So Wrong, It's Right
Disclaimer: Twilight no me pertenece, al igual que sus personajes. Todo esto pertenece a Stephenie Meyer.
Lean y comenten: Dirty Sexy James: 4081501 (Harry Potter)
Someone to Save You: 4247900 (Twilight)
You call it Madness, I call it Love: 4190620 (Twilight)
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Capítulo Ocho: Advertencia.
Bella POV.
Me desperté alrededor de las once de la mañana el día domingo. Abrí los ojos y miré fijamente el techo de mi habitación. Las ridículas historias de Jacob habían provocado que tuviera pesadillas toda la noche. ¿Edward, un vampiro? Era tan ridícula aquella idea, que me reproché mentalmente de –si quiera- haberla considerado como real. Me levanté de mi cama y bajé al primer piso. Charlie se había ido a pescar con Billy, así que tenía toda la casa para mí. Me preparé un buen desayuno y me senté a ver televisión mientras desayunaba. El teléfono sonó y me paré a contestarlo.
-Bella Swan.-dije.
-¡Hola Bella!-escuché la alegre voz de Alice saludarme.
-¿Alice? ¿No ibas a acampar con tu familia?-pregunté.
-¿Quién te dijo eso?
-Edward.
-Yo no fui porque tenía ganas de verte y tenía que cuidar a los bebés.
-Pero… ¿Cómo sabías que estaba en casa?
-Porque, cuando se puso a llover ayer, supuse que volverían a casa.
-Toda la razón.-dije.
-Entonces, ¿quieres verme hoy día?
-Bueno.-dije.
-Genial, entonces pasaré a tu casa para buscarte.
-No es necesario, Alice.
-No.-me dijo autoritariamente.- No quiero que manejes hoy.
-Bueno, si tú lo dices.
-¿A qué hora te paso a buscar?
-Alrededor de las doce.
-A las doce y media en punto estaré afuera de tu casa.
-Como desees.
-¡Genial!
-Espera un momento, Alice.
-¿Qué pasa?
-¿Dónde iremos?
-A mi casa. ¿Hay algún problema?
-¿No molestaré a tu familia cuando vuelvan de excursión?
-¡Para nada! Sé que Carlisle tiene las intenciones de volver alrededor de las cinco de la tarde. No molestarás…
-Ok.
-Nos vemos.
Alice colgó el teléfono. Volví a sentarme frente el televisor para terminar mi desayuno. Miré la hora. Todavía alcanzaba a ducharme y a responderle uno que otro correo electrónico a Renée. Lo primero que hice fue ducharme. Me vestí acorde el día y me senté frente al ordenador para responder los correos electrónicos. El tiempo se me pasó volando, ya que me asusté cuando escuché unos golpecitos en la puerta. Bajé corriendo las escaleras. Abrí la puerta con una sonrisa, lista para irme con Alice, pero me sorprendí al ver que Alice no estaba en la puerta.
-¡Jacob!-dije sorprendida.
-Hola Bella. No pareces muy feliz al verme.
-Es que…-dije confundida.- Estaba esperando a alguien.
-¿El Cullen ese?
-No.-dije molesta.- A su hermana Alice.
-Ah…-me dijo.- Bueno, no me demoraré mucho. ¿Puedo pasar?
Quería decirle que no, pero ¿Dónde quedarían mis modales si lo hacía? Lo dejé pasar, sin antes cerciorarme si no veía algún auto que me pareciese conocido. Cerré la puerta y comencé a refunfuñar. ¿Dónde estaba Alice cuando más la necesitaba? Jacob se sentó y me miró impaciente.
-¿Te ocurre algo?-le pregunté.
-Mi papá me envió.-me dijo.
-¿Qué desea Billy?
-Quiere que te dé un mensaje.
-¿Cuál?
-Él manda a decir que…-dudó.
-¿Qué?
-Que te alejes de los Cullen porque es lo mejor.
-¿Eso te pidió que me dijeras?
-Así es. Dijo que eran peligrosos…
-¡Pues dile que no lo haré!-le dije enfadada- ¿Por qué se mete en asuntos ajenos?
-No te enfades conmigo, Bella. Yo soy un mero mensajero.
-Tienes razón.-inhalé y exhalé grandes bocanadas de aire.- Dile a tu papá, que no me interesan sus concejos.
