Lo prometido es deuda y aquí está mi actualización :) Al terminar el cap tengo una importante aclaración del fic y una pregunta, bueno, los dejo leer.
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Capítulo 9: Noche
Corría tan rápido como sus piernas se lo permitían. Yagari-sensei estaba herido, lo habían llevado a la enfermería con urgencia. El corazón de Catherine latía desesperadamente, ella no sabía a ciencia cierta el porqué de aquella noticia la había sobresaltado tanto, pero justo en ese momento olvidó sus dudas al atravesar la puerta de la enfermería.
Enseguida se halló con algunos vampiros de la clase nocturna heridos de gravedad, como Seiren, Rima y otro que no recordaba su nombre, y en la última cama estaba un malhumorado Yagari por estar rodeado de vampiros, sentado y sin camisa mientras que dejaba a regañadientes que Shiki le vendara alrededor de la costilla lastimada. La venda tenía una ligera mancha de sangre pero al parecer el sensei estaba mucho mejor.
Cat se acercó rápidamente hacia él corriendo.
— Shiki, yo lo hago. –exclamó Cat mientras que el vampiro le dejaba la venda a ella. Enseguida ella comenzó a vendarlo. Yagari se incomodó un poco al sentir cómo la chica se acercaba mucho a él para poder darle la vuelta a la venda tras su espalda. – ¿Está bien, Yagari-sensei?
— Ah… sí. –respondió un poco nervioso. – ¿Tú dónde estabas? Se suponía que deberías haber estado vigilando. –inquirió, intentando desviar su nerviosismo.
— Gomen. Estaba encargándome de mis amigas; Avril y Nina. –musitó y al darse cuenta de lo que había dicho se tapó la boca.
— ¿Encargándote de tus amigas? ¿Pasó algo? –Yagari la miró con sospecha.
— Bueno, ya qué. Tarde o temprano vas a enterarte, ¿no? –dijo Cat, derrotada.
— ¿Enterarme de qué? Habla claro, Catherine. –le exigió, un poco molesto.
— Creo que el ataque que sufrió Nina tiene que ver con que hayan atacado a la clase nocturna.
— ¿Ataque que sufrió Nina? –Yagari entrecerró los ojos.
— Sí, una chica de la clase diurna. Ella recibió un ataque de un vampiro desconocido hace como poco. Su intención era asesinarla… como para crear una distracción.
— ¿Estás diciéndome que atacaron a una de las chicas que sabía el secreto de la clase nocturna? –Yagari no podía creerlo. Una chica muerta. Algo muy turbio había pasado en la academia Cross.
— Sí, bueno… pero ella no murió. Zero la… salvó. –Yagari la vio con confusión. –La transformó, Yagari-sensei.
— ¡¿Qué Zero hizo qué?! –gritó con fuerza, levantándose de la cama, perdiendo el control. – ¿Dónde carajos está ese chico? ¡Lo mataré ahora mismo!
— ¡Sensei! –Cat se puso frente a él y lo empujó hacia atrás, intentando detenerlo. –Debe calmarse, estamos en una situación peligrosa. –musito con voz preocupada. –Tenemos que pensar fríamente, por favor siéntese.
Respirando con desesperación y apretando los puños con fuerza, Yagari se sentó en la cama mientras sentía un profundo enojo hacia Zero. No podía creerlo de él. Yagari siempre había tenido altas expectativas de Zero… y ahora se enteraba que había mordido a una humana.
— Yagari-sensei, creo que el ataque de Nina fue para distraer a los prefectos de sus funciones como guardias de la escuela. –dijo Cat. – Alguien está contra la Academia Cross, y alguien que nos odia profundamente como para haber matado a más de la mitad de la clase nocturna.
El sensei se quedó pensando en ello. Era demasiada coincidencia que atacaran a la humana y que poco después atacaran a los vampiros estudiantes. Era dudoso, muy dudoso.
— Voy a descubrir que hay detrás de todo este ataque. –prometió Yagari.
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Luego de estar un buen rato ocupado en la enfermería, el cazador de ojos azul cobalto se dirigió hacia donde Zero estaba encarcelado. El director le había dicho dónde lo tenían.
— Ten. –Yagari arrojó una cajetilla de pastillas dentro de la celda donde Zero se encontraba sentado.
