So Wrong, It's Right

Disclaimer: Twilight no me pertenece, al igual que sus personajes. Todo esto pertenece a Stephenie Meyer.

Lean y comenten: Dirty Sexy James: 4081501 (Harry Potter)

Someone to Save You: 4247900 (Twilight)

You call it Madness, I call it Love: 4190620 (Twilight)

º0º0º0º0º

Capítulo Seis: Imposible.

Bella POV.

Desperté exaltada como si estuviera recién despertando de una horrible pesadilla. ¿Lo había soñado o de verdad había pasado? Me revisé entera. No tenía ni un rasguño. Me levanté de mi cama y corrí al baño a cerciorarme que no hubiese nada malo. Todo estaba en orden. Entonces, ¿había sido todo un sueño? Me agarré la cabeza, confundida. Muchas preguntas daban vueltas en mi cabeza. ¿Cómo había llegado a casa? ¿Había cenado o no? ¿Por qué estaba con la misma ropa del día anterior? Todo era muy confuso. Bajé las escaleras y me encontré con una nota en la mesa. Era de Charlie. "Bella, lamento irme antes de que te despiertes. Pero ayer cuando llegué estabas durmiendo profundamente y no quise despertarte. Que te vaya bien hoy en el instituto"

¿Estaba durmiendo cuando Charlie llegó? Todo era tan extraño. ¿Cómo no podía recordar nada? Mi cabeza estaba comenzando a doler por tantas preguntas. Me di una ducha, tomé desayuno y me dirigí al instituto. Me estacioné donde siempre lo hacía. El Volvo de Edward ya estaba estacionado. Me bajé sonriente de mi auto. En la entrada estaban Alice y Edward esperándome, como siempre. Jasper, Rosalie y Emmett no estaban. Eso era extraño. Al acercarme a los dos una imagen pasó rápidamente frente a mis ojos. Me detuve en seco. Unos ojos sedientos me miraban. Mi respiración comenzó a agitarse, al igual que el ritmo de mi corazón. ¿Qué significaba esa imagen? Y ¿Por qué me provocaba tanto terror? Alice comenzó a caminar lentamente hacia mí.

-¿Te pasa algo malo, Bella?

-¿Qué pasó ayer, Alice?

-¿Cómo?

-¿Por qué acabo de tener un pequeño flashback?

-No entiendo a qué te refieres Bella. Yo ayer estuve en el hospital con Carlisle y los demás durante todo el día.

-¿Segura?-mi voz se escuchó temblorosa.

Mis manos temblaban levemente. Quería llorar y no sabía por qué. En ese momento apareció Edward. Otra imagen apareció en mi mente. Edward, saltando sobre otro hombre. Di un paso hacia atrás, asustada. Edward me miró con tristeza y se marchó sin decir nada.

-¿Qué me está pasando?

-Bella…

-Alice, yo sé que pasó algo y ustedes no quieren contármelo.

-Bella, lamento decirte que estás alucinando.-me dijo tajante.

Dio media vuelta y se marchó. Me quedé sola en el estacionamiento, asustada. Todo el mundo que estaba allí se quedó mirándome. Era extraño que yo me peleara con los Cullen. Sacudí mi cabeza para tratar de sacar aquellas imágenes de mi cabeza. Decidí ir a clases, era lo mejor. Caminé por los pasillos cabizbaja. Iba a doblar una esquina, cuando escuché la voz de Alice.

-¡…tienes que mirarla a los ojos, Edward!

-¡No puedo!

-¡Debes hacerlo!-esta vez era la voz de Emmett.

-¡Ella sospecha algo!

-¡Obvio!-dijo Rosalie.- Si tú no eres capaz de mirarla a los ojos, ¿Cómo no va a sospechar?

-¡Soy un monstruo!-susurró él atormentado.

Sentí mi corazón romperse en mil pedacitos. Edward estaba sintiéndose mal. Y sentía que era un monstruo. ¿Era todo esto por mi culpa?

-¡Sé valiente!-dijo Rosalie.

-Rosalie…no es tan fácil.

