So Wrong, It's Right
Disclaimer: Twilight no me pertenece, al igual que sus personajes. Todo esto pertenece a Stephenie Meyer.
Lean y comenten: Dirty Sexy James: 4081501 (Harry Potter)
Someone to Save You: 4247900 (Twilight)
You call it Madness, I call it Love: 4190620 (Twilight)
º0º0º0º0º
Capítulo Veintinueve: Mi Bella.
Jacob POV.
Me tiré sobre el sillón con todas las intenciones de molestar a Paul. Después de todo, esta era mi casa y por lo tanto, era mi sillón. Rachel estaba abrazada al torso de Paul y éste le acariciaba el cabello con delicadeza. Puse los ojos en blanco, tanto amor en el aire me molestaba. Coloqué dos dedos dentro de mi boca y simulé estar vomitando.
-No me molestas.-me dijo Paul.
-¿Y qué tengo que hacer para lograr que te enfades conmigo?
-Nada. Porque no me enfadaré contigo.
-¿Es por Rachel? Porque puedo deshacerme de ella cuando quiera.
-¡Jake!-Rachel me pegó un manotazo.- No seas pesado con Paul. Él es nuestro invitado y debes tratarlo bien.
-Ya escuchaste a tu hermana, Jacob.-Paul rió entre dientes.
-Hay una gran diferencia entre "visita" y "relación de facilitación".-dije.
-¿A qué te refieres con eso?-preguntó Paul confundido.
-Si hubieses terminado el instituto, sabrías que una relación de facilitación es una asociación en la que al menos una de las especies se beneficia. En este caso, tú te beneficias de mi hermana, de mi comida, de mi casa y de todo lo que eso implica.
-¡Ahora sí que me hiciste enfadar!-me gritó Paul.
Me levanté del sillón y comencé a reír a carcajadas. Rachel se abrazó aún más de Paul, como si eso fuese a impedir que le lanzara sobre mí para golpearme.
-¡Suéltalo!-le grité divertido a Rachel.- ¡Deja que el perrito faldero juegue un momento!
-¡Ya basta, Jake!-dijo Rachel molesta.- ¿Por qué tienes que ser tan infantil?
-¡Déjalo!-insistí.
-¡Rachel!-gritó Paul con autoridad.
Mi hermana lo soltó inmediatamente y se alejó un poco de él. El cuerpo de Paul se estremeció, pero no entró en fase. Segundos después, se lanzó sobre mí para golpearme. Salí corriendo de mi casa para evitar daños. Paul me persiguió hasta el bosque. Trató de alcanzarme, pero yo era más rápido. Corrimos por el bosque sin cansarnos, hasta que Sam apareció frente a nosotros y nos cortó el camino. Me detuvo en seco, provocando que Paul chocara contra mí y perdiéramos los dos el equilibrio. Chocamos estrepitosamente contra un árbol y lo derribamos por completo.
-¡Au!-gritó Paul.- ¿Por qué diablos te detuviste?
-¡Por culpa de Sam!-apunté al lobo que se acercaba a nosotros.
Paul guardó silencio inmediatamente. Sam venía gruñendo y mostrando sus colmillos. Lo que significaba una sola cosa; estaba muy, pero muy enfadado con nosotros. Nos ladró y comprendimos que debíamos entrar en fase. Comenzamos a desnudarnos y entramos en fase. Inmediatamente escuchamos los pensamientos de Sam.
-¿Por qué son tan irresponsables?-nos gritó.- ¡Estaban a un pelo de cruzar la frontera!
-Pero los chupasangre no nos hubiesen hecho nada.-dijo Paul.- Después de todo están más preocupados por sus vacaciones, ¿no?
-Eso es peor.-gruñó Sam.- Si cruzamos hacia su territorio pensarán que los estamos atacando por lo de las vacaciones.
-¿Y no queremos eso?-pregunté.
