Me siento terrible, perdón por tanta tardanza, no puedo creer que deje tanto tiempo para subir capitulo, espero que disfruten este.

Natasha llegó a la torre a las 11pm, puntual como le había prometido a Steve, todo el lugar estaba en silencio, el único sonido que la acompañaba era el de sus tacones a cada paso que daba. Abrió con cuidado la puerta de su piso procurando no hacer ruido al entrar. La tenue luz de una lámpara de pie alumbrada la pequeña sala, Steve dormía en el sofá de tres plazas, los pies colgaban perezosamente por los costados debido a la falta de espacio, tenía las manos cruzadas sobre su pecho desnudo, la puerta de la habitación estaba abierta mostrando a los niños dormir, seguramente había caído víctima del sueño mientras esperaba que Natasha llegara. La espía sonrió víctima de la ternura que le causaba la escena, con cuidado se acercó a Steve depositando un suave beso en su mejilla, el soldado abrió los ojos con pesadez sonriendo ante la imagen de la pelirroja a pocos centímetros de su cara.

-Hey.- Lo saludó Natasha.

-Hey.- Contestó Steve haciéndose a un lado dejando a Natasha sentarse para después abrazarla por la cintura.- ¿Qué hora es?

-11:05

Steve se irguió sentando a Natasha sobre sus piernas comenzando a depositar pequeños besos a lo largo de su cuello.

-No pensé que en verdad fueras a llegar a las 11.

-Vaya, ¿tan poco crees en lo que digo?- Natasha se giró para poder ver a Steve de frente fingiendo sentirse ofendida.

-No es eso, pero podrías haberte estado divirtiendo, no me gustaría que dejaras de hacer cosas que te gustan solo por mí.

La pelirroja sonrió y beso rápidamente los labios del soldado.

-No lo haré, eso tenlo por seguro. Solo que estaba aburrida, y toda la despedida se comenzaba a convertir en una doble, Caroline estaba molestándose bastante, así que decidí dejarlas disfrutar de sus actividades de mujeres insatisfechas con su vida sentimental.

-¿Actividades de mujeres insatisfechas con su vida sentimental?- Preguntó Steve alzando las cejas, Natasha le respondió asintiendo.- ¿Qué clase de actividades?

-Será mejor que no lo sepas.

-¿Tendrás esas actividades en tu despedida?

-Probablemente.

-¿Estás insatisfecha con tu vida sentimental?-Preguntó el soldado haciendo un puchero.

Natasha sonrió abrazándolo por el cuello besando su barbilla hasta llegar a la oreja del soldado.

-Para nada.- El susurró de la espía estremeció a Steve, la pelirroja sonrió acunando su cara entre sus manos mirándolo directamente a los ojos.- No creo que haya persona más satisfecha que yo.

Steve le devolvió la sonrisa atrayendo después si cara para besarla. El beso que comenzó lento y suave fue subiendo de intensidad, pronto la lengua del soldado se abrió paso a la boca de la espía, Natasha abrazó la cintura del soldado con las piernas, con las manos recorrió todo su torso hasta llegar a su cuello, enredó los dedos en el cabello del rubio mientras las manos de este recorrían su espalda. Natasha gruño a forma de reproche cuando Steve interrumpió el beso tomándola por los hombros, sonreía divertido por su reacción.

-Steve.

-Los niños.- Respondió el girando la vista hacia la habitación.

Natasha suspiró resignada, Steve se rio por lo bajo y después beso su frente, la espía se acomodó nuevamente sobre sus piernas y acomodó su cabeza en el hueco del cuello del rubio.

-Tendremos todo el tiempo del mundo cuando vivamos juntos.

-Espero ansiosa a que terminemos esta misión y comencemos con la mudanza.

-Ya que estamos en el tema…

-¿Sí?

-¿Cómo nos vamos a organizar? Quiero decir en mi departamento, el tuyo, una casa.

-Bueno, los niños están bastante acostumbrados ya a sus habitaciones, su escuela está más cerca…

-Entonces ¿tu departamento?

-Creo que es lo más conveniente, podemos buscar después una casa, sé que en los 40's no se acostumbraba a esto pero…

Steve la calló con un beso corto, tomo su rostro entre sus manos acariciando con el pulgar sus mejillas.

