Las cajas cayeron con pesadez sobre la mesa, Natasha había guardado todo lo suyo que tenía en el departamento de Steve. Dejarlo tal vez sería la cosa más difícil que haría en la vida, al menos no se marcharía sin avisar. Steve debía estar por llegar de su última misión, últimamente se involucraba demasiado en ellas causándole mucho estrés; y esque hacía pocos días que los Vengadores se habían disuelto, pero Steve no se fue de S.H.I.E.L.D el prefirió seguir, parecía adicto al trabajo, si Natasha le sumaba la tensión que estaba surgiendo entre ellos desde hacía un par de semanas y las insinuaciones de Steve para casarse, la situación entre ellos no marchaba bien y los miedos e inseguridades de Natasha salían cada vez más a flote.
Sus ojos se nublaron mientras pensaba en todo lo que pasaba últimamente, un par de lágrimas resbalaron por sus mejillas, se las secó con rapidez y abanicó sus manos sobre sus ojos para borrar cualquier rastro de llanto, los últimos días había estado muy sensible y no le gustaba, la hacían sentirse débil. Recorrió el departamento una última vez con la mirada, tantos felices recuerdos, tantas risas, besos y abrazos, sería mejor que se marchara ahora, antes que los amargos comenzaran a sustituir aquellas alegres memorias. Minutos después Steve apareció en la puerta, dejando su equipaje a un lado.
-¿Y esas cajas?- Preguntó en las 2 cajas apiladas sobre la mesa.
-Son mis cosas.- Respondió Natasha tratando de ocultar su voz llorosa.
-¿Por qué las has guardado?
-Me voy.- Contestó la pelirroja con un nudo en la garganta.
Steve abrió los ojos en sorpresa a su respuesta, después los cerró fuertemente tratando de contener las lágrimas, movió la cabeza en negación, Natasha desvió la mirada, sabía que si lo veía llorar sería imposible ya marcharse, tomó sus cajas y caminó hacia la puerta, se detuvo ante el llamado de Steve.
-Nat…
Natasha se giró, Steve limpiaba las lágrimas de su rostro mientras se acercaba a ella.
-¿Por qué te marchas?
La voz de Steve comenzaba a quebrarse nuevamente. Natasha se aguantó las ganas de llorar.
-Porque esto no va a funcionar, no hemos tenido una relación sana los último días y ni siquiera estoy segura de que es lo que quiero, de tener los mismos sueños que tú, mejor me voy antes de que las cosas empeoren.
-¿Significa que no me quieres?
Natasha no contestó, ella lo quería más de lo algún día podría admitir, Steve ha sido el único al que ha querido de esa manera, el que le hizo dejar de pensar que el amor es cosa de niños, pero si no tenía los mismo ideales que él a futuro, sería mejor dejarlo todo antes de hacer algo que podría lastimarlo.
-Contéstame por favor Natasha, ¿Es acaso que no me quieres? Dejé la forma en la que fui educado por ti, he roto con los códigos morales con los que crecí por ti, hice cosas que pensé nunca haría, ¿no crees que merezca una respuesta al menos?
-Te lo dije, no estoy segura de nada.
Sin decir más se dio la vuelta y se marchó de ese departamento al que juró no volver jamás por el bien de los dos.
-Hey Nat.
La saludó Clint desde el otro extremo del centro de entrenamiento. Natasha alzó la vista mientras el arquero se acercaba sonriente a sentarse a su lado. La pelirroja palmeo el espacio junto a ella, invitando a Clint a unírsele en el piso.
-¿Estás bien?
-Sí, ¿Por qué preguntas?
-Tienes esa mirada melancólica que hace pensar que no te encuentras muy bien.
-Estoy bien, solo recordaba.
Clint no respondió nada, porque la conocía, sabía a la perfección que esos recuerdos eran sobre Steve, solo calló y dejó su hombro libre para su amiga, Natasha se recargó en el cerrando los ojos, Clint acomodó unos mechones que le cubrían la cara.
-Nat, ¿puedo hacerte una pregunta?
-Ya la has hecho.
-Rectifico.- Respondió Clint con una sonrisa.- además de esta, ¿puedo preguntarte algo?
Natasha asintió, y se acomodó bien a su lado, suponía cual sería el tema de su pregunta, pero estaba preparada para responderla, no iba a guardarse todo para siempre.
-¿Por qué terminaron Steve y tú?
-Porque así lo decidí, estaba asustada y no tenía por seguro que es lo que esperaba a futuro en la relación, al parecer Steve si sabía lo que buscaba, así que me asusté y huí.
Barton analizó lo dicho unos segundos, tratando de relacionar todo, Natasha no era de las que huía, hasta donde sabía no le temía a nada, al parecer le dio miedo el futuro.
