Cuando Hermione regresó del baño a la sala y encontró a sus amigos hablando con Draco una corriente eléctrica recorrió su espina dorsal. Sentía que algo no iba bien, ¿Ginny y Neville hablando tendidamente con Draco? Algo pasaba, estaba claro. Se acercó cautelosa al lugar donde estaban reunidos sus amigos y su compañero y se sentó en el sofá.
En cuanto se percataron de la presencia de la joven morena,las alertas de los cuatro chicos saltaron aplicando un "protocolo de emergencia contra la furia de su amiga" si los cazaba conspirando para celebrar su cumpleaños.
La puerta del baño acababa de cerrarse y Hermione se acercaba a ellos. Las miradas cómplices de pánico entre los presentes pasaron desapercibidas para la morena que sorprendida, observaba a los presentes. Neville actuó primero improvisando una conversación profunda para disimular su anterior charla para la sorpresa de todos.
-Y ¿Que poción para el cabello usas Malfoy?- acercó su mano a la cabeza del rubio tomando un mechón para comprobar su suavidad.
Ginny abrió los ojos como platos, sentía una ebullición subiendo por su estómago, las ganas de reír estaban pudiendo con ella pero tenía que mantener la compostura. Miró a Luna que igualmente sorprendida, decidió seguir el el rollo a Neville.
-Oh si Malfoy, tienes un pelo espectacular- comentó la rubia.- El Slytherin no sabía como reaccionar, ni donde meterse. Sabía que todo era un paripé por que Hermione acababa de llegar y había que actuar con disimulo pero su cara era un poema de semi-furia, y tormenta avecinándose.
Hermione se sentó , era extraño. Neville tomando un mechón de Draco asegurando que necesitaba saber el nombre de la poción que este usaba para mantener su pelo suave. Nunca se había fijado en el pelo de Malfoy, no demasiado. Pero la verdad era que tenía un pelo prefecto... "Tiene que ser muy suave.."- pensó Hermione.
-No utilizo poción Longbottom, es así natural- contestó Malfoy apartando la mano del Gryffindor de su mechón de un manotazo.
Neville se agarró la mano y la acarició, el rubio tenía fuerza.
Hermione continuó observando la escena tan surrealista que tenía delante. Sus amigos, hablando animadamente con Malfoy sobre que usaba para mantener su pelo condenadamente sedoso, era absurdo y ella no era tonta. Estaba claro que la suavidad del pelo de Draco no era de lo que hablaban, la cara del rubio los delataba pero el hecho de que estuvieran manteniendo una relación cordial eclipsó el hecho de la conversación.
Después del vergonzoso intento de disimulo, continuaron la conversación. Esta vez Hermione participó en la conversación, temas banales como el buen tiempo o el Quidditch ocuparon las bocas de los chicos.
-¿Qué habrá pasado con Harper y McLaggen?- preguntó curiosa Luna. Lovegood era una persona transparente, no podía evitar haberse preocupado por el altercado que sufrió el Slytherin. A pesar de haber estado recluida en el sótano de su Mansión durante la guerra, Luna no sentía ningún rencor hacía el joven, ni hacia él ni hacia casi nadie. Era solo luz, y Hermione envidiaba esa cualidad de ella, envidiaba no poder dejar de lado todos los ápices de ponzoña venenosa que tenía en su corazón. No era mucho, Hermione no era una persona de malos sentimientos pero tenía varias espinas clavadas.
El frío invadió la conversación, ninguno quería recordar el tema, pero estaba claro que no podía quedar en el olvido.
-No lo sé, pero ojalá los expulsen y no tengamos que volver a verles la cara- contestó Ginny para asombro de todos.- ¿Qué, no me miréis así, todos estáis pensando igual?
-Yo creo que los van a expulsar, casi fijo, pero... ¿Malfoy, vas a tomar represalias legales contra ellos?- preguntó Neville.
Draco se mantenía pensativo, sabía que el tema saldría en cualquier momento de la tarde pero no quería enfrentarse a aquella incómoda pregunta.
