Aclaro que los personajes no son míos, pertenecen a J.K. Rowling (Harry Potter), y a Disney Channel (Wizards of Waverly Place).

LOS HECHICEROS DE HOGWARTS, segundo tomo.


DECRETOS Y UN PARTIDO


Por fin era el glorioso y tan esperado fin de semana. Alex se tomó la libertad total de despertar hasta la hora de la comida: cuando se levantó y abrió las cortinas del dosel estaba completamente desierto el dormitorio, el día o mejor dicho, la tarde se sentía mucho más cálida que los días anteriores lo que anunciaba un cielo despejado; se duchó, tomó unas prendas de su baúl aún con los ojos cerrados y se vistió, pasó torpemente un cepillo entre sus enredadas hebras marrones y calzó un par de tenis blancos.

En cinco minutos sería la hora de comida así que se apresuró a subir al Gran Comedor. Al cruzar por su Sala común advirtió que varios de su casa se la quedaban mirando sin un poco de prudencia.

"Aggh, sí, ya sé que debo ser la última en levantarse, podrían ser más disimulados..."

Subió por la escalinata, cruzó las grandes puertas del comedor y empezó a buscar con dificultad a sus amigos en la mesa de Slytherin, aún le incomodaba la luz del sol y tenía la vista borrosa. Cuando por fin pudo enfocar, encontró a sus camaradas sentados a mitad de la larga mesa, y la comida ya estaba servida; al caminar caminar en el pasillo central tuvo la sensación de que ojos de las otras mesas la observaban. "Paranoia por dormir demasiado..."

— Hey, hola... — dijo conteniendo un bostezo y tomando asiento perezosamente.

— ¿Dormiste bien, Alex? — preguntó burlón Blaise.

— Algo así... — estiró sus brazos al frente, tomó una tarta y se la llevó a la boca — ha sido una semana agotadora...

Pansy que estaba a su lado y Millicent enfrente de ésta, no dejaban de lanzar miraditas a la castaña y reír bajo.

— ¿A ustedes dos qué les pasa? — dijo graciosamente enfurruñada.

— Lindo atuendo, Russo, JAJAJA — rieron una chica morena y una rubia de rizos que pudo reconocer eran de Gryffindor.

— ¿Pero qué...?

Por primera vez agachó la vista para mirar su atuendo y abrió los ojos como platos por la sorpresa de lo que llevaba puesto. Las prendas que había sacado de su baúl eran otro pijama: un par de pantaloncillos cuadriculados de franela color azul y negro, y una blusa ajustada y delgada de manga tres cuartos color gris que por cierto, se había colocado al revés, con las costuras por fuera. "Maldición..."

— ¡De que se ríen!, Por si no lo saben así es la moda en America, infórmense más — protestaba en voz alta tratando de convencer a alguien — Supongo que esto es demasiado para los cerebros de pollo anticuados de Hogwarts así que tal vez sea mejor que me vaya a cambiar en este...

— No tan rápido, Alex — detuvo el intento de huida de la castaña — ahora mismo iremos al campo de Quidditch — ordenó Malfoy sonriendo jovial.

— Creí que hoy no tendríamos práctica, Draco, además he dejado mi escoba en mi habitación, debería...

— No, no iremos a entrenar... vamos a observar la práctica del equipo de Gryffindor... — dijo recalcando su peculiar arrastre al hablar — Quizá abrumemos a los jugadores un poco.

— No tardaré, iré corriendo a las mazmorras y...

— El resto del equipo ya debe estar aguardando nuestra aparición, Alex. Te ves bien así, de verdad — dibujó una sonrisita burlona en su pálido semblante.

— Hasta mal vestida y despeinada sigues viéndote atractiva, ¿O no, Pansyti? — intervino Zabini.

— Eso sí. Creo que Lunática y la sangre-sucia quisieron copiar ese estilo con esa horrible ropa y descuidado cabello pero ellas sí se ven espantosas, jajaja.

La pandilla completa de Draco Malfoy salió del castillo en dirección a los campos de Quidditch donde otros de su casa los esperaban en las tribunas para iniciar el tumulto contra los leones. Cuando los jugadores escarlata salieron del vestidor al terreno, las serpientes los recibieron con una tormenta de silbidos y abucheos que resonaban por todo el estadio.

— ¿Qué es eso que lleva Weasley? — gritó Draco con voz burlona — ¿A quién se le ocurriría hacerle un encantamiento volador a un palo viejo y mohoso como ése?