-Por ti he hecho muchas cosas que no se acostumbraban en la época en la que crecí, y no me importa, las seguiría haciendo si eso significa tenerte a ti y a los niños a mi lado.

Natasha lo abrazó con más fuerza porque no tenía palabras para contestar lo que le acababa de decir, él había dejado de lado la educación que se le otorgó de pequeño, cambiado su forma de pensar solo para adaptarse a la de ella, sabía que no le importaba sacrificar sus ideales –que eran la única cosa que seguía conociendo- solo por ella. Tenía al hombre perfecto entre sus brazos, lo sabía sin necesidad de que alguien más lo dijera.

-¿Vamos a dormir?-Preguntó Steve después de varios minutos.

Natasha asintió y Steve la cargó en dirección a la habitación. La bajó con cuidado y ocupó su lugar en la cama mirando como la espía desaparecía en el baño para prepararse para dormir. Cuando Natasha regresó se encontró con Steve nuevamente dormido, eran las 11:40 pm, seguro su día había sido bastante cansado, con cuidado se deslizó debajo de las sábanas acomodándose a un lado de Steve, enseguida sintió sus brazos abrazándola por la cintura, la espía sonrió cerrando los ojos dejándose llevar al mundo de los sueños.

A la 8 am la alarma del despertador comenzó a sonar, Natasha se movió entre los brazos del soldado acomodándose escondiendo la cara en su pecho, Steve rio por lo bajo estirando un brazo para apagar la alarma, movió con cuidado a la pelirroja y salió de la cama besando la coronilla de la espía, en silencio buscó una camisa en los cajones, poniéndose por fin una blanca de algodón con el escudo de S.H.I.E.L.D. en las mangas. Natasha se sentó en la orilla de la cama mirando fijamente el piso.

-¿Cansada?-Preguntó Steve mirándola con ternura.

-Un poco, pero el desayuno es la comida más importante del día, además tenemos otro anuncio que dar.- Le contestó alzando la mano izquierda donde el anillo tenía su nuevo hogar.- así que… ¡a desayunar!- Cantó la espía volviéndose hacía sus hijos, haciéndoles cosquillas.

La risa de los niños y la pelirroja inundó la habitación y para Steve no podría haber mejor forma de empezar la mañana. Tras varios minutos de juegos y risas la familia se encontraba caminando hacia la cocina, las manos de Steve y Natasha iban entrelazadas, James y Natalie iban caminando a saltos delante de sus padres.

Sentados en la mesa estaba ya todo el equipo, Tony la cabeza recostada sobre el hombro de Pepper mientras esta revisaba su agenda y palmeaba con cariño la mano del magnate, Bruce estaba sentado junto a él leyendo el periódico intercalando sorbos a su taza de café y mordiscos a las tostadas que tenía a un lado, Thor estaba sacando dos rebanadas de pan de la tostadora apilándolas junto con las otras 4 que ya ocupaban su plato. Barton picoteaba la fruta de su plato con Bobbi a un lado tratando de convencer al pequeño Francis de comer un poco más.

-Buenos días.- Saludó Steve mientras entraban.

Las miradas de todos se volvieron hacia la familia parada en la entrada de la cocina, Bruce los saludó con un ligero movimiento de cabeza, Pepper y Bobbie les sonrieron, un "Buenas" proveniente de Clint los saludó, Thor agitó una mano para después volverse a la gavetas en busca de la mermelada de moras. El último en reaccionar fue Tony que levantó con pesadez la cabeza.

-Que amable que nos honran con su…-Su voz fue perdiendo intensidad a medida que su cerebro procesaba las manos entrelazadas del par frente a él, finalmente el presencia salió de sus labios en un susurro apenas audible, entrecerró los ojos confundido.- Un momento, ¿no habían dicho que no estaban juntos?

-Bueno si, pero después hablamos y pues…

-Pues pasó esto.- Finalizó Natasha alzando la mano izquierda.

Seis pares de ojos se posaron en la piedra que adornaba el dedo de Natasha, Pepper los abrazó alegremente, pronto las felicitaciones y buenos deseos comenzaron a oírse. Tony los miraba con la boca abierta incrédulo de lo que veía.

