Cuestion de genes, Lupin's et Black's

Cap.5 Inquilinos

Habían pasado ya días desde el incidente en la piscina, Sarah había llamado mil veces a Alice disculpándose por ello. La morena no la culpaba a ella sino a cierto pelinegro al cual ponía a parir en cada conversación en la que mencionaban lo ocurrido.

Alice estaba sentada en el sofá viendo una revista de cotilleos mientras su hermano veía la tele cuando llamaron al timbre. Sirius se levantó a abrir y minutos después volvió acompañado de los hermanos Lupin.

-"No puede ser… ¿Cómo tiene la cara de venir?" –Pensó la morena mientras apartaba la revista.

-Hola Alice. –La saludó Remus.

-Hola Remus.

-Alice… Remus y Hugo han tenido un pequeño accidente doméstico y…

-¿Qué tipo de accidente? –Le interrumpió.

-Pues… Se nos ha inundado el piso. –Dijo Remus.

-Oh, lo siento.

-Exacto, se les ha inundado el piso por lo que…

-¡¿Por lo que qué?¡ –Exclamó impaciente temiéndose lo peor.

-Por lo que se van a quedar a vivir aquí hasta solucionar el problema.

Alice abrió los ojos desmesuradamente al enterarse de la noticia.

-Voy a ayudarles a instalarse. –Dijo Sirius por fin y subió acompañado de los Lupin.

-¡No puede ser! –Reaccionó arrugando la revista cuando ya subieron. –Tengo una suerte increíble. –Bufó. Sacó su móvil y marcó el número de su prima. -… ¿Tonks? Hola, soy yo Alice… ¿Te acuerdas de lo de la tarde de primas? … Bien pues necesito otra tarde de primas… Ahora, si te viene bien… No, no, ya voy yo a buscarte… Bueno, ahora nos vemos. –Colgó y lo guardó, después subió a su habitación. En el pasillo se encontró a Hugo, Sirius estaba dentro de una de las habitaciones ayudando a Remus.

-Mira, vamos a dormir en habitaciones contiguas. Si no fuera por el muro dormiríamos juntos. –La sonrió con picardía.

Alice le dedicó una mueca y entró a su cuarto, se cambió y luego salió. Estos aún seguían en el pasillo.

-Voy a salir un rato, he quedado con Tonks. –El castaño se interesó.

-¿Salida de chicas?

-Sí. –Le afirmó ella un poco sorprendida ya que Remus no se solía meter en temas de esos.

-"Por supuesto… ¿No esperarías que una chica como Tonks se quedara en su casa viendo la tele?" –Pensó. –Oh ya… Pues que os divirtáis.

-¿En qué pensabas lunático? –Preguntó curioso Sirius.

-¿Eh?... No, en nada. –Tragó.

-Ya… -Dijo no muy convencido.

-Bueno pues eso, que me voy, no me esperéis para cenar. –Le dio un beso a Sirius y se despidió de los otros dos con un "hasta luego".

Alice llegó al apartamento de Tonks y llamó al timbre, la pelirroja (en ese momento) abrió.

-¿Qué pasa? –Preguntó la morena nada más que la abriera.

-¿Cómo sabes que pasa algo?

-Por tu pelo, esta rojo.

Tonks se cogió un mechón y se lo miró. –Oh… -Cerró los ojos e hizo un gesto arrugando la nariz y su pelo se volvió morado como de costumbre. –Ya esta, pasa.

–Pasaron a dentro.

-Me acaban de llamar los de la inmobiliaria, había pedido una cama nueva porque la mía está rota. Tiene un muelle salido y no hace más que crujir.

-¿Por qué será? –Dijo irónicamente la morena.

-Por lo que te estás imaginando no desde luego, mal pensada. –Alice rió y su prima con ella.

-El caso es que la cama me la tenían que haber traído hace una semana y me llamaron diciendo que no podían, que hasta la siguiente nada. No especificaron día y ahora me llaman diciendo que me la traen ahora.

-Pues que faena.

-Ya ves… En fin, pero si quieres quédate y nos tomamos un café o algo.

-Me parece buena idea, necesito desahogarme.

Fueron a la cocina y Tonks preparó dos cafés. Mientras, Alice se sentó en una de las sillas.

La metamorfomaga se sentó en otra silla y le tendió el café.

-Y no se me han quemado ni nada por el estilo. –Dijo orgullosa.

Alice lo probó.

-Humm… Te ha salido muy bueno, ¡milagro! –Bromeó.

-Ja-ja… -Dijo con sarcasmo pero al final terminó riéndose. –Bueno llegó el momento de que te desahogues, tú dirás.

La morena bebió un sorbo del café y después habló. –Pues mira, ¿te acuerdas del chico sobre el que te hable el otro día?

-¿El que te hace tilín?

-Si… Bueno ese. Es el hermano de Remus.

Tonks casi escupe el café. -¿¿Remus tiene hermanos??

-Yo también me sorprendí cuando me lo contó Sirius, ya no me acordaba.

-Ahora que lo dices me suena de haberlo escuchado… Pero en fin ya sabes, tengo la cabeza perdida.

-Se llama Hugo y es… imbécil. El día de lo de la piscina ¿te acuerdas? –Tonks asintió. –Bien pues estaba él, y en un momento hizo que s ahogaba. Yo me lo creí y me tiré a por él, al sacarlo me besó. –Bufó. –Es un completo imbécil.

-¿Y que hay de malo?

-¿En qué?

-En que te besara.

-¡Pues que me besó a la fuerza!

-¿No te gusta como besa? Por que si es así, es un dato muy importante para que tenga yo en cuenta, ya sabes, por Remus.

-Si Remus besa como Hugo te puedo garantizar que vas a tocar el cielo con los dedos.

-¿Entonces cual es el problema?

-Pues… pues que va a lo que va como te dije el otro día. Una noche y ya, seguro que al día siguiente ni se acuerda. –Dije apenada. –Y encima ahora van a vivir un tiempo con nosotros, ¡como voy a poder llev…

-¿Van? –La interrumpió.

-Sí. Hugo y Remus, se les ha inundado la casa.

-¿Y van a vivir allí? ¿En Griimmauld Place?

Alice vio por donde iban los tiros y se le ocurrió una idea.

-Mañana apareces por "casualidad" y dices que te vienes a vivir con nosotros por un tiempo.

-¿Motivo?

-Mmm… Estás haciendo un cursillo y te pilla cerca de nuestra casa.

-Perfecto. –Sonrió.

-Ahí es donde sacarás tus armas de mujer. –La sonrió con picardía y bebió del café terminándoselo. Siguieron hablando un poco más, planeando todo hasta el mínimo detalle para que no hubiera ningún error. Después al ver que se había hecho tarde se levantó para irse.

-Me gustaría quedarme para ayudarte con lo de la cama y eso.

-No te preocupes, igual ni se presentan, aunque ahora eso me da igual, me voy a preparar las maletas. –La sonrió. Se despidieron y Alice se marchó del apartamento de su prima.