So Wrong, It's Right

Disclaimer: Twilight no me pertenece, al igual que sus personajes. Todo esto pertenece a Stephenie Meyer.

Lean y comenten: Dirty Sexy James: 4081501 (Harry Potter)

Someone to Save You: 4247900 (Twilight)

You call it Madness, I call it Love: 4190620 (Twilight)

º0º0º0º0º

Capítulo Veintisiete: Sin Piedad.

Edward POV.

-Se está demorando mucho.-gruñí.

-Es humana.-dijo Alice.

-No es eso, Alice.-dijo Jasper.- Es chica y por eso se demora tanto.

-¿Qué tiene que ver que sea chica, Jazz?-le preguntó Alice.

-Tú eres chica y te demoras siglos en el baño.-dijo divertido.

-Eso es porque me gusta verme hermosa para ti.

-Lo sé.

Alice le lanzó un beso a Jasper y yo puse los ojos en blanco. Volvía pensar en Bella. Se estaba demorando mucho en el baño y eso me preocupaba. ¿Qué pasaría si James la había encontrado en el baño? no, no lo podía permitir. Así que iría a buscarla. Eso sería lo mejor.

-Detente Edward.-dijo Alice.- ¿A dónde vas?

-A buscar a Bella. ¿Por qué? ¿Qué viste?

-Te veo entrar.-se detuvo a pensar un momento.- Pero no te veo salir.

-Estaré bien.-gruñí.- Quizás Jacob esté ahí.

-Vamos todos.-dijo Alice.- Jazz, llama a Rose y a Emmett. Nos encontraremos en la puerta.

-Sí.-dijo Jasper.

Jasper se marchó a buscar a los demás. Alice y yo caminamos entre la gente para llegar a la salida. Allí, nos encontramos con Jasper, Rosalie y Emmett.

-¿Qué ocurre?-preguntó Rosalie molesta.

-Es Bella.-dije.

-¿Qué le ocurrió?-preguntó Emmett.

-Fue al baño y no ha regresado.-dijo Alice.

-Bueno, es normal.-dijo Emmett.

-Siento que algo está mal.-dije.

-Ok, vamos.-dijo Rosalie.

Los cinco salimos del salón de baile y nos dirigimos al baño. Podía escuchar los pensamientos de la manada de hombres lobos. Todos estaban atentos a cualquier cosa. Y nadie había visto u olido algo fuera de lo normal. Alice y Rosalie entraron al baño y nosotros nos quedamos afuera esperando. Estaba ansioso por saber de Bella. Sabía que algo andaba mal y lo sentía también. Alice y Rosalie salieron corriendo del baño.

-¿Qué ocurrió?-bramé.

-¡No está!-gritó Rosalie.

-¿Cómo que no está?-preguntó Jasper.

-No lo sabemos.-dijo Alice.- Pero hay un efluvio…

Alice me miró y guardó silencio. Gruñí molesto. Él había llegado a ella y nadie se había dado cuenta. Emmett agarró mi brazo para sostenerme por si decidía hacer algo.

-¿Qué haremos?-preguntó Jasper.

Noté que su mirada estaba sombría. Y por sus pensamientos, sabía que se estaba preparando para batallar. Por favor, Edward. No pongas en peligro a mi Emmett. Me rogó Rosalie en sus pensamientos. La miré y asentí.

-Seguiré el efluvio.-dije.

-¿Tú solo?-me preguntó Alice.

-Sí, no puedo pedirles que arriesguen sus vidas por mí.

-No nos estás pidiendo nada del otro mundo.-Emmett apretó aún más mi brazo.- Queremos ayudar.

-No lo permitiré.-dije.- No…

-No lo hagas por Rosalie.-dijo Emmett.- No sé qué te pidió, pero no le hagas caso. Queremos ayudarte.

-No, Em.-susurró Rosalie.- Por favor.

-¿Quieres que lo abandonemos, Rose?-preguntó Alice.

-¡No!-gritó ella.- ¡Yo también quiero salvar a Bella, pero no quiero ver a mi familia destruirse! Ustedes son lo más importante para mí. Bella también lo es. Pero la sola idea de perder a uno de ustedes, me mortifica.

-No nos pasará nada.-dijo Jasper colocando su mano sobre el hombro de Rosalie.- Sabes que no nos pasará nada.

-Son tres y nosotros somos cinco.-dijo Alice.- Podremos vencerlos.

Rosalie paseó su mirada por todos nosotros. Estaba ansiosa y tenía mucho miedo. El peligro era algo inminente y todos teníamos que aceptar eso.

