So Wrong, It's Right
Disclaimer: Twilight no me pertenece, al igual que sus personajes. Todo esto pertenece a Stephenie Meyer.
Lean y comenten: Dirty Sexy James: 4081501 (Harry Potter)
Someone to Save You: 4247900 (Twilight)
You call it Madness, I call it Love: 4190620 (Twilight)
º0º0º0º0º
Capítulo Veinte: La Madre de los Bebés.
Bella POV.
Charlie había insistido en dejarme instalada en la casa de los Cullen. Así que la mañana del viernes había insistido en llevarme a la casa de los Cullen para dejar mis cosas. Emmett nos había abierto la puerta usando sólo un par de pantalones. Charlie me había cubierto los ojos escandalizado por lo que habíamos visto, lo que había provocado que Emmett comenzara a reírse a carcajadas con aquella risa estridente tan típica de él.
-Pasa Charlie.-le dijo.
-¿Está Esme, Emmett?-pregunté.
-Por supuesto. ¡Esme!-chilló.
Escuché dos pares de pasos acercarse. Escuché, ya que Charlie todavía me tenía los ojos cubiertos.
-¡Vete a vestir o llegarás tarde!-le dijo Esme a Emmett.
-Ya voy.-dijo Emmett.
Lo escuché subir las escaleras. Fue ahí, cuando Charlie me destapó los ojos.
-¿Qué podemos hacer por ti, Charlie?-preguntó Carlisle.
-Vine a dejar las cosas de Bella.
-Claro, pasa.-dijo Esme.- Deja las cosas al lado de la escalera.
Entramos a la casa y Charlie dejó las cosas donde Esme le había dicho. Luego se pusieron a conversar sobre el viaje que iba a realizar. Charlie estaba contándoles sobre las pistas que había encontrado la policía de Seattle, cuando Alice bajó corriendo las escaleras.
-¿Qué ocurre, cariño?-le preguntó Esme.
-¿Has visto mi vestido rosado, Esme?
-¿Cuál de todos?
-El favorito de Jasper.
-Debe estar en la ropa sucia.-dijo Esme.- ¿Es muy necesario?
-¡Hoy es su cumpleaños!-dijo Alice.
-¿Cuántos cumple?-le preguntó Charlie.
-18.-respondió Alice.
-¿Lo podré felicitar?
-Jasper se pone algo temperamental para sus cumpleaños.-dijo Alice.- Por eso me pongo todos los años el mismo vestido, el cual es su favorito.
-Ya veo.-dijo Charlie.- Bueno, yo debo marcharme. ¿Puedo encargarles a Bella?
-Nosotros la cuidaremos.-le aseguró Esme.
-Gracias. Nos vemos el domingo, Bella.
-Que te vaya bien.
Salió de la casa y se marchó en la patrulla.
-¿Cuántos años realmente cumple Jasper?-pregunté.
-No tenemos idea.-dijo Esme.
-¡Yo sí!-dijo Alice.- Jazz cumple 161 años.
-Vaya.-dije sorprendida.- ¿Y de verdad se pone algo temperamental?
-Sí.-dijo Jasper, mientras bajaba las escaleras.- Porque Alice insiste en recordarme mi edad.
-No te amargues como lo hace Edward.
-¡Te escuché!-gritó desde su habitación.
Alice le sacó la lengua como si estuviese frente a él. Jasper llegó a su lado y negó con la cabeza.
-¿Sabes dónde está mi vestido rosado?
-En mi closet.-dijo Jasper.
-¿Qué hace allá?-le preguntó desconcertada Alice.
-Supongo que lo mismo que tus vestidos Dior y tus siete pares de zapatos Jimmy Choo.
-¡Te amo tanto!
Alice se colgó del cuello de Jasper y sonrió.
-Yo también te amo mucho.-dijo Jasper.
Le dio un corto beso en los labios y Alice salió corriendo escalera arriba a su habitación. Después de que todos los Cullen estuvieron listos, nos dirigimos al instituto en el Volvo de Edward. Yo iba adelante y sus hermanos iban apretados en el asiento trasero.
-¡Alice, ese es mi pie!-dijo Rosalie.
