Hola hola! Se que llevo unos días desaparecida y he tardado bastante en actualizar pero se echó encima la semana santa y me fui de viaje y los exámenes se acercan y estaré más desconectada pero espero que el capítulo os guste.

Respondo los reviews por aquí para asegurarme de que lo veis mis querid s lectores.

C'est Hanabi:Muchísimas gracias por tu comentario. Sí Draco se ablandó un tanto pero no demasiado jajajaj. Es un personaje complicado y un tanto bipolar, está sintiendo demasiadas cosas y cuando se da cuenta de lo que siente vuelve a reaccionar a la defensiva, le contará aceptar que Hermione no es una enemiga sino todo lo ontrario y que encima siente algo más.

Fiolee10:Muchas gracias por tu comentario! Espero que la continuación sea de tu agrado, espero tu comentario!

TsukuhimePrincess: Muchísimas gracias por tu review! Sí del odio al amor hay un paso y estos dos sin duda están en la transición. La escenita romántica tendrá que esperar al capítulo que viene jajajajaja espero tu comentario de este capítulo a ver si te gustó!

OliiviaR: Muchas gracias por tu review, tus comentarios siempre me animan un montón! Espero que te guste el capítulo.

Persephone Vulturi Uchiha: Muchísimas gracias por tu comentario, me animan un montón y me ayudan a seguir. Espero que te guste un capítulo.

The Lady Anabelle: Muchísimas gracias por tu comentario, me alegra que te gustara el capítulo. Espero que este también te guste!

la-7ma-hija: Muchísimas gracias! Me alegra un montón que te guste, espero que este capítulo también te guste.

Agradecerles los favoritos y los comentarios, os los agradezco muchísimo. Saben que sin sus comentarios y opiniones esta historia no es nada! Muchísimas gracias de verdad!

Nos vemos en los comentarios!

¡A leer!


El viento golpeaba su cara con fuerza dejando rojeces a su paso en la porcelanosa piel del chico que ascendía y descendía con tesón disfrutando de cada segundo sobre aquella escoba.

Volaba alto, entre las copas de los árboles de las lindes de Hogwarts recibiendo en su cara leves golpes de las hojas que dejaban un rastro de su rocío sobre el rubio que surcaba los aires en el momento. Adoraba la velocidad, sentía la adrenalina como corriente eléctrica recorriendo sus venas llegando a cada milímetro de su cuerpo electrificándolo a su paso. Descendió con rapidez sobre el lago negro, acarició con una de sus manos el agua levantando una estela a su paso. Con los reflejos del amanecer, al volar sobre el lago surgían formas realmente únicas y preciosas apareciendo y desapareciendo bajo los leves matices de las luces. "Si ella viera esto".- pensó Draco. La imagen de ella estaba más presente que nunca últimamente. Si en el pasado pensaba en ella para molestarla ahora solo le podía tener buenas palabras , había descubierto quien era el eje del trío dorado y es que era una chica fascinante. Se preocupaba por todo y por todos, era responsable , paciente y extremadamente inteligente a la par que cariñosa con sus seres queridos y generosa.

No había dudado en ayudarle cuando lo necesitó, al igual que no dudó al principio del curso en hacer a un lado sus diferencias y ahora le brindaba el placer de poder volar, en el fondo de su pecho notaba crecer, un sentimiento cálido hacia la morena un sentimiento de agradecimiento, sentía agradable la compañía de ella, sentía que podía confiar en ella.

"Si mi padre oyera mis pensamientos".- no podía evitar reprenderse Draco, pero no podía hacer a un lado lo que estaba sucediéndole poco a poco. Y es que veía en Hermione una persona lo más cercano a un amigo que había tenido nunca. Por supuesto ella nunca sabría de esto, Draco era especialista en guardarse lo suyo para él y nadie más que para él, era experto en oclumancia por algo.

Aterrizó dejándose caer en el verdoso prado junto a la joven que seguía inmersa en su lectura aprovechando los últimos ápices de luz.

