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Capitulo 8: El primer ataque
Su vista parecía haber mejorado. Podía ver a la perfección y con más nitidez aquel cielo oscuro lleno de brillantes estrellas. Sin embargo, sintió un dolor intenso en su muñeca derecha que la hizo emitir un gemido de dolor.
Sus ojos buscaron lo que le estaba haciendo daño y lo que vio la dejó sumamente sorprendida. Era Zero. Kiryuu Zero mantenía la muñeca de Nina en su boca y al parecer el dolor de ella era causado por un par de dientes afilados. Por los bordes de la boca de Zero se desbordaban hilillos de sangre… la sangre de Nina. Zero succionaba la sangre de Nina con desesperación, hacía unos segundos antes que había tratado de controlarse pero desde hace mucho tiempo que no tomaba sangre fresca… finalmente Kiryuu Zero había caído en la tentación de aquel líquido rojo.
— ¡Kiryuu! –se escuchó una voz a lo lejos.
Nina no pudo voltear para ver de quién se trataba, la sola imagen de Zero mordiendo su muñeca como un vampiro la había dejado atontada… además, ¿Dónde estaba el anterior vampiro que la había atacado?
— ¡Kiryuu! ¿Qué demonios haces? –grito Kaname llegando hasta él. – ¡Suéltala! –El castaño tomó a Zero por el cuello del saco negro y lo jaló hacia atrás con fuerza. Un descontrolado Zero intentó zafarse del agarre de Kaname pero en ese momento el director Cross interfirió milagrosamente.
— ¡Kiryu-kun! –lo llamaba Cross intentando que el Zero normal regresara.
Nina, aturdida y sin saber qué hacer, levantó su mano y vio su muñeca ensangrentada con dos incrustaciones profundas. Miró su mano con miedo… Zero la había mordido por tercera vez.
Al principio, ella misma le había ofrecido su sangre una vez que se había cortado un dedo por accidente y la segunda había sido Zero quién la había mordido en el cuello, pero Zero siempre se mantuvo tranquilo y sumamente controlado en todo momento, de hecho apenas y había probado la sangre de Nina, pero esta vez, en aquella noche precisa, el lado vampírico de Kiryu Zero renacía en todo su esplendor. Eso era lo que asustaba a Nina en ese momento, el verdadero vampiro descontrolado que podía ser su Zero al que tanto quería.
Poco después, Cat llegó corriendo al lugar con Rángiku en mano. Con un poco de miedo, observó a su amigo y compañero Zero intentar por todos los medios morder a Cross y Kaname que lo sujetaban con fuerza ante una anonadada Nina.
— Cat-chan, ¿podrías encargarte de Nina-chan? –le preguntó Cross.
— No creo que tenga opción. –Cat se encogió de hombros y caminó hacia Nina. La joven Ouróboros observó los ojos rojos de la otra chica. Seguramente ella no sabía nada. –No puedo creer que Zero haya hecho esto. –musitó Cat ayudándola a levantarse.
— ¿Hacer qué? –inquirió Nina.
— Intercambió su sangre con la tuya y viceversa… sabes lo que eso significa, ¿no?
Entre Cross y Kaname forcejearon para llevarse a Zero de ahí antes de que alguien más los pudiera ver. Cat observó cómo su amigo se alejaba cada vez más y se perdía entre la oscuridad de la noche.
— ¿Cat? –la llamó Nina sacándola de su ensimismamiento.
— Nina, tu ya sabías que Zero era un vampiro, ¿no es así? –la miró con cierta molestia contendida.
— Yo… pues… sí. –aceptó. –Pero esto no es nada. –dijo, refiriéndose a su muñeca que tapaba con su mano buena. –Zero nunca me trato mal antes…
— Ya te había mordido. –afirmó Cat adivinando aquello sin tener que pedirle a Nina que lo confirmara. Cat volvió a mirar por donde se habían llevado a Zero. –Todo este tiempo estuviste engañándome… querido Zero. –sonrió de lado, con desilusión.
"Nunca fuiste mi amigo" pensó Cat con tristeza.
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Hinoto estaba muy molesta. El que la hicieran esperar realmente le exasperaba. Tamborileaba los dedos impacientemente sobre la mesa de madera cuando de repente escuchó un par de toquidos en el par de puertas gemelas y, luego de su aprobación, entró un hombre joven alto y musculoso, de cabello rojo y brillantes ojos carmesí; Vincent VanGardenback, el eterno fiel sirviente de Hinoto.