-¿Puedo preguntar ahora yo?
-Me parece justo, ¿Cúal es tu pregunta?
-¿Cómo supiste sobre lo que había entre Steve y yo? Siempre creí que fuimos muy discretos.
-Lo fueron.- Hizo una pausa y sonrió.- pro te conozco bastante bien Natasha, cambiaste mucho mientras estuviste con él, sonreías más, incluso soportabas a Stark, eres diferente… Además me daba cuenta de sus miradas, no era las de simples compañeros, bien no estuve del todo seguro hasta ahora si tenían una relación o solo estaban enamorados sin decírselo.
Natasha sonró, y depositó un beso en su mejilla, cambiaron de tema, hablaron de cosas banales, de la familia, la pelirroja estaba muy interesada en saber más sobre Bárbara y Francis, no era mucho, casi todo lo había contado en la cena. Natasha respondía las preguntas de Clint sobre los niños, hacían planes para juntarse a futuro, pararon de hablar cuando escucharon pasos.
Steve apareció en la puerta con el ceño fruncido, Natasha se palmeó la frente mentalmente, siempre tenía que aparecer en esos momentos, pero esta vez fue ella la que salió del luger, después de todo aún no había desayunado, se dirigió al comedor dejando solos a Steve y Clint.
La cara de Steve no era últimamente de felicidad, en especial cerca de Barton, siempre con mal gesto. Clint se puso de pie, realmente no toleraría más esa incomodidad, tendría que aclarar las cosas.
-Steve.- Lo llamó Barton aclarándose la garganta.
Steve se giró mirándolo extrañado, terminó de enrollarse las vendas en su manos y lo miró fijamente a los ojos.
-¿Si?
-Mira, no quiero tener problemas con nadie, ni que se mal entiendan las cosas, a Nat la quiero como una amiga, de hecho es mi mejor amiga, estoy casado y amo a mi esposa e hijo.- Steve abrió la boca para protestas, pero Clint le pidió silencio alzando la mano.- No lo puedes negar, no tienes una mirada precisamente ligera.
-¿Por qué crees que me enoja tu amistad con Natahsa?
-Ya te dije, he visto tus miradas, además se de su historia.
Bastaron esas palabras para desarmar a Steve, si era verdad, siempre que los veía juntos sentía que le hervía la sangre de celos, pensaba lo peor de ambos, pero de que otra manera podría reaccionar si después de seis años la seguía amando y ella parecía haber perdido el interés en el.
-La amo Clint, no sé porque tanto, nunca pensé que la llegaría a amar tanto, la quise tanto que llegué a pensar que mataría por ella, sufrí tanto cuando me dejó, y a pesar de todo, ahora que la vi, pareciese que los últimos seis años fueron en vano, el dolor que pensé había desaparecido revivió, la veo a diario y a diario me siento morir sin ella, lloro por no tenerla, me arrepiento de no haberla detenido.
-Entonces, lucha por ella.
-Es tarde.
-No lo creo, si la quieres lucha por ella, no la pierdas nuevamente.
Clint palmeó el hombro de Steve y salió del lugar, dejándolo con mucho que pensar, podría volver a conquistarla, pero en primer lugar, no recuerda haberlo intentado la primera vez, y su experiencia con mujeres se limitaba a ella y una beso hace setenta años con Peggy, básicamente nula, no se pudo volver a estar cerca de una mujer como lo estuvo con Natasha, después de ella, el viejo Steve regresó.
Se dirigió a su habitación a prepararse, era martes y ya iban bastante retrasados con la misión. En unos minutos estaría camino a Miami para desactivar la bomba, supuestamente la misión sería cuestión de minutos, y tendrían el resto de la tarde libre o al menos parcialmente, tendrían que hacer algunas compras para la misión encubierta, de cualquier forma aprovecharía el tiempo, si tenía suerte y el valor para hacerlo lograría algún avance con Natasha.
Tomó su escudo y se dirigió al helipuerto, Natasha ya se encontraba en el jet, sentada y asegurada con su cinturón, pareció no prestarle mucha atención a su llegada, solo alzó la vista ligeramente y después la volvió a fijar en la pantalla de su teléfono que miraba sonriendo mientras contestaba lo que parecía un mensaje, y es que sí lo hacía, Kimberly le había enviado fotos de la presentación de sus hijos sobre su familia, estaba tan orgullosa que por un segundo estuvo tentada a presumirle a todos la foto de sus pequeños.
El viaje fue sereno, la incomodidad estaba a su mínimo, a pesar de que Steve no trataba en esta ocasión ocultar su mirada de Natasha, en cambió le sonreía si ella lo sorprendía mirándola.