-Neville...- inquirió Hermione mirando con represión a su amigo- No creo que sea...- Hermione no pudo continuar. La voz grave del rubio atravesó su argumento, con rapidez y eficacia como si de un filo se tratara.
- No quiero escándalos ahora mismo- contestó el rubio.- No tengo pensado hacer nada ahora, pero en un futuro quién sabe, la venganza se sirve en bandeja de plata.
Luna palmeó la espalda de su compañero y siguieron la conversación hasta tarde, estaban pasando un rato agradable en compañía los unos de los otros.
¿Sería posible que sus amigos hubieran abierto los ojos y hubieran dejado atrás las redecillas del pasado?
Ambos corrían por el pasillo en dirección a la mazmorra, tenían pociones y llegaban con la hora justa, faltaban escasos minutos para que la clase comenzara y ninguno quería llegar después que Slughorn. Hermione y Draco nunca habían sido alumnos impuntuales pero últimamente la morena no gozaba de su puntualidad digna de un reloj para sorpresa de los profesores.
-Vamos Malfoy, vamos demasiado tarde centellas!- reñía Hermione a su compañero.
-Calla y corre Granger- respondió el rubio.
Habían Madrugado ambos, pero en vez de bajar a desayunar al comedor, habían desayunado juntos en la torre. Hermione no podía permitir que bajara al comedor y se saltara sus pociones para acabar de curar su herida, la tarde anterior había transcurrido tranquila a pesar de que bebieran un poco.
Estaban tan sumamente cómodos desayunando que se les pasó el tiempo volando y cuando se dieron cuenta quedaba media hora para que comenzara la clase. Ambos se vistieron con rapidez y se asearon. Tomaron sus libros y echaron a correr hacia la mazmorra.
Le dolían las piernas, era difícil seguir el ritmo a Malfoy, estaba en muy buena forma y era alto, sus piernas mas largas que las suyas y avanzaba más rápido, pero era demasiado sesuda y con todo su esfuerzo siguió al rubio hasta la puerta de la mazmorra.
Se agachó apoyando sus manos sobre sus rodillas intentando recobrar el aliento, estaba destrozada pero tenía que recobrar el aliento, habían llegado unos minutos antes la hora, con suerte Slughorn no estaría en la clase.
Draco permanecía de pie junto a ella, él parecía que no había realizado ningún esfuerzo, "¿Estaría ya recuperado?"
Hermione recuperó el aliento se recompuso, parecía que no había pasado nada. Draco abrió la puerta y entró cerrándola tras de él, golpeando en la cara a su compañera de torre que se había quedado fuera.
Hermione se agarraba la nariz con fuerza, se había tragado la puerta de la mazmorra con fuerza. Notaba como se le empezaba a hinchar, por suerte no le sangraba.
Mil de improperios cruzaban la mente de la Griffyndor estaba realmente furiosa, entró dando un fuerte golpe a la puerta de la mazmorra mientras se palpaba la nariz. Se había golpeado bien.
"¿Cómo se atreve? Será malnacido".- pensaba mientras sus pasos la guiaban hacia la mesa de trabajo que compartía con Malfoy, si él quería provocarla para que lo dejara solo durante la clase lo llevaba claro. Estaba muy muy molesta.
El rubio era consciente de que había cabreado a Granger, esa mueca de odio y furia que mostraba en el rostro la morena le recordaba a los viejos tiempos, ella no había cambiado y aunque tuvieran una relación cordialmente buena, recordar el pasado el ocasiones era lo mejor para seguir recordándose quienes eran.
"Además picar a Granger siempre fue divertido"- pensaba el rubio esbozando una leve sonrisa ladeada mientras continuaba ordenando los instrumentos y materiales de la mesa.
De repente el golpe de un gran libro cayendo sobre la mesa lo sobresaltó. Ahí estaba Granger "endemoniada".
-¿Se puede saber cual es tu problema maldito hurón saltarín de los demonios?- preguntó mosqueada en tono bajo pero contundente, no quería montar un número. Ella no era así.
