So Wrong, It's Right
Disclaimer: Twilight no me pertenece, al igual que sus personajes. Todo esto pertenece a Stephenie Meyer.
Lean y comenten: Dirty Sexy James: 4081501 (Harry Potter)
Someone to Save You: 4247900 (Twilight)
You call it Madness, I call it Love: 4190620 (Twilight)
º0º0º0º0º
Capítulo Diez: La Promesa.
Bella POV.
Un secreto. Eso era lo que nuestra relación era. Ni su familia ni la mía lo debían saber. Esa era la condición que él me había impuesto para que fuésemos novios. Y yo la había aceptado. Para poder estar juntos –a solas- se había ingeniado un montón de excusas. O yo fingía sufrir un accidente, o él fingía preocupación porque yo me sentía mal. De cualquier forma, terminábamos detrás del gimnasio besándonos con pasión. Cuando no estábamos en el instituto, yo me la pasaba en su casa. Allí no podíamos hacer nada, pero el sólo hecho de estar cerca de él, me hacía sentir bien. Lo que más me gustaba eran las noches. Él lograba -de alguna forma- escabullirse dentro de mi habitación sin que Charlie se diera cuenta y pasaba toda la noche a mi lado. Así yo podía dormir abrazada a su cuerpo y él podía contar todas las veces que lo nombraba entre sueños.
-Todavía hueles mal.-me dijo mientras que -con su dedo- jugaba con mi cabello.
Puse los ojos en blanco y dejé de lado el libro estaba leyendo. Habían pasado dos semanas desde que había visto a Jacob y, según él, todavía olía mal.
-¿Cuándo voy a dejar de oler mal, según tú?-pregunté con sarcasmo.
-No lo sé.
-Dame una solución, Edward. Me he duchado dos veces al día durante estas dos semanas.
-Al parecer, eso no sirve.
-¿Qué quieres que haga?
-No se me ocurre nada.
-A mí se me ocurre una idea.-dije con tono juguetón.
-¿Qué se te ocurre?
-Bueno, tú podrías abrazarme más seguido…
-¿Ah, sí?
-Sí…
-¿Y qué gano yo con eso?
-Abrazarme más y sácame ese olor que tanto te molesta.
-Me gusta tu solución.
Se acercó más a mi cuerpo. Los dos estábamos tirados sobre mi cama. Comenzó a hacerme cariño con su nariz en mi mejilla. Sus brazos rodearon mi cuerpo y con sus labios, recorrió mi rostro hasta llegar a mis labios. Reí como una tonta cuando comenzó a darme besos cortos por todo el rostro, hasta bajar a mi cuello. Él iba a hacer el siguiente movimiento, cuando sonó su celular. Lo sacó de su bolsillo y se apartó un poco de mí.
-¿Sí?-preguntó.
Escuché una voz femenina hablando con él. Fruncí el ceño y él me lanzó un beso.
-Sí, Rosalie. Estoy en la cola del supermercado.-me guiñó un ojo.- No es mi culpa que el cajero sea lento. ¿Qué quieres que haga?
La voz al otro lado le gritó algo. Él puso los ojos en blanco e hizo como si estuviera imitando a Rosalie.
-Ok, ok. Apuraré al cajero. Sí, Rosalie, te llevaré el chocolate que Jack pidió. Ok, nos vemos.
Colgó e hizo una mueca de desagrado.
-Me tengo que ir.-me dijo.
-¿Qué pasó?-le pregunté divertida.
-Jack quiere comer chocolate o sino no se irá a dormir.-negó con la cabeza.- Rosalie lo tiene muy malcriado.
-¿Y Elizabeth?
-Está durmiendo, como la dejé. Soy el mejor para criar niños.
-¿Qué tiene de malo la crianza de Henry?
-Aparte del hecho de que Alice le cambia la ropa cada diez minutos, no se me puede ocurrir nada más…
Reí por el comentario que había hecho. Se paró de mi cama y antes de que saliera por la ventana, lo detuve.
