Pido sinceramente disculpas por el tiempo en que me tarde en subir este capítulo, se que no soy constante, se que es algo que les molesta y créanme cuando les digo que a mi también, me gustaría dedicar todas mis horas a escribir esta historia. Han pasado dos años desde que la comencé y me enoja no ser capaz de haberla terminado en todo este tiempo, sin embargo, y como lo he dicho con anterioridad, tengo otras actividades que realizar y que desafortunadamente toman gran parte de mi tiempo lo quiera o no, no puedo desatender estas ya que la mayoría tienen que ver con mis estudios, mis responsabilidades han crecido desde que la comencé, esa es la razón por la cuál no actualizo con la regularidad que lo hacía en un principio. Ya he salido de vacaciones y por fortuna tengo hasta agosto para el regreso a clases, así que espero en este tiempo dar por terminada la historia, es un proyecto que comencé, y como otros muchos en mi vida no dejaré hasta que este terminado, no me gusta dejar las cosas inconclusas y espero que, el tiempo que me tomo siempre en actualizar no las haga pensar eso, tampoco me gusta mal hacer las cosas, se que en muchos de mis capítulos hay faltas de ortografía y puntuación, algunas veces pueden ser algo confusos, son cosas que siempre noto una vez que he subido el capítulo, pero fuera de eso me gusta que tengan calidad y no sea un relato mal hecho. Nunca espere que llegara a gustar tanto una historia hecha por mí, me hace sumamente feliz leer los reviews, incluso aquellos en los que se quejan por mi falta de constancia, el principal motivo por el que la continué después del primer capítulo fue por el grado de aceptación que tuvo, así que espero que el hecho de que me tarde no sea motivo para que dejen de leerla. Les agradezco el tiempo que se toman para leer lo que escribo y por los review que dejan. Si puedo subiré el capítulo siguiente antes de que termine esta semana, a mas tardar a principios de la próxima. Sin más que decirles, espero que disfruten el capítulo y nuevamente me disculpo por el largo tiempo que me tardo en actualizar.

El abrazo familiar fue interrumpido por el llamado de atención proveniente del estómago de los niños. Natasha fue la primera en ponerse de pie encaminándose a la cocina mientras se limpiaba las lágrimas.

-Los platos están…

-Recuerdo donde están los platos Steve.- Le cortó la espía con una sonrisa.- Niños vayan a lavarse las manos.

-Papá.- Llamó James a Steve quien estaba atento viendo como Natasha preparaba todo para la cena.

-Dime campeón.

-¿Nos llevas a lavarnos las manos?

-Oh, claro, si, si vamos.

Para cuando regresaron la mesa ya estaba puesta con Natasha esperándolos sentada. Fue una cena tranquila, los niños trataban de contarle a Steve todo lo posible sobre su vida antes de conocerlos, el soldado los escuchaba atento, el saber que no había estado presente en tantas cosas lo entristecía y aun así sonreía ante los relatos, por fin sus hijos conocían la verdad, el hecho de ser llamado papá lo hacía el hombre más feliz de la Tierra.

-Natalie, termina tus verduras, no creas que no me he dado cuenta como las vas dejando de lado.

-Pero mami…

-Hazle caso a tu madre Natalie, es importante que comas todas tus verduras.- La interrumpió Steve.

La niña bajó la mirada, concentrándose nuevamente en su plato, metiéndose un trozo de brócoli a la boca. Terminando de cenar los niños se sentador en el sofá esperando a que Natasha terminara de levantar la mesa.

-¿Yo lavo tu secas?- Le ofreció Natasha a Steve mientras dejaba el último plato en el fregadero.

-Me parece justo.- Le contestó el soldado.

Con el último plato puesto en su lugar la pareja salió de la cocina, los niños se encontraban dormidos en el sofá. Con cuidado de no despertarlos, Steve se hizo de los hermanos en brazos, ya en el auto los acomodó con cuidado en el asiento trasero, ajustándoles los cinturones de seguridad.

-¿Nat?- El silencio que había reinado en el camino de regreso fue roto por Steve mientras esperaban el cambio a luz verde.

-¿si?

-¿Cómo crees que reaccionen los demás cuando les digamos que los niños son mis hijos?

La espía dejó de mirar por la ventanilla, sus ojos se encontraron con los de Steve, le sonrió ligeramente.