— Ya era hora de que llegaras. –Hinoto le dedico una mirada fría.
— Gomenasai, Hinoto-hime. El distractor ya está listo. Nina; una de las hermanas Arklay que saben el secreto de la clase nocturna en la Academia Cross ha muerto bajo mi poder, se lo aseguro.
— Bien. –dijo ella cerrando los ojos. –Es hora de enviar al primer grupo de ataque.
— Como ordene, Hinoto-hime. Coordinaré todo, con permiso. –Vincent hizo una pequeña reverencia y se retiró de la oscura habitación en donde meditaba la extraña vampira gótica.
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El director y Cat venían por un pasillo platicando los acontecimientos de hace un rato cuando de repente se toparon con la fría mirada azul de Toga Yagari.
— Hey, ¿alguna novedad? –preguntó Yagari a modo de saludo.
— ¡N-no, ninguna! –contestaron Cross y Cat al unísono, algo que a Yagari le pareció completamente extraño.
— ¿Qué se traen ustedes dos? –Yagari se cruzó de brazos y los miró con cara de "O me dicen o lo averiguaré… y no les gustara la manera en que averiguo las cosas".
— No es nada, Yagari-sensei. –contestó Cat, asegurándose de sonar convincente. Yagari le dedicó una mirada de duda.
— Se me hace tarde y tengo que darles clase a los vampiros, pero sé que se traen algo… y lo averiguaré. –les afirmo completamente convencido de que así sería, caminando hacia su destino.
Cuando se fue, Cross lanzó un sonoro suspiro de alivio.
— ¡Fiu! Estuvo cerca, ¿a que sí, Cat-chan? –rió Cross ligeramente. –Cuando Yagari se entere de lo que hizo Zero seguramente le matará.
— Pues si lo hace le haría un grandísimo favor a la comunidad humana. –dijo Cat enojada. –Esta fue la última ayuda que le di a Zero. Él ya no es parte de los caza-vampiros… al menos no en mi opinión.
— Pero… Cat-chan, él y tú son amigos…
— ¡Éramos! Él eligió el camino equivocado. A Zero le perdono que sea un vampiro, le perdono que haya tenido sus queveres con una vampira sangre pura (Yuki), hasta le perdono que esté aquí de hipócrita como prefecto y sea parte de la clase diurna… pero, ¿transformar a una humana? No, eso no se lo perdono, director Cross, eso no.
— Demo, Cat-chan… ¿no será que tú en realidad estás… herida?
— ¿Herida yo? –gritó Cat sorprendida de lo que había dicho Cross. –Por favor, director Cross, no me haga reír que tengo los labios partidos. –sonrió con sumo sarcasmo. –Yo no me siento herida de ninguna forma.
— Tú sientes algo por Kiryu-kun, ¿no es así?
—… ¡No! No es así, director Cross, ¡no es así! ¡¿Y sabe qué?! ¡He tenido suficiente por esta noche, así que lo que resta de la guardia se la dejo a usted! –grito mientras el instinto Freddy Kruger afloraba en ella y se dio la media vuelta, yéndose a grandes zancadas de allí, dejando solo a un Cross perplejo debido a su reacción.
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Fuera de la distinguida Academia Cross, un grupo de vampiros llegaron a la entrada, sigilosos, asegurándose de no hacer ningún ruido y ningún movimiento extraño que fuera a levantar sospecha. Se adentraron al colegio secretamente subiendo por la barda de lado.
— Esto acabará mal, lo presiento. –exclamó una vampira entre el grupo de neófitos.
— Vanessa, cierra el pico, ¿quieres? –le contestó otro vampiro. –Al fin nos dejaran probar sangre humana fresca, deberías estar agradecida, idiota.
— ¿Una masacre? A mí eso no me llama la atención, prefiero las pastillas. –dijo Vanessa, una chica de cabello castaño claro con fleco liso.
— ¿Las pastillas? Asco total. –le reclamó Héctor; el líder de ese grupo. –Caminen todos hacia los edificios de estudio, sorprenderemos a los sangre pura, los mataremos y ya después…
— Ya después iremos por los humanos. –terminó de decir Rosaura, la segunda a cargo.
Mientras tanto, en otro lugar, Aidoy y Ruka iban hacia el edificio de estudios. Aquella noche se les había hecho tarde. Iban discutiendo sobre quién de los dos era más íntimo de Kaname cuando de repente Ruka se detuvo en seco, mirando a lo lejos una sombra extraña que había visto.