-Lo siento, pero Emmett está ocupando todo el asiento.-dijo Alice.
-Eso es mentira.-dijo Emmett.
-Dejen de quejarse.-dijo Jasper.
-¡Alice!-chilló Rosalie.- ¡¡Mi cabello!!
Miré hacia atrás y sonreí. Los cuatro hermanos estaban teniendo una batalla campal por un poco de espacio en el asiento trasero. Miré a Edward de reojo y él también estaba sonriendo. Cuando se estacionó, Rosalie fue la primera en salir. Comenzó a acariciarse el cabello, como si éste hubiese sufrido alguna especie de daño. Luego salió Alice, quien comenzó a alisarse las arrugas de su vestido.
-¡Mi vestido!-dijo Alice.- ¡Lo has arrugado, Emmett!
-¿Por qué yo?-preguntó mientras se bajaba.
-¡Porque eres un tremendo bruto!
-Te ves hermosa igual.-dijo Jasper.- Con o sin arrugas.
-¿De verdad?-preguntó Alice con cierto tono infantil.
-¿Cuándo te he mentido?
-Nunca.-dijo con el mismo tono infantil.
-Vamos.
Jasper le ofreció su mano y Alice se la aceptó. Entrelazaron sus dedos y él la apretó con suavidad. Después de eso, se pusieron a caminar tomados de la mano hacia el instituto. Qué envidia me daba algunas veces la relación que tenía Alice y Jasper. Ellos no necesitaban nada más que al otro para ser felices.
-¿Vamos?-me preguntó Edward sacándome de mis pensamientos.
-Vamos.
Rosalie y Emmett iban caminado delante de nosotros. E iban discutiendo sobre el cabello de Rosalie. Era tan entretenido estar con los Cullen. Y sabía que este fin de semana iba a disfrutarlo mucho. Angela se acercó a mí durante la primera clase, ya que tenía algo muy importante que preguntarme. Edward nos miró y nos dejó un tiempo a solas.
-¿Qué ocurre?-le pregunté.
-¿Irás con Edward al baile de final de curso?
-No sé si quiero ir. ¿Por qué?
-Porque te iba a invitar a Port Angeles este fin de semana para que compremos nuestros vestidos.
-No puedo salir este fin de semana, ya que Charlie ha salido de Forks y me ha dejado a cargo de los Cullen.
-Oh, es una lástima. Yo de verdad quería salir contigo de compras.
-¿Qué tal si salimos otro fin de semana?
-¿De verdad?-preguntó emocionada.
-Por supuesto.-dije.
-¿Las dos solas?
-Creo que tendremos que ir con Alice. Si no me equivoco, ella querrá tener voto en mi vestido.
-No tengo problema con eso.
-Genial.-dije sonriendo.- Entonces lo dejamos para otro fin de semana. Yo te aviso.
-Sé que te vas a olvidar, así que yo te recordaré.
-Ok.
Angela se marchó y Edward volvió a mi lado.
-Eso fue muy lindo de tu parte.
-¿Qué?-le pregunté.
-Salir con Angela e incluir a Alice en tus planes.
-¿Crees que Alice no se hubiese aparecido en Port Angeles ese día?
-Se hubiese aparecido junto con Rosalie.
-Toda la razón.-dije.- ¿Qué tienes planeado para este fin de semana?
-Nada.
-¿Nada?
-Yo me iré de caza.
-¿Y me dejarás con tus hermanas psicópatas?
-No. Esme y Emmett se quedarán contigo.-dijo Edward.
-¿Todos los otros saldrán contigo?
-Jasper no sale de caza sin Alice. Y tuvimos que convencer a Rosalie que saliera con Carlisle y conmigo. Ya que si se quedaba Rosalie con Emmett en la casa…
-Ok, ya entendí.
-Que bueno.-dijo sonriendo.
-O sea… ¿No te veré este fin de semana?
-Es lo que Alice le prometió a Charlie.-se encogió de hombros.
-¿Qué?
-¿Charlie no te contó?
-No, ¿Qué?
-Alice le dijo que yo y mis hermanos iríamos a acampar.
-¡Arggg!
-¿Qué?
-¡Me preguntó un montón de cosas vergonzosas!
