So Wrong, It's Right

Disclaimer: Twilight no me pertenece, al igual que sus personajes. Todo esto pertenece a Stephenie Meyer.

Lean y comenten: Dirty Sexy James: 4081501 (Harry Potter)

Someone to Save You: 4247900 (Twilight)

You call it Madness, I call it Love: 4190620 (Twilight)

º0º0º0º0º

Capítulo Cinco: El Otro Vampiro.

Bella POV.

Los días habían pasado y yo seguía siendo el centro de atención de todo el mundo. Esta vez era porque almorzaba todos los días junto a los Cullen. Los rumores se incrementaron aún más. Todo el mundo se preguntaba qué hacía con los Cullen. Edward había dejado de ser tan bipolar cuando estaba a mí alrededor. Y Rosalie había comenzado a hablarme con monosílabos. Lo que había sido un gran avance. Jasper estaba hablando cada vez más conmigo. Y por primera vez en todo el tiempo en el cual había asistido al instituto, sentía que estaba formando amistades reales. Y cada día que pasaba, me sentía más y más atraída a Edward. Y no lo podía evitar.

-Bella, ¿Por qué no vienes a nuestra casa después?-me preguntó Alice.

-¿Para qué?

-No lo sé.-Alice se encogió de hombros.- Será agradable tenerte en casa hoy.

-Bueno, si insistes.

-¡Lo pasaremos muy bien!-dijo emocionada Alice.

Le sonreí amablemente. La emoción de Alice era impresionante. Siempre sonreía, era alegre y positiva. El almuerzo terminó y cada uno debía irse a su respectiva clase.

-¿Caminamos juntos?-me preguntó Edward.

Lo miré sorprendida. Nunca me había pedido eso antes. Él me sonrió y yo le sonreí de vuelta.

-Bueno.-le contesté tímidamente.

Caminamos juntos y en silencio hasta el salón. En el camino nos encontramos con Jessica, quien me miró con odio y sorpresa. Entramos al salón y nos sentamos al mismo tiempo. Jessica, Lauren, Angela y los chicos entraron cuchicheando al salón. Obviamente, estaban cuchicheando sobre lo que había pasado. Puse los ojos el blanco y bufé. ¿Por qué se tenían que comportar así? Edward se acercó –peligrosamente- a mí y me susurró en el oído.

-Puedes apostar que la más celosa de todas es tu amiga Jessica.

Asentí, ya que ninguna palabra pudo salir de mi boca. Su voz era aún más sexy cuando me susurraba en el oído. Un escalofrío recorrió mi espina y mis mejillas se tiñeron de rojo intenso. Mi corazón comenzó a latir con velocidad. Miré a Edward –quien ya se había separado de mí- y tenía en su rostro una sonrisa maliciosa. Lo que más me molestaba era que Edward sabía muy bien el efecto que tenía en mí. Y se aprovechaba de eso. Volteé para mirar a Jessica. Ella tenía el ceño fruncido. Le sonreí amablemente y ella me sacó la lengua.

-Me sacó la lengua.-le dije a Edward sorprendida.

-¿Cómo?-preguntó desconcertado con lo que había dicho.

-Jessica me acaba de sacar la lengua.

-Debe ser porque está celosa.

-Pero igual…eso no es motivo para sacarme la lengua.

-Tranquila Bella.- Edward dudó un momento, pero luego puso su mano sobre la mía y comenzó a acariciarla.- Que no te importe si te hacen eso. No vale la pena.

-Aja.-susurré.

La mano de Edward seguía acariciando la mía. Y me estaba poniendo muy nerviosa. Tuve que mentalizarme para que no se notara tanto mi nerviosismo. Pero Edward ni lo notó, ya que tuvo su mano sobre la mía durante toda la clase. Y –obviamente- yo no pude concentrarme. Pude notar que su piel era helada. Más helada que lo que debería ser una mano humana normal. Y él ni se inmutaba de eso. Terminó la clase y todos comenzaron a levantarse lentamente de sus asientos.

-¿Irás a casa con nosotros?

-Se lo prometí a Alice.

-Entonces yo me iré contigo.

-¿Por qué?

-Así te puedo guiar y no te perderás.