-Tienen hijos y se comprometen, ¿es esto algún complot para matarme de un infarto?- Fue lo primero en Salir de la boca del magnate.

-Bueno, no, pero si lo hace es una ganancia.- Le contestó con una sonrisa maliciosa Natasha.

-Vaya, pero si, si tienes humor, bueno pues felicidades por.- Tony poso la mirada en James y Natalie de pie al lado de sus padres.- los favorcitos que le has hecho a capsicle, nunca creí que este día llegaría, seguro mi padre estaría orgulloso capi.

-Gracias, creo.- Le contestó Steve.

El restó del desayuno fue normal, las risas de los niños no se hicieron esperar, incluso Tony se unió a la bromas.

-Hey Nat, Steve.- Les llamó Clint antes de que se marcharan.- En la tarde vamos a llevar a Francis al cine, para sacarlo un poco de la rutina de la torre, podemos llevar a Natalie y James también si los dejan.

La pelirroja y el soldado se miraron analizando la propuesta, finalmente Natasha se giró sonriéndole.

-Claro, suena bien, así Steve y yo podemos tener un poco de tiempo para hablar.

-O, hacer cosas que no pueden por dos pequeñas alegrías que andan por ahí.- Dijo Tony señalando con la cabeza a los niños.- Oh, ¿y ya saben de nuestra pequeña salida familiar?

-¿Salida familiar?-Preguntó Steve confundido.

-Sí, fue idea de, ¿de quién fue idea? Ah sí, de Thor, vio el anunció de un parque acuático en Coney Island, pensó que sería "divertido" que fuéramos todos antes de irnos el Lunes, y llevar a los niños, honestamente creo que solo quiere saber que es un parque acuático y nos llevará a todos para torturarnos un poco.

-Suena divertido.- Le contestó Steve.- Un día todos juntos no estaría mal.

-Podemos aprovechar que Clint y Bárbara se llevaran a los niños al cine y recoger los trajes de baño de mi departamento.- Le sugirió Natasha a Steve.

-¿No tienen los niños ya los suyos aquí?

-Los he puesto a lavar, además, yo no tengo el mío.

-Cierto, si está bien, iremos por ellos en la tarde.

-Ya que todo está dicho, iré a tomar una siesta, han sido muchas sorpresas en pocos días para mí, Jarvis.- Dijo Tony mientras se alejaba del grupo.- No me pases ninguna llamada, planeo dormir varias horas.

-Tocamos a su puerta para recoger a los niños.- Les dijo finalmente Clint que veía divertido el lugar por donde se había ido Tony.

Steve y Natasha asintieron y se encaminaron de vuelta a su habitación.

A las 4 de la tarde, después de horas de no hacer nada por fin llamaron a la puerta de la habitación. Steve la abrió sonriendo a la familia de tres parada frente a él.

-Hey Steve, ¿están los niños listos?

-Sí, un segundo enseguida vienen, ¡James, Natalie, tío Clint ya está aquí!- Gritó en dirección a la habitación.- Oh, y antes de que lo olvide.- El soldado sacó de la bolsa trasera de su pantalón su billetera, abriéndola listo para sacar dinero.

-Ou, no, hey ¿Qué haces?-Preguntó el arquero mirando confundido los billetes que le extendía Steve.

-Te doy dinero para los gastos de los niños.

-No, de eso nada, yo los invito, corre por mi cuenta, y ni se te ocurra querer pagarme después Rogers.

-¿Seguro?

-Sí, tú no te preocupes y disfruta de tu tarde libre con Nat.

-Gracias.

Enseguida apareció James, y Después Natalie cuyo cabello aún estaba siendo arreglado por su madre, con un gesto de manos se despidieron sonriendo de sus padres. 5 minutos después de la partida de los niños, Steve y Natasha ya se encontraban camino al departamento de la espía.

-Buenas tardes.- Saludó la pelirroja a un anciano sentado en la entrada del edificio.

-Él no estaba el día que vine.- L e dijo Steve después de sonreírle amablemente al señor.

-Solo esta algunas tardes, es ya muy viejo, era un niño durante la segunda guerra mundial, los niños aman que les cuente historias.

-Bueno gracias.