-Ok, vamos.-susurró Rosalie.

Emmett me soltó. Los cinco cerramos nuestros ojos y comenzamos a analizar nuestro alrededor. Los olores que desprendían los humanos nos distraían, pero rápidamente pudimos notar el efluvio del vampiro. Lo seguimos hasta el bosque. ¿Cómo diablos no habían sido capaces los hombres lobo de notarlo? El efluvio continuaba por el bosque hasta un sector montañoso, que estaba lleno de cuevas. ¿Bella estaba allí? Escuchamos un débil latido.

-¿Es Bella?-preguntó Jasper.

-Suena tan débil.-susurró Rosalie.

-Vamos.-dije.- Antes de que la perdamos.

Mis hermanos asintieron y comenzamos a correr, guiándonos por el efluvio del vampiro. De pronto, apareció Jacob acompañado con algunos de sus compañeros de manada.

-Se la han llevado.-les dije.- Han llegado a ella.

¿Cómo ha podido ocurrir eso?-preguntó Jacob.

-No lo sé.-le respondí.- Pero no está.

¡Estábamos pendientes de ella! No dejamos que nada se le acercara.

-Pues se acercaron a ella.-bramé.- Y ahora no sabemos si está viva o no.

Jacob se detuvo en seco. Sus compañeros de manada se detuvieron junto a él. Un millón de ideas pasaron por su cabeza. Pero la que más se quedó rondando en su cabeza fue la del cuerpo de Bella tirado sobre el suelo sin vida. Me estremecí y solté un gutural gruñido.

-¡Cálmate!-me dijo Alice.- Necesitamos que estés tranquilo para pelear.

-No necesito estar tranquilo para matarlo.-susurré.

Me adelanté a mis hermanos. No podía aguantar la ansiedad que sentía por saber de Bella. Su latido se hacía cada vez más claro. Estaba cada vez más cerca de ella. Escuché un par de risas y un grito de dolor. Bella estaba sufriendo. Sentí como algo dentro de mí se liberaba, algo que deseaba salvar a Bella. La ponzoña se acumulaba dentro de mi boca. Y sentía como el deseo de mutilar a aquellos que le estaban provocando dolor, se acumulaba en mí. Localicé a Bella y a dos vampiros en una cueva. ¿Dónde estaba el tercero?

-¡Corre, Edward!-me gritó Jasper.

Corrí lo más rápido que podía y llegué a la cueva. James estaba arrodillado al lado de Bella, quien estaba tendida sobre el suelo y quejándose de dolor. Una mujer estaba parada a varios metros de distancia. Ella observaba atentamente como James jugaba con mi Bella. Y eso no lo podía permitir. Me lancé sobre James sin pensarlo dos veces y lo derribé. La mujer siseo, pero James rió y la detuvo para que no se metiera en la pelea.

-¡Por fin has llegado!-rió.- ¡Tu novia te estaba esperando!

-¡Como te atreves!-gruñí.

-Es divertido jugar con la humana. Ahora puedo ver claramente porqué te gusta tanto.

-¡Ella no es juguete!-bramé.

Mi voz resonó por toda la cueva. La mujer se mantuvo quieta, sin mover ni un músculo. Escuché un débil gimoteo de dolor. Miré a Bella. Ella estaba tratando de pararse, pero el dolor que sentía era más grande. Mi mirada estaba fija en ella. Y de eso se aprovechó James para voltearme y acorralarme contra el piso.

-No te distraigas.-me dijo.- Porque si lo haces, no será divertido matarte frente a ella.

-No podrás conmigo.-dije.

-¿Eso crees? ¿Crees que no podré contigo?-rió maliciosamente.- No me conoces. Y no sabes lo que pienso.

Esta vez fui yo el que reí.

-¿Qué no sé lo que piensas?-reí de nuevo.- Pues sí lo sé. Y estás en desventaja conmigo, James.

Frunció el ceño y gruñó. Sabía que estaba diciendo la verdad. En ese momento, llegaron mis hermanos. Rosalie y Emmett se lanzaron contra la mujer. Jasper vino a ayudarme, mientras que Alice fue al rescate de Bella.

-¡Sácala de acá, Alice!-gruñí.

-Sí.-dijo Alice.

Vi de reojo como la tomaba en brazos. Bella extendió una de sus manos hacia mí.

-No Edward, no lo hagas.-susurró.

-Vamos, Bella.-dijo Alice.