-No, todavía no es el momento indicado.-dijo Sam.- Cuando encontremos un punto débil en su defensa, atacaremos.
-¿Y cuándo será eso?-pregunté molesto.- ¿Cuándo decidan llevarse sus cosas porque ya han transformado a Bella?
-No te impacientes.-dijo Paul.
-Mira quién habla.-dije entre dientes.- ¡El señor paciencia!
-¡No me incites a pelear contigo, niño! Sabes perfectamente de que soy capaz.
-Pues no me asustas. Es más, tengo confianza de que -después de lo que Rachel te vaya a decir- nunca más te atrevas a atacarme.
Gruñó molesto y comenzó a acercarse peligrosamente a mí. Sam se puso entre nosotros para evitar el conflicto.
-¡Basta los dos! Jacob, no incites a pelear a Paul. Y Paul, no muerdas el anzuelo tan rápido con lo que Jacob te dice. ¿Entendido?
-Sí.-dijimos al unísono.
-Ahora bien, nadie atacará a los Cullen ni los provocará. ¿Quedó claro?
-Sí.-dijo Paul.
-Jacob, no te he escuchado.
Gruñí molesto. No me gustaba acatar ese tipo de órdenes. Yo sabía muy bien que nadie podía mandarme, pero no tenía otra opción. Asentí con la cabeza, pero no dije nada. Ya llegaría mi momento. Sam no se marchó hasta que Paul y yo saliéramos de fase y nos pusiéramos a caminar hacia mi casa.
Caminamos en silencio hasta un par de metros antes de llegar a mi casa. Paul se detuvo, lo que hizo que yo también me detuviera. Él frunció el ceño y se cruzó de brazos. Eso era extraño…Paul estaba pensando.
-Jacob…
-¿Mmmm?
-Hace un rato, pensaste algo muy interesante.
-¿Qué sería?
-Lo del poder que Sam tenía sobre nosotros y sobre nuestra independencia.
-No malinterpretes mis pensamientos.-le dije enseguida.- No tengo pensado realizar una manada para mí. Solamente estaba pensando en lo mucho que me molesta su poder de "alfa" sobre nosotros.
-Tienes toda la razón. Es más, pienso que Sam debería ser menos "autoritario". Debería entender que estamos en esto todos juntos y que no necesita ser tan…mandón.
Quizás debía felicitar a Rachel por el "noviecito" que se había encontrado. Después de todo, no era tan tonto como parecía.
-Pienso igual que tú, pero Sam es Sam. Y no creo que haya forma de hacerle cambiar de parecer.
-Pero si…
-Ni lo pienses.-le advertí.- Ni lo pienses si quieres quedarte con mi hermana para siempre.
-¿Me estás dando tu bendición?-arqueó una ceja.
-Si lo ves desde una perspectiva algo bizarra…podría ser.-admití de mala gana.
-¡Gracias, Jake!-me dio un par de palmaditas en la espalda.- ¡Eres el mejor cuñado del mundo!
-Ni lo pienses.-le advertí.- Rachel tiene que terminar sus estudios antes de…
-Comenzar a pensar en matrimonio y bebés.-Paul puso los ojos en blanco.- Billy me dio la misma cháchara.
-Que bueno. Rachel es la única que tiene un futuro profesión asegurado de nosotros y no quiero que termine como Rebecca.
-¿Qué tiene de malo la vida de Rebecca?
-¿Casada sin profesión?-le pregunté.
-Ok, ok, comprendo. Yo también quiero que Rachel sea alguien en la vida. Después de todo, yo no sirvo para muchas cosas…
-Qué bueno que pensamos lo mismo…respecto a tu futuro.-bromeé.
-No tientes al destino, Jake.
