Chapter 16

Cuando los ojos no quieren ver

by Sakuraflordelis

Buenas noches mis lectores!

Sí, matadme. Llevo casi un año sin actualizar pero fue un año de muchiiisimos cambios y estuve super atareada. Sé que no es disculpa, quería haber escrito el capi por navidades pero no tuve tiempo y ahora que tuve un día libre me pasé todo el día escribiendo. Sé que no ha quedado muy bien pero no podía resistirme, perdonen mis dedazos pero se me acabó el tiempo y no pude revisar. Mañana vuelvo a clases y debo dormir ya que son la 1.30 am y ya es hora jajaja

Bueno sin más, me alegra volver.

¡A leer!

La cena

Nada más que el sonido de sus pasos firmes por los solitarios pasillos de la escuela la acompañaba en aquella noche. Convencida de si misma y con pasos firmes al encuentro de sus compañeros,que impacientes la estarían esperando en el lugar de la cena. Hermione abandonó la torre de los premios anuales con seguridad,haciendo alarde de su valentía.

Al fin había enfrentado a su rubio tormento, a aquel que llevaba tres días torturándola con su actitud esquiva. ¿Tan difícil era para el reconocer que su compañía no era tan desagradable como ambos creían en un principio? La morena lo había asumido poco a poco aunque no se planteara su relación como una amistad. Sabía que no era como en el pasado. Ni comparable. Y estaba aquella sonrisa... Llevaba soñando con esa imagen durante las ultimas noches, cada vez que pensaba aparecía esa imagen de Draco Malfoy mas puro que nunca. Esa imagen de podía evitar sentirse un poco culpable por tener esa imagen de él en su "debilidad" sin corazas, sin máscaras, sin apariencias que guardar, solo él y su gozo. Culpable de que en su sano juicio, a él no le gustaría que la morena le hubiera visto tan "desnudo".

Aún continuaba nerviosa,un imperceptible temblor recorría su espina dorsal para terminar en la punta de sus dedos que intranquilos jugueteaban inquietamente con un pliegue del vestido. Habían entrado en un juego mutuo del que no podían salir ya. Hermione sabía que ya no había vuelta atrás, aunque su relación se basara en favores mutuos y en sacar de quicio al otro, era algo más que solo cordialidad. Esto la asustaba, mucho. Su eterno némesis era la persona con la que más tiempo pasaba diariamente y no le incomodaba, es más le resultaba agradable. Lo extrañaba cuando no estaba.

Sin darse cuenta sus pasos habían aumentado la velocidad hasta el punto de casi entrar en carrera. Inmersa en sus pensamientos había llegado al punto de reunión con sus compañeros antes de lo que creía. Ginny y Neville estaban esperándola mientras hablaban acerca de la próxima visita de Harry, ambos morían por reunirse con su amigo, en especial la pelirroja.

Hermione vislumbró a sus dos compañeros y se acercó a ellos, no podía dejar de pensar en Malfoy. Había pasado tanto en tan poco tiempo... -Ginny, Neville, estáis muy elegantes- saludó la morena.

Ambos habían sacado sus mejores galas. Ginny, cuya belleza natural destacaba diariamente, esa noche brillaba bajo las pinceladas de maquillaje y aquel vestido multicolor. Neville por su parte estaba cambiando, poco quedaba de aquel joven de primer año que no destacaba por su gran físico.

-Herms, llegaste justo a tiempo- respondió la pelirroja -Espero que no hayáis esperado mucho- Hermione aun temblaba.

-No, tranquila . Llegamos justo ahora, te ves espectacular- Neville tomó la mano de la morena y la giró sobre su propio eje para poder admirar el atuendo de la joven.

- Las dos os veis espectaculares. Hoy soy un chico afortunado rodeado de estas dos bellezas- dijo Neville mientras pasaba ambos brazos por detrás de los hombros de sus amigas. Los tres amigos rieron y entraron al salón de la cena.

La decoración no era muy ostentosa .Los estudiantes que tenían la suerte de asistir se encontraban dispersos por toda la sala,algunos rodeaban la gran mesa circular que se cernía como centro de la sala, otros charlaban animadamente cerca de las ventanas, otros simplemente tomaban algo del mueble-bar en silencio. La mayoría de los presentes eran de años posteriores a los de los Gryffindor y no conocían las identidades de la mayoría.