-Creo que de alguna manera sospechan que tuvimos algo, no sé si alguien relacione eso con los niños, supongo que lo averiguaremos en unos minutos, aunque estoy segura de saber cómo va a reaccionar Clint.

-¿Por qué es tu mejor amigo?

-No, porque él ya lo sabe.

-¿Desde hace cuánto?

-El día que nos reencontramos, era de lo que hablábamos justo cuando llegaste.

Steve no respondió más, solamente asintió dirigiendo su mirada nuevamente al frente, concentrado en el camino, no volvió a hablar hasta la siguiente luz roja.

-¿Nat?

La espía se giró nuevamente hacia Steve, encontrándose con sus ojos mirándola fijamente.

-Dime.

-Aún me debes una respuesta, a la pregunta que te hice en la mañana.

-Lo sé.- le contestó la espía sonriéndole para después volver la vista a las luces de tráfico.

No volvieron a hablar hasta que se encontraron en el piso de Natasha.

-¿Crees que debemos despertarlos?- Preguntó Steve mientras dejaba a los niños con suavidad en la cama.

-Quizá después de que regresemos de hablar con los demás, tienen que bañarse, si no lo hacen ahora no querrán hacerlo en la mañana.

-¿Jarvis?- Llamó Steve al mayordomo electrónico.

-Capitán Rogers, ¿en qué puedo servirle?

-Convoca a todo el equipo a una reunión por favor, diles que nos encontraremos en la sala de conferencias en 5 minutos, y pon al General Fury en video llamada por favor.

-En seguida Capitán.

-Ya no podemos retractarnos.- Comentó Natasha al ver como Steve se frotaba las manos nervioso.- Será mejor que vayamos a esperarlos.

Cinco minutos más tarde el equipo se encontraba sentado en la sala de conferencias esperando solamente la llegada de Tony.

-Perdonen la demora.- Se disculpó el magnate mientras entraba al lugar y tomaba asiento junto a Bruce.- Y bien ¿cuál es el motivo de la reunión? Espero que no sea discutir la misión porque creo que ya tenemos todo listo.

-No, no es eso.- Le contestó el rubio.- El motivo de la reunión es un anuncio que Natasha y yo tenemos que darles.

-¡No me digan que están saliendo!- Lo interrumpió Tony.

Steve y Natasha voltearon a verse durante unos segundos, ¿saliendo?, pensar tanto en cómo decirle a los niños y al equipo no dejó que aclararan el estado de su relación, esa mañana se habían comportado como lo hacían hace años cuando salían, pero no había aclarado nada realmente.

No. Sí. Contestaron al mismo tiempo la espía y el soldado, provocando que una mirada de confusión se dibujara en el rostro de todos los presentes, incluido Fury, cuyo holograma se proyectaba ocupando uno de los lugares de la mesa.

-Es algo complicado en realidad.- Contesto por fin Steve, prometiéndose aclarar más tarde su relación con Natasha.- lo que queríamos decirles es que, James y Natalie son mis hijos.

Toda la sala quedó en silencio tras el anuncio del soldado, Clint dejó de tamborilear los dedos sobre la mesa sorprendido de que por fin dieran la noticia. Bruce pensaba en silencio todas las señales que en el pasado podrían haber indicado alguna relación entre Steve y Natasha y comparaba los rasgos físicos del soldado con los de los niños, Thor miraba con una sonrisa a sus compañeros parados frente a él, satisfecho de saber que no se equivocaba en cuanto al interés amoroso que veía entre ambos. Tony, cambiada la mirada de Steve a Natasha sorprendido por la noticia.

-Cap, ¿¡No eres virgen desde hace años?!- Dijo por fin Tony rompiendo el silencio que había reinado en la sala por varios minutos.

-No me sorprende que fuera lo primero en salir de tu boca Stark.- Le contestó Natasha.

Tony se encogió de hombros.- Pues, para tener a esos pequeños milagros uno más grande tendría que haber sucedido, aunque no me sorprende tanto como el hecho que tú hayas estrenado a Capsicle arañita.

Steve fulminó con la mirada a Tony, quien volvió a encogerse de hombros al notar la mirada del soldado.

-Solo decía.- Fue lo único que dijo.

-Me alegro mucho por ustedes.- Comentó Bruce.- los niños son afortunados de tenerlos como padres.

-Y ustedes son afortunados de tener a los pequeños Rogers como frutos de su amor.- Completó Thor provocando el sonrojo de sus dos compañeros.

