So Wrong, It's Right

Disclaimer: Twilight no me pertenece, al igual que sus personajes. Todo esto pertenece a Stephenie Meyer.

Lean y comenten: Dirty Sexy James: 4081501 (Harry Potter)

Someone to Save You: 4247900 (Twilight)

You call it Madness, I call it Love: 4190620 (Twilight)

º0º0º0º0º

Capítulo Trece: Conversaciones.

Bella POV.

Convencer a Edward de que me acompañara hasta dentro de mi casa había sido fácil. Le dije que –cómo no había ni una luz prendida dentro- estaba preocupada por Charlie. Me acompañó a buscarlo por todas partes. Hasta que encontramos una nota suya diciendo que no estaba en casa. Él arqueó una ceja y me miró.

-Bella…

-¿Qué pasa?-pregunté con inocencia.

-¿Qué planeas?

-¿Yo? Nada.

-No te creo. Bella…

-¿Qué?

-Sé que estás planeando algo…si no me cuentas, llamaré a Alice y…

Me acerqué a él y lo callé con mis labios. Todo comenzó como un simple beso y pensé que ahí terminaría, ya que Edward estaba con su estúpida campaña de ser responsable. Pero me equivocaba. Las manos de Edward se colocaron en mi cintura y acortó a cero el espacio que había entre nuestros cuerpos. Sentí la pasión que me transmitía. Para que no muriera a causa de la falta de aire, Edward se encargaba de separar nuestros labios de vez en cuando para que yo tomara una bocanada de aire y continuáramos. Se encargó de subirme hasta mi habitación, de quitarme el abrigo y los zapatos. Para luego, tirarme –con delicadeza- sobre mi cama. Él se colocó sobre mí y separó nuestros rostros.

-Más.-susurré.

-Eres todo un caso, Bella.-sonrió.

-Más.-susurré ignorando por completo su comentario.

Volvió a unir nuestros labios. Sentí como sus manos trataban de buscar el cierre de mi vestido, para bajarlo y despojarme de éste. Me gustaba hacia donde se estaba dirigiendo todo esto. Dejó mis labios para concentrarse en besar mi cuello. Sus besos provocaban que me diera risa de vez en cuando. Mientras Edward luchaba por tratar de sacarme el vestido, yo me encargué de desabotonarle la camisa y sacársela. Al verlo sin camisa, agradecí a Dios por darme la oportunidad de salir con un dios griego en persona. Si las chicas del instituto me vieran, estarían tan celosas. Edward logró sacarme el vestido y dejarme en ropa interior. Se alejó un poco para verme mejor. Le sonreí para que tomara confianza para dar el siguiente paso. Eso iba a hacer, cuando escuché como la puerta principal se abría estrepitosamente.

-Charlie.-susurré aterrorizada.

-¡¡¡¡Edward Cullen!!!!-chilló Alice desde el primer piso.

Edward suspiró resignado. Se levantó y se colocó la camisa.

-¿Dónde vas?

-Yo me encargo de esto.-me dijo.

Ni siquiera se abotonó la camisa. Bajó hasta la sala. Inmediatamente Alice comenzó a regañarlo. Me paré de mi cama y me puse el vestido para bajar a ver qué estaba pasando. En mi sala no sólo estaba Alice, sino que se encontraban todos los hermanos Cullen. Todos voltearon a verme. Me asusté al ver la cara de enfado de Alice.

-Diles, Bella.-me dijo Edward.

-¿Qué?

-Que no te estaba comiendo.

-Edward no estaba tratando de comerme.-les dije algo avergonzada.

-Eso parecía en mi visión.-dijo Alice.- Edward, vi como te acercabas peligrosamente a su garganta.

-¿Es que ahora no puedo tratar de tener un poco de intimidad con mi novia?

-No cuando se trata de una humana.-dijo Rosalie.- Sin ofender, Bella.

-No me ofendo, Rosalie.-le dije.

-Son muy exagerados.-dijo Edward.

-¿Qué pasó con eso de ser responsable?-preguntó Emmett.

-Bella me hizo cambiar de opinión.-dijo Edward.

-¿Bella?-preguntó Jasper con tono de "¿Hablas enserio?".

-¡Hey!-dije ofendida.

-Lo siento, Bella.-me dijo Jasper.

