Capítulo 3: Una carta
Kendall seguía afuera acomodando un poco las flores que había plantado, los minutos pasaban lento debido a sus pensamientos de lejos de casa, aún así sonrio ampliamente cuando sintió una especie de esperanza en esta casa.
El aire soplaba de una manera relajante, mientras que eso pasaba kendall pensaba, hasta que fue sacada de sus pensamientos por un voz desconocida, dirigió la mirada hacia el hombre quien se encontraba detrás de aquel cerco.
El hombre era un cartero portaba una bolsa con un sin fin de cartas. Kendall se acercó a él para luego sonreír.
Cartero: buenos días jovencita, aquí dejo la correspondencia -entrega unas cartas-
Kendall: bien, gracias...
Cartero se alejó Kendall miro las cartas quien estaban dirigidas a su amo, así que por último accedió a hacerlo, se encontraba enfrente de la puerta de la habitación de su amo, tocó la puerta suavemente para luego hablar.
Kendall: joven aquí tiene correspondencia
Kendall no obtuvo respuesta así que por último decidio dejar los sobre en la mesa que se encontraban a un lado, ella recogió la charolas para marcharse, sabía que después saldría por aquellos sobres aunque deseaba tanto saber lo que decía aquellos sobres.
Horas más tarde se encontraba Kendall terminando de limpiar los ventanales, para luego escuchar unos pasos quien bajaban por la escaleras. Ella dirigió su mirada hacia el autor de aquellas pisadas para darse cuenta de que era su amo.
Él se detuvo en la entrada a la sala, miro a Kendall quien había bajado la mano donde poseia un pañuelo.
Kendall: ¿sucede algo joven? -lo mira-
Clarence: dime algo Kendall, ¿cuanto te tomará en terminar la casa? -sereno-
Kendall: tomando en cuenta de que está demasiado sucio... -mira a su alrededor- me tomara al menos 3 días y todo el día
Clarence: excelente, vamos a hacer algo te ayudaré para así terminado en menos tiempo
Kendall: oh, no es necesario, yo lo haré rápido
Clarence se aproximó a ella, está lo miro a los ojos, Kendall se estremeció unos minutos debido a la cercanía del joven.
Clarence: no me importa, hay que tener lista la casa antes de ese tiempo -toma el pañuelo-
Clarence había tentado la mano de la joven cosa que noto un robur en las mejillas de la joven, el solo se alejó un poco mientras en sus manos poseia el pañuelo, le dio la espada a la joven para encaminarse al comedor para limpiarlo del polvo. Kendall había quedado de pie una extraña sensación hizo que se sintiera anmune a cualquier acción sólo podía hacer sus labores había ido a la cocina para cambiar lo que era el agua.
Clarence se encontraba en el comedor, limpiaba las decoraciones, sus pensamientos estaban confundiéndolo no sabía que pensar la manera en cómo miro los ojos de Kendall habían sido demasiado.
Clarence: esto me está confundiendo -susurrando-
Había sido muy difícil ambos se encontraban limpiando el comedor, claro que ambos por distintos lugares, el silencio reinaba en aquel lugar, hasta que Kendall hablo.
Kendall: disculpe, no quiero ser metiche y si usted no quiere decirme entendere pero.. ¿Porqud usted me ayuda?
Clarence: ... -la mira- hago esto porque muy pronto llegará alguien -retoma la mirada hacia el mueble-
Kendall: entiendo... Bueno para cuando la persona llegue estará completamente limpia -sonríe-
Clarence: si... Aunque estoy enojado por eso...
Kendall: ¿hug? ¿Porque dice eso?
Clarence: olvidalo, sólo hay que apurarnos es todo
Kendall se encontraba más que confundida, aunque tampoco decidio molestarlo, el silencio había sido lo mejor, pero todo tendría que ser muy difícil complicado. Kendall permanecía la hora de la cena había llegado, ella se dirigió a la cocina mientras en sus manos poseia la cubeta con pañuelos.
Kendall miraba el entorno de su cocina tenía una enorme curiosidad por conocer al amigo de su amo, quería saber el motivo por la cual tampoco quería que viniera. Dio un suspiro para luego prepar la cena.
Clarence se encontraba en su habitación pensaba demasiado mientras veía la carta escrita por letras cursiva. Conocia bien la letra pero lo que decía era dicho por su amigo.
Clarence: espero poder sobrevivir
Con aquellas palabras salió de su habitación y tomo rumbo hacia el comedor en donde encontró su cena lista.
