Cuestion de genes, Lupin's et Black's
Cap.2 El reencuentro
A la mañana siguiente Alice se despertaba en su cuarto. Se levantó y se fue a duchar. Cuando salió se puso la ropa interior y una bata de seda. Bajó a desayunar.
Su hermano ya estaba sentado a la mesa.
-Buenos días. –Dijo sin levantar la vista del periódico.
-Buenos días. –Fue hacia el frigorífico y buscó el cartón de leche. -¿No hay leche?
-Del tiempo. En el armario de la derecha. –Siguió las indicaciones de su hermano y sacó un cartón de leche, cogió un vaso y se sirvió. Se quedó de pie apoyada en la encimera.
-A Alice. –Dijo el moreno apartando el periódico –Hoy vienen a comer Remus y su hermano.
-¿Su hermano? ¿Remus tiene hermanos?
-Sí claro. Tiene uno de tu edad. ¿No te acuerdas de Hugo?
-Hugo… ¡Oh sí! La última vez que lo vi fue cuando teníamos seis años si mal no recuerdo. ¿Qué pasó con él? Se fue de la noche a la mañana.
-En realidad sus padres se lo llevaron a otro lugar. Remus estaba pasando una mala racha y por si acaso.
-A ya… -Bebió un poco de leche.
-Recuerdo que no parabas de llorar.
-¿En serio? –Él asintió. –Vaya, entonces debía de tenerle mucho aprecio.
-Aprecio es decir poco. No he visto a dos niños más encaprichados que vosotros dos. Erais inseparables. –Sonrió.
-Será raro verle después de tanto tiempo. Igual él tampoco se acuerde de mí.
-O igual sí, la verdad es que no se, Remus y yo no hemos hablado de ello. –Bebió del café que tenía encima de la mesa y se levantó. –Voy a ir preparando la comida.
-Yo voy a ver que ropa me pongo para "el reencuentro". –Sonrió y subió de nuevo a su cuarto después de dejar el vaso en la pila.
Nada más entrar se dirigió a su armario y empezó a mirar la ropa. Al final sacó un vestido rojo sin mangas, un cinturón un poco ancho negro y unos tacones a juego.
Se vistió y fue a la coqueta a mirarse en el espejo, se maquilló, se perfumó y se hizo un recogido, recogiendo parte del pelo de delante hacia atrás. Cuando estuvo lista bajó a la cocina para ver que tal iba Sirius.
-Estás preciosa. –Dijo Sirius cuando la vio entrar.
-Gracias por el cumplido. -¿Qué tal vas con la comida?
-Bien, bien. Ya tengo todo casi listo, me falta añadirle una cosa al postre pero eso ya lo hago a su hora. –Llamaron al timbre.
-Deben de ser ellos. –Dejó el trapo que tenía en las manos y fue a abrir.
Alice le siguió y se quedó en el salón de pie esperando a que entraran.
Sirius abrió.
-¡Hugo! –Le dio un fuerte abrazo. –Cuanto tiempo. –Sonrió. –Remus. –Saludó. –Pasad, pasad, no os quedéis ahí. –Cerró y pasaron los tres al salón.
-Alice estás guapísima. –Dijo Remus nada más verla. Fue hacia ella y la dio dos besas.
-Gracias Remus. –Sonrió la morena. Pronto su mirada se cruzó con la del hermano de Remus.
-¡¿Tú?! –Gritaron los dos a la vez.
-Todavía os acordáis. –Sonrió el castaño.
-No. –Dijo Sirius negando con la cabeza. Remus le miró sin entender.
-¿De qué os conocéis? –Preguntó.
-De nada. –Contestó al fin Alice, sin apartar la mirada de Hugo.
-Bueno pues ya os conocéis. –Dijo Sirius dando una palmada, intentando aliviar la tensión del ambiente. -¿Por qué no pasamos ya a comer?
-Si mejor. –Dijo Remus mirando con el ceño fruncido a su hermano y a Alice sin llegar a percatarse de lo que pasaba.
Los cuatro fueron a la mesa y se sentaron. Sirius ya había puesto los platos y los vasos.
Sirvió el primer plato.
-Lubina al horno, ¿Qué os parece?
-A mi me parece genial, me encanta como te sale. –Comentó Alice mientras empezaba a partir un cacho.