-¿Lo de las hormonas revolucionadas?
-¡Sí!
-Pero él sólo quería bromear contigo…
-No tenía por qué molestarme de esa forma.
-No te enfades.
-No me enfado.-dije haciendo pucheros.
-Te pareces a Elizabeth cuando no la dejo tocar el piano.
-¿Por qué?
-Porque pone la misma cara. Son adorables las dos.
-No trates de quedar bien.-le dije.
-Eres increíble.-dijo muerto de la risa.
Ese día pasó rápidamente. Nunca había visto a los Cullen prepararse para salir de caza. No era un proceso fuera de lo común. Se despedían de los que se quedaban en casa y salían por la ventana de la sala. Edward me besó en la frente y besó a Elizabeth –que estaba en mis brazos- también en la frente. Luego, salió corriendo detrás de sus hermanos.
-Entonces, ¿estás lista, Bella?-me preguntó Emmett.
Lo miré extrañada. ¿A qué se refería? Una enorme sonrisa se formó en sus labios y besó a Jack en la frente.
-¿A qué te refieres?
-¡Para jugar conmigo!
-¿A qué?
-Video juegos.-Emmett puso los ojos en blanco.
-Yo no sé jugar esas cosas.
-Oh, vamos. Un juego de Super Smash Bros. Brawl en la Wii no te hará mal…
-No sé jugar, Emmett. De verdad.
-Yo te enseño.
-No seas tan competitivo, Emmett.-dijo Esme mientras entrabas a la sala con Henry en sus brazos.
-No estoy haciendo nada malo. Sólo estoy tratando de que Bella juegue un poco de Wii. El Wii es el juego diseñado para personas de cualquier edad. Hasta un vampiro de 161 años como Jasper sabe cómo jugar.
-¿No estaba de cumpleaños hoy?-pregunté.
-Así es.-dijo Esme.
-¿Y por qué han ido a cazar con Alice?
-Porque ella le tiene una sorpresa para después.-Emmett me guiñó un ojo.
-Oh.
Me ruboricé enseguida y Emmett comenzó a reírse a carcajadas. Dejó a Jack junto a Esme –quien se había sentado en el sillón- y se sentó frente al televisor.
-¿Jugamos?-me preguntó con inocencia.
-Ok, pero sólo una vez.
-Como desees.-dijo riendo entre dientes.
Dejé a Elizabeth junto a Esme, quien estaba muy feliz de tener a todos sus "nietos" con ella. Me senté junto a Emmett y tomé el control entre mis mano. Él me explicó rápidamente sobre el uso básico de los controles. Luego me explicó sobre los personajes y –al final- sobre las técnicas.
-¿Tengo que elegir un personaje?
-Así es.
-¿Puede ser cualquiera?
-Si quieres puede ser la princesa rosada.
-¿Cuál de las dos?
-Cualquiera.-se encogió de hombros divertido.
-¿Por qué?
-¿Por qué, qué?
-¿Por qué quieres que elija cualquiera de las princesas rosadas?
-Por ningún motivo aparente.
-Porque son los dos personajes que usan Rosalie y Alice.-me dijo Esme.- Rosalie usa a la princesa Zelda y Alice usa a la princesa Peach.-dijo Esme.- Y las dos le ganan a Emmett.
-Así que quieres que pierda…
-Bella, tú sabes que yo no tendría esas intenciones contigo.
-Mentiroso.-dije.
-¡Elige personaje!-dijo cambiando de tema.
-Quiero a este.
-¿Kirby? ¿Por qué?
-Es lindo…y redondo.
-¿Es Edward lindo y redondo?
-¡Cállate o no jugaré contigo!
-Lo siento.-repitió incesantemente.
-Más te vale. ¿Qué personaje elegirás tú?
-Yo seré el mejor personaje en todo el juego.
-¿Cuál?
-Fox.-dijo confiado.
Comenzamos a jugar. No tenía idea de lo que estaba haciendo. A mí sólo me gustaba ver como Kirby hacía volar a los otros jugadores. Con el correr del juego, puede notar que Emmett cada vez se ponía más tenso. ¿Qué era lo que le estaba molestando? Cuando el juego acabó, me sorprendí al ver el nombre de Kirby anunciado como ganador.