Crabbe, Goyle, Blaise y Pansy rieron a carcajadas. Cuando la capitana se puso enfrente de su equipo, llegó el turno de la ojiverde para vociferar.

— Eh, Johnson, ¿Quién te ha hecho ese peinado? — gritó Pansy desde las gradas — ¡Parece que te salen gusanos de la cabeza!

La chica de piel oscura se apartó sus largas trenzas de la cara y siguió dirigiéndose a su equipo que luchaba por mantenerse atento a sus indicaciones. Los integrantes se acomodaron en círculo y la capitana levantó la Quaffle con una mano y se la lanzó con fuerza a Fred Weasley, quien se la pasó a George, quien se la pasó a Potter, quien se la pasó a Ronald... quien la dejó caer.

Los de Slytherin, incluída Alex, se desternillaron de risa. El pelirrojo que había bajado a toda velocidad para atrapar la Quaffle antes de que llegara al suelo, remontó el vuelo torpemente, resbalando hacia un lado, y volvió hasta la altura donde estaban sus compañeros. Ronald lanzó la Quaffle a una chica morena cazadora del equipo, quien se la pasó a Potter, quien se la dio a George…

— Eh, Potter, ¿Qué tal va tu cicatriz? — volvió a gritar Draco — ¿Seguro que no necesitas descansar un poco? No sé, debe de hacer una semana entera que no has estado en la enfermería. Eso es un récord para ti, ¿Verdad?

Todas las serpientes sisearon divertidas señalando con el dedo al Elegido, cuando nuevamente a Ronald Weasley se le escapó la pelota y volvió a descender para recogerla; cuando subió y alcanzó la altura para seguir en el juego, su cara se había puesto de un rojo tan intenso que se confundía con la Quaffle. Draco y el resto de espectadores se partían de risa. Al tercer intento Ronald atrapó la Quaffle, y debido quizá al alivio que sintió, la pasó con tanto entusiasmo que la pelota voló entre las manos extendidas de otra chica cazadora de cabello rubio y le golpeó en la cara dejándole sangrando la nariz. En las gradas, los de Slytherin pateaban y abucheaban a los de Gryffindor. Los gemelos Weasley auxiliaron a la herida y la hicieron ingerir una pastilla morada.

Los del equipo se movilizaron, tomaron las posiciones correctas para jugar y liberaron las pelotas, la capitana tocó el silbato y empezaron. No iba ni un minuto cuando...

— ¡Alto! ¡Alto! ¡ALTO! — bramó la jugadora de trenzas — ¡Ron, no estás cubriendo el poste central!

Carcajadas profirieron de las tribunas hacia el pelirrojo que estaba suspendido delante del aro de gol izquierdo, dejando los otros dos completamente desprotegidos. La chica de la nariz lastimada ya no goteaba sangre, ahora parecía que se le salía el alma en esa cascada roja que chorreaba sin cesár de sus fosas nasales. La práctica iba siendo todo un fiasco.

— Oooh... ¡Los de Gryffindor son unos perdedores! ¡Son perdedores...! — entonó armónicamente la concurrencia encabezados por Malfoy.

Un par de minutos más tarde volvió a sonar el silbato la capitana, la cazadora lastimada estaba blanca como la tiza y cubierta de sangre. Los pelirrojos mayores se la llevaron cargando en hombros del campo. El entrenamiento se dio por terminado.

— ¡Perdedores...! ¡Son perdedores los de... GRYFFINDOR! — los Slytherin no se inmutaron hasta que el último león se fue volando del estadio; Potter le dirigió una mirada fría e indiferente a Alex cuando la ubicó entre el grupo de gente, lo que la estremeció y se apenó de arruinar sus práctica.

El resto del sábado Alex, Draco, Blaise, Pansy, Theodore y Millicent habían estado haciendo tarde y noche todos los deberes en la biblioteca. Para el domingo no tenían ningún pendiente, por lo cuál lo pasaron en los jardines de Hogwarts disfrutando lo que podía ser el último día de sol en la temporada.

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Era lunes otra vez, los alumnos volvieron a sus habituales días despertando temprano, vistiendo el uniforme y acudiendo a las clases. Esa mañana en el Gran Comedor, después de llegar las lechuzas con cartas y demás, había gran alboroto por la reciente primera plana de El Profeta.

