So Wrong, It's Right
Disclaimer: Twilight no me pertenece, al igual que sus personajes. Todo esto pertenece a Stephenie Meyer.
Lean y comenten: Dirty Sexy James: 4081501 (Harry Potter)
Someone to Save You: 4247900 (Twilight)
You call it Madness, I call it Love: 4190620 (Twilight)
º0º0º0º0º
Capítulo Treinta y Tres: Isabella Marie Masen.
Edward POV.
La vi retorcerse de dolor. La vi chillar, gritar, moverse inquieta; sólo para tratar de mermar –inútilmente- su dolor. ¿Qué le había hecho? ¿Por qué había tenido que actuar tan monstruosamente? Bella no se merecía esto. Nadie se lo merecía. Pero ella había querido esto, ¿cierto? Y eso, ¿me daba el derecho para acabar para siempre con su vida?
-Tranquilízate.-me dijo Rosalie.
Mi hermana estaba sentada al borde de la cama en donde Bella descansaba durante su transformación. Rosalie acariciaba el cabello de Bella pasando sus dedos por los cabellos de mi esposa. Ella era la única –junto a mí- que había estado durante todo este tiempo a su lado. Los otros también estaban preocupados por ella, pero tenían otras cosas que hacer. Carlisle había preferido moverla de Isle Esme por cuestiones de seguridad y para que la transformación ocurriera lo más cómoda posible para Bella. Pero, ¿podía haber comodidad cuando sentías que te quemabas por dentro y no había cura para eso? Rosalie suspiró y apoyó sus manos sobre la frente de Bella.
-Su temperatura está bajando.-me anunció.
-¿Cómo lo sabes?-le pregunté nervioso, acercándome a Bella.
-Siéntela.
Coloqué mi mano sobre su mejilla y pude apreciar como su temperatura había bajado un par de grados. Eso me hizo sentir un poco más aliviado, ya que eso significaba que todo estaba por terminar. Miré a Rosalie y la vi observar a Bella con cierta admiración.
-¿Piensas que hice lo correcto?-le pregunté.
-Creo que sí.-dijo con sinceridad.- Bella y tú querían esto. Si los dos lo deseaban, no pudo haber sido una mala idea.
-Entonces, ¿Por qué siento que sí lo fue?
-Porque sientes ansiedad al pensar en lo que Bella pensará y hará cuando abra los ojos. Pero eso es normal, Edward. Yo me sentía igual con Emmett.
-No es lo mismo.
-Lo sé, yo no estaba casada con él y tampoco lo conocía.-sonrió con dulzura.- Pero sentía una gran atracción inexplicable hacia él. ¿Comprendes?
-Creo. ¿Qué te hizo quedarte a su lado todo ese tiempo?
-Quizás fueron sus hoyuelos o quizás la inocencia de su rostro entre todo el dolor.-se encogió de hombros.- Realmente no me acuerdo. Sólo sé, que cuando abrió los ojos, lo primero que hizo fue preguntar por mí, su ángel.
-¿Crees que Bella pregunte por mí?
-¿Crees que te olvidará o te odiará por lo que hiciste?-me miró a los ojos.
-Puede ser.-me levanté y comencé a dar paseos por la habitación.- Nunca he podido saber lo que Bella piensa en realidad. Siempre ha sido un misterio para mí. Sólo puedo escuchar fragmentos de sus pensamientos y eso me deja queriendo más.
-¿Cómo si fuese una adicción?
-Bella es la única persona a la cual he querido leerle los pensamientos y no he podido. Bella es tan…especial. Y cuando comencé a escuchar sus pensamientos, quise seguir escuchando. Y me concentré más para hacerlo. Pero no he podido.
-Ya podrás. Ahora Bella tendrá más control sobre sus habilidades. Y quizás, quiera que tú la escuches con mayor frecuencia.
-Sería genial.-sonreí.
En ese momento Carlisle entró a la habitación. Rosalie y yo volteamos a verlo. Se quedó parado en la puerta y observó a Bella desde allí. Luego de un momento, suspiró resignado.
-¿Qué ocurre?-le preguntó Rosalie.
-No se escuchan sus latidos desde la sala.
-Acá todavía se escuchan.-le dije.
-Lo sé, eso era lo que venía a comprobar.
-Todavía está viva.-dije.
-Pero falta poco.-dijo Rosalie emocionada.- ¿Crees que nos pueda escuchar?
