So Wrong, It's Right

Disclaimer: Twilight no me pertenece, al igual que sus personajes. Todo esto pertenece a Stephenie Meyer.

Lean y comenten: Dirty Sexy James: 4081501 (Harry Potter)

Someone to Save You: 4247900 (Twilight)

You call it Madness, I call it Love: 4190620 (Twilight)

º0º0º0º0º

Capítulo Cuatro: Mi Jasper.

Edward POV.

Escalé una de las paredes de su casa hasta llegar a la ventana de su habitación. Entré sin provocar ni un ruido. Nunca antes había hecho algo tan estúpido como lo que estaba haciendo ahora. Pero necesitaba verla. Necesitaba olerla. La necesitaba a ella. Había pasado solamente un rato con ella. Ya que no podía soportar por mucho tiempo su aroma. Y eso era peligroso. Salí por su ventana y me di cuenta de que estaba lloviendo. Levanté el rostro y dejé que las gotas de lluvia colisionaran con éste.

¿Por qué me sentía tan desdichado y feliz cuando estaba a su lado? Bella sacaba todas mis dicotomías a la luz. Parte de mí quería beber de ella y calmar el ardor que su aroma producía en mi garganta. Pero la otra parte de mí quería verla feliz y no hacerle daño. Pero, ¿a cuál debía dejar reinar en mí? ¿Debía dejarme llevar? Quizás se bebía de ella, todo este sufrimiento se acabaría. Sí, eso sería lo más sano para mi persona. Acabar con su vida de una vez por todas.

Giré el pomo de la puerta y entré a mi casa. Esme llegó enseguida con un par de toallas. Lo que era totalmente innecesario, ya que los de mi especie no podían agarrar un resfriado. Esme colocó una toalla sobre mi cabello y comenzó a frotarla para secarlo.

-No es necesario.-susurré.

-Oh, sí lo es.-dijo ella.- ¿Dónde has estado? ¡Estaba muy preocupada por ti!

-Lo siento. Estaba en el prado…-mentí.

-¿Fuiste a pensar?

-Sí.

-¿Te sirvió de algo?

-No.

-Lo lamento, Edward. No sabes cuánto…

-No lo digas, Esme. No hay problema. Estoy bien.

-¿Necesitas conversar?

-No, necesito estar solo. ¿Crees que Elizabeth pueda dormir en tu habitación esta noche?

-Por supuesto, por supuesto.

Me sacó la toalla de mi cabeza, ya que mi cabello estaba seco. Me miró a los ojos. Todo saldrá bien, Edward. Sólo debes controlarte cuando estés cerca de Bella. Eso es todo.

-Como si fuese muy fácil.-bufé.

-Voy a sacar a Elizabeth de tu habitación.

-No, yo la llevo a la tuya.

-¿Seguro?

-Sí, no te preocupes.

Subí hasta mi habitación. Elizabeth estaba profundamente dormida en su cunita. La saqué y la tomé en brazos. Inmediatamente se acurrucó entre mis brazos. La saqué de mi habitación, procurando no despertarla. Se veía tan pacífica, como si fuese un angelito. Simplemente no había otras palabras para describirla. Era impresionante el contraste que había cuando estábamos juntos. Yo era un monstruo y ella era un ángel. Entré a la habitación de Esme y Carlisle. Él estaba sentado en una mecedora frente a un ventanal, leyendo. Levantó la mirada cuando entré.

-¿Qué ocurre?-me preguntó.

-Esme me dijo que estaría bien si Elizabeth duerme esta noche con ustedes.

-Claro, no hay ningún problema.-dijo él.

-La acostaré sobre tu cama.

-Mejor arrópala bien y entrégamela. Dormirá mejor entre mis brazos.

-Como desees.

La arropé bien –como Carlisle me lo había dicho- y se la entregué. Su semblante cambió. Una enorme sonrisa se formó en el rostro de Carlisle. Le sonreí y salí de la habitación. Sin antes escuchar como Carlisle le cantaba nanas a Elizabeth. Puse los ojos en blanco divertido. Ni él se había podido resistir al encanto de Elizabeth. Volví a mi habitación y me encontré a Alice sentada en mi sofá. Fruncí el ceño y cerré la puerta.

-¿Qué haces acá?

-Vine a conversar.

-¿Esme te llamó?-gruñí.

-Ella sólo está preocupada por ti, Edward. Nada más.

-¿Y te fue a buscar para que me convenzas de que todo está bien?-pregunté molesto.

