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Capítulo 10: Corazón activo
Sakurata Vanessa iba de camino a la vieja mansión Kohinata.
"¡Yosh! Ahora estoy ayudando a la asociación de cazadores, debo esforzarme en darles información sobre las visiones que tenga de Hinoto-san… demo, no puedo evitar tener un poco de miedo, ser espía es algo peligroso." Pensaba ella un poco preocupada.
Cuando abrió la puerta de la mansión soltó un gritito de susto al ver a Hinoto frente a ella, quién, al verla sobresaltada por su presencia, Hinoto levantó una ceja, dudando de ella.
— ¿Dónde estabas, Sakurata? No he ordenado que salgas. –musito la china.
— Gomen… etto… - "Vamos, ¡no te pongas en evidencia!" pensaba en su fuero interno, intentando calmarse. Enseguida se aclaró la garganta. –Gomen, Hinoto-sama, salí a pasear un momento, me sentía muy encerrada. –dijo nuevamente, esta vez con voz clara y firme.
— Oh, bueno… no vuelvas a salir sin mi autorización. Es peligroso que andes por allí afuera cuando la asociación de cazadores busca vampiros sospechosos que hayan participado en el ataque a la academia Cross. Es peligroso salir ahora, Sakurata, así que no lo hagas, no me gustaría perderte. –musito Hinoto con seriedad y un trasfondo de preocupación. Después, Hinoto prosiguió a salir por la puerta. –Estaré en el portal, no tardo en regresar. –le aviso a Vanessa y ésta asintió un poco trabada.
Las palabras de Hinoto resonaron en la cabeza de Vanessa. "Es peligroso salir ahora, Sakurata, así que no lo hagas, no me gustaría perderte."
¿Hinoto se preocupaba por los vampiros que le servían?
— Sakurata. –la sobresaltó la voz glacial y gruesa de Vincent; el alto pelirrojo de cabello crispado.
— ¿S-sí, Vincent-san?
— ¿Hinoto salió?
— Hai-Hai. Ella dijo que estaría en el portal de la mansión, que no tardaba en entrar.
Vincent se encogió de hombros a modo de respuesta y se dio media vuelta para irse.
— Vincent-san… -lo detuvo Vanessa y él volteó. – Hinoto-sama me ha dicho que… ella me dijo: Es peligroso salir ahora, que no saliera, que no le gustaría perderme.
— Sé lo que todo el mundo piensa de ella… de Hinoto. –declaró Vincent con aire ausente. – Que a ella no le importa nada con tal de acabar con los sangre-puras. Pero… pienso que ella encontró algo más en el momento de ejecutar su venganza. Encontró compañía, Saku. Encontró a Rosaura, Héctor, Miguel, Gabriel, Franco y a ti, Sakurata. –sonrió casi imperceptiblemente. –Ella está dudando… puedo sentirlo.
— ¿Crees que ella, por alguna razón, pueda renunciar a su venganza?
— No lo sé, tú eres la vidente. –respondió Vincent para después seguir su camino, dejando a una pensativa Vanessa.
Enseguida escuchó que la puerta se abría y vio que era Hinoto. La vampiresa de pelirrojo cabello liso y vestiduras negras y rudas pasó por un lado de ella y accidentalmente le rozó la mano.
Aquel pequeño y accidental contacto detonó en Vanessa una visión.
En su mente vio pequeños flashes uno tras otros, con imágenes desoladoras y sangrientas: cuerpos destrozados por doquier, lluvia fría que caía en la noche y una oscuridad eterna. Vio a Hinoto parada sobre una pila de cadáveres.
Esa visión la asustó demasiado, ¿qué significaba? Era obvio que Hinoto no iba a detener su venganza, pero aun así, ¿por qué visionó eso? ¿Acaso era que la asociación de cazadores no iba a poder con ella?
Aun así, no podía asegurar nada, el futuro era incierto y cambiante.
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Catherine Ouróboros se definía por ser una chica divertida, sarcástica, pero sobre todo por no ser una persona que demostrara afecto. Su amiga Avril lo sabía bien, así que cuando la vio más seria de lo normal en clase, supo enseguida que algo le pasaba.
Cuando el timbre de salida al receso sonó, Avril esperó a que Cat se moviera, pero ésta se mantuvo en su lugar, con el rostro distraído, seguramente muy pérdida en sus pensamientos. Avril notó que Zero se acercaba a donde ellas estaban.
