So Wrong, It's Right

Disclaimer: Twilight no me pertenece, al igual que sus personajes. Todo esto pertenece a Stephenie Meyer.

Lean y comenten: Dirty Sexy James: 4081501 (Harry Potter)

Someone to Save You: 4247900 (Twilight)

You call it Madness, I call it Love: 4190620 (Twilight)

º0º0º0º0º

Capítulo Treinta y uno: Isle Esme.

Bella POV.

-¡Dios mío!-exclamé al ver la casa que se imponía ante mí.

-¿Te gusta?-me preguntó Esme.

-¿Qué si me gusta? ¡Me encanta! Es hermosa –balbuceé- Y grande…-dije sorprendida.

-Gracias por lo de hermosa.-dijo Esme.- Carlisle me la regaló hace un par de años. Bueno, me regaló la isla, yo diseñé la casa.

-Es hermosa.-repetí choqueada.

-Entremos, quiero que veas cómo es por dentro.

Esme me tomó de la mano y me arrastró hacia dentro de la casa. Quedé aún más sorprendida. ¿Es que los Cullen no sabían lo hermosas que eran sus casas? Esme me dio un pequeño recorrido por la casa, mientras que los otros se acomodaban. Estábamos en la sala revisando la enorme colección de DVD cuando escuché la estrepitosa voz de Emmett desde alguna parte.

-No sé que tanto le ve a la casa. La nuestra en Ibiza es aún más grande, ¿Verdad, Rose?

Esme puso los ojos en blanco cuando escuchó a Emmett.

-Discúlpalo.-me dijo.- Todavía no asume del todo que eres humana.

-Está bien.-sonreí.- No hay problema. Además, lo más probable es que también encuentre enorme la casa de Emmett en Ibiza.-dije en voz alta para que Emmett me escuchara.

Y lo hizo, ya que se puso a reír estrepitosamente. Emmett era tan…Emmett. No había otra palabra para describirlo. En ese momento entró Alice dando saltitos de la emoción.

-¿Qué ocurre?-le preguntó Esme al verla tan alegre.

-Te tengo que preguntar algo, Bella.

-¿Qué?

-¡No, Alice no te atrevas!-escuché a Edward gritar.

-¡Demasiado tarde!-le gritó Alice.- Bella, ¿Dónde prefieres dormir?

-Eh… no sé, ¿Por qué?

-Tienes dos opciones.

-¡Alice!-gritó Edward.

-¿Cuáles son mis opciones?-le pregunté a Alice.

-Uno: dormir sola. Dos: dormir en la misma habitación que Edward.

De la nada, Edward agarró a Alice por la espalda y la levantó del suelo. Alice comenzó a patalear y a mover sus brazos para que Edward la bajara.

-¡Te lo advertí!-dijo molesto.

-¡Déjame Edward!-le rogó Alice.

-Déjala.-dijo Jasper.

No me había dado cuenta, pero todos los Cullen se encontraban en la sala. Carlisle y Esme estaban parados cerca de la ventana; éste la tenía abrazada por la cintura y tenía su cabeza apoyada en su hombro. Jasper estaba parado cerca de Edward, tratando de logar que soltara a su esposa. Y –por último- Rosalie y Emmett estaba acurrucados en uno de los sillones; Rosalie tenía los ojos cerrados, mientras que disfrutaba de las caricias de Emmett y éste estaba muerto de la risa viendo la pelea de sus hermanos.

-Baja a tu hermana, Edward.-le dijo Esme.

-¡Se lo advertí, Esme! Le dije que no pusiera a Bella en aquella problemática.

-No es ninguna problemática.-intervine. Todos me miraron.- No tengo ningún problema en decidir donde quiero dormir.

-¿Estás segura?-preguntó Edward sorprendido.

-Sí.

-Te dije que no habría problema.-dijo Alice.- Ella sabe qué hacer. Bella, diles tu respuesta.

Siete pares de miradas se fijaron en mí. Tragué saliva ruidosamente y suspiré.

-Quiero dormir con Edward.

-¡Ja!-dijo Emmett repentinamente.- ¡Lo sabía! Págame, Jasper.

-¿Apostaron?-pregunté choqueada.