Hermione buscaba con la mirada castaña aquellos ojos plateados pero no había ni rastro de Malfoy. Miles de ideas revoloteaban en la mente de la castaña. "¿ Dónde estaría? ¿Que estaría haciendo? ¿le habría sucedido algo?"- pensó.

El profesor Slughorn, hablaba con un par de estudiantes de quinto año, mientras llegaban el resto de los invitados. Cuando los Gryffindor aparecieron, interrumpió su charla con los estudiantes para ir a saludar a los amigos de su tan apreciado estudiante Potter.

-Ahh pero si ya están aquí mis alumnos favoritos!- exclamó Slughorn al ver al "nuevo" trío.

-Buenas noches profesor, estoy segura que eso se lo dice a todos los estudiantes- aseguró Ginny mientras saludaba al anciano.

-No lo dude señorita Weasley, no lo dude...- se acercó a saludar a Hermione efusivamente. La apreciaba por su talento e inteligencia y el valor que tenía la muchacha, le recordaba tanto a su querida alumna Lilly Potter. Tras saludarla no pudo evitar percatarse de la ausencia de Malfoy.

-Señorita Granger, ¿cómo es que no ha venido su compañero de pociones con usted? ¿ Se encuentra mal el Señor Malfoy?- Preguntó el profesor Slughorn. No se esperaba esa pregunta, no la esperaba. No sabía como responder y sentía presión bajo la atenta mirada del profesor y de sus dos amigos.

"¿Por qué hasta cuando no está presente acaba apareciendo?"- pensó la morena. No tenía ni la más remota idea de donde se encontraba el rubio ni de si iba a asistir a la cena o iba a ir en traje a pasear al bosque.

-Pues verá profesor...-Alguien entró en la sala provocando que la leona cortara su respuesta a la búsqueda de algo convincente que decir al anciano. Pero no sería necesaria dado que allí estaba. Justo a tiempo e impecable, como siempre.

-" Maldito Malfoy"- pensó la morena. Sin apartar la vista del muchacho que se acercaba lentamente caminando con ese aire de grandeza característico de los Malfoy, tenía porte y estilo, eso era innegable por mucho que a ella le molestara. Y de repente se paró junto a ella y su mano rozó la de la leona sin querer mientras saludaba al profesor y a los otros dos leones. Hermione sintió mariposas en el estómago y la garganta. Se llevó la mano al abdomen "¿ Que me pasa?" se preguntó, pero una voz la saco de sus pensamientos.

-Alumnos, vayan sentándose. Es hora de cenar – llamó el profesor Slughorn a la mesa.

- Sentémonos entonces- dijo Neville mirando a las chicas y luego al rubio- Te sientas con nosotros no Malfoy?- invitó el moreno al Slytherin,Mostrando una vez más su simpatía.

-Hn- Asintió el rubio, que caminó tras Neville abriéndole paso a Ginny y a Hermione. Hermione avanzaba un tanto confusa. No era capaz de nombrar aquello que acababa de sentir. Él estaba ahí. Había venido y se iba a sentar a su lado. Con sus amigos, aquellos que tanto repudiaba en el pasado. Ella misma les había hablado a los Gryffindor de que había que avanzar y no quedarse en el pasado pero nunca imaginó que eso fuera a ser posible de verdad, sin embargo le salvaron la vida al rubio y le habían invitado a sentarse con ellos, algo que no la molestaba en absoluto.

Es más , la agradaba. La cena era deliciosa, numerosos platos exquisitos todos y cada uno de ellos. No es que la comida de Hogwarts fuera mala ni mucho menos pero, esa cena era lo mejor dentro de lo mejor que ya recibían.

El profesor Slughorn se centró en conocer a los nuevos alumnos o estrechar lazos con los que no conocía tan bien. Neville se giró mirando a sus compañeros, justo a su lado estaba Malfoy, comiendo educadamente y con paciencia seguido de él una Hermione que no había tocado casi la comida y al final una Ginny que no dejaba de parlotearle a la morena de lo que le esperaba en la temporada de Quidditch.

-¿No os estáis aburriendo un poco?- Preguntó el moreno. Captando la atención de sus acompañantes.

