= Se que he dejado pasar varias semanas pero bueno no he contado con mucho tiempo o he estado muy cansada, además ocupe un poco del tiempo de esta historia para escribir un oneshot sobre otro fandom, intentare buscar más espacio para actualizar más seguido=
-A, no, no, baja un poco más la línea, parecerá o de lo contrario, hazla como las otras, muy bien.
Steve estaba sentado en el comedor rodeado de cuadernos y demás útiles escolares ayudando a los niños a hacer sus deberes, había llegado hacía poco a la torre y no había señales de Natasha aún así que el soldado les propuso ayudarlos, sonrió cuando James terminó la última letra de su plana, volvió su mirada a Natalie que estaba concentrada iluminando uno de los dibujos de su libro de actividades.
-¿Tienes hijos Steve?- Preguntó Natalie después de varios minutos de silencio en los que solo se escuchaba su lápiz de color iluminar el dibujo.
-No, no tengo, ¿Por qué preguntas?
La niña lo miró fijamente a los ojos. Se encogió de hombros y volvió a su trabajo.
-¿Quieres ser nuestro papá?- se escuchó después de varios minutos.
Steve se congeló en su lugar, los niños agacharon la mirada apenados por haber realizado semejante pregunta, la necesidad de cariño paternal había crecido en las pocas horas que había estado con Steve, más aún, la necesidad de recibirlo de parte de él.
-Niños yo… no estoy seguro, ¿Qué diría su madre? ¿Qué hay de su padre?
-Podrías casarte con mamá y seríamos una familia.- la voz del niño se fue apagando hasta volverse solo un susurro.- nunca hemos visto a papá solo sabemos que trabajó con mamá y después tuvo que irse muy lejos, ¿puedes?- James lo miró con ojos penetrantes, por un momento le pareció verse a él mismo a esa edad suplicándole algo a sus padres.
-Yo… ¡la cena está lista!- contestó desviándose del tema mientras se ponía rápidamente de pie sacaba los espaguetis del agua y los repartía en tres platos diferentes vertiéndoles al final la salsa de tomate que había preparado.
Comieron en incómodo silencio, el rubio desviaba la mirada de su plato en ocasiones para ver secretamente a los niños sentados a sus lados. Deseaba poder decirles que sí, pero los pensamientos lo atormentaban y no lo dejaban pensar claramente, estaba confundido, necesitaba aclarar todo.
-¿Steve?
El soldado de giró después de colocar el último plato en su lugar, clavó sus ojos en la pequeña pelirroja que lo llamaba.
-Dime Natalie.
-No quisimos incomodarte con la pregunta.
-Está bien, lo entiendo, dejemos todo en veremos ¿sí? ¿Quieren ver una película?
Los niños asintieron y caminaron de la mano del soldado hasta la sala de televisión.
La puerta del piso de los Romanoff se abrió lentamente, Natasha entró arrastrando los pies pesadamente, dejó su bolsa y saco en la mesa del pasillo.
-¡Niños!- llamó a sus hijos, no hubo respuesta. -¿¡Niños!?- todo está en silencio, recorrió el lugar con los ojos, no había nadie, las cosas estaban justo como las había dejado por la mañana.- ¡Jarvis!
-Agente Romanoff.- La voz del mayordomo sonó por todo el piso.
-¿Dónde están mis hijos?
-En la sala de televisión con el Capitán Rogers.
La espía suspiró, estaban bien, seguían ahí, nadie los había lastimado, estaban con su padre. Su padre. Los niños estaban conviviendo con su padre desconociendo su relación. Cambió su atuendo de traje sastre por unos pants y una blusa suelta, ya cómoda salió al encuentro con sus hijos.
Los encontró acurrucados en los brazos del soldado, uno a cada lado, la escena la conmovió, nunca creyó verlos de esa manera, eso solo podía pasar en sus sueños, los observo unos minutos en silencio. Dio unos pasos silenciosos hacia el sofá, se aclaró la garganta. Steve se giró levemente, los niños se asomaron detrás del respaldo sonriendo al ver a su madre. Bajaron con rapidez y se lanzaron a los brazos abiertos de la pelirroja.
-¿Terminaron sus deberes?
Preguntó Natasha depositando un beso en la frente de sus hijos. Los niños asintieron y volvieron al sofá ante la atenta mirada de Steve.
-¿Te nos unes?- Preguntó Steve.- Vemos una maratón de Disney.
No necesitó que le volvieran a preguntar. Natasha sonrió levemente y se acomodó a un lado de Steve, con Natalie a su lado, quien recostó suavemente su cabeza sobre las piernas de su madre mientras esta acariciaba suavemente la espalda de la niña.
-Que linda escena familiar.
La voz de Tony hizo que Natasha y Steve desviaran la mirada de la pantalla. Eran los últimos minutos de la película y los niños se habían quedado dormidos antes de la mitad.
-Stark, ¿qué se te ofrece? – Preguntó la pelirroja.
-Lamento interrumpirlos, pero faltaron a la cena y Pepper no quería que los niños se fueran a la cama sin cenar.
-¿Qué hora es?
-Nueve trainta.
-Mierda, se está haciendo tarde, ¿me ayudas a llevarlos Steve? Tienen que cenar y ducharse antes de dormir.- Steve asintió y tomó con cuidado a James en brazos, imitando a Natasha que hacía lo mismo con Natalie.
Los niños se despertaron en cuento entraron a la habitación. Natasha salió rápidamente y volvió minutos después con dos tazones de cereal. Con la ayuda de Steve estuvieron cenados y limpios justo a las diez en punto.
-Gracias por tu ayuda.- Dijo la espía dando un paso hacia el pasillo, entrecerrando la puerta.
-Fue un placer.- Contestó el soldado parado frente a ella. ¿Natasha?
-Dime.
-Esperaba poder terminar la plática de anoche.
Natasha tragó saliva y asintió lentamente.
-Perdona, es que no puedo sacar el tema de mi mente, necesito saber, la duda me está matando, ¿No me amabas? ¿Había otro hombre? ¿Es él el padre de los niños?
Las últimas preguntas causaron malestar en la mujer, agacho la mirada buscando valor en el piso, dejarlo por otro era la más estúpida de las ideas, tener hijos con otro hombre, ni en sueños. La única razón por la que ahora no concebía la vida sin sus hijos y no puede encontrarle razón al haberse negado ser madre tantos años atrás era Steve, si no fueran sus hijos, si no se hubiera enamorado…
-No.
-¿No? ¿Entonces quién es el padre de los niños?
-Tú.
La espía alzó la mirada, los ojos en shock de Steve estaban clavados sobre ella. Silencio. No se escuchaba más ruido que sus respiraciones.