-Lo sabemos.-dijo Jasper.- Pero esto es por el bien de todos…

Retrocedí un poco, inhalé y exhalé varias veces, y seguí caminando –como si nunca hubiese escuchado algo. Cuando me vieron doblar la esquina, guardaron silencio inmediatamente. Pasé frente a ellos y recibí un "hola" colectivo. No tenía ganas de responderles. Así que solamente los saludé con la mano. Entré a mi salón y me senté inmediatamente –y en silencio- en mi asiento. Sabía que algo había pasado.

Y lo peor era que los Cullen me los estaban escondiendo. ¿Qué había pasado? Lo único que se me ocurrió había sido algo trágico. Pero yo me encontraba bien. Ellos también. ¡Oh, no! ¡¡Elizabeth!! Pensé. Estaba tan ensimismada en mis pensamientos, que no me di cuenta de que el profesor había entrado al salón y estaba hablando. No lo escuché hasta que lo escuché pronunciar mi nombre.

-¿Qué?-pregunté.

-Veo que la señorita Swan se encuentra en la luna.-toda la clase se rió de eso.- Como le estaba contando a la clase, señorita Swan, el señor Cullen se integra a nuestra clase de ahora en adelante.

Miré hacia adelante. Edward estaba parado al lado del profesor y sus ojos estaban clavados en mí.

-Y señorita Swan–para que se informe- el señor Cullen se sentará en el asiento vacío que está a su lado.

Edward comenzó a caminar hacia mí. Se sentó en silencio y no me miró. El profesor comenzó con la clase y yo traté de concentrarme en ella, pero me era imposible. No podía aguantar más la angustia de saber si le había pasado algo a Elizabeth. Así que saqué una hoja de papel de mi cuaderno y le escribí una nota a Edward.

"Fue Elizabeth…" No, esa no era la mejor forma de decirlo. "¿Lo qué pasó ayer tiene que ver con Elizabeth?" Le pasé la nota a Edward. Él la leyó rápidamente y me la contestó. "No, ella está bien" "Que bueno. Estaba asustada." Le respondí. Edward me miró de reojo. Me ruboricé. Pero no tan intensamente como cuando Edward me miraba. Al final de la clase quise detenerlo para que habláramos. Pero me interrumpió un mensaje por el altoparlante.

-Un aviso para todos los alumnos del instituto.-era la voz de la secretaria.- Esta tarde se suspenden todas las actividades debido a la reunión de profesores.

Un sentimiento de emoción inundó a todos. Tendríamos la tarde libre y eso era algo que todos esperaban. Cuando volteé para hablar con Edward, noté que él ya se había ido. Las clases que seguían se me pasaron rápidamente. Lo único que deseaba era salir y hablar con Edward. Al salir de mi última clase, me dirigí inmediatamente al estacionamiento. Divisé a Edward, junto a su Volvo. Tenía todas las intenciones de acercarme a él, cuando Mike apareció. Cuanto lo odiaba en este preciso momento. ¿Por qué siempre se aparecía cuando menos lo quería ver?

-¡Hola Bella!

-Hola Mike.-dije tajante.

-¿Vas a ir con nosotros este fin de semana?

-¿Dónde?

-A la playa.

-¿Cuál playa?

-La de la Push.

-Ah, verdad.

-Entonces, ¿vendrás?

-Sí, sí, obvio.-cualquier cosa para que me deje tranquila.

-¡Genial!

Me dio un abrazo y se marchó. Yo lo miré extrañada. ¿De dónde había salido eso? Miré hacia el Volvo y Edward estaba muerto de la risa –cosa que no me gustaba. ¿Por qué se estaba riendo? ¿Qué era lo chistoso? Y ¿Por qué se reía en un momento tan serio como este? Iba a dirigirme al Volvo para arrancarle la cabeza a Edward, cuando apareció Eric.

-¡Bella!

-¬¬

-¿Estás bien?

-Tengo algo que hacer. ¿Qué pasa?

-¿Me trajiste tu cuaderno de biología?

-Lo tengo en mi auto.

-¿Lo irás a buscar?

Bufé y caminé hacia mi auto. Coloqué mi bolso sobre el capó y comencé a buscar mis llaves. Estaba tan molesta con todo el mundo por interrumpirme durante todo el día, que no me di cuenta de qué era lo que estaba pasando, hasta que escuché el sonido de metal chocando contra metal. Di una media vuelta y me quedé paralizada al ver que una furgoneta había chocado a varios autos y ahora se dirigía hacia mí.

-¡Bella!-chilló Alice.

