So Wrong, It's Right

Disclaimer: Twilight no me pertenece, al igual que sus personajes. Todo esto pertenece a Stephenie Meyer.

Lean y comenten: Dirty Sexy James: 4081501 (Harry Potter)

Someone to Save You: 4247900 (Twilight)

You call it Madness, I call it Love: 4190620 (Twilight)

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Capítulo Treinta y Cuatro: Primera Salida.

Bella POV.

Seis meses. Seis meses que el anillo de la madre de Edward descansaba en mi dedo anular. Seis meses que había dejado Isle Esme. Seis meses que había dejado de ser humana. En mi antiguo hogar me recordaban como la hija del jefe de policía que se había escapado con su novio. Y esa era la única excusa que los Cullen habían podido pensar para esconder lo que ralamente había ocurrido. No podía volver, eso era imposible.

Un tiempo después de que me hubiese transformado, los Cullen habían decidido volver de las "fatídicas" vacaciones familiares. Carlisle le había explicado a Charlie que yo y Edward nos habíamos escapado en el aeropuerto y no habíamos aparecido más. Esme fingió ser la madre afligida por la desaparición y la conducta rebelde de su hijo prodigio. Charlie había reaccionado mal –por lo que me habían contado, ya que yo no había podido ir con ellos- y había movilizado a toda la policía de Estados Unidos para tratar de encontrarme. Y lamentablemente no había tenido resultados y había desistido. Por una parte me daba lástima hacerle todo esto a Charlie, pero era para mejor.

Después de estar un par de semanas en Forks, los Cullen se marcharon del pueblo con la excusa de que "Forks les recordaba mucho a Edward y eso les hacía daño". Y ahora, todos éramos parte de una gran familia feliz en Denali, Alaska. Durante estos seis meses me había acostumbrado a beber de sangre de animales, pero todavía no me encontraban apta para salir al pueblo. Todas las tardes, Eleazar venía a nuestra casa y practicábamos mi control mental. Por suerte, Edward practicaba con nosotros y así yo no dejaba de verlo en ningún momento durante el día. Así lo mantenía bajo vigilancia. No desconfiaba de él, sino que desconfiaba de otras vampiras que acosaban a mi esposo.

Esa tarde me encontraba en la sala leyendo una revista llamada "Vida Natural de los Parque de Denali". Todo era parte de una investigación que estaba llevando a cabo sobre cuál era el animal más apetitoso para mi paladar. Estaba en eso, cuando apareció Tanya por el ventanal. Ni me preocupé de levantar la mirada.

-Oh.-dijo molesta.- ¿Dónde están los demás?

-Carlisle y Esme salieron de paseo. Alice y Jasper salieron de compras. Y Rosalie y Emmett están encerrados en su habitación.

-¿Dónde está Edward?

-Eso no te incumbe.-le dije observando detenidamente una foto de un oso pardo.

-Necesito hablar con él.

-Pues no sé dónde está.

-Oh, vamos. Sé que me están mintiendo.-insistió.

Dejé de lado la revista molesta y la miré, frunciendo el ceño.

-El paradero de MI ESPOSO.-enfaticé.- No te importa.

-Edward era mío antes de que aparecieras…-siseó.

-Jamás fue tuyo.-dije molesta.- Y jamás lo será. Así que ¡abúrrete!

-¡Esta pelea no está ganada!

Me paré del asiento y me acerqué a ella. Ella me imitó, acercándose a mí.

-Mira, arpía.-le di un empujón.- O te alejas de mi esposo o te juro que te arrancaré la cabeza.

-No te tengo miedo, quita-hombres.-me dio un empujón.

-Pues deberías. Porque soy más fuerte, más rápida y más inteligente que tú. ¡Así que, tenme miedo!

Su cara se distorsionó de la rabia que la estaba inundando. Ella sabía que yo tenía ventaja. Y estaba lista para demostrarle lo que sabía. En ese momento, llegó Edward rápidamente y nos separó. Yo me aferré a su brazo y lo acerqué a mi cuerpo, de forma protectora.

-¡Basta ustedes dos!-dijo él.- ¡Somos una familia y no nos peleamos!

-¡Ella –me apuntó- no es parte de mi familia!

-Pues tú tampoco lo eres.-le espeté.

-Bella.-Edward me miró con reproche.- No le sigas el juego.