-Bella, desde que te integraste a nuestras vidas, hemos apostado.-dijo Emmett.

Observé sorprendida como Jasper sacaba cien dólares de sus bolsillos y le pagaba a Emmett. Edward soltó lentamente a Alice y la dejó sobre el suelo. Luego, se acercó a mí. Colocó una mano sobre mi hombro, obligándome a verlo.

-¿Qué ocurre?-le pregunté.

-No tienes porqué dormir conmigo si no lo deseas.

-Pero sí lo deseo.-le dije.- Edward, nadie me está obligando. Yo quiero.

-Pero Bella…

-Ya cállate.-le dijo Rosalie.- Admite que todo este problemas es porque tú no quieres dormir con ella.

-¿No quieres dormir conmigo?-le pregunté rápidamente.

-No, no es eso.-dijo nervioso.

Sus hermanos se pusieron a reír inmediatamente. Edward estaba incómodo con el tema.

-¿Entonces…?

-Es que…

-¿Qué?

-Esme, ¿le puedes pedir que se callen?

-Claro, Edward.-dijo Esme.- Chicos, cállense ahora mismo o no habrá partido de béisbol.

-Oh, siempre arruinas toda la diversión, Edward.-comentó Emmett.

-Gracias, Esme.-dijo Edward.- Ahora, quiero que decidas si realmente deseas dormir conmigo.

-Edward, no volveré jamás a mi vida, no volveré jamás a ver a mis amigos del instituto, no volveré jamás a ver ni a Charlie ni a Renée. Así que creo que puedo decidir si quiero o no dormir contigo.

-Pero Bella…

-Nada de peros, Edward. Ahora estamos tú y yo, juntos en esto. No hay nadie más. Pronto estaremos juntos para siempre y creo que es necesario que nos comportemos como una pareja de verdad.

-¡Bien dicho, Bella!-dijo Alice.

-Como desees.

-Gracias.-susurré.

Edward me abrazó. Por fin estaba comenzando a tener mi vida junto a Edward. Seríamos una pareja de verdad, como Carlisle y Esme o como los demás.

-Lamento interrumpir este agradable momento.-dijo Rosalie.- Pero me iré a la playa.

-Yo también quiero.-dijo Alice.

-Vamos.-dijo Rosalie.

-¿A la playa?-pregunté extrañada.

-En esta isla estamos solamente nosotros.-me recordó Rosalie.- Además, hay un sol radiante afuera.

¿Sol? Se me había olvidado por completo que era de día. Mientras Rosalie y Alice se preparaban para ir a la playa, Edward me llevaba a nuestra habitación.

-¿Qué te parece?-me preguntó con ansiedad.

-Hermosa.-dije.- ¿Tiene vista a la playa?

Comencé a caminar hacia el ventanal. Abrí una de las puertas/ventanal y salí al balcón. Nuestra habitación tenía una hermosa vista a la playa. El sol estaba en lo alto del cielo brillando con intensidad, mientras que las olas rompían suavemente contra la orilla. Edward llegó a mi lado y se apoyó contra el barandal.

-Hermoso, ¿cierto?

-Más que hermoso. Esto es perfecto.

-Lo sé. Y lo malo es que no lo utilizamos tanto.

-¿Por qué?

-No lo sé.-se encogió de brazos.- Es tan pacífico y hermoso.

-Me encantó.-acaricié una de sus manos.- Gracias por traerme.

Bajó la mirada avergonzado.

-¿Qué ocurre?-le pregunté preocupada.

-Sé que sonará egoísta, pero quería que pasaras tus últimos momentos humanos aquí.

-Pero Edward…-dije confundida.- Me pediste ir de vacaciones contigo hace mucho tiempo.

-Así es.-susurró.- Es por eso que me avergüenzo.

-No…no comprendo.-admití.

-Bella, siempre tuve el deseo de que estuvieras conmigo por la eternidad…

-¿Siempre me quisiste transformar?

-Así es. Siempre tuve la idea de hacerlo, pero nunca estuve seguro de llevarlo a cabo.

-¿Y qué pensabas hacer conmigo si no me ibas a transformar?

-Ahí fue cuando surgió la idea de abandonarte de nuevo en Forks.