-No pensabas que iba a dejar que entraras a la misma altura que yo y a la misma vez y que alguien piense que confraternizo con el enemigo ¿No Granger?- La expresión de la morena se endureció y un tic en su ojo izquierdo hizo correr a adrenalina del rubio que sentía que iba a golpearlo como en tercer curso, en el fondo lo deseaba "Golpeame, Golpeame" .- repetía su interior.
Hermione relajó su expresión, en el fondo estaba empezando a conocer a Malfoy, ahora él esperaba una contestación por parte de ella y seguir así el juego, su juego.
Sonrió, en el fondo ella también disfrutaba de aquel juego, sabía que ningún comentario era en serio aunque cualquiera que los escuchara seguiría pensando que se odiaban.
Tomó todas las fuerzas posibles y pisó a Malfoy con todas sus fuerzas apretando bien con el talón en el zapato del joven.
Draco sintió una leve punzada con fuerza en su pie izquierdo que fue transformándose en un intenso dolor, la sonrisa que deslumbraba en la cara de la bruja que se sentaba a su izquierda la delataba.
Estaba satisfecho peo en el fondo hubiera preferido un puñetazo o un tortazo, el pie le ardía.
-Pensé que teníamos una tregua Granger...- Malfoy se sentó intentando no mover mucho su adolorido pie izquierdo.
-Y la tenemos Malfoy, la tenemos.-contestó la morena satisfecha.
La clase transcurrió tranquila, la teoría pura hacía que Hermione escribiera frenéticamente para no dejar escapar ningún detalle y el preparado diario que tenían que realizar era demasiado sencillo.
"Hasta Grawp podría hacer esto".- pensó Hermione, recordando a su pequeño gran amigo- "Algún día tendré que ir a visitarlo"
La clase llegó a su fin y los premios anuales estaban recogiendo el material cuando Slughorn se les acercó,tenía noticias para ellos.
-Señorita Granger, Señor Malfoy me gustaría informarles que este viernes quiero hacer una pequeña reunioncilla de alumnos,y ambos están invitados , alumnos.- anunció amablemente el profesor.
-Oh gracias profesor, es muy amable por su parte, claro que estaré, es un honor para mí-respondió feliz Hermione, que esperaba que esa cena fuera mejor a la anterior, recordar a Cormac le dio escalofríos.
-Usted que dice señor Malfoy,¿ se anima a aceptar mi invitación?, así este año no tendrá que colarse - una risilla inocente por parte de Slughorn parece que molestó a Draco.
-Claro, será un placer- respondió Draco, aún no creía que hubiera aceptado la invitación del viejo, no le agradaba mucho ese hombre.
La clase finalizó y ambos caminaron hacia la siguiente, les esperaba un día largo.
Runas había sido muy interesante para la morena que de regreso a la torre de los premios anuales no dejaba de parlotear al aire sobre la asignatura que a Draco desesperaba.
Después de haberla golpeado con la puerta esta mañana parecía que estaba molesta con él pero, después de la clase de Runas la euforia recorría cada milímetro de su cuerpo.
Ambos entraron, Hermione dejó sus bártulos en su habitación y bajó corriendo las escaleras para comer, tenía hambre.
-Malfoy, ¿No bajas al comedor?- preguntó la muchacha, ya no tenía más pociones que darle al rubio pero algo en su interior se revolvió al pensar que su compañero se iba a quedar solo. Desde la agresión no se sentía cómoda si él estaba solo, lo veía vulnerable aunque el el fondo sabía que era un chico fuerte.
-No- respondió seco el chico, Hermione estaba descolocada por el cambio de actitud del chico pero, al recuperar su salud habría recuperado también su forma de ser, fría y distante.
-Oh, está bien, te veo luego y empezamos el trabajo de pociones si te parece - La morena abrió al puerta para salir de la torre y encaminarse al comedor, donde la estarían esperando los Griffyndor.
-Me parece bien Granger, ahora esfúmate- dijo el rubio sin despegar la mirada del libro que observaba sentado en el sofá.
-Imbécil-contestó la morena desapareciendo de la torre.