-Bueno.-me dijo.
Nos quedamos en silencio. Él seguía sentado y yo no lograba comprender por qué seguía sentado allí si ya me había dado su mensaje. Jacob observó atentamente la sala. Recorrió cada detalle de ésta y se dio el tiempo para revisarla entera.
-¿Jacob?-pregunté.
-Dime.
-No quiero ser descortés, pero ¿te falta algo?
-No.
-Entonces…
-Oh, lo siento.-se paró del sillón.- Se me había olvidado que estabas esperando a alguien.
-Así es.-dije.
-Bueno, entonces me voy.
Caminó hacia la puerta y yo lo seguí. Abrió la puerta y salió al porche. Me quedé en el umbral de la puerta, mirándolo en silencio. Volteó y me sonrió.
-Gracias por escucharme.
-No fue nada…
-Y lamento que te hayas enfadado. Mi padre pone mucha atención a las leyendas de la tribu. Y cuando le conté ayer que eras amiga de los Cullen enloqueció.
-Supongo que es normal.-me encogí de hombros.
-No es tan normal como crees.
-Lo importante es que yo no lo creo.-le dije.
-Ni yo lo hago.
-Nos vemos, Jacob.
-Adiós, Bella.
Jacob se subió al auto de su padre y se marchó. Iba a entrar, cuando vi doblar la esquina el Volvo plateado. Mi corazón comenzó a latir con velocidad. Sabía que no era Edward, aún así, me emocionaba al ver el Volvo. Éste se estacionó frente a mí. Cerré la puerta de mi casa y caminé hasta la ventana del conductor. La ventana bajó y vi a una sonriente Alice sentada en el asiento.
-¿Me extrañaste?
-Llegaste justo a tiempo.-dije.
-Casi.-me respondió.- Me demoré un par de minutos más.
-Ni me di cuenta.
-¿Vamos?
Caminé hasta el asiento del copiloto y me subí al Volvo. Al mirar hacia el asiento trasero, vi a los tres bebés sentados en sus sillas especiales.
-¿Los trajiste?
-¿Con quién los iba a dejar? Todos están de campamento.
-Cierto.-sonreí avergonzada.
Alice aceleró al máximo y nos dirigimos hacia su casa. No quería mirar a qué velocidad íbamos. Me aterrorizaba saberlo. Alice iba muy feliz, ni se fijaba en la velocidad ni en las señales de tránsito. Miré de reojo el velocímetro.
-¡Alice!-chillé.
-¿Qué te pasa?-me preguntó asustada.
-¡Vas a ciento cincuenta kilómetros por hora!
-¿Y?
-¡El máximo es sesenta!
-Bella, no nos pasará nada.-me dijo confiada.
-¡No lo sabes!
-Lo sé, créeme. Además, me gusta la velocidad. Me hace sentir viva. ¿A ti no?
Sonrió y no le respondí. Miré hacia atrás. Los tres chicos estaban de lo más felices jugando. Ni se daban cuenta que estábamos andando a casi el triple de la velocidad permitida. Me aferré al asiento y traté de calmarme. Pero no podía. En cualquier momento nos podía pasar algo. Alice entró al camino que llevaba a su casa. Respiré con tranquilidad cuando nos estacionamos frente al porche. Alice se bajó primero que yo. Ella se encargó de bajar a Henry y a Jack de sus asientos. Yo me bajé del auto y me encargué de bajar a Elizabeth. Entramos a la casa. Me encantaba estar en la casa de los Cullen. Me hacía sentir muy cómoda, como si fuera mi propia casa.
-¿Quién era aquel chico?-me preguntó Alice mientras nos acomodábamos en la sala.
-Era Jacob, el chico de La Push.
-Ah, ese era Jacob.
-Sí, ese era.
-¿Y qué quería?
-Darme un mensaje que su padre pensaba que era importante.
-¿Y no lo era?
-No, no lo era. Más bien era una estupidez.-dije molesta al recordar el mensaje.
-¿Por qué?
-Jacob me contó una estúpida leyenda quileute y su papá pensó que era lo mejor aconsejarme.
-¿Una leyenda quileute?
El semblante de Alice se endureció. Un escalofrío me recorrió la espina dorsal al verla tan seria.
-Pero no tiene importancia.