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DECRETO EDUCACIONAL N.° 23
EL MINISTERIO NOMBRA A
DOLORES UMBRIDGE
PRIMERA SUMA INQUISIDORA

Anoche el Ministerio de Magia tomó una decisión inesperada y aprobó una nueva ley con la que alcanzará un nivel de control sin precedentes sobre el Colegio Hogwarts de Magia y Hechicería.

«Hace tiempo que el ministro está preocupado por los sucesos ocurridos en Hogwarts —explicó el asistente del ministro, Percy Weasley—. Y el paso que acaba de dar ha sido la respuesta a la preocupación manifestada por muchos padres angustiados respecto a la orientación que está tomando el colegio, una orientación con la que no están de acuerdo.»

No es la primera vez en las últimas semanas que el ministro, Cornelius Fudge, utiliza nuevas leyes para introducir mejoras en el colegio de magos. Recientemente, el 30 de agosto, se aprobó el Decreto Educacional n.° 22 para asegurar que, en caso de que el actual director no pudiera nombrar a un candidato para un puesto docente, el Ministerio tuviera derecho a elegir a la persona apropiada.

«Así fue como Dolores Umbridge ocupó su actual puesto como profesora en Hogwarts —explicó Weasley anoche—. Dumbledore no encontró a nadie para impartir la asignatura de Defensa Contra las Artes Oscuras… y por eso el ministro la nombró al instante, lo que ha constituido, por supuesto, un éxito inmediato ya que ha revolucionado la enseñanza de esta asignatura en Hogwarts.»

El Ministerio ha aprobado el Decreto Educacional n.° 23, que crea el nuevo cargo de Sumo Inquisidor de Hogwarts y ha nombrado a Dolores Umbridge ocupante de este; tendrá poderes para evaluar al profesorado, proporcionar la información adecuada al Ministerio de magia y así arreglar el deterioro educativo actual. Las nuevas medidas adoptadas por el Ministerio han recibido el entusiasta apoyo de los padres de los alumnos de Hogwarts.

«Mi mente está mucho más tranquila desde que sé que Dumbledore estará sujetándose a una evaluación justa y objetiva —declaró el señor Lucius Malfoy, de 41 años, en su mansión de Wiltshire—. Muchos padres, con los intereses más buenos hacia nuestros hijos, en el fondo nos hemos preocupado por algunas decisiones excéntricas de Dumbledore en los últimos años y nos alegra saber que el Ministerio controla la situación.»

Abundan los rumores, desde luego, de que Albus Dumbledore, antiguo Jefe Supremo de la Confederación Internacional de Magos y Jefe de Magos del Wizengamot, ya no está en condiciones de dirigir el prestigioso Colegio Hogwarts...

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— Por fin pondrán en su lugar al viejo chiflado de Dumbledore, mi padre apoya al Ministerio, como lo pueden ver — se pavoneó Draco sosteniendo en alto un ejemplar del diario.

— ¡Ya era hora! Hogwarts cada vez iba peor — dijo Blaise celebrando de pie.

— Primera vez que un Weasley sirve de algo...

— ¿Umbridge como Suma Inquisidora? Eso no me parece una buena decisión por parte del Ministerio... Es una arpía — opinó Alex terminando de leer la nota y llevándose a la boca una empanda de calabaza — Y tal vez sólo lleve un año en Hogwarts, pero puedo decir que Dumbledore no me parece malo como director...

— ¿De qué lado estás, Alex? — cuestionó Zabini.

— De ninguno, trato de dar mi punto de vista imparcial, ¿Acaso Umbridge les parece buena profesora?

— Sus clases son aburridas ciertamente... pero no importa, siempre que logre su trabajo desterrando a Dumbledore de aquí — argumentó en su defensa el rubio — Vayamos a clase, ahora.

Los Slytherin no mencionaron más el tema. Durante su clase de Pociones, Snape les entregó sus tareas con su calificación, Draco y Theodore tuvieron E (Extraordinario) y el resto de la pandilla, incluida Alex, tuvieron S (Supera las expectativas). Realizaron la Solución Fortificante, la castaña nuevamente estuvo al pendiente de lo que hacía su compañero y consiguió hacer una poción de color azul poco más oscura que la turquesa de Draco.