— ¿Qué viste, Ruka? –preguntó Aidou lleno de duda.
Ruka aguzó su oído.
— No se escucha ningún corazón latiendo… -exclamó Ruka mirando la nada oscura. –Estoy segura de que vi a una persona, y si no se oyen corazones… quiere decir que fue un…
— ¿Un vampiro? –inquirió Aidou. –Ruka, investiguemos ahora mismo. Aidou aguzó el oído, pero tampoco escucho nada, tan solo el sonido del viento soplando… un segundo… el viento no sonaba igual a lo lejos… el viento se cortaba como detenido por algo… o por alguien… por personas… por un gran número de personas… -Vampiros. –exclamó Aidou. – ¿Qué hace tal cantidad de vampiros aquí? –los ojos del rubio se abrieron a su máxima expresión.
— ¿Será una rebelión o un ataque frontal? –inquirió Ruka.
— Hay que avisar, Ruka, ¡rápido!
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— Oigan, nos vieron, esos vampiros de allá nos han visto. –anunció Vanessa.
— Nadie se mueva, ocúltense en la oscuridad. –ordenó Héctor. –Un segundo… se van, los vampiros se van… aun así nos han visto. Rosaura, utiliza tu neblina y escóndenos. Atacaremos todos juntos para que haya una probabilidad de éxito.
La neblina espesa les rodeó al grupo enseguida. Corrieron en dirección de Ruka y Aidou. Al darse cuenta de que los seguían, los vampiros de clase noble caminaron a paso más veloz, y luego, tuvieron que correr abiertamente por que eran muchos vampiros para enfrentarse. Sin previo aviso, la neblina espesa alcanzó a Ruka y Aidou.
— ¡Hanabusa! ¿Dónde estás? –grito Ruka asustada.
— ¡Ruka! ¡Ruk… agh! –Héctor apareció sin previo aviso detrás de Aidou y en cuestión de microsegundos, con sus uñas largas y filosas, apretó el cuello de Aidou con fuerza.
— ¡Hanabus…! – Ruka enseguida tropezó con algo. La vampira enseguida reconoció que era el aroma de Aidou. –Hanabusa… -Ruka se quedó casi en trauma al ver que lo que ella cogía entre sus manos era la cabeza de Aidou. Con terror y sus manos temblorosas, dejó caer la cabeza decapitada de su compañero. –A-aidou… -lloró.
De repente, todo el grupo se abalanzó sobre Ruka y, con ferocidad y deseo, empezaron a morderla por todas partes mientras ella gritaba… acabándose hasta la última gota de su sangre.
Alejada de sus compañeros, la vampira de cabello castaño claro y fleco liso; Vanessa, observaba aquel homicidio con incomodidad. Prefirió voltear a ver otro lado, no soportaba escuchar los gritos de auxilio ni ver las bocas manchadas de sangre de sus compañeros y sus dos superiores.
De repente, Héctor; el líder del grupo, se separó de los demás.
— ¡Alto todos! Debemos darnos prisa antes de que el olor a sangre se disperse. Todos a trabajar, a trabajar! –empezó a patear a quién no se alejaba del cadáver seco de Ruka.
Después de aquello, empezaron a avanzar hacia el edificio de clases por detrás. Se dividieron en dos grupos enseguida, uno comandado por Héctor y el otro por Rosaura.
Héctor y su mitad subieron por las paredes con la intención de entrar por los balcones. Mientras escalaban las paredes, Héctor daba instrucciones.
— Recuerden ir por Kaname antes que nada, él es nuestra prioridad. No tengan piedad con los vampiros nobles, Hinoto-sama los considera traidores por proteger a los sangre pura. Muy bien, estén listos, atacaremos en 3… 2…1 y…
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Estudiar sobre ética en la noche era un total fastidio, más que eso, parecía que Yagari-sensei quería arrullarlos a propósito para después aventarles el borrador del pizarrón en la cara con tremenda fuerza para que se despertaran de un susto enorme.
De un momento a otro, las puertas del salón salió volando por los aires con violencia y, como demonios embravecidos, un grupo de vampiros neófitos entró a la fuerza, dando gritos de batalla.
Se apresuraron a atacar a los traidores nobles. Mientras tanto, Héctor se quedó sin pelear con nadie, buscando a Kaname con la mirada, sin embargo, no lo encontró, aquella noche al parecer no había asistido a clases para su mala suerte.
