Capítulo 11: El despertar


Me queda su sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no olvidaré…

La vampira jadeaba, estaba muy cansada, tan solo unos minutos de pelea con Kaname la habían dejado exhausta, todo lo que miraba parecía borroso pero alcanzó a ver la silueta de Avril en el suelo.

— Si no puedo ganarle a Kaname, él tampoco ganará. Adiós… esperanza de Kaname Kuran. –musitó Hinoto decidida jalando del gatillo en repetidas ocasiones hasta vaciar el cartucho.

Uno… tres… seis disparos a un objetivo humano. Seis balas traficantes de muerte.

Los ojos de Avril estaban abiertos a su máxima expresión, volviéndose vidriosos de un momento a otro… La humana sintió una severa opresión en el pecho…

— ¡AVRIL! –rugió Kaname.

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Hace apenas dos días:

No pasaba nada. Solo una alarma… Avril venía caminando hacia él con sus pasos gráciles, sonriéndole alegremente.

— ¿Dónde estabas, Avril? –le exigió Kaname regañándola, poniéndole las manos en los hombros e inclinándose hacia su rostro para verla mejor.

— ¿Eh? –se sonrojo Avril ante tanta cercanía. – ¿Yo? Pues… salí a caminar fuera de la academia… -contestó entre risueña y nerviosa mientras que al contrario de ella, Kaname era frío y no mostraba ningún atisbo de pudor por estar a menos de diez centímetros del rostro de la chica.

— Pero… ¿Es que no sabes que está prohibido salir de la academia? –musitó haciendo notar en su tono de voz que había estado preocupado.

— S-sí, lo siento. –ella agachó la mirada.

Kaname se irguió y le palmeó la espalda un par de veces.

— Vaya, yo creí que tal vez te había pasado algo. –admitió el castaño con un poco de vergüenza esta vez, volteando el rostro a otra parte menos a Avril. –O que tal vez huías de mí por lo de… ya sabes, el beso.

— ¿El beso? –preguntó confundida. –Ah, claro, ¡el beso! –sonrió.

Kaname volteó a verla con duda, ¿por qué reaccionaba así tan despreocupada? Era humana y después de todo, él pensó que reaccionaría enojada o al menos incómoda ante la presencia de él.

— Vamos, Avril. –Kaname la estiró levemente de la mano. –Te llevaré a tu dormitorio.

Avril se dejó conducir dócilmente por el alto vampiro. Mientras Kaname iba un paso delante de ella, Avril sonrió de medio lado y su mirada se tornó gélida y sin sentimientos, sin ser descubierta.

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Abrió los ojos lentamente. Estaba en un lugar desconocido, frente a ella tres vampiros… sus ojos marrones no mostraron ningún atisbo de miedo. Estaba atada de manos y pies con cadenas gruesas que iban de ella hasta la pared.

— ¿Eres la chica de Kaname, verdad? –le pregunto Hinoto viéndola con sus penetrantes ojos verdes.

— ¿La… la chica de Kaname? –preguntó confundida la recién secuestrada.

— No te hagas la que no sabe. –sonrió Hinoto cruzándose de brazos. –Te hemos estado observando. Al parecer eres la nueva debilidad de "Kaname-kun" –musitó lo último con un falso tono dulzón.

— Mis amigos vendrán por ti. –la amenazó.

— Tu querido "Kaname-kun" querrás decir. –la corrigió con satisfacción. –Él no va a venir. –le informó con una amplia sonrisa de vampira malvada.

La incertidumbre bailó en los ojos de la joven capturada.

— Nadie va a venir por ti, Avril Arklay porque… tú no has desaparecido… Rosaura te está suplantando.

— ¿Q… qué? –Avril no lo entendía. ¿Cómo que suplantándola?

— Hinoto-sama… -entro Vincent a la habitación de las penumbras. –Muchas familias nobles están dispuestas a cooperar para la vampirizacion de humanos.