De lunes a viernes durante dos semanas Umbridge aparecía en alguna clase tomando notas y cuestionando a los alumnos respecto a la forma de enseñar de los profesores; Malfoy que disfrutaba difamar al grandulón guardabosques, hizo su declaración en Cuidado de Criaturas Mágicas de cuando en una clase con Hagrid había resultado herido por un hipogrifo. La profesora Trelawney había sido humillada, Snape cuestionado por su pasado, McGonagall le había marcado un alto a Umbridge durante su evaluación.

Draco y Alex siendo prefectos, atendían sus responsabilidades como tal patrullando por los pasillos del Colegio a media noche los días que su horario indicaba pero a pesar de ese trabajo extra llevaban los deberes al día; un par de veces durante su vigilancia, Alex vio a Harry saliendo de la oficina de Dolores Umbridge sujetando su mano derecha como si le doliera. "Qué clase de castigo le pondrá esa bruja..."

Octubre llegó y con ello el día de la excursión a Hogsmeade. La mañana de la excursión amaneció despejada pero ventosa. Después de desayunar formaron una fila delante de Filch el conserje, que comprobó que sus nombres aparecían en la larga lista de estudiantes que tenían permiso de sus padres o tutores para visitar el pueblo. El grupito de serpientes pasó entre los altos pilares de piedra coronados con sendos cerdos alados y torcieron a la izquierda por la carretera que conducía al Hogsmeade. El viento los despeinaba y el cabello les tapaba los ojos.

— ¿Vamos a las Tres Escobas? Quiero una cerveza de mantequilla — sugirió Pansy, todos estuvieron de acuerdo.

Durante el trayecto vieron desviarse a varios alumnos de Gryffindor, Hufflepuff y Ravenclaw por una calle lateral al final de la principal donde quedaba una pequeña posada. El trío dorado también tomó ese camino.

— ¿A dónde irán esos? — inquirió Draco curioso.

— Olvídalos, Dragón, seguro irán al Cabeza de Puerco, hoy no es día de espiar a los leones — dijo Blaise tirando del hombro a su amigo.

Los chicos entraron a la acogedora taberna que ese día, estaba menos concurrida de lo habitual. Tomaron asiento en una mesa para seis y cada uno pidió su cerveza de mantequilla. Pansy se sentó al lado de Blaise y se observaban con constancia, Alex no lo pasó desapercibida.

— Hey, ¿Qué está pasando entre ustedes dos? Los veo muy juntos — indagó pilla la castaña.

— Es cierto, ¿Nos hemos perdido de algo? — preguntó sonriente Millicent.

— ¿Qué?... Pasa que... — rió nerviosa la ojiverde.

— Pansyti y yo estamos saliendo — declaró Zabini.

Un gran grito profirieron todos en la mesa, pero más que mostrar sorpresa era como un "Por fin".

— ¡Excelente Blaise, muy bien Pansy! — Nott sonriente tomó su cerveza y le dio un trago — ¿Y ustedes dos cuándo empezarán a salir? — inquirió con picardía a Draco y Alex. Todos volvieron a ovacionar.

— Cuando Alex guste que pase — respondió el rubio sonriendo a la castaña.

La Russo se limitó a mirarlo sonriendo y sonrojarse mientras sus amigos vitoreaban a su alrededor.

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DECRETO EDUCACIONAL N°. 24

Quedan disueltas todas las organizaciones y sociedades, y todos los equipos, grupos y clubes. Se considerará organización, sociedad, equipo, grupo o club cualquier reunión asidua de tres o más estudiantes. Para volver a formar cualquier organización, sociedad, equipo, grupo o club será necesario un permiso de la Suma Inquisidora (profesora Umbridge). No podrá existir ninguna organización ni sociedad, ni ningún equipo, grupo ni club de estudiantes sin el conocimiento y la aprobación de la Suma Inquisidora. Todo alumno que haya formado una organización o sociedad, o un equipo, grupo o club, o bien haya pertenecido a alguna entidad de este tipo, que no haya sido aprobada por la Suma Inquisidora, será expulsado del colegio.

Firma: Dolores Jane Umbridge
Suma Inquisidora

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El letrero puesto en el tablón de anuncios de la casa de Slytherin estaba escrito con grandes letras negras, y al final había un sello oficial junto a una pulcra firma cargada de florituras.

— Iré ahora mismo con Umbridge para que apruebe al equipo de Quidditch — Draco salió de la Sala común sereno rumbo a la oficina de la Suma Inquisidora.

— Me parece exagerado ese decreto, ¿Han habido problemas por organizaciones o equipos? — cuestionó la castaña a su compañera.