-¿Y quién manejará el Volvo? ¿No eres como el…hermano designado para conducir el auto de todos?

-Mi Volvo -enfatizó.- lo puede manejar Rosalie. No te preocupes por eso.

-¿Es tu volvo?

-Así es, mío. Rosalie tiene en BMW descapotable y Emmett tiene el jeep Wrangler.

-¿Alice y Jasper no tienen autos?

-No, los dos dicen que no los necesitan.-Edward se encogió de hombros.

Tomé mis cosas y comencé a caminar junto con Edward hasta el estacionamiento. Los hermanos de Edward estaban apoyados en el Volvo, esperándonos. Llegamos donde ellos estaban y Edward le tiró las llaves del Volvo a Rosalie.

-Me voy con Bella.

-Yo me voy con ustedes.-dijo Alice.

-¿Puedo manejar yo?-me preguntó Edward.

-Bueno.

Le pasé las llaves y me subí a mi auto junto a Alice. Escuché unas ruedas chirriar y levanté la vista. El ruido venía del Volvo de Edward. Él bufó.

-¿Cuándo entenderá Rosalie que mi Volvo no es un auto de carreras?

Alice rió entre dientes. Edward prendió mi auto y se puso en marcha. Mi Monovolumen no era como su Volvo. Mi auto era mucho más lento que el suyo. Alice se pasó el viaje hablando conmigo. Edward estaba en silencio. De vez en cuando miraba a Edward de reojo. Tenía los labios fruncidos. Al parecer, no le gustaba la velocidad que alcanzaba mi Monovolumen. Se estacionó al lado de su Volvo. Nos bajamos y entramos a la casa. Jasper estaba cerca de la puerta junto a Henry. Alice tiró su bolso al suelo y se arrodilló.

-¿Le vas a mostrar a Alice lo que aprendiste hoy, Henry?-le preguntó Jasper.

Henry sonrió. Alice extendió sus brazos. Henry comenzó a dar pequeños pasos con dirección a Alice. Jasper lo soltó, para que caminara solo. Edward y yo estábamos detrás de Alice, observando todo esto. Henry alcanzó a Alice y ella lo envolvió en sus brazos.

-¡Sabía que lo ibas a lograr, Henry!-dijo Alice.

Ella comenzó a dale muchos besos en la mejilla y él rió.

-¿Estás orgullosa?

-Muy orgullosa, Jazz. Pronto va a aprender a caminar bien. Y superará ese problema que tiene para caminar.

-Que bueno.-dijo Jasper.- ¿Por qué se demoraron tanto?

Miré a Edward y este frunció el ceño. Sólo me apuntó. Con eso, Jasper comprendió. Me condujeron a la sala, donde estaban Rosalie, Emmett, Jack, Esme y Elizabeth. Enseguida Edward fue a tomar a Elizabeth en brazos. La bebita sonrió de felicidad. Me senté junto a Esme.

-Me alegra que hayas venido, Bella.

-Alice me invitó.

-Lo sé.

-Al parecer, se llevan muy bien con los bebés.

-Así es.-Esme sonrió.- Es muy entretenido tenerlos en casa. Y para mí es mucho más entretenido, ya que puedo ver a mis hijos comportarse como padres.

-¿Ellos se encargan de los bebés?

-Fue idea de Carlisle, así los chicos aprendería una que otra cosa sobre "responsabilidad". Rosalie y Emmett se encargan de Jack. Alice y Jasper se encargan de Henry. Y Edward se encarga solo de Elizabeth. Aunque tiene mucha ayuda de Rosalie y Alice. Es más, Alice se encarga de vestir a Elizabeth. Es por eso que ella siempre está vestida de rosado.

-¿A Alice le gusta el rosado?

-Le encanta. Tanto como ir de compras.

Esme sonrió. Mi mente comenzó a atar cabos en ese momento. Alice. Rosado. Ropa. Nueva…. ¿sería capaz Alice…? La miré de reojo dubitativa. Pero, si hubiese sido ella, ¿Cómo lo hubiese hecho?

-Bella.-me llamó Edward.

Sacudí la cabeza y perdí toda la concentración que tenía. Miré a Edward.