— No soy un perro. –se quejó el peli-plateado cuando la cajita asesto contra su frente.
— Pues yo creo que sí. Porque solo un perro que no tiene conciencia hace tonterías como las tuyas. –exclamó con acidez, sin ni siquiera mirarlo.
— No había otra manera de salvarla y lo sabe, Yagari-sensei. –musito Zero.
— Dejarla morir habría sido mejor opción que dejarla convertida en un monstruo chupa sangre.
Ante aquello Zero no supo qué responder y se quedó callado.
— Catherine tuvo que ir a dar el informe a la asociación. Aún no sé si les dirá sobre ti y la chica Arklay.
— ¿Usted cree que les diga?
— No lo sé. Sabes que Catherine no perdona los actos de vampirismo. Creo que ella tiene cierto interés en ti, no ha querido venir aquí para hablar contigo, ni siquiera te menciona.
"¿Por mí?" se preguntó Zero mentalmente. "Cat, espero no haberte lastimado con esto."
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Catherine Ouróboros viajaba en un auto negro, exactamente en la parte de atrás. El chofer manejaba tranquilamente por un camino medio viejo. La joven se dedicaba a ver la lluvia ligera tras el cristal de la ventana con suma concentración hasta que de repente sintió que el auto se detenía. Rápidamente preguntó al cochero qué era lo que pasaba y él le señaló a una joven de cabello castaño claro y fleco liso parada frente al auto.
La cazadora, un poco molesta de que interrumpieran su camino, bajó del auto.
— Oye, tú, ¿quieres morir joven? –le dijo a la suicida. Cat la miró más detenidamente y enseguida Rángiku salió de la mano de la cazadora, lista para atacar si era necesario.
— Gomené, mi nombre es Vanessa, del ejercito de vampiros que ayer atacó a la Academia Cross.
— ¿Y te atreves a ponerte frente a mí? –vociferó enojada.
— ¡Matte! Vine a proponerte una alianza.
— Yo no trato con vampiros. –musito con una mirada desdeñosa hacia la vampira.
— Pero quieres saber quién lidera todo ese ejército, ¿no es verdad, Catherine?
— ¿Cómo demonios sabes mi nombre? –preguntó sorprendida.
— ¿Quieres saber quién es la líder de todo esto? Su nombre es Hinoto Kohinata. –dijo Vanessa haciendo callar a Cat. –Y tiene a más de 200 vampiros bajo sus órdenes. Y yo sé cuál es su poder y todo lo relacionado con el tiempo y los sucesos de ahora y el futuro porque soy… una vidente.
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— Estás muy rebelde últimamente, Gabriel. Ni siquiera has querido salir de caza con tus hermanos. –lo reprendía Hinoto mientras mantenía los ojos cerrados. Pese a que Gabriel no decía nada, agrego — ¿No vas a decir nada?
Gabriel siguió con su mutismo, no tenía ganas de hablar. "¿Hermanos? Ellos no son mis hermanos…"
— ¡Contéstale a Hinoto-sama! –le grito Vincent, el pelirrojo.
— Vincent, no te ordene que hablaras. –Hinoto abrió sus ojos verdes y lo miro con enojo. –Prosiguiendo, Gabriel, desde que te encontraste con tu hermana has estado diferente, no… no fue tu hermana, fue la muerte de tu madre, ¿no es verdad? La reciente muerte de tu madre te ha puesto muy pensativo, Gabriel. Resuélvelo inmediatamente y prosigue con tu misión de traer a tu hermana como parte de mi ejército. Rángiku es una espada excepcional…
"Una espada que con un solo roce puede matar hasta un sangre pura" pensó Hinoto secretamente. Nadie debía saber el verdadero poder de la espada antigua.
—Puedes retirarte, Gabriel.
Vincent enseguida se colocó a un lado de su ama. Él sabía que una noble como Hinoto jamás voltearía a verlo a un simple vampiro como él… pero la esperanza no quería irse de su corazón, la esperanza de que Hinoto al menos lo notara con otros ojos, por eso siempre se quedaría junto a ella, obedeciéndola en todo.