-Ella empezó…-se defendió Tanya.

-Nadie te está hablando a ti.-miré a Edward.- Yo no empecé nada, pero estoy dispuesta a terminarlo.

Tanya colocó una de sus manos sobre el antebrazo de Edward. Gruñí de forma gutural y le mostré mis dientes. Esa era mi forma de amenazarla. Si ella quería pelear, eso tendría.

-Basta.-repitió Edward.- Tanya, creo que es hora de que te marches a casa.

-¡Pero si acabo de llegar!

-Por favor.-le rogó Edward.

-¡Yo sólo deseaba hablar contigo!

Edward me miró y yo lo miré amenazadoramente. Él suspiró, luego miró a Tanya.

-Lo lamento, pero Bella está fuera de sí. Creo que será mejor que lo dejemos para otro momento.

-Como sea.

Tanya se marchó molesta. Cuando vi que ya estaba lejos de alcance, solté a Edward. Él se sobó el brazo y me miró.

-¿Por qué?-me preguntó.

-¡Simplemente me saca de quicio!-le dije molesta.

Me dejé caer en el sofá en el cual estaba sentada, cerré los ojos y resoplé. Sentí como Edward se sentó a mi lado. Pasó su brazo por detrás de mis hombros y me acercó a su cuerpo. Yo apoyé mi cabeza en su hombro. Sus dedos comenzaron a moverse por mi cabello.

-Bella, Bella, Bella… ¿Por qué eres tan celosa cuando sabes que jamás haría algo para dañarte?

-Porqué sé que tú no lo harías, pero ella sí.-dije sin abrir los ojos.

-Eso es un problema.

-Edward –abrí los ojos.- mi vida es perfecta. Lo único que la estropea es esa… ¡arpía! Me pone los nervios de punta, ya que siempre que te toca o te mira, desata la rabia que tengo por dentro.

-Pues tendrás que aprender a vivir con eso, Bella. Por lo menos hasta que nos cambiemos a vivir a otra parte.

-¿Crees que eso sea posible?-lo miré ilusionada. Él suspiró y tomó mi rostro entre sus manos.

-No.-mi ilusión se esfumó.- Por ahora.

-¡Arggg!

Me solté de sus manos y me paré. Comencé a dar paseos por la sala. Odiaba esto, ya que siempre que aparecía Tanya, terminaba enfadada con Edward. Y él no tenía la culpa de nada. Edward me dio mi espacio hasta que me calmara. Me concentré en mantener arriba mi barrera mental. Todos los días mantenía mi barrera mental arriba, como protección a mis propios secretos. Pero había veces que dejaba que bajara para que Edward pudiera saber lo que realmente estaba pasando. Aún así –cuando me enfadaba- la barrera mental se hacía más fuerte, sin mis mandatos. Él suspiró.

-Bella –dijo Edward.

-No quiero discutir contigo.-le dije.

-No quería decirte eso.

-¿Ah, no?-lo miré confundida.

-No.

-¿Entonces…?

-¿Qué día será en una semana?

-Uh, ¿miércoles?

Él rió con dulzura. Se paró y desapareció de la sala. Los escuché revolver un par de objetos y a los pocos segundos apareció de nuevo en la sala. Esta vez, traía entre sus manos un calendario. Arqueé una ceja y lo miré confundida. ¿Qué se traía entre manos?

-Mira qué fecha es el próximo miércoles.

Agarré el calendario y fijé mi vista en lo que él me había dicho.

-Oh.-dije sorprendida.- El próximo miércoles es Navidad.

-Así es.

-Pero ustedes no celebran Navidad, ¿cierto?

-Cada uno tiene sus celebraciones privadas.-se encogió de hombros.- Alice y Jasper tienden a irse a algún lugar caluroso a pasar la Navidad, ya que a Alice le gusta ser la cosa o persona –en este caso- más brillante de todas.

-Supongo que no se pueden ir a cualquier lugar.-dije.

-Siempre se van al mismo lugar.

-¿Cuál?-le pregunté curiosa.

Noté como mi mal humor comenzaba a esfumarse, lo que significaba que mi barrera mental estaba comenzando a bajar. Pero no del todo, ya que todavía tenía mis secretos más íntimos muy guardados.

-Algún pueblito en el Sahara.

-¡Wow!-dije emocionada.- ¿Haremos lo mismo nosotros?