Colocó su mano sobre mi cabello y lo desordenó. Luego, comenzó a caminar de nuevo hacia la casa. Me quedé un par de segundos pensando en lo que había dicho. ¿Era posible que hubiese tentado al destino al besar a Bella? Sacudí mi cabeza y continué con mi camino. Entré a la casa y escuché a Rachel reír. Me acerqué a la sala sin que notaran mi presencia.
Paul tenía sujetado el rostro de Rachel con sus manos. Sus rostros estaban a escasos centímetros y la nariz de Paul acariciaba la de Rachel con ternura. Los ojos de Rachel brillaban como lo hacían los ojos de los niños en navidad.
-¿Lo prometes?-susurró ella.
-Haré todo lo posible para que se haga tu sueño realidad.
-Pero lo que propones es complicado, Paul. Esa cantidad de dinero no se junta de un día a otro.
-Comenzaré a trabajar. Tendré dos o tres trabajos al mismo tiempo si es necesario.
-No quiero que te desgastes. Me gusta tu energía.-se sonrojó.
-Mientras tú estés a mi lado, mis energías estarán completas.
¡Qué cursi por Dios!
-¿Me irás a ver?
-Todos los días si es necesario, Rachel. Yo no puedo vivir sin ti.
-Es tan arriesgado.-suspiró.- No quiero que te alejes de los demás. Después de todo, tu misión es quedarte con la manada.
-Pero ellos deben comprender que tú eres más importante que ellos.
Necesito algo para provocarme dolor en este mismo momento. Escaneé el área en busca de algún cuchillo o tubo de metal para golpearme hasta perder el sentido. ¿Por qué todo tiene que ser tan lleno de amor? Puse los ojos en blanco y me marché. No quería seguir escuchando a Paul haciéndole promesas cursis a mi hermana. Dios, ¿Qué le pasaba al mundo? ¿Por qué todo estaba tan distorsionado? ¿Paul y mi hermana? ¿Qué le había hecho a Dios para recibir este castigo?
Salí de mi casa y comencé a caminar sin rumbo definido. Metí mis manos a mis bolsillos y comencé a caminar cabizbajo, pateando cada piedra que se cruzaba frente a mí. Estaba en eso, cuando escuché las ruedas de un auto detenerse. Subí la mirada y vi a Quil corriendo hacia mí. Sus ojos estaban desorbitados, como si hubiese visto a un fantasma.
-¿Qué ocurre?-le pregunté.
-¡Tienes que venir enseguida!
-¿Qué pasó?-le pregunté preocupado.
-¡Es el chupasangres!
-¿Qué le ocurrió a Bella?-bramé.
-Nada, pero tienes que ver esto con tus propios ojos.
-Vamos.
Me subí junto a Quil al auto de su mamá. Él condujo hasta la salida de La Push. Allí estaba Sam, quien miraba fijamente hacia la salida. Se estacionó cerca de Sam y nos bajamos. Todavía no podía ver a quién estaba viendo, pero supuse que se trataba de uno de los Cullen. Bastante alejado de la entrada estaba en auto del chupasangre de Bella. Y el chupasangre estaba apoyado contra su auto de brazos cruzados.
-¿Qué ocurre?-pregunté.
-Desea hablar contigo.-me dijo Sam.
-¿Qué ocurre, chupasangre?-le pregunté en voz alta.
-Sólo venía a decirles que nos iremos de vacaciones en una semana. Es por eso que si desean pasar a nuestro territorio durante ese tiempo, se lo permitiríamos.
-¿Permitirnos?-pregunté.- ¿Quiénes son ustedes para permitirnos cosas?
-Alice va visto cosas.-susurró.- Cosas que no son buenas para Forks y para su gente. Es por eso que les vengo a decir que pueden pasar a nuestros territorios si es necesario. Si hay peligro, lo permitiremos.
-¿Qué clase de peligros?-preguntó Sam.
-No lo sabe.-dijo.
-Como sea.-dije entre dientes.- ¿Has sabido algo de Bella?
