=Prometí que actualizaría esta semana ¿no es así Feliz Halloween si es que lo celebran en su país, muchas gracias por leerme, espero lo disfruten, no se que tan largo haya quedado, lo tengo registrado como 3 hojas en word, espero les guste, entraré en la recta final del semestre en la uni, son las semanas más pesadas así que les pido paciencia por si llego a tardar mucho en actualizar=

Natasha pretendía volver a dormir un rato más, regresó a la cama en cuanto escuchó el auto marcharse, pero Morfeo simplemente se negaba a visitarla una vez más, estuvo despierta el tiempo suficiente como para escuchar el regreso de Steve.

Se obligo a salir de la cama caminando con pereza al baño prometiéndose empezar a dormir mejor, tendría que comenzar a tomar pastillas de ser necesario. Abrió la llave de la ducha dejando correr el agua hasta que se entibiara lo suficiente para ser soportable. Sus músculos comenzaban a relajarse al contacto con el agua caliente, la tensión de los últimos días realmente la tenia agotada.

Salió envuelta en una toalla, frotó su cabello con cuidado poniendo especial atención a las puntas, para cuando terminó ya no escurría pero seguía húmedo. Era de esos días en los que quería hacer las cosas con lentitud, corrió las puertas del closet donde se encontraban acomodadas ya varias de sus prendas junto con las de sus hijos, se detuvo a pensar por largo rato que se pondría el día de hoy, terminó con una jeans de mezclilla obscura, una blusa asimétrica blanca y un blazer azul marino. Planeaba caminar un rato, después tomaría un taxi a su oficina. Tras maquillarse ligeramente salió de la torre.

Faltaban menos de cuarenta para las once y Steve se preparaba para salir rumbo a la presentación de padres, quería ser puntual, lo menos que necesitaba en esos momentos en hacer que sus hijos pensaran que les había fallado, aunque fuera por unos minutos. Tenía ya el dedo a pocos centímetros del botón del elevador cuando escucho la voz de Tony.

-Cap, ¿vas a salir?

-Así es, ¿necesitabas algo?

-No, no realmente, es raro verte salir a estas horas, por lo regular estas encerrado horas en el gimnasio o planeando estrategias de batalla.

-Voy a una presentación de los niños.

-¿Los niños? ¿Te refieres a los hijos de la arañita?- Steve trató de disimular su disgusto ante el apodo dado por Tony a Natasha.- Realmente no creo que deberías encariñarte con ellos, en cuanto todo esto termine se los llevara y lo sabes, ahora bien.- la cara seria que el magnate había tenido apenas segundo atrás cambió por la sonrisa burlona que tenía siempre con Steve.- Si lo que quieres son hijos, puedo conseguirte unas…

Steve lo interrumpió antes que fuera capaz de terminar la frase moviendo su cabeza en negación.

-Gracias Stark, pero si ya lo he rechazado antes no me harás cambiar de opinión.- Steve presionó el botón del ascensor esperando que llegará rápidamente para no seguir escuchando a Tony.

-Lo digo enserio capileta, si lo que tanto quieres son hijos podía llamar a unas amigas, que este lejos de ese ambiente por Pepper no significa que no tenga contactos, en nueve meses podrías tener a tu…

La campanilla del elevador sonó anunciando su llegada, las puertas de metal se abrieron y el soldado se metió tan rápido como le fue posible presionando el botón de planta baja dejando a Tony nuevamente con la frase a medio decir.

Sintiendo que tenía el tiempo encima condujo lo más rápido posible, respetando siempre el límite y los semáforos. Llegó al jardín de niños faltando cinco minutos para las once, aún no había ningún otro padre en el pasillo. Miró dentro por el cristal de la puerta, todos los niños estaban sentados escuchando atentos las indicaciones de la maestra, dos filas de sillas estaban en la parte trasera del salón listas para recibir a los padres. Localizó a sus hijos sentados juntos en medio del salón, James dirigió la mirada a la puerta, sonrió al ver a su padre parado detrás de ella, jaló suavemente del codo de su hermana señalando la puerta, Natalie sonrió ampliamente igual que lo había hecho su hermano segundos antes, ambos agitaron sus manitas saludando a Steve el cual sonrió moviendo la suya en respuesta.

Los padres no tardaron en comenzar a llegar y llenar el pasillo, comenzaron a agruparse juntándose con los que más se llevaban, el hervidero de murmullos no se hizo esperar, los hombres hablando sobre negocios y la situación laboral, las mujeres compartiendo los últimos chismes de la semana. Logró escuchar las palabras "novio" y "Natasha" salir de las bocas de unas señoras paradas a pocos metros de él y que lo miraban de pies a cabeza, creyó reconocer a alguna de ellas de las clases de los niños del día anterior, alzó la mirada, las mujeres guardaron silencio repentinamente, Steve les sonrió con amabilidad.

La maestra apareció justo a tiempo para cortar la incomodidad que amenazaba con salir a la luz. Los invitó a pasar, una hilera de padres comenzó a formarse con Steve a la cabeza. Dado que era más alto que los demás padres decidió tomar asiento en la última hilera donde no molestaría la visión de los demás y donde podía ver a la perfección a todo el salón, sobre todo a sus hijos, aunque estuvieran de espaldas.

Los padres comenzaron a pasar y presentarse de acuerdo a la lista ordenada alfabéticamente de los alumnos que tenía la maestra, al parecer el sería el último. Presentaciones y trabajos, después contestaban algunas preguntas de los niños, pan comido.

-James y Natalie Romanoff.- Llamó la maestra, los niños se giraron para verlo sonriendo, su turno había llegado, quería corregirla acerca del apellido pero no quería crear confusiones, sería algo que hablaría más tarde con Natasha.