-Ya veo.-dije mirando a la playa.- ¿Qué te hizo cambiar de opinión?

-No fue un solo suceso.

-¿No?-lo miré de nuevo.

-No, fue la suma de muchas cosas.

-¿Cosas como qué?-pregunté con curiosidad.

-Todo lo que haces.-se encogió de hombros.- Todo lo que dices, piensas…

-No puedes escuchar del todo mis pensamientos.-le recordé.

-Lo sé, pero lo que escucho es suficiente. Además, hay un momento en el día que puedo escucharte completamente, sin censuras.

-¿¡Qué!?-pregunté sorprendida.

Sin querer, retrocedí un par de pasos sorprendida y me tropecé. Lo que provocó que perdiera el equilibrio. Edward me agarró por la cintura justo antes de que mi cabeza golpeara el suelo. Nos quedamos mirándonos el uno al otro. Rodeé su cuello con mis brazos. Con una mano me aferré de su camisa y con la otra hundí mis dedos en su cabello. Acercó su rostro al mío.

-Estás brillando.-susurré.

-¿No te habías dado cuenta?-torció sus labios para formar mi sonrisa.

-No…creo que ya me he acostumbrado a eso.-dije con lástima.

-¿Por qué suenas tan triste?

-No quiero acostumbrarme a ti. Quiero que cada cosa que hagas, sea tan sorprendente como lo era al principio.

-Cuando seas como yo, nada de lo que haga te sorprenderá.

-Oh, eso es lamentable. Eres tan especial Edward.-me ruboricé.

-¿En el buen sentido de la palabra o en el malo?

-En el buen sentido de la palabra.-acerqué mi rostro al de él.- Te amo.

Acortó la distancia y me besó. Sus labios se movían fervientemente, como si trataran de extraer de los míos hasta el más ínfimo extracto de mi vida. Tuve que darle unos golpecitos en el rostro para que se apartara de mí. Mi respiración estaba agitada.

-Lo lamento.-dijo apenado.- Se me olvida que eres humana.-frunció el ceño.

-Ya me lo has dicho.-sonreí.- Deja que recupere mi aliento y me vuelves a besar.

-¿Por qué no mejor bajamos a la playa?

-¿Para qué?

-Mira.

Apuntó hacia la playa y yo miré hacia esa dirección. Pude ver un punto brillante tendido en una reposera, otro punto brillante en el agua y dos puntos brillantes corriendo por la playa. Fruncí el ceño. ¿Qué diablos era eso?

-¿No los reconoces?-me preguntó.

-¿Debería?

Esta vez, dos puntos brillantes más aparecieron. Uno se acostó en una reposera junto al otro punto brillante. Y el otro punto abrió un quitasol y se sentó debajo de éste.

-Espera un momento… ¿Es ese Carlisle? ¿El que está debajo del quitasol?

-Así es. Las que están en las reposeras son Esme y Rosalie. En el agua está Alice. Y Jasper y Emmett están corriendo por la playa.

-¡Wow!

-¿No quieres bajar?

-¡Vamos, vamos!

Me paré del suelo y tiré de su brazo para que se parara. Se paró y entró a nuestra habitación.

-Pero debes ponerte traje de baño, bloqueador y debes usar gafas para el sol. Si no me equivoco, Alice te puso todas las cosas para la playa en este gabinete…

Caminó hacia el closet y abrió el gabinete.

-Aquí está todo.-me dijo.- Te dejaré sola un par de minutos para que te cambies.

-¿Dónde vas?

-A la playa.-me mostró su traje de baño.- Me cambiaré en el baño de Alice y bajaré. ¿O deseas que te espere?

-No te preocupes, puedo bajar sola.

-Ok. Nos vemos.

Edward salió de la habitación y me dejó sola. Miré los bikinis que había en el gabinete. ¿Por qué Alice quería hacerme sufrir vergüenza frente a su familia? Agarré la parte de arriba de uno de los bikinis y suspiré.

-No hay ni una posibilidad de que yo pueda rellenar este espacio. ¿En qué diablos está pensando Alice?