— Será mejor que no te acerques más de lo necesario, Kiryu. –lo amenazó Avril. –No te aseguro que tu cara salga bien librada de mis filosas uñas… te desprecio por lo que le hiciste a mi hermana. –musito mirándolo con los ojos entornados con coraje.
— ¿Hubieras preferido verla muerta, Arklay? –inquirió Zero, llamándola por su apellido.
— No, no quería verla muerta… pero tampoco quería verla convertida en una vampiro. Si antes hubiera sabido que tú eras uno de ellos, jamás hubiera permitido que Nina se acercara a ti, que se ilusionara contigo. ¡Mentiroso! ¿Por qué tienes que estar en la clase diurna? ¡No te corresponde!
— Arklay, tú no sabes nada de mí… así que no hagas prejuicios por ti misma. –objetó Zero fríamente.
— Y no me interesa saber nada de ti… lo único que me interesa es mi hermana menor que se enredó con un tarado que la convirtió en vampiro. –dijo, enojada.
— También deberías estar reclamándole a tu amiguita Cat, ella también sabía todo. –refutó Zero, cruzado de brazos.
La mirada colérica de Avril pasó a Cat, quién seguía sentada en su sitio, cabizbaja.
— ¿Cat? –Avril cambió su mirada de furia total a una de preocupación. De repente, Cat estaba más pálida que el papel. – ¿Estás bien?
— Vaya, muy conveniente hacerse la enferma… -decía Zero.
— ¡Cierra el pico, Kiryu! –le gruño Avril, acercándose más a su amiga. – ¿Cat?
—… no me siento bien. –respondió Cat con suma debilidad en su voz y con los ojos medio cerrados. –Tengo frío… -La prefecta intentó levantarse y cuando lo hizo se fue de lado hasta caer al suelo sin que Avril pudiera reaccionar para intervenir.
Enseguida tanto Avril como Zero corrieron hacia la desmayada.
— Está muy pálida. –acoto Zero.
— ¿Enserio? No me había dado cuenta. –exclamó Avril con sumo sarcasmo.
Zero enseguida levantó en brazos a la pelinegra.
— La llevaré a la enfermería, ¿Me acompañas, Arklay? –preguntó el peli-plata.
— Bueno, todo sea por Cat. –se encogió de hombros. –Además, no vaya ser que en el camino conviertas a mi amiga en un vampiro. –dijo para molestar al joven, el cuál gruñó enojado.
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El director Cross acababa de hablar de un asunto con Kaname y ahora que parecía tener la aprobación de todos, iba bajando a los calabozos para darle una noticia importante a Nina Arklay.
— ¡Director! –grito Nina sorprendida de tener visita. Enseguida se acercó a los barrotes de la celda. Sus ojos no eran rojos, habían vuelto a la normalidad; de un oscuro café chocolate.
— ¡Nina-chan, me da mucho gusto que controles tu sed de sangre tan perfectamente! –sonrió el director mega emocionado. –Hasta podrías pasar por humana y cualquiera lo creería. Bueno, a lo que venía… -carraspeó dramáticamente. –Te tengo una nueva noticia. Tal vez te guste… tal vez no.
— ¿Mi hermana está bien? –se preocupó enseguida.
— ¿Avril-chan? Sí, claro. Ella está perfecta. –le aseguró. –Se trata sobre tu estatus en la academia. Hoy saldrás de esta celda.
— ¿Enserio? ¡Genial! –brincó Nina muy feliz y aliviada de al fin poder salir de ese oscuro lugar lúgubre.
— Demo… -el director se puso serio. –Debido a tu estado vampírico, ya no puedes estar en la clase diurna.
— ¿Ah, no? ¿Me correrá? –se asustó.
— ¡No, de ninguna manera! Solo… solo serás transferida. Nina-chan, tú eres la nueva estudiante de la clase nocturna.
Nina se quedó con la boca abierta sin saber a bien qué decir. ¿Ella ahora sería parte de la misteriosa, admirada y súper popular clase nocturna? Casi se sentía como una celebridad.
— Tu uniforme estará listo en pocos minutos, también se te asignara una habitación en los dormitorios de la luna, Kaname-kun te ayudara a adaptarte y esta misma noche podrás presentarte ante todos; te sugiero que prepares un discurso bien cool –le guiñó un ojo, sonriendo. – y también ahora tendrás que entrenar porque la clase nocturna también debe defender a la clase diurna… -el director seguía hablando y hablando sin parar mientras Nina solo pensaba en una cosa.