Entendía muy bien que todos éramos una familia. Y lo sentía. Pero me molestaba cuando se metían en mis asuntos.

-Sé que no todo está bien, Edward. Estás molesto.

-No es muy difícil darse cuenta de ello.

Alice puso los ojos en blanco.

-No me refería a eso.

-¿Entonces…?

-Bella te molesta.

-No quiero hablar de ese tema, Alice. No te incumbe.

-¡Sí, me incumbe!-se paró del sofá y caminó hacia mí.- ¡Te he visto tomar la decisión de acabar con su vida!-susurró.

Gruñí molesto. Alice no se apartó de mí y su mirada siguió fija en mí. ¿Cómo diablos lo sabía? ¿Lo había visto en una de sus visiones? ¿Dejaría salir al vampiro sediento dentro de mí y acabaría con la frágil vida de Bella?

-No lo haré.

-¡Te he visto!-susurró desesperada.

-No lo haré.-repetí.

-¡No puedes acabar con su vida, Edward!

-¡NO LO HARÉ!-bramé.

Alice retrocedió un par de pasos. Traté de controlar mi respiración agitada.

-Lo lamento, no quería hacerte enfadar.

-No lo haré. No puedo hacerlo.

-Edward, todos hemos tenidos pequeños deslices. Entiendo que Bella pueda ser uno. Pero si lo haces, existe el riesgo de que nos descubran. Debes tener más cuidado.

-¿Tener más cuidado?-pregunté con ironía.- ¡Es ella la que no se aleja de mí! ¡He tratado de todo para que no se acerque, pero ella sigue a mí lado!

-Te estás desesperando.

-¡Sí!-le grité.- ¡Ya no sé qué hacer para que se aleje! Es como un maldito…imán.-hice una mueca cuando pronuncié la última palabra.

-Bella debe sentirse atraía a nosotros.

-Más a mí y que a cualquiera de nosotros.

-Pues, deberé pasar más tiempo con ella. Su sangre no me produce nada.

-Yo no la entiendo. Es como si deseara que su vida acabara.

-Ella no sabe lo que somos.

-Me doy cuenta. Bella no se da cuenta que su vida corre peligro cada segundo que pasa con nosotros.

-Hablas como si fuéramos unas máquinas asesinas.

-¿Y no lo somos?

-Hemos tratado de no serlo.-frunció el ceño.- Tú más que nadie debería saberlo.

-Eso da lo mismo.-bufé.- Estás perdiendo el punto principal de todo el asunto, Alice.

-¿Cuál sería?

-Puedo acabar con la vida de Bella en cualquier segundo. Un movimiento en falso por su parte y mis dientes pueden acabar en su cuello.

-No serías capaz.

-¿No que lo habías visto?

-Lo vi, pero no creo que se cumpla. Eres más fuerte, Edward. ¡Tienes autocontrol!

-Pero no sé por cuánto tiempo pueda seguir controlándome, Alice. Bella es muy irresistible. Más que cualquier humano.

La ponzoña comenzó a acumularse en mi paladar. Necesitaba ir a visitarla, necesitaba oler su dulce aroma.

-Tranquilo, sé que Bella no…

-¡No sabes lo que ella provoca en mí!-bramé.- ¡Necesito calmar la sed que siento cuando estoy a su lado!

-Sé que duele Edward, pero debes…

-¿Controlarme? Estoy perdiendo todo mi control. Cuando estoy junto a ella, mi lado salvaje sale a la luz. Puedo imaginarme la sensación que me provocaría su sangre recorriendo mi garganta. El placer que sentiría al clavar mis dientes en su frágil cuello. Necesito probarla o presiento que…

-¡Ni lo pienses!- clavó sus uñas en mi antebrazo.- ¡Cálmate, estás hablando estupideces!

-¡No lo comprendes! Lo necesito…

-No, no lo necesitas.-trató de convencerme.

-Oh, no sabes lo que significa Bella para mí. Ella representa una pequeña vocecita en mi oído que me incita a probarla. Que me llama a probar su dulce, tibia y deliciosa sangre.

Reí con malicia. Lo que pasó a continuación, no lo vi venir. Alice me golpeó una cachetada. Me golpeó tan fuerte que mi mandíbula se desencajó de la sorpresa y del golpe. Mis ojos se abrieron de par en par. No sabía de dónde había salido eso. Los ojos de Alice estaban desafiantes, como si fuera a tirarse sobre mí en cualquier momento para arrancarme algún brazo o pierna.