-Bueno, si tú lo dices…
-No me importa lo que diga una leyenda, Alice. Casi siempre son mentiras.
-Casi siempre, Bella. Uno nunca sabe cuando pueden ser verdad.
-Aunque fuese verdad, no me importaría.
-¿No?
-Así es. ¿A quién le importa si los quileutes descienden de hombres lobo?-dije.- ¿Quién en su sano juicio creería eso?
Alice se puso a reír a carcajadas. Eso haría que me dejara de preguntar por la leyenda. ¿Sabía ella que una leyenda quileute involucraba a su familia? ¿Por qué había insistido tanto con el tema? El comportamiento de Alice hacía que mis sospechas crecieran.
-Parece que Elizabeth tiene sueño.-la voz de Alice me sacó de mis pensamientos.
Miré a la bebita y la vi bostezar. Le sonreí a Alice y ella me sonrió de vuelta.
-¿Por qué no la pones a dormir?
-¿Yo?
-Así es.
-Pero…
-Eres lo más parecido a Edward que conoce.
-¿Edward? ¿Qué tiene él que ver en todo esto?
-Edward es el encargado de cuidarla…
-Cierto.-recordé de repente.
-Anda a hacerla dormir.
-Bueno, si insistes.
-¡Yupi!-dijo emocionada.
-¿Dónde duerme Elizabeth?
-En la habitación de Edward.
Alice me arrastró hasta el segundo piso contra mi voluntad. Cuando había nombrado la habitación de Edward, entré en pánico. ¿Cómo sería? Nunca había subido al segundo piso. No me lo habían prohibido, pero nunca me habían ofrecido un recorrido por la casa. Así que había asumido que no deseaban mostrar su intimidad. Yo llevaba a Elizabeth en mis brazos. Henry y Jack se habían quedado en la sala, jugando. Llegamos a la última puerta del vestíbulo y nos detuvimos.
-¿Qué pasa?-pregunté.
-¿Estás lista?-me preguntó emocionada.
-Pareces muy emocionada…
-¡Es que eres la primera chica –que no es de la familia- en entrar a la habitación de Edward!
-¿Eso es malo?
-¡Para nada!-dijo- ¡Al contrario, es emocionante!
Alice abrió la puerta lentamente. La habitación de Edward tenía vista al sur y un enorme ventanal. La pared de la cara oeste estaba totalmente cubierta por una sucesión de estantes repletos de CD. En el rincón había un sofisticado aparato de música. Lo que más me llamó la atención era que no había cama. En su lugar había un espacioso y acogedor sofá de cuero negro. Al lado del sofá, había una cuna rosada.
-No es gran cosa, pero a Edward le gusta.-dijo Alice.
-No tiene cama.
-Es porque a Edward no le gusta dormir en una cama como a nosotros.-Alice puso los ojos en blanco.- Es el más extraño de nosotros.
-Eso parece.
-Te dejo tranquila. Suerte con Elizabeth.
Alice salió de la habitación y me dejó sola junto a Elizabeth. Ella seguía bostezando de vez en cuando y se acurrucó contra mi pecho para acomodarse. Recorrí la habitación de Edward, fijándome en cada detalle. Como si eso me fuera a dar más información sobre él. Con mucho cuidado encendí el equipo de música. Una suave melodía de piano comenzó a sonar. Me acomodé con Elizabeth en el sillón y comencé a acunarla. Había algo extraño en esa melodía. Sentía que la había escuchado antes. Poco a poco, mis ojos comenzaron a cerrarse. Hasta que quedé sumida en un profundo sueño.
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Alice POV.
Sentí como Bella recorría la habitación de Edward y sonreí.
-La tía Bella está tratando de conocer mucho mejor a Edward.-les conté a Henry y a Jack.
Henry me miró con cara de "no entiendo lo que me estás diciendo" y siguió jugando con sus juguetes. Jack ni me miró y siguió concentrado en la televisión. Bella prendió el equipo de Edward y la melodía de piano que Edward había grabado hace pocos días, comenzó a sonar. Sonreí.
-Todo está saliendo como lo vi.-susurré.
Con mi mano derecha –y con mucho cuidado- comencé a acariciar el cabello de Henry. Él rió y se acercó a mí. Para jugar a mi lado. Seguí acariciándolo. Y él siguió jugando.
-¿Jack?-pregunté.
