So Wrong, It's Right
Disclaimer: Twilight no me pertenece, al igual que sus personajes. Todo esto pertenece a Stephenie Meyer.
Lean y comenten: Dirty Sexy James: 4081501 (Harry Potter)
Someone to Save You: 4247900 (Twilight)
You call it Madness, I call it Love: 4190620 (Twilight)
º0º0º0º0º
Capítulo Veintidós: Malas Noticias.
Bella POV.
-¿A dónde fuiste?-me preguntó Angela el lunes siguiente.
-Edward me raptó.-dije divertida.
-¿A dónde te llevó?
-No le cuentes a Charlie.-le dije.
-No lo haré.
Me acerqué a ella, procurando que nadie nos escuchara.
-Me llevó a acampar a un prado. Pasamos toda la noche juntos bajo las estrellas.
-¡NO!-gritó Angela sorprendida.
-Señorita Weber, tendré que pedirle que se retire de la clase.-dijo el profesor.
Angela se ruborizó y obedeció lo que el profesor le había dicho. Levanté mi mano mientras Angela ordenaba sus cosas.
-¿Profesor?
-¿Si, señorita Swan?
-Fue mi culpa. Así que no creo que sea justo que Angela se marche.
-Pero fue ella la que gritó.
-Pero fue mi culpa.-insistí.- No creo que la eche a ella sin echarme a mí.
-Bien, señorita Swan, abandone la clase también.
-Así está mejor.-dije.
Agarré mis cosas y salí de la clase junto a Angela.
-¿Por qué hiciste eso?-me preguntó divertida.
-Porque fue mi culpa y porque quería seguir contándote.
-Ay, sí.-dijo emocionada.- Cuéntame qué paso.
-Bueno, Edward tenía una carpa y una fogata.
-Uy, que romántico.
-Pero eso no es todo. Me tenía malvaviscos.
-¿Y eso es bueno?
-Buenísimo.-dije.- No comía malvaviscos desde que era pequeña. Y eso que me encantan.
-¿Por qué no?
-Porque mi mamá decidió que tanta azúcar me hacía mal.-puse los ojos en blanco.- Una estupidez.
-¿Te ponías muy alterada cuando los comías?
-Como cualquier niño se pone cuando come azúcar.
-Con razón te lo quitaron.-se rió.
-No es gracioso. Pasé por una época difícil después de que me los quitaran.
-Me imagino.-dijo Angela.- ¿Qué más tenía preparado?
-Me tenía preparada un hermoso y romántico baile bajo las estrellas.
-No pareces tan feliz.
-Es que no me gusta mucho bailar.-le dije.- Pero Edward baila tan bien, que bailó por los dos.
-¿Es buen bailarín?
-Al igual que toda su familia.
-Me fijaré durante el baile de final de curso.
-Hablando de eso, ¿Cuánto falta?
-Dos semanas.
-¿¡Falta tan poco para que el curso se acabe!?
-Así es.
-Uf, no es nada.-dije.- Lo peor es que tengo que arreglar mis vacaciones.
-¿Qué harás?
-Creo que pasaré dos semanas con mi mamá y otras dos con los Cullen.
-¿Te han invitado a pasar las vacaciones con ellos?-preguntó sorprendida.
-Extraño, ¿cierto?
-¿Qué le hiciste a los Cullen?
-¿Por qué lo preguntas?
-Nunca se habían comportado así con nadie. Es como si hubieses derretido la pared de hielo que los separaba de todo el resto.
-No es para tanto. Es sólo que…hay que saber cómo tratarlos.
-Y tú lo descubriste.
-Así es.
-Y ahora pasaras las vacaciones con ellos.
-Lo haces sonar como si me fuese a fugar con ellos.-bromeé.
-Es que todo esto es tan extraño para mí.
-No es para tanto. Además, no creo que sean mis últimas vacaciones con ellos.
-¿Tan bien van las cosas con Edward?
-Mejor de lo que piensas.
-Wow.-dijo ella.- ¿Te transformarás en la señora Cullen pronto?
-Ni loca. No tengo ganas de casarme.
-¿Segura?
-Muy segura.
Sonó el timbre y los alumnos comenzaron a salir. Angela y yo estábamos paradas en la mitad del pasillo conversando. Y nos quedamos allí hasta que Edward llegó a donde estábamos. Me besó en la frente y saludó a Angela.
-¿Lo trajiste?-le pregunté.
-Aquí lo tienes.
De su mochila sacó una bolsa de malvaviscos.
-No sabes cuánto te amo.