-Es una posibilidad.-dijo Carlisle.- Creo que será mejor que te quedes sola con ella, Edward.
-Como digas.
Me acerqué a Bella y me senté al borde de su cama. Rosalie la besó en la mejilla y salió junto a Carlisle de la habitación. Me acurruqué junto a Bella y volteé mi rostro para verla. Con el tiempo, había dejado de quejarse tanto, como si supiera que yo estaba a su lado. Le tomé la mano y comencé a acariciarla.
-¿Sabes algo, Bella? Todo el mundo está esperando a que despiertes para saber qué vamos a hacer contigo. Yo no tengo dudas. Tú eres libre de hacer todo lo que desees y si quieres, te puedes ir y vivir tu vida como desees. Eso también significa que no tienes porqué cumplir con tus promesas humanas.
Bella se estremeció. Cerré mis ojos, me acerqué a ella y comencé a tararear su nana para que se calmara. No sé cuánto tiempo estuve tarareando. Pero sentía que el tiempo no transcurría. Bella seguía inmóvil. Y no daba indicios de que la transformación se hubiese acabado. Continué tarareando hasta que la puerta de la habitación se abrió.
-¿Cómo van las…?-Alice no terminó su frase.
Se quedó perpleja mirando la escena. Abrí los ojos y miré hacia la puerta. Allí estaban toda mi familia. Y todos tenían la misma cara de estupefacción.
-¿Qué les ocurre?-les pregunté.
-Edward…-dijo Carlisle.- Bella…está lista.
-Eso es imposible.-le dije seriamente.- Llevo pocos minutos cantándole.
-Llevas un día y medio a solas con Bella.-dijo Esme.
-¿No crees que me hubiese dado cuenta su Bella se hubiese despertado?-dije molesto.- ¡Bella no está…!
La miré y me encontré con un par de ojos borgoña mirándome fijamente. Bella sonrió.
-No te detengas.-me susurró.- Estaba entretenida.
-¿Bella?-pregunté medio choqueado.- ¿¡Bella!?
-No, si es su hermana gemela.-dijo Emmett con ironía-. ¡Claro que es Bella!
-Aquí estoy, Edward.-dijo ella sin moverse ni un centímetro e ignorando el comentario de Emmett.
-Pero…pero…
-¿No te habías dado cuenta de que había despertado?-me preguntó Jasper.
-No, estaba tan ensimismado en tratar de calmarla… ¿Por qué no me dijiste nada?
-Porque me encantó escuchar tu nana. Suena tan diferente…
-Son los oídos de vampiro.-dijo Carlisle acercándose a Bella.- ¿Qué tal te encuentras?
Bella se sentó en la cama y yo la imité mecánicamente; todavía estaba en shock. Ella se registró su cuerpo y luego sonrió.
-Un poco sedienta, pero bien.
-¿Sabes dónde estamos?-le preguntó Emmett.
-Uh… ¿Isle Esme?
-No.-dijo Esme.- Decidimos moverte de lugar. Estamos en nuestra casa en Denali.
-¿Cómo me movieron tan lejos sin que nadie se diera cuenta?
-Porque tenemos un Jet privado.-dijo Emmett jugando con un par de llaves.
Bella lo miró sorprendida y luego volvió a sonreír.
-Debí imaginármelo.-guardó silencio por un momento.- Siento que…debo alimentarme.
-Edward te llevará enseguida.-dijo Carlisle.
-Creo que será mejor que Rosalie y yo la acompañemos.-dijo Alice.
-¿Por qué?-preguntó Bella confundida.- Yo quiero que Edward me acompañe.
Tomó mi mano y la apretó, sin darse cuenta de la enorme cantidad de fuerza que estaba aplicando.
-¡Ouch!-dije.
Los ojos de Bella se abrieron del miedo y soltó rápidamente mi mano. Se alejó un par de centímetros de mí y me miró asustada.
-¡Te hice daño!-susurró.
-Tranquila.-traté de calmarla.- No me hiciste daño.
-¡Oh Dios!-dijo afligida.- ¡Soy una mala persona! ¡¡Lo lamento, Edward!!
-Bella, tranquilízate. No has hecho daño.-le aseguré.
-¡Soy tan mala esposa!
Escondió su rostro detrás de sus manos y comenzó a sollozar sin lágrimas. Miré a Esme con cara de terror. ¿Cómo debía reaccionar ante aquella reacción? Inmediatamente Alice, Rosalie y Esme se acercaron a Bella. Entre las tres comenzaron a consolarla. Yo preferí alejarme un poco de la situación. Carlisle, Jasper y Emmett se acercaron a mí.
