Capítulo 9
Cuando Natsuki dijo que su padre me tenía en alta estima no parecía bromear. Me trataba con respeto y afabilidad. Por otros compañeros sabia que no siempre era agradable. Algunas veces había gritado a algunos de sus trabajadores y les había llamado incompetentes, cuanto menos. Pero conmigo siempre mostraba una actitud amable. Incluso algunas veces me había invitado a su casa en las afueras a cenar con la familia. Por supuesto yo siempre acudía. Seguro que suena patético, pero quería saber cómo era Natsuki en un entorno más íntimo. Su madre, Saeko, era especialmente callada, y parecía que analizaba todo lo que yo decía o hacía. Me resultaba un poco enervante. Pero era muy agradable conmigo, así que me caía bien. Natsuki parecía mucho más relajada con los suyos. En el trabajo siempre estaba tensa, intentando pasar desapercibida. Supongo que el ser la hija del jefe nunca fue fácil. Por un lado, la gente piensa que estás ahí sólo por eso, y por el otro, tu padre te exige mucho más que a cualquier otro trabajador.
Pero me di cuenta de que Natsuki evitaba hablar de trabajo con su padre. Yamada era un hombre apasionado con su trabajo, y siempre hablaba sobre él. Muchas de esas veces yo notaba que Natsuki se ponía un poco tensa. Un movimiento casi imperceptible en sus ojos, o en sus labios, que parecía indicar que no era su tema favorito de conversación. Me di cuenta de que estaba más unida a su madre que a su padre. Una vez me dijo que tenia una relación más estrecha con su madre. Seguramente ella entendía la necesidad de Natsuki de desconectar. Y creo que por eso yo le agradaba. Yo también soy de las que desconecta del trabajo una vez fuera de él. Me gusta más hablar sobre literatura, arte, cine, actualidad... todo menos trabajo. Supongo que es por eso por lo que Natsuki prefiere salir conmigo a salir con otros compañeros de trabajo.
Esa noche habíamos quedado en un bar donde ya estábamos empezando a ser locales. Yo había llegado un poco antes, y un tipo que conocíamos de vista se me acercó.
- ¿Dónde está tu pareja? - Me preguntó el tipo, cuyo nombre no recordaba en ese momento. Mi mente se quedó en blanco. No sabía a quién se refería, porque yo no tengo pareja.
- ¿Perdón? - Le respondí con mi cara más despistada.
- La chica con la que siempre vienes... ¿tu novia? ¿pareja? - Me dijo el tipo con una sonrisa.
- ¡Ah, Natsuki! Sólo somos amigas. - Le respondí con una sonrisa. Me hubiera encantado responder que era mi novia, pero no era así y, además, no quería que empezaran a correr rumores sobre Natsuki siendo gay. Soy su amiga, ante todo, y no me gustaría que los posibles interesados se echaran para atrás porque creyeran que a Natsuki era lesbiana. El tipo me miró extrañado. Pero no pude preguntar por qué, . Natsuki decidió aparecer en ese momento.
- Hola. - Natsuki me recibió con una sonrisa.
- Hola. - No pude más que imitarla.
- Hola. Estábamos hablando de ti. - El tipo sonreía de forma rara.
- Espero que bien. - Natsuki respondió un poco extrañada.
- Oh, nada importante. Sólo saludaba. - El tipo no indagó más.
- ¿Una cerveza? - Natsuki dejó de interesarse por el tipo, y se dirigió hacia la barra del bar.
- Claro. - La seguí hacia la barra. - Hasta otra. - Le dije al tipo, cuyo nombre aún no recordaba.
- Hasta otra. - Me saludó a su vez, dirigiéndose hacia un grupo que supuse eran sus amigos.
Durante toda la noche estuve pensando sobre la pregunta de aquel tipo. ¿Natsuki mi novia? ¿Era eso lo que le parecía a la gente? Si lo piensas detenidamente, somos dos mujeres, siempre acompañadas la una de la otra, hablando y bromeando ininterrumpidamente. Nunca nos dirigíamos a hombres para intentar ligar. Ambas estamos contentas simplemente pasando el rato juntas. Supongo que desde desde fuera era lógico pensar que éramos pareja. Además, cualquiera que me observara un poco no podría dejar de percatarse de que mi interés va más allá de la amistad. Miradas furtivas cuando ella parece descuidada, estar constantemente atenta a lo que quiere, sonreírle de forma bobalicona de vez en cuando. Es fácil ver que estoy perdidamente enamorada. Sin embargo, me pareció muy extraño que ese tipo asumiera que somos pareja. Es cierto que conmigo está relajada, y parece ser feliz con mi compañía. Pero algo más allá, se me escapa de mi comprensión. Ella ya me ha dicho que no es gay. Así que no sé qué ve el resto de la gente en nuestra interacción.