-¿Dime?

-¿Quieres aprender a tocar el piano?

Todos lo miraron con sorpresa inmediatamente. Al parecer, esto no era normal en Edward. Pero, ¿se podía considerar como normal cualquier cosa que hiciesen los Cullen? Dudé por un momento. ¿Qué debía decirle? ¿Estaba mal si le decía que no? ¿O debía decirle que sí?

-¿Puedo?-susurré temerosa.

-Quizás no aprenderás mucho, pero te puedo enseñar un poco.

-Oh, está bien.

Me paré y caminé hasta su lado en completo silencio. Todos me seguían mirando. Me senté junto a él. Elizabeth estaba sentada sobre su regazo.

-Eh, ¿Edward?

-¿Qué?

-Debo decirte algo antes de que comencemos.

-¿Qué?-me preguntó.

-Debo advertirte que no soy muy buena para estas cosas. Así que ten mucha paciencia.

Él sonrió y comenzó a enseñarme. Después de sus clases me di cuenta de algo. Yo no sirvo para tocar el piano. Por más que Edward me trataba de enseñar, era imposible que yo lograra aprenderme las melodías. La tarde se me pasó volando. Y ya era hora de regresar a mi casa. Cuando llegué, me puse a cocinar enseguida. Charlie llegó y se sentó a la mesa.

-¿Te pasó algo bueno hoy, Bella?

-¿Por qué lo preguntas?

-Porque estás tarareando. Y pareces muy feliz.

-Yo…

Charlie se puso a reír a carcajadas. Nos serví la cena y cenamos en silencio. Me había molestado un poco el comentario que me había hecho. Pero debía admitir que no me había dado cuenta de que estaba tarareando. Los días que siguieron fueron de lo más normal para mí. Almorzaba con los Cullen y después de clases me iba a su casa a pasar la tarde. Por suerte las clases de piano se habían acabado. Así que ahora me ocupaba en cuidar a Elizabeth junto a Edward. Y de hacer mis deberes.

La mañana del miércoles me desperté con mucho ánimo, ya que era la primera mañana soleada que había visto en meses. Me vestí acorde al día y salí de mi casa. Me estacioné donde siempre y me extrañé al no ver el Volvo plateado estacionado donde siempre. Los Cullen solían llegar antes que yo. Y me esperaban a la entrada. Pero no estaban. Pueden llegar más tarde, Bella. Pensé. Pero a la hora del almuerzo no los vi. Así que me senté en la mesa de Jessica y sus amigos.

-¿Qué pasó, Bella? ¿Los Cullen te abandonaron?-me preguntó con ironía Lauren.

-Al parecer, sí.-admití.- ¿Hay algún problema que me sienta acá?

-No.-me dijo Mike.

-Gracias.

-Oye Bella.-me dijo Tyler.

-¿Qué pasa?

-Estábamos planeando una ida a acampar. ¿Quisieras venir con nosotros?

-Bueno.

-Pero es sin lo Cullen.-me dijo Eric.

-Ok.-dije.

-¿No te molesta?

-Para nada. ¿Por qué me iba a molestar? Los Cullen no son sus amigos, lo entiendo.

-Qué bueno que lo comprendas.-me dijo Mike.

-Pero si quieres invitar a Edward, no habrá problema.-me dijo Jessica.

-No sé si va a querer ir.-dije.

-Puedes preguntarle.-insistió Jessica.

Asentí con la cabeza, pero no tenía ni una intención de decirle. No me gustaba que Jessica le coqueteara a Edward. En las clases de biología estuve sola. Los Cullen no aparecían por ningún lado. Al término de las clases decidí ir a verlos. Salí al estacionamiento y noté que el cielo se estaba nublando lentamente. Me subí a mi auto y conduje hasta la casa de los Cullen. Me estacioné y la puerta principal se abrió. Caminé hasta la puerta. Edward estaba apoyado contra el marco de la puerta.

-Supuse que vendrías.

-¿Qué pasó? ¿Por qué no fueron?

-Es que todos estamos un poco resfriados.

Entré directo a la sala. Allí solamente estaba Elizabeth, lo que me extrañó. Ya que los Cullen siempre estaban juntos en la sala familiar. Edward llegó a los pocos segundos.

