Aclaraciones: Vampire Knight pertenece a la quiebra finales Matsuri Hino(si vieron el final del manga sabrán por qué le digo así), los personajes OC y la trama son obviamente de Vileta :) Sin más preámbulos vamos al fic!


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Capítulo 12: Sentimientos a flote

Los seres humanos siempre sueñan con la vida eterna, estar joven por siempre, ver pasar los años sin ninguna arruga, ser inteligentes… ser poderosos. Nunca se ponen a pensar en lo solitaria y dolorosa que puede llegar a ser la vida de un ser de la noche. Realmente, nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde.

Ahora su vida como humana había terminado. Los días bajo el sol, los juegos en la playa, los alimentos cotidianos, la alegría de tener una vida normal… todo le había sido arrebatado de tajo. No solo a ella, sino hacía mucho tiempo que también a su hermana.

Dos hermanas, hijas de la misma madre pero de diferente padre… antes eran soles, ahora solo eran lunas plateadas perdidas entre la oscuridad vampírica. Dos inocentes habían sido humanas… dos inocentes ahora eran vampiras. Pero, ahora que ambas tenían la eternidad por delante y eran de la misma especie… ¿seguirían siendo tan unidas?

— ¡NINA! –gritó Avril despertando rápidamente con la respiración entrecortada. –Ah, solo había sido un sueño. –se alegró la castaña de cabello medio largo y ondulado. De repente se dio cuenta de que no estaba en su habitación. Se preguntó dónde estaba y con horror comprobó que tenía puesta una pijama que no era de ella… no, era una camisa larga de un hombre. El olor a Kaname invadió su nariz y con un severo sonrojo, Avril se dio cuenta que la camisa blanca de manga larga era de su sempai. Se preguntó preocupada si habría sido él quien la había cambiado.

De repente la puerta de la habitación se abrió. Kaname entró sin darse cuenta de que Avril estaba despierta. Ajeno a eso, se miró frente al espejo de cuerpo completo y empezó a quitarse la camisa roja que traía.

— ¡Estoy aquí, exhibicionista! –reclamó Avril avergonzada e histérica mientras le lanzaba una almohada a la cabeza de Kaname. Sonrojada, Avril cerró los ojos con fuerza y se tapó con el edredón hasta arriba.

Kaname volteó a verla con una expresión suave y cariñosa, mirándola con alivio de que ya hubiese despertado. Se volvió a colocar la camisa informal y se acercó a la cama.

— Lo siento, Avril. Creí que dormías. Tranquila, estoy vestido completamente. –agregó con picardía.

Indignada, o al menos fingiendo estarlo, Avril se quitó el edredón y se levantó a la mitad.

— ¿T… tú has sido el que…? –preguntó ella con la voz apenas audible.

— ¿El que te cambió? Por supuesto. –sonrió.

— ¡¿QUÉ?! –gritó abochornada, tapándose nuevamente con el edredón pero Kaname no la dejó ya que éste lo tomó y lo retuvo. Sin nada qué poder hacer, Avril se volteó, dándole la espalda. – ¿Por qué lo dices tan tranquilamente? –inquirió enojada.

— No sabía que tenías un tatuaje en la espalda baja. –confesó él.

— ¡Kaname! –se escandalizó la chica y lo miró entornadamente con el ceño fruncido.

— Lo siento. –se disculpó Kaname seriamente, volviendo a su expresión distante. –Perdóname, querida Avril, no debí hablarte así.

Avril vio cómo la mirada de Kaname pasaba de ser divertida a ser un iceberg helado y solitario, se sintió culpable por ello… arrebatarle un momento de diversión a Kaname la había hecho sentir mal.

— Vale, no te pongas tan serio. –le dijo ella cubriéndose el cuerpo con el edredón a excepción de la cabeza. Cuando estuvo calmada pudo notar entonces que Kaname tenía una venda en la mano. – ¿Te has hecho daño?

Antes de que Kaname contestara, Avril sintió que se había hecho esa pregunta a sí misma…

¿Te has hecho daño?