Yagari se apresuró a sacar dos revolver con balas especiales para matar vampiros y empezó a pelear contra ellos como el cazador de vampiros que era. Pero todos se movían rápido y no le daba tiempo de enfocar bien, además, podría lastimar a alguno de sus estudiantes vampiros… no era como si eso le importara, pero si lo hacía, las familias de los nobles y mucho más se le vendrían encima, así que…
— ¡Carajo! –maldijo Yagari cabreado. Dejó caer sus armas de cazador y peleó a mano limpia contra Héctor cuando lo vio muy quitado de la pena buscando a alguien. – ¿Quiénes son ustedes, maldito? ¡Dímelo! –le exigió Yagari a Héctor cuando el cazador lo tomó por el cuello y aventó contra una pared.
— Creo que sabes de antemano que no contestaré a eso, estúpido cazador. –sonrió Héctor con malicia, jadeando.
Algunos vampiros nobles estaban cayendo poco a poco… así también el grupo de Héctor.
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— Me pregunto cómo le estará yendo a Héctor. –pensó Rosaura en voz alta, esperando la señal de refuerzo. –Katia, aún no sabemos nada de ellos, sube hacia la ventana y dime qué vez.
La vampira morena enseguida obedeció. Unos segundos después se dejó caer al suelo con perfección.
— Rosaura, ¡necesitan refuerzos a la voz de YA! ¡Los están aplastando! –informó Katia.
— ¡ENTREMOS YA, YAAA! –ordenó Rosaura colérica. ¿Cómo es que no había mandado a que comprobaran la situación desde antes?
Rápidamente el segundo grupo entró por la amplia ventana para ayudar a sus compañeros vampiros. Ante los refuerzos, la sangre de los vampiros nobles comenzó a salpicar por todo el salón de clases. Era una matanza sin igual y perfecta. Nadie podría ayudarlos, después de todo, la Academia estaba lejos de la sede de cazadores, y aun así, quien podría alertar a la asociación era el director Cross… pero no había de qué preocuparse, porque él tenía su casa lejos del edificio de clases. Todo estaba muy bien pensado.
Al pasar un rato, Yagari se encontró con que tenía una herida en una costilla y estaba sangrando mucho. No quería ni imaginarse su suerte, pues, aparte de estar sangrando, estaba rodeado por una lucha entre vampiros. Superespectacular. Moriría, lo sabía bien, pero al menos moriría disfrutando de su profesión de cazador con una sonrisa abierta.
Con Yagari fuera de combate, Héctor, Rosaura y Katia; los mejores neófitos, trabajaron en equipo y barrieron con la mitad de los nobles.
Al final solo quedaban Kain Akatsuki, Seiren, Rima, Shiki y un malherido Yagari que a regañadientes, era sostenido por una seria Seiren. Y de los vampiros de Hinoto quedaban Héctor, Rosaura, Katia y Vanessa, tan solo 4 de 87 que venían en un principio. Estaban en desventaja ahora, a pesar de que habían iniciado muy bien.
—Héctor, ¿qué hacemos? –le susurro Rosaura muy cansada.
— Katia, sácanos de aquí. –ordenó Héctor.
— ¡No escaparan! –grito Kain corriendo hacia ellos.
Katia entrelazó sus manos con las de sus demás compañeros y, de repente, desaparecieron en una especie de bruma negra que se disolvió enseguida. Kain se quedó a tan solo cero coma cuarenta y siete segundos de haber podido alcanzarlos.
Todo había terminado ahora, ¿verdad?
— Lo llevaré a la enfermería, Yagari-sensei. –le dijo Seiren con su característica seriedad.
— De ninguna manera. No necesito ayuda de un asqueroso vampiro. –Quitó el brazo de Seiren y se mantuvo en pie él solo, presionando la herida de su costilla para que no saliera más sangre. –Avisen de inmediato a Cross y Kuran. –ordenó Yagari antes de perder la conciencia.
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El director Cross estaba en su oficina preparándose una taza de café para calentarse. Hacía mucho frío por la noche así que se prepararía el dichoso café y regresaría a la guardia que Cat le había asignado con cara de bruja.
Apenas iba a salir de su oficina para retomar su puesto de Prefecto temporal cuando Kain Akatsuki apareció frente a él.
