So Wrong, It's Right
Disclaimer: Twilight no me pertenece, al igual que sus personajes. Todo esto pertenece a Stephenie Meyer.
Lean y comenten: Dirty Sexy James: 4081501 (Harry Potter)
Someone to Save You: 4247900 (Twilight)
You call it Madness, I call it Love: 4190620 (Twilight)
º0º0º0º0º
Capítulo Veintiséis: EL Castigo
Bella POV.
-¡Nunca pensé que esto me podía pasar a mí!-gritó Charlie enfadado.
Me mordí la lengua. No quería decir nada que pudiera empeorar la situación. Charlie estaba dándose vueltas por la cocina, muy enfadado. Yo y Edward estábamos sentados en un par de sillas que había en la cocina. Estábamos tomados de la mano y en completo silencio. Esme y Carlisle estaban parados cerca de Charlie y nos reprochaban con la mirada. Pero yo sabía que ellos no estaban enfadados. Solamente Charlie era el que estaba enfadado. Y tenía toda la razón para estarlo, ya que Jacob le había dicho que Edward me había raptado.
-Papá…-susurré.
-¡Shush, Bella!-me silenció.
Miré de reojo a Edward y él negó con la cabeza. Era mejor no hablar. Jacob había hablado y eso había causado un gran revuelo.
-No logro comprenderlo, Bella. ¡Renée dijo que te comportabas bien! Dijo que eras perfecta. Nunca pensé que… ¡que perderías la cabeza por un chico!
-No he perdido la cabeza.-repliqué.- Solamente fuimos a bailar.
-¡A otro estado!
-Era un bar que a Rosalie y a Alice les gusta. Yo no tuve nada que ver en el asunto.
-¿Cómo sé que no hiciste nada extraño con Edward?
-¡Porque las chicas me vigilaron toda la noche!-mentí.- ¿Por qué no me crees? ¡No he hecho nada malo, papá!
-¿Cómo sé que eso es verdad, Bella? No sé si pueda continuar confiando en ti.
-¿Qué?-pregunté sorprendida.
-Charlie, esto no es su culpa.-dijo Edward.
-Bella, estás castigada. No puedes ver a Edward en ningún lado que no sea el instituto. No puedes ir a su casa y él no puede venir acá.
-¿Por qué?
-Si me desobedeces, te mandaré a vivir con Renée.
-No…-susurré.- ¡Mi hogar es Forks!
-Ya he dicho mi última palabra, jovencita. Estás castigada hasta nuevo aviso. Lo más probable es que estés castigada hasta que vuelvas a clases el próximo año.
-Pero yo me voy a ir de vacaciones con los Cullen.-apunté a Esme y a Carlisle.
-Pues ya no.
Mi mandíbula se desencajó. No podía creerlo. Esto no me podía pasar a mí. Era todo tan… ¡injusto!
-Charlie…-dijo Carlisle.- No creo….
-Lo lamento, Carlisle.-lo interrumpió Charlie.- Pero yo sé como criar a mi hija. Bella está castigada hasta nuevo aviso y no podrá ir de vacaciones con ustedes.
-Si esa es tu decisión y no podemos cambiarla, tendremos que aceptarla.-dijo Esme.- Edward, tú también estás castigado.
-¿Yo? Yo no hice nada malo.-dijo Edward.
Era tan mal actor para este tipo de situaciones. Puse los ojos en blanco y solté su mano molesta. Edward me miró sorprendido. Eso sí que no se lo esperaba. Me crucé de brazos y miré enfadada a Charlie. Me quedaba una sola opción. Y me juagaba mi vida con ésta.
-Quiero llamar a Renée.-dije.
-Ella no tiene nada…
-Quiero llamarla, papá.-dije.- Ella también tiene voz en el asunto.
Charlie puso los ojos en blanco y se acercó al teléfono para llamar. Bufé enfada, mientras escuchaba a Charlie explicarle la situación a Renée.
-¿Qué intentas lograr con esto?-me preguntó Edward muy bajito.
-Ganar un poco de tiempo.-puse los ojos en blanco.- Sé que igual estaré castigada. Pero creo que puedo convencer a Renée que me deje ir de vacaciones con ustedes.
-Bella, si Charlie desea que…
-No lo digas.-coloqué uno de mis dedos sobre su boca para silenciarlo.- Quiero ir. Quiero conocer Isle Esme contigo.