-Ya basta todos.-dijo Edward.- Yo puedo hacer lo que sea que quiera hacer. Yo sé controlar mis instintos y sé hasta dónde llegan mis límites.

-Eso espero.-dijo Alice.- Pero -por si acaso- estaré pendiente de tu futuro durante esta noche.

-Lo que sea más seguro, Alice.-dijo Edward.

Alice se quedó en silencio. Su mirada se apagó y se perdió en el horizonte. Todos guardaron silencio y miraron fijamente a Alice. Edward cerró los ojos y se concentró en algo. Me acerqué a Edward, con miedo. No tenía idea de qué estaba pasando y eso me asustaba. Me tomó de la mano para tranquilizarme. Después de un rato, la mirada de Alice volvió a la normalidad. Edward volvió a abrir los ojos y miró a Alice fijamente.

-Será mejor que se queden todos.-dijo Edward.

-¿Qué vio Alice?-preguntó Emmett.

-James.-dijeron Alice y Edward al unísono.

-¿Qué hace por acá?-preguntó enfadado Jasper.- ¿No le había dicho Carlisle que no se acercara?

-No viene solo.-dijo Alice.- Esta vez trajo a su aquelarre.

-¿Cuántos son?-preguntó Rosalie.

-Tres contando a James.-dijo Edward.

-Somos más que ellos.-dijo Emmett sonriendo con confianza excesiva, como si estuviera burlando del hecho de que fuesen menos que ellos.

-¡Ni lo pienses!-le dijo Rosalie.

-¿Qué ocurre?-pregunté.

-James es el vampiro que te atacó la otra vez.-me dijo Edward.

-¿Del cual me salvaste?

-Ese mismo.

-¿Y qué pasa con él?

-Ha vuelto.-dijo Alice.- Y presiento que él y su aquelarre fueron los culpables del "choque" de los chicos de La Push.

-Pero… ¿los quileutes no tenían un pacto?-pregunté.

-Con nosotros que somos vegetarianos.-dijo Jasper.- Cualquier otro aquelarre que no lo sea, es peligroso para ellos.

-¿Qué haremos?-pregunté.

Todos me miraron cuando hablé en plural.

-Supongo que no pensarán dejarme a la deriva, ¿cierto?

-Bella, esto es más peligroso que cualquier otra cosa.

-Esperen.-dijo Alice.

Su mirada volvió a apagarse y a perderse. Alice estaba teniendo otra visión. Edward volvió a cerrar los ojos. Esta vez, sabía el porqué. Edward estaba tratando de ver la visión en la cabeza de Alice. Así sabría exactamente qué era lo que iba a pasar. Después de un rato, todo volvió a la normalidad.

-Se irán.-anunció Alice.

-¿Permanentemente?-pregunté.

-Por ahora.-dijo Edward.- Los quileutes los asustaron. James y su aquelarre no contaban con encontrarse con hombres lobo en la zona.

-¿Qué haremos?-preguntó Rosalie.

-Lo mejor será que Edward se quede cuidando a Bella y que nosotros nos vayamos a cuidar a los bebés.-dijo Alice.

-¿Edward estará bien?-preguntó Jasper.

-Lo mantendré bajo vigilancia.-dijo Alice.- Edward…

-Sé lo que debo hacer…

-Sé cuidadoso y espera hasta el momento más indicado.-le aconsejó Alice.

-Sé lo que tengo que hacer, Alice.-dijo molesto.

-Como digas.

Los Cullen salieron de mi casa sin despedirse y me dejaron a solas con Edward. Su mirada era seria. Poco a poco comenzó a caminar hacia mi habitación. Lo seguí a pocos pasos de distancia. Sabía que estaba pensando y no quería interrumpirlo. Entró a mi habitación y se sentó sobre mi cama. Cerré mi puerta y lo imité. Él suspiró.

-¿Qué ocurre?

-Esto es peor de lo que me imaginaba.-me dijo.

-Alice dijo que todo estaría bien.-dije.

-Lo sé, pero igual me preocupa. Él ha vuelto y sólo hay un solo motivo para eso.

-¿Qué?

-Tú.

Edward me miró a los ojos, esperando ver miedo en ellos. Pero se decepcionó al ver otra cosa. Le tomé la mano y se la apreté. No estaba asustada, sabía que juntos solucionaríamos este problema. Sabía que no había nada de qué preocuparse. Edward se soltó de mis manos, se paró de mi cama y comenzó a caminar por mi habitación.