En el momento en el cual Alice se alejó junto a Bella, Jasper y yo nos encargamos de James.

-¡No!-chilló la mujer.

-¡Cállate!-le gritó Rosalie.

La mujer chilló de dolor cuando Rosalie –despiadadamente- le sacó un brazo. Rosalie quería terminar lo más rápido posible con todo esto. Y si eso significaba ser despiadada, eso haría. James volvió a gruñir. Lo acorralé contra la pared y coloqué mi mano en su cuello, para mantenerlo controlado.

-Te haré sufrir todo lo que hiciste sufrir a Bella. Eso no te lo perdonaré jamás.

-¿Crees que te tengo miedo, lector de mentes?-rió maliciosamente.

-Jasper…

Jasper asintió y le sacó un brazo a James. Éste no gritó tanto como me lo esperaba. Después de un rato. Volvió a reír.

-No me das miedo.-susurró.- Y nunca me harás sufrir de la misma manera. Oh, sé que amas a tu humana. Pero ella siempre será eso, una humana. Nada más que algo para alimentarse.

Gruñí cuando hizo la asociación. Bella no era simplemente algo para alimentarse. Bella nunca saciaría mi sed. Jamás. Ya que ella se había transformado en algo más para mí. Bella era el ángel que había traído luz a mi vida. Ella era más que cualquier cosa. Sin pensarlo dos veces, agarré la cabeza de James con mis dos manos.

-¿Me vas a matar?-preguntó con burla.- ¿Eres capaz de hacerlo?

-No sabes de qué soy capaz.

-Eres débil.-rió.- No te atreverías.

Sonreí maliciosamente y con toda mi fuerza, le arranqué la cabeza.

-¡No!-chilló la mujer.- ¡NO, James!

-Callen a la novia.-susurré.

-Yo me encargo.-dijo Jasper.

Solté la cabeza de James y la tiré al suelo. Rosalie soltó a la novia y se la dejó a Emmett. Entre él y Jasper acabaron con la vida de ella.

-¡NO!-chilló la novia de James.

Rosalie cerró los ojos. Coloqué una mano sobre su hombro.

-Lamento que hayas sido partícipe de todo esto.-susurré.

-Ve a buscar a Bella.-susurró.- Ella te necesita.

-Gracias, Rose.

Se acercó a mí y me abrazó. Comenzó a sollozar –sin lágrimas, obviamente- y la consolé. Era lo menos que podía hacer por ella. En ese momento llegó Emmett.

-Jasper se encargará de prenderles fuego.-dijo.

-Gracias por todo.

-No fue tanto como me esperaba.-Emmett se encogió de hombros.

Rosalie dejó de abrazarme repentinamente y miró enfurecida a Emmett. Lo empujó molesta.

-¿No fue tanto? ¿¡Qué no fue tanto!?-rugió.- ¡¡Pensé que te perdería!! ¡Pensé que perdería a uno de mis hermanos! ¿Eso no es suficiente para ti?

-Rose, Rose, Rose…-Emmett sostuvo el rostro de Rosalie entre sus manos.- Todos estamos bien. Todos estamos a salvo. Eso es lo que importa.

-¡Casi los pierdo!-sollozó.

-Oh, Rose.-Emmett la abrazó.- ¡Estamos todos bien!

Ella se aferró a su ropa. En ese momento llegó Jasper. Me dio un par de palmaditas sobre mi hombro.

-Todo ha terminado.-nos dijo.- Ahora podemos volver a nuestra vida normal.

-¿Crees que tendremos una vida normal?-preguntó Rosalie.

-Te lo juro.-la miré a los ojos.- Te juro que nuestra vida volverá a ser como antes.

-¿Qué harás?-me preguntó asustada.

-Algo que debí hacer hace mucho tiempo.

Comencé a caminar, pero ella me detuvo.

-¡Edward!-chilló.

Volteé a verla sorprendida. Emmett la tenía abrazada por la cintura. Y Jasper estaba a su lado.

-¡No te lo permitiré!

-¿Qué?

-¡No te permitiré que la abandones!

-Rose, eso es lo que…

-¡NO! No puedes romperle el corazón. No puedes.-negó con la cabeza.

-¿La estás defendiendo?

-¿Sabes lo que sentirá ella? No puedo permitirte que lo hagas. Bella no se lo merece. Ella ha sufrido por ti porque te ama. Y no te permitiré que le hagas daño.

-¿No me lo permitirás?

-Iras a verla y le dirás cuando la amas.-me ordenó.