— ¿Vampirización? ¿Qué es lo que están haciendo? –gritó Avril conmocionada de escuchar aquello. – ¡¿Ustedes son los responsables del ataque a la Academia Cross?!

— No puedo esperar para el segundo ataque… esta vez es el definitivo. –dijo Hinoto, sonriéndole ampliamente, mostrándole sus colmillos blancos.

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Una mañana tranquila empezó en la Academia Cross. Era viernes, la semana estaba a punto de finalizar y las vacaciones de verano después de tanto tiempo llegarían al fin. A pesar de ser verano, el día estaba muy nublado, no había ningún rayo de sol y parecía que pronto iba a llover a juzgar por las nubes grises que abrazaban el cielo.

Los alumnos se apresuraron a entrar al salón de clases, la primer hora era la de ética, con Yagari-sensei y llegar al salón después que el sensei se consideraba suicidio.

Cinco minutos después de la clase, Cat estaba sentada en una banca afuera del edificio de clases jugando con su celular. De repente sintió que alguien se sentaba a un lado de ella y volteó para darse cuenta de que era Kaname.

— ¿No deberías estar en clases? –le preguntó el vampiro.

— Yagari-sensei me corrió de la clase. –le informó tranquilamente, sin echarle bronca. Aquello se le hizo muy raro a Kaname y se dio cuenta de que la prefecta estaba un poco desanimada mientras seguía con su jueguito en su celular.

— Catherine, ¿qué piensas de Avril? ¿No crees que esté un poco rara?

— Si tomamos en cuenta que casi la odio porque por su culpa me sacaron de clases, porque me dijo "eres una niñita y me caes mal", porque ahora se hace la que no sabe que es un manga shojo y que tampoco le gusta la pizza, entonces sí, Avril está rara.

Kaname no entendió muy bien aquello, solo lo básico, que Avril no actuaba como Avril.

— Es como si le hubieran lavado el cerebro. –balbuceó enojada.

— Avril está extraña desde ayer que salió de la academia. –musitó Kaname pensativamente mientras intentaba encontrarle formas a las nubes grises que presagiaban aguas.

— ¿De verdad es ella?

— Huele a ella, si a eso te refieres.

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Mientras tanto, en la mansión Kohinata:

— Sakurata, al fin te encuentro. –la china pelirroja se veía claramente molesta. – Tenemos una rehén en el sótano, cuídala por favor, estamos un poco ocupados con la planeación del ataque en la sala de música.

— ¿Una rehén? –pregunto la joven vampira de cabello castaño claro.

— ¿Puedo confiar en ti, no es cierto?

— S-sí, por supuesto, Hinoto-sama. –asintió repetidas veces. Hinoto sonrió dulcemente, a sus ojos Sakurata solo era una pequeña vampira bebe que le causaba gran ternura.

Sakurata bajó al sótano con un poco de nerviosismo, encontrándose después con que solo las velas iluminaban entre la oscuridad. Se encontró entonces con una chica sentada en el suelo, amarrada de manos y pies con unas cadenas que iban a la pared.

— Hola. –saludó Sakurata con algo de nervios, dándose cuenta por el olor que se trataba de una simple humana. –Soy Sakurata Vanessa. –se presentó, pero la chica castaña no levantaba la mirada. La vampira vio que ella traía puesto el uniforme de la clase diurna de la academia Cross. –¿Sabes? No hay por qué temerme. Yo soy una… una espía. –dijo lo último en un susurro, cerca de la chica secuestrada. –Una espía de los cazadores.

— ¿De verdad? –Avril levantó la mirada enseguida, atraída por la última información. – Entonces puedes ayudarme a salir de aquí, ¿no es cierto?

En eso, unos pasos resonaban en las escaleras del sótano. Alguien venía.

— Toma. –le dijo Sakurata a Avril, entregándole su teléfono celular que la humana escondió rápidamente bajo su falda.