Él volteó y me miró.
-¿Extrañas a Rosalie?
Él asintió.
-¿Mucho?
Él volvió a asentir.
-Volverá pronto. Te lo prometo.
Jack volvió a mirar televisión. Por lo que había visto, todos iban a llegar en –aproximadamente- cinco minutos. Ya venían en camino. Los cinco minutos se me pasaron volando. En un abrir y cerrar de ojos, Rosalie apareció en el umbral de la puerta de la sala. Jack sonrió al verla y extendió sus brazos hasta ella.
-¿No vas a caminar?-le preguntó Rosalie.
Jack se paró del suelo –obedeciendo lo que Rosalie le había dicho- y caminó hasta donde ella estaba. Ella lo tomó en brazos y lo tapizó a besos.
-Veo que lo extrañaste.-reí entre dientes.
-No sabes cuánto.-dijo.
-¿Cómo se portó mi campeón?-preguntó Emmett.
Jack comenzó a reír cuando lo vio. Y extendió sus brazos para que Emmett lo tomara en brazos. Él lo hizo y lo levantó en el aire. Inmediatamente Jack comenzó a reír a carcajadas. Le gustaba jugar al avioncito con Emmett. Jazz entró y se sentó inmediatamente en el suelo. Henry se paró con un poco de dificultad del suelo y caminó con pasos torpes hacia Jazz. Carlisle y Esme entraron a la sala y se sentaron. Él último en entrar fue Edward.
-¿Dónde está Elizabeth?
-Con Bella.
-Iré a buscarla.-dijo Edward.
Agarró las llaves de su Volvo y comenzó a caminar hacia la puerta. No será necesario, Edward. Pensé. Edward dio vuelta atrás y volvió a la sala. Me miró arqueando una ceja.
-¿Por qué no lo será?
-Porque Bella está arriba.
-¿Qué?-me preguntó Esme.
-Está durmiendo junto a Elizabeth en tu habitación, Edward.
-¿Por qué?-me preguntó.
-No lo sé. Fue a hacer dormir a Elizabeth y se quedó ella dormida.
-¿Por qué?-volvió a preguntar.
-Al parecer, puso un CD que había en tu reproductor…
Edward frunció el ceño y subió corriendo las escaleras. Esme me miró preocupada, al igual que Carlisle.
-¿Qué tipo juego estás jugando, Alice?-me preguntó Carlisle.
-Uno que se llama "Alice siempre sabe lo que pasará".-le respondí.- Sé lo que hago. Créanme cuando les digo que es para mejor.
-Eso espero.-dijo Esme.- Estamos hablando de una humana, no un juguete.
-Sé que no hará ningún daño.
-No está bien jugar con la humana.-me recordó Rosalie.
-Se llama Bella.
-Como sea.
-¿No estás tú jugando a ser madre con Jack?
-No es lo mismo.
-Eso crees tú.
-No se peleen.-dijo Jazz.
-Lo siento.-dijo Rosalie.
-Sí, yo también.-dije.
Nos quedamos un momento en silencio. Lo único que se escuchaba era la televisión de fondo. Mi visión se nubló. Imágenes sin sentido alguno comenzaron a pasar frente a mis ojos a gran velocidad. Hasta que se detuvieron y pude ver una escena, como si fuese una película.
"-¿No se mueren si los atraviesan con una estaca?-le preguntó Bella.
-¿Quieres intentarlo?-preguntó Edward divertido.
-No, porque presiento que saldré herida si lo hago.
-Muy sabia decisión.
Edward sonrió y acortó la distancia entre él y Bella..."
Las imágenes volvieron a moverse a gran velocidad. Sacudí la cabeza y volví a la realidad. Todo estaba como antes. Sonreí al pensar en mi visión. Así que pasaría después de todo. ¡Y sería pronto! Que feliz sería cuando ocurriese. Traté de que nadie se diera cuenta de que había tenido una visión. Pero no era fácil esconderlo de Jasper. Él me miró con curiosidad. Negué con la cabeza para decirle que no era nada malo. Y con eso se quedó tranquilo. Lo observé detenidamente jugar con Henry.
-¿Carlisle…?-pregunté.
-¿Qué pasa, Alice?
-¿Por qué ni Jack ni Henry hablan?
