So Wrong, It's Right
Disclaimer: Twilight no me pertenece, al igual que sus personajes. Todo esto pertenece a Stephenie Meyer.
Lean y comenten: Dirty Sexy James: 4081501 (Harry Potter)
Someone to Save You: 4247900 (Twilight)
You call it Madness, I call it Love: 4190620 (Twilight)
º0º0º0º0º
Capítulo Catorce: Día de Nieve.
Bella POV.
Edward se había ido muy temprano para ir a cazar antes del Instituto. Así que esa mañana me encontraba sola. Abrí las cortinas de mi habitación y me sorprendí al ver todo cubierto de nieve. No era común ver nieve en esta época del año. Y lo que me preocupaba era mi Monovolumen. ¿Podría mi auto andar en estas condiciones? Me vestí y desayuné rápidamente. Si quería irme en mi Monovolumen, debía irme con tiempo y con mucho cuidado. Salí de mi casa y comencé a caminar con mucho cuidado. No quería resbalarme y tener que llamar a Edward para que me llevara a urgencias. Cuando por fin llegué a mi auto, suspiré relajada. Lo había logrado y no me había roto nada en el intento.
-¿Segura que deseas irte en esa trampa mortal?-escuché decir a Edward a mis espaldas.
Me sobresalté y perdí el equilibrio. Pero –obviamente- Edward me agarró antes de que me cayera al suelo.
-¿Qué haces acá?-pregunté molesta.
-¿No te alegra verme?
-Te acabo de ver, Edward.
-Si quieres que me vaya…
-Yo no dije eso.
-Pero parecía como si te estuvieras refiriendo a eso.
-¿Y tus hermanos?-le pregunté para cambiar el tema.
Edward todavía me tenía agarrada. Y –al parecer- no tenía intenciones de soltarme.
-Se fueron con Rosalie.
-Ya veo.
-Así que vine a buscarte.
-Pero si mi auto funciona con normalidad.
-Aprecio mucho tu vida como para dejarte manejar eso.-dijo apuntando a mi auto.
-Bueno, no todo el mundo está forrado en dinero y puede comprarse eso.-le dije apuntando a su Volvo.
-¿Quieres que te compre un auto?
-Edward…
-¿Qué?
-¿Qué dirá la gente?
-¿Qué te hice un regalo para tu cumpleaños? Espera un momento… ¿Cuándo es tu cumpleaños, Bella?
-¿No te lo he dicho?
-No que yo me acuerde.
-¿Y no has sido capaz de utilizar tus súper poderes de vampiro para averiguarlo?
-No tengo esa clase de poderes.
-Y yo que pensé que lo podías hacer todo.
-Bella…
-Te digo cuando es, si me dejas manejar mi auto hasta el instituto.
-Olvídalo. Iré donde la señora Cope y le preguntaré. Ella me lo dirá sin chistar.
-Ah, claro. Usa tu súper poder del deslumbramiento con la pobre señora Cope.-dije con sarcasmo.
-Bella…
-¿Qué?-le pregunté molesta.
-Me encanta cuando te pones así.
-¿Qué vas a hacer, Edward?
Me tomó en brazos y me llevó hasta su Volvo. Abrió la puerta y me sentó en el asiento del copiloto. Me colocó el cinturón de seguridad contra mi voluntad. Y cerró la puerta. Lo vi rodear la parte delantera del auto hasta llegar al asiento del conductor. Se sentó, se abrochó el cinturón y cerró la puerta.
-¿Estas muy enfadada?
-¡Que seas fuerte y guapo no te da el derecho de hacerme esto!
-No lo había pensado de esa forma…pero ser tu novio debe darme ese derecho, ¿cierto?
-¡Arggg!-dije enfadada.
-¿Qué pasa ahora?-preguntó muerto de la risa.
-¡Eres tan…perfecto!-dije como si eso fuese una ofensa.
-Y tú eres tan gruñona.
Puso en marcha el auto, sin antes poner la calefacción al máximo. Condujo a la velocidad normal para él. Y a los pocos minutos llegamos al Instituto. Se estacionó al lado de Rosalie y me miró de reojo. Yo bufé.
-No estoy enojada.-le dije.
-No lo parece.
-Créeme, Edward.
-Ok, ok, te creo.
Se desabrochó el cinturón y apagó el auto. Antes de que saliera del auto, le hablé.
-13 de septiembre.
-¿Qué pasa ese día?
-Es mi cumpleaños.
Me bajé del auto, cerré la puerta y comencé a caminar hacia el instituto. La mano de Edward tomó la mía. Levanté la mirada y lo vi sonriente.
