Capítulo 8

El nuevo proyecto que me habían asignado era un poco complicado. Pero no me importaba, porque había algo que lo hacía muy atractivo: tenía que colaborar muy estrechamente con Natsuki. Aparte del tiempo extra que pasaba con ella, me hizo descubrir lo inteligente que es. Yo ya sabía que lo era, y que era culta y... bueno, un sinfín de otras cualidades que hacía imposible no enamorarse de ella. Pero verla en acción, ver los retos que se nos planteaban, y la profundidad y sutileza de su razonamiento, simplemente era increíble. Sí, la inteligencia es sexy. Por lo menos, a mí me lo parece. Y Natsuki estaba dotada con un intelecto superior.

Otra de las ventajas de trabajar con ella era que después de una semana dura de trabajo siempre nos íbamos a tomar una cerveza al pub cercano a la empresa. Los viernes se estaban convirtiendo en uno de mis días favoritos. Viernes por la tarde, para ser más exactos, por supuesto después del trabajo.

- Eres muy inteligente. - Me dijo sin venir a cuento, mientras pedíamos unas cervezas en la barra. Desde luego, la cara con la que la miré no era de ser muy inteligente. Me quedé en blanco, porque no sabía a qué venía ese comentario. No había un contexto previo a su afirmación.

- Hum... ¿gracias? - Sí, ciertamente muy inteligente.

- Lo digo por el código que has escrito para el proyecto. - Se dio cuenta de que yo no sabía por dónde iban los tiros.

- Bueno, yo pienso lo mismo de ti. - No había perdido mi capacidad de razonar después de todo. Además, era verdad.

- ¿Sabes? - Me dijo como si estuviera diciendo algo obvio.- A mí me hubiera llevado un mes por lo menos en hacerlo.

- Bueno, es que reciclé un poco de algo que ya tenía hecho. - Afortunadamente, las cervezas vinieron. Sé que se me da bien mi trabajo, pero normalmente la gente no te lo dice de forma tan directa. Además, no soy muy buena recibiendo cumplidos. - ¿Vamos a sentarnos? -Definitivamente quería cambiar el tema de conversación. Hablar sobre mí es lo que menos me gusta.

- ¿Sabes? Mi padre te tiene en alta estima. - Natsuki no podía dejar el temita, al parecer.

- Bueno, soy una persona agradable. Nada más. - ¿Cómo puedo escaparme de esta conversación sin parecer una total boba? Tomé un sorbo de cerveza y miré alrededor. Vi que había juegos de mesa. - ¿Quieres jugar a algo?

Natsuki me miró de forma extraña y se sonrió.

- ¿Verdad o reto? - Eso fue lo que me propuso.

- Yo me refería a un juego de mesa. - Dije lo más educadamente posible.

- ¿Y no prefieres jugar a verdad o reto?

- No me gusta ese juego. Hay verdades que jamás diría, y retos que jamás aceptaría.

- Eres una aburrida. - Gran descubrimiento el suyo.

- Aunque hay algunas verdades que merecen ser conocidas.

- ¿Como cuáles?

- No sé. No se me ocurre nada ahora, pero estoy segura de que algunas verdades deberían ser conocidas.

- ¿Como la existencia de Dios?

- Dios no es algo que me interese. - Le dije mirándola fijamente con una sonrisa. Se puso colorada y bebió un buen trago de cerveza, mirando para otro lado.

En fin, Natsuki, no puedes ir haciendo preguntas y comentarios personales, si no estás dispuesta a recibir un poco de tu propia medicina. Si hubiera sido otra persona, creería que estaba intentando ligar conmigo. Pero después de unos cuantos meses con ella me había dado cuenta de que a Natsuki le interesa saber qué piensan las personas. Y, por alguna razón, yo le parecía interesante. Además, creo que en el fondo es bastante traviesa, y le gusta quedarse con la gente. Por supuesto, su carácter distante y frío con la mayoría de la gente hace que alguien que la conozca un poco menos que yo piense que es una borde. No es que yo la conozca tanto, pero creo que he pasado esa barrera de impenetrabilidad y he llegado a hacerme su amiga. No íntima, pero algo más que una mera compañera de trabajo. Así que por supuesto, me toma el pelo de vez en cuando. Claro que yo también me tomo la libertad de tomarle el pelo de vez en cuando.

Por fin había reaccionado. Desde su comentario en la barra del bar me había dejado descolocada. Pero ya me había tomado mi venganza. Y creo que pilló la indirecta.