La chica se había dado cuenta de su presencia pero seguía leyendo, esperando que Malfoy empezara a molestarla, pero esa molestia nunca llegó. El rubio descansaba su cuerpo sobre el pasto y con ambas manos colocadas detrás de su cabeza despreocupadamente volvió a sumergirse en sus reflexiones y pensamientos.

Cerró los ojos y continuó con sus pensamientos.

Con Crabbe y Goyle nunca había tenido una amistad propiamente dicha, eran más sus seguidores, sus palmeros y perros falderos pero nunca podría haberles confiado nada. En la guerra no había sido capaz de contarle a ninguno su misión, cargó el sólo con la responsabilidad y la presión le pudo. Simplemente era divertido pasar el rato con ellos. Eran condenadamente tontos.

Blaise Zabinni había sido un camarada estupendo, sus madres eran buenas amigas pero él y el moreno nunca llegaron a entablar una amistad, eran compañeros y se divertían juntos pero jamás se hubiera abierto a él. Todo se resumía a Nott, Theodore Nott había sido lo más parecido a un amigo que había tenido pero había desaparecido después de la guerra y no había vuelto a saber nada más de él. Se conocían desde pequeños y aunque no eran de hablar y contar sus problemas, con una mirada se entendían y se apoyaban el uno al otro. Podría decirse que incluso le apreciaba.

Notó como una pequeña mano lo zarandeaba, abriendo los ojos lentamente para encontrarse con la morena.

Sonrió, aún sin ser consciente de la situación. Sonrió por que realmente le apetecía bajo la mirada confusa de la morena que permanecía sentada a su lado.

-Malfoy.- Llamó Hermione al rubio que se limitaba a mirarla sonriendo. La morena cambió su mueca a una de sorpresa. El rubio la estaba sonriendo, a ella . Y era la sonrisa más bonita que había visto nunca.- Malfoy, vamos creo que es hora de volver.- dijo avergonzada por el momento mientras se levantaba y guardaba su libro en la bolsita.

El rubio siguió en el pasto, no pareció moverse ni un momento, pero tras la inquietud de la morena que permanecía junto a él de pie esperando tuvo que responderla.

-Ve tú, yo me quedo aquí un rato más.- y volvió a devolver la mirada al cielo que se había oscurecido y dejaba paso a las primeras estrellas.

La morena lo miró unos segundos, parecía tan inofensivo, tenía rasgos angelicales pero en el fondo era mortal cual veneno de basilisco.

Giró sobre sus pies y caminó hacia el castillo, bajaría a cenar con sus amigos y después descansaría.

::x::x::

Ni el parloteo de Ginny junto a ella ni el traqueteo de platos y cubiertos del comedor podían sacarla de sus pensamientos. La imagen de la sonrisa del rubio ocupaba toda su atención para desesperación de su pelirroja amiga.

-Herms... Herms.- llamaba sin éxito Ginny.

Una rubia cabellera hizo aparición sentándose frente a la pelirroja.

-¿Puedo sentarme a cenar con vosotras?

-Eso no se pregunta Luna.- Ginny hizo aspavientos con las manos para indicarle que si podía sentarse.- Además menos mal que has venido, Hermione está enajenada y lleva ignorándome un rato.

-No te ignoro Gin- con testó rápidamente Hermione que con la llegada de la rubia había salido de sus pensamientos.

-Oh no claro que va.- la pelirroja rodó los ojos mientras tomaba un trago de su copa de agua.

-¿Sabéis que este viernes Slughorn hará una de sus famosas reuniones?- intervino Luna para sorpresa de todas.

-Si, esta mañana me lo dijo en clase, pero no me apetece mucho asistir...- respondió Hermione que no tenía muy buenos recuerdos de la última cena a la que fue, también era cierto que las cosas habían cambiado y evitaría preguntas incómodas ,también la ausencia de Zabinni ayudaría. Ese chico le daba mala espina.

-Oh Herms como no vas a asistir, si te reconforta la idea, Neville y yo seguimos perteneciendo al club de las eminencias y estamos invitados también, no tienes de que preocuparte, este año no habrá gente rara ni " Zabinis".