Traté de moverme, pero mi cuerpo no me respondió. Cerré los ojos instintivamente, cómo si eso fuese a ayudarme con el dolor que sentiría al ser aplastada por la furgoneta. Este era mi final. ¡Había tantas cosas que quería hacer! ¿Por qué tenía que haber llegado mi momento final justo ahora? Comencé a sollozar de la desesperación.

En ese momento, sentí que algo me empujó hacia el suelo. Y de la nada, me sentí protegida. Sentí que algo duro se interponía entre la furgoneta y yo. Escuché un estruendo, pero ningún signo de dolor. Apreté aún más los ojos por el susto. ¡Oh, no! Este ha sido mi final. El rostro de Renée y el de Charlie se me pasaron por la mente. Había tantas cosas que no les había dicho…y ahora todo había acabado.

-Tranquila, no has muerto.

Abrí un ojo, temerosa de ver a la persona que poseía esa voz. Me sorprendí mucho al ver a Edward abrazándome. ¿Qué había hecho para salvarme? Traté de mirar, pero mi cuerpo estaba muy pegado al de Edward y eso me impedía ver.

-Edward…-susurré.

Me guiñó un ojo, me dejó en el suelo y salió corriendo del lugar. Me paré y no reconocí el lugar en donde estaba. ¿Cómo había llegado a estar a varios autos de distancia de mi Monovolumen si hace un momento estaba al lado de éste? Enseguida me vi rodeada de un montón de personas. No lograba comprender lo que decían. Sólo escuchaba voces distantes. Miré con dirección al Volvo de Edward. Él estaba allí, rodeado de sus hermanos. Quienes –al parecer- lo estaban felicitando. Mi mirada se cruzó con la de Edward. Me quedé enganchada mirándolo. No reaccionaba. Hasta que –de repente- mis piernas flaquearon, caí al suelo y todo se volvió semi-negro. Las voces estaban aún más distantes. Sentí golpecitos en el rostro para que reaccionara.

-¡Llamen a una ambulancia!-escuché a alguien gritar.

-No…-susurré.

-¡Bella está hablando!-chilló otra persona- ¡¡Apúrense antes de que pierda la conciencia por completo!!

-No…-traté de decir.

-¡Bella!-escuché una tercera voz- ¿Deseas algo?

-Edward…-susurré.

Y de pronto, todo se volvió negro. Comencé a recuperar la audición de pronto. Escuché por varios minutos un pitito. ¿Dónde estaba? Y ¿Qué había ocurrido? Comencé a abrir lentamente los ojos. Lo primero que vi cuando abrí los ojos, fue una luz cegadora. Traté cubrirme los ojos con mi mano, pero no podía levantar mis manos. Comencé a angustiarme. ¿Qué había pasado? ¿Por qué no podía mover mis manos?

-Tranquilízate, Bella.-escuché decir a una voz familiar.

-¿Doctor Cullen?-logré articular.

-¿Cómo te sientes Bella? Edward me dijo que te diste un golpe bastante fuerte en la cabeza.

-¿Edward?-pregunté confundida.

-Aquí estoy.-alguien me apretó la mano.

Volteé y vi a Edward, quien me miraba muy preocupado. Volteé hacia el otro lado y vi a Alice. Ella tenía mi otra mano entre las suyas. Respiré aliviada. No había perdido mis manos ni nada por el estilo. Pero, ¿Qué había pasado? Mis ojos se demoraron un poco en acostumbrarse a la luz, pero cuando lo hicieron, me di cuenta de que estaba en una camilla de hospital.

-Bella. ¿Recuerdas lo que pasó?-me preguntó el doctor Cullen.

-No…no mucho. ¿Qué me pasó?

-Estuviste involucrada en un accidente en el estaciona miento del instituto…

El doctor Cullen siguió hablando, pero yo no lo escuché. Las imágenes del accidente volvieron a mí como si estuviera viendo una película en cámara lenta. Recordé todo lo que había pasado. Edward me había salvado la vida. De una forma totalmente extraña y milagrosa. Y fue ahí, cuando recordé lo que había pasado el día anterior. Edward me ¿había salvado? Pero, ¿de qué exactamente? Volteé a mirarlo. Fruncí el ceño. ¿Podría ser…?

-Edward…-susurré.