-Está aburrida.-se encogió de hombros.- Y hoy llamará a Charlie. Si no me equivoco, vendrá a comer a tu casa.
-¿Cómo sabes…?-pregunté sorprendido.
-Creo que no saco nada con mentirles a esta altura.-sonrió y dio un paso hacia nosotros.- Algunos de los miembros de mi familia tienen habilidades especiales. Habilidades que aún dentro de los de mi especie, nos hacen extraños.
-¿Habilidades especiales?-preguntó Quil.
-Yo puedo leer las mentes, de cualquier especie; humano, vampiro, hombre lobo. Alice tiene el don de la precognición, pero no puede verlos a ustedes ni a las personas que se juntan con ustedes. Es como si ustedes bloquearan su don. Y por último está Jasper. Él puede controlar las emociones, de cualquier persona.
-¿Por qué nos cuentas esto ahora?-le pregunté.
-Porque encuentro que es necesario.
-¿Por qué?-insistí.
-No estoy escondiendo nada, Jacob.
-No te creo. Porque…si no pensaras que van a volver después de sus vacaciones, no nos estarías diciendo esto.
-¿Es eso lo que tienen planeado?-preguntó Sam.
-¿Desaparecer?-preguntó el chupasangre.
-Sí.-gruñí.
-Así es.-asintió con la cabeza.
Todo encajaba ahora. El chupasangre nos venía a advertir que Forks nos quedaba a nosotros porque ellos se marchaban después de sus vacaciones familiares. Pero… ¿No eran sus vacaciones con Bella? ¿Qué pensaban hacer con ella? Si le llegaban a tocar un mínimo cabello de su adorable cabellera castaña, me encargaría de perseguirlos y darles muerte.
-Nada.-dijo él con calma.- Bella no entra en todo esto.
-¿Qué?-preguntó desconcertado Sam.
-Le estoy respondiendo a Jacob. Él piensa que le haremos algo a Bella. Y no lo haremos. Tenemos pensado volver para dejarla sana y a salvo.
-¿Y eso es justo para ella?-preguntó Quil.
Sam y yo lo miramos. ¿A qué se refería con eso? ¿En qué diablos estaba pensando Quil? Lo miré detenidamente. Su ceño estaba fruncido, pero sus labios tiritaban levemente. Edward entrecerró los ojos un poco y miró a Quil. ¿Estaría leyendo sus pensamientos?
-Es un pequeño precio que estamos dispuestos a pagar.
-¿Un pequeño precio?-preguntó Quil tres tonos más alto.- ¡Eso no es un pequeño precio! Bella no se recuperará en una semana, como cualquiera.
-Lo sabemos, pero…
-¿Es por un bien mayor?
-Sí, Quil.
-No lo entiendo. ¿No que estabas locamente enamorado de Bella?
-Lo estoy.-dijo el chupasangre.
Él comenzó a dar paseos cortos alrededor de su auto y a revolverse el cabello con una de sus manos. Al parecer, estaba pensando en cómo responderle a Quil. ¿Qué diablos estaba pasando? ¿Por qué no lograba comprender nada? Miré de reojo a Sam. Él estaba con la mirada fija en el suelo y su semblante era pensativo.
-Haber si lo comprendes de esta forma.-susurró Edward.- Nosotros no podemos quedarnos en un lugar por mucho tiempo. Es por eso que debemos estar en constante movimiento.
-¿Y eso te da derecho a abandonarla acá?
Con eso, me había dado cuenta de qué era lo que estaba pasando. Quil estaba defendiendo a Bella. O por lo menos esto parecía. Era como si tratase de hacerle ver al chupasangre lo que pasaría con Bella después de su partida. Gruñí. Yo no quería eso. Por mí que se marchara por siempre y que me dejara a Bella.
-No, pero tampoco la puedo llevar conmigo.-rió con amargura.- No puedo llevarla conmigo…
-No le des ideas.-dije entre dientes.
