Natasha caminaba por los pasillos de S.H.I.E.L.D siguiendo al agente que la había recogido horas antes, llevaban por lo menos seis pisos subterráneos, le habían agregado pisos eso estaba claro, no recordaba tantos.
-¿Falta mucho para que lleguemos?- Preguntó como una niña pequeña.
-Solo un piso más señorita.
Natasha sonrió ante la respuesta, tenía tiempo que nadie le decía señorita.
-¿Están ya los demás con Fury?
-Solo faltan él Dr. Banner, tengo informado que llegará en un par de horas, el Director Fury está en conferencia con la directiva de S.H.I.E.L.D para informarles de regreso de los Vengadores, nos dirigimos a la planta de habitaciones, tendrá que esperar ahí hasta que el Director los mande a llamar.
No contestó y no quiso preguntar más, siguió recorriendo en silencio los pasillos. Llegaron por fin al piso de habitaciones,una planta bastante amplia, siguieron hasta el pasillo del fondo a la derecha, era largo con cuatro puertas de cada lado, el agente que la acompañaba le iba indicando que había o quien dormía ahí.
-Lo descubriré después.- Lo interrumpió.- ¿Cuál es mi habitación?
-Última al fondo, lado izquierdo.
-Gracias, se puede retirar, estaré al tanto por si nos requiere el Director Fury.
El agente se despidió con un leve movimiento de cabeza y se marchó por donde había llegado, Natasha se colgó el bolso en un hombro y caminó hasta el final. Tomó la perilla y la giró lentamente, "Agente N. Romanoff" se leía sobre la puerta, miró por curiosidad a la puerta a su izquierda "Capitan S. Rogers", extendió la mano un poco, a punto de tocar la puerta.
-¿Nat?
La pelirroja dio un saltó del susto y se giró hacia quien le hablaba con una mano en el pecho.
-Por Dios Clint me has dado un susto de muerte.
-Lo sé, se nota, pensé que te darías cuenta en cuanto abrí mi puerta.
-No, supongo que aún no me acostumbro a ser agente de vuelta.
Clint sonrió y la abrazó, Natasha se quedó quieta unos segundos, después le respondió el abrazo.
-¿Te extrañaba sabes?-Dijo la pelirroja.
-Pudiste no haberlo hecho, ¡si no hubieras desaparecido de la faz de la tierra!-Dijo el arquero rompiendo el abrazo.
-Lo lamento.
-no estuviste en mi boda, ni en el nacimiento de mi hijo.
-Casado y padre… las vueltas que da la vida ¿no?
-Y abrí una escuela de arquería, pero no es mucho, después tendrás que conocer a Bárbara y al pequeño Francis, pero ya te hablare más tarde de todo eso, mejor dime ¿Qué tal estos seis años sin vernos? Te veo cambiada.
Quería contarle, necesitaba contarle de la existencia de sus hijos, sentía el impulso, las ganas de compartir con alguien fuera de los que ha visto por seis años la dicha de la que llenaron su vida James y Natalie, sabía que si le pedía guardar el secreto lo haría, si le explicaba sus razones por no contarle a todos, porque no quiso mantenerse en contacto como los demás.
-Soy madre.
Esas dos simples palabras salieron de su boca rápidamente, sin detenerse a darle más vueltas al asunto, y por un momento pudo sentir como se quitaba un peso de la espalda. La mirada de Barton cambió en cuanto la pelirroja dijo su confesión, después la miró fijamente a los ojos, quería comprobar si no estaba mintiendo, no encontró rastro alguno de falsedad en ellos, era cierto, Natasha era madre.
-Lo sé, yo tampoco lo llegué a creerlo posible en su momento, menos mellizos, pero heme aquí.- Dijo la pelirroja para romper el silencio, haciendo un gesto con las manos señalándose de cabeza a pies.- Después de seis años puedo decir feliz que son la más grande dicha que me ha dado el mundo.
-Nat… Vaya me has tomado desprevenido, en definitiva no es algo que me imaginara, entonces ¿Se quedaron los niños con tu marido?
-No soy casada.
-¿Con tu novio? ¿Pareja?- Se detuvo, al ver la cara de negación de su compañera.
-Natalie y James no conocen a su padre.
-¿No han preguntado por él?
-Muchas veces.
-¿Y qué les dices?
-Que papá se fue a trabajar lejos antes de que nacieran y por el momento no puede volver, pero que los ama mucho y quisiera poder estar con ellos.