Su mente tomó el control y empezó a reflexionar…

¿Te sientes más fuerte?

¿Te has hecho daño?

¿Te duele el cuello?

¿Te has hecho daño?

¿Alguien te ha mordido?

¿Te has hecho daño?

¿Dónde está Hinoto, Nina y Cat?

¿Te has hecho daño?

¿En qué te has convertido?

¿Te has hecho daño?

¿Te han hecho daño, Avril?

Se quedó quieta como una piedra, como en trance. Los acontecimientos en la mansión Kohinata regresaron a su mente por medio de flashes intermitentes… Kaname herido… Kaname salvándola… Nina inconsciente… el grito del director… Hinoto disparándole a ella… Kaname matándola… Kaname al lado de Avril… los colmillos blancos de Kaname… y sangre.

— ¿…vil? ¿Avril? –de repente regresó a la realidad y se dio cuenta de que había estado perdida en su mente algunos minutos, tenía la cara de Kaname a escasos centímetros de la de ella y sintió temor de él.

— ¡Aléjate de mí! –grito Avril asustada, quitándose el edredón de encima y corriendo fuera de la cama hasta la esquina del cuarto para alejarse de él. – ¡¿Q… qué fue lo que me hiciste?! –sollozó recordándolo todo, sintiendo con su propia lengua sus nuevos colmillos de vampira.

Aquella reacción de Avril le dolió en lo más profundo a Kaname, pero no lo mostró a ella, tapó todo aquello con su característica expresión de superioridad.

— Perdóname, querida Avril…

— ¡Qué fácil es pedir perdón! ¡Y no soy tu "querida"!

— Te salvé, Avril… -intentó explicarse, pero ella lo interrumpió.

— ¿Me salvaste? ¿De qué? ¿De una muerte natural? ¡¿De morir siendo humana?! Me privaste de mi humanidad, Kaname. –cerró los ojos, no podía seguir viéndolo con esa cara tan tranquila que él tenía, como si no estuviera pasando nada. –Me has condenado… me has convertido en vampira… -no podía creérselo. Era una vampira, una hija de la noche… y tendría que beber sangre… sangre humana.

Los minutos pasaron y la habitación seguía silenciosa con Avril en la esquina y Kaname sentado en la cama, dándole la espalda.

— ¿Mi hermana está bien? –preguntó Avril con voz normal.

— Sí, no te preocupes. –respondió Kaname con voz gruesa, sin voltearla a ver. Avril se sintió culpable de haberle gritado así, de haberse puesto tan histérica… aunque aquello era comprensible para Kaname. Ella pensó que estaba enojado, lo cierto era que, al igual que Avril, también lo invadía un gran sentimiento de culpa.

Avril tenía vergüenza a hablar después de lo que había dicho, así que esperó otro minuto para armarse de valor y abrir la boca.

— ¿Cómo están todos?

— Bien. –simplificó él.

Avril se mordió el labio inferior, ¡¿no podía ser más específico?!

— ¿Podrías… podrías hablarle a Nina o Cat?

— No creo que eso sea posible. –dijo Kaname. –Es de noche, tu hermana tiene clases y Cat seguramente está haciendo guardia en la escuela. No creo que sea conveniente viajar de noche hasta acá.

— ¿Hasta acá? ¿A qué te refieres con hasta acá?

— No estamos en la academia, querid… Avril. Estamos en la mansión Kuran; mi casa.

Avril abrió grande la boca, aquello era demasiado para ella. ¿Acaso no podían facilitarle un poco las cosas? Todo le estaba pareciendo muy complicado y alucinante.

— ¿Y cuándo volvemos? –preguntó Avril temerosa.

— Mañana a primera hora, si tú quieres.

— Sí quiero.

— Pues bien. –se levantó. –Hay pastillas de sangre en el buró. –le informó mientras caminaba hacia la salida. –Ah, y Avril… -se volvió para darle la cara. – por favor no me tengas miedo… yo te amo. –exclamó mirándola con amor, era una mirada protectora pero a la vez triste porque la chica que le gustaba lo miraba como si fuera un monstruo. Kaname terminó de irse y cerró la puerta, dejándola sola.