-¿Gané?-pregunté sorprendida.
-¿Estás segura que nunca antes habías jugado?
-Muy segura, Emmett.
-¿Segura?
-Sí.
-Entonces, ¿Cómo es posible que me hayas ganado?
-¿Suerte de principiante?
-Te juego una revancha.
-Como desees.
Jugamos otra vez y de nuevo gané. Emmett me hizo jugar diez veces más. Hasta que decidí dejarlo ganar…sin que él se diera cuenta.
-¡Ja, gané!-dijo triunfante.
-Una vez de doce.-le recordó Esme.
-Da lo mismo, una victoria es una victoria.
-Me aburrí.-le dije.
-Jugaré solo. Pero gracias por jugar conmigo.
-De nada.
Me paré del suelo y me senté junto a Esme.
-Bella, ¿Edward te habló de las vacaciones de verano?
-Me dijo que decidiera los días que quería ir a ver a Renée. Pero no me dijo nada más. ¿Por qué?
-Porque te queríamos invitar.
-Perdona la pregunta Esme, pero ¿ustedes salen de vacaciones?
-No, casi nunca.
-¿Y saldrán de vacaciones ahora?
-Así es, vacaciones familiares.
-¿Por qué?
-Por ti.
-¿Por mí?
-Así es, tú nos has hecho sentir más humanos que nunca.
-Vaya…-dije alagada.
-Es por eso que queríamos agradecerte.
-¿Invitándome a sus vacaciones?
-Así es.
-Wow, gracias.-dije.- ¿A dónde iremos?
-A la Isle Esme.
-¿Qué?-pregunté estupefacta.
-Carlisle me compró una isla hace tiempo.
-¿Una isla?-dije arqueando una ceja sorprendida.
-Así es. ¿Por qué pareces tan sorprendida?
-Porque nunca había escuchado de algo como eso.
-Los vampiros somos especiales.-dijo Emmett.
-Ya lo veo.-dije.- ¿Hay algo más de ese estilo?
-¿Cómo qué?-preguntó Esme divertida.
-¿Tienen un avión privado o son dueños de alguna nación europea?
-Nada por el estilo.-dijo Esme.
-¿De verdad?
-Te lo juro.
-Tenía ganas de que fueran los dueños de algún país interesante o algo por el estilo.
-Yo tengo una mansión en Ibiza.-dijo Emmett.- Rosalie me la compró para nuestro aniversario pasado.
-¿Qué haces con una mansión en Ibiza, Emmett?-le pregunté sorprendida.
-Llevar a Rosalie para divertirnos lejos de todos…
-Y para que puedan romper los muebles con tranquilidad.-susurró Esme.
Me atraganté con mi propia saliva cuando escuché aquel comentario. Mis mejillas se encendieron cuando dejé de toser.
-Cariño, ¿te encuentras bien?-me preguntó Esme con preocupación.
-Traten de evitar esos comentarios.-rogué.- Por favor.
-¿La pobre Bella no está acostumbrada a esos comentario?-se burló de mí Emmett.- Le diré a Edward que se ponga más activo, entonces.
-Emmett, silencio.-dijo tranquilamente Esme.
-Estoy cansada.-dije.
-¿Deseas dormir?-me preguntó Esme.
-Así es. ¿Dónde se supone que deba hacerlo?
-En mi habitación.
-¿No puedo dormir en la habitación de Edward?
-Él no tiene una cama, Bella.-me dijo Esme.
-Puedo dormir en su sofá.-me encogí de hombros.- Me gusta.
-Si así lo deseas.
-Gracias.
En ese momento Jack bostezó.
-Uy, parece que alguien tiene sueño.-dijo Emmett.
Pausó su juego y tomó a Jack en sus brazos. Yo hice lo mismo con Elizabeth. Así que los tres –contando a Esme- subimos a las respectivas habitaciones. Entré a la habitación de Edward con Elizabeth dormida completamente en mis brazos. La acosté inmediatamente en su cuna. Sonreí cuando vi que había una frazada sobre el sofá. Me acurruqué sobre el sofá y me cubrí con la frazada. Al poco rato me quedé profundamente dormida. Pero me desperté cuando sentí algo frío recorrer mi mejilla. Me sobresalté y me refregué los ojos
-¿Te he despertado?-me preguntó Esme.