-Neville no es de buena educación decir eso, nos han dado de cenar...- respondió Hermione un tanto molesta. Mas que por la pregunta de Neville con la que estaba totalmente de acuerdo sino por la cantidad de información sobre quidditch que estaba recibiendo en su oído derecho por parte de la pelirroja y que estaba llevándola a los extremos.

-Ya, ya Herms, lo decía por que quizás después de la cena podíamos hacer algo más divertido en vuestra torre no sé si me entendéis...- dijo mirando al rubio.

Draco sintió la mirada medio suplicante de Neville, ese chico era más juerguista de lo que aparentaba. En el fondo lo comprendía, debía ser duro, muy duro saber que tus padres nunca van a poder recobrar la cordura " por culpa de la loca de mi tía", una mueca de asco y disgusto surcó la cara del muchacho.

No podía negar le nada a ese chico que le había dado una oportunidad después del daño que le había causado su familia.

-Por mí bien- añadió el rubio bajo la mirada de sorpresa de Hermione que en ningún momento se hubiera pensado que el rubio diría que sí, aunque últimamente no podía esperar nada de el slytherin dado que era una caja de sorpresas.

-Podemos llevar el Whisky de fuego que hay en la sala de Gryffindor , nadie va a notar la falta de un par de botellas- añadió la pelirroja convencida de unirse al plan.

-¿Que dices Herms?- Neville miró a su amiga, aunque estaba convencido de que iba a decir que sí, no era muy fiestera. ¿En serio? Ginny y Neville proponiendo beber en su torre, la que compartía con Malfoy... el mundo había perdido la cabeza. ¿Y si los pillaban? Qué imagen mas penosa iban a dar los premios anuales, su responsabilidad atacaba de nuevo. Un recuerdo fugaz sobrevoló su cabeza.

Recordó a Ron, porqué la dejó y una mezcla de rabia y tristeza acabaron con la responsabilidad.

- Está bien, pero más vale que no nos pillen- respondió resignada la morena bajo la atenta mirada de los 3 acompañantes.

Neville sonrió, al final su amiga era un hueso no tan duro de roer. Ella había salido de la habitación dejándolo pensando en esos 3 días en los que no habían tenido mucho contacto. ¿Sería que Granger lo extrañaba? No, nadie lo extrañaba. Tan sólo su madre. No podía dejar de pensar en lo mal que lo estaría pasando, por ella tenía que acabar sus estudios, por ella tenía que "insertarse" en la sociedad.

Gracias a los amigos de Granger estaba siendo más fácil de lo que se esperaba, seguiría así y conseguiría que McGonagall dejará de controlarlo tanto. La cena había resultado tranquila, Neville era agradable con él a pesar de todo y cuando propuso el "plan" para la noche incluso le apeteció compartir el tiempo con él.

Al principio estaba seguro de que Hermione iba a negarse pero sorprendentemente no lo hizo, la chica también había cambiado. Cuando terminaron de cenar, los cuatro se despidieron del profesor Slughorn, agradeciéndole por la invitación y por la majestuosa cena servida. Los cuatro abandonaron el salón,aunque la noche solo acababa de empezar.

- Neville, y yo vamos a por el whisky, os vemos allí?- preguntó Ginny

-Si, si claro, nos vemos allí. No tardéis mucho, o no os prometo permanecer despierta

-Tranquila Herms, danos 10 minutos, ahora nos vemos- se despidieron Neville y Ginny. Había tensión. Ambos caminaban junto al otro pero no se miraban , no cruzaban palabra, ninguno sabía por dónde empezar. Aunque esta vez le tocaría a el romper el hielo.

-¿Disfrutaste de la cena Granger?- preguntó el rubio sin apartar la vista del frente.

- ¿Qué? Ah perdona- se frotó la mano nerviosa- estaba distraída. Sí, la comida fue deliciosa.

-No lo parece, apenas tocaste los platos.- "¿Se estaba preocupando?" Hasta el mismo se sorprendió, miró a la morena y estaba tan descolocada como él. Tenía que arreglarlo de alguna forma y claro, para Malfoy arreglarlo quería decir meter la pata por completo.

-Te preocupas de lo que como o no como Malfoy, creo que voy a llorar de la emoción...-Hermione estaba inquieta. Podía notarlo.

- no te hagas ilusiones Granger, yo no me preocupo por nadie.