Enseguida entró Héctor al lugar sobresaltándolas a ambas.

— Sakurata, te habla Hinoto en el piso de arriba, dice que tiene algunas dudas para hacer unas estrategias y necesita que la ayudes con tus visiones. –musitó el moreno. –Vamos.

— Pero, Hinoto-sama me mando cuidar de la rehén.

—De acuerdo, Héctor. –accedió la vampira yéndose junto con el otro vampiro.

Tan solo escuchó que la puerta del sótano era cerrada, Avril sacó el celular y empezó a marcar con desesperación los números, la primera vez falló, los dedos le temblaban como una gelatina, pues no se podía estar muy tranquila que digamos sabiendo que estabas en un nido de vampiros y menos cuando sabías que nadie te estaba buscando.

Esta vez se concentró mejor y marcó el número de celular de Cat.

De repente un sonidito rockero se escuchó en la banca donde estaban sentados y Cat sacó su celular del saco del uniforme. Miró la pantalla del artefacto y vio que no conocía el número, pero aun así contesto. – ¿Diga? … ¿Avril? –musitó molesta. – ¿Qué quieres? ¿Te atreves a hablarme después de que me entregaste con Yagari-sensei? ¡Mala amiga!... ¿eh?... ¿Cómo, cómo? ¡Habla más despacio!... ¡¿Cómo que secuestrada si te acabo de ver hace un rato?! ¡No estés bromeando con eso! ¿Quién? ¿Hinoto?

La combinación de "secuestrada" y "Hinoto" hizo que Kaname se alertara de inmediato.

— ¡Dame eso, boba! –gruño el vampiro quitándole el teléfono a Cat. – ¿Avril? –preguntó con duda.

- ¡Kaname, al fin alguien con coherencia!

— ¿Dónde estás? –preguntó preocupado.

- ¡No tengo idea! Solo sé que es un sótano y que está oscuro. Al parecer quien me secuestro es una tipa que se llama Hinoto, tengo el celular de Sakurata Vanessa, dice ser espía de los cazadores, ella me está ayudando. ¡No sé qué hacer, estoy muy asustada! Ellos estaban hablando de que alguien me estaba suplantando en la academia…

— Esta bien, está bien, solo cálmate. Creo que tengo una idea de donde estás. ¿Sabes cuantos vampiros hay en ese lugar? ¿Son muchos? –preguntó pensando que tal vez la tipa loca de Hinoto estaba rehaciendo su ejército.

- Solo he visto como a unos cinco, pero no estoy muy segura.

— De acuerdo, no te asustes, ya voy para allá. Confía en mí, Avril.

- Date prisa, onegai. –musitó asustada, luego colgó.

— ¡¿Qué dijo?! –preguntaba Cat preocupada.

— La verdadera Avril no está aquí. –al escuchar eso, Cat abrió grandes los ojos. – Y no me preguntes cómo, el caso es que es verdad. Avril está atrapada en un nido de vampiros.

— ¿Te dijo dónde? ¡Tenemos que ir por ella!

— Creo tener una idea de donde está, llamaré a los chicos, tú ve por Zero y encarcelen a la Avril falsa. –habló rápidamente y empezó a caminar, Cat lo siguió casi corriendo pues él tenía el paso muy grande. – Me llevaré tu celular, márcame cuando tengan información de la impostora. Es todo. –después, Kaname se deshizo en miles de murciélagos que volaron rápidamente hacia el edificio de los dormitorios de la luna para hablar con los demás vampiros.

Cat se detuvo, intentando regular su respiración, poniendo su mente enfocada en su misión.

Mientras tanto, por fortuna Kain Akatsuki, Seiren, Rima y Shiki estaban sentados en la sala cuando vieron que muchos murciélagos negros entraban por la ventana abierta y se reunían en el suelo para después dar forma a Kaname.

