Perdonen la tardanza pero estuve en periodo de exámenes parciales vacaciones y exámenes finales, además de estar llorando por día sobre el final de una de mis series favoritas, escribiendo el capitulo, planeando el resto del fic y uno más que tengo en mente aunque no precisamente sobre the avengers. lo hice un poco más largo aunque no mucho como quisiera, y tal vez un poco más aburrido pero se los prometo que lo próximo estará mas emocionante.

¿Hijos? ¿Natasha tenía hijos? Esa noticia lo había dejado en shock, reaccionó en cuento escuchó ruidos provenientes del baño, usando lo que Tony le había enseñado marcó el mensaje como no leído y dejó el teléfono tal como lo había encontrado, concentrándose en volver a lo que estaba para no levantar sospechas, después y con más calma le pediría explicaciones a Natasha, aunque no iba a dejar de pensar en el tema, en especial preguntándose sobre el origen de los niños.

La puerta del baño se abrió y Natasha apareció en el umbral, ya preparada con la ropa más cómoda que pudo encontrar.

-Ya estoy lista ¿Tomarás un baño?- Dijo atrayendo la atención de Steve.

-S…si, si enseguida voy.- Tartamudeo al responder.

Natasha sonrió cuando Steve pasó junto a ella en su camino al baño, había sido la mejor noche después de mucho tiempo, una noche que no olvidaría y atesoraría por siempre, se había entregado nuevamente al hombre que amaba, podía estar así con el toda la vida, dejarlo todo, estar solo con él. Terminó de empacar lo que faltaba, estando ya todo listo esperó a Steve sentada en la orilla de la cama, observó con cuidado todo el cuarto, viendo que no quedara nada, al final su mirada se centró en la mesita de noche junto a la cama, estaba olvidando su teléfono, lo tomó y por costumbre checo si no había algún mensaje de Kim.

Kim, sus hijos, fue traída a la realidad como si le hubiera aventado un balde de agua fría en la cara, tenía dos personas de las que ocuparse ahora, no podía darse el lujo de dejarse llevar por sus sueños. Lentamente tecleó "esta noche" en respuesta al mensaje de Kim. En unas horas estaría de vuelta en casa, con sus hijos, lejos del amor de su vida y probablemente con más de un corazón roto y un secreto que llevar a cuestas el resto de su vida.

Se quedó mirando las fotos de su teléfono, sus pobres hijos, ellos no tenían la culpa de nada, todo lo que estaba pasando era cosa de ella, por sus decisiones tontas le había quitado a tres personas el derecho de conocerse, de saber de la existencia de un padre o unos hijos, y ahora no sabía cómo arreglarlo. Cerró todo cuando escuchó la puerta del baño abrirse.

-¿Todo bien?- Preguntó Steve viéndola a los ojos.

-Sí, sí sólo le respondía un mensaje a mi socia, quiere saber cuándo regreso, necesita ayuda con unos papeles.

Su voz se fue apagando al mirar a Steve, este le sonrió levemente y tomó el equipaje.

-Vamos, se nos hará tarde.

Natasha asintió, tomó su bolsa de mano y caminó a tomar la mano de Steve, el rubio se estremeció al contacto, la pelirroja alzó la vista intrigada.

-Me tomaste por sorpresa, es todo.- Steve le sonrió levemente y apretó cariñosamente su mano siguiendo su camino hasta la puerta.

El viaje de regreso pudo ser de los peores. Steve estaba sentado en silencio con el ceño fruncido llevando de vez en cuando su mano a la barbilla, Natasha le dedicaba pequeñas miradas acompañadas de una sonrisa que él parecía no notar o simplemente ignorar, la pelirroja pasó todo el viaje preguntándose lo que pasaba, cada hora que pasaba, cada kilometro más cerca de Nueva York la mortificación en la espía iba en aumento, ¿Por qué la ignoraba Steve? ¿Cómo es que una perfecta noche se había convertido en eso?

-Capitán, Viuda, abrochen su cinturón de seguridad estamos por aterrizar.

La pareja fue sacada de sus pensamientos ante las palabras del Piloto, torpemente hicieron lo que se les ordenó esperando el aterrizaje. María los esperaba para informarles de una reunión que estaba por ocurrir para recaudar la información faltante y realizar el plan de ataque.

-Agente Romanoff.- Le llamó María mientras avanzaba hacia el elevador.

-¿Sí?

-¿Quiere que sea llevado ya su equipaje al auto? Haré que alguien venga por él.

-Pueden llevar esto, lo que esté en mi habitación lo llevo yo.

