Cuestion de genes, Lupin's et Black's
Cap.7 Armas de mujer
Al día siguiente Alice se duchó, se vistió y bajó a desayunar. Al entrar en la cocina se encontró con Hugo.
-Buenos días. –Fue hacia el frigorífico y lo abrió, pero se giró al no escuchar respuesta. -¿Qué? ¿Ya ni saludamos? –Volvió la vista al frigorífico y sacó el cartón de leche. Fue al armario a coger un vaso.
-No tengo por qué. –Dijo seco, mientras mojaba una magdalena en su café.
Alice volvió a girarse. –¿Estás molesto por lo de ayer? … ¿Tanto te cuesta aceptar que una chica te rechace tres veces?
Hugo terminó de beberse el café, lo llevó a la pila y lo dejó de mala manera haciendo ruido, recogió las fundas de las magdalenas y las tiró, después salió de la cocina.
-¡Te estoy hablando! –Se oyó un portazo proveniente de la puerta de la calle. -¿Qué le pasa a este idiota? –Frunció el ceño y sirvió la leche en el vaso. Bebió un trago y llamaron al timbre.
-Mira que rápido se le pasa el cabreo… -Fue a abrir y resultó ser la Tonks.
-Oh… Eres tú.
-Vaya yo también me alegro de verte. –Dijo con sarcasmo.
-Perdona es que pensé que eras… No importa, pasa.
Pasaron las dos y cerró.
-Ven, déjame, te ayudo con eso. –Dijo la morena y entre las dos subieron la maleta.
En el momento en que subían Remus salió de su cuarto.
-Tonks. –Dijo sorprendido de verla.
La metamorfomaga alzó la vista y dejó caer sin querer la maleta. Alice casi se va al suelo con todo el peso. Dejó la maleta incorporándose del todo.
-Tonks va a quedarse a vivir un tiempo con nosotros, ha empezado a hacer un cursillo que le pilla cerca de aquí.
-Oh, eso es estupendo. Además Sirius estará encantado.
-No solo Sirius, Remus, yo también y… Estoy segura de que tú.
-Por supuesto.
-Genial, pues voy a ayudarla a instalarse. –Alice se colocó detrás de Tonks y la empujó para pasar a la habitación que había libre, ya que se había quedado paralizada. Después Alice volvió a por la maleta.
-¿Te ayudo? –Preguntó el hombre.
-¡Oh no! ya puedo yo, gracias. –Le sonrió, tiró de la maleta y la metió dentro, después cerró.
-Uff… podías haber colaborado un poco ¿no?
-Que guapo es… -Se mordió el labio inferior y se hecho encima de la cama.
-Sí, sí… Pero yo he sido la que ha tenido que cargar con la maleta.
-Que ojos… ¡Qué todo!
-Pues ya sabes… -Tonks alzó la cabeza mirando a su prima. –Armas de mujer.
-Sí, eso haré, sacar mis armas de mujer. ¿Pero cuando?
-Pues a la primera oportunidad que veas. Ala te dejo instalarte, cuando sea la hora de comer te llamo.
-Ok.
Alice salió del cuarto.
Muy entrada la noche Remus bajó a la biblioteca de la casa y se puso a leer en uno de los sofás.
Alice y Tonks bajaron arregladas, Alice llevaba unos shorts vaqueros, un top de lentejuelas negro de los que se atan al cuello y unos tacones a juego.
Tonks llevaba el conjunto que se compró en la tienda.
-Mira ahí está. –Dijo Alice mientras las dos se asomaban por la puerta.
-¿Crees que funcionará?
-Por supuesto. Además os dará un tiempo precioso. Sirius ya ha salido y el idiota de Hugo no ha venido, por lo que os quedareis completamente solos. –La sonrió con picardía y ambas se retiraron de la puerta.
-Toma, ponte estas. –Dijo Alice dándola unas sandalias de tacón de aguja suyas.
-¿Sabes que si me pongo estos zapatos me voy a meter una leche de impresión?
-Exacto, sube.
-Genial… -Dijo con sarcasmo, subió las escaleras y se los fue a poner. –Eso sin contar con que seguramente los rompa.
-Mejor, así será más creíble. –Dijo ella desde abajo.
Tonks resopló y al final se los puso, se sujetó a la barandilla y fue bajando poco a poco, de vez en cuando tuvo que parar porque se tambaleaba, siguió bajando y evidentemente se le torció uno de los tacones antes de llegar abajo. Cayó rodando al suelo ese tramo.