-Uf, parece que no ha olvidado su sensibilidad humana.-dijo Emmett.- Jazz, ¿Por qué no haces algo al respecto?
¡Oh, soy tan mala esposa! ¿Cómo no me he acordado que tengo más fuerza que Edward al ser un neófito? ¿Por qué tengo que hacerle daño a la persona que más amo? ¡Ustedes no saben lo que siento por dentro! Me siento tan podrida. ¿Edward me podrá perdonar alguna vez?
-No, detente.-le ordené a Jasper.
-¿Por qué?-preguntó el aludido.
Cerré los ojos y me concentré. En ese momento, un aluvión de ideas y lamentos me invadieron. No, no podía ser cierto. Di un par de pasos hacia Bella para cerciorarme de que –realmente- estuviera pasando lo que creía que estaba pasando. ¡Oh, Edward! Perdóname. ¿Cómo he sido tan tonta? Volví a acercarme más.
-¡Edward!-dijo Alice molesta por la proximidad.- ¿Qué crees que haces? ¿No ves que estamos tratando de consolar a tu esposa?
Abrí los ojos y sonreí maravillado.
-¿Por qué tienes esa sonrisa estúpida en tu rostro?-me preguntó Rosalie.
-¿Por qué estás tan feliz?-me preguntó Jasper.
Omití sus voces y me acerqué a Bella, apartando a mis hermanas y madre. La tomé de las manos y la levanté de la cama. Ella me miró extrañada.
-¿Qué…qué ocurre?-me preguntó.
-¡Te escucho!-dije emocionado.- ¡Te escucho claramente, Bella!
-Oh… ¡OH!-dijo ella.
Oh-oh, si pudiera, este sería el momento perfecto para sonrojarme. Qué vergüenza…. ¿Realmente puede escucharme con tanta claridad?
-No seas tonta.-tomé su rostro entre mis manos.- No tienes por qué avergonzarte.
Sus ojos se abrieron por la sorpresa y se mordió el labio inferior con nerviosismo. Yo reí.
-Creo que debemos practicar subir tu escudo.-dije.
-¿Escudo?-preguntó extrañada.
-¿Realmente crees en lo que Eleazar dijo?-preguntó Rosalie.
-Puede ser.-me encogí de hombros.- Todo es posible.
-Pero eso sería como…magia.-dijo Jasper.
-Por primera vez en toda mi existencia creo en la magia.-dije.
-Ok, basta de cursilerías.-dijo Alice.- He visto que Rosalie y yo debemos acompañarla.
-Yo quiero.-dije inmediatamente.
-Y yo también quiero que él vaya.-dijo Bella.
-Como deseen.-accedió Alice de mala gana.- ¡Pero quiero vestirte para la ocasión!
-Estoy bien, gracias.-dijo Bella sin prestarle mucha atención.
¡Edward! Me gritó Alice en su mente. Haz que me haga caso. Suspiré. Alice no dejaría nunca de tener pensamientos infantiles con respecto a la ropa. Miré a Bella y le sonreí.
-Lo lamento, amor. Pero debes hacerle caso a Alice.
-¿Por qué?
-Porque… ¿ella siempre tiene la razón?-miré a Alice.
-Así es.-dijo Alice.- Yo siempre tengo la razón. Ahora todos váyanse de acá y yo me encargaré de arreglar a Bella para su primera salida a cazar.
-¿No me puedo quedar?-le preguntó Rosalie.
-Si tú quieres.
Alice y Rosalie nos echaron a todos de la habitación y se encerraron junto a Bella. Nosotros por mientras caminamos a la sala de nuestra enorme casa de Denali. Nos acomodamos en los sillones y sofás, y guardamos silencio. Esme se paró de su asiento y se dirigió al enrome ventanal que daba a nuestro enorme jardín. Observó atenta como la nieve caía copiosamente sobre el piso. El causal de pensamientos de Esme me abrumó –como siempre lo hacía. Estaba pensando en un millón de cosas al mismo tiempo. Pero siempre la idea implícita en todos sus pensamientos era la constante preocupación por el bienestar de nosotros, su familia. Suspiré al escuchar sus preocupaciones por el bienestar de Bella en su nueva vida.
-Yo le contaré.-le dije.