-El mío es el 20 de junio.
-Que bueno saberlo.-le dije.
-¡Cuidado Bella!-chilló Alice.
La miré y en ese preciso momento me resbalé con la acera congelada. Edward me sostuvo de nuevo y evitó que me golpeara fuertemente contra la acera. Alice se acercó corriendo hacia nosotros.
-¡Pensé que llegaría tarde!-dijo ella.
-¿Lo viste?-le pregunté.
-Así es. Y parece que lo vi muy tarde. Lo siento, Bella.
-No te preocupes, Alice. Además, tengo a tu hermano para que me cuide.
-Qué bueno que lo tienes como novio.-dijo Alice sonriendo alegremente.
Edward me volvió a parar. Muchas de las chicas que pasaban a nuestro lado, miraban divertidas la escena. Edward se dio media vuelta y me dio la espalda.
-¿Qué pasa?-le pregunté extrañada.
-Súbete.
-¿Por qué?
-Porque así te puedo cargar y no te caerás más.
-Edward, esto no es necesario.
-Sí, lo es.-dijo Alice.
-Quiero que entiendas algo, Edward.-le dije seriamente.- Hago esto sólo porque Alice me lo dijo.
-Sí, ya sé; confías más en Alice que en mí.
Me subí a su espalda y Edward me acomodó. Era muy cómodo ir en su espalda. Me sentía tan protegida estando en su espalda. Alice y Edward iban caminando por el pasillo y yo iba en silencio. Además, podía observar las caras de celos de las chicas del instituto. Sabía que a todas querían estar en mi posición. Apoyé mi cabeza en el hombro de Edward y cerré los ojos.
-¿Lo estás disfrutando?-escuché a Jasper decir.
-Ni te imaginas cuanto.-le dije.
Escuché como Jasper, Alice, Emmett e incluso Rosalie se reían de mí. Sonreí y Edward comenzó a caminar de nuevo.
-Señor Cullen.-escuché decir al profesor.- Puede dejar a la señorita Swan en su asiento para que comencemos la clase.
-Obvio.-dijo Edward.
Abrí los ojos y me mantuve atenta para el momento en el cual Edward me bajara. Yo no tuve ni que moverme. Edward me bajó y me sentó en la silla con su súper fuerza. Me encantaba tener un novio vampiro. Era tan beneficioso. Durante la clase, le tomé la mano para hacerse cariño. Estaba en eso, cuando noté algo que nunca había visto. Edward llevaba puesto una muñequera de cuero negro y ésta tenía una extraña figura. Pasé mis dedos sobre la figura. Era como un…escudo.
-Es el escudo de los Cullen.-susurró.
-Es hermoso.-le susurré de vuelta.
Seguí inspeccionándolo. Había un león sobre una especie de ángulo. En el "ángulo" había tres tréboles. Y sobre el león había una mano con la palma extendida. Era un escudo bastante extraño y se veía muy antiguo. Sonó la campana y todos se pararon.
-¿Te gusta?-me preguntó Edward.
-Es hermoso.-le dije.- Pero se ve muy antiguo.
-Pertenecía a la familia de Carlisle. Él fue quien nos lo dio.
-Es hermoso, me encantaría tener uno.
Frunció el ceño y me miró de reojo. Al parecer había malinterpretado mis palabras.
-Edward, yo no quise decir eso.
-Nos vemos a la hora del almuerzo.
Se marchó y me dejó sola en el salón. De la nada, apareció Angela. Me tomó del brazo y comenzamos a caminar hacia la siguiente clase.
-¿Qué le hiciste a Edward esta vez?-me preguntó.
-Nada.-bufé.- Se molestó cuando le dije que me gustaba el escudo de su familia, que lo encontraba lindo y que me gustaría tener uno algún día.
-¡Bella!
-¡No fue nada malo!
-¡Le dijiste que te querías casar con él!
-¡Pero si yo no me quiero casar…jamás!
-¿Lo sabe Edward?
-No, no hemos hablado de eso. Además, no creo que sea importante.
-Oye Bella…
-Dime, Angela.
-¿Por qué si sales con Edward, Tyler le anda diciendo a todos que te llevará al baile de final de curso?
-¿¡Anda diciendo eso!?-le pregunté muy sorprendida.
-Así es.
-¡Lo voy a matar!