Me besó en los labios y yo abrí la bolsa de malvaviscos. Comí uno y sonreí con ganas. ¡Cuánto amaba los malvaviscos! Miré a Angela sonreírme. Y luego miré a Edward. Él tenía el ceño fruncido y estaba serio. ¿Qué le había pasado? Angela sacudió la cabeza.
-Bueno, yo iré a buscar a Ben.-dijo Angela.
-Suerte.-le dije.
-Nos vemos.
-Adiós.-dijo Edward.
Angela se marchó y Edward me tomó de la mano.
-¿Qué ocurre?
-Nada.
-¿En qué estaba pensando Angela?
-Estaba pensando varias cosas.
-¿Y cuál de todas esas cosas te molestó tanto?
-Ninguna.
-Mentiroso.
-Ok, había una cosa en particular.
-¿Qué?
-Cuando me vio entregarte la bolsa y te vio dar el primer mordisco…
-¿Qué?
-Pensó que estabas embarazada.
-¿¡Qué!?-chillé.
Todos los que estaban a nuestro alrededor voltearon para mirarnos.
-Tranquilízate.-me dijo.
-¿De verdad estaba pensando eso?
-No es nada terrible.
-¡Dios santo!-dije.
-¿Por qué le das tanta importancia al asunto si es mentira?
-¡Porque debe pensar que soy una suelta! No quería que eso pasara…
-No te preocupes. No piensa eso. Es más, piensa que nuestros hijos serán increíblemente guapos.
-¿Esas palabras usó?-pregunté sorprendida.
-Así es.-dijo divertido.
-Lo sacarán de ti porque de mí no tienen por donde.-bromeé.
-Ni lo digas en broma.-me dijo preocupado.- Eso es una aberración.
-Que bromeé al respecto, no quiere decir que lo quiera. Cálmate, Edward.
Entrecerró los ojos. Puse los ojos en blanco y bufé. Hijos… como si quisiera tener hijos en vez de estar con él por la eternidad. En ese momento llegó Alice. Al vernos en silencio y serios, se preocupó.
-¿Qué ocurre acá?-preguntó.
-Nada.-dijimos los dos al unísono.
-Sí, claro.
-No insistas.-le dije.
-Como sea. ¿Le contaste, Edward?
-¿Qué?-pregunté.
-Se me olvidó por completo.-dijo Edward.
-¿Qué ocurre?-pregunté.
-Esme quiere hablar con nosotros.-dijo Alice.
-¿Por qué?
-No lo sé.-dijo Edward.- He tratado de leer su mente, pero siempre está pensando en otra cosa.
-¿Por qué está tratando de proteger sus pensamientos?-pregunté.
-Porque está escondiendo algo.-dijo Edward.
-¿Qué?
-No lo sabemos.-dijo Alice.- Ha estado tomando decisiones erráticas toda la semana. Como si quisiese esconder lo que está haciendo.
-¿Por qué tanto misterio?
-Nadie sabe.-dijo Edward.- Ni siquiera Carlisle.
-Qué extraño.-comenté.
-Supongo que hoy sabremos la verdad.-dijo Edward.
-¿Y qué tiene que ver todo esto conmigo?
-Porque también quiere que estés presente.-dijo Alice.
-Me cuesta recordar que también soy parte del "nosotros".
-Acostúmbrate.-Edward sonrió.- Lo escucharás por mucho tiempo.
-Eso espero.-sonreí también.
-No se pongan melosos, por favor.-Alice puso los ojos en blanco.- No creo que pueda resistirlo más.
-¿Qué ocurrió?-le preguntó Edward.
-¿No lo sintieron?
-No, ¿Qué?-pregunté.
-Jazz estuvo durante toda la clase muy nervioso y tuve que salir a tranquilizarlo.
-¿Por qué estaba tan nervioso?-preguntó Edward.
-Rosalie. Emmett. El armario de la limpieza.-dijo Alice.
-Oh.-dijimos los dos al unísono.
-Lo sé. Esos dos no se pueden controlar. Es como si –con el tiempo- se pusieran cada vez más lujuriosos. Tienen al pobre Jazz loco.
-Es por eso que se toman sus vacaciones en Ibiza.-dije.
-¿Cómo sabes tú de eso?-me preguntó Edward.
-Emmett me lo contó…y Esme también.-fruncí el ceño al recordar la conversación.- No fue muy agradable.
-Tendré que tener más cuidado la próxima vez que te deje sola. Ahora que me dices esto, ni Esme hace un esfuerzo cuando tratan de pervertirte.
