So Wrong, It's Right
Disclaimer: Twilight no me pertenece, al igual que sus personajes. Todo esto pertenece a Stephenie Meyer.
Lean y comenten: Dirty Sexy James: 4081501 (Harry Potter)
Someone to Save You: 4247900 (Twilight)
You call it Madness, I call it Love: 4190620 (Twilight)
º0º0º0º0º
Capítulo Siete: La Historia.
Bella POV.
-¿Cómo te encuentras, Bella?-me preguntó Angela.
-Bien, gracias.-dije.
-¿Cómo no va a estarlo?-dijo Jessica.- Si Edward la llevó a su casa…. ¡Y en brazos!
-Shush.-le dijo Angela para que guardara silencio.
Puse los ojos en blanco y seguí caminando. Angela, Jessica y Lauren comenzaron a caminar detrás de mí. No tenía ganas de escuchar a Jessica quejarse de la atención que estaba recibiendo de Edward. Además, no quería llegar tarde a clases.
-¿Qué fue lo que pasó, Bella?-me preguntó Angela.
Ella era la que mejor me caía de todos y se merecía una respuesta honesta y verdadera de mi parte.
-No lo sé.-mentí.- No logro recordarlo.
Nadie se merecía una respuesta honesta y verdadera. Ni yo sabía lo que realmente había pasado. Así que había inventado una mentira para decir cuando todo el mundo me lo preguntara. Habían pasado un par de días y nadie dejaba el asunto de lado. Al parecer, el accidente había sido muy extraño y todo el mundo tenía sus teorías al respecto. Lo que más me sorprendía era que nadie me había mencionado a Edward.
-¿Cómo que no logras recordarlo?-me preguntó Lauren.
-Es la verdad.-me encogí de hombros.- Según el doctor Cullen, estoy sufriendo una especie de estrés post-traumático.
-¿Y eso es normal?-me preguntó Jessica.
-Al parecer, sí.
-¿Y recuperarás alguna vez la memoria de lo que pasó?-me preguntó Angela.
-Eso se verá con el tiempo.
-¿Eso dijo el doctor Cullen?-me preguntó Lauren.
-Así es.-dije.
-¡Es tan buen doctor!-dijo Jessica.
-¡Y es muy guapo!-comentó Lauren.
-Es una pena que esté casado.-dijo Jessica.
-Toda la razón.-le dijo Lauren.
¿Es que estas chicas nunca dejaban de pensar en hombres? Entré al salón y me senté en mi puesto. Edward se sentó a mi lado, en silencio. La clase comenzó y yo me concentré cien por ciento en ella. Si Edward no me quería hablar, cosa suya. Yo tenía cosas más importantes en qué pensar. Estaba anotando algo que el profesor había dicho, cuando me llegó una nota de Edward. Lo miré extrañada. Y él me sonrió dulcemente. La abrí y la leí. "¿Nos podemos juntar un momento a la hora de almuerzo?" lo miré de reojo y le anoté mi respuesta. Él la vio y asintió.
¿Por qué quería hablar conmigo? No había tenido ni un momento a solas con Edward desde el accidente. Sus hermanos siempre nos interrumpían cuando íbamos a quedarnos solos. Siempre llegaba alguno con algo de qué conversar. Es como si lo tuvieran premeditado. Y eso hacía que sospechara aún más. Terminó la clase y comencé a ordenar mis cosas para irme a la siguiente clase. Edward se paró a mi lado, nervioso.
-¿Qué te pasa?-le pregunté.
-¿Te importaría faltar a la siguiente clase?
-¿Por qué?
-Por favor.-me dijo.
-Supongo que no.-le dije.
-Genial, vamos.
Me tomó del brazo y me arrastró hacia afuera del salón. Él caminaba a paso rápido, guiándome por los pasillos. Traté de seguirle el paso, pero se me hizo casi imposible. Edward caminaba muy rápido y mi torpeza clásica salía a relucir. Me tropecé varias veces con mi pie o con algún objeto que estaba en el suelo. Todas esas veces, Edward me ayudaba a pararme.
-Eres muy torpe, ¿sabes?-rió entre dientes.
-Ni me lo digas.-bufé.
-Vamos, apúrate.
-¿Dónde vamos tan apurados?
-Ya lo verás.-me dijo.