-Lo único que yo diré.- Dijo por fin Clint cruzando sus brazos detrás del cuello.- Es que me alegro ya no ser el único que sabía de la situación ¡la presión era mucha!

-¿¡Legolas lo sabía!?- Preguntó Tony claramente ofendido.

-Claro que lo sabía, Natasha es mi mejor amiga, además era un poco obvio ¿no creen?

Bruce y Thor asintieron después de unos segundos de pensarlo, Tony frunció el cejo, aun ofendido por no saberlo antes.

-General Fury, ¿no tiene nada que comentar?- Dijo Natasha, después de todo, la respuesta de Fury era la que más le preocupaba.

-Solo espero que esta situación no afecte de alguna manera la misión.- Contestó el director de S.H.I.E.L.D.- y personalmente los felicito.

-Gracias General.- Contestó Steve.

-Bueno, ¿alguna otra sorpresa que quieran darnos?- Preguntó Tony, todos negaron con la cabeza.

-Creo que podemos dar por terminada la reunión, muchas gracias por asistir.- Dijo el soldado.

-Muy bien, nos vemos el lunes Vengadores, espero que la misión sea un éxito.

-Todo está en orden Fury, relájate.- Le contesto Tony.

Fury se despidió del equipo y su holograma desapareció dejando el lugar aparentemente ocupado, vacío. Uno a uno los Vengadores fueron dejando el lugar. Hasta que finalmente quedaron Steve y Natasha nuevamente solos.

-Tenemos que ir a bañar a los niños, y ponerlos a dormir nuevamente antes de que se haga más tarde.- Dijo Natasha.

El soldado asintió. De vuelta en la suite de la pelirroja y después de varias quejas, los niños se encontraban ya bañados y nuevamente en cama.

-¿Papá?- Preguntó Natalie, cuya cabeza estaba siendo acariciada por su madre a fin de hacerla dormir nuevamente.

-Dime pequeña.

-¿Te quedas a dormir otra vez?

Steve se giró a Natasha buscando su respuesta aprobatoria. La espía le sonrió asintiendo para gusto del soldado y sus hijos.

-Claro preciosa.- Le respondió Steve a su hija.- Solo iré a recoger algunas cosas a mi cuarto ¿está bien? Pero duerme ya.

La niña le respondió afirmativamente para después cerrar los ojos. Minutos después los pechos de los niños subían y bajaban en suaves respiraciones como señal de estar finalmente dormidos.

-Después de que nacieron, solía quedarme noches enteras en vela viendo como dormían, atenta a que sus pechos no dejaran de subir y bajar, tenía miedo que dejaran de respirar, tenía miedo que no fueran reales y me despertara de repente sola víctima de un sueño.- Comentó la pelirroja, después de varios minutos en los que tanto ella como Steve no habían hecho otra cosa más que ver a sus hijos dormir.

Steve le sonrió.

-Es lo mismo que he estado pensando toda esta semana, que todo esto es un sueño, que el algún momento me despertare solo para darme cuenta de eso.

Natasha se estiró sobre sus hijos para tomar la mano del soldado y darle un apretón suave.

-No es un sueño, en verdad eres papá.

-¿Nat?

-¿Sí?

-¿Me acompañas a recoger algunas cosas de mi habitación?

-Claro.

La pelirroja depositó un beso en la frente de sus hijos y salió del lugar siguiendo el soldado camino a su piso. La suite del rubio estaba impecablemente ordenada, Steve guio a Natasha por el pasillo hasta su habitación, donde la espía tomó asiento en la orilla de la cama mientras el soldado se movía en silencio abriendo y cerrando cajones, sacando sus pantalones de pijama, la ropa para hacer ejercicio y la que usaría al día siguiente. Teniendo todo lo que necesitaba se sentó al lado de la espía, estuvieron así largo rato, viendo como la luz de la luna se filtraba por las cortinas.

-¿Nat?

Le espía soltó una risilla, se le había hecho costumbre a Steve comenzar así sus preguntas.

-Dime.

-No has contestado mi pregunta de la mañana.

-¿Qué pregunta?- Le contestó la espía a modo de juego.

-Ese soldado, el que te robaba el aliento hace años.- Comenzó el soldado repitiendo las palabras de Natasha.- ¿Aún tiene ese efecto sobre ti?

Natasha le sonrió tímidamente, llevó con cuidado su mano derecha a la mejilla del rubio sentado junto a ella acariciándola con delicadeza con su dedo pulgar.