— Vince… el primer ataque…
— Gomen, Hinoto-hime, sé que todo salió mal…
— No, Vincent, salió como esperaba. –sonrió Hinoto con sus labios pálidos como la misma nieve. –Los vampiros que se aliaron con los humanos ahora saben que tienen un enemigo. Definitivamente, lo humanos caerán como los esclavos que siempre debieron ser. Es solo un planeta, Vincent, es una guerra silenciosa entre dos especies; vampiros y humanos, y dentro del mundo de los vampiros hay otra guerra aún más silenciosa, los sangre pura contra los vampiros normales. ¿Quiénes son ellos para estructurarnos como animales?
— No son nadie, Hinoto-hime. –exclamó Vincent con su voz fría. Hinoto sonrió al escuchar lo que quería.
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— ¿Vidente?
— Sí. -dijo la vampira. -Cuando toco a una persona, puedo ver el futuro que le rodea. Pero necesariamente tengo que tocar a esa persona para poder ver si no cambia su futuro.
— ¿Y más de 200 dices? –Cat abrió grandes los ojos ante la sorpresa.
— Y van en aumento. –lamentó Vanessa. – Hinoto está convirtiendo a muchos humanos en sus súbditos. Ella misma los convierte para que no se conviertan en nivel E, para poder usarlos bien.
— ¿Ella sabe que desertaste del ejército?
— Ella no sabe nada. –negó Vanessa. –Y creo que esa es otra razón más para hacer la alianza, ¿no crees? Te podría servir como espía.
— ¿Espía? –Cat rió. – ¿Y cómo sé que no me estás mintiendo?
— Escucha, yo no pedí ser un vampiro, Hinoto me convirtió a la fuerza. Yo no quiero que haya guerras ni más muertes, solo quiero que esto acabe y vivir en paz.
Cat lo analizó por un momento y se decidió que era mejor llamar a su colega Yagari. Buscó el celular en el bolsillo del saco y le marcó a su sensei.
— Ohayo, Yagari-sensei, verá… ¿Dónde está ahora?... Entiendo, ¿cree que pueda venir por donde está el viejo parque Bettybell? Es que tengo algo importante que decirle… le juro que es importante… vale, lo espero aquí.
No faltaba mucho para llegar al parque oscuro y decadente. La lluvia se había convertido en una llovizna ligera así que la vampira y la cazadora no necesitaron de un paraguas o algún refugio.
— ¡Por aquí, sensei! –le grito Cat al ver que Yagari bajaba de un auto azul.
— Catherine, estás con una vampira. –le anunció Yagari a unos metros de llegar a ella.
— Sí, lo sé. Se llama Vanessa, dice que es miembro activo del ejercito de vampiros que ataco la Academia Cross.
— ¿Nani? ¿Eso es verdad? –Yagari volteó con la castaña y ésta asintió solemnemente. –Dime quién está detrás de todo esto. –le exigió.
— La líder de la rebelión se llama Hinoto Kohinata. –informó Cat. –Además, Vanessa quiere hacer una alianza con nosotros, está dispuesta a ser una espía con tal de que atrapemos a Hinoto.
— ¿El viejo clan de vampiros nobles Kohinata? –dijo Yagari. –Siempre supe que la única sobreviviente armaría algún jaleo. Su familia fue asesinada por sangre puras.
— Precisamente la lucha de Hinoto es para destruir las clases sociales entre los vampiros, para hacer eso es obvio que necesita eliminar a los sangre puras. –dijo Vanessa.
— Y ahora que lo sabe, ¿qué hacemos, Yagari-sensei? –inquirió Cat.
— Bueno, llevemos a esta chica a la asociación para comentar su caso y compartir toda la información.
Vanessa asintió y se adelantó al auto en donde venía Cat. La cazadora también iba a emprender el rumbo cuando de repente Yagari la detuvo del brazo.
— ¿Yagari-sensei? –ella volteo, viéndolo con confusión por lo que acababa de hacer.
— Ten más cuidado, Catherine. De un momento a otro ya te hiciste amiga de una vampira que se cruzó por tu camino.
— ¿Eh?
— No deberías exponerte tanto. –él le soltó el brazo y le revolvió el cabello con una sonrisa preocupada, luego caminó hacia su propio auto dejándola muy confundida.
"¿Qué me habrá querido decir Yagari-sensei realmente?" pensó ella mentalmente mientras se acomodaba el cabello.