-Hazlo cuando estemos todos.-me dijo sabiendo de qué estábamos hablando.- Quiero estar a su lado cuando ocurra.
-Como desees.
-Gracias.
Esme volvió a pensar en las miles de cosas en las que estaba pensando con anterioridad. Estaba tan ensimismado en mis propios pensamientos, que no escuché cuando Alice, Rosalie y Bella salieron de la habitación y entraron a la sala. Al parecer, todos las habían escuchado, menos yo. Ya que todos voltearon a mirar, mientras que yo seguía pensando en mis cosas. Y fue la voz de Bella la que atrajo mi atención. Edward, mírame. Volteé a mirar instintivamente al escuchar mi nombre. Mi mandíbula se desencajó por completo al verla. Llevaba puesto un jeans pitillo y una ajustada polera de tirantes. Me paré enseguida de mi asiento y caminé hacia ella. Su hermoso cabello castaño caía como cascada sobre sus hombros. Su rostro tenía un leve toque de maquillaje. Y llevaba los pies descalzos.
-¡Bella!-dije sorprendido.
-Lo sé, esto de ser vampiro me queda muy bien.-bromeó.
-¡Mejor que bien! Nunca había visto a alguien tan guapa como tú en todos mis años de vida. No es que no fueras guapa antes. ¡Ahora eres más guapa!
Escuché como Rosalie gruñía en su mente. Hasta ahí había quedado toda la simpatía que sentía por Bella. Me concentré en bloquear sus pensamientos y concentrarme solamente en los de Bella.
-Será mejor que se vayan.-dijo Alice.- Bella está en su límite.
-No hay problema. Conozco muy bien el lugar a donde iremos a cazar.-dije.- Está lleno de ciervos, eso es lo más fácil para comenzar.
-Genial.-masculló.- Ahora tengo que matar a Bambi. ¿Sabes el daño psicológico que tendré después de una infancia llena de recuerdos hermosos de Bambi?
-Sé que te recuperarás rápido.-le dije.
-Claro, ahora que soy una de ustedes, el tiempo se me pasa volando.-bromeó.
-Deja de alegar y vamos a cazar.-dije divertido.
-Aún así me siento incómoda matando a Bambi.
-Bambi no existe, Bella.-le dije un poco molesto.
-Ya mataste mi infancia.
Puse los ojos en blanco y salí por el enorme ventanal de la sala. Escuché como mi familia se reía de lo que Bella había dicho. Poco rato después, Bella me dio alcance. Pude ver en su mente lo ansiosa que se encontraba por cazar. Siempre había sentido curiosidad por este acto tan horrible. De repente, sus pensamientos cambiaron de curso. Me detuve en seco y la observé asombrado. Ella se detuvo un par de pasos adelante mío y me miró extrañada.
-¿Qué ocurre?-me preguntó.
-¿Realmente te importa tanto que esta sea nuestra primera caza juntos?-pregunté asombrado.
-Obvio.-dijo algo avergonzada.- Edward, esto es muy importante para mí. Todo esto significa que desde ahora en adelante, ya no seré jamás Bella Swan. Ahora soy…-dudó un momento.- Isabella Marie Masen.
-¿Masen?-pregunté confundido.
-En mi interior seré una Cullen, pero por el exterior soy una Masen. La esposa de Edward Anthony Masen.
Me acerqué a ella y la tomé por la cintura. Junté nuestros rostros, dejando escasos centímetros entre éstos.
-Suena hermoso.-susurré.
-He estado pensando.
-¿En qué?
-En que identidad quiero adoptar desde ahora en adelante.
-¿Quién quieres ser?
-Isabella Masen, la sobrina del doctor Carlisle Cullen. ¿Qué piensas?
-Muy imaginativo. Y me encanta que mantengas mi apellido. ¿Quién te dio la idea? ¿Alice?
-Nadie me tuvo que dar la idea. Pensé que te gustaría y decidí dejarme tu apellido.
-Qué gran idea.-la besé en los labios.- Pero hay más cosas que debemos discutir.
-Hablémoslo ahora.-susurró mirando fijamente mis labios.
-No, los demás desean estar presentes cuando hablemos.
-Oh, rayos.-mordió mi labio.- Tenía tantas ganas de tener un poco de intimidad contigo…
-No tientes mi autocontrol, Bella. Esta vez no será tan fácil.
-Destrocé tu autocontrol siendo humana, ¿Quién dice que no lo haré ahora con la misma facilidad?