— Hay problemas. –acotó el rey de los vampiros. Al decir aquello, los demás se pusieron atentos a lo que iba a decir. –Avril fue secuestrada, Avril Arklay. –detalló. –Estuve investigando el primer ataque a la academia, según la chica de las visiones que es espía de los cazadores, dijo que quien había sido la responsable era la única sobreviviente del clan Kohinata, ahora resulta que Avril fue secuestrada y tengo muchas sospechas de que está en la vieja mansión Kohinata, donde hay un nido de vampiros.

Enseguida los cuatro vampiros sobrevivientes del ataque se levantaron para irse de allí, pero una voz los detuvo.

— ¡Matte! –grito Nina bajando las escaleras velozmente, había escuchado todo lo que habían dicho de su hermana. – También voy, Nee-chan está en peligro.

— Lo siento Nina, no tienes preparación, solo estorbarías. –declaró Kaname severamente. –Quédate aquí, nosotros rescataremos a Avril, lo prometo.

— ¡No puedo quedarme aquí esperando como si nada!

— ¡He dicho que te quedes aquí! –le exigió Kaname con voz autoritaria, sin darle paso a que pudiera objetar. Enseguida todos tocaron a Kaname de los brazos y entonces desaparecieron en un revoltijo de murciélagos.

Nina se quedó sin saber qué hacer, quería ir con su hermana. Si estaba en peligro ella podría salvarla, que su estado vampírico al menos sirviera para algo bueno…

— ¿Kaname dijo… mansión Kohinata? –se preguntó Nina. –Si alguien sabe de vampiros, ese es el director Cross. –pensó y enseguida salió del dormitorio del sol rumbo a la dirección.

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La antigua mansión Kohinata se veía decadente, Kaname, Shiki, Rima, Seiren y Akatsuki se mantenían un poco lejos, analizando la situación.

— Avril está debajo de la mansión. –informó Kaname observando fijamente aquella edificación.

— Puedo oler perfectamente seis vampiros. –agrego Shiki.

— Seiren y yo entraremos por detrás –habló Kaname. – Shiki, Rima y Akatsuki quédense a vigilar los alrededores, no interfieran a menos que la situación se ponga grave.

Todos respondieron que sí.

Entonces, Seiren y Kaname desaparecieron en una bruma oscura. Detrás de la mansión re-aparecieron frente a la puerta de atrás, de la cual la cerradura estaba rota por suerte. Seiren la abrió con cuidado de no hacer ruido y entraron. La oscuridad reinaba en el lugar, pues las ventanas estaban tapadas con tablas viejas y periódicos. Sigilosamente caminaron reconociendo que estaban en lo que parecía ser una cocina vieja, había sangre seca en el piso de algunas semanas.

Continuaron su recorrido encontrándose con paredes manchadas de sangre. Kaname analizaba detenidamente la situación a cada paso que daba y Seiren lo notó, habilidosamente se dio cuenta de ese brillo de preocupación que anidaba en los ojos de él… un brillo de preocupación que nunca antes había visto, ni siquiera cuando Yuki-sama aún estaba viva.

Seiren entonces entendió lo importante que Avril era para Kaname, era su rayo de luz en la oscuridad, era la razón por la que Kaname seguía intentando vivir… si perdía esa razón, ese rayo de luz… Kaname desaparecería, así de simple. La peli-plateada afiló la mirada fría y se prometió a sí misma en su fuero interno salvar a Avril; la esperanza de Kaname.

Llegaron hasta la puerta que daría a las escaleras del sótano, pero entonces escucharon un ruido. La puerta de la entrada se había abierto y el olor de unos vampiros que no eran ni Shiki, Rima ni Akatsuki impregnó el lugar.

Seiren miró a Kaname para que le indicara qué hacer. El castaño solo se limitó a levantar la palma de su mano, en señal de que esperara. La fragancia de los nuevos vampiros se encaminaba a ellos, eran como mucho unos dos aparte de los tres que ya estaban adentro de la mansión.