-Sí, si aún tiene ese efecto sobre mí.- Le contestó finalmente.- Ese soldado es la única otra persona en el Universo al que amo tanto como a mis hijos.

Steve le sonrió y acortó la distancia existente entre ellos, uniendo sus labios en un beso. La mano desocupada de Natasha y la que tenía en la mejilla del soldado se entrelazaron detrás del cuello de este, mientras que una mano del soldado descansaba con cuidado en la cintura de la pelirroja y la otra acariciaba su espalda. Steve rompió el beso lentamente, tomó la cara de Natasha entre sus manos, mirándola fijamente a los ojos.

-¿Esto significa que estamos juntos?

Natasha le sonrió, no hubo necesidad de responder, volvió a unir sus labios en un beso. Poco a poco se fueron recostando en la cama del soldado. Steve sonrió sobre sus labios. Fue Natasha la que rompió el beso esta vez por necesidad de aire. Steve la abrazó y la pelirroja apoyó la cabeza en el pecho del soldado. Estando así se sentía como si los 6 años que estuvieron separados no existieran, como si nada hubiera cambiado y todo siguiera igual.

-¿Nat?

Steve llamó a la pelirroja, cuyos párpados comenzaban ya a cerrarse víctima del cansancio.

-Hm.

-Nat, tenemos que regresar con los niños, nos hemos tardado ya.

La espía se abrazó con más fuerza al soldado, negando con la cabeza.

-Nat.

-No, aún no, quedemos un rato más así, ¿sabes cuándo podremos estas nuevamente así de solos?- Le cuestionó la espía alzando levemente la cabeza, lo suficiente para ver a Steve a los ojos, el soldado negó.- ¡Nunca! O al menos no por un largo rato, hasta que se le pase a los niños la emoción de tenerte por fin con ellos.

-Cuando regresemos de la misión, y vivamos juntos, estoy seguro que tendremos mucho tiempo para nosotros solos.

-¿Viviremos juntos?

-Bueno, si quieres claro.

La pelirroja sonrió.- Nada me haría más feliz.

La dudas que había tenido en el pasado, su miedo a estar con alguien, el miedo que la había llevado a tomar la decisión de dejar a Steve había desaparecido. El rubio acortó nuevamente la distancia que los separaba con un beso.

-Espera.- Dijo el soldado separándose de Natasha, la espía bufó en queja por el beso nuevamente interrumpido, el rubio se rio con suavidad.- No te enojes, es solo que esto me recordó que tengo algo para ti.

-¿Qué?

-Ya verás, espera aquí.

Steve se puso de pie, caminó hasta la mesa de noche junto a su cama y abrió el cajón superior tomando un pequeño objeto de él. Natasha se sentó en el centro de la cama, cruzando las piernas sobre ella. A su regreso Steve le entregó una cajita de terciopelo negro.

-Ábrela.- Le dijo el rubio sentándose frente a ella.

Natasha abrió con cuidado la cajita. Un diamante cuadrado montado sobre una argolla de oro blanco brillaba en el centro de la caja. Natasha se quedó sin palabras, alzó la mirada hacia el soldado sentado frente a ella.

-No te quiero presionar, esperare hasta que estés lista, solo quería que supieras que ese anillo te estará esperando hasta el momento en que tu decidas.

-¿Desde hace cuánto lo tienes?- Preguntó la espía sorprendida, aun sin saber cómo reaccionar ante lo que tenía en las manos.

-6 años, lo había comprado unas semanas antes de que termináramos, lo vi en la joyería y supe en ese momento que ese era el anillo perfecto, y que se vería aún mejor en tu mano, te iba a pedir que te casaras conmigo ese fin de semana, pero bueno, después pasó, pues ya sabes.

Steve esperó en silencio el momento en que la pelirroja estallara y comenzara a decirle cuanto se estaba apresurando, apenas hace unos momentos le había pedido que vivieran juntos y ahora le entregaba un anillo de compromiso. Natasha se llevó las manos a la boca, las lágrimas comenzaban a inundar sus ojos.

-Sí.- Dijo por fin entre sollozos.- Sí me quiero casar contigo Steve.

El soldado parpadeo atónito ante la respuesta de la pelirroja. Torpemente sacó el anillo de la cajita y lo colocó en el dedo del corazón de la espía, quién se lanzó enseguida a sus brazos enterrando su rostro en el hueco del cuello del rubio, este acariciaba su cabeza mientras depositaba pequeños besos en sus hombros.