Había sido una reacción extraña, pero no esperaba volver a ver al Director Fury, mucho menos que apareciera tocando a su puerta. Ocultó todas las fotografías de sus hijos de la sala y el pasillo. No sabía qué hacer. Tenía la mano en la perilla y la frente recargada en la puerta. Era como si el pasado nunca dejara de perseguirla, respiro profundo y exhalo lentamente, abrió la puerta lentamente preparándose para lo que viniera.

-Supongo que olvidaremos el recibimiento que me ha dado y proseguiremos a lo que vine.

Natasha asintió, abrió la puerta lo suficiente para que Nick pasara y le indico el camino a la sala. Fury se sentó el silencio unos minutos, miró a todos y después a Natasha que mantuvo la vista fija en el en todo momento pendiente de sus movimientos, desconfiada, era como si la espía que quiso dejar en el pasado estuviera resurgiendo, y estaba también atenta a ruidos en el pasillo o las habitaciones si algo quería evitar era que S.H.I.E.L.D supiera de la existencia de sus hijos.

-Debo decirle que fue difícil encontrarla, no como a sus demás compañeros.

-Ex compañeros.- Corrigió la pelirroja.

Fury sonrió levemente, algo en esa sonrisa hizo enfurecer a Natasha , si las miradas pudieran matar, Fury estaría ya en el suelo. Le extendió a la ex agente un folder con el sello oficial de S.H.I.E.L.D, Natasha lo miró, cuento deseaba que ese folder no estuviera enfrente de ella, lo tomó con cuidado y lo abrió lentamente.

Eran hojas y hojas de información recopilada a lo largo de seis años, gráficas, puntos cardinales marcados en un mapa mundial, perfiles de personas, imágenes, al principio no lo comprendía, de que servía saber todo eso de personas que nunca había visto, que significaban esas gráficas y números ni le interesaba saber porque eran importantes esos coordenadas, hasta que llegó a las últimas hojas, toda la información que se tenía sobre los chitauri estaba plasmada allí. Natasha tragó en seco, sabía lo que eso significaba.

-No.- contestó regresando el folder.

-El planeta podría estar en peligro nuevamente, la necesitamos, necesitamos de los Vengadores nuevamente.

-Pues pueden no contar conmigo, hace seis años nos prometieron que podríamos tener una vida normal, y me he dado el lujo de tenerla, no volveré.

-Le recuerdo que dije que los llamaríamos si los necesitábamos, ahora los necesitamos, el equipo de héroes de requerido nuevamente para salvar al planeta, piense en todas las personas que podrían sufrir si no lo detenemos antes de tiempo.

No pensó en otras personas, pensó en sus hijos, en el peligro que podría significar para ellos, aún más si llegaran a saber que son hijos de Natasha Romanoff. Una batalla se libraba en sus pensamientos, podría ir ayudar en la eliminación definitiva de los chitauri y tener a sus hijos a salvo, arriesgando se que todos se enteraran de su existencia cosa que ha procurado evitar por seis años o podría quedarse con ellos arriesgándose a un ataque.

-¿Está Loki involucrado? – Fue lo único que se le ocurrió decir.

-No, el sigue cumpliendo su condena en Asgard, los chitauri quieren nuestro mundo, es un motivo más fuerte que el capricho de un Dios.

-¿Qué tengo que hacer?

-Un par de misiones, nada fuera de lo que ya estaba acostumbrada.

-Una semana.

-¿Qué?

-No me voy más de una semana, tengo otras ocupaciones que atender, una semana máximo, hago lo que tenga que hacer y le dejo el resto a los demás.

Fury lo pensó un rato, era una mala oferta, una semana no bastaría, peor era nada, las misiones tendrían que tener menos integrantes para poder cubrir las principales en una semana. Sabía que por el momento no cambiaría la pelirroja.

-Hecho, prepare sus cosas, un auto la recogerá en dos horas, nos vemos en la base agente.

Fury le tendí la mano, Natasha la sacudió levemente. Después el Director abandono el lugar. Se tenía que apresurar y arreglar todo, lo primero que hizo fue llamar a Kimberly, acomodó las fotos de la sala y el corredor, y se llevó a los niños a su habitación. Los tuvo abrazados por minutos, acariciaba y besaba sus cabecitas, sería la primera vez desde su nacimiento que estaría tanto tiempo fuera de casa, sin ellos.

-Mami, ¿Ocurre algo malo? - James alzó la vista a su madre.

Natasha se separó un poco de los niños, estos se voltearon y quedaron de frente a ella, tomó sus pequeñas manos entre las suyas y las besó suavemente, no podía aplazar más las cosas, tenía que decirles o sería más díficil después.

-Niños, mamá se tiene que ir por unos días, mi antiguo jefe vino y me pidió de favor que lo ayudara en un trabajo, estaré fuera por una semana ¿sí?, tía Kimberly se quedará con ustedes mientras regreso.

No lo entendían del todo y eso Natasha lo sabía, pero los niños no preguntaron nada, fue mejor, a la única a la que le tenía que dar explicaciones era a Kimberly, aunque tampoco era mucho problema, ella sabía lo suficiente y pidió no saber nada más, así que básicamente tendría que dar instrucciones para la semana. Kim llegó cuarenta minutos después de haber colgado con Natasha.

Las instrucciones fueron simples, nada fuera de lo normal, recogerlos de la escuela, llevarlos a sus talleres, prepararles de comer, mandarlos a dormir temprano. Dejó a los niños con Kim un rato en lo que se daba una ducha rápida y guardaba lo indispensable.

-¿No crees que estas muy arreglada?- Preguntó Kim recargada en el marco de la puerta.

Natasha se vio en el espejo, para ella era normal, así se arreglaba siempre.

-Estoy bromeando, vas bien, aunque yo iría fachosa, considerando que es probable que lo veas.

-Que chistosa eres.- Dijo sarcásticamente la mientras cerraba su bolso. – Iré por los niños.

James y Natalie jugaban tranquilos en la sala. Natasha se detuvo en la entrada y los miró por largo rato, extrañaría sus caritas toda la semana. Caminó lentamente a ella, con el sigilo propio de una espía y comenzó a hacerles cosquillas. Los tres terminaron en el piso riendo a carcajadas.

-¿Me van a extrañar? – Preguntó con la mirada fija en el techo.

-Mucho.- Contestó James pegándose más a ella.

Natasha sonrió, y fue cuando el sonido del timbre hizo su aparición, se levantó lentamente y recogió su despeinado cabello en una coleta mal hecha, se arrodillo a la altura de sus hijos y los vió fijamente a los ojos, besó sus frentecitas y se puso de pie.

-Se portan bien, y obedecen a tía Kim ¿Esta bien?

Los niños asintieron en respuesta a su madre. Esta sonrió, si de algo estaba orgullosa en su vida era de ellos.

-Kim, recuerda entregar el recado firmado que te deja a la maestra o no te entregaran a los niños, ya sabes mi número y los de emergencia están pegados al refrigerador.

-Tranquila, soy lo bastante responsable como para hacerme cargo de tus hijos por una semana.

Natasha se despidió de los tres nuevamente y salió del departamento. Un hombre alto y serio, enfundado en el uniforme de S.H.I.E.L.D la esperaba parado junto a la puerta.

-Agente Romanoff.- Saludó el hombre.

-Buenas tardes.

-El auto nos está esperando.

Asintió y siguió al hombre por los pasillos directo al auto, un par de horas después, estaba llegando al cuartel, ubicado a las afueras de la ciudad, seguía casi igual como lo recordaba.