-Vamos a cazar.
Me alejé de ella y comencé a correr por el bosque.
-¡Edward!-chilló ella.- ¡Esta me la pagarás!
Miré hacia atrás y sonreí al verla correr detrás de mí. Poco a poco comencé a bajar la velocidad y ella me imitó. Nos detuvimos por completo cuando llegamos a un claro. Los ojos borgoña de Bella brillaron con intensidad. Su mente comenzó a idear la mejor idea para atacar a la mayor cantidad de ciervos.
-¿Son todos para mí?-me preguntó con cierto tono infantil.
-Todos para ti, cariño.
-Me siento como un crío en navidad.-susurró.
Me hice a un lado para que cazara con tranquilidad. Bella se tiró como un profesional hacia los ciervos. En un abrir y cerrar de ojos acabó rápidamente con la vida de –al menos- cinco ciervos. Se alimentó hasta que quedó completamente saciada –cosa que era imposible durante los primeros días. Me impresionó ver a Bella atacar sin piedad a sus amados "Bambi". Después de un rato, se acercó a mí.
-¿Estoy muy manchada?-me preguntó.
-Para nada.-me acerqué a ella con un pañuelo.- Tienes una que otra mancha. Pero eso es cuestión de práctica.
Limpié las manchas de sangre que había en su rostro. Las manos de Bella aprisionaron rápidamente mis muñecas. Arqueé una ceja.
-¿Qué ocurre?-le pregunté.
-Te dije que me la pagarías.
Bella se aprovechó de su fuerza pata sostenerme y acercarse a mí para besarme. Sus labios se movían sobre los míos con necesidad, como si nunca nos hubiésemos besado. A los pocos segundos dejó de aprisionarme y colocó sus manos en dos lugares estratégicos de mi cuerpo; una era mi cintura y la otra era mi cabello. Le seguí el juego, ya que no tenía ni una intención de dejar de jugar con ella.
Después de un rato, nos vimos tumbados sobre el suelo, sacándonos la ropa que teníamos puesta y besando al otro con más pasión. Bella me transmitió todo el torrente de emociones que sentía a través de sus pensamientos. Esa tarde, nos amamos por primera vez los dos como iguales. Desde esa vez, no temí nunca más en lastimarla y pude disfrutar plenamente lo que implicaba este acto de amor. Cuando terminamos, los dos jadeábamos satisfechos. Bella se incorporó y me sonrió.
-¿Así lo sentías tú?
-Esto no se compara con nada.-la besé en los labios. Luego, miré la hora.- Creo que es momento de regresar.
-Oh, qué lástima. ¿Tenemos que regresar?
-Así es, ya que debemos hablar muchas cosas. Y lo más probable es que el aquelarre de Tanya quiera conocerte.
-Pero si ya los conozco.
-Pero ahora te quieren ver como una de nosotros.
-Oh, está bien.
Se paró y comenzó a vestirse. Mientras lo hacía, yo aprecié cada detalle de su nuevo cuerpo. Ella me descubrió mirándola. Agarró una bola de nieve y me la lanzó en el rostro.
-¡Ya tendrás tiempo para aprenderte todos los detalles de mi nuevo cuerpo!-me dijo divertida.
-Lo sé.
Me paré y me vestí. Luego, corrimos hacia la casa. Cuando llegamos, estaban todos reunidos en la sala –incluyendo al aquelarre de Denali-, todos menos Jasper y Alice. Bella se dirigió a abrazar a Esme y yo recorrí la sala con mi mirada. Cuando iba pasando mi mirada sobre Emmett, éste me levantó sus dos pulgares y pensó bien hecho, hermano. Fruncí el ceño confundido. ¿A qué diablos se refería? Sus labios formaron una amplia sonrisa. Todos se acomodaron y Bella se colocó a mi lado.
-Muy bien, creo que es momento de conversar.-dijo Carlisle.- Bella, ¿comprendes todo lo que ha pasado?
-Ciertas cosas.-admitió ella.- Mis recuerdos humanos son muy…borrosos.
-Eso es normal.-le explicó Carlisle.- Pero ya verás que no necesitas tanto de éstos. ¿Algo más que te incomode o tengas dudas?
-Sé perfectamente qué está pasando. Pero tengo una gran duda.
-¿Cuál?
-¿Por qué no siento tanta sed?
-¿Ah?-preguntó Carlisle confundido.
