Lamento la tardanza pero desde que comenzaron las clases no había tenido mucho tiempo, espero que lo disfruten.

-Está es del 4 de Julio pasado, y esta de una sesión de fotos de hace unos meses, Kimberly insistió en hacérnosla después de su curso de fotografía, las demás las tengo en otras cajas.

El rubio sostenía las últimas dos fotografías de la tercera caja, era sorprendente ver tantas fotos, fascinante enterarse de los cinco años de vida de sus hijos en cuestión de minutos solo con fotografías y escuchando las narraciones de Natasha, con certeza diría que de todas las que había visto, esas dos eran sus favoritas, la primera mostraba a la espía sentada con los niños en lo alto de una colina sobre un mantel de picnik sonriendo con los fuegos artificiales típicos del cuatro de julio a sus espaldas, la segunda mostraba a la madre con los niños todos vestidos de mezclilla y camisa blanca frente a un fondo negro, los niños besaban la mejilla de la pelirroja, la felicidad reflejada en su mirada era tan grande que bien podría tener un elefante morado de fondo y nadie le prestaría atención.

-Puedes quedártela.- Atrayendo la mirada de Steve.

-¿En serio?

-Claro, tengo otras tres copias de esa, una la traigo conmigo, en realidad, tengo copias de varias fotos, por si quieres llevarte más, Kim siempre me ha dicho que es bueno tener copias, hay individuales de los niños en alguna de las otras cajas, te daré unas en cuanto las encuentre.

La espía le sonrió, él le regresó la sonrisa mientras acomodaba con cuidado la fotografía en su cartera colocándola dentro de uno de los espació para tarjetas. Estaban por abrir la cuarta caja de fotos cuando el teléfono del departamento comenzó a sonar, Natasha se levantó un tanto fastidiada.

-Diga.

Por unos segundos la espía guardó silencio mientras escuchaba lo que decían por la otra línea, Steve desde su posición en el suelo escuchaba solo unos murmullos, Natasha frunció el ceño en cuanto los murmullos cesaron, los hombros del rubio se tensaron ante la reacción de la pelirroja.

- Clint ¿cómo rayos conseguiste el número de mi casa?- Steve suspiró relajándose nuevamente, solamente era Barton.- Hablaré seriamente con Kimberly sobre darle mi información a cualquiera que llame diciendo ser Clint Barton, algún día podrías no ser tú, en fin, ¿qué se te ofrece?

Steve se puso de pie, poniendo su cartera devuelta al bolsillo de su pantalón y apilando las cajas de fotos sobre la mesa de café, se acercó un poco más a Natasha tratando se escuchar lo que Clint le decía. La espía volvió la mirada hacia él.

-Sí, si está aquí conmigo.- Contestó, volviendo a guardar silencio después escuchando atenta lo que Barton le decía.- Estaremos ahí en veinte.- Contestó después de varios segundo para después despedirse del arquero.

-Fury estará en la torre en una media hora, nos quiere a todos en la sala de reuniones para discutir sobre la misión, al parecer los agentes infiltrados han obtenido toda la información necesaria, es nuestro turno.

El soldado asintió, Natasha tomó tres de las cajas en brazos llevándolas de regreso a su cuarto, Steve la siguió por el estrecho pasillo con las cuatro restantes. Los niños se encontraban concentrados en el piso de la habitación terminando de pintar una página de su libro de tareas.

-Es hora de irnos pequeños, recojan todo.- Les dijo la pelirroja una vez que las cajas de fotos se encontraron en su lugar original, el piso de su closet.

Obedientes a las órdenes de su madre los niños guardaron todo en su lugar para después seguir a sus padres de regreso por el pasillo directo al cuarto de Steve.

-Niños-Dijo la espía en cuanto llegaron a la torre.- Su… em, Steve y yo tenemos trabajo que hacer, no se metan en problemas en lo que no estamos.

Steve sonrió ante lo dicho por Natasha, no pudo escuchar la palabra salir de sus labios pero sabía perfectamente que iba a decir, su padre, y no podía estar más feliz.

Los padres caminaron lado a lado por los pasillos directo a la sala de reuniones, su entrada hizo girar la mirada de todo el equipo ya presente.

-Capitán, Agente Romanoff, que bueno que nos honran con su presencia, ya estando todos no veo más motivos para retrasar la asamblea.- Dijo Fury clavando la mirada en ambos.

Steve se disculpó con un asentimiento de cabeza y pasó a tomar asiento con Natasha en la silla de junto. Fury desplegó unos planos sobre la mesa, la atención de todos se centró directamente en ellos.

-Nuestro equipo de infiltrados nos ha proporcionado esto, son los planos de una fábrica aparentemente abandonada a las afueras de Moscow, el centro de operaciones de Gardner y los chitauri, aun no estamos seguros si trabajo con ellos por voluntad propia o está siendo extorsionado de alguna manera.