-Sí, Bella. Edward te trajo al hospital.-me dijo el doctor Cullen.

-No.-afirmé.- Tú me salvaste la vida…

-Creo que está teniendo efectos secundarios por culpa del sedante.-dijo Edward.

-¡NO!-grité desesperada.

-Tranquilízate, Bella.-me dijo Alice.- Todo está bien.

-Pero yo…yo vi a Edward.

-Quizás soñaste conmigo.

-No. Eso es imposible. Sé lo que vi.

-Bella…yo no estaba cerca de ti.

-Así es, Bella.-dijo Alice.-Él estaba conmigo cerca del Volvo.

-No eso no puede ser. Yo te vi. Tú me arrastraste. Sé que lo hiciste…es…-mi voz se apagó.

¿Por qué todos trataban de probar que estaba mintiendo? Ellos estaban escondiendo algo y no querían que yo lo supiera. ¿Por qué los Cullen no querían que me enterara de eso? Solté mis manos de las manos de Edward y Alice, y traté de sentarme.

-Tranquila Bella. Todavía no te recuperas del todo.-me dijo el doctor Cullen.

Entre los tres trataron de ayudarme a sentarme, pero yo me opuse a recibir sus auxilios. Me senté al borde de la camilla, mirando a Edward. Él se quedó en silencio y me miró seriamente.

-¿Por qué lo hiciste?-susurré.

-¿Qué?-me preguntó.

-Salvarme…Ya van dos veces. Creo que van dos veces.

-Bella, estás…

-¡No te atrevas a decir alucinando!-lágrimas de desesperación comenzaron a brotar de mis ojos.- ¡Sé muy bien lo que vi! Las dos veces…

-¿Qué viste la primera vez?-me preguntó serio.

-Tú, saltando sobre un hombre que me miraba sediento...o hambriento.-sacudí la cabeza para sacar esa imagen macabra de mi mente.- Pero sé que saltaste sobré él y me salvaste.

-Bella, lamento decirte que…

-¡Cállate!-le grite.- La segunda vez me salvaste de morir aplastada por esa furgoneta. No sé como lo habrás hecho, pero me salvaste.

-Bella, lo único que hice fue traerte al hospital.

-No…no…-hipé.- ¡Yo sé lo que vi!

Edward se paró y atrajo mi rostro a su pecho. Me aferré a su ropa y lloré toda la rabia y la frustración lo que tenía dentro. Esa frustración que sentía cuando él me trataba de contradecir. Yo sabía que lo había visto salvarme. ¡Lo sabía! Pero, ¿Por qué nadie me creía? Sentí como un par de brazos me alejaban del cuerpo de Edward. No quería alejarme, me sentía tan segura entre sus brazos. Los brazos eran del doctor Cullen. En este momento lo odiaba con toda mi alma. Me revisó por última vez, para cerciorarse de que todo estuviera bien.

-Está todo en orden, Bella. ¿Debo llamar a Charlie para que te venga a buscar?

-No.-me crucé de brazos enfadada.- No quiero que se entere.

-Charlie ya se enteró, Bella.

-Forks es un lugar muy pequeño.-refunfuñé.

-Tienes toda la razón. Él te estará esperando en casa. ¿Segura que no quieres que él venga a buscarte?

-No. Yo puedo manejar.

-¿Estás loca?-me dijo Alice.- Edward, lleva a Bella a su casa.

Él asintió con la cabeza. Me secó las lágrimas que todavía estaban en mi rostro con sus dedos y mi corazón comenzó a latir desbocado.

-E-n-n-n verdad, es-s-s-to no es nec-c-cesario.-balbuceé.

-Sí, lo es.-me dijo Edward.

Edward se acercó a mí y me tomó en brazos. Traté de protestar, pero él no me lo permitió. Alice sonrió maliciosamente. Se acercó a nosotros, tomó mis brazos y los colocó alrededor del cuello de su hermano. Alice le dio un empujoncito a Edward y salimos de la sala de examinación. Miré extrañada a Alice, ya que no entendía porque había hecho eso. Salimos a la sala de espera y quedé boquiabierta. Toda la escuela –o la mayoría de ésta- estaba esperándonos en la sala de espera.

-Oculta tu rostro si así lo deseas.-me dijo Edward.

-Esto es tan vergonzoso.-gemí.