La pelirroja dejó su equipaje junto al elevador, mientras la Agente Hill se alejaba con una mano en la oreja hablando por su comunicador. Se acomodó dentro del cubo metálico al lado de Steve, la mirada penetrante del soldado la mantuvo nerviosa todo el camino a la sala de operaciones, donde el resto del equipo junto con Nick los esperaba.

-Bienvenidos feliz pareja.- Saludo Tony mientras tomaban asiento.

-Stark estamos aquí por asuntos serios, espero que estén todos atentos.

Tony frunció el ceño ante el regaño de Nick quien tomó asiento junto a Steve que seguía serio. Después de unos segundos en los que nadie habló Natasha rompió el silencio, si bien era la que sabía más de todo, esperaba que Steve comenzara con algún discurso o alguna explicación de cómo obtuvieron la información. Si fuera un día normal no le molestaría explicarles a todos los resultados de la misión, pero no era un buen día y no lo sería hasta saber que le pasaba a Steve.

La reunión terminó con Fury poniéndose de pie recordándoles que su desempeño en las semanas siguientes sería primordial para detener a los chitauri.

-Natasha.

La pelirroja se giró sorprendida por el llamado de Fury, siempre la llamaba agente.

-Director.

-Sabes que soy un hombre de palabra, fuiste de gran ayuda esta semana y ahora eres libre de marcharte si así lo deseas.

Fury palmeó cariñosamente su hombro marchándose.

-¿Qué quería Fury?

Natasha dio un respingo al escuchar la voz de Clint, se encontraba recargado al lado de la puerta con un pie apoyado en la pared.

-Tienes que dejar de hacer eso… Solo quería decirme que soy libre de irme si quiero.

-¿Y tú quieres?

-No se trata de lo que quiera o no Barton, ya no, tengo hijos y es mi responsabilidad estar con ellos y cuidarlos no puedo dejarlos más tiempo.

-Puedes ir por ellos, traerlos y seguir trabajando en la misión, yo planeo hacer eso, no creo soportar estar más tiempo lejos de mi familia.- Natasha lo vio como si estuviera diciendo locuras.- Steve no tiene que saber que son suyos si es lo que te preocupa.

-Tengo bastantes días antes de que partan a Rusia para pensarlo, por el momento el no va a la delantera.- La pelirroja se estiró para depositar un beso en la mejilla del arquero.- despídeme del resto del equipo quieres, prometo que te visitaré pronto con los niños.

La espía abandonó las instalaciones de S.H.I.E.L.D minutos después, lo hizo de la manera más discreta posible, quería evitar incómodas despedidas, y sobre todo la mirada de Steve, la que le había estado dedicando desde que despegaron por la mañana de Venecia, tan llena de reproche y dolor, daría su vida por quedarse con él y no dejarlo ir nunca más, pero tenía otras responsabilidades ahora, responsabilidades por las cuales daría su vida y más y por las que no se podía permitir actuar como una adolescente enamorada.

El regreso fue doloroso, cada kilometro que se alejaba de la base sentía que dejaba un pedazo de su alma, para cuando llego a su casa se sentía caer en mil pedazos y sin corazón, todo se había quedado en el camino. Sus hijos la recibieron con el abrazo más caluroso que pudieron haberle dado con anterioridad, recordó cómo es que esas dos criaturas torturosamente parecidas a su padre, terriblemente hermosas eran las que le daban las fuerzas para seguir de pie.

Preparada la cena, bañados y dormidos los niños y enterada de las tareas del colegio, Natasha se reunió con Kimberly y una botella de vino en la sala, necesitaba sacar muchas cosas de su corazón y poner a su amiga al tanto de todo lo ocurrido, era de las pocas veces en las que la pelirroja hablaba sin ser interrumpida por Kimberly y sus irrelevantes comentarios, la morena que la acompañaba escuchaba atenta a todo lo que Natasha hablaba, respondiendo en ocasiones con caras de sorpresa o gestos de pena que no se molestaba en disimular, pasada la media noche se marcho dejando a la acongojada madre con al menos 2 copas de vino que se tomó como si fueran agua.

Se levantó con suaves golpecitos en su hombro, la noche anterior no creyó tener la fuerza suficiente para llegar a su habitación y cayó dormida en el sillón con una almohada tapándole la cara y una mano cayendo pesadamente al piso. Unos enormes ojos azules la miraban curiosos, Natasha sonrió, conocía esos ojos, eran los más hipnotizantes que había visto jamás, parpadeó un par de veces para aclarar su vista, los ojos seguían ahí, con la misma mirada, pero su dueño no era quién había pensado, eran los de su hijo.

-¿Qué pasa cariño?

-Se nos hará tarde para la escuela mami.