Besó mi dedo y lo retiró de su boca.
-Ok, como desees.
-Gracias.
Charlie colgó, se acercó a nosotros y se aclaró la garganta para llamar nuestra atención. Edward y yo nos separamos y lo miramos.
-Renée opina que estoy siendo muy exagerado.
-¿Y?
-Y opina que no debo castigarte…-sonreí.- Tanto.-terminó él y mi sonrisa se desvaneció.- Así que estarás castigada hasta que vuelvas de ir a verla para tus vacaciones.
-¿Eso quiere decir que podré ir con los Cullen de vacaciones?
-Sí…pero si vuelves con sorpresas…-me advirtió.
-No volveré con ningún tipo de sorpresas.
No pienso volver, pero esto significa ¡victoria para mí! Reí maliciosamente en mi mente. Edward me miró de reojo. ¿Me estaba escuchando? Le saqué la lengua y él puso los ojos en blanco ante mi comportamiento infantil. Charlie continuó advirtiéndome sobre mi castigo. Lo escuché, tratando de que no se notara tanto mi sonrisa triunfadora. Después de eso, les pidió a los Cullen amablemente que se marcharan. Mejor dicho, los echó de la casa. Antes de que pudiera subir a mi habitación, Charlie me detuvo.
-¿Podemos hablar a solas un momento?
-¿Qué ocurre, papá?-le pregunté.
Me senté en uno de los sillones de la sala y él se sentó frente a mí.
-Bella, estoy preocupado.
-¿Por qué? Ya te dije que no he hecho nada malo.
-Pero presiento que lo harás.
-Papá, Edward es un caballero.
-¿Por qué él y no otro? ¿Por qué lo has elegido a él?
-Porque lo amo.
-Pero debe haber una razón en especial para que te hayas fijado en él en primera instancia.
-Pues me hace sentir diferente.
-¿En qué sentido?
-No lo sé.-me encogí de hombros.- Me hace sentir linda…
-Pero sí tú eres linda. Y no necesitas a Edward para saber eso.
-Pues no es lo único que me hace sentir. Edward me hace sentir querida, apreciada, la única en el mundo. Me hace sentir…especial.
-Bella, tú eres todo eso y Edward no es el único que te puede hacer sentir así.
-¿A quién tienes en mente?-fruncí el ceño.
-Pues Jacob también es un buen chico.
-¿Sabes por qué me fui en primera instancia de su casa?
-No.
-Porque me besó.-le dije enfadada.- Y yo no lo quería besar. Así que llamé a Edward y me marché enfadada.
-¿De verdad trató de hacerlo?
-Lo hizo.-dije entre dientes.- Y lo hubiese golpeado, pero…
-¿Qué?
-No iba a hacerlo. Edward me fue a rescatar.
-¿Y necesitas que te rescaten?
-No siempre. Pero me gusta sentirme rescatada…por lo menos por Edward.
-¡Bella, no eres una damisela en peligro! Quizás necesites a un hombre que no te trate como tal. Quizás necesitas un hombre como…
-¿Jacob? Debes estás loco para pensar algo como eso. ¡No podría! Estoy tan acostumbrada a Edward que no podría estar con otra persona.
-¿Ahora me vas a decir que te casarás con él?
-No, no tengo intenciones de casarme con él. Ni con nadie. No voy a cambiar a Edward por nadie.-me paré enfadada.- Nadie vale la pena como la vale él.
-No conoces a Jacob. Quizás pueda sorprenderte.
-¡Oh, por Dios!-dije enfadada.- ¡No quiero a nadie más que a Edward, papá! Así que tú, Billy y Jacob pueden dejar de pensar que terminaremos siendo parte de una gran familia feliz.
-Ellos no…
-¡Como si no lo hubiesen pensado!-puse los ojos en blanco.- No voy a dejar a Edward para casarme con Jacob.
Me estremecí ante la idea.
-No me refería a eso…-susurró.
-Papá, sé lo que hago. Aunque nadie crea que estoy haciendo las cosas bien. Amo a Edward y él me ama a mí. No lo voy a dejar por nadie. Pero soy yo la que debe tomar las decisiones acá. Soy yo la que debe equivocarse. Y si Edward es un error, lo debo descubrir yo misma.
-¿Crees que sea un error?
-No lo sé. Solamente sé que Edward ha sido la única persona que me hace feliz a cada momento. Él está interesado en mí y me hace sentir especial por eso.-sonreí.- Nada más.