-¿Dónde están los demás?

-En el hospital con Carlisle.-me respondió.

-¿Por qué?

-Porque Henry tenía un poco de tos. Y al parecer Jack tenía un poco de fiebre. Yo me quedé con Elizabeth porque es la única sana.

-Ya veo.

Me senté sobre el suelo, al lado de Elizabeth. Ella gateó donde yo estaba y la tomé en brazos.

-¿Qué hacen acá adentro?

-¿Por qué lo dices?

-Hay un día hermoso afuera y tú tienes encerrada a Elizabeth acá adentro.

-Recuerda que estoy un poco resfriado. No quiero exponerme.

-Miedoso.

-Sácala tú si así lo deseas.

-Me voy a sentar allá afuera.-le dije apuntando un punto específico frente al ventanal que daba al patio.- Así nos podrás ver de acá adentro.

-Como desees.-me sonrió.

Agarré una manta y un par de juguetes de Elizabeth y me instalé afuera, en el patio. El cielo se estaba nublando cada vez más. Elizabeth estaba sentada sobre mis piernas, jugando con sus juguetes alegremente. Yo tenía los ojos cerrados y de vez en cuando los abría para ver a Elizabeth. Edward estaba sentado en un sillón frente a la ventana. Estaba leyendo un libro y de vez en cuando, lo dejaba de lado para ver cómo estábamos. El cielo se nubló por completo y un fuerte viento comenzó a soplar.

-Parece que vamos a tener que entrar, Elizabeth.

Ella me miró y me sonrió. Comencé a tararear la letra de una melodía de piano que Edward tocaba muy seguido. De repente, me di cuenta de que algo andaba mal. El viento seguía soplando y con él, había aparecido un olor muy peculiar. Tuve la sensación de que alguien estaba detrás de mí. Pero… ¿y si era mi paranoia de nuevo? Tragué saliva ruidosamente y volteé lentamente mi cabeza. Detrás de mí había un hombre que me miraba cómo si tuviera sed…mucha sed.

-Edward.-susurré aterrorizada.

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Edward POV.

Bella quiso salir con Elizabeth al patio y yo sabía que eso sería un problema para mí. Así que le dije que saliera sola. Por mientras yo la observaría desde la sala. Elizabeth jugaba tranquilamente con sus juguetes. Bella tenía cerrados los ojos y los abría de vez en cuando para ver cómo estaba Elizabeth. Yo fingía estar leyendo un libro, cuando en realidad estaba vigilando cada movimiento que Bella hacía.

-Parece que vamos a tener que entrar, Elizabeth.-le dijo.

Debía admitir que esa chica era especial. Tenía algo que me llamaba mucho la atención. Tanto como para ir a "acosarla" a su casa. Necesitaba saber lo que hacía cuando no estaba en el instituto. Y toda mi familia se había dado cuenta de que yo la acosaba, cuando ella les dijo que había visto sombras y había escuchado pasos. Y obviamente, les confesé que era cierto. Todos estaban muy preocupados por mí, así que habían mandado a Alice para conversar conmigo. Ella estaba preocupada por mí y no quería que ocurriese alguna tragedia. Pero yo le aseguré que estaba bajo control. Quizás deseara beber la sangre de Bella con todo mi ser, pero no me podía permitir quitarle la vida a tan hermosa chica. Ya había tomado una decisión.

Lo que Alice tradujo como amor. Ja, que estupidez. Había pensado. Y era una verdadera estupidez. ¿Yo, enamorado? Bella era…especial. Nada más que eso. Al principio me había molestado que Alice hubiese manifestado sus ganas por acercarse a la humana. Rosalie le había dicho que era sólo una humana y no entendía el porqué del asunto. Yo opinaba igual que Rosalie. Me molestaba la presencia de Bella, ya que me hacía sentir débil. Como si no pudiera controlarme. Pero Carlisle había tenido razón al aconsejarme pasar más tiempo con ella, ya que mientras más tiempo estuviese cerca de Bella, más inmunidad a su olor desarrollaría. Y estaba funcionando.