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Gabriel se encontraba caminando por una calle estrecha y empedrada llena de casas semi abandonadas y de ladrillos viejos. Mientras caminaba tranquilamente, con las manos en los bolsillos pensaba en todo lo que se había desencadenado en aquel último año.
Para empezar, ya de por sí era rebelde, se volvió más cuando se convirtió en vampiro. Pero solo lo había hecho por una cosa: su madre.
Llevaba años buscando al culpable que había condenado a su madre a una muerte segura. No lo encontró hasta que decidió que si como cazador no podía dar con él, tal vez como vampiro sí.
Flash Back:
- ¿Te encuentras bien? –una joven pelirroja se acercó a él con un paraguas en medio de un tremendo aguacero.
- N-no. –tartamudeó él. Volteó a verla, tenía los ojos rojos. Era una joven vampira muy hermosa de rostro oriental. Demasiado bella considerando que era un monstruo chupa sangre.
- No debiste salir de tu casa. La noche es peligrosa.
- Debía hacerlo. Soy una carga.
- Te vez muy débil. –lo observó fríamente. –Yo podría hacerte más fuerte.
- ¿Más fuerte? –Gabriel la vio con los ojos iluminados.
- Sí. Me llamo Hinoto. –le tendió su delgada mano para ayudarlo a ponerse de pie.
Fin Flash Back.
Gabriel frunció el ceño al recordar aquello. Desde hace 3 años estaba buscando al vampiro que poco a poco le robo la vida a su madre. Tanto él como su padre y hermana llevaban buscando al culpable y ahora más después de la reciente muerte de Kekkai desde hace casi medio mes.
Después de todo, él tenía la culpa de la ruptura con su familia cuando escapó de casa. Su madre entró en una depresión profunda cuando él no cruzó palabra con ella, de repente un día se hizo amiga de un vampiro que juraba estar contra su naturaleza, un vampiro que decía querer cambiar. Kekkai le abrió las puertas de su casa aún ante las negativas y reclamos de su marido e hija. Finalmente, después de unos meses, el vampiro cayó en la tentación y mordió a la señora Ouróboros… y escapó asustado, sabiendo que se había echado como enemigo a una familia de cazadores.
Cuando Gabriel, en aquel entonces, escucho aquello, dedicó su vida a buscar venganza.
Catherine siempre le había echado la culpa de todo a Gabriel, cada que estaba solo, el joven vampiro de cabello negro recordaba las palabras de su hermana: "Eras débil, Gabriel, por eso te convertiste en vampiro, cobarde… solo haz causado sufrimiento a nuestra familia… todo es culpa tuya… el que mama haya metido a un vampiro en la familia como para sentir que tú estabas en casa… "
Miró al cielo oscuro rogando porque su tortura acabara algún día no muy lejano.
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Catherine miraba el firmamento oscuro por el ventanal grande de la asociación de cazadores. Pensaba en su madre; Kekkai Ouróboros, al igual que su hermano en algún otro punto de la ciudad, como si sus mentes se conectaran por medio del sufrimiento de la noche. Retomo su camino hacia las celdas para vampiros que había en la asociación de cazadores, en uno de los compartimentos estaba Vanessa.
— Vanessa, confirmaron la alianza. –le informó con una media sonrisa.
— ¿Enserio? ¡Genial! –se alegró la vampira.
— En un momento vendrá un compañero, te colocaremos un sello de restricción y un identificador en la piel. Luego de que te suelten, deberás regresar con Hinoto para no levantar sospechas, investiga qué está planeando y háznoslo saber.
— Entendido. –asintió enérgicamente. –Gracias, Catherine.
La pelinegra de cabello recogido solo asintió y regreso por donde vino.
— Ella no parece mala. –pensó en voz alta. – Mamá… ¿así es como tu empezaste a confiar en los vampiros? Si es así, entonces no debo seguir como voy… tengo que ser más seria con Vanessa, y con Nina también… y con Zero.
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Avril decidió no ir a clases esa mañana. Había estado pensando toda la noche en la situación de su hermana Nina.
"Tal vez lo mejor sea irnos de aquí" se dijo en su fuero interno.
Se puso unos jeans, unas botas y una blusa ligera de manga larga color azul marino, después salió de su habitación. Iría a ver a Nina un momento, quería ver qué le parecía irse de la Academia Cross que tantos problemas les había causado ya.
