado durante toda su vida.

-Bajemos a desayunar, hice café y tienes que tomarte las pociones.- Draco la miraba con los ojos entrecerrados, acababa de salir de un dulce letargo y solo escuchaba el parloteo de fondo de su compañera.

-Vamos date prisa.- dijo la morena sacando su leona mandona interior.

-Ahora bajo- dijo Draco mientras se adentraba en su habitación de nuevo sin cerrar la puerta. " Que pesadilla.." Escuchó Hermione que su compañero murmuraba dentro de su habitación y sin más,bajo y se sentó a esperar a su compañero.

Ambos permanecían sentados en la mesa, el uno frente al otro. Hermione untó un par de bollitos y removió su café. Aspiró el amargo aroma del café, le encantaba ese olor. Añadó un par de terrones. Y el amargo café se convirtió en una dulce bebida, "¿Si azucaro a Malfoy pasará igual?" Pensó sin poder evitar soltar una risilla de a causa de su ridícula ocurrencia.Él mientras se limitó a observar como ella se disponía a comer, removía su café y añadia azúcar algo que tuvo que hacerle gracia.

-Malfoy tómate las pociones en el orden que están en la bandeja, y luego desayuna- dijo la joven con voz firme mientras mojaba un bollito para después darle un mordisquillo y saborearlo gustosa.

Draco se tomó las pociones que Hermione amablemente había colocado y previamente abierto para facilidad del muchacho, la mueca de asco no se hizo esperar, sabían a condenados rayos esas mezclas.

Hermione vió la cara de asco del chico y se levantó trayendo con ella un vaso de agua que entregó a su compañero para que aclarara el sabor de aquellas pociones.

-Gracias- Draco acabó con el contenido del vaso de un solo trago, bajo la mirada de Hermione, que sorprendida, continuó bebiendo de su taza pero no puedo evitar levantar ambas cejas de la impresión-

El rubio tomó una manzana y la mordió con ganas, levantándose de la silla con la manzana en la mano y paseando por la sala, tenía la pierna un tanto dormida pero se notaba el efecto de la pomada. Hermione lo perseguía con la vista, mientras terminaba su desayuno.

-Malfoy el café, debes tomártelo- llamó la atención la morena mientras recogía la vajilla menos la taza del chico.

-Si, ahora voy- El rubio permanecía de pie delante de la chimenea de la sala agitó su varita y encendió un pequeño fuego , el ambiente se tornó un tanto más acogedor.

El resto de la mañana trascurrió tranquila, los elfos ordenados por McGonagall sirvieron la comida en la sala de los chicos a las 2 en punto . Hermione seguía en el sofá, con su libro de historia de la magia entre las manos, le apasionaba esa asignatura. Malfoy mientras paseaba por la sala. A veces paraba y observaba a su compañera para finalmente regresar a su sitio y sentarse perdiendo su mirada en el crepitar del fuego.

Ambos seguían en pijama, ninguno había comentado nada al otro a respecto y tampoco era algo que les importase a esas alturas, habían desarrollado una confianza a raíz de compartir torre, no tenía que ver con la confianza que pudiera tener con un amigo, era distinta pero igualmente agradable.

Una vez las bandejas de plata tapadas aparecieron en la mesa de los jóvenes Hermione despegó la vista de las letras del antiguo tomo y se acercó a la mesa inhalando el aroma sabroso de los manjares que se tendían ante ella. Destapó una a una las bandejas, había demasiada comida como siempre, incluso para los dos.

-Voy a comer, ¿me acompañas?- preguntó la morena, mientras se deshacía el moño,o lo que le quedaba de él, y volvía a amarrarse el pelo.

Draco se limitó a asentir curvando la comisura de sus finos labios en lo que Hermione interpretó como una sonrisa.

La comida trascurrió tranquila, Draco intentaba comer con la mano izquierda, pero no lo hizo mal. Los elfos se habían encargado de trocear la carne y la fruta para que el joven lo tuviera más fácil. Cruzaron miradas indescifrables durante la ingesta. La morena le había contado algo que no podía dejar de inquietarse y asaltarle a dudas. Hermione se encargó de lavar la vajilla a toque de varita.

Un par de pomponeos en la puerta de su sala distrajo a la muchacha y al Slytherin que distrajo su recién perdida mirada del fuego para centrarla en la puerta. Hizo un ademán de levantarse pero Hermione pasó por su lado en el sofá deteniendolo con su mano derecha.