El rubio se puso de pie. Avanzó por un lado del salón con la mirada de sus hijos siguiéndolo atentamente. Llegó al frente del salón parándose justo en medio mirando sobre todo a sus hijos.

-Buenas tardes.- Saludó el rubio.- Mi nombre es Steven Rogers y soy el papá de James y Natalie.

La curiosidad comenzó a dibujarse en la cara de varios de los presentes al escuchar el apellido, probablemente se cuestionaban sobre la diferencia, podía casi jurar que alguna de las preguntas al final de su presentación serían sobre eso.

-Soy Capitán, es un rango militar, pero tiene varios años ya que no trabajo para el ejército. Actualmente estoy al servicio de una organización privada, y mi trabajo consiste básicamente en cumplir con las misiones que me encarguen, son generalmente largas, peligrosas y en otros países, es por eso que se me dificulta mucho estar en la ciudad…

La atención de todos estaba sobre él, pero principalmente la de sus hijos, la sorpresa ante su respuesta era evidente en sus caritas, probablemente cientos de preguntas comenzaban a formularse en sus cabecitas. Steve habló por otros cinco minutos, trató de explicar lo mejor que pudo y con las palabras más sencillas para que fuera entendido con facilidad tratando de no dar información sobre S.H.I.E.L.D.

-Eso es todo ¿alguna pregunta?

Varias manos salieron disparadas al aire, la diferencia con las que se alzaron en presentaciones anteriores era notable, Steve sonrió y señalo a un niño de cabello negro sentado dos lugares detrás de sus hijos.

-¿Por qué no se apellida igual que Naty y Jimmy?- Lo sabía, con esas preguntas comenzarían por lo que no se sorprendió, en cambio lo hizo al escuchar los apodos de sus hijos, no había escuchado que los llamara así, ni siquiera a Natasha.

- La razón es que fui asignado a una misión poco antes de saber que Natasha estaba embarazada, era muy compleja así que estuve fuera del país hasta hace apenas unas semanas, por lo tanto no estuve cuando nacieron y menos al momento de registrarlos, así que tomaron el apellido de su madre.

Los ojos de Natalie y James se abrieron tanto de sorpresa que le recordaron por unos segundos a esos dibujos animados que parecían estar ahora en todos lados. Las preguntas continuaron, por fortuna esta vez más enfocadas en su trabajo.

-Siguen el Mayor, Teniente Coronel, Coro…

La puerta del salón se abrió lentamente, Natasha entró con cuidado al salón procurando no hacer ruido, parándose en la última fila, junto a la silla vacía donde había estado Steve, le sonrió levemente a modo de disculpa, Steve le devolvió la sonrisa y continúo con su explicación.

-Y el último es el General del Ejército o Mariscal de campo, como en el football americano, ¿entendieron?

Los niños asintieron, su presentación había terminado, la maestra se puso de pie para agradecer la presencia de los padres de familia y para indicar que el día de clases había terminado. Algunos de los padres comenzaban a reunirse nuevamente esperando a que sus hijos terminaran de compartir entre ellos lo asombrosa que había sido la presentación de cada uno. Encontró a los suyos a pocos metros de donde estaba Natasha, rodeados de compañeros que los escuchaban sonriendo. La pelirroja había sido interceptada por una mujer que hacía gestos exagerados, sonreía de más y reía a gritos. Se notaba en su pose que Natasha estaba fastidiada. El rubio decidió ir en su rescate, caminó acercándose al par de mujeres y puso con delicadeza su mano sobre la cintura de la espía, la pelirroja se sobresalto un poco pero supo disimularlo a la perfección.

-Hey.- Saludó Natasha alzando la mirada para encontrarse con la de Steve, sin tacones la diferencia de alturas se notaba mucho más, los casi treinta centímetros de diferencia hacían que Natasha se viera como una niña comparada con Steve.

-Hey.- Saludó el soldado de vuelta.- No sabía que vendrías.

-Terminé antes de lo esperado en la oficina.

La mujer con la que hablaba Natasha interrumpió su conversación carraspeando para hacerse notar.

-Oh disculpa, Steve ella es Caroline, Caroline te presento a Steve.

-Mucho gusto, un placer por fin conocer al misterioso padre de James y Natalie.- Contestó la mujer estirando la mano.

Steve sonrió, extendió la mano para recibir el apretón amigable de la mujer.

-Un gusto conocerte Caroline.

Caroline sonrió, se giró levemente para ver nuevamente a Natasha de frente.

-Bueno me despido, ¡aún tengo muchas cosas que hacer! Te espero el viernes, ¡no faltes!

Se despidió agitando una mano mientras con la otra buscaba a tientas tomar la de su hija.

-¿El viernes?- Preguntó Steve agachando la mirada buscando la de la pelirroja.

-Es su despedida de soltera, iré un rato para evitar escuchar sus reproches después.- El rubio le sonrió.- Hey, hm estaba pensando, ¿no te apetecería comer fuera de la torre?

-¿Hoy?

-Sí, podemos llevar a los niños en cuanto salgamos de aquí.

-Me parece una estupenda idea, ¿traes auto?

La espía negó.- He venido en taxi.-

Esperaron unos minutos a que los niños terminaran de hablar con sus amigos. En cuanto los vieron libres se despidieron de todos, en especial Natasha y los niños pues eran los que más conocían, Steve se limitaba a contestar "hasta luego" "un gusto" "nos vemos pronto". Media hora más tarde estaban tomando asiento en un restaurant familiar en el centro de la ciudad.