-¡Ya basta! Bella es una humana, no un pedazo de carne cualquiera. Ella tiene familia, una vida y un futuro. Debes dejar de pensar en ella como un simple alimento. Cuando bebas de su sangre, ¿sabes lo que va a pasar?-negué con la cabeza.- Te arrepentirás y te sentirás desdichado. Ninguna otra cosa en esta vida te hará sentir alegre de nuevo. Y nada podrá mermar tu dolor, Edward. Sé razonable, vuelve a tener el control. ¡Controla a la bestia sedienta de sangre que hay dentro de ti y controla tus instintos de cazador!

Guardé silencio. Alice tenía la razón. Había dejado libre a la bestia que tenía dentro de mí. Era un monstruo y de eso no había duda. ¿Por qué ya no podía ver a Bella como una humana, por qué la veía como un simple alimento? ¿Tan desesperado estaba por saciar mi sed? La miré a los ojos. Su mano seguía anclada a mi brazo. Y su otra mano estaba levantada, como si quisiera golpearme de nuevo.

-Si acabas con su vida, te arrepentirás para siempre…recapacita, Edward.

-No sé si pueda hacerlo solo.-susurré.- Bella representa una fuerza superior a cualquier otra cosa. Ella hace que me olvide de todo. Hace que me transforme en un monstruo, pero al mismo tiempo me hace tan feliz estar a su lado. No me siento solo y siento que… ¿Qué te ocurre?

Alice había fruncido el ceño. Bajó la mano que tenía levantada y soltó lentamente mi brazo. No volví a preguntarle qué le pasaba durante un buen rato. Estaba concentrado en las marcas que sus uñas habían dejado en mi brazo. Dolían. Alice no se había dado cuenta de la fuerza con la cual me había apretado.

-Mmmm.

-¿Qué?-le pregunté.

-Es muy interesante.

-¿Qué cosa?

-Lo que me acabas de decir.

-¿Cuál parte?

-La parte en la cual dices que Bella te hace sentir feliz.

-Eso es verdad. Me hace sentir feliz….

-Tú no eres feliz.

-¡Hey!-dije ofendido.

-Admitámoslo, Edward. Nunca has sido completamente feliz. No como yo lo soy con Jasper. Como Rosalie lo es con Emmett. Y como…

-Ya entendí. ¿Qué quieres decir?

-Quizás Bella sea tu…Jasper.

-¿Mi Jasper?-arqueé una ceja.

-Tú me comprendes. Alguien que te complete, alguien que te haga feliz solo con su presencia. Alguien que te abrace y que haga que todo lo que te rodea desaparezca.-Alice sonrió ante la idea.

-¿Y tú crees que Bella es mi…Jasper?

-Puede serlo perfectamente.

-No creo que eso sea…

-Oh, vamos. Piénsalo.

-Alice, creo que dejamos claro que me la quiero comer.

-Pero también la amas. Por eso no lo has hecho.

-No la amo.-fruncí el ceño molesto.- No pongas palabras en mi boca.

-Sí, la amas.-soltó una risita nerviosa.- ¡Ay, Edward la amas!

Me abrazó emocionada.

-Alice, ¿Cómo pasé a ser una bestia sedienta por su sangre a un vampiro enamorado?

-¡Todo encaja! La lujuria que sientes…

-No siento lujuria por Bella.-le corregí.

-Por su sangre, no por ella.-puso los ojos en blanco.- Todo indica que te estás enamorando de ella.

-No, no lo estoy. Y deja de pensar en esas estupideces, ya que no son verdad. No te engañes.

-Tú no le engañes.

-No me estoy engañando.

-Sí, lo estás.

-No, no lo estoy.

-Sí.

-No.

-Sí.

-No y no continúes, Alice.

-¿Quieres que llame a Jasper para que me diga exactamente lo que estás sintiendo?

-No.

-¡Lo sabía!

Bufé y puse los ojos en blanco. Alice era un caso perdido. No habría forma de sacarle esa idea tan tonta de su cabeza. ¡Edward y Bella! ¡Bella y Edward! ¡Qué emoción! Volví a bufar. Alice se puso a aplaudir frenéticamente y a dar saltitos de la emoción. Coloqué mis manos sobre sus hombros.

-No te imagines nada fantástico, Alice.-le dije con seriedad.- Aún cuando yo sintiera algo por ella –que es completamente estúpido e irracional- lo nuestro jamás podría resultar. Un vampiro y un humano no pueden tener una relación.