-¿Crees que sea lo mejor?

-¡Ella lo necesita!

-Ok, lo haré.

-¿De verdad?-preguntó sorprendida.

-No la dejaré, no le haré daño. Además. Me sorprende lo mucho que la hayas defendido.

-La comprendo.-miró a Emmett.- Y sé lo que se siente saber que no podrás vivir sin la persona que tanto amas.

-No la dejaré.

-Gracias.

-Vayan a disfrutar lo que queda del baile.

-Quiero irme a mi casa.-susurró Rosalie.- ¿Vamos, Em?

-Vamos.-dijo Emmett.- ¿Vienes, Jazz?

-Voy a buscar a Alice.

-Yo te acompaño.-dije.

Los dos salimos de la cueva. Emmett y Rosalie corrieron hacia casa. Alice y Bella estaban sentadas en la mitad del bosque. Bella estaba aferrada a los brazos de Alice. Jacob y un par de muchachos de La Push también estaban allí. Bella estaba temblando y Jacob estaba arrodillado a su lado, acariciándole el brazo. Traté de no enfadarme con él y de comprenderlo. Pero ya estaba comenzando a sacarme de mis casillas. Gracias a Dios que Jasper estaba conmigo. Y él me calmó.

La mirada de Bella estaba perdida. Como si no supiera que hacer. Me acerqué lentamente a ella. No quería asustarla. Pero –sin querer- pisé una rama e hizo ruido. Inmediatamente la mirada de Bella se fijó en mí. Sus ojos se abrieron, como si estuviese viendo a un fantasma. Alice soltó lentamente a Bella, pero ella seguía aferrada a sus brazos. Quise acercarme más, pero Jasper me detuvo. Lo miré y negó con la cabeza. Está asustada. No sabe cómo reaccionar. Asentí. Jasper tenía razón. Comencé a alejarme lentamente de ella. Pero me detuve en seco al escuchar su voz.

-¡NO!-chilló con desesperación.

-Bella, por favor.-susurró Alice.- Cálmate.

Bella se paró con dificultad. Comenzó a caminar hacia mí a trompicones. Me acerqué a ella y se lanzó a mis brazos. Comenzó a llorar desconsoladamente.

-¡No, Edward no te vayas!

-No me iré.-le aseguré.

-Por favor.-sollozó.- No me abandones…jamás.

-Bella, estoy acá.

Tomó mi rostro en sus manos y me miró a los ojos. Sus pobres ojos color chocolate estaban rojos e hinchados. Me dio un corto beso en los labios. Con sus dedos recorrió los rasguños que había dejado en mí la batalla con James.

-Pero…estas tan mal herido.

-Ya se me pasarán. No es nada, Bella. Tú estás peor.

-No…yo estoy bien.-sonrió.

-Si no te sostengo, te caes al suelo.

-Por lo menos te tengo a ti.

-¿Qué le quebró?-le pregunté a Alice.

-Dos costillas y la muñeca. Nada más. Lo otro fue a nivel psicológico.

-¿Qué le dijo?-pregunté.

-Cosas sobre ti. Pero Bella no se le creyó nada.-Alice sonrió.- Ella fue fuerte.

-Por ti.-susurró ella.

-Has sido muy valiente, Bella. Y no merezco esa valentía.

-No…no lo digas.

-No te abandonaré.-le sonreí.- Rosalie me mataría si lo hiciera. Así que quédate tranquila. ¿Estás bien?

-Sí.

-¿Te duele algo?

-¡Claro que le duele algo!-bramó Jacob.

-Sé que está sintiendo dolor.-le dije calmadamente.- Sé que está sufriendo…

-¡Pero no haces nada!-me gritó.- ¡La dejaste que ese chupasangre la atrapara!

-Lo sé. Y ese fue mi error.

-Oh, no.-dijo Bella.- Estoy bien, Edward.

-No, mi amor. No estás bien. Necesitas que te cuide, que te cure.

-Debes alimentarte.-me dijo.- Tus ojos…

-Alice y Jasper te llevarán a casa. Carlisle te curará. Yo iré en cuanto pueda.

-¿No puedo ir contigo?-susurró.

-¿Qué?-preguntaron sorprendidos los muchachos de La Push.

-Creo que has tenido muchas emociones por un día. No quiero asustarte.

-No me asustarás.

-Necesitas curarte.

-Me puedo curar y luego te acompaño.

-No hables estupideces.-dijo Jacob.