— ¡¿Quién está ahí?! –grito una voz femenina perteneciente a Hinoto. Un segundo después, Hinoto y Vincent aparecieron a unos metros de ellos. Cuando los ojos verdes de Hinoto vieron a quién tenía enfrente se sorprendió mucho y un nerviosismo invadió su mirada. –Tú… eres Kaname Kuran. –exclamó viendo al más viejo de todos los vampiros, viendo al imponente rey de la oscuridad. Hinoto se sintió muy abrumada, sentía que la realidad se la comía viva… que de repente ella no tenía oportunidad contra alguien como él.

— Hinoto Kohinata, ¿verdad? –la miró Kaname mientras sus ojos rojos se encendían amenazadoramente.

Una lucha estaba por iniciar… poco a poco todos se juntan…

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— ¿La mansión Kohinata, dices? –preguntó Cross levantándose rápidamente de su asiento.

— Sí, ahí tienen a mi hermana. Kaname dijo que era un nido de vampiros. ¡Deben ser muchos, tenemos que ayudarlos, Director!

— Sé dónde está la mansión Kohinata. –asintió Cross ajustándose las gafas y tomando su bastón. –Vamos, Nina-chan.

Todos se encaminan a su destino lentamente…

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Vincent protectoramente se colocó un paso adelante para defender a Hinoto cuando lo necesitara. Ella tenía enfrente al rey vampiro… ¿qué iba a hacer ahora? ¿Cuál era su próximo movimiento? Aquello no estaba planeado para que sucediera así, ¿Cómo él podría saber la ubicación escondida de la mansión Kohinata?

— ¿Qué crees que estás haciendo… idiota? –le preguntó Kaname con su tono de voz de ultratumba, mirándola fijamente. – Si planeas quebrar la estabilidad que hay entre humanos y vampiros… te mataré.

Al escuchar eso, los ánimos regresaron a Hinoto. Su mirada verdosa se volvió a poner gélida como de costumbre, mirando a Kaname con odio y rencor. "Los Kuran mataron a todo mi clan… no tengo por qué temerle a la muerte… vamos, Hinoto… al fin y al cabo ya no tienes nada que perder" se dijo mentalmente.

— Soy la representación de lo que muchos quieren y no se atreven a decir. –se presentó Hinoto.

— No te pregunté eso, grosera.

Hinoto gruño audiblemente. ¿Quién se creía para hablarle como si fuera una pequeñita?

Enseguida, Hinoto y compañía fueron rodeados, pues detrás de ellos llegaron Shiki, Rima y Akatsuki.

— Ríndete, estás rodeada. –le dijo Rima quien se encontraba en medio de Shiki y Akatsuki.

Hinoto puso los ojos en blanco.

— Pues les tengo noticias… -musitó la pelirroja sonriendo de medio lado. –Ustedes también.

Tres vampiros; Héctor, Katia y Sakurata, aparecieron detrás de donde Shiki, Rima y Akatsuki estaban.

Nuestros destinos se entrelazan lentamente…

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Una cachetada más fuerte. La mejilla se le empezaba a poner muy roja.

— ¡Habla! –le exigió Cat perdiendo la paciencia con la chica que físicamente era igual a Avril, la cual no había querido pronunciar ni media palabra. – ¿Cuál es tu verdadero rostro?

— Me voy a poner violento… y no te va a gustar. –le advirtió Zero esta vez.

En eso alguien parecía intentar abrir la puerta del salón que estaban usando para interrogar a la impostora.

— Hola Cathy. –saludó Gabriel como si nada hubiera pasado, entrando como juan por su casa y sentándose en uno de los lugares.

— ¿Gabriel? –se extrañó Cat de verlo ahí.

— No, Robbie Williams. –respondió con sarcasmo. Enseguida, sin prever aquél movimiento, Gabriel sacó una pistola y desde su lugar le apunto a su propia hermana en la cabeza. –Suelten a la vampira, y sugeriría que fuera… mnn, ahora. –sonrió.