Levanté la mirada para ver cómo estaba Bella y me quedé helado. Un hombre se acercaba a ella por detrás. Bella no se había percatado de su presencia. Mi cuerpo se tensó. Era uno de nosotros. Me paré de mi asiento y decidí actuar. Agarré mi celular y llamé a Alice.

-¿Aló?

-Problemas. Vengan enseguida.

Le colgué y me quedé observando la situación. El hombre la miraba sediento. Era uno de nosotros y quería beber la sangre de Bella. El cuerpo de Bella se tensó y su corazón comenzó a latir con fuerza. Volteó lentamente su cabeza y se encontró con él. El pánico comenzó a inundar su rostro.

-Edward.-susurró aterrorizada.

Al decir eso, el monstruo que estaba escondido en mí salió a la luz. Pero no era el mismo monstruo que deseaba beber de la sangre de Bella. Gruñí con todo mí ser y salí corriendo hacia Bella. Me lancé sobre el otro vampiro y lo tiré contra el suelo. Él gruñó, pero yo lo hice más fuerte.

-¿Morirías por esa humana?-me preguntó con ironía.

-Ni te imaginas lo que haría por ella.

Con un movimiento me apartó de él, tirándome contra un árbol. Lo que provocó que éste se partiera en dos. El otro vampiro se paró, mientras reía maliciosamente. Me paré del suelo enfadado. Él comenzó a caminar hacia mí. Corrí de nuevo hacia él y volví a tirarlo al suelo. Está vez, comenzamos a luchar. No tenía idea donde estaba Bella, ni que había pasado con ella y Elizabeth. Pero sabía que ellas estarían bien mientras yo estuviera luchando con el otro vampiro.

-No eres lo suficientemente fuerte como para vencerme.-rió.

-Eso crees tú.

Iba a arrancarle uno de sus brazos, cuando alguien me apartó. Emmett me sostenía con toda su fuerza y no permitía que me moviera. Cálmate Edward. Carlisle lo tiene todo bajo control. Pensó. Traté de calmarme y analizar la situación con calma. Pero no podía calmar la rabia que sentía dentro de mí. Ese monstruo había estado muy cerca de darle muerte a Bella. Y no parecía arrepentido de eso. Gruñí enfadado sólo al recordarlo.

La voz de Carlisle me trajo de nuevo a la realidad. Él estaba hablando con el vampiro. Le estaba explicando que este era nuestro territorio y que no podía cazar humanos acá. Jasper estaba –cruzado de brazos- parado junto a Carlisle. Recorrí el terreno con la mirada. No veía por ninguna parte a Bella ni a Elizabeth. El vampiro gruñó y comenzó a caminar en dirección contraria a nuestra casa. Luego, comenzó a correr y lo perdimos de vista. Carlisle volteó para verme.

-¿Cómo te encuentras?

-¿Dónde están Bella y Elizabeth?-pregunté enfadado.

-Las dos se encuentran bien. ¿Cómo estás tú?

-Bien.-dije tajante.

-Entremos a la casa.

Carlisle comenzó a caminar hacia la casa, seguido por Jasper. Emmett me soltó y me guió hacia la casa. Entramos por el ventanal a la sala. Bella estaba tendida sobre un sillón, completamente inconsciente. Y Elizabeth estaba en los brazos de Esme, como si nada hubiese pasado. Me acerqué a Esme. Ella me besó en la frente y pero no me entregó a Elizabeth. Ella me sonrió inocentemente y me estiró sus brazos para que yo la tomara en los míos.

-Será mejor que te alejes, Edward.-me dijo Esme.

-¿Por qué?-pregunté molesto.

-Tus ojos.-dijo Carlisle.

Me alejé varios pasos de Elizabeth. Sus ojos se llenaron de lágrimas al verme retroceder. Le sonreí para calmarla, pero ella me quería. Fue ahí, cuando me di cuenta de que mi garganta me dolía. Sentía la ponzoña acumularse en mi paladar al oler la sangre de Elizabeth. Esme la acercó más a su cuerpo y yo me alejé más. Pero Elizabeth no era la única humana en la sala. Bella también estaba allí. Observé su rostro detenidamente, escuché su corazón latir y sentí su cálido aliento golpearme en el rostro…aún cuando estábamos muy separados.