La tarde se echó encima y en la torre de los premios anuales se encontraba Hermione colocando cuidadosamente tres calderos sobre la mesa grande de la sala haciendo espacio entre los libros que Draco se había encargado de ir a buscar a la biblioteca para comenzar los primeros pasos de la poción y la investigación del trabajo que Slughorn les había pedido.
"Feliz Felicis," pensó la morena.- No nos podía haber tocado otra más fácil...- En el fondo, se sentía enormemente orgullosa de que el profesor Slughorn hubiera confiado junto a Draco esa complicada poción, pero la asustaba de sobremanera. No podía cometer errores.
-Granger, con un caldero es suficiente- Malfoy hizo aparición en la sala con unos cuantos pergaminos y un par de plumas y tinteros en las manos.- Además primero tendremos que reunir la información y los ingredientes, no creo que hoy nos de tiempo a hacer nada.
-Ya sé Malfoy, pero pensé que quizá nos daría tiempo y bueno es una poción que se tarda en hacer, no podemos cometer errores por eso creo que deberíamos hacer tres intentos simultáneos para no jugárnoslo todo a una carta.- replicó la leona con tu tono de marisabidilla irritada, odiaba que cuestionaran sus decisiones y eso era algo que el rubio disfrutaba.
Hermione se sentó junto a Draco en la mesa, el chico lucía despeinado y con un botón desabrochado dejando ver parte de su prohibida piel, Hermione no pudo evitar perderse entre la suave porcelana del chico saliendo de sus pensamiento con las palabras de este. Estaban demasiado cerca.
-Empezaré a leer este, toma tu ese de ahí.- dijo señalando un tomo más fino el rubio- si te parece correcto.
Hermione todavía un tanto distraída asintió convencida tomando el libro que Draco le había indicado amablemente.
Las horas pasaban, ninguno de los dos movía palabra estaban demasiado concentrados en la lectura de sus respectivos libros. Draco había tenido el detalle de tomar el libro más pesado aunque para ella no hubiera sido problema, la lectura siempre la había apasionado incluso libros sumamente técnicos como aquellos. Ningún conocimiento por pesado que fuera huía de Hermione Granger.
Las letras comenzaron a bailar ante sus ojos, había pasado cuatro horas seguidas delante de aquel libro pasando páginas empapándose de conocimiento pero no podía dejar de pensar en su compañero en todo lo que había sucedido últimamente y perdió la concentración. Leía decenas de palabras pero no sacaba ningún sentido y las letras comenzaron a moverse a ambos lados de las páginas que junto al rugido de sus tripas avecinaban que la hora de parar se acercaba.
Cerró el libro y lo depositó con cuidado encima del resto de libros, levantándose de su silla y estirando sus brazos hacia arriba. Estaba un tanto entumida. Los movimientos de la chica llamaron la atención de su compañero que depositó el libro aún abierto sobre la mesa, parecía que él no tenía pensado dejar la tarea por hoy.
-Estoy entumida- estiraba cual gato su espalda y extremidades bajo la atención del muchacho. No pudo evitar pensar en Crookshanks, su viejo gato que permanecía en su habitación encerrado por miedo a que Draco le hiciera algo, en su interior sentía que el rubio no era devoto de esos animales. También influía que el pobre gato estaba mayor y no sentía ganas de moverse de su cómodo cojín.
Draco se limitó a observarla sintiendo deseos de hacer lo mismo que ella, ansiaba ser tan natural.
-Creo que deberíamos dejarlo por hoy y despejarnos un poco, llevamos mucho tiempo y si continuamos no vamos a avanzar mucho más- dijo convencida la leona.
Draco se limitó a asentir mientras cerraba el libro que estaba leyendo eso sí , habiéndolo marcado previamente y ponía orden en la mesa. Era un chico muy perfeccionista y ordenado.
Hermione tomó su bolsito de cuentas, pensó en salir a dar una vuelta para respirar aire fresco antes de la cena, eso la sentaría bien. "¿Que hará Malfoy ahora?" Se preguntaba la morena, "Podría pedirle que me acompañe pero después del día que lleva conmigo es probable que me suelte alguna perla...".- Contra todo pronóstico se acercó al rubio que aún seguía colocando pergaminos y libros centrado en lo suyo sin sentir a Hermione por detrás.