-¿Por?- Preguntó confundida Natasha mientras esperaban que se abrieran las puertas del elevador

-Pues, si él es muy viejo y era solo un niño durante la segunda guerra mundial, no sé qué seré yo.

La pelirroja rio con fuerza, la campanilla del elevador sonó y se introdujo en el seguida por Steve. El soldado la miraba fijamente mientras la risa de esta iba disminuyendo, finalmente se secó las imaginarias lágrimas y sonrió a Steve de forma inocente.

-Tu eres un hm, bueno si algo viejo, pero por mi podrías tener un millón de años y te seguiría amando.

La espía envolvió sus abrazos alrededor del torso del rubio, Steve se agachó para besar su frente, estrechándola con fuerza.

-Te das cuenta que, te vas a casar con un, hm como me llamaste una vez ¿fósil?

-Pues eres el fósil más bellos que conozco, y no podría estar más feliz de casarme contigo.

La campana del elevador sonó nuevamente abriendo sus puertas para mostrar un largo pasillo que conducía al departamento de Natasha. La espía se adelantó ofreciéndole una mano a Steve.

-¿Vienes?

El soldado asintió y entrelazó sus dedos con los de la pelirroja.

-¿Vas por las cosas de los niños en lo que yo busco las mías?- Preguntó la espía mientras dejaba las llaves en la mesita de entrada.

-Claro.- Contestó el soldado ya encaminándose por el pasillo en dirección a las habitaciones.

Una vez guardadas las cosas Steve regresó a la sala a esperar a Natasha. Después de cinco minutos no había señales de la pelirroja y ningún ruido se escuchaba en su habitación. Preocupado entró al cuarto. La tenue luz de una lámpara de mesa era la única fuente de iluminación de la habitación, Natasha seguía sin aparecer.

-¿Nat?-Preguntó Steve recorriendo con la mirada cada rincón de la habitación buscando a su prometida.

-Aquí.- Escuchó decir a la pelirroja.

La voz provenía del closet, Steve la encontró sentada en el piso con sus bañadores en las piernas.

-¿Qué haces?

-No sé cuál elegir, no siento que se me vea bien alguno.

Steve se arrodilló a su lado buscando su mirada.

-¿por qué dices eso? De todas las cosas que podrías decir respecto a la ropa, que sientas que algo se te ve mal es lo que menos imagine que dirías.

-Ya no tengo el cuerpo que solía tener, tuve gemelos, todo está fuera de lugar.

-Tuviste gemelos hace 5 años, todo está bien, para mí sigues teniendo el mismo cuerpo, incluso mejor, honestamente creo que eres la envidia de muchas madres.

-Dices eso solo porque soy tu prometida.

Steve le sonrió con ternura buscando su mirada.

-Digo eso porque es verdad, ahora.- dijo poniéndose de pie y ofreciéndole una mano a la pelirroja.- ¿Qué te parece si te pones tu favorito y me lo muestras?

Natasha sonrió y se puso de pie, introduciéndose al baño para salir 5 minutos después con un traje de baño de dos piezas completamente negro.

Steve la recorrió de pies a cabeza con la mirada, sonriéndole cuando sus ojos se encontraron.

-No sé de donde te vino la idea de que no te veías bien en ninguno, para mi te ves perfecta.

-Me da un poco de vergüenza admitirlo.

-¿Qué?

-De donde me vino la idea.

Steve alzó una ceja intrigado, Natasha lo miró y suspiró con pesadez, mirando fijamente sus pies.

-Pensé que ya no me, que ya no te resultaba atractiva.

-Que ya no, ¿Qué no ya me resultabas atractiva? ¿Y por qué pensaste eso?

-Es que desde que volvimos, no hemos… bueno nosotros no...

-¿Tenido relaciones? ¿A eso te refieres?- Natasha asintió sin alzar la mirada, Steve la miró con culpabilidad y se acercó para abrazarla, besando la coronilla de la pelirroja.- Perdóname si te hice pensar eso, no es que no lo pensara, o quiera, es solo que estando en la torre y con los niños durmiendo en la misma cama que nosotros, quería esperar hasta que estuviéramos solos, en nuestro propio espacio.