-Mmmm, no.

-¿Entonces?-pregunté impaciente.

-¿Puedo continuar con mi historia?-me preguntó divertido.

-¡Continúa, continúa!-lo incentivé.

Nos sentamos en uno de los sofás de la enorme sala. Él tomó mis manos entre las suyas y continuó.

-Rosalie y Emmett suelen a irse a nuestra casa en Aspen a esquiar, mejor dicho a hacer Snowboard y a tener veladas románticas sin que nadie se espante ni los moleste.

-Qué gran idea.

Desde que había comenzado a tener una vida inmortal, había crecido en mí otro tipo de "hambre". Por más que Edward y yo tuviéramos sexo, no podíamos dejar de saciar nuestros deseos por el otro. Y por eso, habíamos tenido que intentarlo con más frecuencia.

-¿Bella?-arqueó una ceja, mirándome sorprendido por las ideas que inundaban mi mente.

-Lo lamento, continúa.

-Como iba contándote; Carlisle, Esme y yo siempre hemos pasado la Navidad solos sin hacer nada muy grande. Pero este año, hemos decidido unánimemente que queremos realizarte una fiesta de Navidad.

-¿Por qué?

-Porque queremos que no abandones del todo tus costumbres humanas. Queremos hacerte esta transición lo más fácil posible.

-¿Y todos van a dejar de hacer lo que siempre hacen sólo por mí?-mis ojos brillaron.

-¿Qué? ¿Eso te molesta?

-¡Me encanta!-lo abracé.- ¡Gracias, gracias, gracias!

-Fue una idea de todos.

-¡Pues tendré que agradecerle a todos entonces!

Solté a Edward y comencé a imaginarme cómo se vería nuestra enorme casa adornada. Edward sonrió.

-Pensé que no te gustaban las celebraciones.

-¡Esta es mi primera Navidad como Bella Masen! Y estoy muy emocionada.

Lo besé en los labios. Pero nuestro beso se vio interrumpido por el sonido de las llantas de un auto detenerse frente al pórtico. Inmediatamente escuché las voces de Jasper y Alice. Solté a Edward en un rápido movimiento. La emoción me inundó y salí corriendo como una bala hacia afuera.

-¡Cuidado, Jazz!-gritó Alice.

Pero –ni siquiera- la advertencia de Alice, pudo salvar a su esposo de mi enorme abrazo. Me abalancé sobre Jasper y lo abracé –sin utilizar toda mi fuerza. Además, dejé que toda la avalancha de sentimientos que estaba experimentando en ese momento, irradiaran para que él lo sintiera.

-¡Wow, wow, wow Bella!-dijo apartándome un poco.- ¿Qué ocurre?

-¡Gracias, gracias, gracias!-les dije.

-Uh, ¿De nada?-dijo Jasper.

Jasper miró a Alice y se encogió de hombros. Su esposa suspiró y sonrió.

-Esa es la forma de Bella de agradecerte por dejar nuestros planes navideños de lado para celebrar esta Navidad en familia.-le explicó.

-Ah, ya veo.-Jasper me sonrió.- No hay de qué.

Le di una de mis sonrisas más amplias. Edward salió al pórtico y lo escuché reírse entre dientes. Alice se puso a conversar inmediatamente con él sobre los regalos navideños. En cambio Jasper y yo nos quedamos en silencio observándonos mutuamente. Obviamente que mi mirada se fijó rápidamente en las millones de cicatrices que su cuerpo tenía y que ahora –con mis súper ojos de vampiro- podía ver. Le sonreí y dejé de abrazarlo. Él me sonrió de vuelta. Alice me tomó repentinamente del brazo y me dio vuelta para que la mirara a los ojos.

-¡Tenemos tantas compras que hacer, Bella!-me dijo.

-Ugh, no sé si pueda hacerlas, Alice.-le dije.- Todavía soy sensible al olor de la sangre humana.

-¡Bah!-dijo restándole importancia al asunto.- ¡Eres la neófita más cuidadosa de todo el mundo! No te lanzarás sobre el primer humano que veas, Bella. Todos estamos muy sorprendidos con tu autocontrol. Es más, tus ojos ya son de color ámbar y ya están adquiriendo tonalidades doradas.

-Pero todavía no son tan hermosos como los tuyos.