— Creo que no, pero Umbridge detesta al cara rajada, supongo que lo hizo para sacarlo del equipo de Quidditch — se burló Pansy satisfecha.

El equipo de Slytherin fue aprobado al instante. El de Gryffindor demoró varios días ya que Umbridge se negaba en un principio a aceptarlo. Eso significaba que para la Copa de Quidditch, el primer partido sería entre las serpientes y los leones.

El mes de octubre fue una sucesión ininterrumpida de días de viento huracanado y lluvia torrencial, y cuando llegó noviembre, hizo un frío glacial; el gélido viento y las intensas heladas matinales herían las manos y las caras si no se protegían; las montañas que rodeaban Hogwarts estaban coronadas de nieve, y la temperatura dentro del castillo descendió tanto que muchos estudiantes llevaban puestos sus gruesos guantes de piel de dragón cuando iban por los pasillos de una clase a otra.

La mañana del partido amaneció fría y despejada. El Gran Comedor estaba casi a rebosar; los alumnos hablaban más alto de lo habitual y reinaba una atmósfera llena de vida y de entusiasmo. Era el primer partido que Alex jugaría, no practicaron tanto como el equipo deseó por culpa del inestable clima pero a pesar de eso se encontraba emocionada y más por la sorpresa que Pansy y Draco habían estado planeado para ese día. En la mesa de Slytherin, todos los alumnos vestían gorros y bufandas de color verde y plateado, que complementaron con una insignia de plata con una forma de una corona que decía "A Weasley vamos a coronar". Al pasar Ron cerca de la mesa, muchos de ellos lo saludaron con la mano riendo a mandíbula batiente.

Minutos antes de que acabara el desayuno, Draco se despidió de sus compañeros y amigos de su casa y dio la orden a los miembros del equipo que fueran al campo, ya debían prepararse. Los siete jugadores bajaron la escalera de piedra y salieron del castillo.

No había ni gota de viento y el cielo era una extensión uniforme de un blanco perlado, lo cual significaba que la visibilidad sería buena, pues el sol no los deslumbraría.

Entraron a los vestidores y se colocaron el uniforme, constaba de un traje de cuerpo completo color negro parecido al de los automovilistas pero de una tela mucho más delgada y flexible, encima una "túnica" sin mangas ajustada de la cintura que dejaba colgar el resto del largo como una cola que era color verde esmeralda con franjas y el nombre del jugador en plateado, usaban botas, protección en rodillas y brazos, y un par de guantes de cuero. Con esos trajes, se veían más imponentes y grandes aunque a decir verdad, todos los miembros del equipo eran altos.

Alex se veía más esbelta y atlética ya que el atuendo resaltaba su pequeña cintura en proporción con su estatura.

Por cada minuto que pasaba oían más pasos ascender por los bancos escalonados de las tribunas del público. El pálido capitán les entregó una insignia plateada como las que tenían el resto de serpientes y sonrió malicioso dejando ver sus dientes más blancos que su piel. Los jugadores se levantaron, se cargaron las escobas al hombro y salieron del vestuario en fila india hacia el luminoso exterior. Los recibió un fuerte estallido de gritos y silbidos, en las tribunas de Slytherin empezaron a entonar, dirigidos por Pansy, una canción en burla a Ronald Weasley. Esperaron de pie en el campo hasta que el equipo de Gryffindor apareció.

— Dense la mano, capitanes —ordenó la señora Hooch, que hacía de arbitro, cuando Angelina Johnson y Draco se encontraron — Monten sus escobas…

La señora Hooch se puso el silbato en la boca y pitó.

A continuación soltaron las pelotas y los catorce jugadores emprendieron el vuelo. Draco se elevó y dio una amplia vuelta por el terreno de juego mirando a su alrededor en busca de un destello dorado, Potter hacía lo mismo. Alex se ubicó cerca de Warrington y a la vista de Montague en la mitad del campo. Lee Jordan narraba el partido.

— Y es Johnson, Johnson con la quaffle, cómo juega esta chica, llevo años diciéndolo, pero ella sigue sin querer salir conmigo...

— ¡JORDAN! — gritó la profesora McGonagall.