Salimos del edificio y comenzamos a caminar hacia el gimnasio. Comenzó a darme un ataque de pánico cuando pensé en las posibilidades que podría haber. ¿Qué iba a pasar? ¿Por qué nos dirigíamos al gimnasio? ¿Qué se traía Edward entre manos? Por suerte no entramos al gimnasio, sino que lo rodeamos hasta llegar a la parte posterior de éste. No había nadie a la vista. Sólo estábamos Edward y yo...y el bosque. Miré hacia todas partes. ¿Qué hacíamos allí? Edward se detuvo de golpe, lo que hizo que me golpeara contra su pecho.
-Lo siento.-me dijo.
-¿Qué hacemos acá?-dije sobándome la cabeza.
-Es que quería conversar contigo.-me dijo.
-¿Acá?
-Así es. Es un lugar donde nadie nos interrumpirá.
-Más bien parece un lugar perfecto para matarme.-bromeé.
Pero mi broma no le había gustado. Su semblante se endureció y frunció el ceño.
-Lo lamento, era una broma.-me excusé.
-No pasa nada.-dijo seriamente.- Pero esa no es la mejor broma para hacerme.
-¿Por qué?
-Por nada, olvídalo.
-¿Qué ocurre, Edward? ¿Por qué estamos acá?
-Quiero saber lo que piensas.
-¿Sobre qué?
-Sobre lo que pasó en el accidente.
-Bueno, tú lo sabes mejor que yo.
-Vamos, Bella. Necesito saber lo que piensas.
-¿No te meterás en problemas si lo haces?-le pregunté dubitativa.
-Lo más seguro es que sí.-admitió.- Pero no me interesa eso. Me interesa saber lo que piensas.
-Tengo varias teorías.-solté.
-¿Ah, sí?-preguntó divertido.
-Así es. Son sobre tu personalidad…
-¿Mi personalidad? Interesante…continúa.
-Muy interesante.
-¿Qué tiene que ver mi personalidad en todo esto?
-Todo, obviamente.-dije divertida.
-No logro entenderte.
-Si no fueras tan extraño, nada de lo que pasó hubiese pasado.
Por más que tratase de sonar seria, no podía. Estar con él a solas no me permitía controlarme. Y mi lado tonto salía a relucir. Soltaba risitas tontas, me ruborizaba, balbuceaba, etc.
-Bien pensando.-me sonrió- ¿Qué teorías tienes?
-Todavía no sé si sufres de algún trastorno de personalidad múltiple o simplemente eres bipolar.-sonreí.
-¿Trastorno de personalidad múltiple? ¿Bipolar?-preguntó al borde del ataque de risa.
-No te rías.-le dije, entre enfadada y al borde del ataque de risas.
-No me río. Pero debes admitir que son teorías algo ridículas.
-No lo son.-repliqué.
-Ni tú te lo crees, Bella.
-¬¬
-Bueno, bueno, no te enfades.-sonrió.
-¿Qué quieres Edward?
-Saber lo que piensas.-me dijo.
-¿Es que no lo sabes ya?
-No.-admitió.- Eres la única persona a la cual me cuesta saber lo que piensa.
-¿Por qué yo?
-No lo sé.-se encogió de hombros.
Suspiré resignada. Me apoyé contra la pared del gimnasio. Edward era enigmático y lo más probable era que nunca sabría lo que pensaba y sentía. Ya que nunca me dejaría hacerlo. Se acercó a mí y con un movimiento –casi invisible para mis ojos- posó sus labios sobre los míos. Ejerció un poco de presión y me dejó atónita. ¿Me estaba besando? Se separó de mí –a los pocos segundos- y sonrió pícaramente.
-Cuando lo sepas, te lo explicaré. Pero es algo que debes descubrir por ti sola. Yo no te puedo ayudar, ni mis hermanos.
Después de eso, se marchó y me dejó sola. Lo miré, pero no logré reaccionar. Edward Cullen, el bipolar, me había besado. Mis rodillas flaquearon y caí de bruces al suelo. Me quedé allí sentada y en silencio hasta que fue la hora de almuerzo. No podía creer lo que había hecho. Y lo peor era que, quería más. Toqué mis labios con mis dedos. ¿Por qué tenía la sensación de que esta no era la primera vez que nos besábamos? No logré salir de mi estupor hasta que sentí la campana del almuerzo. Sacudí la cabeza y me paré del suelo, enfada conmigo misma y con Edward Cullen.