-Shush.-dijo Bella.- Quiero estar contigo a cada momento, Edward. La vida es corta y no quiero perderme ni un segundo…

-Vamos a curarte.

La tomé en brazos con mucho cuidado para no causarle daño y comencé a caminar. Alice y Jasper nos siguieron. Dejamos atrás a los hombres lobo. Bella apoyó su cabeza en mi hombro. Cerró los ojos y se quedó dormida. Me puse a correr en el momento en que Bella se quedó dormida. Llegamos a casa rápidamente. Carlisle y Esme salieron a recibirnos.

-¡Oh, chicos!-Esme abrazó a Alice y a Jasper.- ¡Se encuentran bien!

-Carlisle.-le dije.

-Déjame a Bella y vete a alimentarte.

Le pasé a Bella y corrí hacia el bosque. No tenía muchas ganas de buscar algo que me guste. Así que me lancé despiadadamente a lo primero que encontré. Cuando sacié mi sed, volví a casa. Carlisle estaba curando a Bella, mientras que ésta dormía plácidamente.

-¿Cómo está?

-Sus heridas se curarán. Pero no sé cómo se lo explicaremos a Charlie.-dijo Carlisle.

Agarré mi móvil y marqué el número de Charlie.

-¿Qué haces?-me preguntó Esme.

-Lo correcto.-dije entre dientes.

-¿Aló?-contestó Charlie el teléfono.

-Charlie, soy Edward.

-¿Qué ocurrió?-preguntó asustado.

-Alice y Rosalie la convencieron para que la acompañaran a casa para cambiarse de vestido.-mentí.- Y por lo que me contaron, se demoraron mucho y Bella se ha quedado completamente dormida en mi casa.

-¿Dónde estás tú?

-Con Emmett y con Jasper en la fiesta. Salí del salón de baile para poder hablar contigo. Esme me llamó muy preocupada. No sabe qué hacer.

-Déjala allá en tu casa. Pero mañana en la mañana se viene para acá.

-Claro, llamaré a Esme para decirle. Gracias por comprender.

-No te preocupes. Gracias por llamar.

-Nos vemos.

Colgué. Toda mi familia me miró expectante.

-¿Qué ocurrió?-me preguntó Rosalie.

-Charlie la ha dejado quedarse, pero creo que dormirá más cómoda en una cama.

-Puede usar la mía.-dijo Alice.

Jasper gruñó. Sabía que no era por el hecho de que Bella durmiera en su cama, sino que porque él quería "celebrar" con Alice. Y para poder "celebrar" necesitaba su cama. Suspiré.

-No te preocupes, Alice. No es necesario.

-Pero quiero ayudarla.-dijo Alice.

-Creo que lo que Edward desea decir es que, Bella estará más cómoda si duerme entre sus brazos.-dijo Esme.

-¿Dónde?-preguntó Alice.

-Acá, en el sillón.

-Como quieras.-dijo molesta.

Todos se pararon. Me acomodé en el sillón y Carlisle la tendió sobre mí con mucho cuidado. Bella se movió un poco incómoda, pero enseguida se acomodó a mi cuerpo.

-Buenas noches.-dijo Carlisle.

Esme se acercó a mí, me revolvió el cabello y me besó en la frente. Todos se marcharon y nos dejaron solos. Lo único que podía escuchar eran los suspiros y gemidos de mis hermanos en los pisos superiores. Pero traté de concentrarme en la débil respiración de Bella. Estaba tan calmada, como si nada hubiese pasado. Su corazón latía con normalidad. Todo estaba bien. Cerré los ojos y me concentré en un 100% en Bella.

Podía oler el exquisito olor que su cabello desprendía. Podía sentir su cálido aliento golpear mi pecho. Mis dedos recorrieron sus cabellos con delicadeza. Pude ver su hermoso rostro y su cálida sonrisa en mi mente a la perfección. Acaricié sus mejillas y sentí como la sangre se aglomeraba para formar una fina capa de rubor en éstas. Era tan hermosa, tan perfecta. Cerró sus ojos y suspiró maravillada.

-Edward.

Susurró mi nombre y me sentí extasiado. So voz era lo más hermoso que había escuchado durante toda mi vida. Sonreí.

-¿Edward?-preguntó.- ¿Estás bien?

Abrí los ojos lentamente. Sus ojos chocolate me miraban con preocupación. Acaricié su mejilla.

-No te mueves, o te dolerá.

-Me siento mejor.

Intentó moverse, pero al intentarlo, soltó un gemido de dolor.