Pero mi conversación con ese hombre me la quedé para mí. No quise hablar sobre ello con Natsuki. Podría haber introducido el tema de forma jocosa para ver lo que ella pensaba. Sin embargo, eso sólo abriría una puerta hacia un montón de preguntas sobre mis sentimientos. Y no quería compartirlos con ella. Sé por experiencia lo que pasa cuando confiesas tu amor por alguien que no está interesado en ti. Normalmente, para no hacerte daño, se distancian paulatinamente de ti. Y, aunque sea patético (sí, ya he usado esa palabra antes para describir mi situación), no quiero dejar de pasar tiempo con ella. Confesar mis sentimientos significaría que estoy dispuesta dejar ir a Natsuki. Pero aún no estoy preparada. Hace tanto tiempo que no siento esto por nadie, que prefiero esta forma de miseria a la otra. La otra en la que tu mundo está vacío, sin ilusión por hacer nada.
Natsuki me ha recordado lo mucho que me gusta la música, el arte, el teatro, el deporte. Tantas cosas que había dejado de lado en los últimos años. Después de Tomoe, la depresión se apoderó de mí. Creía que era sólo tristeza, pero al conocer a Natsuki, y empezar a hacer de nuevo las cosas que me gustan, me di cuenta de cuánto había perdido. No es que hubiera perdido a Tomoe, el amor o la compañía. Sobre todo, me había perdido a mí misma. Y es por eso que aún no puedo dejar a Natsuki ir. Necesito saber que soy lo suficientemente fuerte como para seguir siendo yo misma después.
- ¡Ara! ¿De dónde eres? Tu acento parece de Kioto. - Aquella noche habíamos decidido ir a un concierto cuyos cantantes eran conocidos de Natsuki. Estábamos en el bar tomando cervezas después del concierto, con la mayoría de ellos. Reconocí mi acento natal, así que decidí entablar conversación con la chica que se sentaba a mi lado.
- Sí, soy de Kioto. - Respondió con una sonrisa la chica. - ¿Tú también eres de allí?
- Sí. ¿También eres cantante? - Le pregunté a la chica.
- No, he venido con mi novio. - Se me quedó mirando un rato.- ¿De qué familia eres? Tu cara me resulta familiar.
- Fujino, Shizuru Fujino. ¿Y tú? - La verdad es que no me resultaba familiar, pero nunca se sabe.
- Sakura Hirata. La verdad es que tu nombre no me suena. - Me respondió con una sonrisa.
En ese momento oí un gruñido a mi lado, casi imperceptible. Natsuki parecía estar incómoda por algo. La miré de reojo, y, si no lo supiera mejor, creería que estaba celosa de esa chica. Soy una persona a la que le gusta hablar con la gente. Y estaba empezando a echar de menos Kioto. El oír el acento natal me llenaba de nostalgia. Así que simplemente quería oír de nuevo el acento. No había ninguna intención más allá de eso. ¿Natsuki creía que estaba intentando ligar? En todo caso, no debería impedirme ligar con gente. No es que yo estuviera muy inclinada hacia ello, ya que estaba enamorada de ella, pero eso no quería decir que Natsuki tuviera la exclusividad de mi compañía. Sin embargo, su cara de disgusto era patente. ¿Estaba disgustada porque yo hablaba con alguien más? ¿Porque estaba aburrida y quería hablar de nuevo conmigo? Su conducta era muy extraña.
- ¡Ara! Esta es mi amiga Natsuki. - le dije señalando a mi acompañante.
- Hola. - Natsuki dijo con toda la amabilidad que pudo.
- Hola.- Sakura le extendió la mano, la cual cogió Natuski, con cara de pocos amigos.
Hubo una pausa en la que el gran temido silencio incómodo se posó sobre la conversación. Sin duda provocado por la cara de pocos amigos de Natsuki. Sakura parecía ser alérgica a los silencios, así que empezó a hablar.
- El tiempo parece bastante revuelto últimamente. - La pobre estaba haciendo un esfuerzo. La cara de Natsuki no ayudaba nada.
- Sí, dicen que se va a meter una borrasca... - Natsuki se dio cuenta de que estaba siendo grosera, así que hizo un intento de conversar. Sin embargo, una amiga de Sakura le habló desde el otro lado, y dejó a Natsuki con las palabras en la boca. Natsuki estaba ahora realmente contrariada. Me hubiera reído de su cara cómica, pero no lo hice, porque parecía bastante disgustada con la chica.