-¿Qué ocurre?-me preguntó.
-Tenemos que hablar.
-¿Sobre qué?
-Sobre ti.
-¿Qué pasa conmigo?
-Quiero saber más de ti.
-Pero Bella, este no es el momento más indicado.
-Por favor. Quiero saber más sobre tu historia personas y sobre cómo…bueno, tú sabes.
-Ok.
-¿De verdad?
-Sí, pero ahora duerme.
-¿Cuándo hablaremos?
-Cuando tengamos nuestra cita.
-¿Cita?-pregunté emocionada.
-Así es. Alguno de estos días, te pediré que tengamos una cita.
-Espera un momento. ¿Uno de estos días?
-Así será una sorpresa. ¿Es que no te gustan las sorpresas?
-No me gustan, pero por ti, puedo soportarlo.
Me lanzó un beso y salió por mi ventana. Abracé mi almohada y sonreí como tonta. Ay, Edward era tan perfecto. ¡Cuánto lo amaba! Me quedé dormida enseguida. Tenía tantas ganas de que fuera mañana, que la emoción me agotó. A la mañana siguiente me desperté con una gran sonrisa en el rostro. Me puse la ropa más bonita que tenía. Uno nunca sabía la sorpresa que la vida le podía dar. Tarareé durante todo el trayecto al instituto. Me estacioné donde siempre y cuando volteé a ver a los Cullen donde siempre me esperaban, me llevé una sorpresa. Salí del Monovolumen y corrí hacia la multitud que estaba reunida en la entrada.
-¡Córrete!-le dije a un estudiante que estaba allí.
-¡Hey, yo estaba primero!
-¡Déjenme pasar!-dije.
Comencé a apartar a todas las personas que estaban en mi camino. Mientras avanzaba hacia el centro de la multitud, comencé a darme cuenta que todos los alumnos reunidos eran mujeres. Sentía en mi corazón que en el centro estarían los Cullen y me aterrorizaba pensar que algo malo les había pasado. La última persona entre los Cullen y yo era la señora Cope. La empujé con fuerza, provocando que ella cayera al suelo estrepitosamente.
-¿Bella?-me preguntó Alice extrañada.
-¿Qué diablos pasa?-pregunté exaltada.
-Bueno…-dijo Jasper.- Acabas de tirar a la señora Cope al suelo.
-Aparte de eso.-dije ignorando el hecho de que varias chicas estaban ayudando a la señora Cope a pararse.
-Nada.-dijo Emmett.
-¿Nada?-pregunté- ¿Qué hace toda esta gente acá?
-Vinieron por los chicos.-me dijo Edward.
-¿Qué chicos?
Miré mejor la escena. Edward tenía a Elizabeth en sus brazos. Emmett tenía a Jack sentado sobre los hombros. Y Alice tenía a Henry en sus brazos.
-Esos chicos.-susurré.
-¿Qué pensabas que había pasado?-me preguntó Rosalie.
-Eh…-no quería admitir lo que estaba pensando.
-¿Bella?-preguntó Alice.
-No voy a decir en qué pensé.-dije.
-No te iba a preguntar eso.
-Ah, lo siento. ¿Qué pasa, Alice?
-¿Por qué estás vestida tan…linda?
-Porque uno nunca sabe lo que puede ocurrir.-dije.
-Que positiva.-dijo Emmett.
-Siempre lo soy.
Sonreí. Me acerqué a la señora Cope y la ayudé a pararse.
-Lo lamento, señora Cope. Pensé que había ocurrido algo malo.
-Fíjate mejor, Isabella.
-Lo lamento.-volví a decir.
La señora Cope se marchó. La multitud comenzó a dispersarse, dejándome sola con los Cullen. Suspiré y Edward me sonrió.
-¿Quieres cargar a Elizabeth?
-Bueno.