Entramos al otro salón y nos sentamos. ¿Qué se creía Tyler para andar diciendo ese tipo de cosas? Estaba muy molesta con él. ¿Es que nunca se perdonaría por haberme casi-atropellado? Quizás debía atropellarlo con mi Monovolumen para que me dejara en paz. De la nada, se me ocurrió la solución. Edward. Me pasé la hora de clases maquinando planes para hacer que Tyler dejara de molestarme. Sonó la campana y salí corriendo hacia la cafetería. Los Cullen ya estaban sentados en su mesa habitual. Edward estaba leyendo una revista cuando llegué a sentarme a su lado.
-¿Edward?
-¿Mmmm?
-¿Sigues molesto conmigo?
-¿Por qué debería?
-Que bueno.-le sonreí, pero él ni lo notó.- ¿Edward?
-¿Mmmm?
-¿Sabías que Tyler anda diciéndole a todo el mundo que lo acompañaré al baile de final de curso?
-Estoy al tanto de eso.
-¿¡Y no piensas hacer nada!?
-¿Qué quieres que haga, Bella? ¿Qué le saque la cabeza?
-¿Eres capaz?
Rosalie, Alice, Jasper y Emmett rieron ante mi comentario.
-Sí, lo soy. Pero no lo haré, ya que conozco la palabra autocontrol.
-Aja.-dijo Jasper.
-Es la verdad.-dijo Edward dejando de lado la revista.
-¿Edward…?
-¿Qué pasa ahora, Bella?
-¿Por qué no haces nada?
-Porque no vale la pena.
-¡Tyler le está diciendo a todo el mundo que va a ir a un baile con TU chica…o sea, yo!
-¿Quieres que me ponga celoso?
-¡Marca tu territorio!
Golpeé la mesa con mi puño. Segundos después, me arrepentí de hacerlo. Puntadas de dolor comenzaron a aparecer en mi mano. Traté de que no se notara, para que Edward no se enfadara conmigo por hacerme daño. Él suspiró. Tomó mi mano y la acarició.
-¿Marcar mi territorio? Te has equivocado de especie, Bella.-dijo Edward riendo.- El que hace eso, es tu amigo Jacob.
-Ja, ja, ja que chistoso.-dije con sarcasmo.
-¿Quieres que le diga que se aleje de ti?
-Sí, por favor.
Edward se paró de la mesa y comenzó a caminar hacia la mesa en donde Tyler estaba sentado. Alice se acercó a mí y sonrió maliciosamente.
-Esto será chistoso.-dijo Alice.
Edward se paró detrás de Tyler y le tocó la espalda para que se volteara. Todos los chicos que estaban sentados con Tyler (Angela, Jessica, Lauren, Mike y Eric) miraron a Edward sorprendidos. Alice tenía razón, esto sería chistoso. Edward se aclaró la garganta. Tyler lo miró con miedo.
-Tyler….-comenzó a decir Edward.- Te daré un concejo.
Tyler asintió con la cabeza sin decir ni una palabra. Estaba petrificado del miedo.
-No vuelvas a decir nunca más que Bella asistirá contigo al baile de final de curso porque Bella es mi novia –la cara de Jessica se desfiguró por la sorpresa.-, y no me gustaría que nadie pensara lo contrario. ¿Entiendes?
-Sí, lo lamento.
-Muy bien. Fue un agrado conversar contigo.
Edward se dio media vuelta y comenzó a caminar hacia nosotros. Sus hermanos estaban muertos de la risa. Y yo no podía creer lo que había hecho Edward por mí. Se sentó a mi lado y me besó. Cuando nos separamos para que yo pudiera respirar, me dijo:
-¿Feliz?
-Muy feliz.-le sonreí de oreja a oreja.
-Por lo menos no volverá a molestarte.
-La cara que puso tu admiradora no tiene valor.-dijo Emmett.- Cuando pronunciaste la palabra novia, su cara se desfiguró por completo. Me hubiese gustado haberlo grabado…
-Yo lo grabé.-dijo Jasper.
-¿Lo grabaste?-le pregunté.
-Así es.-Jasper se encogió de hombros.- No te preocupes, Edward. No lo subiré a YouTube.
-Eso espero.-le dijo Edward.
-Aunque sería uno de los videos más vistos…-dijo Emmett.
-Ya basta.-dije.- Ay, Edward…me encanta cuando haces ese tipo de cosas.
Me acurruqué contra el pecho de Edward y él me abrazó.
-Ay, Edward.-dijo Emmett imitando mi voz.
-No la molestes, Emmett.-le advirtió Edward.
-Ya no te enojes.-le dijo Emmett.
Edward continuó peleando con Emmett y Jasper. Rosalie bufó y puso los ojos el blanco.
-Los chicos siempre serán chicos.-dijo Rosalie.
