Hola a todos y a todas las lectoras de este fic, perdonen mi inactividad puesto que las escuela no deja vivir a nadie.
Les recuerdo que los acontecimientos del fic son ocurridos en la segunda temporada de Kuroshitsuji.
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Capitulo 2
Recuerdos de una medianoche
Se había empezado colocar el sol en el firmamento, anunciando el origen del día,nuestra protagonista Elizabeth Midford se encontraba bajo el trance de los sucesos de anoche, se debatía su razonamiento para distinguir entre lo real, o lo imaginario, entre la existencia de esos seres extraños pero a la vez fascinantes, que le sugerían un nuevo camino para encontrar a su difunto prometido.
El lugar, donde antes estaba plagado de luz, de colores vivos y vibrantes, en el paso de los años, estaba inundado de la oscuridad, de la penumbra y de la soledad, aquella chica no solo era una miserable viuda, sino también una lamentable huérfana, sus padres, que una vez fueron una pareja de distinguidos marqueses, fueron asesinados como perros al defender y buscar evidencia acerca de la muerte del último del clan Phantomhive , no obstante los de su competencia al ver que su obstáculo había sido socavado, querían eliminar todo aquel que públicamente profesaba interés acerca del paradero de aquel infante, el cual, poco a poco se fue convirtiendo en una leyenda, acerca de un niño con intelecto y soberbia de un adulto, junto con un mayordomo fiel y laborioso como un perro pero eficiente como una maquina bien elaborada.
Eso solo hacia que en el corazón de Elizabeth se apagara la pasión de la vida y entrara el amargo sabor del odio y la culpa, odio hacia la sociedad que le había cobrado sus seres queridos, y culpa por no tos formas ella se había levantado de la cama y se dirigía hacia su baño, el cual Paula con antelación lo había preparado, poco a poco introducía sus pies en la cálida agua de la bañera, las turbias aguas eran de suma relajación para su mente.
Shinigami- decía ella extrañada pero con curiosidad- no es parte de la habla inglesa, pero,¿realmente qué significa?,¿qué son realmente?- decía ella mirando el agua que recorría sus rodillas. Ya harta de mitigar en su mente, ella decidió salir y empezar a investigar lo suficiente para estar lista para la media noche.
La joven chica pelirrubia se dirigía a su cuarto a cambiarse, al instante Paula gentilmente toco la puerta avisando su entrada, esta conducía el tablero con ruedas que portaba el desayuno.
Buenos Días mi Señorita- dijo Paula cordialmente- Aquí le traigo su desayuno.
Gracias, puedes retirarte- Respondió Elizabeth con un tono frío, dejando una cara de mal gusto a su amable sirvienta.
Ama- dijo Paula-¿No desea saber siquiera que le traje para degustar?.
Paula- dijo Elizabeth- ¿Si te concedo ese honor me dejaras en paz.?
Claro-dijo esta con alivio- Aquí le sirvo parfait de yogurt griego con frutas de estación, tostadas a la francesa con glassé de fresa y jugo de naranja recién exprimido- dijo esta con algo de orgullo.
Bien eso se oye comestible, gracias por tu esfuerzo- dijo Elizabeth dando una sonrisa simple.
Ama, sé que debo de irme pero- pregunto Paula con curiosidad,¿se puede saber a donde vá?.- preguntó.
"No,no se puede saber- respondió Elizabeth- por favor abandona la habitación y prepara el carruaje.- respondió esta con soberbia
Indignada Paula obedeció a la orden, esta bajo las escaleras, mientras que Elizabeth se dirigía a su closet a elegir un vestido para salir de la casa e investigar, finalmente eligió uno de encaje negro y con fiambre en el sombrero para tapar su pálido rostro que encarnaba unos vivos colores verdes.
Ya vestida, bajo las tortuosas escaleras donde colgaban las fotografías de sus difuntos familiares: sus tíos Vincent y Rachel Phantomhive, amados padres de su difunto prometido Ciel Phantonhive, y como no olvidar a sus amados padres Leon y Frances Middleford, quienes una vez había llamado padre y madre y por supuesto, su adorado hermano Edward Middleford, todas estas entidades atribulaban su cabeza.
Ya habiendo salido del salón de emociones que había en su casa, se fue al carruaje, con destina a la biblioteca de Cambridge, en busca de información de la definición del término Shinigami, puesto que en su hogar no aparecía ningún texto relevante o vinculado a tal vocablo. Al llegar al lugar, se dirigió a todos los salones de géneros históricos, de leyendas urbanas, en fin de tos los estantes acerca de misterios, religión, duro horas mirando con detalles cada libro pero ninguno le proveía respuesta. Ya cansada y sin entusiasmo decidió partir de la librería, al salir, pudo ver a un hombre de pelo inmensamente largo y gris, de vestimenta negra,abstracta pero a la vez única y fascinante, tal personaje se adueño de la vista de Elizabeth.
Tal misterioso personaje le miró amigablemente con sus ojos verdes, semejantes a los seres que irrumpieron a su habitación anoche, tal entidad le susurró:
Sígueme.
La joven no quería hacerle caso, sus piernas temblaban de miedo porque era un hombre de apariencia tenebrosa, y sobretodo era un hombre desconocido, el cual una joven dama no debe prestarle atención, pero algo dentro de ella la incitaba a seguirlo. Tal hombre se fué hacia la calle, Elizabeth para no perderle el rastro lo siguió con el carruaje, a medida que seguía al hombre, la calle estaba poniéndose vacía y de tantas horas siguiendo su rastro, empezó el ocaso, ya se le estaba acabando el tiempo a Elizabeth, de pronto el carruaje se detuvo.
¿Qué pasa?- Preguntó Elizabeth al cochero.
Discúlpeme mi señorita- dijo apenado el conductor- pero me niego a que ambos estemos aquí, este lugar es desolado y peligroso para una dama como usted.
Entiendo- respondió Elizabeth- se que es peligroso pero debo resolver unas cuentas aquí. Lo cual si no está dispuesto a seguirme tendré que obligarlo a partir a casa sin mi.
No mi señorita, no la dejaré aquí sola- respondió el cochero- si lo desea la esperaré aquí y si dura en venir iré a salvarla.
Está bien- respondió Elizabeth- pero no hará falta eso, yo sé como defenderme sola.
Vaya con cuidado my lady- dijo por último el cochero.
Aduanado esto, Elizabeth bajo del carruaje con una vela en mano que le otorgó el conductor del coche, junto con un hasta para defenderse, caminó y caminó hasta encontrar una tienda, más bien, una funeraria, al acercarse, la puerta que estaba cerrada se abrió y se podía ver al personaje de la salida de la biblioteca le daba una bienvenida a su tienda con una sonrisa sádica diciendo:
Bienvenida a su casa de muñecas, My fair Lady.
Elizabeth se tornó pálida y su pulso lento, pero entró donde estaba el sepultero, Undertaker.