-Bella…ten cuidado. El amor puede llevar a una obsesión en cualquier momento.
-No estoy obsesionada con él. Pero gracias por el consejo.
-De nada.
Comencé a caminar hacia las escaleras, pero me detuve antes de subir el primer escalón.
-Papá.-volteé a verlo.
-¿Dime?
-Por favor, no insistas más con Jacob. A Edward no le gusta el tema y a mí tampoco.
-Ok.
-Gracias.
Subí hasta mi habitación, entré y sonreí al verlo sentado sobre mi cama. Me senté a su lado y tomé una de sus manos para acariciarla.
-¿Lo escuchaste todo?
-Sí.
-Lo lamento, Edward. No quería que tú…
-Gracias, Bella.
-¿Por qué?-pregunté confundida.
-Por todo lo que dijiste. Gracias por defenderme. Eres la mejor.
-Oh…
-No sabía que te hacía sentirte especial.-sonrió.- Tú también me haces sentir especial.
-Por lo menos el sentimiento es recíproco.-sonreí.
-Me haces sentir humano.-me besó la mejilla.- Gracias.
Tomé su rostro entre mis manos y froté mi nariz en su mejilla. Colocó sus manos sobre mi cintura t me tumbó sobre la cama. Comenzó a acercarse a mí, pero se detuvo repentinamente. Lo miré extrañada. Él gruñó molesto.
-¿Qué ocurre?-le pregunté.
-¿Es que nunca se cansará de que lo rechaces?
-¿Jacob?
-Está abajo.
-¿A esta hora?
Asintió. Guardamos silencio y escuchamos atentos todo lo que pasaba en el primer piso. Jacob tocó el timbre y Charlie fue a abrir.
-¡Jacob!-dijo Charlie sorprendido.- ¿Qué te trae por acá a esta hora?
-¿Puedo hablar con Bella?
-Se ha ido a dormir.
-Sé que está despierta. ¿Puedo hablar con ella?
-Pues verás, Bella está muy enfadada…
La voz de Charlie se apagó, ya que mi concentración se focalizó en Edward. Me besó en la mejilla y se paró de mi cama.
-Ve.-me susurró Edward.
-¿Estás loco?
-Ve, es algo importante. Estaremos en comunicación.-me lanzó su móvil.
-¿Y tú?
-Tengo el de Rosalie. Me lo dio para que se lo cuidara mientras ella se abalanzaba sobre Emmett ayer en el bar.
-Ya veo. Prométeme que intervendrás.
-Bajaré a arrancarle un brazo si te toca un pelo.
-Gracias.
Le lancé un beso antes de bajar las escaleras. Jacob y Charlie estaban conversando en el porche. Los dos guardaron silencio cuando me vieron. Es más, a Jacob se le iluminó el rostro al verme.
-¿Qué diablos haces acá?-le pregunté enfadada.
-Creo…creo que me iré a dormir. No te quedes por mucho tiempo, Jacob.
-Descuida, Charlie. Tengo que decirle algo a Bella y me marcharé.
Charlie asintió y se marchó, dejándonos solos. Jacob trató de acercarse a mí, pero yo retrocedí.
-Bella…-susurró.
-Sólo vine porque él quería que habláramos.
-¿Él quería?
-Sí. Y está escuchando. Así que no intentes nada.
-Yo…no quería que te enfadaras. Pensé que…
-¿Qué me iba a quedar contigo si me besabas?-bufé.
-Sí.-dijo avergonzado.
-Pues no. Así que resígnate.-dije molesta.- No quiero hacerte daño porque sé que no te lo mereces. Pero no sigas haciéndome a mí daño. Yo pertenezco junto a Edward. Y eso no va a cambiar.
-Lamento escuchar eso.-susurró él.
-¿Has venido para eso?
-No. Tengo que hablar con tu chupasangre, Bella.
El móvil de Edward sonó. Contesté e hice lo que me pidió. Puse el altavoz.
-Jacob.-dijo Edward.- ¿Qué ocurre?
-¿Dónde estás?
-Cuidando cada célula de Bella. Ahora, ¿Qué ocurre que es tan importante para molestar a mi novia?
-Ellos han vuelto.
-¿Quiénes?-pregunté.
-Los otros chupasangres.-dijo Jacob.
-¿James?-pregunté.