El chupasangre me miró y se puso serio. ¿Estaría leyendo mis pensamientos sobre Bella? Él gruñó. Arqué una ceja. Había acertado. Comencé a imaginarme cosas con Bella. Nuestro primer beso, nuestras futuras caricias, nuestra boda, nuestra Luna de miel. Un gruñido gutural proveniente del chupasangre me paralizó. Sus ojos estaban cambiando de color y su ceño estaba muy fruncido, al igual que sus labios.
-¡No lo provoques, Jacob!-me gritó Sam.- ¡Él ha venido en buenos términos! Ya basta.
Asentí y retrocedí un par de pasos. El chupasangre todavía seguía en posición de ataque, como si estuviera esperando que uno de mis pensamientos sobre Bella se escapara de mi inconsciente. Traté de colocar mi mente en blanco y de no pensar en Bella.
-Si sabes lo que te conviene, no lo harás jamás.-dijo con voz gutural.
El chupasangre sí que daba miedo cuando se lo proponía. Sam me negó con la cabeza. Sabía que debía cuidarme, o si no, cumpliría su promesa.
-Volviendo al tema…-dijo Sam.- Gracias por dejar a Bella sana y salva. No queríamos…-Sam dejó la oración sin terminar, ya que el chupasangre la terminó por él.
-Eso jamás. No podría y Bella lo sabe.
-Que bueno.
-Tengo que alimentarme.-dijo él.- Así que debo irme.
-Está bien.-dijo Sam.
-Adiós.-dijo Quil.
Se subió a su auto y aceleró para desaparecer rápidamente del lugar. Nos quedamos en silencio por un buen momento. Cada uno estaba pensando en cosas distintas y lo podía notar por nuestras expresiones faciales. Comencé a pensar en Bella y en lo que pasaría después de que los Cullen se marcharan. Sabía que se pondría mal, pero yo sería su apoyo en esos malos momentos. Ese sería mi momento, el momento en el cual Bella me necesitaría a mí y se diera cuenta de lo mucho que la amaba.
Sonreí maliciosamente ante la idea de tenerla junto a mí y sólo para mí. Pero sabía que no debía ser tan egoísta. Bella lo pasaría mal y lo más probable es que se pasara esos días llorando por su ex-novio. Me gustaba esa palabra. Pero lo principal era que Bella, se merecía a alguien que estuviera con ella en las buenas y en las malas; alguien con quien pudiera formar una familia y ser felices para siempre. Y en esta dimensión, era yo ese alguien.
No pude continuar pensando en nuestro futuro, ya que alguien me golpeó en la mandíbula. Caí estrepitosamente al suelo y sin idea de qué era lo que había pasado. Me sobé la mandíbula, adolorido. ¿Qué diablos había sido eso? Miré hacia arriba y vi a Quil parado frente a mí.
-¿Y a ti que te pasa?-le pregunté molesto.
-¿Eres estúpido o qué?
-¿Perdón?-pregunté extrañado.
-¿Por qué tienes que ser tan inmaduro?-me gritó enfadado.
-No comprendo.-admití.
-¿Por qué tenías que incitarlo si sabes que es un tema sensible para él? ¡Casi nos arranca las cabezas!
-No fue para tanto.-puse los ojos en blanco.
-Quil tiene razón, Jacob.-dijo Sam.- Te quería matar.
-Pues no me importa. Solamente le estaba diciendo la verdad.
-Pues no la digas y no la pienses más cuando estés a su lado.-dijo Quil.- Él es peligroso, no porque sea un frío, sino porque está completamente e irrevocablemente enamorado de Bella. Y eso lo pone hostil.
-Pues que se ponga hostil, yo estoy aquí para enfrentarlo.
-Eso jamás.-me dijo Sam.- Debes aprender a controlarte, Jacob.
-No, no tengo que hacerlo más. Ya que se irán ahora.-sonreí con malicia.