Alice le iba a decir algo, pero su mirada se perdió. Rosalie sacudió su mano frente a sus ojos para llamar su atención. Pero no resultó. Alice estaba completamente perdida en su visión. Todos se quedaron en silencio y la miraron. Al poco rato, Alice sacudió la cabeza.
-¿Qué viste?-le preguntó Jasper.
-Tendremos visitas.
-¿Visitas?-preguntó Emmett.
-¿Malas visitas o buenas visitas?-le preguntó Rosalie.
-Define malas visitas.
-¿Vulturis?-le preguntó Rosalie.
-No.-dijo Alice.- Denali.
-¿El aquelarre de Tanya?-le preguntó Emmett.
-¡Ah, no!-dije yo indignada.
Me separé de Edward y lo miré enfadada. Él no tenía nada que ver con eso, pero igual estaba enfadada con él.
-¡Yo no tengo nada que ver con esto!-me dijo.
-¿Qué le pasa a Bella?-preguntó Jasper.
-Está celosa de Tanya.-le dijo Edward.
-No te preocupes, Bella. No eres la única que no está feliz con su visita.-me dijo Rosalie.
-¿Ah, no?
-Así es.-dijo Emmett.- Rose está celosa de Irina.
-Si esa suelta se te vuelve a acercar…-lo amenazó Rosalie.
-No te preocupes, Rose. Tú eres la única a la cual mis ojos miran, la única a la cual mis labios besan y la única a la cual mis manos desean recorrer.
-Más te vale, Emmett Cullen.
-¿Por cuánto se quedan?-le preguntó Jasper a Alice.
-No lo sé. Todavía no lo deciden.-dijo Alice.
-¿Cuándo llegan?-le preguntó Edward.
-El sábado. Y no es lo único que llega ese día.
-¿Qué más?-le pregunté.
-Una tormenta.
Los ojos de Alice brillaron. ¿Una tormenta? ¿Qué tenía eso de emocionante? Los hermanos Cullen comenzaron a celebrar la noticia que Alice les había dado. Al parecer, amaban las tormentas. Después de un rato de celebrar, los Cullen comenzaron a marcharse a sus clases hasta que me quedé a solas con Edward.
-¿Por qué es tan emocionante la tormenta?
-Ya lo verás.
-¿Lo veré? ¿Me vas a llevar a algún lado?
-No te voy a arruinar la sorpresa, Bella.
-Oh, vamos…dame una pista.
-No.
-Malo.-le dije haciendo pucheros.
-No voy a ceder.
-Como sea.-bufé.- ¿Nos vamos a biología?
-No iré.
-¿Por qué?-le pregunté sorprendida.
-Porque hoy verán sangre.
-¿Sangre? Ay, no…
-¿Qué te ocurre?
-Cuando veo sangre, me desmayo.
-¿Faltamos juntos?
-Todo el mundo sospechará que nos escapamos juntos.
-¿Te importa lo que la gente diga?
-No.
-¿Entonces…?
-Ok, vamos.
-¿A dónde quieres ir?
-A tu casa. Tengo ganas de ver a Elizabeth.
-Como tú desees.
Me tomó de la mano y salimos de la cafetería. Nos subimos al Volvo y él condujo hasta su casa. Me alegró ver a Esme. Hace tiempo que no la veía. Ella me contó sobre todo lo que había pasado últimamente. Jack hablaba y no paraba de hacerlo. Henry estaba comenzando a decir una que otra palabra y se pasaba todo el día corriendo por la casa. Lo que significaba que Jasper corría detrás de él. Y la pequeña Elizabeth seguía igual de hermosa como siempre. Me senté en el suelo de la sala y me puse a jugar con ella. Esme estaba sentada en el sillón. Jack y Henry estaban sentados junto a ella, viendo televisión. Edwards se sentó a mi lado para acompañarme. Estar con Elizabeth me calmaba.
-Alice vio que habrá una tormenta el sábado, Esme.-le informó Edward.
-¿De verdad? ¡Pero qué gran noticia!
-También vio otra cosa.-le dije yo.
-¿Qué más?-me preguntó Esme.
-El aquelarre de Tanya vendrá el fin de semana.-le dijo Edward.
-Oh, ya veo. Le avisaré a Carlisle para que llame a Eleazar.
-¿Quién?-pregunté yo.
-Eleazar pertenece al aquelarre de Denali.-me contó Esme.- Él es la pareja de Carmen.
-Ya veo.-dije.
-Las otras se llaman Tanya, Irina y Katrina.-dijo Esme.
-¿Por qué Rosalie está celosa de Irina?