-Vaya, no sabía que el antiguo club se mantenía, es magnífico. Su pongo que no tengo excusa para escaquearme entonces ¿No?.- Hermione miró a su pelirroja amiga con una sonrisa de oreja a oreja, le apetecía compartir algo con ella y si Neville también asistía perfecto.

-No no tienes ninguna excusa amiga.- respondió la pelirroja cerrando los ojos y asintiendo calmadamente, la situación estaba bajo control.

Hermione masticaba cuidadosamente su pollo, tras las buenas noticias se le antojaba más sabroso que nunca. Una vez terminó colocó sus cubiertos sobe el plato y recogió su bandolera levantándose y despidiéndose de sus amigas.

-Me voy ya Ginny, Luna, pasad buena noche.- dijo mirando a ambas.- Estoy cayéndome de sueño- mintió.

Se giró y caminó hacia la puerta del gran salón, seguida por los pasos de una rubia.

-Oh Hermione, espera, me voy contigo .- la rubia se despidió de Ginny con la mano derecha mientras que cargaba sus bártulos con la izquierda intentando alcanzar a la morena que de un momento a otro había cruzado la puerta del comedor.

-Espera Herms! Espera!- gritaba la rubia.

Hermione escuchó unos pasos rápidos tras ella y una risueña voz gritando su nombre. Se giró y vió a Luna Lovegood corriendo tras ella llamando su atención con la mano, que ensimismada en su pensamientos no se había percatado de la presencia de la rubia.

-Luna, ¿Me estabas llamando?.- preguntó lo evidente la morena

-Si Herms, pero ibas tan sumergida en tus pensamientos que no te diste cuenta

-Oh, perdóname Luna, estoy algo cansada , habrá sido por eso , discúlpame de verdad no fue mi intención.- se lamentaba la morena pasando una mano por la cara y frotándose la sien con los ojos cerrados mostrando un agobio no muy frecuente en la chica.

-No pasa nada de verdad, Hermione,sólo quería que charlaramos unos minutos antes de irnos cada una a nuestros aposentos, si te apetece claro.- dudaba la rubia, que miraba a su amiga esperando una respuesta mientras movía los pies con nerviosismo.

-Claro, claro que sí Luna, sabes que adoro charlar contigo además podemos ir juntas de camino a nuestras habitaciones-

Ambas retomaron su camino esta vez juntas, la una al lado de la otra. Hermione apreciaba en gran medida a la rubia. Había vivido mucho con ella y durante el verano habían coincidido en más de una ocasión estrechando mucho más sus lazos, ambas eran raras y complejas pero cada una encantadora a su manera, Luna la comprendía sin necesidad de que ella hablara, estaba siempre a su disposición para cualquier situación y cualquier problema y la rubia sabía que esa camaradería y amistad era mutua. Aunque a el mejor amigo indiscutible de la morena era Harry, Luna lo seguía por poco. Aún así era raro verlas juntas a las dos solas sin la compañía de la pelirroja y el pelinegro.

-Oh gracias por dejarme acompañarte.- la rubia paró un momento y aclarándose la garganta volvió a hablar.- Herms, ¿Que tal te va todo? ¿Que tal va todo con Malfoy?

Hermione miró a su compañera sin saber muy bien como responder. La pregunta de la rubia la había tomado totalmente por sorpresa.

-Luna, no te lo tomes a mal pero ¿A que vino la segunda pregunta?.- preguntó extrañada la morena mirando a su cómplice rubia, no había evitado sobresaltarse con la pregunta de su amiga.

-Perdóname , no pretendía incomodarte Herms.- se disculpó la rubia avergonzada, rehuyendo la mirada a su amiga.

-No me incomodaste para nada Luna, perdóname tu a mí, no debí contestarte así, pero se me hizo extraño que me preguntaras por él, hoy fue un día... extraño y esa pregunta, no puedo evitar decirte que me pilló desprevenida.- la joven rió devolviendo la vista a su amiga.-Bueno, no me puedo quejar pero es todo demasiado complicado... ¿A que vino lo de Malfoy?