— Oh, Akatsuki-kun, oyasuminasai –lo saludo sonriente.
— Director Cross, un grupo de vampiros desconocidos han atacado a la clase nocturna.
— ¡WHAT THE HELL?! –grito Cross tirando la taza de café.
— Me encargué de contarlos. Eran 87 vampiros, nos atacaron en dos grupos, cuatro de ellos lograron huir. Muchos estudiantes de la clase nocturna han muerto. Yagari-sensei está herido. –terminó de contar rápidamente.
— ¡Voy para allá! –grito Cross. –Akatsuki-kun, por favor busca a Kaname-kun enseguida, debe estar en los viejos calabozos. –musito para luego correr hacia el edificio de clases, dejando a Kain preguntándose por qué Kaname estaba en los viejos calabozos de la Academia.
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De repente despertó porque tenía demasiada sed. Por fortuna siempre tenía una botella de agua al lado de su cama, así que no batallo en tener que levantarse. Cuando terminó, observo la cama vacía de su pequeña hermana. Con fastidio, puso los ojos en blanco.
— Nina. –gruño Avril, harta de que su hermana desapareciera de la cama por arte de magia casi todos los días. –Esto es demasiado. –Avril tomo su celular y marcó a su hermana. Enseguida sonó el tonito de Mario Bross que indicaba que el celular de Nina estaba en el cuarto. Avril estuvo a punto de causarse una úlcera del coraje cuando, de repente, alguien llamó a su puerta.
— Abre, Avril. Soy yo, Cat.
— ¿Cat? –la chica se apresuró a abrir la puerta. – ¿Qué sucede, Cat?
— Avril, se trata de Nina. –musito Cat con seriedad. –Tienes que venir conmigo.
— ¿De Nina? ¿Nina está bien? –preguntó preocupada.
— Bueno… el que este bien o mal depende de tu perspectiva. Será mejor que vayamos con el director y Kaname.
Salieron del edificio de los dormitorios del sol a paso apresurado. Avril iba tras Cat que caminaba como si la estuvieran siguiendo y con su espada púrpura en la mano, como esperando algún ataque, además, por más que Avril le preguntara por el paradero de Nina, Cat siempre le respondía que hasta que llegaran no le iba a decir nada.
Al llegar a los edificios de la clase nocturna bajaron por la azotea oscura unos escalones de madera vieja hasta llegar a un pasillo de celdas negras iluminadas con antorchas de fuego en las paredes. Avril se empezó a preguntar por qué justamente tenían que ir a los dormitorios de la luna. ¿Qué estaría haciendo Nina allí?
Recorrieron el pasillo y entraron por una antigua puerta de madera. Había unas escaleras más que bajar y luego aparecieron el director y Kaname. Se detuvieron a unos pasos de ellos.
— ¿Alguien me puede explicar qué sucede? Esta por darme un infarto al corazón de tanto misterio. –dijo Avril preocupada.
— Avril-chan. Me disculpo ante ti sinceramente. – Kaname le hizo una reverencia a la joven, con expresión culpable. –Soy el causante de una desgracia para tu familia.
— Habla claro, Kaname, enserio estás asustándome. –Avril no soportaba más rodeos, quería que fuera lo que fuera se lo dijeran ya para que su alma descansara en paz.
— Nina-chan ha sido transformada en vampiro. –musitó Cross con la mirada abajo.
Avril se quedó como piedra al escuchar aquello. ¿Qué su pequeña hermana había sido convertida en vampiro? ¡En vampiro!
— Obsérvalo por ti misma. –le hablo Cat a un lado de ella. –Está en esa celda. –señaló.
Con inseguridad, Avril se aceró a la celda que le indicaron y vio a su hermana sentada en el suelo frío, cuando Nina levantó la vista hacia ella, Avril vio sus brillantes ojos rojos como la sangre.
— Gomen, Avril. –dijo Nina. –Siempre me meto en problemas y tú eres la que termina cargando con todo.
— ¿P-pero qué rayos sucedió? ¿Cómo pasó esto? –le interrogo Avril consternada.
— Salí en la noche a la cafetería. Un vampiro me atacó… estuve muerta en realidad, pero Zero me salvó, me convirtió en vampiro.
— ¡¿Y qué demonios hacías tú a esa hora en la cafetería?!