Mientras caminaba fuera del edificio de su dormitorio y se sentaba sobre una banquilla, era observada a lo lejos por unos ojos color caramelo. Kaname estaba apoyando la espalda contra el tronco grueso de un árbol siendo escondido por la naturaleza del lugar. Cruzado de brazos y con la mirada fija en Avril, se empezaba a preguntar desde cuándo no había pensado en Yuki. ¿Medio mes? ¿O acaso era más?
Él sabía que los problemas con la Academia Cross eran los que le tenían muy ocupado, pero así también Avril Arklay.
Últimamente salía de su dormitorio en el día para topársela por "casualidad" y también la casualidad se prestaba a que los días estuvieran nublados para que saliera sin ninguna preocupación.
Avril era amable, alegre y muy valiente al enfrentar tantas cosas a su corta edad… pero sobre todo, era una humana. Una humana completamente, y él un vampiro, un rey de los vampiros.
Kaname quería acercarse a ella en ese momento, ella estaba sola y necesitaba un apoyo con todo lo que estaba pasando con su hermana Nina…
Bien, había decidido a acercarse y dio un paso para luego detenerse por completo… Cuando estuviera frente a ella, ¿qué es lo que le diría? Nunca había sentido tanta inseguridad en su vida, Avril podría decirle de buenas a primeras que le dijera la razón de porqué la acosaba tanto, pero dudaba, tal vez Avril ya sabía que a Kaname le gustaba observarla, pero por prudencia y respeto no se lo decía.
¿De verdad Avril se daba cuenta de todo?
— Kaname. –saludó Avril con su voz amable, asustando al vampiro de inmediato al darse cuenta de que ella ahora estaba frente a él. ¿Cuándo había llegado ahí?
— Ah… esto… Hola, Avril. –dijo él intentando sonar calmado.
— ¿Qué haces aquí? ¿No deberías estar durmiendo? –sonrió.
— Se supone. –bajó la mirada. –Pero el dormitorio de la luna solo me hace recordar la muerte de mis compañeros. De Hanabusa, de Ruka…
— Entiendo. Lamento mucho sus muertes. –Avril le tomo la mano y la apretó, en señal de que lo acompañaba en su dolor. Aquel tacto provoco en Kaname una media sonrisa. –Parece que esta Academia estaba bien antes de que mi hermana y yo llegáramos. Es como si hubiésemos traído la mala suerte a este lugar. –rió levemente. Kaname la igualo.
— No, no lo creo así, Avril. –negó él.
— ¿Sabes? He pensado mucho en irme de aquí… con mi hermana, claro.
Al oír eso Kaname se tensó de inmediato.
— ¿Irte? –preguntó inmediatamente, viéndola con suma impresión. –Pero, Avril… ¿Por qué?
— ¿Por qué? –repitió la pregunta con un deje de sarcasmo. –Mira todo lo que nos ha pasado, Kaname. Creo que estoy decidida.
— De todas formas tú no puedes irte. –musitó Kaname enojado, poniéndose frente a ella, acorralándola contra el tronco del árbol.
— ¿De qué hablas? –Avril, molesta de que tomara esas acciones, intentó quitarse las manos del vampiro de los hombros a la fuerza.
— Las hermanas Arklay no pueden abandonar la Academia Cross porque saben el secreto de la clase nocturna. –le dijo Kaname con brusquedad. –Tienen que estar bajo vigilancia.
Avril no supo qué decir a eso. Era cierto, Kaname tenía razón. Pero aun así no le había gustado la manera en que se había comportado ni la forma en que se lo había dicho.
— Pues… pues yo no pedí saber ese secreto, ¡No es culpa de nosotras! –lo empujo. –Es la culpa del director y tuya que a mi hermana y a mí nos pasen estas cosas, ¡esta academia no debería existir para empezar! –grito sumamente enojada y corrió para alejarse de Kaname.
— ¡Avril! –escucho que la llamaba.
De repente choco contra alguien alto, pero no se cayó. Cuando Avril volteó para ver quién era se dio cuenta de que se trataba de Kaname.
— ¿Cómo…? –Ella iba a preguntarle que cómo había llegado tan rápido, pero fue interrumpida por la voz del vampiro. Él la sujeto de los brazos.