-El que más me pervierte eres tú.-dije con tono juguetón.
-No empieces.-nos amenazó Alice.
-¿Por qué no te vas de compras y liberas toda esa tensión?-le aconsejó Edward.
-Mejor me iré a buscar a Jazz. Se me acaba de ocurrir otra idea para liberar mis "tensiones".
Alice sonrió con malicia y se marchó. Miré a Edward y él bufó.
-Será mejor que nos mantengamos a distancia.-dijo Edward.- Presiento que será toda una tarde lujuriosa en el instituto.
-No me importaría ocupar el armario de la limpieza contigo.
-Al comedor.-me dijo.- Ahora.
-Aguafiestas.-susurré.
Comencé a caminar hacia el comedor junto a Edward. En ese momento, sentí como una fuerte ola de lujuria me golpeó. Me detuve en seco y miré a Edward. Sabía que no debía dejarme llevar por un poco de lujuria. Pero ¿Por qué Jasper quería jugar con nuestras emociones en un momento como este?
-Camina.-me dijo Edward.
-¡Porfis!-le rogué.
-No.-se negó rotundamente.
-No seas malo.
Me tomó de la mano y comenzamos a caminar. Entramos al comedor y me quedé choqueada al ver la escena. Había parejas besándose por todas partes. Parados en el pasillo, en la fila de la comida, tirados sobre las mesas, etc. Miré hacia la mesa de los Cullen y vi a Emmett y a Rosalie besarse con pasión, pasión que nunca había visto. Se besaban como si necesitaran hacerlo para vivir. Los vi acariciándose, pero todo con una pasión enorme. Edward me tapó inmediatamente los ojos.
-No quiero que veas a Emmett y a Rosalie.
-¿Tan apasionados son?
-Eso no es nada.-dijo él.- Carlisle una vez los descubrió en pleno acto.
-¿Qué?-pregunté muerta de la risa.
-Entró al garaje y los encontró. Obviamente que nunca más los dejó hacerlo sin avisarle al resto de la familia.
-¿Por qué no nos vamos?
-¿A dónde recomiendas irnos?
-A tu casa. No creo que Carlisle y Esme…
-No creo que sea necesario. Alice y Jasper no se demoran más de dos horas…a lo más tres.
-Llevamos diez minutos así. Y no pretendo que me tengas los ojos cubiertos durante dos horas más.
-Ok, vamos a mi casa.
-A menos que quieras pasar a otro lado primero…
-No te aproveches de mi debilidad por ti.
-Me encanta cuando me llamas así.-dije seductoramente.
-¡Bella!
-Aburrido ¬¬.
Me guió hasta su Volvo con los ojos cubiertos. ¿Por qué no quería que viera? Me subió al auto y me destapó los ojos. Rodeó el auto y se subió al asiento del conductor. Me coloqué el cinturón y aceleró. Lo miré de reojo. Estaba completamente concentrado en el camino. ¿Estaría evitando mirarme? Todavía podía sentir la lujuria de Jasper. Llegamos en tiempo record a su casa. Cuando el motor se detuvo por completo, suspiró y apoyó su cabeza sobre el manubrio. Le di un momento para que pensara.
-¿Qué ocurre?-le pregunté.
-Quédate con Esme.
-¿Vas a salir?
Levantó la mirada y vi sus ojos.
-Prometo que no me demoraré.
-Aliméntate bien.
No me atreví a tocarlo. Sus ojos estaban negros y preferí no arriesgarme. Salí del Volvo y entré a la casa. Esme bajó las escaleras y me miró extrañada.
-¿Qué ocurre?-me preguntó.
-Los chicos me dijeron que querías hablar con todos.
-Sí, ¿Dónde están los demás?
-¿No lo sientes?
-No. ¿Qué pasó?
-Jasper se dejó llevar por sus deseos por Alice.-dije divertida.
-¿Y Edward?
-Tenía que comer. ¿Dónde está Elizabeth?
-Durmiendo su siesta. ¿Deseas algo para comer?
-Sí, por favor.
-Pasemos a la cocina.
Me guió hasta la cocina y me dio algo de comer. Nos pusimos a conversar sobre lo que había pasado en la escuela y una hora después llegaron Alice, Emmett, Jasper y Rosalie. Los cuatro se dirigieron a la cocina. Se sentaron a mi lado y Esme comenzó a regañarlos.
-¡No hicimos nada malo!-dijo Jasper.
-¿No crees que manipular las frágiles emociones de esos jóvenes con hormonas sublevadas no estuvo mal?