La leona entreabrió la puerta para revelar la identidad de su inesperado visitante y no se encontró uno solo sino 3. Al otro lado de la gruesa puerta escondida tras el cuadro sin lienzo permanecían de pie a la espera de una invitación a pasar por parte de Hermione, Neville, Ginny y su amiga, la rubia Ravenclaw.

-Hola Hermione ¿podemos pasar? Preguntó Luna risueñamente amable. No esperaba visitas para nada ese domingo y a Draco no le apetecería que los leones invadieran su territorio, de ambos. Tendría que consultarle era lo justo.

-Oh hola chicos eh pregunto a mi compañero, pero no creo que hubiera problema...- Hermione recordó que a Malfoy no le hizo mucha gracia aquella visita de Parvati. Ginny y la rubia y no quería forzar una situación molesta dado el estado convaleciente de su compañero.

Hermione se giró, volviéndose hacia los sofás donde una mirada gris la interrogaba con aquellos orbes perlados.

-Eh, Malfoy verás, Están mis amigos fuera ¿Te importa que entren?, No quiero molestarte de verdad pero...

-Que pasen- Draco era consciente de que los dos griffyndor le habían salvado la vida y el no era quien para prohibirles la entrada a un sitio que compartía con la leona.

-Pasad chicos!- dijo ilusionada Hermione desde dentro de la sala, sin poder evitar agradecer con la mriada al rubio.

-Gracias Malfoy.- dijo Neville saludando al Slytherin.

El rubio los saludó con una sacudida horizontal de cabeza para después perderse entre los escalones y la puerta de su habitación.

-Vaya a alguien se le han pegado las sábanas...- bromeó la pelirroja al ver a su amiga aún con su fino pijama y su chaqueta de punto gordo granate.

-No digas esas cosas Ginny, no se me han pegado las sábanas, hemos comido y todo pero no me apetecía vestirme para pasarme el día encerrada en la torre si te soy sincera..

-Menudo chiringuito que tenéis los listos Herms- Neville miraba a todas partes sin perder un detalle de la sala, los paneles de madera de las paredes, el labrado de la barandilla de las escaleras, la chimenea de piedra oscura, los cuidadosamente tapizados sofás... todo.

-No es para tanto Neville- sonrió la chica con falsa modestia, era consciente de la suerte que tenían , su sala era simplemente perfecta.

Fue abrazando uno a uno a sus tres amigos , los extrañaba bastante. Con el nuevo curso no podía pasar todo el tiempo que quería con ellos además de que ahora no quería dejar solo a Malfoy, había algo en su interior que se lo impedía, ¿Instinto materno? Probablemente.

-Acomodaos, podéis hacer café si gustáis yo voy a adecentarme en un momento.

Hermione subió las escaleras dejando a sus amigos ahí en la sala sentados, cruzó el umbral de su habitación y cerró la puerta. Se deshizo de su suave pijama para colocarse un sujetador y encima una sencilla camiseta de algodón de tirantes ancha con un logo en el centro. La había comprado con sus padres en Paris hacía tiempo. Un vaquero algo ajustado y sus zapatillas de andar por casa, estaría visible pero no saldría de la torre, no le apetecía. Se soltó el moño y cepilló su cabello dejándolo suelto cayendo a los laterales de su cara. Estaba guapa, ultimamente siempre estaba radiante. El ambiente nuevo le venía muy bien.

-¿Sabrá que fuimos nosotros?- Preguntó Neville a Ginny co preocupación, temía al rubio aunque nunca lo reconocería.

-Si, lo sabe, se lo dije yo hoy durante la comida- contesto una Hermione que bajaba brincando entre los escalones.

-¿Porqué hiciste eso Herms?!- la pelirroja parecía preocupada tras la afirmación de su amiga, se levantó de golpe con los brazos en jarras a la espera de una explicación.

-Por que es justo- intervino Luna, ella siempre estaba para aclarar las cosas en los momentos pertinentes.

-Exacto, gracias Luna!- Hermione sonrió a su amiga.-¿Y que os trae por aquí? No habéis hecho café al final por lo que veo...