-No pienses que "irracional" es algo malo, Edward. Después de todo, el corazón es irracional.

-Pero yo no tengo uno de esos, ¿cierto?

-¡Tan racional que eres!-bufó.- Tienes un corazón y –aunque no late- siente. Y sé que se que se da un vuelco cuando ve a Bella. Sé que Bella lo puede hacer latir de nuevo.

-Lleva muchos años detenido. No hay nada que lo haga latir de nuevo.

-¿Por qué eres tan pesimista? ¿Por qué no le ves el lado positivo al asunto?

-Porque no lo tiene. Bella es una…distracción. Nada más. Soy un peligro para ella. Y no quiero arriesgarla.

-Edward, estoy segura que Bella traerá luz a tu vida.

-No estoy tan seguro de eso. Es más, creo que yo traeré sombras a la suya.

-¡Deja de leer novelas melodramáticas! La vida no es así, Edward.

-¿Qué quieres que haga, Alice? Ya te diste cuenta de que no controlo a mi monstruo interno. Y quizás jamás lo controle.

-¿Qué propones? ¿Te vas a marchar? ¿Nos dejarás?

-No podría, aún cuando esa sea la única opción que me quede.

-Entonces lucha.-me empujó.- Lucha para que Bella se transforme en tu escape de una vida oscura. Debes ver la luz después de tanto tiempo.

-No sé…

-No quiero seguir escuchándote.

-¿Qué?

-¡Vete!

-Pero si esta es mi habitación.

-Me refiero a que te vayas de caza.

-Oh…pero no tengo sed.

-¡Mira tus ojos, Edward! Están negros.

-Como mi corazón.-susurré.

-Vete de acá, Shakespeare.-puso los ojos en blanco.- Vete y aliméntate antes de que te alimentes de Bella.

-Me voy.

Abrí la puerta y me encontré con Esme, Jasper, Emmett y Rosalie. Los cuatro se sobresaltaron cuando salí de mi habitación. Fruncí el ceño molesto.

-¿Qué hacen acá?-les pregunté.

-Oh, cariño.-Esme me abrazó.- Estábamos tan preocupados por ti.

-Eso lo puedo creer de ti, de Jasper y de Emmett. Pero, ¿Rosalie?

-Hey, yo también tengo corazón.-dijo molesta.- Además, es interesante saber lo que opinas de la humana.

-Bella.-le dije.

-Como sea.

Rosalie puso los ojos en blanco. Esme seguía colgada a mi cuello y –al parecer- no me quería dejar escapar.

-Ya, el espectáculo ha terminado.-dijo Alice.- Edward debe ir a cazar.

-Yo lo acompaño.-dijo Emmett.- Así lo cuido para que no tome desvíos.

-¿Cómo tú en tus primeros días?

Emmett rió entre dientes y me dio unas palmaditas en el hombro. Esme retrocedió lentamente y me vio a los ojos. Colocó una de sus manos sobre mi mejilla.

-Todo estará bien, cariño.

-Eso espero.-le sonreí.

-Eres fuerte. Eres el más fuerte de todos.-Rosalie bufó molesta, pero Esme no le dio importancia.- Sé que te controlarás.

-Gracias por confiar en mí, Esme.

Me acerqué mi rostro al de ella y apoyé mi frente contra la suya. Cerré mis ojos y dejé que todo el amor de Esme me invadiera. En este momento sólo la necesitaba a ella. Esme era capaz de tranquilizarme con sus caricias. Ella era la mejor madre que un vampiro podía pedir.

-Vete a cazar. Nos vemos cuando vuelvas.

-Nos vemos.

Emmett y yo salimos a cazar. Alice se había quedado pendiente de mi futuro. Así que no tenía escapatoria. Él me observó durante todo el procedimiento. Se sentó sobre una roca, mientras que yo drenaba a un grupo de ciervos que había en el lugar. Cuando terminé, él habló.

-¿Por qué Bella?

-No lo sé.-susurré.

-Sabes que yo…he tenido mis deslices.

-Los he presenciado.-lo miré a los ojos.- Si no te acuerdas bien.

-Sé que lo que hice estuvo mal. Pero también sé que se siente ese ardor que no se acaba.

-Emmett, no me comeré a Bella.-puse los ojos en blanco.- Creo que tengo conciencia de lo que hago.

-Yo sabía lo que hacía.

-Pero hay una gran diferencia.