-Ya.. lo suponía Malfoy- ella miraba al frente con la cabeza alzada. Era orgullosa, si. Pero nunca escondía sus sentimientos y Draco sabía que en el fondo las malas palabras le dolían. Minutos después ambos llegaron a la torre, Draco sentía que algo se removía en su interior , algo no estaba bien. Según entró se sentó en su sofá . No debía haberse portado así con ella, pero pedir perdón no es algo que Draco Malfoy supiera hacer.

-Voy a sacar unos vasos, Gin y Nev no tardarán en llegar- dijo Hermione tomando unos cuantos vasos del aparador. La morena camino con los vasos y le tendió uno a Malfoy, el resto los puso en la mesa. -Gracias- Se escuchó un golpe en la puerta, y Hermione se levantó del sofá, abrió la puerta y Ginny y Neville habían llegado con el cargamento de Whisky de fuego, ambos habían cambiado su ropa de gala por algo más cómodo mientras que el rubio y ella permanecían como pinceles.

-Perdonad que hayamos llegado un poco tarde, es que hemos aprovechado para ponernos algo más liviano y estar más cómodos- dijo Ginny mientras dejaba las botellas en la mesa y se sentaba junto a Malfoy.

- Ya me fije Gin, has hecho bien- Hermione caminó hacia el gramófono para poner algo de música de ambiente. Aún seguía un poco decaída pero, estaba con sus dos amigos y Malfoy, se merecía disfrutar un poco y la idea de compartir una de sus noches de risas con él le atraía mucho aunque el comportamiento de él fuera la mayoría de las veces desesperante. Ella sabía que tampoco era una persona fácil de llevar, pero aun así sabía perfectamente que a él no le desagradaba o eso quería creer. Una vez todos estaban sentados bebiendo y charlando Neville sacó la baraja de naipes, miró a Malfoy desafiante.

-¿Quién se une a la partida?- preguntó el moreno Gryffindor, si quitar la mirada de los ojos del rubio.

-Reparte – Contestó Malfoy aceptando el desafío de Longbottom -¿De verdad vamos a jugar a los naipes?- dijo Ginny decepcionada, bebiendo su vaso de Whisky de un golpe. Miró a Hermione, que perdía su mirada en lo profundó del vaso.

- Herms vas a jugar?- preguntó al pelirroja con esperanza de no tener que jugar y charlar con su amiga.

-Claro que voy a jugar, Neville cartas a mí- respondió la morena bebiendo lo que quedaba de su vaso, cruzó una mirada con los ojos platinados que la retaban. Tomó una botella y rellenó su vaso.

- Argh está bien, Neville dame cartas a mí también- dijó llevándose la mano a la cabeza la pelirroja. Realmente odiaba ese juego.

Adelantó su vaso hacia Hermione- Rellename a mi también por favor, lo necesitaré- Hermione rió , la pelirroja estaba desesperándose muy rápido. Draco observaba a Hermione, estaba segura. No cabía duda que sería una digna rival a los naipes. Era una digna rival siempre, con todo. Algo la preocupaba, había estado mirando el vaso durante 5 minutos sin parpadear. -" y a ti que más te da"- se dijo a sí mismo, últimamente no se entendía. Cuando tenía "amigos" en su casa, jugaban a los naipes también. Solía desplumar a Crabbe y Goyle sin esforzarse apenas. Nott era otra historia, era inteligente.

- ¿Que os parece jugar con mis normas?- propuso el Slytherin para sorpresa del resto.

-¿y como son esas normas?- Neville estaba inquieto, uno nunca sabe lo que puede venir de un Slytherin.

- Son muy simples, el que pierde bebe el vaso entero- miró a la castaña que le devolvía la mirada con atención.

- Y el que gana manda beber. - Me vale, total voy a perder siempre-acepto con resignación la pelirroja.

- Pues que empiece el juego – y dicho esto Neville levantó las primeras cartas bajo un duelo de miradas entre los ojos plateados y castaños. Ginny había sido la perdedora de todas las partidas que habían jugado por el momento, los naipes no era lo suyo y en consecuencia había bebido demasiado. Por el contrario la victorias se dividían entre el Slytherin y la leona que mantenían una batalla campal mandándose beber el uno al otro.