— ¡Espera! –corrió Avril tras él. Abrió la puerta y vio a Kaname volviéndose hacia ella. –Alto ahí. –le ordenó.

— ¿Qué sucede? –Kaname la miró confundido.

— Tengo que hablar contigo. –exclamó mientras un pequeño sonrojo se apoderaba de sus mejillas.

— Creí que ya te habías hartado de mí. –murmuró en voz bajita. Avril se tensó enseguida al oír aquello.

— ¿Hartado? –ella sonrió de lado. – No creo poder hartarme nunca de alguien que me salva la vida casi a diario.

Solo había una palabra que expresaba la cara que tenía Kaname: anonadado. No podía creer lo que había escuchado…

— ¿Qué? –se rió Avril al verlo tan asustado. – ¿Dije algo malo?

— N-no. –tartamudeó él por primera vez en su vida.

— Escucha… yo nunca he tenido una relación amorosa, así que no tengo mucho con qué comparar lo que siento, no sé qué es amar, enserio, pero… sinceramente, Kaname, siento que te quiero. –le confesó al fin sus sentimientos. –Tal vez no sea el momento para decírtelo pero… con todas las cosas que me han pasado desde que llegué a la Academia creo que tengo que hacerlo antes de que… no sé, me convierta en sirena, en mujer lobo o algo así. -bromeó.

— ¿Podrías repetirlo? –dijo él perdido en sus ojos.

— ¿El qué? ¿Las sirenas y la mujer lobo...?

— No, no, lo de antes de eso. -especificó.

Avril sonrió casi tan brillantemente como una estrella en el cielo y Kaname sintió que la amaba más.

— ¡Te quiero, Kaname! –exclamó al tiempo en que se lanzaba hacia él y lo abrazaba con fervor. Algunos segundos después de la conmoción Kaname también la abrazó fuertemente, esta vez sin miedo a lastimarla o quebrarle los huesos, ya que ahora ambos eran vampiros por la eternidad.

Por primera vez en mucho tiempo, Kaname se sintió perfectamente feliz.

-o-o-o-o-

Las escaleras de piedra estaban oscuras, húmedas… aquél camino daba a las celdas con los vampiros más peligrosos. No era que Gabriel Ouróboros fuera peligroso, pero era muy escurridizo y siempre se escapaba, por lo que ahora lo habían encerrados en las celdas de máxima seguridad.

Las botas gruesas de cazador resonaban entre la oscuridad, unos pasos fuertes y decididos. Llegó hasta la celda indicada y abrió la ventanilla de hierro para hablar con el preso.

— ¿Qué tal te va Gabriel? –inquirió Yagari mirándolo sentado en una esquina. Apenas podía distinguir su cazadora verde militar que siempre portaba el joven vampiro.

— ¿Cómo está Cathy? –dijo Gabriel en tono serio, rudo y grave. Parecía la voz de un ser del infierno.

— Ella está bien.

—Ahh… menos mal. –suspiró aliviado, hablando con su voz normal, un poco más suave que la anterior.

— ¿Quieres explicarme que fue esa aparición tuya tan de repente? Entre Zero y Catherine te habrían sometido fácilmente, ¿estabas dispuesto a ser encarcelado nuevamente? ¿Por qué?

— ¿No deberíamos estar en el cuarto de interrogación resolviendo su cuestionario?

— No me creas estúpido, Gabriel. –rió Yagari macabramente. –Te escaparías muy fácilmente, así que haremos el interrogatorio aquí y ahora.

— Bueno. –se quejó. – Ya sé que pareció como si quisiera entregarme, y la verdad ese era el plan. ¿Por qué? Bueno pues porque intentaba evitar que Cathy llegara a la mansión Kohinata. Zero y mi hermana estaban interrogando a Rosaura… vi que Kaname y sus vampiros se movieron a esa mansión, supuse que Cat iba a ir porque habían secuestrado a su amiga. Era obvio que iba a ir, Cathy siempre ha sido muy preocupada por las personas que quiere…

— Así que tú te entregaste para evitar que Catherine fuera a la batalla. Me conmueves.