-¿¡Por qué eres tan bipolar!?-grité en voz alta.
Caminé hasta el comedor e hice la fila para sacar el almuerzo. Alice llegó a mi lado y me tomó del brazo, sacándome de la fila.
-¡Pero, Alice!-traté de decir.
-¡No hagas la fila, Bella!-me dijo alegremente.- ¡Ye te tengo el almuerzo listo!
Bufé y me dejé llevar por ella. Me sentó frente a una bandeja repleta de comida. La cual yo iba a ser incapaz de comérmela sola. Alice era tan extraña a veces. Comencé a comer en silencio. Los hermanos Cullen estaban sentados frente a mí y me miraban.
-¿Qué?-le dije.
-¿Por qué estás tan enfadada?-me preguntó Emmett.
-¿Quién dijo que estaba enfadada?-pregunté.
-Tienes el ceño fruncido y nos hablas como si estuvieras enfadada.-dijo Jasper.
-Pues no lo estoy.-dije tajante.
-¿Te ha pasado algo?-me preguntó Alice.
-No.-dije.
-No te creo.-dijo Emmett.- ¿Alguien le cree?
Todos negaron con la cabeza. Miré de reojo a Edward. Tenía curvada la comisura de los labios. ¡Arggg! Cuanto lo odiaba. ¿Por qué sonreía así? ¿Por qué me miraba así? ¿Por qué diablos besaba tan bien?
-Ok, si Bella no quiere hablar de lo que le pasa.-dijo Alice.- Cambiemos de tema.
-Como sea.-dije.
-¿Qué harás este fin de semana?-me preguntó alegremente Alice.
-No lo sé.-dije.
-¿No ibas a la playa con tus amigos?-me recordó Edward.
-Ah, cierto.-dije.
-No pareces muy animada.-me dijo Jasper.
-Es que no lo estoy.-admití.- Charlie ha estado presionándome para que vaya y conozca mejor a Jacob…
-¿Quién es Jacob?-me preguntó Emmett.
-Un chico de La Push.-le contesté.
-¿Y tiene algún tipo de intención contigo?-me preguntó.
-No lo sé, Emmett.-dije.- ¿Por qué?
-Si la tiene, tiene que pasar por nosotros primero.-me dijo.
Emmett se había puesto muy sobre protector conmigo, lo que me hacía pensar en él como el típico hermano mayor que no dejaba que ningún chico se le acercara a su hermana menor sin su consentimiento.
-Como digas, Emmett.-puse los ojos en blanco.
-Muy bien. Me gusta que tengas las cosas claras.-Emmett rió entre dientes.
-No la acoses más.-dijo Rosalie.- Si ella se quiere meter con un chico de La Push, cosa suya. Tú no tienes opinión en el asunto. Bella puede tener una relación con quien ella quiera.
-Gracias, Rosalie.-le agradecí.- Pero no me interesa Jacob.
-Que bueno.-me dijo Alice.- ¿Qué tal ese chico Newton?
-¿Mike? ¡Yuks!-saqué la lengua con asco.
-Esa no es la actitud que suele provocar Mike.-dijo Edward divertido.
-¡Pero esa es la actitud que me gusta!-dijo Emmett.- Mike es un debilucho. No te merece, Bella.
-¡Emmett!-lo regañó Rosalie.
-¡Es la verdad!-dijo Emmett.
Rosalie bufó y puso los ojos en blanco. En cambio, Emmett, me guiñó un ojo.
-¿Y tus otros amigos, Bella?-me preguntó Alice.
-¿Eric y Tyler?-pregunté.
-Así es.-dijo Alice.
-Ninguno de los dos me atrae. Eric piensa que estoy detrás de él y Tyler me acosa para que lo perdone por lo del accidente.
-¿Te acosa?-Edward arqueó una ceja.
-Me sigue a todas partes y me pide que lo acompañe al baile de fin de curso. Piensa que así lo perdonaré.
-¿Y no vas a ir con él?-me preguntó Jasper.
-No pienso ir con nadie.
-Una chica independiente. Así me gusta.- dijo Emmett.