Clint tenía cara de desaprobación, lo sabía, sabía que mentirles estaba mal, pero no sabía que decirles, ¿Cómo explicarles la razón de ser madre soltera? Su decisión de serlo, de no contarle al padre, había sido egoísta pero temía por el futuro de sus hijos, temió desde el momento en que le confirmaron su embarazo.
-Se los diré, cuando sean un poco más grandes y entiendan mejor todo.
-Entonces si no lo conocen es que su papá es…- Barton pusó la mano recta sobre su frente como la señal que hacen los del ejercito.
-Sí, y no, no lo sabe, no tengo planeado decírselo.
-Le dirás a tus hijos quien es su padre ¿pero a él no?
-Es lo mejor para ellos, hay muchas personas que los podrían dañar si le dijera.
-Creo que Steve tiene derecho a saberlo, además no dudo que los niños quieran conocerlo algún día.
Barton la ponía en un dilema, y es que era cierto, no había pensado en ello, si tenía planeado revelarles en algún futuro la verdad a sus hijos debía de haber pensado que quizá les surgiría las ganas de conocerlo.
-Se lo diré, después, cuando todo esto termine ¿podemos terminar de hablar después sobre esto?
-Mejor momento no podía elegir.
-¿Qué?
Barton sonrió levemente y alzó la mano en señal de saludo.
-Clint ¿Cúanto tiempo?-Se escuchó una voz al fondo del pasillo.
Natasha se quedó helada, conocía esa voz perfectamente, ni seis años pudieron modificarla de su memoria, comenzó a ponerse nerviosa, sintió su ritmo cardíaca acelerarse, pensó que estaría preparada para este momento, pero no era así. Se giró lentamente, después de todo no había forma de escapar de la realidad. El soldado se quedó estático al verla, y es que el tampoco estaba preparado, ni el suero del súper-soldado ni todas las batallas del mundo lo iban a preparar para momentos como este.
-Steve…-La pelirroja sonrió levemente, quería sonar tranquila, pero la voz no le salió del todo, y sus ojos gritaban a todo pulmón los sentimientos del momento.
Steve se detuvo a unos pasos de ella, la miró completa, de pies a cabeza, pero no con lujuria, eso nunca, no podría, no era de caballeros, la vio como quien observa a la obra más majestuosa del universo, seguía tan hermosa como siempre, en definitiva todos sus recuerdos no le habían hecho justicia, ¿o es que se había vuelto más hermosa?
-Natasha.-Una leve sonrisa se dibujo en su rostro- Me da mucho gusto verte, luces… ¿Diferente?- Decirle que lucía hermosa tal vez sería pasarse, después de tanto tal vez los sentimientos de Natasha habían cambiado.
-Me dejé crecer el cabello
Clint los miró deteniéndose a ver las expresiones de cada uno. Él lo sabía, sabía lo que hubo entre ellos, y aunque no duró, sabía que nunca lo olvidaría.
-Bueno yo los dejo, iré a hacer una llamada.- Se despidió Barton.- Tasha, después hablamos.
Natasha asintió y agitó la mano en señal de despedida, Steve hizo lo mismo y Barton se marchó, dejándolos a los dos solos. Fue un momento incómodo, no se hablaban, solo se miraban, y es que ¿Qué podrían decirse después de seis años? Lamento por dejarte sin dar explicación diría ella, lamento no haberte buscado he insistido le respondería él, pero no, no lo hicieron y no lo haría, solo se miraban. Después de un rato Natasha desvió la mirada.
-Tengo que irme, igual necesito hacer una llamada.
-Está bien, nos vemos más tarde.
Había despedidas extrañas lo habían visto pero a esta le sumaban lo incomodo, se extendieron la mano y trataron de despedirse de beso en la mejilla al mismo tiempo, ninguna resultó, y terminaron palmeándose la espalda y dedicándose una sonrisa incomoda, después los dos entraron a sus respectivas habitaciones a dedicarse a lo que fuera que harían, Natasha simplemente le habló a sus hijos, aún con la voz temblorosa por el encuentro anterior, si sus hijos supieran quién es su padre, les estaría contando ahora mismo que había visto a su padre a su padre, que les mandaba saludos y los amaba o cosas por el estilo, pero no era así, en cambio les contaba de su viaje y lo que haría cuando regresara.