-Aún así, debes hacerlo.-dijo Sam.- Creo que estás teniendo mucho tiempo libre y no encuentras nada mejor que provocar a todo el mundo.
-¡Eso no es cierto!-me paré enfadado.- ¡No he provocado a nadie!
-¿Y cómo llamas a lo que hiciste con Paul y a lo que hiciste con Edward?
-No fue nada. Si ellos son hipersensibles, no es mi culpa.
-Paul no se enfada por cualquier cosa.-me dijo Quil.
-Se nota que no estamos hablando sobre el mismo Paul.
-Estoy hablando del Paul de ahora.-dijo Quil.- El que está imprimado en tu hermana.
-No tengo problemas con Paul.-le dije.- Y no me importa si pasa todo el día pegado a mi hermana.
-¿Es por eso?-preguntó Sam.
-Se más específico.-le dije.
-¿Es porque no tienes a nadie en tu vida que estás tan irritable?
-La imprimación no tiene nada que ver en esto.-dije molesto.- Y no quiero seguir hablando del tema.
Me di media vuelta y comencé a caminar hacia mi casa.
-¿A dónde vas?-me preguntó Quil.
-Charlie viene a cenar hoy a mi casa.-le respondí.- Tengo que ayudar a mi papá.
Volví a ponerme en marcha. Caminé hasta mi casa murmurando cosas sobre Bella y el chupasangre. Por fin la podría tener entre mis brazos y por fin sería exclusivamente mía. Entré a mi casa y me encontré frente a frente con Rachel. Se estaba mordiendo el labio de puro nerviosismo y su mirada iba de lado a lado.
-¿Qué ocurre?-fruncí el ceño.
-Es Bella.-susurró.
-¿Qué le pasó?
-No creo que quieras escucharlo…
Gruñí por lo bajo. ¿Cuántas cosas sobre mi vida privada le había contado Paul a Rachel? La aparté y entré a la sala. Allí estaba Charlie junto a mi papá. Charlie tenía una cerveza frente a él. Papá miraba con seriedad a Charlie. Rachel llegó inmediatamente. Me tomó por el brazo, como si eso fuese a detenerme.
-¿Qué ocurrió?-pregunté.- ¿Por qué la cara larga, Charlie?
-Es Bella, Jacob.-dijo Charlie.
Negó con la cabeza y frunció los labios.
-¿Qué pasó, Charlie?-pregunté de nuevo.
-Renée me contó algo…perturbador.
-¿Qué?-pregunté asustado.
-Bella se marchó enfadada con Edward…
-¿Y eso es malo?
-No, pero lo que me contó Renée si lo es.
-¿Qué?
-Edward fue a ver a Bella a Jacksonville.
-Eso no puede ser.-susurré.- Hay mucho sol.
-¿Y eso que tiene que ver en todo esto?-preguntó Charlie.
-Nada, lo siento. Continúa, Charlie.
-La cosa es que Renée lo invitó a quedarse esa noche en su casa.
-¿Qué?-pregunté.- ¿Crees que hicieron algo?
-No lo sé.
-¿Y Renée lo sabe?
-Según ella que no hicieron nada, ya que mantuvo a Bella bajo vigilancia.
-¿Y qué te preocupa?
-Que conozco muy bien a Renée. Sé que es capaz de incentivar a Bella para que haga algo que yo no quiero que haga…
-¿Crees que está mintiendo?
-Puede ser.
-Charlie, Renée no te dio ningún indicio de que estuviera mintiendo… ¿o sí?-preguntó papá.
-Con ella nunca se sabe.-dijo desesperado Charlie.- Pero su risa me parecía tan…sospechosa.
-¿Risa?-preguntó Rachel.
-Me contó que Edward salía con Bella todas las tardes a caminar a la playa y que cada vez volvía con un ramo de rosas frescas para ella. Después, me contó que Edward les cocinó una noche y que nunca había probado algo como eso. También me contó sobre las charlas que tuvieron, las formas en las que Edward trataba a Bella y todo eso le provoca risa.