-¿Qué pasa?-le pregunté.

-Todo esto es mi culpa.

-Aquí vamos de nuevo.-dije algo enfadada.

-¡Esto es importante, Bella!

-Lo sé, pero no hay motivo para que me vuelvas a hablar de lo mismo una y otra vez.

-¿Qué iba a decir?

-Esto es peligroso Bella.-dije imitándolo.

-¿Crees que lo sabes todo?

-¿Me vas a decir algo que no sabía?-pregunté enfadada.

Su tono era sarcástico y eso me molestaba. Él estebaba tratando de sacarme de mis casillas. Él quería que me enfadara con él. Y lo estaba logrando. Pero no lograba entender hasta donde quería llegar con esto. Pero estaba decidida a seguirle el juego. Lo miré a los ojos. Sus ojos estaban más oscuros de lo normal. Eso significaba que estaba sediento.

-No te quiero.

-No te creo.

-Todo lo que hemos vivido ha sido una mentira.

-No te creo.-insistí enfadada.

-¿Por qué no?

-Porque –aunque tú no me quieras- una ínfima parte de ti me desea.

-Pero sólo para comerte.

-Con eso me conformo.

Me paré de mi cama para hacerle la pelea. Si él quería jugar ese juego, yo también quería.

-¿No te da miedo que la bestia que tengo encerrada dentro de mí se libere?-preguntó enfadado.

-No.

-¿Es que no le temes a nada? ¿Es que acaso eres tan valiente como predicas?-preguntó con sarcasmo.

-No soy tan valiente, ya que le temo a algo.

-¿A qué sería?

-Sólo tengo miedo a perderte. Ya te lo he dicho.

-Soy peligroso.-dijo con seriedad.

-Lo sé.-le dije sonriendo.- Pero no eres lo más peligroso que hay.

-¡Eres tan extraña!

-Admitámoslo.-me crucé de brazos.- Sé que allá afuera hay cosas más peligrosas que tú. Pero también sé que en este momento no eres lo más peligroso para mí.

-¿No ves que le estás gritando al mundo que te encanta estar involucrada con el peligro?-me dijo exasperado.

-¡Genial!-dije.- ¡Le gritaré al mundo que prefiero morir antes que perderte!

-¡Estoy hablando con seriedad!

-¡Yo también, pero nunca me escuchas!

-¡Ah, eres odiosa!

-Es por eso que me amas tanto.

Edward volvió a dar paseos por mi habitación. Lo había sacado de sus casillas. No le había gustado lo que le había dicho. Pero me conocía muy mal si pensaba que me rendiría tan fácilmente. Sabía que todo esto lo estaba haciendo para protegerme. Cuando estuvo más calmado, se acercó a mí y me miró a los ojos. Pude notar que –durante la conversación- sus ojos habían cambiado radicalmente de color. Edward estaba cada vez más sediento.

-Como no significas un gran problema para mí y como sé que hay cosas más peligrosas que tú, ¿no crees que, de algún modo, me estás protegiendo?

-En un modo muy bizarro.

-Lo sé.

-Hablas como si fuese algún tipo de súper héroe.-dijo más relajado, hasta pude notar un atisbo de sonrisa.

-Un súper héroe adicto a mi sangre.-le corregí divertida.

-Toda la razón.

Edward rió. Toda la seriedad, todo el enfado y el sarcasmo habían desaparecido. Lo que comprobaba mi teoría sobre el asunto. Edward pensaba que si me alejaba de él, me alejaría del problema. Pero –al parecer- lo había hecho entrar en razón. Se acercó a mí y me abrazó.

-Entonces, ¿me vas a dejar?

-Tenía las intenciones, pero acabo de darme cuenta de que soy muy adicto a ti.

-Anda a cazar y nos vemos después.

-No debo dejarte sola, ¿recuerdas?

-Entonces, ¿Por qué trataste de dejarme?

-Porque pensé que era lo mejor.-se encogió de hombros.

-¿Podrás resistirte?

-Creo que sí.

-Entonces me iré a dormir.

-No sé si eso sea lo más conveniente. Eres tan irresistible cuando duermes.-bromeó.

-Veo que recuperaste tu sentido del humor.

-Vete a dormir.-me dijo.

-Sólo si tengo la certeza de que cuando despierte, estarás acá.

-Así será, Bella.