-No fue con mala intención solo es que os vi hoy juntos y quería saber si todo estaba bien.- sentenció la Ravenclaw.

Llegaron a las escaleras y Hermione se sentó en el tercer escalón palmeando la fría piedra a su lado para que la rubia se sentara junto a ella, aún era pronto para que la gente saliera del comedor y tendrían un ratito para estar sentadas hablando sin la compañía de ningún extraño.

-¿Nos viste?-Hermione miraba con duda a su amiga, ¿Cuando los había visto? No recordaba a nadie en el basto terreno del exterior de Hogwarts.

-Sí, estabais fuera, Malfoy iba a volar en escoba y tu leías uno de tus libros. Me pareció extraño veros juntos, no sabía que erais amigos Hermione.- añadió la rubia mirando fijamente a su amiga que mostraba una mirada de sorpresa y incredulidad.

-Vaya, pensé que no había nadie.- dijo Hermione , parecía nerviosa pero ¿por qué iba a estarlo? Sólo estaba leyendo mientras Malfoy volaba, no estaba haciendo nada malo...

-oh , veo que este tema te molesta, intentaré evadirlo

-No Luna, de verdad no me molesta.- sonrió tomando la mano de su amiga que hacía amago de levantarse, necesitaba desahogarse, necesitaba hablar con ella.- Sólo es que... no se, siento que todo es demasiado extraño, convivo con él y no parece que esté conviviendo con el niñato malcriado que he conocido durante todos estos años anteriores... y no lo entiendo.

-Hermione, tu misma has dicho muchas veces que ha cambiado, que son otros tiempos y hay que dejar el pasado atrás...

-Lo sé Lú, pero es muy distinto todo, mejor,no te lo puedo negar pero distinto.- A Hermione no podían dejar de pasarle por la mente los recuerdos de aquella tarde, estar encima de Malfoy, mirándole fijamente a los ojos y ver su amplia sonrisa, el la miraba y sonreía, y ella... jamás le había visto sonreír.- Hoy, después de que volara se sentó a mi lado... y le vi sonreír, me sonrió, era tan humano...

-Herms, es humano, es como tú y como yo... es uno más, en el fondo no es tan malo

-Supongo que tendré que creerte Luna, tu siempre ves lo mejor de las personas.- abrazó a su amiga, necesitaba contarle lo ocurrido a alguien- pero igualmente no creo que podamos ser amigos nunca, hay demasiada tierra de por medio.

-Yo no creo eso Hermione, pero no soy yo quien debe hacer nada. De todas formas, si te agrada el nuevo Draco no entiendo por que sigues tan reticente a brindarle una amistad

-No se, simplemente... no puedo, así como estamos estamos bien, la convivencia es buena y no puedo quejarme, no hay por que remover más...- miró a su amiga que levantando sus hombros,en muestra de su aceptación dejaría en manos de su amiga sus propias decisiones.

-Como tu decidas Herms, creo que es hora de irnos . Gracias por hablar conmigo, eres una buena amiga, sólo deseo que aclares tus ideas, tienes la cabeza llena de torposoplos .- se despidió besando la mejilla de la morena y se encaminó a su dormitorio.

Hermione seguía sentada en la escalera, dio un manotazo al lado de su cabeza. Realmente la intrigaban las criaturas de Luna. Poco después escuchó unas voces, era hora de desaparecerse entre las mantas que la esperaban en su confortable cama.

::x::x::

El tierno y cálido manto celeste y rojizo fue desapareciendo, agotándose en si mismo dando lugar a la oscuridad sobre la que afloraban como flor en primavera las primeras estrellas anunciando la llegada de la noche al rubio.

La noche se había tendido sobre la mirada de Draco Malfoy. Tumbado aún sobre sus brazos recogidos tras su cabeza sirviéndole de apoyo a esta,se perdía entre el esplendor del brillo de las estrellas. Jamas se había parado a admirar la belleza de los astros y planetas que se le presentaban aquella noche.