— No lo obedezcas, Zero. –habló Cat sin despagar la viste de su hermano mayor.

— Idiota, te matara. –gruñó el oji-violeta empezando a quitarle a la vampira las cuchillas de plata que tenía clavadas en las manos contra el pupitre.

— ¡Agh! Eso me dolió. –se quejó Rosaura mientras seguía en la forma de Avril. Se encaminó hasta Gabriel.

— Vete, Rosaura. –ordenó el chico de gabardina larga color verde militar.

— Pero…

— ¿No sabes lo que significa que te largues? –se enojó Gabriel y su compañera, contrariada por sus reacciones, se limitó a saltar por la ventana y huir dejándolo con los dos cazadores. Zero y Cat lo veían sumamente confundidos por su presencia allí. — ¿Cathy, qué te parece si hoy me dejo arrestar por ti y me llevas personalmente hasta la asociación de cazadores? –le ofreció su hermano.

— No me digas, ¿de repente te entró el remordimiento y ahora quieres ser la oveja buena de la familia? ¿Qué es lo que tramas realmente, Gabriel? –le exigió sin dejar de ser apuntada por el arma.

— Déjate de juegos, Gabriel. –contestó Zero un poco fastidiado. – Responde lo que Cat te preguntó.

De repente una bala entró por el cuello de Gabriel tomándolo completamente desprevenido, dándole la oportunidad a Cat de desarmarlo y de que Zero sacara a Bloody Rose por si acaso.

— ¿Están bien, chicos? –llegó Yagari entrando por la puerta que Gabriel había dejado abierta. –Estaba revisando los salones y de repente vi a Gabrielito apuntándote. –se dirigió a la prefecta.

El corpulento sensei empezó a esposar a un inmovilizado Gabriel. La bala solo emitía una severa descarga eléctrica para debilitar solo a los vampiros que había que mantener con vida hasta hacerles un juicio oficial.

— Sensei, la detenida que teníamos Zero y yo acaba de escapar, creo que era parte de los vampiros que hace poco atacaron la academia. –musitó Cat.

— ¿De verdad? Dime más, Ouróboros.

— Bueno, Kaname y yo nos dimos cuenta esta mañana que alguien había imitado a Avril y era esta chica vampira que acaba de escapar, mi hermano la llamó Rosaura. Avril me habló al celular diciéndome que estaba secuestrada en un sótano por Hinoto.

— ¿Hinoto qué?

— No lo sé, solo dijo Hinoto. Al parecer Kaname sabe dónde es porque él fue a buscar a Avril. Mi celular lo tiene Kaname, puedo llamar a la asociación para que rastreen mi celular…

Enseguida Zero sacó su celular y pidió aquella información y en cuestión de segundos la tuvo.

— Tengo la dirección. –dijo Zero.

— Cat, encárgate de Gabriel…

— ¡Claro que no, Yagari-sensei! –musitó la chica indignada. –Tengo que ir a ver con mis propios ojos que mi amiga Avril esté bien. Por favor, sensei, se lo suplico, déjeme ir. –imploro juntando las manos.

Yagari pareció meditarlo unos segundos.

— Si vas a dejar ir a Cat tienes que dejarme ir a mí también. –dijo Zero. –Te prometo que la protegeré, sensei.

— ¿Ustedes dos son unos adictos al peligro verdad? –dijo Yagari fastidiado, luego lanzó un suspiro de cansancio. – Anden, vayan. –accedió.

Rápidamente los prefectos corrieron fuera de la academia… hacia una batalla que no esperaban.

Ambos sabíamos que terminaría así…

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Cross y Nina habían llegado por fin a la mansión Kohinata en el auto del mayor. Aparcaron a unos metros de distancia para no levantar tantas sospechas.

— Hay que entrar por atrás. –sugirió Cross y Nina asintió.

Bajaron del auto caminando rápidamente por detrás de la vieja casona.