-¡Aaaaaaa! –Gritó cuando paró en el suelo. -¡¡Duele, duele!!
-Aguanta Tonks, ya verás que luego te lo agradeces a ti misma. –La dijo en bajo.
Remus salió de la biblioteca al oír los gritos, en ese momento Alice se agachó para ayudar a levantarse a Tonks.
-¿Qué ha pasado? –Preguntó preocupado.
-Tonks, estaba bajando las escaleras y se ha caído. Mira que la dije que no se pusiera esos zapatos, pero la muy cabezota ni caso, "No, esos me alargan más las piernas y eso les pone a los tíos". –Mintió.
Tonks se quedó boquiabierta al escuchar lo que acababa de decir su prima. ¿Cuándo había dicho ella eso?
Remus se la quitó con cuidado a la morena y la cogió en brazos, entró de nuevo en a biblioteca y la depositó en el sofá grande.
-¿Qué te duele?
-El tobillo. –Dijo Tonks mordiéndose el labio por el dolor.
Remus le quito el zapato y la tocó el tobillo.
-No parece que este roto ni nada parecido, puede que se te haya movido un poco. –Empezó a masajeárselo.
-Bueno ya que se que no es grave me voy. Es que habíamos quedado pero… Viendo lo visto será mejor que me vaya yo sola. –Fue yendo a la salida y le guiñó un ojo a Tonks. –Hasta luego. –Salió de la casa.
-Estupendo… ¿Y a donde voy yo ahora? –Empezó a caminar.
Remus seguía masajeándola el tobillo. -¿Mejor?
-Sí… Parece que me calma.
El castaño fue subiendo la vista del tobillo a los muslos de la chica.
-Tus piernas son preciosas, no necesitas tacón alguno. A mi ya me pon… -Se calló a tiempo. –"¿Estás loco Remus? ¿Qué le ibas a decir? ¿Qué te ponen sus piernas? ¿¿Qué te pone toda ella?? Contrólate es solo una niña." –Pensó. –Bueno ya está. –Dejó con cuidado su tobillo sobre un cojín.
-¿Ya? ¿No vas a hacerme nada más? –Se la escapó decir.
-"Si te contara lo que te haría… Joder ya hablo como un pervertido y todo, e interpreto lo que dice como quiero." –Pensó. –No.
Tonks intentó incorporarse.
-No hagas movimientos bruscos.
-Pues ven entonces. –Remus se acercó a ella y se agachó. -"Armas de mujer". –Pensó. Se pasó la punta del dedo índice por el labio inferior y fue bajándolo pasando por el cuello hasta su escote. El castaño siguió el recorrido que hizo la chica y notó un cosquilleo en la entrepierna. Luego ella con ese mismo dedo lo movió hacia adelante y hacia atrás para llamarle, para que se acercara más. El Lupin no aguantó más y se puso encima de ella, la besó pasionalmente y con ganas mientras pasaba la mano por uno de sus muslos por debajo de la mini. Ella colocó los brazos alrededor de su cuello y lo atrajo mientras introducía su lengua en la boca de él.
La desabrochó el botón de la falda y la bajó la cremallera, pero antes de terminar de quitársela, subió a su top para sacárselo y así poder palpar sus pechos. Antes de vérselos siquiera tuvo que dejarlo ya que alguien acababa de llegar.
-Ya estoy en casa.
-Sirius. –Dijeron los dos al unísono mirándose. Él se bajó de encima de ella y ella se bajó el top tapándose de nuevo el ombligo que era lo que la había descubierto. Remus se colocó la ropa y se sentó en el otro sofá escondiéndose detrás de un libro.
Tonks se incorporó un poco y se amoldó el pelo.
-¡A! Estáis aquí. ¿No hay nadie más?
-No, Alice salió y Hugo no le he visto en todo el día –Dijo Remus sin levantar la vista del libro.
-Ya… ¿Y habéis aprovechado eh? –Dijo con una sonrisa pícara.
-No se a que te refieres. –Siguió sin levantar la vista y pasó de página.
-Pues hablo de que desde cuando lees al revés y desde cuando Tonks luce con la bragueta abierta.
Remus dejó el libro y Tonks se abrochó el botón y se subió la cremallera inmediatamente.