-¿Cuál?

-Tú no los conocías. Tú no conocías a ese grupo de chicos que había ido a acampar a las afueras de Tennessee.

-No tanto como tú a Bella, pero sí, los conocía.

Un escalofrío recorrió mi espina dorsal. Miré a Emmett sorprendido. Suspiró y se bajó de la roca. Caminó hacia mí y colocó una de sus manos sobre mi hombro.

-Eran chicos que habían asistido conmigo a la escuela. Pero eso no me importó cuando acabé con sus vidas.

Hablaba como si las vidas de aquellos humanos no valían nada para él. Hablaba como si no se arrepintiera de haberlo hecho. Para él, eran simplemente humanos que se habían cruzado en su camino y él había respondido a sus instintos más básicos.

-¿Cómo…?-pregunté sorprendido.- ¿Cómo no te arrepientes?

-Sí, me arrepiento. Pero lo hecho, hecho está. Y no hay vuelta atrás. Yo los maté y bebí de su sangre cuando les había prometido no hacerlo. Y me equivoqué. No hay nada que me excuse de lo que hice. Pero tú puedes decidir no hacerlo. Salva a Bella.

-¿Qué propones?

-Se fuerte. Sé que lograrás controlarte cuando estés a su lado. Pero cuando sientas que no puedes hacerlo, pide nuestra ayuda. Somos tus hermanos y te ayudaremos en todo lo que necesites. No dudes en pedirlo.

-Quiero verla.-le pedí.

-Eso no lo puedo permitir.-me dijo con autoridad.- No puedo dejarte ir.

-Puedes venir conmigo si así lo deseas.

-¿Y ser partícipe de una masacre? No gracias. Charlie Swan me cae muy bien como para verte matar a su hija en su casa. Tú sabes que siempre soñé con ser policía y…

-No la voy a matar.-puse los ojos en blanco.- ¿Por qué eres tan melodramático?

-Mira quién habla, Shakespeare.

-Sólo quiero escucharla dormir.

-¿Para qué? Los humanos son muy aburridos cuando duermen.

-Bella es interesante. ¿Me acompañas?

-Está bien. Pero si veo que te estás poniendo sediento…

-Me puedes golpear.

-¿De verdad?-preguntó emocionado.

-Sí, pero solamente si me pongo sediento.

-¡Sí!-gritó emocionado.

-No te emociones tanto y vamos.

Corrimos hasta la casa de Bella. Emmett iba pegado a mí, ya que no quería que me escapara. Llegamos a su casa y nos detuvimos debajo de su ventana.

-Nunca había estado en la casa de un humano de noche.-susurró.- Esto es emocionante. ¿Crees que Charlie tenga sus armas con él o las tiene abajo?

-¿Para qué quieres saber eso?

-Para sacársela.

-No eres ni un policía ni un vaquero.-lo regañé.- Así que cálmate.

-Prefiero ser un gánster.

Puse los ojos en blanco. Emmett tenía muchas ideas ridículas en su cabeza. Cerré los ojos y guardé silencio. Traté de concentrarme en escuchar el latido del corazón de Bella. Éste latía a velocidad normal. Volví a abrir los ojos, calmado. Bella no estaba teniendo pesadillas. Eso era algo bueno.

-Ahora, ¿nos podemos ir o quieres ir a su habitación y hacer algo más?

-Vamos.

Omití su comentario y comenzamos a correr de vuelta a nuestra casa. Tenía que controlarme. Eso era lo que tenía que hacer de ahora en adelante. Pero sería muy difícil si Bella me sonreía como lo hacía siempre. No sabía cuánto tiempo resistiría. Y sabía muy bien que todo esto sería más fácil si Bella me odiaba. ¿Por qué no podía odiarme? ¿Por qué tenía que ser mi Jasper?

Nada de esto era justo. Ni para mí ni para ella. Pero ya era muy tarde para alejarme. Sentía una gran atracción hacia Bella. Y ya no podía ignorarlo. Bella me atraía…en todos los sentidos de la palabra. Y no podía seguir resistiéndome. Tenía que tomar una decisión ahora mismo. O la ignoraba para siempre o me entregaba a lo que sentía por ella. Pero, ¿Cuál de las dos opciones era la menos peligrosa para ella?

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OMG!! Vieron el tráiler nuevo?? Casi me dio un ataque!! No puedo esperar a que llegue noviembre :D

Los dejo. Comenten!!

Surfer Babe 69