Edward me pasó a Elizabeth y yo la tomé en brazos con mucha alegría. Ella sonrió al verme y comenzó a jugar con mi cabello. De repente, escuché un grito. Todos volteamos y vimos a Jessica. Estaba parada a escasos metros de nosotros y me miraba con horror y enfado.
-¿Qué le pasa?-pregunté.
-Está celosa.-me dijo Edward.- Piensa que Elizabeth podría ser nuestra hija.
-¿Cómo lo sabes?
-Simplemente lo sé.-dijo
-Como digas.
-¿Vamos?-preguntó Rosalie.
-Hey, tengo una pregunta.
-¿Qué pasa, Bella?-me preguntó Jasper.
-¿Por qué están los chicos acá?
-Esme tenía que salir.-me respondió Edward.- Y nos pidió que los traigamos al instituto.
-Ya veo.
-Bella…-me dijo Alice.
-¿Qué pasa?
-Cuida tus pasos.
-¿Qué?-pregunté desconcertada.
-Ten cuidado por donde caminas.
-¿Por qué?
-Es sólo una recomendación.
Arqueé una ceja. Edward me había dicho que su familia era "especial", pero nunca me había dicho de qué forma lo eran. Tenía mucha curiosidad por saber en qué forma eran especiales. Edward y yo nos dirigimos a nuestra clase. Le entregué a Edward a Elizabeth. Me daba vergüenza entrar con ella al salón. Sabía que los rumores ya habían comenzado a correr, pero no quería avivarlos más. Nos sentamos en nuestro puesto y - enseguida- un grupo de chicas se acercó a Edward para ver a Elizabeth. Claro, esa era su excusa. Pero yo no me la tragaba. Sabía que todas esas chicas estaban allí sólo para ver a Edward. Angela me llamó desde su puesto. Me paré y fue a ver que necesitaba.
-¿Qué pasa?-le pregunté.
-¿Quién es ella?
-Es una de los bebés que encontraron los Cullen.
-Ah.-dijo.
-¿Quién pensabas que era?
-No lo sé.-se encogió de hombros.
-Angela….
-Quería comprobar si los rumores eran falsos o no.
-¿Qué rumores?
-Lo que corren con respecto a los bebés y los Cullen.
-¿Qué dicen?
-Que el motivo por el cual conoces a los Cullen es por la bebita esa.
-O sea, yo los conocí cuando ellos llamaron a mi padre para que comenzara una investigación.
-Los rumores hablan de otro tipo de encuentro.
-¿Qué?-pregunté desconcertada.
-Los rumores dicen que el bebé que tiene Edward en sus brazos es tu hija.
-¿Mi hija?-la miré con los ojos abiertos de par en par.
-¿Te sorprende el rumor?
-O sea…me esperaba rumores. Pero no ese tipo de rumores.
-Es mentira, ¿cierto?
-¡Obvio que sí! ¡Soy muy joven para tener hijos!
-Que bueno.-suspiró aliviada.
-No me digas que te lo creíste…
-Sólo por un momento. ¡Pero no te enfades!
-¿Por qué?
-Porque últimamente has estado muy cercana a Edward y la gente habla…
-¿Qué dice la gente?
-Que eres la "amante" de Edward.
-¿Amante?
-Tú sabes…
-No, no lo sé.
-La amante en este caso es la chica con la que tiene sólo una relación física. O sea, tú y Edward lo único que hacen es saciar sus deseos…
-Ya entendí.-la detuve.- ¿Quién es capaz de decir eso?
-No lo sé.-dijo mirando a Jessica.
-¿Eso lo dijo Jessica?-arqueé una ceja.
-No voy a decir nombres.-me dijo divertida.
-Sabía que Jessica estaba celosa, pero nunca pensé que fuese tanto como para inventar rumores.
-Uno nunca sabe.-se encogió de hombros.- Pero… ¿Es verdad?
-No.-dije.
-Pero te gusta, ¿cierto?
-Eso ya te lo dije.-me sonrojé.