Las frescas hebras del pasto se colaban entre sus dedos acariciándolo con suavidad. Se encontraba tan bien. A pesar de que solía ir a la torre de astronomía cuando quería estar solo y pensar, esconderse entre la telaraña meticulosamente tejida de pensamientos en el interior de su cabeza había descubierto un lugar mejor.

Estaba relajado. Aquella tarde había soltado una de las cientos de correar que apresaban su verdadera esencia. Por un momento olvidó que era Draco Malfoy, el hijo de el mortífago que una vez tuvo uno de los lugares más importantes entre las filas del señor Tenebroso. Olvidó que el mismo había sido mortífago y había pertenecido a esas filas que tanto mal habían causado. Dejó de ser el rubio cretino que había humillado y vejado a su compañera de torre y a sus amigos, el que arregló el armario evanescente y permitió el acceso de los mortífagos al castillo para cumplir la misión que le había sido encomendada; El asesinato de el que había sido su director y que había confiado en él proponiendole una oportunidad en el bando de "los buenos" pero al que condenó a un "avada kedavra" y una muerte en el vacío.

Dejó de lado sus preocupaciones; las penurias por las que estaban pasando todos los sangre pura y en especial su familia. Su padre no le preocupaba en gran medida pero su madre... él sabia de primera mano que bajo ese manto de porcelana y frialdad, esa bruja estirada era corazón y alma dedicada a un marido caído en decadencia y un hijo en el que había depositado toda su vida y su confianza a pesar de no haberle dado la familia perfecta que Draco hubiera deseado, de no haberle dado el cariño que él había querido , había sido una buena madre para él. La única persona con la que pudo abrirse y la única que realmente lo conocía aunque tuvieran que resguardarse los sentimientos bajo la capa de hielo y frialdad, quería a su madre. Las responsabilidades para consigo mismo y con su familia se esfumaron, adiós al éxito académico y a intentar re insertarse en la sociedad mágica. Se despidió de las presiones sociales de su familia y de intentar limpiar en la medida de lo posible su escasa por no decir mínima reputación y sintió un esplendor naciendo de su pecho que asoció a su gran desconocida; la felicidad.

Esa felicidad que sintió surcando las alturas, cuando la brisa le acariciaba el rostro, se reforzó sin duda al no verse solo. Ella le estaba esperando ahí sentada y cuando descendió y cesó su sesión de viaje por las alturas no dudó en desplomarse en el pasto junto a ella. Admirar el paisaje era algo que nunca se había podido permitir en los últimos meses por no decir el último año y lo disfrutó. Aún con su eterna némesis junto a él.

Rió para sus adentros, algo en su interior se removía al recordarla , no era su enemiga, ya no. Ahora era una buena compañera, había tenido más trato con ella que con muchos de sus compañeros Slytherin pero seguir manteniendo esa relación de tira y afloja era divertido, molestar a Granger había sido una de sus actividades esenciales durante toda su estadía en Hogwarts y las buenas costumbres no debían cambiar.

La adrenalina liberada durante el vuelo despertó la rebeldía en el rubio que contra todo su ser no dudó en hacer lo que le apetecía, su cuerpo, su cerebro y todas sus terminaciones nerviosas explotarían si no lo hacía y entonces sonrió. Con una sonrisa que atravesaba su perfecto rostro mostrando la blanca dentadura reluciendo como el corazón del chico.

Ella lo miró atentamente a los ojos y lo que se encontró fue totalmente nuevo para ella. Vio la felicidad en los orbes grises del hurón platinado y el permanecía ahí en el suelo, sonriendo para ella. Ahora ella había visto una parte de él que no quería que nadie conociera,le había dado a esa sangresucia algo que se había reservado para él y ni eso. Algo que solo había entregado a su madre, su sonrisa.

::x::x::

Tres días habían pasado desde aquella tarde que no dejaba de atormentar a la gryffindor.