-¿Cómo está Bella?-pregunté.

-Se desmayó en el momento en que saltaste sobre James.-dijo Esme.

-¿Se llama James?-le pregunté a Carlisle.

-Así es. Y no será un problema. Le he dejado las cosas claras.

-¿Qué le dijiste?

-Le dije que si seguía molestándonos, lo mataríamos nosotros. O peor, llamaría a la guardia de los Vulturis.

-¿Eso lo asustó?-pregunté escéptico.

-A ninguno de nosotros le gustaría recibir una visita de algún secuaz de Aro, Cayo y Marco.

-¿Dónde están los chicos?

-Rosalie y Alice los tienen entretenidos en el segundo piso.-me dijo Esme.

-¿Qué haremos con Bella?

-La dejaremos en su casa y fingiremos que nada de esto sucedió.

-¿Qué pasa si sospecha algo, Carlisle?

-Dejaremos que tenga sus sospechas. Si averigua algo, nos encargaremos de eso después.

-Como digas.-dije.

-Quiero que tú te encargues de llevarla a su casa. Procura dejarle una nota a Charlie como si fueras Bella. Inventa alguna escusa y acuesta a Bella en su cama. Cuando vuelvas tendremos una reunión familiar.

-No creo que pueda. Tengo mucha sed.

-¿Prefieres que yo lo haga?-me preguntó Emmett.

-Sí y procuren no tocar nada para que Charlie no se dé cuenta.-le aconsejé.

Emmett asintió. Entre él y Jasper tomaron a Bella en brazos y la cargaron hasta su auto. Salí por el ventanal para dirigirme a cazar. Corrí hacia el bosque a la mayor velocidad que mis piernas podían alcanzar. Olfateé a mí alrededor y encontré una manada de ciervos. Me lancé rápidamente y sin piedad alguna sobre ellos. Me alimenté todo lo que podía, pero durante el proceso, no pude evitar pensar en Bella. Ella había susurrado mi nombre antes de ser atacada.

¿Sería posible que ella sospechara algo? No, eso era imposible. Nosotros éramos grandes actores y actrices cuando se trataba de actuar como humanos. Nunca nadie había sospechado de nosotros. Cuando terminé, me alejé un poco. Encontré un claro y me tiré sobre el pasto. Suspiré. ¿Por qué Bella era tan irresistible? No en el sentido de irresistiblemente "comible", sino que en el sentido humano.

Coloqué dos de mis dedos sobre mi pecho, donde –supuestamente- se encontraba mi corazón, el cual ahora no era más que un órgano muerto y frío. ¿Por qué Bella me hacía sentir un pequeño ardor y un pequeño calorcito en ese lugar? ¿Estaría Alice en lo correcto cuando afirmaba que estaba enamorado? Miré la hora. Era hora de regresar antes de que me vinieran a buscar. Corrí hasta la casa. Entré por el ventanal y me senté junto a Esme. Nos reunimos todos y Carlisle comenzó a hablar.

-Esto será simple. No le diremos nada a Bella. Y si ella sospecha, desmentiremos lo que pasó.

-¿Eso funcionará, Alice?-le preguntó Esme.

-Por un rato. Bella es muy curiosa…

-Nunca debimos integrarla a nuestro grupo.-dijo Rosalie.- Siempre supe que traería problemas.

-No digas eso, Rosalie-le dije.

-Rose tiene razón. Esto está mal, Edward.-me dijo Emmett.- Ella no es una de nosotros.

-¡Lo sé, Emmett!-le grité.- Siempre lo he sabido. El problema es que…no sé si pueda despegarme de ella.

-¿Es por su sangre?-me preguntó Esme con preocupación.

-No.-respondí.

-¿No es por su sangre?-me preguntó Jasper- Entonces, ¿por qué es?

-No lo sé.

-¿Está Bella enamorada de ti?-me preguntó Emmett.

-No lo sé.-volví a decir.

-¿No lo sabes?-me preguntó Rosalie.- ¿Por qué no le lees la mente y ya está? Así se acabarán todos nuestros problemas.