Tenía que adaptarse a toda una vida ahora que sería una vampira. No podía decir que su vida eterna hubiera empezado muy bien, pues tan solo la mantenían encerrada en aquel sitio oscuro, pero esa noche sería libre, esa noche empezaría su vida como una vampira libre, tendría obligaciones, habría una serie de reglas a cumplir, sus compañeros ahora serían aterradores y fuertes vampiros… y todo eso llevaba a una cosa: Zero.
No vería a Zero en toda la mañana y parte de la tarde… y mientras estuvieran en clase de noche tampoco lo vería… tan solo si se topaban por suerte mientras Zero hiciera guardia…
Pensándolo bien, ser vampira no era la gran cosa si aquello la alejaba de Zero.
Mientras el director emocionado seguía hablando de las mil y un cosas que Nina tendría que hacer, la joven de pelo corto lanzó un suspiro lleno de cansancio.
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Abrió lentamente los ojos. Veía todo absolutamente borroso y tardo en enfocar bien el techo de color blanco. De repente, en su vista apareció la bella Avril con expresión preocupada.
— ¿Cómo te sientes? –le preguntó la castaña.
— Bien… -de repente el rostro de Zero enturbio su vista. – ¡MAL! –grito enseguida al ver al peli-plata.
— Aléjate, Kiryuu, tú solo provocas ponerla de mal humor. –amenazó Avril y luego volvió hacia Cat. –Deberías cuidar tus hábitos alimenticios, la enfermera dijo que tenías baja el azúcar por no comer en las mañanas. Deberías empezar a desayunar, descuidada. El desayuno es el alimento más importante del día…
Zero lanzó una risita por lo bajo y Avril lo miró enojada.
— ¿Qué, qué te parece tan divertido?
— Es que le hablas como si fueras su madre. –Zero pensó que al oír aquello Avril le gritaría, pero contrario a eso, las dos amigas se quedaron calladas, sumamente serias. El buen humor de Zero se diluyó cuando notó que Cat se ponía más cabizbaja de lo normal. – ¿Dije algo malo?
— ¿Me acompañas a mi dormitorio, Av? –preguntó Cat dejando la pregunta de Zero en el aire.
Avril acompaño a Cathy hasta su dormitorio. Avril vio que era una habitación como las demás; con dos camas, escritorio y un closet, no tenía muchos adornos, solo dibujos de anime, no había nada relacionado con su familia, nada. Avril y Nina tenían muchas fotos en su habitación de sus padres, más no Cat. El dormitorio tenía aspecto solitario.
Cat se sentó en una silla frente al sencillo escritorio con lámpara y libros desacomodados. Como Cat traía el pelo hecho un desastre después de la enfermería, Avril se ofreció a hacerle un peinado súper espectacular.
— Solo espérame unos minutos, traeré mi plancha de mi habitación. –dijo Avril. –No tardo, voy corriendo.
Cuando Avril salió del cuarto se encontró con Zero recargado en la pared contraria.
— Arklay, ¿qué pasó con Cat?
— Como siempre, eres un idiota, Kiryuu –musito poniendo los ojos en blanco. – Tú dijiste que le hablaba a Cat como si fuera su madre…
— ¿Y?
— Que la madre de Cat murió hace como un mes, la muerte aún es reciente y creo que le afecta mucho cuando escucha un tema relacionado a eso.
— ¿Qué? ¿Qué Kekkai-san murió? –Zero no podía creerlo. Una vez había conocido a la madre de Cat, ella era una de las mejores amigas de su madre. – ¿Cómo es que no me entere de nada?
Zero hizo el intento de entrar a la habitación de Cat pero Avril le tapó el paso.
— ¿A dónde crees que vas? –dijo la joven. –Ya has hecho suficiente.
— Quiero hablar con ella… disculparme.
—… -Avril lo pensó por un momento. –Ok, solo en lo que voy por algo a mi habitación. Pero hay de ti si la haces enojar, te las veras conmigo y mis puños, ¿entendido?
—Entendido y anotado. –le aseguro Zero enseñándole una señal de "ok" con la mano.
Zero entra al cuarto de Cat luego de que Avril le permitiera hablar con ella. Estaba sentada en una silla dándole la espalda, con el cabello ondulado suelto y medio enmarañado.
—Hazme una coleta alta, Avril. –dijo Cat sin saber que quien estaba detrás de ella era Zero. Éste enseguida decidió seguir el juego para ver cómo se tornaba la situación y le empezó a recoger el pelo torpemente a Cat. –Sé lo que piensas, que Zero me gusta y eso, demo… yo no estoy tan segura de eso, no sé qué es lo que siento. –confesaba Cat creyendo que a quién le revelaba sus íntimos secretos era a Avril. – Solo sé que me molesta el que Nina y Zero se hablen, y que me molesta aún más que Zero la haya mordido a ella. No son celos… ¿o tú qué crees Avril?