Me dio un par de "suaves" palmaditas en la espalda. Las cuales no fueron para nada suave. Ugh, Emmett no sabía controlar su fuerza.
-Para nada.-dije después de un rato.- No pienso ir al baile.
-¿Por qué?-me preguntó Alice.- ¡Si los bailes son tan entretenidos!
-Porque soy torpe, si no te habías dado cuenta antes.
-¿Torpe?-me preguntó Jasper divertido.- Creo que no nos habíamos dado cuenta…
Emmett y Jasper se pusieron a reír a carcajadas.
-No les hagas caso, Bella.-dijo Alice.- Ahora, ¿tan torpe te encuentras?
-Soy tan torpe, que lo más probable es que –cuando trate de bailar- me caiga o algo por el estilo y produzca una reacción en cadena y llegue a incendiar el lugar.
-Te tienes muy poca confianza.-me dijo Alice.- No creo que sea así.
-Nunca me has visto bailar.-murmuré.
-Algún día lo haré.-dijo Alice.
-Cambiando de tema, ¿Qué harán ustedes este fin de semana?
Los cinco se intercambiaron miradas. Alice iba a decir algo, cuando –justo- tocó la campana. Los cinco se pararon y se marcharon. Me paré extrañada. ¿Por qué se habían comportado de esa manera? Caminé hasta el salón de biología y me senté al lado de Edward. El profesor entró con un equipo audiovisual. Al parecer, íbamos a ver una película. Comenzó a explicar de qué se iba a tratar la película. Luego apagó las luces y prendió la televisión. Me acerqué a Edward y le susurré:
-Nunca respondieron mi pregunta.
-Iremos a acampar.
-¿Dónde?
-A Goat Rocks.
-¿Dónde queda eso?
-Al sur del monte Rainier.
-Suena entretenido.-susurré.
Él me sonrió y no me respondió. La película era muy aburrida, así que me entretuve dibujando en mi cuaderno. Cuando la campana sonó, Edward se despidió de mí y se marchó. Llegó el sábado y esa mañana me desperté casi sin ánimo. El sol brillaba con mucha intensidad. Me vestí y me marché a la tienda de los Newton. Porque allí nos juntaríamos. Estaban todos esperándome. Yo había sido la última en llegar.
-Bueno…-dijo Mike.- ¡A disfrutar!
Nos subimos a los autos. Y los encargados de manejar condujeron hasta La Push. Apoyé mi cabeza contra la ventana. Me hubiese gustado que Edward pudiera estar conmigo. Últimamente sentía una necesidad de estar a su lado. Y los días que no lo veía, me sentía vacía. Comencé a dibujar con mi dedo en la ventana. No me di ni cuenta cuando llegamos. Angela me tuvo que sacudir con suavidad para que saliera de mi trance.
-¿Estás bien?-me preguntó.
Miré a mí alrededor. Estábamos solas. Y nadie nos podía escuchar.
-Es que extraño a Edward.-susurré.
-Tus mejillas se tiñeron de rosa cuando pronunciaste su nombre.-me dijo.
-¿De verdad?-pregunté avergonzada.
-Sí. Es muy tierno… ¡que ganas de verte con Edward!
-No te emociones mucho, Angela.-le dije.- No sé si Edward sienta lo mismo que yo por él.
-Lo siente, créeme.
-¿Por qué lo dices?
-Porque es tan evidente. Te mira distinto.
-¿De verdad?-pude notar cierto tinte de emoción en mi voz.
-¡Que tierna!
-¡Angela, Bella!-nos gritó Mike.- ¡Apúrense y no se queden atrás!
Le sonreí a Angela y comenzamos a caminar hacia los demás. Ella me prometió que no le diría a nadie lo que habíamos conversado. Y le creía. Sabía que en Angela podía confiar. Llegamos a la playa y me sorprendió al encontrar a Mike y a otros de los chicos conversando con un grupo de chicos que no pertenecían a nuestro grupo. De aquel grupo extraño reconocí a Jacob Black. El chico se acercó a mí, alegre por verme.
-¡Bella!-me saludó emocionado.
-Hola, Jacob.
-¿Cómo has estado?
-Bien, ¿y tú?
-Bien también.
-Que bueno.-dije.
-¿Estás emocionada por estar acá?