-Buena pregunta.-dijo Emmett.- Llevo semanas tratando que Jack diga Emmett u oso pardo…pero no dice nada.
-Quizás sea porque no desea decir oso pardo.-Rosalie bufó.
-¿Cómo lo sabes?
-¡Emmett! No le enseñes esas cosas…enséñale a decir cosas más importantes…
-No me interesa escuchar sus peleas matrimoniales.-dije.- Carlisle, ¿sabes por qué puede ser?
-Puede ser porque vivieron un evento muy traumático.
-¿El abandono de su madre?-preguntó Esme.
-Puede ser. Nosotros no sabemos nada de su vida pasada. Puede que les haya pasado algo peor, no lo sabemos.
-¿Y cuándo comenzarán a hablar?-preguntó Rosalie.
-Cuando ellos lo decidan.-dijo Carlisle.- Es algo que ellos harán cuando se sientan en confianza o cuando tengan algo que decir. Es un proceso que depende exclusivamente de ellos. No hay que forzarlos.
Iba a decir algo más, pero apareció Edward de la nada. Él iba cargando a Bella en sus brazos.
-¿Ya te la llevas?-le pregunté.
-Es lo mejor.-me dijo.
-Déjala dormir un poco más en tu habitación.-dijo Esme.
-Esme…-replicó Edward.
-¿No crees que será extraño para ella si se despierta en su cama y no sabe cómo llegó?
-Además, se despertará dentro de poco.-le dije.- Lo he visto.
Edward subió las escaleras refunfuñando y dejó a Bella en su sofá. Luego, bajó y se quedó junto a nosotros. Se sentó en su piano y comenzó a tocar. Emmett seguía jugando al avioncito con Jack. Rosalie se sentó en un sillón a leer una revista. De vez en cuando, la dejaba de lado para observarlos. A la hora, Bella bajó por las escaleras. Venía algo somnolienta. Bostezó y se refregó los ojos. Se quedó paralizada al ver que todos estaban en la sala. Sus mejillas se tiñeron de rosa intenso. Su corazón se aceleró. Edward paró de tocar el piano y la miró.
-¿Deseas que te lleve a casa, Bella?
-Yo…-dijo avergonzada.- Lo siento.
-¿Por qué?-le preguntó amablemente Esme.
-Por quedarme dormida.
-No pasa nada, Bella.-le dije.- Es algo normal.
-Pero igual…
-No te preocupes.-dijo Carlisle.- Nuestra casa es como tu casa.
-Gracias.
-¿Quieres que te vaya a dejar?-le ofrecí.
-Bueno.
Me paré del suelo y tomé las llaves del Volvo de Edward. Él me miró enfadado. Tenía el ceño fruncido. Déjame pasar un rato con Bella. No eres el único que la aprecia. Edward soltó un gruñido casi inaudible para Bella. Salimos de la casa y Bella corrió al auto. Me subí y prendí el motor.
-¿Te pasa algo, Bella?
-¡Qué vergüenza!-Bella escondió su rostro detrás de sus manos.
-No pasó nada, Bella.
-¿Edward me vio en su habitación?
-Sí.-respondí.
-¡Ay, no!
-¿Qué tiene de malo?
-¡Todo, Alice!
-Bella…-tenía una duda y me estaba molestando.
-¿Qué?-preguntó tímidamente.
-¿Estás enamorada de mi hermano?
Sabía que todos me habían escuchado. Todavía no salíamos de la casa y estábamos en el área de audición de mi familia. Bella descubrió su cara. Tenía las mejillas rojas y le temblaba el labio inferior.
-¿Eso…eso está mal?- me preguntó tímidamente.
-Yo…
-Por favor no le digas nada…-me rogó.
-¿Por qué no?-le pregunté sorprendida.
-Porque necesito aclarar algunas cosas con él antes.
-No creo que…
-Por favor, Alice. Déjame hacerlo. Necesito hacerlo. No se entrometan esta vez.
-¿Entrometernos?
-Ya lo han hecho antes y sé que lo harán de nuevo. Dame una oportunidad.-me rogó.
Sin dejar de mirar a Bella aceleré y salí del terreno de nuestra casa. Bufé y fijé mi mirada en el camino.
-Como desees.
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Gracias por los comentarios. Espero que continúen dejando reviews...háganlo por Edward XD
Surfer Babe 69