-Interesante.-dijo Edward.- ¿Cómo lo saben?
-Hemos olido sus efluvios cerca de la frontera. Al parecer, están buscando una forma de entrar a Forks sin que se encuentren con nosotros ni con ustedes.
-Ya veo.-dijo Edward.- Jacob, dile a Sam que esté preparado. Sé que el aquelarre de James puede tenerles miedo, pero eso no quiere decir que se rendirán. James necesita conseguir su presa y todo su aquelarre se preocupará de lograrlo.
-¿Su presa?-preguntó Jacob.- ¿Tiene una presa? ¿Quién?
-La estás mirando.-dijo Edward.
Jacob me miró enfurecido. Su cuerpo comenzó a estremecerse y yo retrocedí un par de pasos asustada.
-Edward…-susurré.
-No te preocupes Bella. Cálmate, Jacob.-dijo Edward.- ¿Entrarás en fase frente a ella?
-No…lo siento.-dijo más calmado.- ¿Qué tenemos que hacer?
-Nosotros protegeremos a Bella.-dijo Edward.- Y lo más probable es que traten de conseguirla en un momento en el cual no estemos prestando atención.
-Eso puede ocurrir cualquiera de las noches.-dijo Jacob.
-No.-dijo Edward.- Yo protejo los sueños de Bella todas las noches. Así que eso está cubierto.
-¿Está en tu habitación?-me preguntó Jacob sorprendido.
-¿De verdad no lo habías descubierto?
-¿Cómo…cómo no pude darme cuenta?
-Porque mi efluvio ya es común en su casa.-dijo Edward.- Volviendo al tema…
-¿Cuándo crees que lo hagan?
-Pronto. James no es de las personas que espera. Ya he salvado a Bella una vez de él. Y sé que puedo vencerlo.
-¿Por qué no lo mataste en esa ocasión?-preguntó Jacob.
-Porque Carlisle me lo impidió. Nunca pensamos que se obsesionaría con ella.
-¿Por qué tienes que ser un maldito imán para los chupasangres?-me preguntó Jacob.
-No lo sé.-me encogí de hombros.
-Volviendo al tema.-dijo Edward un poco enfadado.- Alice piensa que Bella estará bien hasta que se vaya a ver a Renée. Es ahí donde tendremos que estar atentos.
-¿Solamente en ese momento crees que ataquen?
-Se ve como la opción más factible. Ninguno de nosotros estará con ella…
-¿No estarán con ella? ¿La dejarán desprotegida?
-Eso es lo que ellos pensarán. Planeamos irnos todos a escondernos a un hotel.
-¿De verdad?-pregunté emocionada.
-¿Cómo te emociona eso?-me preguntó Jacob.- Estás loca.
-No la molestes.-dijo Edward.- Y sí, Bella, estaremos contigo para protegerte.
Sonreí y le saqué la lengua a Jacob. Mi Edward siempre estaría conmigo.
-Después del baile de final de curso…-comenzó a decir Edward.
-¿La piensas llevar al baile?-le preguntó Jacob.
-Obvio. ¿Por qué debería perderse aquella oportunidad?
-Porque es peligroso.-dijo Jacob.
-Pues ustedes pueden patrullar los alrededores.
-No somos perros policía.
-Si no quieres ver a Bella a salvo…
-Ok, ok, ok. Lo haremos.-dijo de mala gana.
-Gracias. De verdad lo aprecio. Ahora, ¿hay algo más que desees?-dijo Edward. Jacob me miró de reojo.- Y mi novia no cuenta en esa pregunta.
-No, nada.-dijo Jacob.
-Entonces, buenas noches.
Edward terminó la comunicación. Me guardé el móvil y miré a Jacob.
-Bueno…nos veremos.-dije.
-Sí…eso.
-Adiós.
Entré a la casa y miré como Jacob se marchaba. Me daba lástima verlo así. Pero era él el que decidía hacerse daño. ¿Por qué no podía admitir que esta batalla estaba perdida? Subí hasta mi habitación y le entregué el móvil a Edward. Me acosté sobre mi cama y él se acurrucó a mi lado. Me abrazó con cuidado. Metió su mano debajo de la parte de arriba de mi pijama. Estaba acostumbrada a ese tipo de caricias. Aún así, me estremecí cuando sus dedos helados recorrieron lo que quedaban de mis moretones.
-Lo lamento.-dijo retirando sus manos.
-No te preocupes. Todo está bien.