Suspiré. Sabía que a Rosalie no le agradaba Bella. Y eso era simplemente por celos. Me llevé una mano a la cabeza y me revolví el cabello.

-Porque no puedo.-dije al fin.

-¿¡Cómo!?-preguntaron todos al unísono.

Pude ver en sus caras la sorpresa que habían recibido. Nadie lo podía creer. Ni yo lo hacía, pero ese era uno de los motivos por los cuales Bella me parecía irresistible. Ella era silenciosa.

-He tratado, pero lo único que escucho es silencio.

-No puede ser…-susurró Rosalie.

-No tengo idea porqué será. Pero les juro que es la verdad.

-¿Es ese uno de los motivos por el cual te sientes tan atraído a Bella?-preguntó Carlisle.

-Cuando comencé a ir a su casa fue sólo para ver qué era lo que la hacía tan diferente. Necesitaba saber el porqué del asunto.

-¿Y después?-me preguntó Esme.

-No lo sé.-me encogí de hombros.- Quizás me sentí atraído a Bella por la curiosidad. Nunca antes había encontrado un humano al cual yo no pudiese escuchar sus pensamientos. Y además está el factor de su sangre.

-Pero…-Esme dudó. No quería leerle los pensamientos, quería que lo dijera en voz alta.- Eso ya está controlado, ¿cierto?

-No del todo, pero sí.

Carlisle comenzó a meditar dando paseos por la sala. Todos los demás guardamos silencio. No me atrevía a ver lo que mis hermanos pensaban. No era necesario. Sabía que Rosalie pensaba que todo había sido un GRAN error. Sabía que Jasper pensaba en todo el autocontrol que estaba ejerciendo hasta el momento. Sabía que Emmett estaba pensando en el peligro que significaría que Bella estuviera entre nosotros. Sabía que Alice estaba pensando en alguna de sus visiones. Y por último, sabía que Esme estaba pensando en mí y en el efecto nocivo que Bella tenía sobre mí. Pero no era así como ella pensaba. Bella no tenía un efecto nocivo en mí…

-Nada más de acosar a Bella en su casa.-dijo de repente Carlisle.

-Yo no he sido el único.-dije.

-¿No?

-No Carlisle. Alice también se ha metido en la habitación de Bella.

-¿¡YO!?-dijo Alice teatralmente.

-Tú y yo sabemos que has estado metiéndote a la habitación de Bella a hurtadillas para dejarle ropa en su closet.

-¡Ella no se ha dado cuenta!-replicó.- Además, no es tan malo como acosarla para ver lo que hace después de clases.

-Basta ustedes dos.-nos dijo Carlisle- Alice, tú también tienes prohibido meterte a la habitación de Bella…mejor dicho, a toda la casa.

-¡Pero…pero…!

-Nada de peros, Alice Cullen. He tomado una decisión y se respetará.

-¿Qué haremos con Bella?-preguntó Jasper.- Si no le permitimos volver, sospechará aún más.

-Jasper tiene razón, cariño.-le dijo Esme.

-Haremos como si nada hubiese pasado.- Rosalie había abierto la boca para replicar, pero Carlisle no se lo permitió.- Nada de alegatos, Rose. Debemos hacer esto. Bella ya es parte de esta familia. Aún cuando algunos no les guste la idea. No podemos hacer nada más que protegerla a ella y a nuestro secreto. ¿Entendido?

-Sí.-dijimos al unísono.

-Que bueno. Esta discusión se terminó.

-Entonces yo me retiro a ver cómo está Jack.-dijo Rosalie.

Ella subió las escaleras. Emmett fue detrás de ella. Jasper miró a Alice y ella asintió.

-Jazz y yo iremos a cazar.

-Que les vaya bien.-le dijo Esme.

Salieron por el ventanal y desaparecieron en la oscuridad de la noche. Esme se levantó de su asiento y colocó suavemente una de sus manos sobre mi hombro. Levanté la mirada y ella me sonrió.

-No es tu culpa, Edward. Tú la amas y eso es algo normal.

-No la amo, Esme.-gruñí.- Un monstruo como yo jamás podrá amar a una hermosa chica como Bella…

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R&R

Surfer Babe 69