-¿Y eso es sospechoso?-preguntó papá.
-Más de lo que te imaginas. Siento que Edward se ganó a Renée. Lo que significa que fácilmente puede estar mintiendo para cubrirlos…
-No creo que Renée haga eso.-dijo papá.
-Renée siempre ha sido un poco loca.-dijo Charlie.
-Pero no creo que sea tan loca como para dejar que eso ocurra.-dijo papá.- Creo que debes calmarte, Charlie.
-¿Lo crees?-preguntó Charlie.
-Estoy seguro. Bella no sería capaz de hacer algo así si no estuviera casada. Bella es como tú.
-Pero yo tuve un desliz, ¿recuerdas?
-Bella no es ningún desliz. Bueno, quizás no planearon traerla al mundo, pero eso no quita que ella sea responsable. Siempre me has comentado que piensas que es Bella la que cuida de Renée y no al revés.
-Si sé. Aún así, dudo sobre la visita aquella.
-Y no hay nada de malo en dudar. Pero no creo que sea justo con Bella que pases toda tu vida dudando de ella. Debes tenerle confianza.
-Le tengo, pero siento que con Edward cambió todo.
-Eso suele pasar cuando las hijas se enamoran.-papá miró a Rachel.- Pero ya verá que todo volverá a la normalidad.
-Puede ser…-susurró Charlie.
Rachel soltó mi brazo y se sentó junto a papá. Tomó su mano entre las suyas y la comenzó a acariciar. Papá le sonrió con dulzura y volvió a mirar a Charlie. Yo me quedé parado en el mismo lugar en el cual estaba. Charlie suspiró.
-Supe que estás saliendo con un chico de La Push, Rachel.-comentó Charlie después de un rato.
-Así es.-Rachel sonrió.- Se llama Paul.
-¿Y es un buen chico?
-Recién lo estoy conociendo, pero es un buen chico.
-Si necesitas ayuda algún día Billy, sabes que puedes contar conmigo.
-Yo también guardo una pistola debajo de mi almohada.-bromeó papá.
Él y Charlie se pusieron a reír a carcajadas. Rachel –en cambio-puso los ojos en blanco. Continuaron bromeando sobre la relación entre Rachel y Paul, mientras que yo trataba de procesar todo lo que Charlie me había dicho. ¿Sería capaz ese asqueroso chupasangre de tocar a Bella? Ya lo había hecho una vez…o eso pensaba. Pero, ¿realmente me tenía que importar si lo hacía?
Sí, debía importarme. Si Bella sería mía, debía ser tan pura como cuando la había conocido. Bella debía seguir siendo la misma chica inocente que era. Pero ese asqueroso chupasangre la había pervertido. Comencé a sentirme enfadado. Decidí salir a dar una vuelta para evitar hacer un escándalo frente a Charlie. Estaba en el bosque, cuando no lo soporté más. Le pegué un puñetazo a un árbol y éste cayó al suelo.
-Jacob…-escuché a Sam decir a mi espalda.
-Un árbol menos en este mundo…-susurré.- Nadie lo extrañará.
º0º0º0º0º
No se desesperen, he vuelto del campo y volverán a tener capítulos más seguidos. Gracias por todos los Reviews que me han dejado.
IMPORTANTE!
El fic tiene 40 capítulos en total, así que todavía falta para el final. Pero cuando el final llegue…no sé qué será de mi vida de escritora. En este momento estoy concentrada en un proyecto personal, por lo tanto, mi tiempo e ideas sólo me alcanza para eso. Espero encontrar un espacio para escribir otro fic para ustedes. Tengo una idea, pero necesito tiempo para desarrollarla. Espero que lo pueda lograr para que tengan algo más que leer...
Surfer Babe 69