— Huele a Kaname… -olfateó Nina. –Puedo oler a muchos vampiros a la vez… ah, ya capté el olor de mi hermana.

Guiados por el olfato de Nina recorrieron los grandes pasillos hasta que empezaron a escuchar ruidos… golpes sordos… gruñidos…

— Alguien está peleando. –susurro Nina.

El director se preparó sacando su espada de cazador mientras seguía a la joven vampira. Iban a dar vuelta en el pasillo a donde provenían los gritos y quejidos cuando vieron a Shiki salir volando por los aires y chocar duramente contra una pared lo que lo dejó inconsciente.

— ¡KURAN! –escucharon el grito de una mujer.

Sin tener más razones por las cuáles detenerse, Cross y Nina avanzaron y dieron vuelta por el pasillo encontrándose con una feroz pelea entre vampiros donde la sangre salía a borbotones. Entre Vincent y Hinoto atacaban a Kaname llenándolo de balas… Rima y Seiren estaban del otro lado peleando contra un vampiro demasiado fuerte y ágil que parecía escurrírsele por las manos… Akatsuki tenía mucha sangre en el abdomen y en la frente, estaba siendo sometido por una vampira que intentaba torcerle el cuello y el director fue en su ayuda… y entre todos había una joven vampira que miraba aterrada todo lo que pasaba.

Sakurata no sabía qué hacer, sentía mucha tensión en su cabeza, las visiones iban y venían, cambiantes de segundo a segundo… intentó calmarse, llorando se dirigió hacia el sótano. Aquél gesto Nina lo malinterpretó… aquella vampira iba al lugar de donde provenía el olor de su hermana Avril. ¡Nina no lo permitiría!

— ¡No! –grito Nina empezando a correr para alcanzar a Sakurata. – ¡Aléjate de ella!

Con una tacleada, Nina hizo que Sakurata se cayera por las escaleras del sótano.

— ¡Espera, espera, nonono, yo no le haré daño! –sollozó asustada quedándose en una esquina del sotano.

— ¡Nina! –La vio Avril sorprendida. Nina venía bajando las escaleras con rapidez.

— ¡Nee-chan!

Enseguida escucharon un grito desgarrador de un hombre.

— ¡Director! –grito Avril reconociendo aquella voz. Lo siguiente que vio fue a Hinoto parada detrás de su hermana Nina y de un zarpazo la aventó con violencia contra la pared. — N… nina… -musitó Avril con un hilillo de voz que apenas alcanzó a salir de su boca sin poder creer lo que veía. Su hermana Nina no se movía.

— Si no puedo ganarle a Kaname, él tampoco ganará. –la vampira jadeaba, estaba muy cansada, tan solo unos minutos de pelea con Kaname la habían dejado exhausta, todo lo que miraba parecía borroso pero alcanzó a ver la silueta de Avril en el suelo. Tenía que darse prisa, Vincent estaba deteniendo lo más que podía a Kaname. – Adiós… esperanza de Kaname Kuran. –musitó Hinoto decidida jalando del gatillo en repetidas ocasiones hasta vaciar el cartucho.

Uno… tres… seis disparos a un objetivo humano. Seis balas traficantes de muerte.

Al terminar de hacer aquello, Hinoto percibió solo silencio ahí en el sótano… y luego… un gemido.

Los ojos de Avril estaban abiertos a su máxima expresión, volviéndose vidriosos de un momento a otro…

La humana sintió una severa opresión en el pecho…

Te pertenezco…

— ¡AVRIL! –se escuchó la voz fuerte de Kaname.

Todo había pasado tan rápido. Solo fue cuestión de segundos.

— Avril… – susurró Kaname en shock, sin poder asimilar lo que había pasado. Avril tenía seis balas entre el abdomen y el pecho. La castaña que aún llevaba el uniforme negro de la escuela, cayó de rodillas al suelo y luego su cuerpo entero.