-Un poco.-dije.
-No se te nota.
-Bueno, es que esperaba ver a un amigo, pero no llegó.
-Oh, cuanto lo siento.
Le sonreí, aún cuando no sentía que su sentimiento fuera real. Podía jurar que –hasta- se había alegrado que la persona a la cual estaba esperando no apareciese. Eso me había confundido.
-¿Damos un paseo?-me preguntó.
-¿A dónde?
-No lo sé.-se encogió de hombros.- Por ahí.
-No lo sé, Jacob. No quiero abandonar a mis amigos.
-Será sólo un rato….
-Está bien. Sólo un rato.
Comenzó a caminar por la playa y yo lo seguí. Caminamos en silencio, sólo se escuchaba el sonido de las olas. No me había dado cuenta de todo lo que habíamos caminado hasta que volteé y me di cuenta que no lograba ver a mis amigos.
-Eh, Jacob….
-¿Qué pasa?
-Creo que debemos regresar. No logro ver a los chicos.
-No te pasará nada.-rió con ganas.- Te lo prometo.
-Pero…
¿Cómo le decía que no quería estar a solas con él? Me ponía nerviosa como me miraba – a ratos- tan fijamente. Se detuvo y miró a su alrededor en busca de algo. Caminó un par de pasos y se agachó para buscar una piedra. La agarró y caminó hacia la orilla. Para luego lanzarla.
-¿A quién esperabas?-me preguntó repentinamente.
-A un amigo.-le contesté.
-¿Cómo se llamaba?-me preguntó divertido.
-Se llama –enfaticé.- Edward Cullen.
-¿Pariente del doctor Cullen?
-Su hijo.
-Ah, ya veo.
-¿Algún problema con los Cullen?
-No, ¿Por qué lo preguntas?
-Porque ese día que fui a almorzar a tu casa, tu padre dijo que prefería morirse antes que atenderse con el doctor Cullen. Cuando él es el mejor doctor que ha pisado el hospital de Forks.
-Hay algunas personas en mi tribu que son muy quisquillosas con ese tipo de cosas.-dijo.
-Pero no logro entender el porqué.
Me hinqué y comencé a dibujar cosas en la arena con mi dedo.
-Es por nuestras leyendas.
-¿Qué tiene que ver eso con el doctor Cullen?
-Son viejas leyendas quileutes. Yo las encuentro sinsentido, si me preguntas.
-¿Qué dicen esas leyendas?
-No sé si pueda contártelas.
-Oh, vamos Jacob.-insistí.- Yo sé que tú puedes contármelas.
Él me sonrió. Y yo le sonreí de vuelta. Eso me ayudaría a darle la confianza necesaria para que me contara. Suspiró y se hincó a mi lado. ¿Me darían estas historias algunas pistas para descubrir lo que había pasado el día del accidente? Mi corazón comenzó a latir desbocado. Sentí que estaba tan cerca de la verdad.
-¿Conoces alguna leyenda quileute?
-No.
-Yo las encuentro estúpidas y algo viejas.
-¿Me vas a contar o no?-pregunté molesta.
-Ok, ok, no te enfades.
-No me enfado.-dije. Él me sonrió.
-Hay algunas leyendas que dicen que los quileutes descendemos de los lobos.
-Interesante.-dije fingiendo estar interesada.- Continúa.
-Y luego están las leyendas que hablan sobre los fríos.
-¿Fríos? ¿Qué es eso?-le interrumpí.
-Se paciente, ya te contaré.
-Lo siento. Continúa, por favor.
-Primero que nada, los fríos no son una cosa.
-¿Ah, no?
-¿Qué dije de interrumpirme?-me dijo divertido.
-Lo siento, lo siento. Nunca más.
-Dice la leyenda que mi tatarabuelo conoció a un frío y fue él quien selló el pacto con ellos.
Iba a preguntarle algo, cuando él me detuvo con su mano.
-No preguntes, déjame hablar a mí.
-Ok.-dije.
-Gracias. El pacto que sellaron con mi tatarabuelo es lo que los mantiene alejados de nuestra tierra. Se supone que los fríos son los enemigos naturales de los lobos que se transforman en hombres.
-¿Licántropos?-pregunté.
-¡Bella!-me dijo algo enfadado.