-¡Que tierno!-dijo Angela emocionada.
-Cuando pase algo, serás la primera en saber.
-Eso espero.-me sonrió dulcemente.- Pero no quiero ningún tipo de detalle sucio…
Angela rió cuando me dijo eso. Yo puse los ojos en blanco y sonreí. El profesor entró al salón. El grupo de chicas que estaba al lado de Edward se dispersó y pude volver a mi asiento con tranquilidad.
-¡Por fin!-dije.
-¿Qué?
-El mar de hormonas se calmó.
Él rió por mi comentario. Sabía perfectamente a lo que me refería. Y sabía que eso me ponía celosa. El profesor frunció el ceño cuando vio que Edward tenía a Elizabeth.
-Esta clase no es una sala de cuna, señor Cullen.
-No sé si la señora Cope le habrá informado, pero mi madre tuvo un compromiso hoy.
-¿Y qué significa eso?-preguntó mientras leía una nota.
-Que yo y mis hermanos estamos encargados de cuidar a los chicos.
-¿Son sus hermanos menores?-preguntó.
-No. Son tres hermanos huérfanos que encontramos fuera de nuestra casa y los estamos cuidando hasta que el jefe Swan encuentre a la madre.
Un colectivo "Awwwww" se escuchó. Fruncí el ceño y miré con odio a las chicas que estaban en el salón. Edward estaba recibiendo mucha atención por parte de esas chicas. Y eso me molestaba.
-Mientras no se ponga a llorar, no hay problema que el bebé se quede. ¿Entendido, señor Cullen?
-Sí, señor.
El profesor comenzó con su clase. Pude notar que todas las chicas del salón tenían su vista fija en Edward. Elizabeth estaba muy entretenida jugando con los dedos de Edward, así que no notaba nada. Extendí la mano para acariciarle el cabello a Elizabeth y escuché un par de gruñidos. Volteé y el grupo de chicas me miraban feo. Ja, ahora ellas estaban celosas. Seguí con lo que estaba haciendo. No iba a dejar que un par de chicas con hormonas revolucionadas por MI novio me arruinaran el día.
-Te odian.-me susurró Edward.
-Lo sé.-sonreí maliciosamente.
-No te pongas celosa.
-No estoy celosa.
-Bella, te conozco.
-No estoy celosa. Sólo estoy molesta por la atención que estás recibiendo.
-¿La cita te haría sentir mejor?
-Mucho mejor.-sonreí.
-Lo supuse.
-¿Cuándo será?
-Todavía no lo sé.
-¬¬
-Tranquila, ya vendrá nuestra cita. No te desesperes.
-Más te vale.
Guardó silencio por un momento. Luego, volvió a hablarme.
-Angela piensa que nos vemos tiernos los tres.
-¿Cómo lo sabes?
-Te dije que soy especial.
-Quiero detalles sobre tu condición de especialidad.
-Ya lo sabrás todo.
La clase paró rápido, al igual que las siguientes clases. Tenía curiosidad de ver a los Cullen alimentar a los chicos. Ahora que sabía que los vampiros no comían –comida humana- me parecía tan extraño verlos con bandejas repletas de comida frente a ellos. Entré al comedor y me dirigí a la mesa de los Cullen. Me senté y observé divertida la escena.
-¡Ay no!-dijo Alice.- ¡Ya te manchaste Henry! ¿Qué voy a hacer contigo?
-Alice, a Henry no se le cayó la cuchara, tú la botaste.-dijo Jasper.
-Voy a tener que cambiarte de ropa, Henry.-dijo Alice ignorando lo que Jasper había dicho.
-¿De nuevo?-preguntó Emmett.
-Cuida a tu chico, Emmett.-le regañó Alice.- Yo y Jazz nos encargamos de Henry.
-Jack se porta muy bien. ¿Cierto, campeón?