-No, ¿ocurre algo?
-Edward me acaba de llamar.
-¿Qué ocurrió?-pregunté asustada.
-Han olido un aroma…el de James.
-¿Cree que está cerca?
-No lo saben todavía.-dijo Esme.- Lo están siguiendo.
-¿Quiénes son "ellos"?
-Edward, Carlisle y Jasper.-dijo Esme.- Alice y Rosalie han vuelto para ayudarnos a protegerte.
-¿Hay algo que deba hacer?
-No por ahora. Pero te despertaré si algo volviese a ocurrir. Por ahora duerme.
-No creo que pueda dormir. ¿Puedo estar con ustedes?
-Si así lo quieres.
Bajé cubierta por la frazada con Esme hasta el primer piso. Me senté en el sillón, entre Alice y Rosalie. La primera tenía los ojos cerrados y estaba tratando de ver algo. Mientras que la segunda tenía el control en su mano y cambiaba constantemente en canal. Me sentía mal por arruinar la sorpresa de cumpleaños de Alice para Jasper. Sabía que no era mi culpa, aún así, me sentía mal.
-¿Dónde está Emmett?-pregunté.
-Cerciorándose de que el perímetro está seguro.-me dijo Rosalie.
-Ya veo. ¿Te molesta que me apoye en tu hombro?-le pregunté.
-Si quieres puedes apoyarte sobre mi regazo.
-¿Segura?
-Así es, no me molestas.
-Gracias, Rosalie.
Apoyé mi cabeza sobre su regazo. Cerré los ojos y me acomodé. Rosalie comenzó a acariciarme el cabello. Pronto, me quedé dormida. A la mañana siguiente me desperté y me encontré acostada en el sofá de Edward. Sentado sobre el suelo -mirándome fijamente- estaba Edward. Me sonrió.
-¿Qué tal salió todo?
-James pasó por nuestro territorio, pero luego se fue al territorio de los quileutes.
-¿Y…?
-No creemos que sea un peligro.
-¿Seguro?
-Sí.-me dijo seguro.- Todo estará bien, Bella. No dejaré que nada malo te pase, ya te lo he dicho.
-Lo sé. ¿No me quieres venir a abrazar?
-Por supuesto.
Se paró del suelo y se acomodó a mi lado en el sofá. Sus brazos rodearon mi cuerpo y me acurruqué contra su pecho. Comencé s jugar con su camisa. Él no dijo nada. Desabotoné uno de los botones de su camisa y descubrí su pecho. Era tan magnífico. Sin pensarlo dos veces, lo besé. Quería continuar haciéndolo, pero él agarró mi mentón y levantó mi rostro para besarme.
-Te amo, Bella Swan.-me susurró.
-Y yo a ti, Edward Cullen.
Sonreí, al igual que él. Volvió a besarme. Y eso hicimos, hasta que Elizabeth se despertó. Y todo concentró alrededor de ella. O por lo menos la atención de Edward lo hizo. Lo vi jugar con ella, lo vi reír con ella y lo vi disfrutar de su compañía. Edward era un gran padre.
El domingo esperé a Charlie en casa. Él llegó e inmediatamente me sentó en la mesa de la cocina para conversar. Lo miré preocupada. No tenía buena cara, así que las noticias no podían ser buenas. ¿Qué le había pasado a la mamá de los bebés?
-¿Qué ocurrió en Seattle?-le pregunté.
-Hemos encontrado a la madre.
-¿Cómo está?
Suspiró y se tomó un par de minutos para responderme. Lo que significaba que no eran noticias buenas.
-Al parecer, la han encontrado muerta a las afueras de Seattle.
Me tapé la boca para esconder mi sorpresa. ¿Los pobres chicos eran huérfanos? ¿Qué sería de ellos ahora?
-¿Có-cómo murió?-me atreví a preguntar.
-Lo que dice la policía de Seattle es que fue asesinada por un animal.
-¿Un animal?