-Déjame llamar a Alice.

-¿Ya no confías en mí?

-Sólo por esta vez.

Me acosté en mi cama y él se acostó a mi lado. Cerré los ojos y fingí estar dormida. Pero Edward no se lo creyó.

-Bella…

-¿Qué?

-¿Ya no confías en mí?

-Eres una persona muy bipolar, Edward. Un momento me amas y al otro no quieres nada conmigo. No sé si pueda seguir con esto.

-Lo siento, Bella. Pero creo que es lo mejor para ti.

-¿Qué? ¿Tratar con tu personalidad bipolar?

-No, estar alejada de mí.

-Tú me quieres lejos, pero yo te quiero cerca. Así que acostúmbrate.

Me di media vuelta y le di la espalda a Edward. Lo escuché suspirar. Luego, sentí como sus brazos me rodeaban para abrazarme.

-¿Sigues enojada conmigo?

-Un poco.

-¿Te puedo contar una historia para que dejes de estar enojada conmigo?

-¿Cuál sería esa historia?

Me di media vuelta y volví a mirarlo. Por más que quisiese no podía estar por mucho tiempo enfadada con Edward. Tenía algo que me deslumbraba y me hacía olvidar todo lo que estaba pensando. Edward tenía su rostro pegado al mío. Y su mano estaba acariciando mi mejilla.

-Desde el primer momento en que te vi, supe que eras especial.

-¿Especial?-le pregunté emocionada.- ¿De qué forma?

-No lo sé.-se encogió de hombros.

-¿Me encontrabas guapa o era por lo de leer mi mente?

-Un poco de los dos. Jasper y Emmett no entendían porque te encontraba tan hermosa.

-¿Me encuentras hermosa?

-La más hermosa de todas.

-Supongo que Rosalie no lo tomó de buena forma.

-Siempre estuvo celosa de lo hermosa que te encontraba.-dijo Edward.- No lograba entenderlo tampoco. Pero tú siempre me atrajiste de alguna manera. Al principio fue tu sangre y después, la forma en la cual te relacionaste con todos nosotros. Nunca te asustaste.

-Es que no dan miedo. Ya te lo he dicho.

-Pero no es eso.-Edward frunció el ceño.- Has sido la única persona que se ha acercado a nosotros en estos dos años que llevamos acá y que no tiene las mismas intenciones que los demás.

-¿Qué intenciones?

-Las chicas se acercaban a Emmett, a Jasper y a mí con las intenciones de salir con nosotros. Y los chicos hacían lo mismo con Rose y Alice.

-Creo que Jessica está enfadada conmigo por esa razón.-dije.- ¿Cuántas veces intentó salir contigo?

-Unas veinte hasta que le dije que se rindiera porque era lo mejor. Daba lástima…

-Me imagino.-le dije.- ¿Edward?

-Dime.

-Dijiste que habías llegado hace dos años a Forks.

-Así es.

-¿Dónde viviste antes?

-En Alaska.

-¿En algún pueblito parecido a Forks?

-Sí. Tenemos nuestra casa afuera muy afuera de un pueblito. Pero tratamos de no ir al pueblo.

-¿Tienen una casa?

-Así es.

-¿Es grande?

-Más grande que en la que vivimos ahora.

-¿Dónde vivían?

-Cerca de Denali.

-¿Solos?

-Teníamos vecinos.

-¿Qué tipo de vecinos?

-Otro aquelarre vegetariano.

-¿Cómo ustedes?

-Así es.

-Vaya, que interesante.

-Ellos son como nuestra familia.

-¿Cuántos son?

-Cinco. Un hombre y cuatro mujeres.

-Mmmm

-¿Qué?

-¿Eran todos muy buenos amigos?-le pregunté.

-Así es.

-Ah.

-¿Qué pasa, Bella?

-¿Esas chicas no tienen parejas?

-Una tiene pareja, las otras tres son solteras.

-Ah, que interesante.

-Bella…

-No he dicho nada.

-Puedo notar tu tono.

-¿Qué tono? Yo no he usado ningún tono en especial.

-Bella, no tienes por qué estar celosa de Tanya.

-¿¡Tanya!?