Era hora de ir a por la segunda ronda, así que me levanté para pedir las cervezas. El bar se había llenado bastante, así que el camarero ni siquiera me veía.

- Esto está muy lleno. - Me dijo el chico que estaba sentado a la barra del bar, como queriendo explicar que me iba a ser difícil conseguir que me sirvieran.

- Ya. Voy a intentarlo. - Le dije con una sonrisa. Levanté la mano cuando vi al camarero venir, pero ni siquiera me miró. Ya estaba atendiendo a otra persona en la esquina de la barra.

- ¿De dónde eres? Tienes cierto acento... - el chico parecía querer tener conversación. No parecía estar ligando, sino simplemente haciendo amistades.

- De Kioto. - Sí, mi acento me delata. No soy de Fuuka. - ¿Y tú? - Ya que iba a estar allí un buen rato, ¿por que no hablar con alguien?

- Yo soy de por aquí. Me llamo Ito - Me sonrió y me estrechó la mano.

- Shizuru. - Le respondí con una sonrisa. Vi al camarero venir de nuevo, y levanté la mano, pero nada.

- Hola, Shizuru. La que está enfrente es mi novia, Mary. - Me señaló a una chica que estaba sentada a mi izquierda. Al parecer me había puesto en medio de la pareja.

- Lo siento, me he puesto en medio. - Me aparté un poco para atrás.

- No pasa nada. Está cabreada conmigo. - Me di cuenta de que la tal Mary lo estaba mirando con cara entre disgustada y resignada.

- Es un nombre raro aquí. - Le dije mirándola como con una disculpa. No quería ser objeto de disgusto de una extraña.

- Sí, soy de Australia. - Me dijo con una acento extraño.

- ¿Y qué te ha traído aquí? - Le pregunté sorprendida.

- Éste. - Me dijo señalando a su novio con una pequeña sonrisa, y poniendo los ojos en blanco. Su gesto me hizo mucha gracia, y me salió una carcajada.

- ¿Y las cervezas? - No era Mary, ni Ito, sino Natsuki que se había materializado a mi lado.

- Hay mucha gente. No me han atendido todavía. - le dije señalando al camarero, que estaba en el otro extremo del bar.

- Bueno, me quedo para ayudarte. - Natsuki tenía una mirada extraña. Si fuese otra persona, hubiera pensado que estaba celosa. Pero eso no podía ser, ¿no?

- Vale. - Le dije con una sonrisa. En ese momento Natsuki levantó la mano. Al parecer, el camarero sí la veía a ella.

- Habéis tenido suerte. - Ito parecía ser un tipo conversador.

- Sí, menos mal. - Mary parecía seguir un poco enfadada. Me di cuenta de que no ea por mí. Parecía que Ito la había molestado anteriormente. O a lo mejor Ito se ponía a hablar con todas las chicas y eso la molestaba. Pero a mí me daba igual. El gesto de Natsuki me había parecido un tanto extraño. Normalmente espera a que yo llegue con las cervezas. ¿Me había visto hacer amigable conversación con desconocidos y había decidido venir? ¿O realmente estaba tan sedienta?

Natsuki cogió las cervezas, y yo me despedí de mis "amigos". Volvimos a nuestra mesa, y seguimos la conversación.

- Estoy escribiendo un libro.- Me dijo nada más sentarnos.

- ¿En serio? - Sabía que Natsuki tenía muchas aficiones, pero no sabía que también fuera escritora.

- Sí, es una idea que tuve hace unos años... va lento, pero lo hago sólo por diversión.

- ¿Y sobre qué va? - Ahora me picaba la curiosidad.

- Es un mundo de fantasía. Todavía estoy construyendo la cultura. No hay mucho que contar por ahora. - Me dijo con timidez. Cada vez me confundía más esta persona. Un momento me decía algo totalmente personal, y al otro se escondía de nuevo en su introversión. Era como si quisiera contarme cosas sobre ella, pero a la vez no sabía si hacerlo o no.

- Me encantará leerlo. - Le dije con una sonrisa marca Shizuru, la cual le hizo ponerse colorada marca Natsuki.

NA: Perdón por el código anterior. Creo que se me fue de las manos. Perdón también por la tardanza. Estoy muy ocupada últimamente, así que no tengo tanto tiempo para escribir. Muchas gracias por vuestra paciencia, y por leerme ;)