-Cuando íbamos a cazar, me crucé con el efluvio de varios humanos. Pero no sentí una gran necesidad de ir detrás de ellos. Es como si supiera que eran personas inocentes. ¿Es eso posible?
-¿¡Edward!?-dijo Esme con cierto tono de pánico en su voz.
-No…no me di cuenta.-dije sorprendido.
-¿No lo oliste?-me preguntó Bella sorprendida.- Era bastante fuerte.
-Quizás sea porque estoy acostumbrado.-dije.
-Aún así es impresionante que ella lo haya olido y no haya corrido a beber de ellos.-comentó Eleazar.
-¡Jasper!-gritó Carlisle. En ese momento aparecieron mis dos hermanos faltantes.- ¿Qué sientes?
Todos fijamos nuestra miradas en Bella. Jasper se acercó a Bella y se concentró en sus emociones. En cambio yo me concentré en sus pensamientos. Al notar que estaba mirándola fijamente, Bella me mostró la situación. Después de un momento, comprendí lo que estaba pasando.
-Mucho autocontrol.-dijo Jasper.- Impresionante.
-¿Es eso normal?-preguntó Bella.
-No, pero por tus pensamientos puedo extraer que sigues pensando gran parte del tiempo como humano.-le dije.
-¿Debería pensar diferente?
-Deberías tener una dinámica del pensamiento diferente. En donde reine más los instintos y tus ganas de beber sangre, que un pensamiento tan lógico.-dije.
-¿Soy especial?-dijo con cierto dejo de molestia.
-¿Por qué te molestas?-le preguntó Jasper.
-Porque ella pensaba que ahora –siendo como nosotros- sería una más del montón.-dijo Alice.
-¿Lo has visto?-le preguntó Bella.
-No, es sólo que eres muy predecible.-Alice le sonrió.
-Ya veo.-dijo Bella.- Bueno, no tengo más dudas.
-Igualmente te mantendremos vigilada.-dijo Carlisle.- Ahora tus salidas serán con más personas.
-Ok.-dijo Bella.
-Muy bien, moviéndonos a otro tema. Tenemos que ver cuál será tu nueva identidad.
-Eso ya lo tengo decidido, Carlisle.
-¿De verdad?
-Les dije que Bella lo tenía decidido.-dijo Alice.- Tranquila Bella, no les dije quien querías ser.
-Gracias, Alice.-dijo Bella.
-¿Quién quieres ser?-le preguntó Carmen.
-Estaba pensando en mantener mi nombre y cambiarme el apellido.
-¿Cuál deseas tener?-le preguntó Emmett.- ¿Cullen o Hale?
-Ninguno de los dos.-Bella me miró.- Quisiera tener el apellido Masen.
-¿Y quién serías?-le preguntó Rosalie.
-Uh, ¿la sobrina de Carlisle?
-Me parece una muy buena idea.-dijo Carlisle.- Entonces –cuando estés apta para salir a la vía pública sin asesinar a nadie- serás Isabella Masen, la hija de mi hermana que está por un tiempo con nosotros.
-Gracias.-agradeció ella.- ¿Hay algo más que debamos hablar?
-Un par de detalles.-le dijo Carlisle.
-Ok, comencemos.
Entre todos comenzaron a explicarle a Bella lo que todo esto implicaba y lo que pasaría de ahora en adelante. Bella escuchó atentamente y tomó nota mental de todo lo que tenía que hacer. Luego fue el turno de Rosalie y Alice de hablar. Entre las dos le dijeron que –como formaba parte de nuestra familia- debía acceder a ciertos beneficios; como un auto de lujo, ropa nueva, dinero para gastar a su gusto, una nueva habitación y educación universitaria –si eso deseaba.
Por último habló Eleazar. Él le explicó que él se encargaría de entrenarla para que lograra subir una barrera mental cuando ella decidiera hacerlo. Bella le discutió un poco sobre esa idea, pero Eleazar la convenció diciéndole que sería lo más apropiado cuando se tuviera que enfrentar a los Vulturis. Y eso la convenció. A todos se nos había olvidado aquel pequeño detalle. Pero ahora que todos estábamos al tanto de eso, sabíamos muy bien que los Vulturis no tardarían en aparecer.
º0º0º0º0º
¿Los hice esperar mucho? lamento si fue así, pero espero que les haya gustado. Gracias por todos los reviews. ¡Ya van a ser 400! O.O
Surfer Babe 69