— Sólo era un comentario gracioso, profesora, para añadir un poco de interés... Ahora ha esquivado a Warrington, ha superado a Montague, ¡Ay!, la bludger de Crabbe ha golpeado a Johnson por detrás... Montague atrapa la quaffle, Montague sube de nuevo por el campo y... Una buena bludger de George Weasley le ha dado de lleno en la cabeza a Montague, que suelta la quaffle, la atrapa Katie Bell; Katie Bell, de Gryffindor, le hace un pase hacia atrás a Alicia Spinnet, y Spinnet sale disparada; regatea a Warrington, esquiva una bludger, te has salvado por los pelos, Alicia, y el público está entusiasmado, escuchenlo, ¿qué es lo que canta?

Lee Jordan hizo una pausa para escuchar, y la canción se elevó, fuerte y clara, desde el mar verde y plata de los de Slytherin que se hallaban en las gradas.

Weasley no atrapa las pelotas
y por el aro se le cuelan todas.
Por eso los de Slytherin debemos cantar:
a Weasley vamos a coronar.

Weasley nació en un basurero
y se le va la Quaffle por el agujero.
Gracias a Weasley vamos a ganar,
a Weasley vamos a coronar.

— ...¡Y Alicia vuelve a pasársela a Angelina! — gritó el narrador — ¡Vamos, Angelina! ¡Ya sólo tiene que superar al guardián!... LANZA... ¡AAAYYY! Bletchley la paró. La Quaffle la tiene Warrington, va zigzagueando entre Alicia y Katie...

Los cánticos que ascendían desde las tribunas se hacían más y más fuertes a medida que Warrington se acercaba a Ronald Weasley.

A Weasley vamos a coronar.
A Weasley vamos a coronar.
Y por el aro se le cuelan todas.
A Weasley vamos a coronar.

— ...Warrington tiene la quaffle, Warrington va hacia la portería, está fuera del alcance de las bludgers y sólo tiene al guardián delante... Va a ser la primera prueba para Weasley, el nuevo guardián de Gryffindor, hermano de los golpeadores Fred y George, y una nueva promesa del equipo... ¡Ánimo, Ron! — Pero un grito colectivo de alegría surgió de la zona de Slytherin: Ronald se había lanzado a la desesperada, con los brazos en alto, y la quaffle había pasado volando entre ellos y había entrado limpiamente por el aro central de la portería — ¡Slytherin ha marcado! — sonó la voz de Lee entre los vítores y los silbidos del público — Diez a cero para Slytherin… Mala suerte, Ron.

— ...Gryffindor vuelve a estar en posesión de la quaffle, y ahora es Katie Bell quien recorre el campo...

Los cantos de las serpientes aumentaban cada vez más.

— Ahí va Warrington otra vez — bramó Lee — se la pasa a Montague, Montague deja atrás a Spinnet, vamos, Angelina, tú puedes alcanzarlo... Pues no, no ha podido... Pero Fred Weasley golpea una bonita bludger, no, ha sido George Weasley, bueno, qué más da, uno de los dos, y Warrington suelta la quaffle y Katie Bell... también la deja caer... Alexandra Russo se hace con ella: Russo, la americana a quien todos esperaban ver jugar hoy, toma la quaffle y empieza a recorrer el campo, ¡Vamos, Gryffindor, bloquéenla!

Alex volaba esquivando las bludger que los gemelos le lanzaban y zigzagueaba entre las cazadoras escarlatas, apenas podía escuchar su respiración por el viento que silbaba en sus oídos.

— Se dirige hacia los postes de gol… ¡Párala, Ron!

La castaña lanzó con fiereza la pelota, el pelirrojo se aterrorizó y se lanzó a un lado dejando el camino libre a la quaffle que de nueva cuenta, entró en el aro central. Hubo un terrible gemido en el extremo del campo de Gryffindor, acompañado de nuevos gritos y aplausos de los de Slytherin. Otros diez puntos, el marcador subió veinte a cero.

Otras dos anotaciones siguientes fueron de Montague y de Alex.

— ...Katie Bell de Gryffindor elude a Montague, buen viraje, Katie, y le lanza la quaffle a Johnson, Angelina Johnson con la quaffle, ha superado a Warrington, va hacia la portería, vamos, Angelina, ¡GRYFFINDOR HA MARCADO! Cuarenta a diez en el marcador, cuarenta a diez para Slytherin, y Russo con la quaffle... Russo se la lanza a Warrington, Warrington a Montague, Montague se la devuelve a Russo... Interviene Johnson, Johnson atrapa la quaffle, se la pasa a Bell, buena pasada, no, mala: Bell ha recibido el impacto de una bludger de Goyle, de Slytherin, y Russo vuelve a estar en posesión... ¡Slytherin anota de nuevo!