-Malfoy.- llamó la atención la morena tocándole insegura el hombro. El rubio se giró sorprendido sin desviar la mirada de los ojos de la morena esperando que hablara.
-¿Te apetece dar una vuelta para despejar la mente?-preguntó no muy segura de la contestación que iba a recibir Hermione.
-Con una condición- añadió el rubio cruzándose de brazos desafiante.
-Soy toda oídos huroncito- respondió aún más desafiante la leona.
-Que me prestes tu escoba para dar una vuelta volando- Draco moría por volver a sentir la adrenalina del vuelo correr por sus venas, se sentía pésimo al tener que pedírselo a la griffyndor pero de verdad lo deseaba.
Hermione estaba sorprendida, ¿Acababa de pedirle prestada su escoba? No es que a ella le importase prestársela, la había usado en ocasiones contadas, volar no era una de las cosas que más le gustara en el mundo pero,Malfoy pidiendo las cosas era algo nuevo. Si que había cambiado el slytherin aunque faltaba el "por favor" no podía pedir más.
-Aún no estás bien del todo ¿Crees que vas a poder volar?.- cuestionó la salud del chico no muy convencida de lo que iba a hacer.
-Por supuesto Granger, no soy como Weasley.- Escuchar aquel nombre amargó la expresión de la morena hecho que no pasó desapercibido por el rubio que se encaminó a la puerta para distraer de los pensamiento a Hermione, sabía que había habido algún problema con el pelirrojo pero no exactamente el qué y algún día si se daba la ocasión se lo preguntaría.
Hermione abrió su bolso de cuentas para asegurarse que tenía la escoba ahí guardada, cuando lo verificó siguió al rubio y abandonaron la torre caminando juntos el uno a la par del otro sin mencionar palabra.
Cada uno enfrascados en sus propios pensamientos se dejaron llevar por sus pies a lo largo del castillo saliendo de las paredes de la fortaleza y llegando a un prado cercano al lago negro.
Los destellos anaranjados del amanecer pintaban una estampa preciosa bajo la mirada de los jóvenes.
Hermione abrió su bolso de cuentas y saco la escoba, no muy confiada se la tendió al rubio.
- Ten cuidado, no me fió de estos chismes voladores.- dijo señalando con desconfianza la escoba. Sacó además una de sus famosas "lecturas ligeras" y se sentó en el pasto recibiendo los anaranjados destellos en su rostro embelleciéndolo de una forma única.- Y ten cuidado de no ir muy lejos, si tienes un percance no podré encontrarte.
El rubio tomó la escoba de la castaña y permaneció de pie junto a ella observándola unos segundos, estaba realmente preciosa con su pelo ondeando al son de una leve brisa. Apenas abrió su libro se perdió en aquel mundo fantástico ignorando la presencia del rubio que en cuanto se percató de esto inició su ascenso lentamente para hacer unas cuantas florituras en el aire y alcanzar poco a poco más velocidad.
Ella le esperaría sentada leyendo mientras él comenzaba a soltar adrenalina, mientras comenzaba a sentirse vivo.
Lo que ninguno sabía era que alguien los estaba observando, aquella estampa curiosa de la morena y el rubio pareció no sorprender al inesperado visitante que alegre se alejaba canturreando de la escena.
¿Qué les pareció? Están invitados a dejarme su opinión sobre el capítulo y la historia en general ^^ saben que se lo agradeceré siempre.
Y quería preguntaros algo y que por favor me respondierais con vuestra opinión;
Tengo un proyecto en mente y quería saber vuestra opinión. ¿Os gusta Draco? Me explico; ¿Os gustaría un fic en el que la pareja pudierais ser Draco y tú? En plan Draco y una muggle tendrían una historia solo que la muggle no tendría nombre para que todas las lectoras pudieran serlo, ¿Que os parece?
Nos vemos en los comentarios, y a las que no, en el capítulo siguiente!