Ahí Zero se quedó pasmado como una roca congelada… ¿qué rayos iba a responder? Cat lo descubriría si no hacía algo y peor, en cuanto lo descubriera lo castraría… adiós descendencia.
— Te entiendo, Avril, prefieres no opinar… está bien. –dijo Cat haciendo que Zero lanzara un gran suspiro de alivio en silencio.
— Regresé. –entró Avril por la puerta. Cat volteó levemente y la vio entrar… de repente, abrió los ojos desmesuradamente, ¿con quién demonios estaba hablando hace un segundo? Volteo hacia atrás con rapidez y vio a Zero Kiryuu más pálido que de costumbre, viéndola como si viera a un fantasma.
Los ojos de Cat empezaron a llamear con furia hacia Zero.
— Traje la plancha… -dijo Avril con nerviosismo al sentir lo tenso del ambiente. – ¿Qué sucede?
— C-cat… yo… -intentó decir Zero.
Con rapidez, Cat corrió hacia la ventana abierta y con agilidad saltó por ella, huyendo de ahí enojada y con un enorme rubor en sus mejillas.
— ¡Cat! –grito Avril intentando alcanzarla en vano. Luego, volteó con Zero. – ¿Qué te dije que pasaría si la hacías enojar?
— Me dijiste que me las vería con… tus puños.
Enseguida Zero recibió un planchazo en la frente por parte de Avril.
— ¡Baka! –le grito Avril. – ¿Qué pretendes haciéndola enojar tan seguido? ¡¿Qué es lo que te molesta de ella?! ¡Acaba de salir de enfermería y le ordenaron reposar y tú la haces saltar por la ventana! ¿Qué-rayos-pretendes-Kiryuu? –le exigió pausando la última pregunta. –Baka. –se quejó saliendo de allí, dejando a Zero solo.
Con el portazo que dio Avril, uno de los dibujos pegados en la pared con cinta adhesiva cayó al piso, dejando al descubierto un dibujo oculto que decía: lo más importante para mí. En el dibujo a lápiz reconoció al padre de Cat, a Kekkai, Gabriel, Avril y... a él mismo.
— Shimatta. –dijo Zero. Tenía que pensar bien lo que hacía… tenía una plática pendiente con su "yo" interno para reconocer sus sentimientos… desde hacía mucho tiempo que procuraba no pensar ni reflexionar, para ser exactos, había dejado de pensar en su interior desde que Yuuki se decidió por Kaname. Demo, ahora era necesario volver a saber qué sentimientos había en su interior.
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Kaname se mantenía leyendo unos antiguos escritos del clan Kuran, desde hace un par de días que se mantenía aislado en la mansión Kuran ya que, por el momento, seguramente no valía estar en la academia Cross. Avril no quería verlo y él le daría su espacio, además, con solemnidad, Akatsuki y Shiki le habían prometido cuidar de la academia mientras él estuviera fuera y avisarle si veían algo sospechoso.
— Ah, lo encontré. –musito Kaname en voz baja. –La chica espía dijo que la causante de todo esto se llamaba Kohinata Hinoto. –entre los recortes de antiguos periódicos, Kaname había encontrado algunas noticias del pequeño clan de vampiros nobles Kohinata. –Asesinados por conspirar contra la estabilidad entre humanos y vampiros… -leía. –Exterminados por… -abrió grandes los ojos. –por Kuran Takamina… la abuela de Yuuki.
Enseguida, Kaname ató cabos sueltos en cosa de nada. Si entendía bien, Takamina-san era una férrea defensora de la paz entre humanos y vampiros, a tal grado que no le importaba con quién acabar con tal de mantener esa paz. Takamina-san había exterminado al clan Kohinata y por alguna razón Hinoto era la única sobreviviente del clan, era obvio que buscaba venganza.
Kaname se levantó de la silla y se estiró, había pasado mucho tiempo sentado de modo que casi confundió la silla con una extremidad más.
Por último leyó…
— La ubicación de la mansión Kohinata… ah, sé dónde está ese lugar. –sonrió de medio lado para sí mismo.
Avanzó para salir de la media oscura biblioteca. Mientras iba bajando por las escaleras, sacó de su bolsillo un celular y marcó.
— Seiren –dijo Kaname cuando la chica le contestó. –Busca a los demás, quiero ir a "visitar" un lugar en especial. –colgó.