Revisé todos los bikinis y todos eran iguales. Así que tuve que rendirme y ponerme uno. El que más me había gustado era uno de color azul. La parte de arriba era un top, así que no me dejaría ningún tipo de marcas en mis hombros. Y la parte de abajo tenía la típica forma de triángulo. Me coloqué sobre el bikini un pescador caqui, una polera de tirantes color azul y unas sandalias. Saqué todo lo que tenía que sacar –bloqueador para el sol, toalla de playa, gafas para el sol, entre otros- y me miré por última vez al espejo.

Como la parte de arriba era un top y no tenía tirantes de ningún tipo, sólo con la polera puesta encima, parecía que no tuviera nada puesto debajo de ésta. Suspiré, me puse las gafas de sol –las cuales eran como de aviador- y me sorprendí de lo bien que me quedaban. Agarré mis cosas y bajé a la playa. Los Cullen estaban instalados tomando sol. Edward estaba en el agua jugando junto a Alice. Cuando llegué a la playa, Carlisle volteó a mirarme.

-¿Todo bien?-me preguntó.

-Así es. ¿Dónde puedo tirar mi toalla?

-Aquí hay una reposera para ti, Bella.-me dijo Rosalie mostrándome una reposera vacía que estaba a su lado.- Si quieres la puedes mover.

-No gracias, está perfecta.

Le sonreí y me acerqué. Edward no había notado mi presencia. Tendí mi toalla en la reposera y no pude evitar mirar a Rosalie. Su hermosa piel blanca brillaba con intensidad y sus curvas se veían aún más perfectas con el bikini que estaba usando. Su bikini era de color rojo, la parte de arriba era de triángulos –los cuales ayudaban a que su busto se viera aún más perfecto- y la parte de abajo era igual que la mía. Me saqué la polera y los pescadores. Me senté en la reposera y saqué el bloqueador de sol.

-¡Wow!-escuché exclamar a Edward desde el agua.

Lo miré sorprendida. ¿Qué había visto que le había causado tanta impresión? En un par de segundos estaba a mi lado. De su cabello caían ínfimas gotas de agua. Me mirada extraño y me hacía sentir incómoda. Su familia también volteó a mirarme.

-¿Qué ocurre?-le pregunté muy bajito.

Tomó mis manos y me levantó de la reposera. Me paró frente a él. Me ruboricé intensamente cuando hizo que me diera una vuelta para verme mejor. ¿Qué tenía que lo sorprendía tanto? No podía ser la palidez de mi piel. Sabía que era pálida, pero él también lo era. ¿Qué más le podía sorprender?

-Wow.-repitió.

-¿Qué?

-¡Te ves hermosa!

-¿Ah?

No sabía cómo reaccionar. ¿Yo, hermosa? ¿Es que no veía a Rosalie? Me agarró por la cintura y me acercó a su cuerpo. Acercó su rostro a mi oído.

-Eres la más hermosa para mí.-susurró.- Deja de pensar estupideces.

-¿M-m-me escuchaste?

Edward se apartó de mí y se puso a reír a carcajadas. Se sentó sobre la reposera para tratar de calmarse. Los otros Cullen habían vuelto a hacer lo que estaban haciendo antes y ninguno nos estaba prestando atención. Me senté junto a Edward.

-¿Qué es lo divertido?-le pregunté.

-Te conté que hay un momento en el día que te puedo escuchar sin censuras, ¿cierto?

-Así es. ¿Es este uno de esos momentos?

-No.

-Entonces, ¿Cuándo es eso?

-Durante la noche.-me acarició el mentón.- Durante la noche todas tus barreras bajan y puedo escuchar tus sueños.

-¿Siempre has podido?-le pregunté.

-No, solamente desde hace un par de meses. Me sorprendí mucho la primera vez que sucedió. Así que llamé a Eleazar para preguntarle lo que podía estar pasando.

-¿Y qué te dijo?

-Que lo más probable era que en tu inconsciente –al saber que había momentos en los cuales podía escucharte- querías que te escuchara siempre.

-¿Y por eso me puedes escuchar durante las noches?

-Así es. Y ahora, cuando tienes esos momentos en los cuales te puedo escuchar, te escucho con mayor claridad, como si estuvieses hablándome al oído.

-Ya veo.

-¿Te molesta?