— Solo salí a comprar unas cosas… para aprovechar y ver si podía toparme con Zero-kun…
— ¡No me menciones a ese idiota! –le gritó sumamente enojada. – ¿Tú qué tienes que andar afuera comprando dulces a altas horas de la maldita noche? ¿Por qué tienes que andar tonteando con Zero todo el tiempo? ¡Mira lo que te ha pasado ahora por ser tan descuidada! ¡Y yo soy la que terminará preocupándose más por el problema que tú misma! ¡No sabes cuidarte! ¡No tienes responsabilidad de nada, Nina! ¿Qué crees que le voy a decir a papa ahora? ¡Él te dejo bajo mi cuidado!
— Pues no tienes que preocuparte tanto, hermana. Yo resolveré mi propio problema. –dijo Nina ahora de mal humor, dándole la espalda a su hermana mayor.
— ¿Sí? ¿Cómo? ¿Me lo podrías explicar? –exclamo Avril con sarcasmo.
— Bueno… -interrumpió Cat. –Ahora que te has enterado, creo que lo mejor sería que descansaras un poco, para pensar mejor en lo que van a hacer.
— No tengo que pensarlo mucho, definitivamente mataré a Kiryu Zero… ¡y después a mi tonta hermana menor! –dijo Avril alejándose de allí a grandes pasos.
— Kaname-kun, ¿podrías asegurarte de que Avril-chan llegue con bien a su dormitorio? –dijo el director. El aludido asintió levemente y se encamino hacia donde Avril se había ido. –Akatsuki-kun, sigue cuidando de Nina, por favor. Y Cat-chan, tú deberías ir a ver a Yagari, está en la enfermería. Yo haré guardia en lo que resta de la noche.
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Kaname corrió un poco para darle alcance a Avril. La joven de cabello hasta los hombros se giró para ver quién la seguía y al ver a Kaname, decidió esperarlo.
— Me parece peligroso que camines sola por la noche, así que, por favor déjame acompañarte hasta tu dormitorio. –le pidió Kaname educadamente.
Sin decir nada, Avril asintió y continuó caminando. No tenía ganas de hablar.
— De verdad me siento responsable por lo que sucedió con tu hermana. –dijo el vampiro.
— No es tu culpa. –contestó Avril desganada. –Todo es responsabilidad de Nina. Siempre es tan temeraria y testaruda… Kaname, ¿Nina perderá el control ahora que es vampira?
— Cuando un vampiro despierta por primera vez, no tiene control sobre sí mismo, su instinto nato es buscar la sangre humana, pero, ese instinto se puede controlar, sea sangre pura o no. Todo depende de la voluntad que tenga la persona. Y permíteme decirte que tu hermana tiene voluntad, porque a estas alturas ya debería estar peleando por salir de la celda y beber sangre.
— Eso me tranquiliza mucho, gracias Kaname. –Avril le sonrió de medio lado, al menos un rayo de sol aparecía en su desafortunada vida. Ahora que Kaname lo pensaba, Avril había pasado por muchas cosas. Su padre biológico había muerto, luego su madre se había casado con un extraño y había tenido que compartir a su mama con una nueva hermana, después su madre había fallecido dejándola sola, dejándola sin un familiar de sangre directo… y ahora pasaba lo de Nina. Que mala suerte tenía esa chica… pero también qué fuerte era para haber sabido sobrellevar todo eso.
— Avril, cuentas conmigo para todo lo que necesites. –Kaname le puso una mano en el hombro al decir aquello. Avril asintió ligeramente, agradecida de tener a un amigo como él en esos momentos.
— De verdad gracias, Kaname. –le sonrió.
Well, después de una eternidad he actualizado :) Mil disculpas! La uni ha sido pesada últimamente :( En recompensa hice el cap lo más largo que pude :)
El próximo cap ya esta en proceso, probablemente se llamará "Noche" :D
Que estén bien! Rápido respondo mis reviews:
LuKuran: Nee-chan! Espero que te haya gustado... perdóname por tanta matanza! sabes que lo mío es matar personajes :D jajaja Gracias por tu review anterior y por el MP! :) Tqm!
maty aritha y blukeila: Siempre regresaré! jaja tarde pero siempre regresaré con actualizaciones! jeje gracias por tu amable review! espero te haya gustado este cap! :)
Clopgame: Muchas gracias por tu comentario! Me hace feliz que te guste! :) Te prometo muchas escenas de Kaname y Avril! Promesa Otaku!
Prox actualización: Miércoles 14 del 2023... no se crean! del 2013! :) Los amo!