— A veces soy lindo. –se encogió de hombros.

— ¿Dónde estabas cuando secuestraron a Avril Arklay?

— Paseando.

— ¿Paseando? –Yagari levantó una ceja, sin creerle.

— A diferencia de los demás, yo no era tan dependiente de Hinoto. Yo solo la usé para hacerme vampiro. Cuando llegué a la mansión me dijeron que habían secuestrado a la chica, pero ni siquiera la vi. Después me fui a la academia rápidamente para vigilar los movimientos de Kuran y a Cathy, y luego… desperté aquí. –resumió.

— Últimamente pareces muy preocupado por tu hermana a pesar de que antes llegaste a herirla una vez, ¿recuerdas?

Gabriel no contestó nada.

— ¿Por qué de un momento a otro te independizaste tanto de Hinoto?

— La odié cuando me llamó "su oveja". Ella era… fastidiosa. Siempre con su venganza y la importancia de la "familia" que representábamos para ella, siempre creyéndose la importante… eso me ponía fúrico. Yo no era su "oveja" ni su "familia".

— Pero se supone que si los vampiros transforman a un humano, éste hace la voluntad de su creador.

— Pues no fue mi caso. –comentó y se quedó callado. Yagari pensó que no hablaría más por lo que se dispuso a irse cuando Gabriel lo detuvo al decirle algo más. –Al principio no podía evitar hacerle caso en todo, si me decía que matara a alguien lo mataba sin ninguna duda, me mandó probar la fuerza de mi hermana por que la quería en su ejército de juguete. Usted sabe… por Rángiku.

— Claro. La espada de la familia Ouróboros que solo se presenta en algunos miembros de la familia. Después de 3 siglos al fin la espada renació en una Ouróboros. Qué bueno que Hinoto no alcanzó a reclutar a Catherine. Esa espada es más de lo que parece. Dicen que incluso puede matar a un sangre pura de una estocada, ¿es verdad?

— Quien sabe. –Gabriel se encogió de hombros, sabiendo en su interior la respuesta sin querer revelarla.

¿Era posible una espada que con solo herir a un sangre pura pudiera matarlo?

-o-o-o-o-

Se dio la vuelta y camino mientras hacía su rutinaria guardia en la Academia Cross, ya eran las dos de la madrugada y no había visto a su compañero prefecto por ninguna parte y estaba empezando a hartarse de tener que hacer la guardia sin ayuda.

"¿Dónde se habrá metido, Zero?" pensaba Cat mientras continuaba caminando por los alrededores mientras aún no oscurecía del todo. "Ni crea que me va a dejar la guardia a mi solita… ¡antes lo cuelgo!"

— Oye…

— ¡AHH! –grito asustada mientras su corazón se disparó. Zero había aparecido de repente tras ella y ahora la miraba con una ceja enarcada. – ¡No me hables por la espalda! –se quejó llevándose una mano al pecho, intentando tranquilizarse.

— Lo siento, no era mi intención asustarte. –exclamó con su característica expresión hermética.

— Tomaré eso como un sarcasmo. –lo vio con ojos entrecerrados y continuó su marcha con Zero a un lado. – ¿Cómo estás? Supe lo del director…

— He estado mejor. –se encogió de hombros, evitando un tema que no le gustaba.

— Bueno, ¿Qué te parece si hoy tu vigilas el puente y yo el edi…?

— Tu padre va a venir, ¿sabías eso? –la interrumpió.

— Sí, lo sé. –contestó rápidamente, como huyendo del tema de su padre. – Como te decía, tú el puente y yo…

— Lo siento. –volvió a cortarla.

— Si es por lo del susto, olvídalo, no era para tanto. –sonrió. –Entonces tú el puente y…

—No es por lo del susto.