-Te dije que no lo intentaras.-la miré con preocupación.- ¿Cómo dormiste?

-¿Qué hora es?-preguntó.

-Las cinco de la mañana. No has dormido nada, ¿Por qué no lo intentas de nuevo?

-No tengo sueño.

-Bella, tienes que descansar.

-No quiero cerrar los ojos.

-¿Has tenido pesadillas de nuevo?

-No las categorizaría de esa manera.

-¿Qué?

-Soñé contigo…y con lo que pasó hoy.

-Soy un monstruo. Lo lamento, Bella. No quise asustarte.

-No estoy asustada. Es más, me pareció muy valiente y sexy.

-¿Valiente y sexy?-arqueé una ceja.- ¿Cómo puede ser valiente y sexy arrancarle la cabeza a alguien?

-No eso, Edward. Sino que todo lo que hiciste por mí.

-Pues no tenía opción, ¿cierto? No puedo vivir sin ti y no puedo soportar que te hagan daño.

-Aún así fue sexy.-dijo con tono juguetón.

-Bella, estás herida.

Sonrió. Con mucho cuidado y lentitud comenzó a arrastrarse para alcanzar mi rostro. Soltó un pequeño gemido de dolor y se mordió el labio para no quejarse.

-Bella, te lo dije.

-No, no, estoy bien.

-Deja de hacerte la valiente.-fruncí el ceño.- Te duele.

-Estaré bien.

-Te haré más daño.

-Te necesito.-argumentó.

-¿Por qué insistes en hacerte daño?

-No me haces daño. Es más, estar contigo, me calma el dolor.

Puse los ojos en blanco y bufé. Sus dedos recorrieron mis labios con ternura. Suspiré cerrando lentamente los ojos.

-¿En qué piensas?-me preguntó.

-En ti.

-¿También estaban pensando en mí cuando tenías los ojos cerrados anteriormente?

-Sí.

-¿En qué pensabas?

-Creo…creo que…

Fruncí el ceño ante la imposibilidad de lo que estaba pensando.

-¿Qué?-preguntó en un susurró.

Abrí los ojos. Su rostro estaba a escasos centímetros del mío. Rocé mis labios contra su mejilla.

-Es algo imposible.-susurré desalentado.

-Si no me cuentas, no puedo opinar.

-Creo que…estaba soñando.-fruncí el ceño de nuevo.

-Pero…tú no puedes.

-Por eso creo que es imposible.

-¿Y sobre qué soñabas?

-¿Sobre quien más? no hay otra persona en esta vida que ocupe mis pensamientos más que tú, Bella.

-¿Estaba soñando sobre mí?

Sus ojos brillaron con intensidad. Acaricié su mejilla.

-¿Cuándo te darás cuenta de que eres la única para mí?

-Creo…creo que nunca terminaré de darme cuenta. Eres muy maravilloso como para ser real.

Puse los ojos en blanco y ella rió divertida. Me miró y se mordió el labio inferior. Arqué una ceja al notar la lujuria con la que me miraba.

-No. Estás herida. Cuando te mejores lo haremos.

-¿Cuánto tiempo tendré que esperar para eso?

-Cuando no te duela más.

Suspiró resignada. Se acomodó en mi pecho y me abrazó.

-Otro motivo por el cual eres muy perfecto para ser humano.-murmuró.

-¿A qué te refieres?-pregunté divertido.

-Nada.

-Oh, vamos. Sé que dijiste algo.

-Buenas noches.

Cerró los ojos y trató de quedarse dormida.

-Bella, no me harás esperar hasta la mañana para que me cuentes, ¿cierto?

-¿Quién te dice que te contaré?-sonrió maliciosamente.

-No seas mala.

-Buenas noches.

Esta vez fui yo el que suspiró resignado. Bella no me iba a contar a qué se refería con eso, pero yo tenía mis sospechas. Bella no entendía todavía que si yo me dejara llevar por mis deseos, tendría todos sus deseos saciados. Sonreí entre dientes. Pero eso no podía ocurrir. Tenía que ser responsable. O por lo menos intentarlo. Cerré los ojos y suspiré nuevamente. Comencé a tararear su nada, mientras acariciaba con delicadeza sus hermosos cabellos.

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¡Gracias por los reviews! Nunca pensé que llegaría a tener tantos. Por otro lado, lamento haberme demorado tanto en subir, pero estoy en el campo y para subir capítulo tengo que venir a la ciudad. Lamento la demora.

Surfer Babe 69