Natasha sonrió de forma seductora. Se puso de puntillas para acercar sus labios a la oreja de Steve.

-Ahora estamos solos.- Susurró para después depositar un beso en su mejilla.

Steve le sonrió con inocencia dándole un tímido beso en los labios.

-¿Te estoy presionando?- Preguntó la espía preocupada.

-Que no te lo diga no significa que no quiera hacerlo.- Le contestó el soldado volviéndola a besar.

El beso comenzó lento, con los dos disfrutando el momento, poco a poco la intensidad comenzó a subir. Steve la tomó en brazos, llevándola a la cama y recostándola con cuidado, procurando no dejar caer todo su peso sobre ella. Las manos de Natasha se movieron rápidas al dobladillo de la camisa de Steve, despojándolo de ella en un abrir y cerrar de ojos, para pasar después, con la hebilla del cinturón, que igual que la camisa, voló a un lugar indefinido de la habitación en cuestión de segundos. Los pantalones fueron más difíciles de quitar del camino, el rubio pateo sus propios zapatos para permitirse quitárselos con comodidad, para después, ayudado por la espía, deshacerse de la mezclilla que se interponía en su camino.

El roce de la piel casi desnuda de ambos recorrió en una sensación de cosquilleo la espalda de la pelirroja, con manos agiles el soldado se deshizo del top y después del bikini de Natasha, besos y caricias no paraban, la pelirroja se deshizo rápidamente de los boxers del soldado, la última prenda que se interponía entre ellos. Steve separó con cuidado las piernas de la espía, para colocarse finalmente entre ellas.

-Natasha.- Susurró el soldado mirándola a los ojos.- Dios, eres tan hermosa.

La pelirroja río levemente, alzando un poco la cabeza para besarlo, entrelazo las piernas alrededor de las caderas del rubio atrayéndolo a su centro, entendiendo el mensaje que le daba la penetró con suavidad. Las embestidas eran lentas y rítmicas, lo habían hecho incontables veces y Steve aún seguía cuidándola como la primera vez, había sin embargo algo que no podía evitar, estar así tan cerca de ella, aspirar el olor de su piel, una mezcla de menta y flores lo llamaba a besar cada milímetro de piel a su alcance y succionar ligeramente ahí donde sus labios tocaban dejando pequeñas marcas y la pelirroja lo marcaba también, enterrándole las uñas en la espalda cuando las estocadas aumentaron en ritmo provocándole escalofríos. Ambos temblaron víctimas del placer alcanzado. Quedaron abrazados mientras recuperaban el aliento, cubiertos solamente por las finas sábanas azules de la cama de la pelirroja.

-Y bueno.- Dijo la espía recargando su barbilla en el pecho de Steve.

-Y bueno.- Contestó el soldado estirándose un poco para depositar un beso en su frente.

– ¿El bikini negro entonces?

-Mh, si, si ese está bien.

-Ok, perfecto.- Contestó animada la espía poniéndose de pie.

-¿A dónde vas?- Preguntó el rubio estirándose, tratando de tomar la mano de Natasha.

-Necesitamos darnos un baño, estamos…sudorosos, iré a preparar la tina.- Le contestó la pelirroja mientras pasaba su cabeza por el hueco de la camisa de Steve.- Ya vuelvo.- Terminó, lanzándole un beso al soldado.

Resignado a que Natasha no volvería a la cama Steve se levantó, encontró sus boxers cerca de la puerta y se los puso, pues no se sentía cómodo andado desnudo por el departamento, aunque sabía que no había razones para estarlo, no había nada en él que Natasha no hubiera visto ya. Escuchaba el agua correr mientras se llenaba la tina, un olor a menta y hierbabuena comenzó a inundar el cuarto proveniente del baño. Levantó las prendas que se encontraban distribuidas al azar por la habitación, las dobló y las puso en la silla del tocador de la espía. Quitó las sabanas y el cobertor de la cama echándolos al cesto de ropa sucia y los sustituyó por nuevas. Estaba terminando de acomodar la última de las tantas almohadas que tenía Natasha en la cama cuando escuchó que lo llamaba.

-¡Steven Grant Rogers!- La espía trató de darle al llamado un tono de molestia, aunque la risa le pudo al final.