Potter y Malfoy descendían en picada al campo, volaban muy cerca uno de otro... Volando a unos palmos del suelo, Harry soltó la mano derecha de la escoba y la estiró hacia la snitch… A su derecha, Draco también extendió el brazo, estirándolo al máximo, intentando alcanzar la bola… Sólo duró un par de desesperantes, angustiosos y vertiginosos segundos: los dedos de Potter se cerraron alrededor de la diminuta bola alada; Malfoy le arañó el dorso de la mano sin éxito.

Los seguidores de Gryffindor gritaron de satisfacción... Gryffindor había ganado.

¡PUM! Una bludger golpeó con fuerza a Potter en la parte baja de la espalda, y cayó de la escoba; aterrizó de espaldas en el helado campo. La señora Hooch sonó su silbato y voló hacia Crabbe, quien le había lanzado la bludger. Draco aterrizó cerca. Miraba a Harry con aire despectivo.

Los de Slytherin descendieron derrotados y se iban acercando a su capitán, que parecía estar hablando. Mientras más se acercaban, Alex pudo escuchar los insultos que el rubio lanzaba a la familia Weasley.

— Pero a ti te caen muy bien los Weasley, ¿Verdad, Potter? — decía Draco con una sonrisa burlona — Hasta pasas las vacaciones en su casa, ¿No es cierto? No entiendo cómo soportas el hedor, aunque supongo que cuando te has criado con muggles, hasta ese tugurio de los Weasley debe de oler bien...

Potter sujetó a George. Las chicas del equipo de los leones unieron sus fuerzas para impedir que Fred se abalanzara sobre Draco, que se reía a carcajadas.

— A lo mejor — añadió el rubio platino lanzando a Potter una mirada de asco antes de darse la vuelta— es que todavía te acuerdas de cómo apestaba la casa de tu madre, Potter, y la pocilga de los Weasley te lo recuerda...

El azabache y George corrieron a toda velocidad hacia Malfoy. Potter cerró la mano en puño y lo hundió con todas sus fuerzas en el estómago de Malfoy

— ¡Harry! ¡HARRY! ¡GEORGE! ¡NO!

Se oían chillidos de chicas, la voz de Alex diciendo que pararan, los gritos de dolor de Malfoy, a George que maldecía, un silbato y el bramido del público a su alrededor. Potter estaba más que preparado para arrojar más puñetazos al príncipe de Slytherin cuando llegó la árbitro y con un "¡Impedimenta!" lo tiró hacia atrás.

— ¿Qué demonios te pasa? — gritó la señora Hooch cuando Potter se puso en pie.

Draco era sostenido por Goyle, Warrington y Alex, no dejaba de gemir y lloriquear, y sangraba por la nariz. George tenía un labio partido; las tres cazadoras todavía sujetaban con dificultad a Fred, y Crabbe reía socarronamente un poco más allá.

— ¡Nunca había visto un comportamiento como éste! ¡Al castillo, los dos, y directamente al despacho del jefe de su casa! ¡Ahora mismo!

Harry y George salieron del campo, jadeantes y sin decir nada. Los pitidos y los abucheos del público se habían elevado más que nunca. En la cena, con el aviso del nuevo DECRETO EDUCACIONAL N°. 25 y la noticia de la suspensión de por vida de Harry Potter y los gemelos Weasley del Quidditch, el desayuno fue muy escandaloso, principalmente en la mesa de Slytherin, donde Montague y Warrington se mofaban de que Crabbe podía seguir jugando a pensar de haber lanzado la bludger adrede.

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— ¡Draco, por qué les dijiste eso! Ya había sido suficiente con la canción a Ronald — reprendía una castaña a un chico de cabellos platinos en el dormitorio de varones de la Sala común de Slytherin mientras limpiaba sus heridas.

— Se lo merecían... todos los Weasley son unos perdedores, Potty es igual a ellos — se defendía el adolorido mago.

— No sé cuales sean tus motivos para odiarlos tanto...

— Unos son traidores a la sangre y el otro un mestizo que se regodea en la fama que lo sigue — interrumpió arrastrando lentamente las palabras.

— Te lo merecías... Draco.

Alex salió de la habitación y se fue a la suya, dejando tendido a un Draco desalentado que se sentía traicionado por la castaña que antes siempre lo apoyaba.