Escondí mi rostro en el pecho de Edward. No me había gustado la idea de que todo el mundo estuviera allí. ¿Por qué a mí? ¿Por qué Alice me había hecho esto? Un momento… ¿Cómo sabía Alice que todo el mundo estaría esperándonos en la sala de espera? Edward abrió la puerta del copiloto de mi Monovolumen. Me sentó y se encaminó al lugar del conductor. Se sentó y prendió mi Monovolumen.

-¿Cómo lo sabía Alice?

-¿Qué?

-¿Cómo sabía Alice que esto ocurriría?

-Ella vio que todo el mundo te estaba esperando en la sala de espera y decidió que sería entretenido hacer algo como esto. Es sólo una broma, Bella.

-No te creo.-dije con impotencia.

-Entonces, ¿Qué crees que pasó?

-Ustedes son especiales. Lo sé.

-¿A qué te refieres?

-Sé que tienen un secreto, Edward. Y te juro que lo descubriré.

-No creo que eso sea conveniente.

-Lo haré, ya sea la última cosa que haga.

-¿Por qué eres tan curiosa, Bella?

Él sonrió y mi corazón dio un vuelco. Nunca me había pasado eso antes. ¿Por qué ahora me ocurría? Me crucé de brazos, enfadada. Edward Cullen estaba comenzando a tener un efecto muy especial sobre mí…más especial del que él ya tenía sobre mí. Llegamos a mi casa y Charlie salió enseguida. Traté de bajarme sola, pero Edward no me lo permitió. Me tomó en brazos y me cargó hasta dentro de mi casa.

-Esto no es necesario.-le dije.

-¿Dónde la dejo, Charlie?-le preguntó ignorándome por completo.

-En su habitación. Muchas gracias, Edward.

Edward me subió hasta mi habitación y lo único que yo podía pensar era si mi habitación estaba o no ordenada. Dios, este era el primer chico que me llevaba en brazos a mi habitación y lo más probable era que ¡mi habitación era todo un desastre! Edward entró y me dejó sobre mi cama. Escuché la voz de Charlie en la cocina, ya que el teléfono había sonado. Edward acercó su rostro a mí. Mi respiración se aceleró. Con su mano derecha recorrió mis mejillas.

-Cuando lo descubras, hablaremos.-me susurró.

-¿Qué?-pregunté.

Él no me respondió, sólo me besó en la frente y se marchó. Dejándome con la duda. ¿Qué diablos quería decir? Edward se despidió de Charlie. Y en un par de segundos, Charlie subió a ver cómo me encontraba.

-¿Qué ocurrió? ¿Cómo ocurrió?-preguntó.

-Fue un accidente, papá.-dije.

-¡Sé más específica!

-No sé cómo ocurrió, pero la furgoneta de Tyler casi me atropella.

Por no decir aplasta, me hace puré o me hace pedacitos.

-Debería quitarle la licencia a ese Tyler. ¿Cuál es su nombre completo?

-No es necesario, papá.-le rogué.

-¡Casi mueres, Bella!

-Pero no ocurrió. Así que no hay necesidad de hacerlo.

-Bella, soy el jefe de policía…

-Por favor.-le supliqué.- Todo el instituto lo sabrá.

-Ok, pero le mandaré una advertencia. Si lo hace nuevamente, le quitaré la licencia. Y no me importará. ¿Entendido?

Si lo hace de nuevo, quizás logre matarme, Charlie. Puse los ojos en blanco. Gracias a Dios que estaba Edward. Quizás, para la próxima vez no sea tan afortunada…

-Como sea.-refunfuñé finalmente.

-Como sea…-dijo él.

Guardamos silencio por un momento. Iba a abrir la boca para decirle que tenía que descansar, cuando volvió a hablar.

-¿Irás este fin de semana a La Push?-cambió de tema radicalmente.

-No lo sé.

-Oh, espero que vayas.

Fruncí el ceño. ¿Qué quería lograr decirme con todo esto?

-¿Por qué?-pregunté cautelosamente.

-Porque –al parecer- Jacob irá.

-Papá, el vive allí.-le dije.

-Lo sé, pero irá a verte si tú vas.

-¿Cómo sabe Jacob Black que yo iría este fin de semana a La Push?

-No lo sé.- Charlie se encogió de hombros.

-No tendrás nada que ver en esto, ¿cierto?