- ¿Qué haces el fin de semana? - Le pregunté, cambiando completamente el tema, para distraerla un poco de su mal humor.
- Voy a visitar a mis padres. Nada excitante. - Dijo mirando su cerveza casi vacía.- ¿Y tú?
- Creo que voy a quedarme en casa y descansar un poco. - La verdad es que necesitaba descansar. El nuevo proyecto era muy absorbente, y había llegado a casa tarde durante toda la semana. Miré a los que estaban en el bar. - ¿Quieres que nos mezclemos con la gente? - Pensé que Natsuki había querido ir a ese bar para hablar con su amigos los cantantes.
- No. Prefiero quedarme aquí con esta cerveza. - Me sonrió de forma desarmante.
Sin duda no entendía a esta mujer. Habíamos ido a ese bar, no particularmente agradable, sólo por el mero hecho de que Natsuki quería ir adonde estaban sus conocidos. Sin embargo, no hizo ningún intento de hablar con ellos. Sólo parecía querer hablar conmigo, y además en exclusividad. ¿Qué es lo que le pasaba por la cabeza? Entiendo que soy encantadora, y mi conversación es fluida, inteligente, aguda... ejem, supongo que os daréis cuenta de que estoy siendo sarcástica. A lo que quiero llegar es a que no entiendo por qué Natsuki se comporta de forma posesiva conmigo, si no somos pareja. No me extraña que ese tipo creyera que era mi novia. Natsuki actúa como si fuera una novia celosa. Sin embargo, me dejó bien claro que mi género no le interesaba. Las mujeres somos tan extrañas a veces.
- Me gustaría ser inmortal. - Seguíamos en el bar sin hacer caso a la gente. Siempre teníamos extrañas conversaciones.
- Bueno, yo no creo que me gustara. Es difícil estar diciendo adiós constantemente. - Le dije lo que pensaba.
- Bueno, no estaría sola... estaría con alguien también inmortal.
- Todo el mundo querría ser inmortal. No creo que sea algo que quisiera que todo el mundo tuviera. Hay gente horrible en el mundo.- Respondí bebiendo un sorbo.
- Voy a tener que hacerme vampiresa o algo... - Natsuki parecía tener algo en mente.
- ¿Cómo se hace uno vampiro? ¿Tienes que beber su sangre? ¿Todos se convierten?- No soy experta en vampiros, así que tenía curiosidad. Además, Natsuki parecía estar interesada en el tema.
- Bueno, depende de los autores. - Me dijo con una sonrisa.
- Si quieres compañía vas a tener que saber cómo se hace un vampiro. - Le dije siguiéndole la corriente.
- ¿Y si hago vampiro a alguien con quien no quiero estar? - Cuando se trataba de ahondar en un tema completamente intrascendente, éramos las mejores.
- Bueno, puedes hacer experimentos... con una estaca a mano por si no salen bien...- yo soy bastante práctica.
- ¡Ya sé! Tú podrías ser mi primer experimento. - Natsuki había encontrado al sujeto perfecto.
- Ya te dijo que no quería ser inmortal... - la verdad es que me imaginé ser mordida por Natsuki, y me excité un poco. Pero no quería que la conversación fuera más allá del sinsentido. No quise ir por esos derroteros. Ya pensaría más adelante sobre ser mordida por Natsuki, preferiblemente en la seguridad de mi cama.
- ¿Has visto la película "Solo los amantes sobreviven"? - Su mirada era penetrante.
- La verdad es que no. - No soy muy de historias de vampiros, la verdad.
- A mí me encanta. - Natsuki tenía un brillo extraño en sus ojos.
- ¿Por qué? - Estaba interesada en saber por qué le gustaba tanto esa película.
- Porque eso es lo que quiero. - Miró hacia abajo, y tomó un sorbo de su cerveza.
- ¿Qué es lo que quieres?
Pero Natsuki nunca respondió a esa pregunta. Más tarde, durante el fin de semana, vi la película que me sugirió. Era la historia de dos amantes inmortales. Es una película extraña, centrada en ambos personajes, los cuales hablan sobre muchas cosas, algunas importantes, otras intrascendentes. Natsuki quería encontrar eso. Conocer a alguien totalmente, y vivir toda la eternidad con esa persona. ¿Y quería hacer el hipotético experimento de inmortalidad conmigo? Natsuki, ¿en qué estás pensando? ¿Por qué te callaste en ese momento? ¿Por qué no me dices lo que quieres?
NA: Siento la tardanza, pero, como siempre, estoy muy liada. Como dicen por ahí, nos vemos en los bares ;)