-Lo siento, pero la curiosidad es más fuerte que yo.
-Bueno, puedes interrumpirme de vez en cuando.
-Ok, muchas gracias.-dije.- Ahora, ¿estás hablando de licántropos?
-Sí.
-Vaya.-dije sorprendida.
-Es sólo una leyenda…yo no creo lo que dice…
-Es interesante, continúa.
-Ok.-suspiró.- El grupo de fríos que llegó era diferente. No se alimentaban como los demás, lo que suponía que no eran gran amenaza para la tribu. Así que hicieron un pacto. Nosotros no los delataríamos, si ellos se mantenían fuera de nuestras tierras.
-¿Por qué eran diferentes?
-No lo sé.-se encogió de hombros.- Al parecer, no se alimentaban como los demás.
-¿Tenían una dieta diferente?
-No estoy al tanto de eso.
-Qué extraño…-dije.
-Son puras historias fantásticas, Bella. Ni yo las creo.
-Pero hay algunos detalles que no entiendo.
-¿Cuáles?
-Primero, ¿Cómo encajan los Cullen en todo esto? Y segundo, ¿Qué son los fríos?
-Los fríos no son una cosa…-me repitió.
-Lo sé.-dije- Limítate a responderme.
-Ok.-rió con ganas.- Supuestamente, los Cullen son los mismos fríos con los que mi tatarabuelo selló el pacto.
-¿Cómo que son los mismo? ¿Eso no los haría…?
-¿Inmortales?
-Aja.
-A decir verdad, no lo sé. Nunca me lo había planteado…
-Jacob…
-¿Qué pasa, Bella?
-Si supuestamente los Cullen son los fríos… ¿Qué los hace eso?
-¿No lograste sacar por conclusión que son?
-Nop.
-Los fríos son…vampiros.-me dijo.
Comencé a reírme a carcajadas. Esto era ridículo. Los Cullen, ¿vampiros? El pobre Jacob me miró extrañado. Y yo no paré de reírme hasta que el cielo tronó y –de la nada- comenzó a llover. Jacob y yo corrimos hasta donde estaban los demás. Ellos habían comenzado a guardar las cosas. Antes de marcharme, me acerqué a él.
-Gracias por entretenerme con tus historias.
-No las crees, ¿cierto?
-¿Creer que los Cullen son vampiros? Ni por un momento.
-Que bueno.-me sonrió.- Yo tampoco lo creo.
-Más te vale.-le dije.- No hace bien creer en historias fantásticas.
-Aunque…-comenzó.- Debe ser entretenido vivir en un mundo con personajes salidos de un cuento, ¿no?
-Puede ser.
-¡Bella!-me gritó Lauren- ¡Nos vamos!
-Me tengo que ir. Nos vemos, Jacob.
-Adiós.
Me besó en la mejilla y se marchó. Corrí hacia el auto, entré y nos pusimos en marcha.
-¿Quién era ese?-me preguntó Lauren.
-Jacob Black.-dije.- Un amigo de la infancia.
-Al parecer, tiene otras intenciones.
-¿Qué dices?-le pregunté desconcertada.
-¿No viste como te miraba?
-No.
-¡Está loquito por ti, Bella!-Lauren rió.
Era tan pesada a veces. La ignoré por completo. Apoyé mi cabeza en el vidrio y comencé a dibujar cosas en éste –de nuevo. Pero esta vez fue diferente. Inconscientemente escribí la palabra fríos en la ventana. Cuando me di cuenta, me dio un escalofrío. ¿Sería posible que una parte de mí creyera esa ridícula historia?
º0º0º0º0º
OMG, OMG, OMG, OMG!!!!!! VIERON LA NUEVA ESCENA???!!!!
¿Se nota que estoy hiperventilando con esto?
Diooos! No puedo creer
Que hayan cambiado la
Fecha de estreno en chile!
Ahora tendré que esperar hasta
El primero de enero
(que además es feriado y voy a estar muerta de sueño por salir a bailar toda la noche x el año nuevo)
Para ver la peli…
Pero bueno, así es la vida
Quiero saber que opinan de la nueva escena?? Les ha gustado??
Prefiero no comentar nada por si alguien no la ha visto.
Un besito!!
Gracias por los reviews que me han dejado,
Espero que sigan dejando
Surfer Babe 69