-Supongo que el plan es infiltrarnos y destruir el lugar, ¿no tendremos que destruir después de este 20 centros de operaciones más?- Comentó Tony quien analizaba los planos cuidadosamente.

-Es el único en existencia.- Fury le contestó con la seriedad que le caracteriza.- Gracias al Capitán y la agente Romanoff la máquina bidimensional ha sido saboteada pero estamos seguros que tienen una de reserva, necesitan de ella para traer lo que sea que tengan planeado, es nuestro deber destruir de una vez por todas.

-¿Cuándo partimos?- Preguntó Natasha

-El lunes, a primera luz del día, ¿alguna otra pregunta?- el equipo se miró entre ellos.- Si no hay más la reunión ha terminado, tendrán hoy en la noche una carpeta cada uno con toda la información al respecto, les dejo el plano para que creen su estrategia de ataque y lo memoricen, no podemos tener fallos, hasta el lunes vengadores.

Fury salió del salón dejando al equipo solo, estuvieron unos minutos en silencio.

-Nos quedan cuatro días equipo y no pienso quedarme encerrado en esta sala lo que nos resta, yo creo que nos organizamos bastante bien, no necesitamos cuatro días para planear un ataque, así que si me disculpa, le prometí a Pepper que la llevaría a cenar.

-Bueno, si no les molesta entonces yo tomaré los planos, organizaré el ataque de acuerdo a nuestras fortalezas.- El soldado enrollaba cuidadosamente los planos mirando a los restantes del equipo asegurando su aprobación.

-Eres buen estratega Capitán, en Asgard serías buen guerrero.- el dios del Trueno.

-La tendré lista a más tardar mañana, procuraré hacerla lo más rápido posible para que estén todos enterados.

-Gracias Steve.- Respondió Bruce poniéndose de pie.- Los veo en la cena.- y disculpándose salió del lugar rumbo al laboratorio.

Segundos más tarde Barton y Thor salieron, por el pasillo se podía oír sus discusiones sobre quien era mejor en los videojuegos. Steve y Natasha se quedaron nuevamente solos.

-Será mejor que me ponga a trabajar en la estrategia, no quiero perder mucho tiempo con los niños por la misión, nunca se sabe lo que podría pasar.

-No digas eso.- Le contestó la espía.- todo saldrá bien y podrá pasar mucho más tiempo con ellos regresando de Rusia.

Steve le sonrió, hizo que la distancia entre ellos desapareciera, tomó las manos de Natasha y la vio directo a los ojos.

-Necesito pedirte algo.- la espía estaba en silencio, tratando de recuperar el aire que había perdido ante el sorpresivo acercamiento de Steve.- No te quiero presionar y es totalmente decisión tuya, pero me gustaría que los niños supieran que soy su padre, han pasado solo unos días desde que se la verdad y no creo resistir más.

-Tienes razón.- Contestó la espía después de unos minutos meditando la solicitud de Steve.- Tienes razón, no puedo ocultárselo más a los niños, no creo ser capaz, en cuanto te parezca conveniente se lo diremos.

-Estaba pensando, quizá mañana podríamos ir a cenar después de recoger a Natalie de ballet, podemos decirlo después de la cena.

Natasha asintió.- Muy bien, mañana será, ¿Le diremos también a los demás?

Steve sonrió, sorpresivamente besó la mejilla de Natasha y salió de la sala dejándola ruborizada con una mano en el lugar en el que había depositado el beso, ese beso había sido la respuesta, silo sabían los niños ¿por qué no habría de saberlo el resto del equipo? Ya no tenía miedo, ya no tenía nada que ocultar, sintió como si el peso que había estado cargando sobre sus hombros desde el reencuentro con Steve desapareciera de golpe, era libre, libre para decir la verdad, podía por fin admitir abiertamente que amó, ama y amará a alguien y que fruto de ese amor fueron sus hijos, no se iba a negar nunca más el placer de decirlo.

Durante la cena Steve no se apareció, solo los niños preguntaron por él, eran los únicos que no sabían la razón de su ausencia.

-Está trabajando en algo muy importante.- Les contestó Natasha.- Lo verán por la mañana para ir al colegio.- La espía volvió a su taza de té después de ver como la mirada de sus hijos se tranquilizaba.

Por la mañana, un nudo comenzó a formarse en su estómago a causa de los nervios, por la mañana habrá llegado el día de por fin decirle la verdad a los niños, temía por su reacción teniendo en cuenta sobre todo que después de ese día tendrían solo tres más para estar con Steve antes de la misión, conocía a sus hijos a la perfección, sabía que después de enterarse querrían pasar las 24 hrs con él y sufrirían al tener que dejarlo ir nuevamente, esperaba solamente que todo en la misión resultara bien, después de la misión tendrían todo el tiempo del mundo para disfrutar de Steve y ella para deleitarse con la maravilla de ver a sus hijos con su padre, la imagen que más alegría le causaba.