-¿Qué ocurre, Bella?
-Tengo…miedo.
-Estarás bien. Te lo prometo.
-No por mí, Edward.
-¿Por quién, entonces?
-Por ti.
-No me va a ocurrir nada.
-Aún así. Temo por tu vida. No quiero que luches con James. No quiero que mi sueño se haga realidad.
-No se hará realidad.-me calmó.- Te dije que no lucharía con él. A menos que tu vida esté en peligro.
-Ni por eso, Edward.-le rogué.- Prométemelo.
-¿No quieres que luche por ti?
-Temo por tu vida.
-¿Y tú crees que mi vida tendrá sentido si tú no estás en ella?
-Puedes seguir viviendo.
-Estás hablando estupideces.-dijo enfadado.
-No.-tomé su rostro entre mis manos y lo miré con seriedad.- Edward, no quiero que te sacrifiques por mí.
-¡Bella!-dijo sorprendido.- ¡No me puedes pedir eso!
-Por favor…-le rogué.- Tú eres lo más importante en mi vida. No te quiero ver en peligro.
Se acercó peligrosamente a mí. Hasta que su nariz rozó la mía.
-No te lo voy a prometer. No voy a arriesgar tu vida por salvar la mía. No lo haré así que no me lo pidas más.-traté de discutirle, pero me silenció.- No trates de hablar, no te haré caso. Ahora duérmete….
-Como desees.-susurré.
Cerré los ojos y me acomodé a su lado. No podía dejar que se sacrificara por mí. Eso no era justo. Él merecía vivir si James decidía acabar con mi vida. Me aferré a su ropa y sentí sus manos acariciar mi rostro. Una lágrima recorrió mi mejilla antes de que me quedara dormida profundamente.
El día del baile de final de curso Alice se ocupó de embellecerme. Así que había movido todas las cosas que ella encontraba esenciales para este evento a mi casa. Ella y Rosalie habían transformado mi casa en su refugio de belleza. Mientras que una me peinaba, la otra me hacía la manicura. Y así se iban turnando para dejarme hermosa. Obviamente que yo me preocupé por ellas. Pero Rosalie me había asegurado que –como ellas ya eran hermosas- no necesitaban mucho tiempo.
Mientras que nosotras estábamos en mi casa arreglándonos, los chicos estaban –supuestamente- arreglando en su propia casa. Cosa que dudaba mucho, ya que conocía muy bien a Emmett. Y sabía que él estaba haciendo cualquier otra cosa menos arreglarse para el baile de final de curso. Estaba poniéndome los zapatos, cuando escuché a Rosalie hablar por su móvil.
-¿Emmett?-preguntó.- ¿Cómo que no encuentras tu corbata, Em?
-Está sobre su cama.-le dijo Alice a Rosalie.
-Alice te la dejó sobre nuestra cama. Sí, es la verde, tu favorita.
Alice puso los ojos en blanco. Emmett nunca cambiaría. Faltaban pocos minutos para la hora que habíamos puesto para que los chicos nos viniesen a buscar. Pero –al parecer- llegarían tarde. Sonreí al imaginarme a Edward y a mí llegando al baile. ¡Las caras de celos que habría! Reí maliciosamente en mi mente. Rosalie colgó y bufó.
-No tires el teléfono contra la pared, Rosalie.-le dijo Alice.- Destruir otro móvil no ayudará a que Emmett aprenda.
-Siempre me hace lo mismo, Alice. ¡Para nuestras últimas bodas he tenido que esperarlo en el altar! Siempre se demora…
-Castígalo.-sonrió.- Te lo he dicho en todas las palabras, Rosalie. Debes darle una lección.
-¿Cuál?-le preguntó Rosalie.- ¿Dejarlo sin sexo por un siglo? Sabes que ni yo podría soportarlo.
Me puse a reír a carcajadas cuando Rosalie habló. Eso sí que había sido chistoso. Alice me imitó. Y después de un rato, Rosalie también se puso a reír a carcajadas. Nos arreglamos por última vez y nos cercioramos de que todo estuviera en su lugar.
-¡Chicas, sus citas han llegado!-nos gritó Charlie desde el primer piso.
Íbamos a bajar corriendo por las escaleras, pero al analizar sobre mi problema de coordinación, Rosalie decidió bajarme en sus brazos hasta que ya no fuera que me tropezara. Además, Charlie no debía ver aquello. No sabía por qué me sentía tan emocionada con el baile. Sabía que estábamos en tiempos difíciles y este no era el momento ideal para este tipo de cosas. Pero me encantaba la idea de verme bonita para Edward.