De repente una mano entró por la espalda de Hinoto, una mano fuerte y blanca de finas uñas. Kaname apretó fuerte el corazón vampiro que tenía en su mano y lo apretó con fuerza. Hinoto le dio el gusto de quejarse por el dolor sin dejar de mirarlo con sus penetrantes ojos verdes. Un hilo de sangre resbaló de la boca de Hinoto…

— Se acabó. –musitó Kaname con una mirada triste.

— No… -susurró Hinoto. –No se ha acabado… siempre habrá alguien que levante la voz, Kaname… Kuran.

Con furia y dolor, Kaname sacó el corazón del cuerpo de la vampira y la dejó caer al suelo. Después soltó el corazón aún palpitante. Rápidamente Seiren fue a hacerse cargo de aquello.

Kaname volteó a ver la escena… Avril estaba encadenada y tirada en el suelo… y a unos metros la joven vampira Nina yacía inconsciente, pero su corazón latía fuerte, contrario al de su hermana que poco a poco se apagaba.

El rey vampiro bajó los escalones faltantes que lo separaban de su querida humana Avril y luego de algunos pasos, se inclinó frente a ella, levantándole del tórax, atrayendo su cuerpo a él lentamente. La admiró mientras sus ojos escocían. Sentía un dolor en su interior que lo deshacía, que lo mataba lentamente.

— He venido por ti. –susurró Kaname intentando que lo viera, pero la mirada de Avril estaba débil y no hablaba. Tenía el saco negro del uniforme empapado de sangre. –Yo quería salvarte. Me preguntaba si… – las lágrimas resbalaron irremediablemente de los ojos de él cayendo una mejilla de una agonizante Avril. –Si tú querrías compartir tu vida conmigo…

— Kana…me –logró decir Avril débilmente, pero no pudo decir más por que empezaba a ahogarse. Sus pulmones se habían llenado de sangre.

— Te ofrezco la vida eterna… – le suplicó.

— Y-yo… -Avril intentaba hablar con todas sus fuerzas, pero cada vez se ahogaba más.

— Perdóname, querida Avril. –Kaname la estrechó más contra sí mismo. No quería dejarla ir.

Por última vez la besó suavemente para recordar la calidez de sus labios humanos.

Llévame contigo a la oscuridad…

El sonido se iba, la vista también, sus ojos empezaban a cerrarse lentamente… pero su tacto siguió un poco más despierto hasta el final. Sintió que le clavaban algo filoso en el cuello. Aquél dolor que sintió le hizo abrir los ojos de golpe.

Unos labios fríos se separaron de su cuello y los ojos de Avril distinguieron el rostro de Kaname y su boca manchada de sangre.

— Bienvenida a mi mundo, mi querida y amada Avril.

Un vampiro nuevo ha nacido…

Me queda su sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no olvidaré… sus días cuando era una frágil humana.


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Hola! X3 Sé que no tengo perdón por el casi mes que no actualice el fanfic, pero... como ya había dicho antes que tenía toda la historia ya escrita en mi cuaderno con final y todo, pues a la hora de escribir el capitulo no me gustó y mejor lo edité todo y me tarde muchísimo por la uni y luego por falta de inspiración... pero bueno, aquí está :) Igual y les parece que no entré mucho en detalles, como la manera en que secuestraron a Avril o sobre dónde se quedaron Zero y Cat (eeeh, no se crean XD) pero todo eso ya se resolverá en el siguiente cap.

LuKuran: Muchas gracias por tu review y tu voto! :3 Espero que te haya gustado este cap :) Tú sabes cómo me costó escribirlo :c jaja pero valió la pena! que estés bien!

alejandra li kinomoto: Gracias por tu amable comentario y tu votación! :D Espero que este cap te guste, intenté centrarme mucho en Kaname y Avril porque ya van muchos que me piden sobre esa pareja X3

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¡Gracias por leer, a los favs, alerts y a los que no dejan review pero leen también!