-Nop.-dijo Jasper.
Emmett comenzó a reírse a carcajadas. Alice puso los ojos en blanco y golpeó a Jasper para que guardara silencio.
-Sabemos que estuvo mal.-dijo Alice.- Pero no lo pensamos de esa forma.
-Espero que no me llamen de la oficina del director para contarme que mis hijos estaban realizando "actos indebidos" en la propiedad de la escuela.-Esme suspiró resignada.
-No sería la primera vez.-dijo Emmett.
-Pero me prometieron que sería la última.-dijo Esme.
-No te enfades, Esme.-dijo Alice.
-No volverá a pasar.-dijo Rosalie.
-¿Qué?-preguntó Emmett sorprendido.
-En la escuela.-le aclaró Rosalie.
-Uf, me quedo más tranquilo.-dijo Emmett.
-¿De qué nos querías hablar?-pregunté cambiando el tema.
-Falta Edward.-dijo Esme.- Cuando él llegue, hablaremos.
-¿No nos darás una pequeña pista?-preguntó Rosalie.
-No.
-¿Y tendremos que esperar a Edward?-preguntó Emmett.- ¿Dónde está?
-Salió a cazar.-dije.
-¿Por qué tuvo mucha acción como nosotros o por qué no tuvo nada en absoluto?-me preguntó Emmett divertido.
Sabía que la pregunta de Emmett tenía un doble sentido. Y sabía que no debía hacerle caso. Aún así, me ruboricé intensamente. Emmett comenzó a reírse a carcajadas por mi reacción. Escuché ruidos en la sala y a los pocos segundos entró Edward a la cocina. Frunció el ceño al ver a Emmett muerto de la risa y a Jasper tratando de esconder su carcajada.
-¿Qué les ocurre?-preguntó apuntando a sus hermanos.
-Nada.-dijo Alice.- Ahora que estamos todos, ¿Qué ocurre, Esme?
-Es sobre los chicos.-dijo ella.
-¿Qué pasó?-preguntó Rosalie.- ¿Se han enfermado?
-No es eso.-dijo Esme.
-Entonces, ¿Qué?-pregunté.
-He encontrado…-las palabras de Esme se silenciaron.- He encontrado a los abuelos de los chicos.
Silencio absoluto. Nadie dijo nada, nadie quería hacerlo. La única respiración que se escuchaba era la mía. Miré a los chicos. El semblante de Rosalie se entristeció, al igual que el de Alice. El semblante de Jasper era de confusión. En cambio Emmett y Edward estaban completamente serios. ¿Cómo debía reaccionar? Obviamente que la noticia era positiva, pero me había acercado tanto a Elizabeth que nunca había pensado realmente en la idea de alejarme de ella. Esto era difícil.
-¿Dónde viven?-preguntó Edward.
-Son sus abuelos paternos y viven en Florida.-dijo Esme.
-¿Saben sobre lo que pasó?-preguntó Jasper.
-Nunca se enteraron sobre el "abandono" de su nuera.-dijo Esme.- Ellos pensaban que sus nietos seguían viviendo con su madre en su casa en Port Angels.
-¿Ya hablaste con ellos?-preguntó Emmett.
-Ayer por la mañana y hoy de nuevo.
-¿Va a ocurrir ahora?-preguntó Alice.
-Debemos hacer lo correcto.-dijo Esme.- Debemos entregárselos a sus abuelos.
-¿Cuándo?-preguntó Rosalie.
-Ellos van a viajar hoy en la noche. Llegan mañana en la mañana.
-¿Tan rápido?-pregunté.
-Lo lamento, chicos. Pero cuando se enteraron de lo que había pasado, insistieron en venir lo más pronto posible.
-¿Y qué pasará si no son aptos?-preguntó Edward.- Quizás son muy viejos.
-Los chicos tienen tíos.
-¿Y cuál es todo el lío que hay?-preguntó Rosalie.- ¿Por qué no acudió ella a sus suegros en primera instancia?
-No lo sé.-dijo Esme.- Ellos sólo sabían que después de la muerte de su hijo, su nuera había desaparecido del mapa.
-No lo puedo creer.-susurró Alice.
Jasper abrazó a Alice para que se calmara un poco.
-¿Será este un adiós para siempre?-pregunté.
-Aún cuando ellos desearan volvernos a ver, nosotros jamás podremos hacerlo de nuevo.-dijo Edward.- No envejecemos y ellos crecerán…
Rosalie bajó la mirada con tristeza. Emmett se puso a su lado para acariciarle el cabello. Edward tomó mi mano y entrelazamos nuestros dedos.