-Un poco, pero estoy feliz de que puedas hacerlo.

-¿Por qué?

-Porque eso quiere decir que mi mente ya no es tan privada para ti y que quiero que me escuches.

-¿Crees que tu mente me está dando la bienvenida?

-Puede ser.-me encogí de hombros.- Me gustaría pensar en eso.

-Más a mí.

Acercó su rostro al mío. Cerré lentamente los ojos y él acarició mi mejilla con su nariz. Adoraba cuando él hacía eso. Edward rió por lo bajo y supe que me estaba escuchando. Disfruté de sus caricias por un momento, hasta que Alice llegó a interrumpirnos.

-¡Bella ponte bloqueador o después te arrepentirás!

-Ok.-dije.

-Yo te pongo.-insistió Edward.

-Como desees.-le sonreí.

Agarró el bloqueador y comenzó a esparcir la crema por mi cuerpo con delicadeza. Cada movimiento de su mano, hacía que me sobresaltara. El contacto de sus dedos con mi piel me provocaba descargas eléctricas. Me encantaba esa sensación. Edward se encargó de demorarse mucho para que yo pudiera disfrutar. ¡Cuánto lo amaba! Me ponía loca cuando pensaba solamente en mí. Edward sonrió y yo también.

Nos pasamos toda la tarde en la playa, conversando, tomando sol, jugando en el agua. No había disfrutado un día de sol como ese en mucho tiempo. Había sido tan único y especial. Bueno, ¿Quién más podía decir que había pasado todo un día de sol con siete vampiros brillantes?

A la hora de la cena, los Cullen se sentaron en la sala a ver televisión mientras que Edward me cocinaba. Disfruté cada bocado de lo que Edward me había preparado. Todo era tan surrealista, ya que todavía no me acostumbraba a todo el tiempo que tendría con Edward. ¿Qué debería hacer cuando fuera como él? No podría dormir, no podría comer, no podría hacer nada "humano". Lo que significaba que tendría mucho tiempo libre.

-Descuida, Bella –me dijo Edward-, ya encontraremos algo para que hagas en tu nueva vida.

-¿Por qué tus palabras suenan tan pervertidas?-arqueé una ceja.

-¡Porque lo son!-gritó Emmett desde la sala.

Lo escuché reírse y negué con la cabeza divertida. Emmett jamás cambiaría y toda mi existencia sería más chistosa con él. Edward rió con ganas.

-Nunca nadie había pensado eso de él.-sonrió.- Me alegra que le estés viendo el punto de vista positivo a todo.

-No hay nada malo, todo es perfecto.-susurré.

-¿Van a venir?-nos preguntó Esme.

-Vamos.-dijo Edward.

Dejó los platos en el lavabo y me tomó de la mano. Caminamos hasta la sala y nos sentamos acurrucados en uno de los sillones. Los Cullen estaban viendo una película y estaban muy entretenidos, ya que reían a cada momento. Los observé detenidamente. Esta era mi familia y sería mi familia por toda la eternidad. En ese momento, me di cuenta sobre el peso que esas palabras tenían. Siempre lo había sabido, pero por primera vez, lo sentía.

-Calma, Bella.-susurró Edward acariciándome el cabello.- Quédate tranquila que todo saldrá bien.

-Eso lo tengo claro-susurré.

Lentamente, mis ojos comenzaron a cerrarse. Me estaba dejando ganar por el cansancio que sentía. En ese momento, no me encontraba dormida del todo, ya que todavía podía escuchar las voces de los demás. Pero –al mismo tiempo- no tenía las fuerzas suficientes como para abrir mis ojos y participar en la conversación.

-¿Cuándo le harás la pregunta?-preguntó Rosalie.

-No lo sé.-respondió Edward.- ¿Cuándo crees que deba, Alice?

-Debe ser en un momento especial.-respondió Alice.- ¿Qué tal la puesta de sol?

-Muy romántico.-dijo Esme.

-Quizás, pero quiero que Bella sea feliz y no salga corriendo espantada. Ya saben cómo se pone…

-Si lo pensamos así –dijo Alice-, quizás debamos esperar a que ya esté transformada.

-Tu boda soñada en la playa tendrá que esperar, hermano.-bromeó Emmett.