-Queríamos verte y estar contigo esta tarde Herms no nos apetecía estar con nadie más y por eso vinimos aquí, que nadie molestaría- Dijo Ginny

-Además con tu permiso, no hace falta café, vine preparado- Neville abrió la mochila que traía con el y saco unas cuantas botellas de cerveza de mantequilla y whisky de fuego bajo la impresionada mirada de Hermione.

-Pensamos en hacer una reunioncilla animada Herms- Luna la miró esperando respuesta.-También trajimos cartas para jugar a poner de los nervios a Ginny

-Vaya, me encanta como montáis fiestas en mi sala sin comentármelo...-La morena estaba un tanto molesta rodó los ojos, lo de sus amigos era para tener mucha paciencia.

-Técnicamente no es fiesta, es una visita de cortesía con alguna que otra botella...- apuntó Neville divertido.

-Como sea, voy a avisar a Malfoy a ver si se anima- dijo Hermione para ver la reacción de sus amigos.

-Fantástico- dijo Luna

-¿En serio Herms?- El moreno no estaba muy seguro de poder aguantar su nerviosismo delante del rubio. Aunque Malfoy hubiera sido agredido y un tanto más vulnerable, esa mirada de depredador seguía atemorizando a Longbottom.

-Si Neville, también es su sala.- inquirió la leona con un deje molesto, ¿Cuando aprenderían sus amigos que su compañero era un igual?

Sin más se levantó del sofá y caminó hacia la puerta del rubio, odiaba esa puerta, algún día la dejaría sin manos.

-Está como una cabra...- Ginny reía, sabía como era su amiga, era demasiado buena.- Saca un par de vasos del aparador Luna- ordenó amablemente la pelirroja a lo que su amiga rubia accedió gustosa trayendo consigo vasos para todos.

Hermione pomponeo la puerta de Draco flojito, sus manos dolían como para aporrear fuerte, esperando la contestación que sabía que nunca llegaría como de costumbre.

Pero para su sorpresa el rubio abrió la puerta, Hermione shockeada por la cercanía de la imponente mirada del rubio no supo que decir.

-¿Querías algo Granger? Últimamente molestas mucho- dijo el rubio.

"Sera gilipollas" pensó la leona.

-Si, verás quería invitarte a pasar la tarde con nosotros abajo , en la salita, y no acepto un no por respuesta.- comentó Hermione, tirando de la manga de la camisa del chico, que había cambiado su pijama por una elegante camisa y un pantalón.

-Eres jodidamente pesada Granger, no desaparecerás un día y me dejarás tranquilo...- Draco no parecía enfadado al decir esto, es más en el fondo le agradaba.

-Sí, lo que tu digas Malfoy, lo que tu digas...- dijo mientras empujaba levemente a las escaleras al rubio.

Ambos bajaron a la sala donde estaban los tres amigos de Hermione sentados en el sofá.

"Mierda Longbottom se sentó en mi lugar"

Era muy territorial, no le molestaba mucho lo que pudieran pensar de él, pero que invadieran su territorio. Que se sentaran en su lugar lo irritaba mucho.

-Hola Draco Malfoy- saludó Luna bajo la mirada del resto, mientras jugueteaba con uno de los rábanos de sus pendientes.

-Malfoy- dijeron al unísono levantando la cabeza en gesto de saludo Ginny y Neville.

-Lovegood, Weasley, Longbottom- saludó el rubio.

-Bueno pues ya está...- dijo Hermione sentándose en su sitio, con una mezcla de alivio y preocupación ¿Qué pasaría ahora?

Draco miraba a Longbottom, sentado en su sofá , en su esquina del sofá. Luna se sentó en una butaca y Ginny y Hermione en el que solía tumbarse la morena.

-Longbottom- dijo llamando la atención del moreno- ¿Te importaría moverte un lugar a la izquierda? estás en mi sitio.

Hermione se llevó una mano a la cabeza,¿como pretendía hacer amigos si empezaba las relaciones así?

Un momento, había pensado en que Malfoy se relacionara con los suyos. ¿De verdad quería eso? No entendía nada, Hermione no sabía que hacía ultimamente, solo se guiaba por impulsos y eso no estaba permitido para alguien como ella , no si quería alcanzar la perfección.

-Si, claro Malfoy no hay problema- dijo Neville corriéndose un se sentó y observó como el moreno junto a él sacaba un maletín.

-¿Os hace un póquer?- Preguntó mirando con ambición a todos los presentes.