¿A dónde iba? ¿A la mansión Kohinata?
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Cat caminaba haciendo guardia en el edificio de estudios cuando de repente, al doblar una esquina, casi chocó contra Zero Kiryuu otra vez. Ésta se sorprendió pero rápidamente regresó a su expresión de indiferencia hacia él.
— Cat. –le habló Zero. Ella simplemente dio media vuelta y regresó por donde venía. – Cat, no me puedes ignorar de por vida.
— No te ignoraré si se trata de trabajo, ya te lo había dicho, ante todo soy una cazadora responsable, a diferencia de ti, claro.
Cat siguió caminando y luego…
— Zero-kun. –escuchó la voz cantarina de Nina.
Cat estaba dándole la espalda y puso los ojos en blanco al oír su voz.
— Nina, regresa a tu dormitorio en este mismo… -para cuando Cat volteó a verla, vio a Nina con el uniforme blanco de la clase nocturna. Cat sintió aquello como un balde de agua fría. -…instante. –completo su oración a duras penas. Se quedó como pasmada sin recordar que debía irse de allí inmediatamente.
— ¿Cat? –Zero se acercó a ella pero antes de que él diera un segundo paso, Cat se dio media vuelta y camino apresuradamente para alejarse lo más rápido posible de allí, repentinamente su corazón de hielo dolía al verlos juntos. Nina había sido aceptada por fin en la clase nocturna… ahora no tenía pretextos para estar con Zero, nadie más podría prohibirle estar con él, ambos eran vampiros.
Apenas Zero iba a correr para alcanzarla cuando sintió que Nina lo detenía antes de iniciar su persecución, tomándolo de la mano.
—Zero-kun, ¿me llevas a mi salón de clases? Es el b-4 y olvidé cuál es. Onegai. –pidió ella con su voz dulce de inocente, sonriéndole amablemente.
—… h-hai… Nina-chan… – respondió Zero sintiéndose enormemente confundido.
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Kaname iba entrando a la academia Cross. Seguramente los chicos ya estarían preparados y solo era cuestión de explicarles lo que había investigado para ir a revisar la mansión Kohinata. Vio que Cat venía en su dirección, caminando rápidamente sin ver al frente.
De repente, Kaname lo sintió… faltaba algo en la academia Cross, aquello le heló la sangre.
Cuando Cat iba a pasar por un lado de Kaname, éste le detuvo el brazo con fuerza sin verla.
— ¡Auch! ¡Kuran! –se quejó Cat por la fuerte presión que tenía Kaname en su brazo.
— ¿Dónde está Avril?
— ¿Nani?
— El olor de su sangre no está en la academia. –informó, esta vez viéndola fijamente con sus encendidos ojos rojos como la sangre. – ¿Cat?
— Si me dejas de cercenar el brazo, la buscaré enseguida. –le prometió. Kaname la soltó y enseguida Cat se sobó el brazo. –Hablaré con las estudiantes diurnas para saber si la vieron por alguna parte. –informó la prefecta preocupada, empezando a correr hacia los dormitorios del sol.
En cambio, Kaname desapareció entre la oscuridad misteriosamente… encontraría a Avril, y quien quiera que le tocara un solo cabello, lo pagaría muy caro.
Hola-Hola! Si me tarde en actualizar esta vez no fue mi culpa (milagro) fue porque estaba esperando que votaran por Nina o Cat y no lo hicieron -.- jaja Por eso la pregunta sigue vigente para este capítulo... ya para el otro no sé, no creo. Aún tienen oportunidad de votar por la afortunada que se quedará con Zero, quién en este capítulo como que me cayó mal su confusión :/ jajaja mi culpa u_u
Bueno, rápidamente contesto mi único review de parte de mi adorada amiga :)
LuKuran: Lo sé, kaname es bien genial! Terminé de hacer las pases con él al final del manga cuando abrazó a Zero X3 como si fueran hermanos, trataré de hacer de Nina menos "niñita", ahora será gótica... jaja ntc, lo único que pasa es que ella es muy feliz :D jaja y Cat seguirá siendo loca completamente... aunque ahora ande media depre-emo XD Gracias por tu review! Si no me lo dejabas me tiraba al río :( jaja Espero este cap te haya gustado, aunque no salieron Av y Kaname juntos... sorry... no me golpees jaja En fin, cuídate mucho n_n
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Y gracias a ti, el/la que esta leyendo el fanfic, el que lo hagas me hace muy feliz :)
Cuídate!