Natasha se puso de pie rápidamente, aventando los cojines del sofá por todos lados, preparó el desayuno rápidamente y el lunch para el colegio. Ocho en punto como ya era costumbre los niños entraban corriendo a la escuela segundos antes de que las puertas se cerraran, y así era como volvía a la rutina, lo mismo de siempre. Una treinta estaban ya los tres en casa, ella preparando la comida, ellos jugando, el timbre sonando nuevamente. Natasha se tensó, estaba ocurriendo justamente lo mismo que la semana anterior. Apagó el fuego, dejó el cucharon a un lado, se lavó las manos y las secó en su mandil, atravesó la sala acariciando cariñosamente la cabeza de sus hijos, no los iba a ocultar estab vez, no los iba a ocultar nunca más, lo que fuera a pasar iba a pasar y punto, no se iba a arrepentir de nada, podía ser Fury, podía ser Stark, podía ser Steve o quién fuera, el secreto que había guardado con tanto recelo le pesaba ya demasiado y no pensaba ocultarlo más.

Inhaló con pesadez, cerró los ojos fuertemente preparada para lo que viniera y abrió la puerta.

-¡Ta dán!

La pelirroja soltó el aire con pesadez y alivio, Barton estaba en la puerta con una enorme sonrisa en la cara y un niño de unos tres años en brazos, detrás de él estaba parada con una timida sonrisa una rubia que bien podría ser una modelo.

-Clint, no pensé que fueses tu.

-¿Por qué? ¿Esperabas acaso a alguien más? Qué mejor que tu mejor amigo para visitarte.

-¿Cómo conseguiste mi dirección?

Contestó la pelirroja haciéndose a un lado invitándolo a pasar, el arquero camino feliz de la mano de su cayada esposa hasta la sala como si conociera la casa de memoria a pesar de ser la primera vez que la visitaba.

-Tu amiga Kimberly, espero que no te vuelvas a quejar que hablo demasiado, ella me gana por mucho.

Natasha sonrió ampliamente, después tendió una mano a la rubia que acompañaba a su migo.

-Soy Natasha muchos gusto, me alegra por fin conocerte Bárbara, Clint habla mucho de ti, y del pequeño Francis.

Bárbara tomó su mano dándole un cálido apretón y pidiendo ser llamada Bobbi, presentó después Barton a su hijo, las palabras "Ella es la tia Nat" lograron sacar una enorme sonrisa y humedecer lo ojos de la pelirroja. Dejaron a los niños en un corral junto a la sala mientras ellos platicaban. A pesar de su tímida llegada, Bárbara era una persona bastante alegre, una vez tomada la confianza con Natasha se permitió platicar a gusto. Ver a Bobbie era como ver a Clint con el cabello largo y con las curvas propias de una mujer, tenían diferencias claro, en pocas horas Natasha se pudo dar cuenta que ella era un poco más seria que Barton, tomaba las cosas menos a la ligera, era mucho más responsable que su gran amigo, y eso era lo que la hacía perfecta para él, se complementaban. Fury le había dado permiso de tener a su familia con él, esperando se acomodaran en la pequeña habitación que tenía en S.H.I.E.L.D, Tony sin embargo, se ofreció a dar hospedaje a todo el equipo en su torre que presumía estaba perfectamente ambientada para recibirlos, un piso para cada uno.

Ya eran carca de las ocho de la noche, los niños habían caído rendidos hacía poco, estaban dormidos en el suelo del corral, rodeados de juguetes y tapados con frazadas. Barton los miró detenidamente unos minutos, después dirigió sus ojos a Natasha y recibiendo el apoyo de Barbara con un suave apretón de manos se decidió por hablar.

-Creo que puedo ya decirte con entera libertad la segunda razón por la que vine.

-¿Hay algo más aparte de querer que nuestras familias se conocieran?

-Me envió el equipo, te quieren de vuelta, incluso Tony, puedes llevar a tus hijos la torre es enorme, hay espacio para cientos de personas ahí.

-Clint…

-Sé lo que dirás Natasha pero por favor, Steve me lo suplicó, creo que si te lo estoy pidiendo es más por el que por cualquier otro, tienes que darle una oportunidad.

-¿Qué hay de mis hijos?

-Les encantará la torre, Francis está encantado y solo estuvo unas horas en ella, y no se aburrirán eso tenlo por seguro, y Steve no tiene porque saber lo de los niños si así lo deseas.

Fueron largos minutos de discusión, al final Clint acabó persuadiendo a la pelirroja, acordó que estaría en la torre al día siguiente después de recoger a sus hijos de la escuela. Barton se despidió alegre por su triunfo dejando a Natasha con teléfono en mano explicándole todo a Kimberly mientras buscaba maletas en las que empezar todo lo que ella y sus hijos necesitarían durante su estadía en la torre Stark.