-Porque Irina le coquetea a Emmett.-Esme rió dulcemente.- Lo mismo hace Katrina, pero Rosalie no la ve como una rival.
-Ya veo.-dije pensativa.
-Pero no pienses que lo hacen porque están enamoradas de Emmett.-me dijo Esme.- Lo hacen para molestar a Rosalie. Las tres son muy coquetas y siempre le coquetean a todo el mundo.
-¿También te coquetean a ti, Edward?
-Bella…-me dijo Edward.
-No tienes nada de qué preocuparte, Bella.-dijo Esme.- Tanya es la que le coquetea a Edward, pero él nunca ha dado su brazo a torcer.
-Más te vale.-lo amenacé.
Me pasé toda la tarde en la casa de los Cullen y alrededor de las siete Edward me llevó de vuelta a mi casa. Charlie ya había llegado a casa y me estaba esperando con la cena hecha. Me senté a la mesa con él.
-¿Lo pasaste bien en la casa de los Cullen?
-Muy bien.-le respondí.- Me encanta jugar con Elizabeth.
-Bella, tengo que contarte algo.
-¿Qué?
-Parece que la policía de Port Angels tiene una pista de la mamá de los bebés que están cuidando los Cullen.
-Genial.-le dije con poca emoción.- ¿Crees que sea una pista verdadera?
-No lo sé, es por eso que me pasaré todo el fin de semana allá.
Me miró de reojo cuando dijo eso. Supuse que Charlie esperaba verme muy alegre por ese comentario. Pero lo tomé como si no fuese gran cosa.
-Ok, ¿y qué tiene eso de malo?
-Supongo que no pensarás invitar a tu novio a la casa mientras estés sola…
-Papá, ¿Cómo se te ocurre que voy a hacer eso? Yo conozco mis límites.
-Me quedaría más tranquilo si te quedaran en la casa de otra persona.
-Llamaré a Esme y le diré que…
-Otra casa que no sea la de los Cullen.
-¿A quién tienes en mente, papá?
-Billy y Jacob te pueden cuidar…
-Nop.-me negué enseguida.- A Edward no le gustará la idea y no voy a hacer nada que enfade a mi novio.
-Son dos noches, Bella. Reconsidéralo.
-Ni pensarlo, papá.
-¿Qué propones?
-Llamaré a Alice y…
-No te irás a la casa de los Cullen.
-¿Me dejas terminar?
-Lo siento, continúa.
-Como dije, llamaré a Alice y le pediré que se quede conmigo esas noches.
-¿Acá en casa?
-Así es.
-Me parece una muy buena idea. Pero yo quiero hablarlo con Alice.
-Ok, la llamaré enseguida.
Me paré y caminé al teléfono. Marqué el número de los Cullen y esperé. La alegre voz de Alice me contestó.
-Ya lo sé y mi respuesta es sí.-me dijo enseguida.
-Hola Alice. ¿Te puedo hacer una pregunta?-dije para que Charlie se tragara la farsa.
-¿Estás celosa por lo de Tanya?-me preguntó divertida.
-Alice, ¿te importaría quedarte conmigo este fin de semana? Es que mi papá se va a Port Angels… ¿Puedes? Genial, Alice. Eres lo máximo.
-Pásame a Charlie. Yo lo convenceré.
-¿Quieres hablar con mi papá? Sí, obvio. Enseguida te lo paso.
Le pasé el teléfono a Charlie y él lo tomó enseguida. Se pasó media hora hablando con Alice sobre cualquier cosa. Yo por mientras terminé de cenar, lavé los platos y me di una rápida ducha. Bajé a la cocina cuando Charlie me llamó. Me senté a la mesa y lo miré expectante.
-¿Qué pasó?
-Alice vendrá a hacerte compañía.
-Que bien.
-Pero no quiero que estés a sola con Edward.
-Alice será mi chaperona.
-No sé lo que haces en la casa de los Cullen, pero acá…
-Papá, Esme nunca nos deja solos.
-Que bueno.
-Entonces me voy a dormir.
-Nos vemos mañana a la hora del desayuno.
-¿A qué hora te vas el viernes?
-A las diez.
-Oh, ya veo. Buenas noches.
Subí a mi habitación y sonreí al ver que Edward ya me estaba esperando. Le conté lo que había pasado y él sólo se rió. No me dijo nada y cuando le pregunté, sólo me sonrió con inocencia. Edward sabía algo que yo no sabía. Traté de insistir, pero él no cedió. Sólo me dijo:
-Ya lo verás. Pero te recomiendo que te prepares. Tu fin de semana será…inolvidable.
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Surfer Babe 69