Jack asintió y siguió comiendo. Rosalie y Emmett se cercioraban que Jack comiera toda su comida. Y al parecer, Jack comía con muchas ganas. Edward era el más divertido para observar. Elizabeth no quería comer lo que Edward le trababa de dar. Así que Edward estaba luchando para que Elizabeth se alimentara.
-Déjame.-le dije.- Yo lo hago.
-No podrás, Bella.-suspiró resignado.- Elizabeth no quiere comer.
-¿Puedo intentarlo?
-Adelante.
Me pasó la cuchara e intercambiamos puestos. Traté de darle una cucharada y ella no quiso aceptarla.
-¿Ves? No quiere comer.
Lo ignoré y probé una cucharada. La comida estaba deliciosa y me sorprendió que lo fuera. La comida para bebés siempre –o casi siempre- era asquerosa. Elizabeth me observó atentamente y abrió la boca para que le diera de probar. Y así lo hice. Elizabeth saboreó la comida y me pidió más.
-¿Cómo diablos lo hiciste?-me preguntó sorprendido.
-Secreto de mujer.-le dije.
-Oh, vamos.- insistió.- Cuéntame.
-Tienes que probar la comida antes y hacerle pensar que está deliciosa. Todo el mundo sabe eso.
-Bueno, yo no lo sabía.
-¿Esme no te lo contó nunca?
-No.
-¿Por qué?
-Porque a Edward no le gusta alimentar a Elizabeth.-dijo Rosalie.
-¿Por qué no?-le pregunté a él.
-Porque si la alimento, creo un vínculo estrecho con ella. Y si eso llegase a pasar no querré apartarme nunca más.-me dijo.
-Ya veo.-dije.- Si quieres, yo puedo hacerlo.
-No te preocupes por eso. Esme se encarga.
-Hablando de Esme, ¿Qué tenía que hacer?
-Trámites legales.-dijo Jasper.
-¿Está en problemas?
-No.-dijo Emmett.- Tenía que ver algo sobre el testamento.
Para cualquier persona eso sonaba razonable. Para mí –que sabía cuál era su secreto- sonaba ridículo. Aún así asentí y seguí alimentando a Elizabeth. Sabía que Edward se estaba matando de la risa. Y si no fuese por mi auto control, yo también hubiese estado riendo. Alice y Jasper se pararon de la mesa.
-¿Dónde van?-preguntó Edward.
-A cambiar a Henry.-dijo Alice.
-Alice, él puede vivir con una mancha en su ropa.-le dijo Rosalie.
-Quizás el pueda, pero yo no. Como buena madre me gusta tener a mi hijo siempre presentable.
Alice se dio media vuelta y se marchó feliz de la vida. Jasper puso los ojos en blanco y la siguió.
-Pobre Henry…-dijo Rosalie.- Tuvo la mala suerte de que le tocara una madre que siempre está a la moda…
-Muy buena apreciación.-dijo Edward.
-Mami Rose…-dijo una vocecilla.
Los cuatro miramos a Jack. Él se sonrojó y bajó la mirada.
-¿Jack?-preguntó Rosalie sorprendida.
-Tengo hambre.-dijo Jack.
-¡Estás hablando!-dijo emocionada.
Él asintió. Rosalie se lanzó sobre él y lo abrazó. Luego, lo tapizó de besos.
-¿Cómo puede ser eso?-pregunté.
-No lo sé.-dijo Edward.- Es extraño.
-Eso da lo mismo. ¡Tenemos que celebrar!-dijo Emmett.- ¿Qué deseas hacer, Jack?
-Esto es muy aburrido, papi Emmett.
-Entonces nos iremos.-dijo Rosalie.- A donde tú desees.
-¿Podemos ir a casa? Quiero jugar contigo.-apuntó a Emmett.
-Pues eso haremos entonces, campeón. ¿Listo para irte?
-Déjalo que se termine su comida.-dijo Rosalie.
Jack rió y terminó de comer su comida.
-¿Sabías que esto iba a pasar?-le preguntó Emmett a Edward.