Lo miré enfadada y lo empujé con toda mi fuerza de mi cama. Pero –obviamente- no se cayó ni se movió. Así que decidí pararme de mi cama. Edward no lograba entender qué diablos me estaba pasando. Se sentó y me miró mientras yo daba vueltas por mi habitación. ¿¡Tanya!? Así que tenía una rival. Y Edward no me había dicho nada sobre ella. Quizás no significaba nada, pero el simple hecho que nunca hubiese escuchado de ella, me hacía sospechar.

-¿Es guapa?

-¿Quién?-me preguntó desconcertado.

-¡Tanya! Concéntrate Edward.-lo regañé.

-Lo siento, pero no sabía que habíamos vuelto a ese tema.

-¿Es guapa?-repetí mi pregunta.

-No lo sé.-dijo despreocupado.

-¿No lo sabes?

-Nunca la he visto con esos ojos. Ella siempre ha tratado de coquetear conmigo…

-¡Edward!

-¡No he dicho nada malo, Bella! No entiendo lo que te pasa…

-¡No me cuentes ese tipo de cosas!

-¡Pero sí tú querías saber!

-¿Qué voy a hacer contigo?

-No te entiendo, Bella. ¿Qué deseas? ¿Quieres que te hable de Tanya o no?

-Sólo quiero que me digas una cosa y que me lo respondas con honestidad.

-Lo que sea.

-¿Alguna vez has sentido algo por ella?

-No, nunca.

-¿Por qué?

-¿No que era una pregunta?

-¡Edward!

-Ok, ok, lo siento. Tanya nunca me llamó la atención. Quizás para otros hombres Tanya es la mujer hermosa del mundo. Pero para mí, es sólo una chica más. Nunca nadie me ha llamado la atención, hasta que te conocí a ti.

-¿De verdad?

Me crucé de brazos y comencé a hacer pucheritos. Edward se paró de mi cama y se acercó a mí. Agarró mi rostro entre sus heladas manos.

-Eres la única que resalta del grupo. Eres mi todo.

-Me gusta escuchar eso.

Me aferré de su ropa y me acerqué a él. Él me besó en la frente y me abrazó. Después de un rato, me tomó en brazos y me colocó sobre mi cama. Él se acostó a mi lado y me acunó entre sus brazos. Comenzó a tararear mi nana y yo comencé a cerrar los ojos. El sueño me estaba ganando.

-Desde el momento que te conocí, necesitaba saber todo sobre ti. Así que decidí seguirte.

-¿Me seguiste?-pregunté entre bostezos.

-Así es. ¿No prefieres dormir?

-Nop…continúa hablando.

-Una vez, hice un ruido en tu sala y tú –muy valientemente- agarraste un cuchillo y entraste a la sala.

-¿Eras tú?

-Lamento mucho si te asusté.

-Casi me da un ataque cardiaco, Edward.

-Tengo una duda.

-¿Cuál?

-¿Qué pensabas hacer con ese cuchillo?

-Matarte si era necesario.

-¿Sabías que era yo?

-No, pero lo sospechaba. Todas tus visitas casi me volvieron paranoica.

-Lo lamento, Bella.

-Da lo mismo. Me gusta que persigas…además, si tú lo haces, le da un toque sexy al acoso.

-Eres extraña…

-Buenas noches.-dije ignorando lo que había dicho.

-Buenas noches, Bella. Que sueñes conmigo.

-Lo intentaré.

Nos quedamos en silencio por un momento. Pero luego, me acordé de algo.

-¿Edward?

-¿No estabas durmiendo?

-Me debes una.

-¿Una qué?

-Una noche de pasión.

-¿Perdón?

-No te escaparás Edward.

-¿No podemos esperar?

-¿Esperar hasta cuándo?

-¿Más tiempo?

-Te doy hasta el baile de final de curso.

-¿Tan poco tiempo?

-No me gusta esperar. Ahora sí, buenas noches.

Cerré los ojos y me acomodé contra el pecho de Edward. Él continuó tarareando mi nana y yo me quedé dormida enseguida. Sabía que a Edward no le había gustado ni un poco lo que le había dicho. Pero yo no me quería quedar con las ganas. Además, sentía mucha curiosidad. ¿Cómo se sentiría? ¿Sería tan diferente hacerlo con un vampiro? Un millón de preguntas me invadieron. Necesitaba responderlas…y pronto.

º0º0º0º0º

Tenía las intenciones de subirlo ayer, pero tenía mucho que estudiar. Espero que les haya gustado.

Gracias por los reviews!

Surfer Babe 69