-No me meto en tus asuntos románticos, Bella.

-¡Papá!-dije molesta.- ¡No me gusta Jacob Black!

-Lo siento, lo siento.-se disculpó. Guardó silencio por un par de segundos.- Así que…-comenzó a decir.- ¿Edward Cullen?

-¿Qué pasa con él?

-No lo sé. Dime tú qué pasa con él.

Bufé y puse los ojos en blanco.

-¿Qué tratas de decirme, papá?

-Es extraño que te haya traído a casa, ¿no?

-No lo sé. Él es mi amigo, papá.

-¿Sólo un amigo?

-Supongo. Edward no sale con las chicas del instituto.

-¿Por qué?

-No lo sé. Según lo que he escuchado, ninguna está a su altura.

-Así que es exigente.-dijo pensativo.- ¿Tú estás a su altura?

-¡No lo sé, papá!-dije exasperada.

Charlie estaba comenzando a sacarme de mis casillas con sus preguntas. ¿Quería descubrir si –acaso- había algo entre Edward y yo? ¿Por qué no me lo preguntaba a la cara?

-Yo sólo quería saber. No te enfades.

-No estoy enfadada.

-Será mejor que descanses. Nos vemos mañana.

-Buenas noches.

Charlie salió de mi habitación. Me acosté y me di media vuelta. ¿Por qué hoy todo el mundo pensaba que sabía lo que me convenía? No pude quedarme dormida. Un millón y medio de teorías pasaban por mi mente. A cada rato formulaba una nueva, tratando de acercarme cada vez más a la verdad. ¿Qué secreto guardarían los Cullen? ¿Por qué Edward me había dicho que él hablaría conmigo cuando lo descubriera? Eso significaba que sí había algo extraño con ellos.

Cerré mis ojos y suspiré. Todo esto era tan extraño. No estaba acostumbrada a tanta emoción en un solo día. Si así la podíamos llamar. De la nada, escuché una melodía. Una melodía tan hermosa, que sentí que estaba hecha para mí. Traté de abrir los ojos para ver de dónde venía, pero se me hizo imposible. Estaba tan cansada que el sueño me venció. Eso sí, antes de quedarme profundamente dormida, puedo jurar que escuché la voz de Edward.

-Duerme, Bella. Sueña tranquila que yo estaré acá…

-Edward.-susurré antes de rendirme ante en cansancio.

º0º0º0º0º

Edward POV.

Bella susurró mi nombre y me sentí desolado. Sabía que jamás podría estar con ella y –aún así- le daba esperanzas. Estaba siendo el malo de la película. Pero cada vez que trataba de alejarme de ella, se encargaba de traerme de vuelta a su lado de alguna forma. Me senté al borde de su cama y seguí tarareando la melodía que había escrito para ella.

-¿Por qué eres tan adictiva, Bella?-susurré.

-Edward.-susurró entre sueños, de nuevo.

Ya iban dos veces. Esta no era la primera vez que lo hacía. Varias veces me había escabullido a su habitación por la noche y la había escuchado susurrar mi nombre. Pero esta era la primera vez que sentía un extraño sentimiento invadirme cuando lo hacía. Me acerqué lentamente a su rostro, hasta quedar a escasos centímetros. Su respiración chocó de lleno con mi nariz. Su aroma… Traté de no dejarme llevar por él. Me acerqué aún más a sus labios. Hasta que –por fin- los rocé contra los míos.

No pude resistirme, así que presioné mis labios contra los de ella con delicadeza. Inmediatamente, una repentina calidez invadió mi cuerpo. Me separé de ella –asustado- por lo que había pasado. ¿Qué diablos había sido eso? ¿Cómo había sido posible que pudiera sentir esa calidez a través de un simple beso? ¿No era Bella una simple humana? Me acerqué a la ventana, con todas las intenciones de marcharme. Pero no lo hice hasta escucharla murmurar mi nombre una vez más entre sueños.

-Edward.-me llamó.

-Buenas noches, Bella.

Dije y salí por su ventana.

º0º0º0º0º

Me encanta este capítulo…no sé porqué XD

Espero que les haya gustado también

Espero que comenten.

Si se han enamorado de Edward en este capítulo como yo lo hice, aprieten el botoncito que dice "GO" y dejen un review!

:)

Surfer Babe 69