-Uno muy violento y hambriento. Ya que la encontraron con toda su sangre drenada.
Sentí que mi mundo se derrumbaba, como todo el color de mi rostro se desvanecía inmediatamente. Miré mis manos. Estaban temblorosas. Cerré los ojos y traté de recuperarme para que Charlie no lo notara. Pero las imágenes de mi antigua pesadilla volvieron a mí más vívidas que en sueños. James. ¿Podría ser posible que la madre de los chicos haya sido devorada por James y su aquelarre? Necesitaba a Edward en este momento.
-¿Bella?-preguntó Charlie asustado por mi reacción.- ¿Estás bien?
-Necesito a Edward.-murmuré.
-¿Quieres que lo llame?
-Por favor.
Charlie se paró y llamó a Edward por teléfono. Escuché a Charlie contarle a Edward sobre lo que había pasado. Se lo contó con detalles, para que comprendiera a cabalidad lo que estaba pasando. Después de un rato, colgó. Se sentó a mi lado y me dijo que Edward venía en camino. Los minutos que se demoró se transformaron en una eternidad para mí. Pero cuando escuché el motor de su auto detenerse, salté de la silla y corrí a la puerta. Edward, Alice y Carlisle se bajaron del auto. Eso corroboró lo que tanto temía. Edward me abrazó inmediatamente. Y yo me puse a llorar.
-¿Qué ocurrió?-le preguntó Carlisle a Charlie.
-Le conté a Bella lo que había descubierto en Seattle y se colocó así.-dijo Charlie.
Edward y Alice me sentaron sobre uno de los sillones y trataron de consolarme. Pero ni yo sabía por qué estaba llorando. Carlisle y Charlie se fueron a la cocina y se pusieron a conversar sobre el caso. Alice y Edward intercambiaron miradas de preocupación. Y yo quería decirles que todo estaba bien, pero lo único que salía de mi boca eran lamentos. ¿Es que James nunca me dejaría tranquila?
-¿Bella…?-comenzó Alice.- ¿Qué ocurre?
-Fue él, ¿cierto?
Los dos sabían a quien me refería. Alice miró a Edward y él asintió.
-Eso parece.-me dijo Alice.- Pero no estamos completamente seguros.
-¿Qué pasará con ellos?
-Ellos están bien.-dijo Edward.- Cuando Esme supo lo que había pasado, se puso a buscar si los chicos tenían otro familiar cercano. Pero –hasta el momento- los chicos se quedarán con nosotros.
-¿Y qué pasará con ellos si no encuentran a ningún familiar cercano?
-Todavía no lo sabemos.-dijo Edward.- Pero estamos barajando varias opciones.
-No los pueden abandonar.-susurré.
-Eso jamás.-me dijo Alice.- Ni a ti ni a los pequeños.
-Bella, todo esto es mi culpa.-dijo Edward.
Negué con la cabeza.
-Tú me salvaste. Estoy viva sólo por ti. Te debo mi vida, Edward.
-No sé si…
-Cállate.-le ordené.- Sólo quiero escuchar una cosa ahora.
-¿Qué?-me preguntó él.
-¿Me protegerás si James volviese a aparecer por acá?
-Arriesgaría mi vida por ti.
-No quiero que la arriesgues. Sólo quiero saber si me protegerás…
-Si debemos escapar, eso haremos.-dijo Edward con seriedad.- Si debo hacer otras cosas para protegerte…bueno, lo haré. Cualquier cosa por tenerte a mi lado.
-Eso es lo que necesitaba escuchar.
Me escondí en el refugio de sus brazos y traté de calmarme. Si Edward me iba a proteger, no había forma de que James se acercara a mí. Edward siempre sería mi caballero de armadura brillante y caballo blanco. Él era MI príncipe azul, el que necesitaba para poder tener mi "y vivieron felices para siempre". Y esta vez, el para siempre significaba eso.
º0º0º0º0º
¡Lo sientoo! Se me olvidó por completo que hoy tenía que subir capítulo...con todo esto de las fiestas, mi mente estaba completamente en otro lugar, lo lamento!! espero que no las haya hecho esperar mucho!
Surfer Babe 69