— Avril, lo siento, no sé qué me sucedió. No quiero que te vayas de la Academia, no quiero que te alejes de mí…
— Basta, ¡basta! Suéltame, Kaname. –forcejeó Avril. A pesar de la petición de ella, Kaname se inclinó para alcanzar a besarla. Las quejas de Avril Arklay quedaron silenciadas de inmediato por aquél beso cálido e inesperado. Duraron así por al menos un minutos cuando Kaname se separó lentamente, observando el rostro de Avril sonrojado.
Ella tenía la mirada al suelo, no podía ver a Kaname directamente, la vergüenza albergaba en ella.
— ¿Yo te gusto? –le dijo Kaname con desfachatez.
— ¡N-no! –grito con tartamudez y se fue corriendo nuevamente. Ésta vez Kaname no la siguió, solo se quedó pensando en lo que había sentido cuando la beso y en la posibilidad de que ella sintiera algo por él. Solo tenía un par de cosas seguras, 1: que no permitiría que Avril se fuera de la Academia, y 2: que todo de ella le gustaba mucho.
¿Acaso Kaname se había enamorado? ¿El recuerdo de Yuki Kuran había sido superado por Avril Arklay?
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Nina miraba a su cuidador de pelo naranja. Lo veía cabizbajo todo el tiempo, empezaba a preguntarse si tendría algún problema grave.
— ¿Te ocurre algo? –le preguntó a Kain Akatsuki.
— Guarda silencio. –ordenó sin voltearla a ver.
Ruka había muerto… Kain aún no lograba que su cabeza lo procesara del todo, así como tampoco podía aceptar aún la muerte de su primo Aidou. ¿Por qué había ocurrido todo eso en una sola noche? Kain quería estar donde sus dos personas más queridas habían ido… pero lo cierto es que también tenía un deber en aquel momento: encontrar a los responsables del ataque y vengar la muerte de su amada Ruka y de Aidou.
Unos pasos lo devolvieron a la realidad. Alguien se acercaba a la celda de Nina Arklay. Cuando la figura alta llegó hasta la luz tenue, Kain descubrió que era Zero Kiryu.
— ¿Qué haces aquí? ¿Tan rápido te soltaron? –lo molestó Kain con su rostro serio y un poco apático.
— ¿Quién es? –pregunto Nina a Kain, pero su respuesta llegó cuando vio a Zero frente a su celda. Rápidamente se levantó para acercarse lo más que pudo al peli-plata.
— ¡Zero-kun! –sonrió Nina ampliamente, feliz de verlo. Zero se había dado cuenta de que ella siempre se ponía feliz con su sola presencia, a pesar de que la tratara con indiferencia. ¿Por qué la chica seguía siendo tan amable con él?
— Gomen. –pronunció Zero. –No debí hacerte eso.
— Pero, Zero-kun, ¡me salvaste!
— No. Solo te traje problemas con lo que hice. Lo lamento.
Nina aminoró gradualmente su sonrisa al ver que los ojos violetas de él no volteaban a verla.
— Yo iré a dar una vuelta para que hablen. –dijo Kain, yéndose de allí, no quería ser parte de sus líos de faldas.
— Creí que lo habías hecho porque te importaba. –murmuró Nina con desilusión. –Sé sincero, dime por qué lo hiciste. ¿Por lastima?
— No, jamás por eso. –negó. –Realmente no lo sé exactamente, puede que solo haya sido un impulso por salvarte. O tal vez no quería estar yo solo...
— Demo, Zero-kun, nunca has estado solo. –exclamó Nina. –El director es como un padre para ti, Yagari-sensei también… y aunque no me agrade mucho, Cat también ha estado contigo. Además, tienes también a Avril y a mí.
— Bueno, será mejor que no cuentes más a Avril y Cat, creo que ahora me odian. Y de todas formas… nada cambiará nunca, no tengo a nadie que llene el vacío que he tenido desde que mis padres murieron… la herida jamás se irá.
— Yo daré todo por hacerte feliz, Zero-kun.
— No tengo a nadie que llene el vacío, ¿no lo entiendes, Nina? A nadie.