-Yo prefiero una copa- contestó Ginny, levantandose a por las botellas trayendo con ella un par.

-Sirveme a mi también Gin- dijo Luna.

Ginny sirvió a todos, cuando llegó a Malfoy, no sabía que ponerle.

-Malfoy,¿Whisky de fuego o cerveza de mantequilla?- preguntó más amable de lo que esperaba el rubio la pelirroja.

-Whisky por favor- contestó educadamente y desconfiadao el rubio que hasta que no vió a Hermione dar un trago no se atrevió a beber de su copa. Después de lo que le había ocurrido no se fiaba de nada ni de nadie.

Para desgracia de Ginny la mitad de la tarde se la pasaron jugando al póquer, era un desastre con ese juego, no sabía mentir. Cada vez que Ginevra Weasley intentaba marcarse un farol, Hermione y Draco acababan con ella elevando sus apuestas infinito, para acabar desplumándola. Luna seguía jugando a su póquer particular y Neville mantenía su "play safe", ya no era Hermione la única jugadora peligrosa, los muchachos habían descubierto aquella tarde que Malfoy era mejor de lo que ninguno se había podido esperar a ese juego. Casi nadie hacía sudar a Hermione y él lo estaba haciendo contínuamente.

Cuando la partida acabó ganando Malfoy para desgracia de Hermione, ésta se levantó, necesitaba ir al baño, el Whisky de fuego estaba haciendo sus estragos.

-Voy al baño, ahora vuelvo.-Anunció la morena.

En cuanto la morena cerró la puerta tras de sí , Ginny, Luna y Neville cruzaron varias mriadas, Draco se dio cuenta de eso y se sintió un tanto incómodo. No sabía que pintaba ahí, ese no era su sitio. Quiso levantarse e irse pero una voz lo detuvo.

-Malfoy- llamó la pelirroja al muchacho aún sentado en su sitio- Tenemos que pedirte un favor.- Ginny miró a sus dos amigos que asintieron.

-Verás es importante que Hermione no sepa nada, queremos hacerle una fiesta sorpresa por los 19 ,si ella se entera se opondrá...-

-Y a mi que me importa eso?- respondió a la defensiva el rubio, en realidad no le importaba lo buenos amigos que eran los presentes de su compañera, sabía que no lo decían para restregárselo pero no podía evitar sentirse así. El no era nada ahí, "la mochila de Granger" En todo caso, o "la mascota".

-Necesitamos tu ayuda Draco Malfoy, si quisieras ayudarnos a organizarla sería genial, y si pudieramos hacerla aquí pues mejor- Luna se acercó amigable al rubio.

-Eres el que más tiempo pasa con ella ahora, necesitamos tu ayuda Malfoy,- añadió Neville.

-¿Qué tendría que hacer?- preguntó, no estaba nada convencido. ¿Sería una treta de los leones? No, no tenía sentido después de salvarle la vida.

-Pues, sacar a Hermione de aquí, mantenerla entretenida mientras nosotros decoramos y traemos las cosas para la fiesta el día que escojamos para hacerla, nosotros nos encargamos de conseguir bebida, música, adornos y tarta.

- Y el día de la visita a Hogsmeade, tendrías que distraerla también, tenemos que aprovechar para comprarle el regalo ese día, que vendrá Harry a vernos y tendrías que alejarla.

-¿Cómo se supone que voy a hacer eso? Preguntó el rubio confuso, era tan surrealsita.

-Pues no se tío, invítala a tomar una cerveza de mantequilla, no se, jamás pensé que tuviera que ayudarte yo a organizar una cita con una chica al "principe de Slytherin"- dijo con gracia e incredulidad Neville.

-No te he pedido ayuda Longbottom, se perfectamente lo que tengo que hacer- contestó molesto el hurón.

-¿Que dices entonces, estás dentro?- pregunto Ginny, temiendo que el rubio se negara, la espera se estaba haciendo eterna bajo la atenta mirada de las dos chicas y el moreno.

-Estoy dentro.


Mientras en el despacho de Minerva, todos los profesores habían pasado por el pensadero y reunidos alrededor de la mesa de la directora esperaban que esta iniciara la palabra. Estaban un tanto consternados por lo que acababan de ver. Era decepcionante que eso pasara en su escuela.

Minerva miró a sus compañeros. Todos esperaban que ella rompiera el hielo y así lo hizo.