-¡Nos vemos, Charlie!-dijo Rosalie.
-Gracias por prestarnos la casa.-dijo Alice.
-Nos vemos, papá.
-Espera Bella.
Me detuve y volteé para mirarlo.
-¿Qué ocurre?
-Te ves hermosa.
-Gracias.
-Que lo pases bien.
-Gracias.
Salí de mi casa y me lancé a los brazos de Edward.
-¡Wow!-dijo sorprendido.
-¿Te gusta?
-Te ves hermosa. Como todos los días.
-¿No me veo más hermosa que siempre?-le pregunté haciendo pucheros.
-Más hermosa que nunca.-susurró a mi oído.
-¡Vamos, tórtolos!-gritó Alice desde su Porsche.
Edward tomó mi mano y me condujo hasta su Volvo. Me ayudó a sentarme y luego se dirigió a su asiento. Condujo lentamente detrás del Porsche –en donde iban Jasper y Alice- y del BMW –en donde iban Rosalie y Emmett. Llegamos al lugar de la fiesta y Edward me trató como una damisela. Se preocupó de cuidar mi vestido y mi peinado. Me mantuvo como si fuese la más hermosa muñeca que había visto. Todos los chicos tenían sus miradas fijas en Rosalie, Alice y en mí. Lo que me impresionaba, ya que yo no era tan hermosa como ellas.
-Todos te miran.-dijo Edward.
-Lo sé.-dije avergonzada.
Guardé silencio por un momento. Edward y yo nos habíamos trasladado hacia el otro extremo del lugar. Teníamos nuestros dedos entrelazados y Edward estaba muy pendiente de todo lo que ocurría a nuestro alrededor.
-Voy al baño.-dije.
-¿Estarás bien?-preguntó Edward
-¿Qué me va a pasar en el baño?-le sonreí.
-Bella, sabes que me refiero a James.
-Jacob y su manada están patrullando los alrededores, Edward. Todo estará bien.
-Hasta la más poderosa manada de hombres lobo puede dejar escapar al enemigo.
Puse los ojos en blanco. Me besó en la frente y me dejó ir. Caminé entre la gente para llegar al baño. Me sorprendí cuando vi en una esquina a Mike y a Jessica besándose apasionadamente, tan apasionados como si se tratase del fin del mundo. Puse los ojos en blanco de nuevo. Jóvenes con hormonas revolucionadas, como diría Jasper. Hablando de él, ¿Dónde se encontraría? Antes de salir del lugar, lo escaneé para buscar a los Cullen. Rosalie y Emmett estaban en la pista de baile. Jasper y Alice se habían acercado a Edward y ahora le estaban haciendo compañía.
Salí del lugar y fui directo al baño. Entré y ahí había sólo una mujer de cabello rojizo. Le sonreí y ella me sonrió de vuelta. Me paré frente al espejo y comencé a revisar mi maquillaje. Sin darme cuenta, miré de reojo a la mujer. Su vista estaba fija en mí. Volví a mirar mi reflejo, nerviosa por la mirada de la mujer. Mi cuerpo se tensó. Su piel era blanca, sus facciones eran perfectas, pero principalmente, sus ojos eran rojos. Terminé de revisar mi maquillaje y emprendí mi camino hacia el salón de baile. Pero antes de que saliera del baño, ella habló.
-Lo lamento, pero no puedo dejar que te escapes.
-¿D-disculpa?-balbuceé asustada.
Volteé a verla. Ella sonrió y comenzó a caminar hacia mí. Quería salir corriendo, pero mi cuerpo no me respondió. Ella llegó a mi lado y colocó una de sus manos sobre mi boca para que guardara silencio.
-Te prometo que no te haré daño.-sonrió.- Pero no puedo prometerte lo mismo por James.
Ella rió maliciosamente y yo comencé a llorar. ¿Es que nunca podría tener una vida tranquila junto a Edward? ¿Por qué alguien se interponía siempre entre nosotros? La miré a los ojos y pude ver mi final reflejado en ellos. Este era mi final. Y nadie me iba a poder ayudar…
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chan-chan XD ¿Qué opinan? ¿Se está poniendo interesante?
Surfer Babe 69