Jamás pensó que algo como una sonrisa fuera torturarla mentalmente hasta ese punto. ¿ Que había pasado? No podía dejar de ver esa imagen del rubio cada vez que parpadeaba y cerraba sus ojos. Por las noches el recuerdo estaba presente en todos sus sueños y por las mañanas al despertarse, era lo primero en lo que pensaba.

Realmente estaba obsesionándose involuntariamente con aquella mueca de felicidad que el rubio había compartido con ella. Durante los tres días que habían transcurrido no habían cruzado muchas palabras por no decir ninguna mas allá de lo estrictamente necesario académicamente hablando, tras las clases el regresaba a la torre y no salía de su habitación.

Hermione desconocía el motivo, ni siquiera le había dado oportunidad a hablar con ella y explicarle su comportamiento pero siendo francos ella tampoco había buscado una explicación ni al rubio. Sentía algo parecido a la inseguridad, algo no muy común en ella.

Ella pasó las comidas, las tardes y las cenas con sus amigos de Gryffindor y la alocada Ravenclaw, pensar en regresar a su torre y encontrarlo la hacía sentir incómoda y lo evitó por todos los medios. Era demasiado evidente que ambos se evitaban mutuamente, el encerrándose en su habitación y ella huyendo que era lo que estaba limitándose a hacer, huir, cualquiera diría que era Hermione Granger.

Aunque ese receso en la compañía de Malfoy le había aportado a Hermione un soplo de aire fresco que realmente necesitaba. Aprovechó a pasar tiempo en la biblioteca como antíguamente y a pasar más tiempo con su amiga pelirroja y su amiga rubia.

No había hablado con la Weasley sobre lo que había sucedido con Malfoy, era un hecho sin importancia a decir la verdad , pero el recuerdo la estaba martirizando.

Ginny acababa de entrar a los dormitorios de Gryffindor, tenía que ducharse y empezar a prepararse para la cena que tenían esa noche, cena a la cual también asistiría Malfoy.

Hermione caminó hacia su torre, debía hacer lo mismo que su amiga, una ducha de agua helada de seguro que le refrescaba las ideas.

Atravesó el lienzo y llegó a la sala que compartía con el rubio. "ni rastro, como suponía..".- pensó la morena. Tras un suspiro y cerrar sus ojos con pesar, dejó sus bártulos y subió a su habitación. Estaba agobiada, sobaba su cuello con una mano mientras resoplaba y buscaba su juego de baño. Una vez lo tomó, bajó y cerró la puerta. Por suerte no se había cruzado con su compañero. Le aterraba enfrentar a la gélida mirada de Malfoy. Aunque, parecía que él también la rehuía. "¿Irá a la cena?" no dejaba de darle vueltas a la idea de que la hora de enfrentarse a Draco llegaría y sería igual de incómoda para los dos.

El vestido que había elegido era un simple vestido negro de tirantes que se ajustaba a su cuerpo lo justo para marcar sus curvas sin revelar su cuerpo.

Deshizo las ondas de su pelo aún mojado en algunas partes con los dedos al peinarlo. Mientras tomaba su vestido. Una vez puesto se miró al espejo, estaba mona. Unas manoletinas negras planas con detalles brillantes y un leve maquillaje, nada que llamara la atención demasiado.

La hora se le echaba encima tomo una rebeca color perla para la vuelta que sería tarde y refrescaría.

Cruzó con decisión el umbral de su puerta coincidiendo con el rubio que acababa de salir de su habitación también.

"Al fin sale de la cueva".- pensó la morena. Mirando de arriba a abajo a su compañero. Estaba aterrada."A saber que grosería suelta..." . El rubio acostumbraba a tener un humor de perros cada vez que tenía un detalle con la morena pero aquella tarde, no fue un detalle fue algo más.

Tragó grueso sosteniendo la mirada a su compañero. Haciendo alarde de la valentía de Gryffindor habló.

-Vaya Malfoy, no pensaba que fueras a ir a la cena...- El rubio iba exquisitamente trajeado de arriba abajo . Todo de negro, haciendo un fuerte contraste con su pálida piel.