-¿Y bien? Que pensáis a cerca de lo sucedido- pregunto la animaga.

-Merlín, que atrocidad- Sinistra estaba horrorizaada y tapaba con una mano su boca

-Pobre muchacho, teníamos que haber estado más pendientes de él y de lo que podía pasar...- Flitwick se lamentaba.

-La culpa fue mía, dejé que los miembros del equipo tuvieran acceso a los vestuarios siempre, confié en ellos demasiado...- Hoch no sabía que hacer, estaba totalmente descolocada, tenía un gran sentimiento de culpa y responsabilidad.

-Profesores, hay que tomar medidas contra los alumnos que han participado en este altercado, tomé una decisión y me gustaría que me dieran su opinión.- Los profesores miraban atentos a su compañera.

-La expulsión de forma permanente de mi escuela de mágia será la sanción de los organizadores de este entuerto,si están de acuerdo.

Casi acababan con la vida de otro alumno premeditadamente, era un castigo justo. Todos los presentes asintieron mostrando su conformidad.

-Bien, Filch, trae a Harper, a McLaggen y al equipo de Quidditch de Slytherin a mi despacho ya.

El hombre según entró para recibir la orden de la mujer salió corriendo a cumplir su mandato para presentarse en breve con la tropa de serpientes y un león traicionero.

-Minerva, podrás tener algún problema con Tiberius McLaggen si expulsas a su un hombre poderoso con influencia en el ministerio- añadió Slughorn, que aunque apoyaba la moción de Minerva , no quería que nadie la perjudicara, era una buena amiga.

-Querido Horace, me es indiferente la relevancia y los contactos de Tiberius McLaggen en el ministerio, te recuerdo que hace mucho tiempo que el ministerio no tiene ningúna influencia en mi escuela.- respondió levantándose de su silla. Los chicos estaban en la puerta.

-Aquí están.- anunció Flich que llegaba como una caballería.

-Hazlos pasar- contestó McGonagall seria, quería acabar con el tema cuanto antes.

Los alumnos entraron al despacho de la directora bajo la mirada de todos sus profesores. Estaban nerviosos, no había que ser un lumbreras para saber por qué los habían llamado. Los habían descubierto y ahora tenían un problema muy gordo. Las frentes sudorosas con gotas resbalando por sus rostros y el nerviosismo era palpable en todos los presentes.

Del rozamiento entre las nerviosas manos de los jugadores presentes no es de extrañar que comenzaran a salir chispas.

-Alumnos, ¿Saben por qué están aquí supongo no?- Minerva comenzó a hablar, posó su mirada en el rubio Griffyndor, era la mayor decepción de todas. Un miembro de su casa en esa situación. Inaceptable.

-No hemos hecho nada- se adelantó a decir Harper.

McGonagall levantó su dedo índice y lo situó delante de la boca de Harper haciéndole callar.

-Si, que lo han hecho joven Harper, hay testigos y pruebas totalmente verídicas que muestran que la culpa de la brutal agresión al señor Malfoy recae directamente en los aquí presentes.

Los alumnos estaban blancos, estaban muy jodidos. No eran capaces de hablar , sabían que la habían cagado pero bien, no deberían haberlo hecho,pero ahora estaban de mierda hasta el cuello y no podían huir.

-Salvo Harper y Mclaggen, podéis retiraros sabiendo que quedáis permanentemente expulsados del equipo de Quidditch de Slytherin y siendo sancionados con doscientos puntos menos para su casa.

Los alumnos bajaron la cabeza, muchos quedaron aliviados, sabían que de todo lo que les podía haber pasado era lo de menos. Aunque su jugarreta les había costado su equipo y su tan aclamada afición.- ¿Alguna duda?- preguntó Minerva con tono alto y firme.

-Bien, váyanse ya todos menos ustedes dos- dijo señalando al buscador de Slytherin y al león moviendo su mano entre ellos.

El resto de los alumnos huyó del despacho dejando a sus dos compañeros frente a la mirada de decepción, desilusión y vergüenza proveniente de todos sus profesores allí presentes.

-Harper, McLaggen, ¿Son conscientes de lo que hicieron y de que tendrán que acarrear con las consecuencias no?- preguntó la directora.

-No hemos hecho nada malo, directora- se mantuvo en su inocencia Harper.