La pequeña sonrisa que aún anidaba en Nina se rompió en mil pedazos. Zero no la quería ni un poco, no la apreciaba…
— Zero-kun, sé que no lleno tu vacío... demo, ¡yo te quiero! Y si un día me aceptas… te estaré esperando. Yo sé que no puedes modificar el corazón a tu voluntad, por eso esperaré, porque tengo esperanza, Zero-kun.
Los ojos malva de él la miraron con sorpresa, aún después de todo ella no se rendiría. Quería sentir lo mismo que esa chica, quería corresponderle y olvidarse de todo, ser feliz con ella, pero como la misma Nina había dicho; no puedes modificar el corazón a tu voluntad simplemente por que sí.
— No quisiera decepcionarte, Nina. Ojala pudiera hacer algo por ti.
— ¡Puedes hacerlo! –sonrió ella, recuperando su alegría. –Llámame Nina-chan desde ahora.
— ¿Eh? ¿Solo eso?
— Sí, con solo eso me harás muy feliz, Zero-kun.
El peli-plata sonrió de medio lado.
— Como quieras… Nina-chan.
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Una chica de cabello castaño oscuro regresaba al interior de su dormitorio sumamente enojada consigo misma y con las mejillas sonrojadas.
— ¡Estúpido Kaname! ¡Estúpido beso! ¡Estúpidas circunstancias!
Cuando llegó a su habitación cerró la puerta tan fuerte que cualquiera podría jurar que se había escuchado una explosión. ¿Por qué se había quedado con mutismo parcial cuando estuvo frente a Kaname?
— ¡Se merecía una cachetada bien fuerte! ¡Atrevido! –mascullaba entre dientes mientras marcaba en el celular a Cat.
— ¡Oooohayo, Avril! Voy saliendo de la asociación de cazadores, ¿qué puedo hacer por ti? –contestó Cat del otro lado.
— ¿Y ahora tú porqué tan contenta?
— Sucede que Yagari-sensei me invito un desayuno con mucha mucha azúcar… oye, ¿no es hora de clase? ¡Dioses! ¡Te saltaste las clases, rebelde! –rió Cat.
— Sí… bueno. ¿No deberías estar también en clase?
— Tengo otros deberes, no olvides que también soy cazadoraaa!
— Deja de hablar de esa forma, me asustas.
— Vale, vale. Entonces, ¿para qué me necesitas?
— Solo quería platicar con alguien normal…
— ¡Jajaja! Pues entonces te equivocaste de número Avril.
— ¡Catherine!
— Ya, ya, era broma. Dime qué pasó.
— Cat… estoy confundida. Tú dices que Kaname no es un tipo de confiar y yo siempre te decía que estabas equivocada… demo, él me… este… Ok, lo diré rápido, ¡él me beso!
— ¡¿WTF?! Estúpidos vampiros, ¿creen que pueden hacer lo que les plazca con las vidas humanas? –gruño Cat cambiando de estado de ánimo demasiado rápido, algo que preocupo severamente a Avril. –En cuanto llegue a la Academia… y… tare con mis pr… manos… Av… es… ldito Kanam…
De repente empezó a haber interferencia.
— ¿Cat? –Avril se asomó por la ventana. Una tormenta eléctrica se aproximaba. –Estoy harta de la temporada de lluvias. –exclamó Avril con pesadez, colgando el celular. Solo esperaba que Cat no fuera tan extremista e hiciera algo con Kaname.
Avril volvió a recordar ese beso… Kaname le gustaba, pero él vivía bajo el recuerdo de Yuki Kuran, ella no era nada a comparación de aquella chica, ella solo era una humana. Eso la desanimó un poco.
— Si tan solo fuera vampira… -pensó Avril. – ¡Ay, pero qué estoy diciendo! ¡Soy una ocurrente! –negó con la cabeza y mejor se puso a terminar su libro, intentando sacar a Kaname de su mente.
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La noche había caído nuevamente. No habría clase nocturna, estaba suspendida. Yagari debía estar en reposo debido a su herida de la costilla, además de que en la noche era cuando más tenían que tomar precauciones.
Los prefectos normalmente hacían guardia juntos o se separaban planeando juntos dividiéndose la Academia, pero esa noche Cat no buscó a Zero, ni siquiera sabía si ya lo habían dejado salir y no le interesaba. Estaba muy enojada con él por lo que había hecho.