-Años con una dieta vegetariana.-me recordó.

-No sé si…

-Te llevaré a cazar antes de que salgas con Alice.-dijo Edward.- Si eso se te deja más tranquila.

-Y yo puedo ir con ustedes para controlar tus cambios de humor.-dijo Jasper.

-Eso ayudará.-dijo Alice.- ¿Qué opinas, Bella? ¿Irás?

Recorrí con la mirada a las tres personas que estaban frente a mí y que me ofrecían su ayuda. Resoplé.

-Está bien.-accedí.- Pero con una condición.

-¿Cuál?-me preguntó Alice.

-Edward no puede venir con nosotros.

-¿Por qué no?-preguntó el aludido.

-Porque no quiero que veas tu regalo.

-Igual lo veré.-dijo, refiriéndose a su don.

-Eso es hacer trampa. Y si lo haces, me enfadaré contigo por varios siglos.

Guardamos silencio por un momento. Entrecerré los ojos y le hice ver a Edward –por mi mente- que era lo que iba a hacer si osaba ver mi regalo en la mente de sus hermanos o en la mía.

-Me recuerda a Rosalie.-comentó Jasper rompiendo el hielo.

Alice y Edward rompieron a reír. Los dos tuvieron que apoyarse de algo para evitar caerse al suelo. Los miré sorprendida.

-¿Por qué?-les pregunté.

-Por la forma en que amenazas a Edward. Ella hace lo mismo cuando Emmett está comportándose como un crío.-dijo Jasper.

Sus hermanos no dejaban de reírse. Fruncí el ceño molesta. Yo no me parecía a Rosalie en ese aspecto. Repentinamente, una ventana del segundo piso se abrió y Rosalie asomó su cabeza.

-¡Escuché eso, chicos!-gritó molesta.- ¡Me las pagarán!

Aquello provocó que Edward y Alice rieran con más ganas. La tarde pasó rápidamente, al igual que los días siguientes. Entre toda mi familia se encargaron de darme consejos para que todo esto saliera bien. La mañana del martes, Edward y yo salimos de caza. Yo me encontraba muy nerviosa y ansiosa por todo esto. Tenía muchas ganas de que todo saliera bien, pero temía hacer algo que expusiera mi verdadera naturaleza.

-Todo saldrá bien.-me dijo Edward.

-Eso lo dices porque tú ya lo has hecho.-dije nerviosa.

-Bella, lo harás increíble. Alice ya lo vio.

Me sonrió y apuramos el paso. Íbamos corriendo por el bosque mientras buscábamos algo que a los dos nos apeteciera. Escuchamos unos aullidos y olimos el dulce aroma de la sangre de lobo. La ponzoña comenzó a acumularse en mi paladar. Por una parte no me gustaba cazar lobos, ya que me recordaban a Jacob. Pero por el otro lado, amaba cazar lobos, ya que me daban la pelea y era entretenido luchar un poco antes de alimentarse. Una amplia sonrisa se formó en mis labios.

-¡Ve!-me incentivó Edward.

Salí disparada a donde se encontraba la manada. Ellos no se dieron cuenta de que me estaba acercando, y no se dieron cuenta hasta que estaba sobre el macho alfa, luchando contra él por clavar mis dientes en su cuello. El macho alfa luchó más que cualquier otro lobo con el cual había luchado. Pero se rindió rápidamente, cuando partí su cuello en dos. Clavé mis dientes en su cuello y cerré los ojos para disfrutar de mi desayuno. Edward se lanzó sobre dos lobos al mismo tiempo. Pobrecito. Sabía que él prefería otro tipo de animal. Pero se empeñaba en cazar lo que a mí me gustaba. Después de saciar nuestra sed, volvimos a la casa.

Alice me vistió y salimos junto a Jasper de compras al pueblo. Esme se ofreció a acompañarnos, lo que permitió que Jasper se sentara conmigo en el asiento trasero. Esme y Alice conversaron durante todo el largo trayecto sobre los regalos y sobre los adornos que tenían que comprar. Jasper tuvo su mirada fija en mí durante todo el trayecto. En cambio yo, tenía la mirada fija en mis manos y no dejaba de susurrar una y otra vez "yo puedo hacer esto".