-Sé que es difícil, chicos.-dijo Esme.- Yo me había acostumbrado a ser abuela y todo esto es terriblemente triste….
-Pero sabíamos que no sería para siempre.-dijo Edward.- Debemos dejarlos ir.
-¿Crees que no lo sé?-preguntó Rosalie molesta.
-No lo parece.-Edward se apuntó la cabeza.
-No te metas donde no te llaman.-dijo Rosalie entre dientes.
-Basta.-regañé a Edward.- No la molestes.
-Sólo le digo la verdad, Bella. Ella no está dispuesta a dejarlos ir.
-¡Déjame tranquila!-le gritó Rosalie.
-Cállate.-le aconsejé a mi novio.- Sabes que ella no es la única.
Edward gruñó. Sabía que tenía razón. Pero claro, a él sólo le gustaba molestar a Rosalie. ¿Por qué la provocaba? ¿Por qué le gustaba tanto hacerla sentir mal?
-¿Cómo se los vamos a decir?-preguntó Jasper.- Sé que Jack, Henry y Elizabeth son pequeñitos, pero sentirán nuestra ausencia. Y eso no es bueno.
-Quizás debamos hablarles.-propuso Alice.
-¿Qué saco haciendo eso con Elizabeth?-preguntó Edward.
-¿No crees que te extrañará?-le pregunté molesta.- ¿No crees que extrañará tu presencia? ¿Tan ciego, insensible y estúpido eres?
Solté nuestra unión de dedos molesta. Edward abrió la boca, pero ningún sonido salió de ésta. Todos me miraron impresionados. Nunca me habían visto tan enfadada ni tan fuera de mí. Esto era totalmente fuera de lugar. ¿Cómo se comportaban así? ¿Por qué era tan frío? Sabía que Elizabeth significaba mucho para él, pero ¿comportarse así ayudaría al proceso de dejarla ir? ¡Odiaba el hecho que no me pudiera escuchar! Tenía tantas ganas de gritarle que era un imbécil sin que nadie más lo supiera. Me concentré tanto en la palabra imbécil que comenzó a dolerme la cabeza.
-¿Qué dijiste?-preguntó Edward.
-Bella no ha dicho nada.-dijo Alice.
-No…yo…yo lo escuché.
-Bella no ha dicho nada.-repitió Emmett como si Edward fuera un imbécil.
-¡Hey!-dijo Edward ofendido.
-¿Qué?-le pregunté.
¿Me había escuchado? No, eso no era posible. Entrecerré los ojos y fruncí el ceño.
-¡Te escuché!-dijo él.
-Amor, ¿te sientes bien?-le preguntó Esme.- Bella no ha dicho ninguna palabra.
-Sí, dijo que era un imbécil.
Mi mandíbula se desencajó. Esto era imposible.
-¿Cómo…?-pregunté sorprendida.
-¡Lo dijiste!-dijo Edward.- ¿Me consideras un imbécil?
-Te equivocas.-dije.
-Estoy muy seguro qué…
-No, te equivocas.-dije estupefacta.- No dije nada, lo pensé.
-¿Cómo es eso posible?-preguntó Jasper.- Se supone que Bella es "muda", mentalmente hablando.
-No lo sé.-dijo Edward.- ¿Estás seguro que no lo dijiste?
-Te lo juro.
-No puede ser.-dijo Emmett.
-Debemos llamar a Carlisle.-dijo Rosalie.
-No, debemos llamar a Eleazar.-dijo Esme.
¿Eso significaba que Tanya volvería a aparecer en mi vida? Miré a los Cullen extrañada. ¿Qué diablos estaba pasando conmigo? Todos intercambiaron miradas de preocupación. Obviamente el tema sobre entregar a los chicos a sus abuelos había pasado a segundo plano. Ahora todos estaban pensando en mí y en lo extraño de la situación. Miré a Edward de reojo y me concentré nuevamente en la palabra "imbécil."
-No es justo que hagas eso.-frunció el ceño.- No estoy acostumbrado a escucharte, así que no abuses de la situación.
-Después de todo, esto puede resultar muy divertido.-comenté.
Le sonreí y le saqué la lengua. Todos estaban preocupados. Pero yo no lo estaba. ¿Sería la única palabra que podía escuchar de mi mente? O ¿abrían otras? Después de todo, un poco de experimentación no me haría nada mal.
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R&R
Surfer Babe 69