-Y otra más para mí granger, ve rellenando el vaso y bebiéndolo- dijo el rubio con confianza mientras mostraba su mano en la mesa y sonreía de punta a punta. Hermione estaba desesperada, había bebido demasiado, la vista se nublaba en ocasiones y las palabras no salían pero no podía ser humillada, no podía haber perdido contra el hurón saltarín.

-Maldición- el hurón había ganado, llenó y bebió su vaso y sintió como si explotara por dentro, un solo sorbo más y lo que pasaría no sería agradable. Nada agradable.

- Vaya malfoy, no sabía que se te diera tan bien. Deberíamos jugar más a menudo-dijo Neville - Cuando quieras te machaco Longbottom- contestó con un ápice de broma el rubio. Ginny aburrida y un tanto bebida tomó a Neville y empezaron a jugar a otro juego para que el moreno bebiera un poco más.

La Weasley era una aficionada a alcoholizar al resto de sus amigos. Hermione no se encontraba muy bien, necesitaba aire fresco, se sentía agobiada, atada.

Se levantó como pudo y salió corriendo hacia su habitación bajo la atenta mirada del peliplatinado que acababa con otro vaso para ponerse a tono. Abrió la ventana de su habitación de par en par sintiendo el viento en su cara y su cuerpo y respirando sintiéndose mejor, había bebido demasiado.

Draco era un rival duro y ambos habían ordenado al otro beber incontables veces, si sumamos a eso al inexperiencia con el alcohol que tenía la morena, dado que nunca le había atraído demasiado . En la sala un rubio se impacientaba "¿ Estará dormida?, no creo que me haya dejado solo en compañía de estos dos y ella se haya dormido"- pensaba el rubio " ¿Estará bien? Ha bebido mucho"- tras la duda del estado en el que se encontraría su compañera, decidió levantarse e ir a su encuentro.

Los otros dos gryffindor estaban entretenidos con otro juego bebiendo más si podían. " Menudo aguante tienen"- pensó, le había sorprendido que bebieran tanto. Subió las escaleras hasta la habitación de Hermione. La puerta estaba abierta y ella de pie junto a la ventana. Entró y cerró la puerta trás él. Algo le dijo que lo hiciera, quería estar a solas con ella.

-¿Estas bien?- preguntó acercándose a la chica con cautela. Hermione se sobresaltó, se giró y lo vio, ahí estaba él. De pie tras ella , dubitativo entre si acercarse o no, entre tener el permiso de ella para acompañarla o ser rechazado. Hermione asintió, abandonó la ventana y se sentó sobre su cama dando unas palmaditas a su lado invitando al chico a sentarse junto a ella. Lo miró, no estaba segura de si él se sentaría o permanecería de pie pero al ver al muchacho avanzar una sonrisa apareció en su rostro. La cama se hundió unos centímetros debido al peso del chico junto a ella. Sus miradas se cruzaron, hablaban sin palabras.

-¿Lo has pasado bien esta noche?- preguntó la morena, no muy segura de si quería escuchar la respuesta del rubio.

- A veces pueden ser raros o cargantes pero, son los mejores amigos que uno puede tener, son muy buenas personas.- aseguró disculpando a sus amigos.

- Lo he pasado bien, gracias. Son buenas personas, pero yo no. - la voz del muchacho sonaba directa y angustiada, sin apartar los ojos el uno del otro, mantenían esa conexión visual.

- Si lo eres, has tomado malas decisiones y eres desagradable con la mayoría de las personas pero no eres mala persona, no lo olvides.- tomó la mano del rubio para sentir el tacto de su fría piel.

- Por desgracia yo no puedo recordarlo tan fácil como tú, y tampoco tengo a nadie que me lo diga todos los días. No soy un héroe...- las palabras del peliplata tristes y ahogadas se reflejaban en los ojos de la morena.

-Si te hace feliz, puedo decírtelo todos los días, aunque creo que no es tu tipo- afirmó Hermione .

- Crees bien Granger- contestó Draco.- Aún sigo sin comprender las razones del comportamiento de los Gryffindor conmigo,pero no puedo quejarme.

- No es todo los Gryffindors, Malfoy, hay muchos que te odian, te lo aseguro. Ginny y Neville son diferentes, han sufrido mucho. Con el tiempo comprendes que el odio no lleva a nada bueno. Cuanta razón tenía la morena en sus odio de su familia los había llevado a la condena y estaban pagando por ello " Mucho"- pensó el rubio. Ahí estaba sentado en la cama de la morena de gryffindor que sostenía su mano. Era tan cálido el contacto de la leona, que no quería soltarse por nada del mundo aunque supiera que no era correcto.