-Silencio!- La animaga estaba muy cabreada

-¿No se dan cuenta de la gravedad del asunto verdad? ¿Saben que son mayores de edad, y que su agresión puede ser penada por el Wizengamot verdad? ¿Saben que las consecuencias de sus actos pueden cruzar las fronteras de mi dominio y ser mucho más grandes ?

Los dos chicos tragaron grueso pero no cedieron al miedo ni a la presión de la animaga.

-No quiero tener que usar Veritaserum inútilmente en ustedes, así que por favor confiesen y arrepiéntanse, las consecuencias serán menores para ustedes.- advirtió la profesora.

Los alumnos cruzaron miradas, sabían que no tenían escapatoria tenían que confesar, era lo mejor para ambos, pero perderían tanto...

Sus miradas perdidas vagaban intentando buscar una salida pero según se cruzaban con la mirada de los profesores más seguros estaban de que no les había de salir bien la jugarreta.

Slughorn miró a McLaggen mientra cerraba los ojos y negaba, ¡Qué decepcionado estaba!

-Profesora- miró hacia abajo. McLaggen estaba nervioso pero no podía venirse abajo, tenía que mantener su inocencia costara lo que costara, su familia lo mataría como se enterara de esto- Soy inocente, solo iba a ser una broma sin maldad pero se fue de las manos de verdad lo siento profesora.- se disculpó intentando colar la mentira. Todos sabían que aquello no ocurría sin maldad y como una breve broma.

Harper lo miró con furia, después de haber sido el cerebro de la operación tenía pensado venderle, McLaggen era una cucaracha de las grandes.

-Eso es mentira directora- soltó con veneno Harper, si el se hundía, McLaggen se hundía con él, ese león era un verdadero cobarde y una escoria de la peor.

Minerva miró a Harper, iba a tener suerte. El moreno parecía confesar al verse traicionado por su rubio "amigo".

-Por favor, continue Harper- apremió la animaga. Todos miraban atentamente al muchacho que iba a declarar, Mclaggen tenía miedo, mucho miedo.

-McLaggen se puso en contacto conmigo para vengarse de Malfoy, a ninguno nos cae bien, se la tenemos guardada de hace mucho tiempo y nos la cobramos. Nos pudo la emoción y nos pasamos. Reconozco que estuvo mal, pero no puedo arrepentirme, sinceramente. Profesora haga lo que tiene que hacer.

-Muy noble por su parte Harper, al contrario que por la suya McLaggen, es usted la vergüenza de Griffyndor, ¿Valentía? No lo creo, en usted brilla por su ausencia. Su comportamiento ha sido cruel y rastrero y que decir, me avergüenza que pueda considerarse Gryffindor.

El rubio agachó la cabeza sentía rabia y frustración esa vieja momia estaba dejándolo en ridículo.

-Quiero que sepan que quedan expulsados de la escuela de magia y hechicería Hogwarts y den gracias a que el señor Malfoy no denunció, sino se podrían enfrentar a una condena mayor.

-No puede expulsarme, mi tío se enterara de esto.- replico confiado Cormac.

-Su tío debe de estar siendo informado en este momento junto al resto de su familia Mclaggen- McGonagall tenía preparado un aviso en lechucería que probablemente ya había sido entregado.

-Esto no quedará así- amenazó el rubio.

-Guárdese sus amenazas para quien le interesen, Filch, acompañelos a preparar sus maletas, los quiero fuera de aquí antes de la cena. Fuera de mi despacho.

No había vuelta atrás, los habían expulsado de la escuela. Slytherin se había quedado sin equipo de Quidditch y McLaggen y Harper no volverían por la escuela. El rubio estaba encolerizado, quería venganza y tarde o temprano la tendría .

-Puede que nos hayan expulsado Harper, pero esto no va a quedar así. No por mi parte- dijo el rubio

-McLaggen, déjalo yo paso, no quiero saber nada ya bastante perdimos.- Se quejó Harper- Con suerte podré convencer a mi padre para que me mande a Durmstrang a ver si me aceptan para acabar séptimo...

-Pues yo no voy a dejar esto así, se van a acordar de mi te lo aseguro.

Y sin más se separaron cada uno a buscar sus pertenencias, su estancia en Hogwarts había terminado para ellos.


¿Qué os pareció? Nos vemos en la siguiente actualización!