El soldado asomó la cabeza por la puerta del baño encontrándose con la espía, completamente desnuda frente al espejo pasando sus dedos por su clavícula y cuello, notando la presencia del rubio Natasha puso cara seria, mirando el reflejo dudoso del Steve.

-Estas en problemas soldado.- Le dijo finalmente, girándose para verlo de frente.- Mira el montón de chupetones que me has dejado.- Continuo, señalando las marcas violáceas y rojas que marcaban su piel.

-Bueno.-Contestó el soldado.- Podría ser peor.

-Y entonces si estarías en problemas.- Respondió la espía con una sonrisa seductora.- Anda ya, el baño esta listo.- Dijo extendiéndole la mano.

Acomodados en la tina, con Natasha recargada sobre Steve, este pasaba la esponja de baño suevamente sobre su espalda.

-Se siente tan bien.- Dijo la espía después de varios minutos de silencio.

-¿El baño?- Preguntó Steve mientras masajeaba sus hombros.

-El baño, nosotros, todo, se siente bien saber que estamos juntos, que somos una familia.

Steve no respondió nada, simplemente planto pequeños besos a lo largo de los hombros de la espía y ella lo entendió, no eran necesarias las palabras, sabía que él estaba tan feliz como ella.

El baño duró más de lo que esperaban, pero ninguno de los dos quería salir de la tina, a pesar de que el agua ya estuviera perdiendo su calor.

-Steve.- lo llamó la pelirroja, que ya sentía los ojos cerrársele presa del sueño, que el soldado se encontrara masajeándole la espalda no ayudaba mucho, solo le daba más sueño.

-Mh.

-Odio interrumpirte porque en verdad amo que me des masajes, pero tenemos que irnos.

Steve rio por lo bajo depositándole un beso más en el cuello para después ponerse de pie y salir de la tina, tendiéndole la mano a la espía para ayudarla a salir.

Arreglados y listos con todo lo necesario para un día en el parque acuático la pareja salió del departamento en dirección a la torre. Steve manejaba con una mano en el volante y la otra entrelazada con la de Natasha, la mirada fija al frente, mientras que la de la espía centrada en la cara del rubio, no se cansaba de verlo.

-Nat.- La llamó el soldado al detenerse en un semáforo rojo, la mira aún fija al frente.

-¿Sí?

-Lo estás haciendo otra vez.

-¿Qué?- Preguntó la espía en tono juguetón, sabiendo perfectamente a que se refería.

-Mirando.

-¿No puedo hacerlo?- Preguntó nuevamente haciendo esta vez un puchero.

-Claro que puedes.- Le respondió Steve volteando a verla, sonriendo al notar su puchero.- Me desacostumbre a que me vieran como lo hacer tu es todo.

-Pues acostúmbrate nuevamente, porque lo haré el resto de mi vida.

Steve rio ante la respuesta de la pelirroja, alzando sus manos entrelazadas para poder besar los nudillos de Natasha. La luz verde del semáforo se encendió indicándole que podía avanzar, su mirada volvió al frente y la de Natasha continuó fija en él, recorriendo cada milímetro de sus facciones. 15 minutos más tarde estaban ya en la torre. Los niños y la familia Barton se encontraban también de regreso, esperándolos en el comedor con el resto de los vengadores para cenar todos juntos, como la enorme y extraña familia que eran, todos hablaban de su día, reían por los chistes de Clint o cada que este aventaba un trozo de papel a la frente de Tony y acertaba para disgusto del magnate. El tiempo se pasó volando, eran casi las nueve cuando todos empezaron a despedirse.

-Despídanse de sus tíos niños.- Les dijo Natasha en cuanto se abrió la puerta del elevador refiriéndose a Clint y Bobbi que se dirigían también ya a su piso.

-Buenas noches tíos.-Les dijo Natalie que estaba tomada de la mano de Steve.

-Nos vemos mañana.- Se despidió James.

-Hasta mañana Bartons.- Se despidió también el soldado mientras salía del elevador con Natalie de la mano.

-Nos espera un largo día.- Dijo finalmente Natasha, saliendo también del elevador siguiendo a su familia.

-¡Un largo día de diversión!- Gritó el arquero emocionado antes de que se cerraran las puertas del elevador.