Hugo la probó. –Humm…Está buenísima. –Después de decir esto miró a la morena.
-Gracias, me alegra que te guste. –Dijo Sirius sin enterarse de que el comentario tenía doble sentido. Alice si lo pilló y miró seria a Hugo.
Por su parte el joven Lupin sonrió y bebió de su copa de vino.
-Bueno y Hugo, cuenta ¿que ha sido de tu vida?
-He viajado mucho, no he hecho otra cosa. Así que he decidido sentar un poco la cabeza, por eso me he venido a vivir aquí otra vez, ya sabes.
-Entiendo. ¿Y con las chicas que tal? –Le sonrió pícaramente. –Debes de tener un montón a tus pies.
-Bien, ahí estoy. –Sonrió. –Algunas son más estrechas que otras pero bueno. –Volvió a mirar a Alice.
Alice retiró la silla. –Con permiso. –Le miró con el mismo desprecio de la noche pasada y fue al baño.
Hugo después de que se fuera Alice retiró la silla también. –¿El baño?
-Arriba a mano derecha.
-Gracias. –Asintió y se dirigió allí. Abrió la puerta.
Alice se giró. -¿Qué haces aquí?
-¿Qué pasa que ya uno no puede ir ni al baño?
-Por si no te has dado cuenta, esta ocupado.
-Venga… ¿No puedes estar de buenas ni durante el tiempo de la comida?
-Tú eres el primero que no está "de buenas" con ese tipo de comentarios.
-Anda empecemos de cero. Hugo Lupin. –La tendió la mano.
Alice rodó los ojos y se la estrechó. –Alice Black.
-Un verdadero placer. –Sonrió. -¿Sabes? Yo si me acordaba de ti. Aunque has cambiado mucho claro, tenías cinco o seis años y ahora estás… -La miró de abajo a arriba y se mordió el labio inferior.
-Tu en cambio sigues pareciendo un niñato.
-Según Remus no me decías niñato de pequeño cuando corríamos desnudos por el jardín de los vecinos de tu casa. Si quieres lo repetimos, ya sabes… para recordar viejos tiempos.
Alice soltó una risa nasal. –Ni en tus mejores sueños. –Fue a salir del baño pero Hugo se la puso por delante impidiéndola el paso.
-Quítate ahora mismo si no quieres que me ponga a gritar.
-Uuuh… Que miedo. –Se burló. La sujetó de las caderas y la atrajo más hacia el, acercó sus labios a los de ella y la besó apasionadamente. Al principio Alice hizo intento de separarse pero al final no consiguió resistirse y le correspondió moviendo sus labios al tiempo que los de él. La puso contra la pared y cogió una de sus piernas y la puso a la altura de su cadera, fue acariciándosela desde la rodilla hasta el muslo subiendo por debajo del vestido mientras seguían besándose con deseo. La morena le separó.
-No. Esto no puede pasar.
-¿Por qué? –Dijo el moreno con la respiración agitada al igual que ella.
-Porque no quiero sufrir.
-Ni siquiera me conoces para saber eso.
-Ni quiero hacerlo. –Salió del baño y se paró por las escaleras sacando un espejo, se perfilo los labios ya que los tenía corridos y bajó. Se sentó de nuevo a la mesa. Cinco minutos después bajó Hugo.
-Ya creíamos que te había tragado taza del vater. -Manifestó Sirius al ver a Hugo bajar.
-No. –Sonrió forzadamente y luego miró a Alice, la cual le estaba mirando pero desvió la mirada.
-Bueno voy a por el postre. –Sirius añadió el toque que le faltaba y trajo las natillas caseras que había preparado.
-¿Qué tal?
-Muy buenas. –Dijeron los otros tres al unísono. Cuando las terminaron se tomaron un café y llegó el momento de que los hermanos Lupin se fueran.
-Muchas gracias por la comida Sirius, estaba estupenda. –Dijo Remus y se despidió de él con un abrazo. –Alice. –Sonrió y la dio dos besos.
-Nos vemos Remus. –Le sonrió.
Hugo le estrechó la mano a Sirius y después se acercó a la morena.
-Adiós, Alice. –Dijo serio.
-Adiós, Hugo. –Le dio dos besos. Antes de salir por la puerta el moreno se giró y cruzó la mirada con la morena, después se fueron.