Llegamos al pueblo y Esme se estacionó frente a una tienda de antigüedades. En el momento que entramos, aguanté la respiración. Eso era lo mejor. Traté de concentrarme en otra cosa. Jasper me ayudó mucho a concentrarme en otra cosa, gracias a que mantenía a raya mis emociones. Cerré los ojos y esperé un par de segundos antes de bajarme. Inmediatamente mi mente viajó a Edwardland. Oh, cuando extrañaba aquel lugar. Me concentré en eso, en mi maravilloso mundo con Edward.

-¿Estás lista?-me preguntó Alice.

Abrí los ojos, le sonreí y asentí.

-Estoy lista.

-Un paso a la vez, Bella.-me dijo Jasper.- Yo estaré a tu lado.

-Gracias, Jazz.

Jasper salió del auto y lo rodeó para abrirme la puerta. Esme y Alice salieron y se colocaron al lado de Jasper. Él me ofreció su mano.

-¿Estás lista, Bella?-me preguntó confiado.

-Sí.

Tomé su mano y me bajé del auto. Aguanté la respiración, aún así, mi pecho seguía moviéndose como si respirara. Cerraron el auto y comenzamos a caminar. Esme lideraba el grupo. Yo iba entre Jasper y Alice.

-Emmett está a la vuelta de la esquina, por si necesitas marcharte.-me dijo Alice.

-Muy buena idea.-dije con una pizca de miedo.

-Tranquila Bella, lo estás haciendo muy bien.-me dijo Jasper.

-Sí, lo estoy haciendo bien.-dije convenciéndome a mí misma.

Al principio fue difícil, ya que podía escuchar el corazón de cada persona bombear sangre al resto del cuerpo. Y eso, me ponía nerviosa. Pero luego de un rato, me sentía de maravillas. Comencé a concentrarme en los regalos y mi mente dejó de pensar en alimentarme. Por lo tanto, en un abrir y cerrar de ojos, se me pasó la tarde volando.

Llegamos a casa alrededor de las diez de la noche. Atravesamos el umbral de la puerta muertos de la risa; Esme, Alice y yo. Jasper iba un par de pasos detrás de nosotros cargando todas las bolsas de Alice –las cuales eran millones y millones. Escuché como el sonido del piano de Edward se apagaba repentinamente. Y en un segundo, mi esposo apareció frente a mis ojos. Se veía ansioso, como si no hubiese podido hacer nada con tranquilidad por estar pensando en mí.

Jasper, Alice y Esme pasaron a mi lado y entraron a la sala. Edward me miró con nerviosismo y se acercó a mí. Revisó con su mirada que todo estuviera en orden. Tomé su rostro entre mis manos y me concentré. Él cerró los ojos y dejó que su mente se llenara de mis recuerdos. Después de un rato, sonrió aliviado.

-Me alegra que te hayas divertido y que todo haya salido muy bien.

-Gracias.-le sonreí y quité mis manos de su rostro. Volví a subir mi barrera.

-¿No me vas a mostrar mi regalo?-preguntó con curiosidad.

-No quiero arruinar la sorpresa.

-Oh, por favor.-me hizo pucheros.

-No.-agarré su mentón con mi mano.- Aún cuando pongas esa cara horriblemente irresistible.

-Sabes que me amas.-susurró divertido.

Lo besé en los labios y solté su mentón. Entré a la sala, cargando todas mis bolsas. Me dejé caer sobre uno de los sofás y resoplé.

-¿Todo bien?-me preguntó Rosalie.

-Todo muy bien.-le sonreí.- Te he comprado un regalo muy hermoso.

-¿De verdad?-sus ojos brillaron.- ¡Pues yo también te he comprado algo, Bella!

-Eso es muy lindo de tu parte, Rose.-le dijo Carlisle.

Edward entró a la sala y yo me paré inmediatamente.

-¿A dónde vas?-me preguntó.

-A guardar mis regalos.-le dije.- No quiero que nadie los vea.

Puso los ojos en blanco y me observó subir las escaleras. Guardé todos mis regalos en el fondo de mi enorme closet. Y antes de cerrarlo, sonreí al ver el regalo de Edward. Cerré las puertas de mi closet y deseé que le gustara. Después de todo, esto era muy importante para mí.

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Corto, lo sé. Pero tuve que cortarlo en dos capítulos porque estaba quedando muy largo XD

Espero que les haga gustado.

Surfer Babe 69