-Sabía que lo quería intentar.- Edward se encogió de hombros.- Pero no sabía que se iba a decidir por este momento en especial.
-¡Estoy tan feliz!-dijo Rosalie.
Por primera vez, la veía feliz de verdad. Al parecer, tener a Jack en su vida la hacía feliz. Cuando Jack terminó de comer, los tres se pararon y se marcharon.
-Eso es algo que no me esperaba.-comenté.- ¿Cómo lo sabías?
-Porque soy especial.-me sonrió.
-Sé que eres especial.-puse los ojos en blanco.- Pero me gustaría saber detalles.
-Ya te lo dije…
-En la cita.-repetí.- Espero que sea pronto, o si no me pondré a buscar en internet.
-No creo que encuentres mucha información verdadera.-rió entre dientes.
-Ya verás. Buscaré en google "vampiros vegetarianos". Veamos que me sale…-le saqué la lengua.
-Me gustaría saber que encuentras. Si encuentras algo interesante, házmelo saber.
-Vaya, estás muy gracioso hoy.-dije con sarcasmo.
-No, es porque estoy feliz.
-¿Estás feliz?-le pregunté sonriendo.
-Así es. Tú me haces estar así.-dijo con sencillez.
-Tú también me haces estar así.-le sonreí.
-Me gusta cuando te sonrojas.
Con su mano acarició mi mejilla, lo que provocó que me pusiera aún más roja. Bajé la mirada, avergonzada de lo que estaba pasando. El rió entre dientes y no quitó su mano de mi mejilla.
-Todo el mundo va a sospechar.-susurré.
-Que sospechen. Me cansé de ocultarlo.
-Pero tú dijiste…
-Sé lo que dije. Pero lo he estado pensando mejor.
-¿Y?
-He llegado a la conclusión de que me gusta que me vean contigo.
-¿Por qué no querías que nos vieran juntos antes?
-Porque si te llegaba a pasaba algo…
-Tú serías el culpable.
-Así es.
-¿Qué te hizo entrar en razón?
-Alice.
-¿Alice?
-Así es.
-¿Ella sabe?
-Sí.
-¿Cómo?
-Te lo contaré en nuestra cita.
-¡Y dale con lo de la cita!-dije molesta.- ¿Cuándo me contarás todo? Y ¿Cuándo será nuestra cita?
-No lo sé.- iba a regañarlo, pero él me detuvo.- Pero después que tengamos nuestra cita, lo nuestro será oficial.
-¿Lo prometes?
-Lo prometo.-susurró para que solamente yo lo pudiera escuchar.
Sonreí de oreja a oreja. Me gustaba como sonaba eso. Oficial. Muchas chicas del instituto se morirían de celos. Edward se acercó a mí peligrosamente y me susurró en el oído:
-Se paciente Bella Swan. Ya llegará el momento en que todo el mundo te mire con envidia porque te he elegido a ti como mi novia.
Se alejó un poco de mí y yo sonreí.
-Estoy esperando ese momento con ansias.
Volvió a acercarse a mí y fundió nuestros labios en un dulce beso que despertó la envidia de muchas. Nos separamos él se paró. Yo lo seguí. Pero –al pararme- me tropecé con mis pies. Edward me agarró antes de que me pegara contra el suelo.
-Gracias.-susurré.
-Eres un imán para los accidentes.
-Pero tú siempre estarás allí para cuidar que no me caiga y me mate.-bromeé.
Él sonrió y me ayudó a pararme. Caminamos hacia nuestra siguiente clase. Y yo pensé en lo que Alice me había dicho. ¿Cómo sabía ella que esto iba a pasar?
º0º0º0º0º
Lo siento, lo siento, lo siento! No quería subir el capítulo tan tarde, pero estaba llena de cosas que hacer!!!! Espero que no se enojen conmigo y que sigan leyendo. Lo siento!!!!
Surfer Babe 69