De todas formas, Yagari la había convencido de que no dijera nada de Zero y Nina ante la asociación, le prometía que él mismo castigaría a Zero.
— Estúpido poder de convencimiento. –se quejó Cat recordando que la había sobornado con un desayuno grande.
Tenía entendido que Kaname junto a Kain estaban ayudando a la guardia aquella noche. Por el bien de su cara, más le valía a Kaname no encontrarse con la prefecta Ouróboros, ya que ésta tenía ganas de propinarle una buena golpiza por, según ella, haber mancillado la inocencia de su amiga Avril al besarla.
De repente, al cruzar una esquina, choco contra alguien.
— Gomen. –escucho la voz de Zero. – Cat. –la llamó él, sorprendiéndose de la presencia de su compañera. – Sé que estas furiosa, demo… -intentaba explicarle.
Ella le dirigió una mirada gélida, con indiferencia quitó su mirada de Zero y pasó de él, ignorándolo olímplicamente.
— Ah, ¿ahora es la ley del hielo? –repuso él con seriedad y la siguió. Cat continuó con su mutismo a pesar de todo. –Cat, Yagari-sensei dijo que no me denunciaste a la asociación de cazadores, ontoni arigato. –volteó a verla pero Cat siguió ignorándolo. – Cathy… -exclamó él para molestarla, pues sabía que odiaba que le dijeran así, y luego le tomo la mano y la estiró para detenerla.
— ¡Don't touch me! –gritó ella con fuerza, zafándose de él. Zero se quedó sorprendido ante su violenta reacción. –No me vuelvas a tocar, vampiro. –le amenazó con el ceño fruncido y sin una pizca de amabilidad. –Tú y yo no somos amigos, así que no me hables más que para el trabajo, ¿se entiende?
Cat se volvió rápidamente y continuó su camino, dejando a Zero solo.
De repente, Zero empezó a sentir un frío glacial en su corazón… observó cómo Catherine se perdía entre la oscuridad. Le había dolido que ella le dijera eso, quería que todo con ella volviera a estar bien… pero, ¿por qué? ¿Por qué le había afectado tanto que Cat se alejara de él?
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Kaname se encontraba haciendo la guardia de noche con Cat, pero se habían separado para poder abarcar más áreas. De repente el castaño pasó por el lugar donde había besado a Avril e instintivamente sonrió al recordar la escena. La castaña de cabello corto no dejaba su mente en paz.
El corazón ya no le dolía como antes, no se sentía desanimado ni con las ideas suicidas que antes había tenido, había encontrado un puerto seguro en dónde estar, una luz que iluminaría su oscuro camino... solo había un problema, ella era una humana y él un vampiro sangre pura. Por supuesto que eso a Kaname no le importaba.
— Avril... -suspiró el rey de los vampiros.
Según yo este capítulo está largo, ¿es verdad? :)
Y bueno, respecto a la aclaración importante, es esta: Pues resulta que ayer estaba viendo el anime de VK para recordar algunos detalles de la serie y me di cuenta que solo los vampiros sangre pura pueden convertir a otros en vampiros, pero los demás vampiros no, osea que Zero no pudo haber convertido a Nina! D: Y dije: nah, es fanfiction y todo lo puede XP así que en este fanfic cualquier vampiro puede convertir a un humano en vampiro, fin. :)
La pregunta es esta: ¿Con quién quieren que se quede Zero?
a) Nina Arklay: De estatura pequeña. Su piel es apiñonada y su cabello es liso y le llega a los hombros. Es la hermana menor de Avril y era una humana, hasta que fue convertida en vampiro.
b) Catherine "Cat" Ouróboros: De estatura promedio. Su piel es blanca, su cabello es negro semi-ondulado y siempre lo lleva recogido. Ella es cazadora de vampiros y prefecta de la Academia Cross.
...
Gracias por los favs y follows :) Y ahora los reviews X3
LuKuran: Gracias por dejar tu amable review! Que bueno que te gusto el cap anterior :) Una se esfuerza en que quede bien jajaja Haber qué te pareció éste cap :)
alejandra li: Hola! Bienvenida al fanfic :) Gracias por tomarte el tiempo de dejar un review :) Lo siento por lo de Aidou :( jeje
Es todo, cuídense y nos vemos pronto! Voten por Nina o Cat, ok? :)