Estaba guapo. Era un muchacho atractivo y no podía pasar desapercibido para Hermione que discretamente había realizado un análisis completo a su compañero, de arriba abajo .

-Hn- El muchacho asintió y se giró sobre sus pies. Los brillantes mocasines negros del chico sonaban al chocar con la madera de las escaleras crujiendo a su paso.

Tras esa escueta contestación, si podía considerar contestación a eso, Hermione se sintió tremendamente ignorada y algún tipo de sentimiento desagradable afloró en su interior.

Habían estado distanciados días. Evitándose mutuamente y en el fondo aunque se lo negara a sí misma, Hermione echaba de menos al rubio.

Draco bajaba las escaleras con suma elegancia, deslizándose como una pluma en ese elegantísimo y carísimo traje que portaba con tantísimo carisma.

"Es un Malfoy".- pensó Hermione observando el paso de este. Los Malfoy podían ser rastreros, snobs, estirados, clasistas pero también eran elegantes y refinados como ninguno.

Bajó las escaleras tras el joven, mientras se recolocaba uno de sus mechones ondulados tras la oreja despejando su bonito rostro. El rubio se había detenido en la puerta de la sala de la torre aun dándole la espalda a Hermione que bajaba las escaleras. Parecía que la estaba esperando.

Hermione estaba confusa, después de tantos días evitándose que menos que cruzar alguna que otra palabra antes de dirigirse a la cena. Además ¡Él la estaba esperando sin ni siquiera preguntarle si quería ser acompañada por él!

Molesta por el comportamiento del chico no dudó en acercarse a él poco a poco mientras cuestionaba ss acciones.

-¿Me estás esperando?.- preguntó Hermione cruzando los brazos y levantando una ceja.

-¿Eso parece?- El rubio se giró mirando a su compañera directamente a los ojos cuestionando su afirmación. Hermione sintió demasiado peso sobre esa mirada retirándola por un segundo, tiempo que le bastó al Slytherin para asegurarse de la victoria en aquella batalla.

-Si, eso parece y después de huir de mí durante tres días creo que puedes ahorrarte la espera hurón cobarde.- Draco levantó ambas cejas de la impresión, no esperaba esa respuesta por parte de la morena.

-No me mires así, sabes que es verdad. Llevas evitándome desde...- El recuerdo de aquella resplandeciente sonrisa llenó la cabeza de Hermione, pero no fue suficiente como para distraerla de su pleito.-Desde hace unos cuantos días- concluyó la morena

-No querer verte no es algo que haga a propósito Granger, evitar tu presencia es casi un instinto.

"Este tío es bipolar"- pensaba Hermione. Cuando Draco sacaba a relucir su lado desagradable y molesto era insufrible .Sabía que lo hacía porque era parte de su "juego de convivencia" no con la malicia que lo podía decir en el pasado. "Si quiere jugar..."

-Oh, entonces ¿qué hacías ahí parado Malfoy?¿Admirar la belleza de … la puerta?- Hermione se acercó a él con cautela, sonriendo con malicia, aún no había acabado.

- Igualmente he de decirte que aunque estuvieras admirando la belleza de la pared me sorprenderías gratamente, por una vez Draco Malfoy admirando algo más que a sí mismo, es completamente nuevo.

Hermione empujó levemente a Draco hacia la derecha despejando su camino hacia la salida.

-Si me disculpas , me están esperando - y cerró la puerta tras ella dejando al rubio de Slytherin con una media sonrisa. Molestar a Granger era realmente divertido para él.

"Sin estas discusiones estúpidas, este martirio sería aún peor". - el rubio salió de la torre camino a la cena de su profesor de pociones. Dando vueltas a un cúmulo de pensamientos bajo su rubia cabellera.

"Estaba menos fea que de costumbre"


¿Que os pareció? ¿Un review?

Nos vemos en los comentarios y a las que no, nos vemos en el próximo capítulo!

¡La cena de Slughorn!