En el pasado le hubiera resultado incluso asqueante, pero ahora le brindaba paz. No perdía detalle de las facciones del rubio,en estos minutos de conversación había analizado su rostro buscando una sola imperfección que no existía. " Condenadamente perfecto" pensó la morena. Parecía un ángel, aunque hubiera sido más demonio en el pasado, era fuerte aunque acabara de abrirse a la leona aunque fuera sólo un ápice. Poco a poco, gesto a gesto podía ver al Draco bajo la máscara. "El alcohol desinhibe" se dice habitualmente, y ahí estaban los dos desinhibidos dispuestos a hablar el uno con el otro, mirándose buscando aceptación el uno en el otro hasta que el rubio rompió la conexión visual.

- Granger, ¿tienes tu escoba a mano?- la pregunta sorprendió a la morena, estaban teniendo un momento de contacto extraño.

- No, te la presté a ti la última vez, ¿ Por qué?- Hermione se puso de pie junto a la cama mirando al rubio con curiosidad.

-Cierto, espera aquí- y el rubio salió de la habitación, dejando a Hermione en la habitación, para regresar al minuto con la escoba de la chica.

- No,es necesario que me la devuelvas Malf...- la chica no pudo terminar la frase. Una mano tapó su boca, la mano del rubio.

- No quiero devolvértela, no aún. Quiero pedirte el favor que me debes- Hermione suspiró " ¿Qué querría el hurón ?" -¿Y cual es ese favor?- preguntó Hermione cruzando los brazos sobre su pecho.

-Vuela conmigo Granger- dijo el rubio tendiendo su mano a la morena. Hermione odiaba volar en escoba, él sabía que no le agradaba pero le estaba tendiendo la mano. "¿Debería confiar en él?"- pensó dudando la morena. Vio como la mano del muchacho descendía. Había apartado su orgullo pidiéndole que hiciera con él lo que más le gusta, afectado por el alcohol pero ahí estaba ofreciendo su mano y ella no podía rechazarla. Se acercó al rubio, tomó su mano con fuerza y sus miradas se cruzaron, él vio temor en lo s ojos de la leona y ella confianza en la mirada de él.

-Tengo miedo- confesó la leona.

-Vaya , una leona teniendo miedo- el rubio apretó la mano de la joven- Confía en mí. Y ambos montaron en la escoba. Hermione abrazó a Draco con todas sus fuerzas estaba aterrada. El rubio aceleró la velocidad, le encantaba sentir el aire cortando su piel, lo estaba disfrutando, muchísimo. Todavía no se creía que estuviera compartiendo ese momento tan especial para él, tan íntimo con ella. Pero le agradaba.

-Granger abre los ojos- gritó el rubio que sentía el terror de la joven en su espalda. Hermione abrió los ojos poco a poco, tenía miedo pero confiaba en él , o eso se suponía. Jamás había visto nada tan bello, estaban sobrevolando el lago negro, en el que se reflejaban las estrellas que aquella noche se veían con claridad. Volaron alto, hicieron tirabuzones, volaron tan bajo que Hermione pudo sentir el agua del lago rozando las puntas de los dedos de sus pies. Ella no paraba de reír y el no paraba de entusiasmarse por ello, algo se removía en su interior al escuchar la risa de la morena, al saber que él era el causante.

Aterrizaron bruscamente en el pasto a la orilla del lago, cayendo el uno encima del otro. Estaban exhaustos, habían reído y disfrutado como hacía mucho que ninguno recordaba. Sus miradas lo decían todo, querían sentirse más cerca, saber más el uno del otro, sin percatarse de que sus labios estaban demasiado cerca. Podían sentir la agitada respiración del otro en la comisura de los labios, pero no tenían ninguna prisa por separarse. Hermione se bajó de encima de Draco para situarse a su lado sobre el pasto, sin soltar la mano del rubio.

Ambos permanecían tendidos bajo el manto de estrellas, único testigo de aquella noche. La morena giró su cabeza hacia la del rubio, mirándole directamente a los ojos, hundiéndose en esos pozos de plata, acariciando con su mano libre la mejilla del rubio le susurró :

-Gracias Draco.