Los Cullen comenzaron a reírse a carcajadas, pero yo no podía reírme. Mi cuerpo se tensó automáticamente al escuchar la palabra "boda". Esto era un chiste, ¿cierto? La sola idea de una se repitió de manera incesante en mi cabeza hasta que me quedé completamente dormida.

El sol golpeó mi rostro y por más que tratara de escapar, no podía dejar de recibir la luz golpeándome en mi rostro. Me moví inquita entre las sábanas, buscando con mi mano el cuerpo de Edward, pero no lo encontré. Abrí mis ojos lentamente para acostumbrarme a la luz. Cuando ya estaba acostumbrada, recorrí la habitación en busca de mi amado. En ese momento, me di cuenta que tenía un provocativo pijama puesto.

Suspiré resignada. Era obvio que eso era culpa de Alice. Me deslicé por la cama hasta que llegué al borde de ésta y me paré de la cama. Recorrí la habitación en busca de Edward, pero allí no estaba. Me asomé al balcón y vi seis puntos brillantes. ¿Sería uno de aquellos mi Edward? Salí de la habitación y me dirigí a la cocina. Edward estaba sentado a la mesa con el diario en sus manos. Lo abracé por la espalda y le besé el cuello.

-Buenos días.-me dijo.

Inmediatamente me di cuenta de que algo andaba mal. Lo solté y me puse frente a él. Pero Edward no quiso bajar el diario, así que tuve que bajarlo yo. Se lo arrebaté de sus manos y lo dejé sobre la mesa. Lo miré a los ojos y suspiré.

-¿Qué ocurre?

-Nada.

-Mentiroso.

-No estoy mintiendo, Bella.

-No te creo. Tus ojos se tornan opacos cuando mientes.

Suspiró y se paró. Caminó hacia mí y tomó mi rostro con sus manos.

-Hayas lo que hayas escuchado ayer en la noche, no se realizará si tú no lo deseas.

-¿De qué estás hablando?-le pregunté desconcertada.

-¿No recuerdas?

-¿Debería?

-Pero si tuviste pesadillas con eso.-dijo sorprendido.

-¿Tuve pesadillas? No recuerdo haberlas tenido. ¿Estás seguro?

-¡Escuché tus sueños!-dijo sorprendido.

Fruncí el ceño y comencé a pensar. ¿Qué había soñado la noche anterior? Por más que trataba de recordar, sólo recordaba cosas agradables.

-No soñé nada fuera de lo normal.

-Soñaste con nuestra boda.-me dijo.

Lo miré a los ojos y me puse a reírme a carcajadas. ¿De eso se trataba todo esto? Edward no lograba comprender lo que estaba pasando. Trató de concentrarse para escuchar mis pensamientos, pero –después de un rato- frunció el ceño frustrado.

-¿Qué te ocurre? ¿Qué es lo chistoso?

-No estaba aterrorizada.-le dije.- Sólo nerviosa.

-¿Nerviosa?

-¿No es eso lo que sienten las novias?-pregunté.

-¿Qué tratas de decirme?

-Nada malo.-le sonreí.- Recuerdo bien mi sueño y fue agradable. Aunque no es algo que desee hacer ahora.-aclaré.

-Mmmm.

Edward soltó mi rostro y comenzó a dar paseos por la sala. En ese momento, entró Alice corriendo. Se lanzó a mí y me abrazó por el cuello.

-¡Felicitaciones!-gritó.

-¿Qué?-le pregunté extrañada.

-¡Alice!-la regañó Edward.- ¡Te has adelantado!

-¿En serio?-preguntó sorprendida.

-¿Qué está pasando acá?-pregunté, todavía con Alice colgando de mi cuello.

-¿Ya lo dijo?-preguntó Esme entrando a la casa.

Los Cullen entraron todos a la casa y me miraron expectantes. Alice me soltó y retrocedió un par de pasos. Los seis me miraban sonrientes y alegres. En cambio Edward, estaba muy serio.

-Ok, me están asustando. ¿Qué está pasando?

-Tengo que ir a Río.-dijo Edward.

-¡Pero si lo tienes todo listo!-reclamó Rosalie.

