El auto de la pelirroja se estacionó frente a la construcción, en cuanto abrió la puerta del coche sintió como el aire salía de sus pulmones, dirigió su mirada al enorme edificio que se erguía a unos metros de ella, nunca había experimentado los nervios que sentía en ese momento.
-¿Ahí es donde viviremos mamá?
La voz de Natalie aumentó un grado más sus nervios ¿Cómo le explicaría al resto del equipo el origen de sus hijos?
-Así es corazón.- Contestó la nerviosa madre acariciando la cabecita roja de su hija.
-¿El tío Clint vivirá ahí también?.
Natasha sonrió ligeramente mientras sacaba el equipaje del maletero.
-Tío Clint, Francis, tía Bobbi y otros amigos de mamá estarán ahí.
La niña sonrió tomando en sus pequeñas manos la maletita rosa que su madre le entregaba. Siguiendo las órdenes de la pelirroja los niños se tomaron de la mano y cruzaron la calle.
-Señorita Natasha ¿necesita ayuda con su equipaje?
La voz de Jarvis sonó por todo el vestíbulo, los niños pusieron tal cara de sorpresa que sacaron una sonrisa a su madre.
-Por favor Jarvis.
-Enviaré a alguien del equipo enseguida.
Un nudo se formó en el estómago de la espía, ese era el momento en que todo saldría a la luz, quien fuera que bajara en su ayuda sería el primero en saber, no podí ni siquiera rogar que fuera Clint, no había forma ya de posponer las cosas, estaba en la torre Stark y en cuestión de minutos el resto de los vengadores vería su gran secreto.
-Natasha.
La voz proveniente de su izquierda hizo que se le acelerara el corazón, instintivamente trató de esconder a sus hijos detrás de ella, pero sabía que era inútil y estúpido, terminó entre ellos abrazándolos por los hombros protectoramente.
-¿Te ayudo con esas?- Preguntó Steve señalando las maletas a los pies de la pelirroja.
-Aún, aún quedan unas en el auto, si pudieras…
Steve asintió. –Iré por ellas.-
Natasha sonrió bajando la mirada, encontrándose con la de sus hijos.
-Si tuvieras hijos ¿Cómo les pondrías?- Preguntó Steve desviando la mirada del televisor.
-No está en mis planes tenerlos.- Le respondió Natasha aún viendo la película.
-Si lo sé, pero, ¿y si llegaras a cambiar de opinión?
La pelirroja despegó la mirada del aparato fijándola ahora en el soldado que la acunaba en sus brazos, sabía a qué quería llegar, siempre empezaba a hacer ese tipo de preguntas cuando intentaba plantearle la idea de sentar cabeza y formar una familia con él; sabía que era el sueño de Steve, tener una familia era lo que más anhelaba, lo que tenía en mente desde antes congelarse por más de setenta años.
-No lo sé… Algún nombre que tuviera significado para mí y el padre supongo… ¿tú cómo los nombrarías?
-James de ser niño, me hice esa promesa poco después de perder a Bucky de nombrar a mi primer hijo varón como él.
-¿Y de ser niña?-
-Natalia, como su madre.
Natasha lo miró fijamente, no usaba ese nombre desde hacía ya mucho, y nadie la llamaba así, ni siquiera Clint.
-Me gusta más Natalie.- dijo la pelirroja esbozando una pequeña sonrisa.
Unas maletas colocadas a sus pies trajeron a la espía al presente, alzó la vista para encontrase con Steve mirando fijamente a sus hijos y después a ella, vio sus labios moverse, sabía que estaba diciendo algo, pero no escuchaba que, su cerebro no coordinaba, por un lado estaba imaginando escenarios diferentes en los que tenía el valor para decirle a Steve que ellos eran sus hijos y por el otro estaba perdida en el rostro del rubio parado frente a ellos.
-Mamá, el señor te está hablando.- escucho decir a su hijo que daba jaloncitos a su blusa para atraer su atención.
Tu padre, pensó la pelirroja, pero no se atrevió a decirlo, en cambio fijo su mirada en Steve con una leve sonrisa.
-Steve, a, hum disculpa ¿qué decías?
-Te preguntaba si ya son todas las maletas
-Sí, si gracias, niños ¿cómo se dice?
-Gracias Steve.- Dijeron al unísono los pequeños.
-Un placer…
-Natalie y James.- Contestó la espía esperando que Steve no recordara esa conversación.
El rubio alzó una ceja intrigado, no dijo nada, solo les tendió la mano a los niños y sonrió cuando ellos se la tomaron en un apretón, tomó parte del equipaje y los llevó al piso de Natasha.
-Los veo en la cena.- Dijo en soldado antes de tomas la perilla preparado para cerrar la puerta.
-¿Steve?
El rubio se dio la vuelta ante el llamado.
-Dime
-¿Está el resto del equipo?
- Solo Bruce y Clint, Thor está de visitando a Jane, volverá para la cena, y Tony está en una reunión con Pepper.
-Gracias.
Steve asintió y cerró la puerta a su salida. Natasha se sentó con pesadez en la orilla del sofá, no sabía si lo peor había pasado o estaba por pasar, al menos Steve no hizo ninguna pregunta sobre el origen de los niños, aunque tampoco podía descartar que podría suceder en algún momento, hundió su rostro en sus manos, solo quería desaparecer para tener que ahorrarse explicaciones, ¿qué historia le inventaría a sus compañeros?
-¿Estás bien mami?
Natasha retiró las manos de su cara para encontrarse con la mirada de Natalie.
-Sí, solo algo cansada cariño, ¿por qué no empiezan tú y tu hermano con su tarea? Enseguida voy a ayudarlos, solo desempacare algunas cosas.
Horas después salían del elevador camino a la cocina, desde los pasillo se percibía un delicioso olor, Natasha abrió la puerta con cuidado, teniendo a sus hijos por detrás, el silencio se hizo por un momento, Bruce miraba sorprendido a los pequeños, Tony estuvo a punto de escupir su café tuvo que recibir palmaditas por parte de Pepper para recuperarse, Thor en cambio tenía una enorme sonrisa.
-Esto sí es una enorme sorpresa.- Dijo Tony rompiendo el silencio después de unos segundos.
-Una buena, claro.- Contesto Bruce.
Natasha le devolvió una sonrisa, y guió a sus hijos hasta las sillas en las que se sentarían.
A pesar de todo la cena transcurrió con tranquilidad, eran Thor y Clint los que más convivían con los niños haciéndoles preguntas de cualquier cosa, Tony generalmente las hacía a Natasha, Bruce y Steve observaban todo en silencio.
-¿Y el padre?- Preguntó Tony dándole un sorbo a su café.
Natasha lo fulminó con la mirada, Tony entendió y guardo silencio y decidió volver a su tasa.
-Si nos disculpas.- Dijo Natasha después de unos minutos.- Los niños tienen que dormir temprano, tienen que ir al colegio mañana.
Todos se despidieron y Natasha caminó de regreso a su piso.
-Natasha.
La pelirroja se giró al escuchar su nombre de boca de Steve.
-¿Si?
-¿Puedo hablar contigo? – Preguntó y después miró a los niños parados junto a ella.- ¿A solas?
Natasha asintió y ordeno a los niños entrar a la habitación, cerró la puerta con cuidado y se giró a Steve cruzando los brazos sobre su pecho.