-Tengo que ir a hacer un par de compras de último momento.

-¡Yo voy contigo!-saltó Alice.

-¿Por qué te vas?-le pregunté.

-Volveré.-me aseguró.- ¿Me estarás esperando?

-Sí.

-Vamos rápido.

Alice y Edward se marcharon rápidamente. Mientras estaban el Río, me duché y me vestí para un día playero. Estuve toda la tarde en la playa junto a Rosalie. Esme y Carlisle habían preferido un día de paseo por la isla. Mientras que Jasper y Emmett habían decidido pasar la tarde jugando video juegos.

-¿Rosalie?-le pregunté cerca de las cinco de la tarde.

-Dime, Bella.

-¿Cómo fue la primera vez que Emmett te pidió matrimonio?

-Fue el primer día que nos conocimos.

-¿Ah?-la miré sorprendida.- ¿En serio?

-Emmett es muy impulsivo, no sé si te habrás dado cuenta.-rió.

-Sí, lo he notado.

-La cosa es que la primera vez que me vio, dijo enseguida que estaba enamorado de mí.-Rosalie volvió a reír.- Obviamente que me costaba creerle, pero me encantaba la atención que recibía de él, así que acepté su compromiso. Pero con una sola condición.

-¿Cuál?

-Nos casaríamos sólo cuando sus ojos estuvieran del mismo color del mío.

-Y, ¿Cómo resultó eso?

-Mal.-sonrió con amargura.- Emmett ha tenido varios deslices, pero siempre volvía arrepentido a mí y me decía lo mucho que me amaba. Al fin y al cabo, eso era lo que me importaba. Y cuando sus ojos se tornaron de mi color, nos casamos.

-¿Fue una gran boda?

-Aunque tú no lo creas, nuestra primera boda fue íntima. Fue a la puesta de sol, sólo nosotros.

-Suena romántico.

-La primera boda siempre es así. Después, siempre vienen las grandes fiestas.-rió.- Cosa que me encanta.

Volvió a concentrarse en lo suyo y yo sonreí. ¿Podría yo tener una boda íntima con Edward? No podía creer que estaba considerando la idea de casarme. Sacudí la cabeza. ¿Qué me estaba pasando? ¿Cómo era posible que hubiese cambiado tanto sólo por estar enamorada de Edward?

Cuando el sol se marchó por completo, entramos a la casa. Sin darme cuenta, caminé como zombi a mi habitación. Entré y cerré enseguida la puerta. Suspiré y levanté la mirada. Me petrifiqué al ver el estado de mi habitación. El suelo y la cama estaban cubiertos de pétalos de rosa rojos y blancos. Había velas encendidas sobre algunos muebles. Y sentado al borde de la cama, estaba Edward.

-¿Qué ocurre?-pregunté asustada.

Edward se paró de la cama y caminó hacia mí. Me tomó por la cintura y me besó apasionadamente. ¿De dónde venía tanto amor? Me separé de él para poder respirar y él sonrió. Arqueé una ceja. Este no era el mismo Edward que había salido de la casa durante la mañana.

-Ok, ¿Qué ocurre?

-Bella –acarició mi mejilla.-, ¿Te he dicho últimamente lo mucho que te amo?

-Eh, sí. Edward, me asustas.

Edward se alejó de mí y suspiró. Su semblante era serio, cosa que me preocupaba. Se arrodilló frente a mí y sacó una cajita de su bolsillo. Esa cajita ya la había visto antes. Era la misma que había sacado en Jacksonville. Por fin sabría qué contenía, pero por una extraña razón, estaba muy nerviosa. Mi corazón latía desbocado, mis manos estaban sudorosas y me temblaba levemente el labio inferior. Edward abrió la cajita y mi mundo se derrumbó.

-¿Quieres casarte conmigo?

Todo comenzó a dar vueltas. Y antes de que todo se volviera negro, podía jurar que había dicho "sí, quiero".

º0º0º0º0º

Lamento no haber subido capítulo ayer (que era el día que pensaba hacerlo), pero tuve varios problemas con la página porque no me abría y bla, bla, bla. Pero aquí está el capítulo. Espero que les haya gustado.

Gracias por los reviews :D

Surfer Babe 69