Cat se detuvo en seco y volteó a verlo, poniéndose frente a él con el ceño fruncido, su paciencia estaba fallecida en aquel momento.

— Si vas a decirme algo dilo ya. Me fastidia que me interrumpas a cada momento. –siseó Cat.

Zero no dijo nada por unos segundos, solo se quedaba mirándola.

— Perdóname si alguna vez te he hecho sentir mal, Cat… o si te he faltado al respeto. De verdad te pido perdón. –Zero, con las mejillas levemente sonrojadas, la miró directamente.

— V… vale. –Cat, un poco desorbitada por lo que había dicho Zero, titubeó.

— Sé que te molestó que convirtiera a una humana en vampiro, pero… creo que más que eso, para ti fue como una traición. A pesar de lo sarcástica que eres conmigo, sé que somos amigos…

— ¿Amigos? –lamentó Cat tapándose la boca inmediatamente. Había pensado en voz alta.

Zero sonrió de medio lado, viéndola con esa mirada media salvaje que a veces ponía cuando las cosas le favorecían completamente.

— Bueno, a menos que tú quieras ser algo más.

— ¿Algo como qué? no me hagas reír, chupa glóbulos rojos. –sonrió burlonamente, pero Zero vio la mentira bailando en la mirada de ella.

Lentamente Zero se acercó pegándose a ella.

— ¿Q… qué haces? –inquirió Cat intentando alejarse, demasiado tarde ya que Zero la había ceñido de la cintura. –Hey, qué… – y nuevamente Zero la interrumpió… pero esta vez con un beso. Apenas fue un choque de labios que duro unos segundos. Cuando Zero se separó lucía un poco nervioso pero aun así la miraba directamente y Cat, en cambio, parecía congelada, hecha piedra. – ¿Qué… fue… eso? –preguntó un poco pasmada.

— Un beso. –contestó Zero como si nada.

Nunca en su vida Cat había escuchado una respuesta tan idiota… ni tampoco nunca había hecho una pregunta aún más idiota que la que había dicho hace un momento.

— Sí… yo… bueno… -paró de hablar. Entre más tartamudeaba más se estaba sonrojando, y no le daría el gusto a Zero de verla hecha un tomate.

— Catherine Ouróboros… -habló Zero separándose un poco para tomarle ambas manos.

"Oh no" pensó Cat en su fuero interno. Cuando los chicos decían el nombre completo de una chica… era porque iban a decir algo fuerte. Y en vista de que el chico era alguien como Zero, seguramente sería algo tan fuerte como para infartarse.

— ¿Quieres ser mi novia? –terminó de preguntar él. ¡BANG! Había sido como un balazo al corazón de Cat que por momentos latió demasiado rápido.

— ¿Q… qué? –tartamudeó Cat, insegura de lo que había oído.

— Que si quieres ser mi novia. –repitió Zero sonriéndole de medio lado, una sonrisa rota, unos ojos que ocultaban tristeza.

— ¿N… novia? –dijo Cat. La definición de "novia" de repente parecía muy difícil de entender, ¿qué era novia exactamente? ¿Por qué Zero la miraba tan fijamente como para mofarse de ella? ¿En dónde estaba la cámara escondida? Porque esto era una broma, ¿verdad?

— Cat, vamos, tranquilízate. –se rió Zero. –No es como si te estuviera pidiendo matrimonio. –le dijo soltándole las manos para poder abrazarla. La estrecho contra él, sintiéndola… mientras Cat se mantenía inmóvil y dura como una gran roca.

Entonces, lentamente se separó de Zero, empujándolo.

— No, Zero. –musito mirándolo a los ojos, calmada, el sonrojo había abandonado sus mejillas. –Lo siento, pero no quiero ser tu novia. Es verdad que me gustas, pero aun así no quiero estar contigo.

— ¿Qué? Pero Cat… ¿Por qué?

— ¿Eres imbécil? Estás con Nina.

— ¿Qué? No lo estoy…

— Zero, haber, la mordiste, la convertiste en vampira… ella al parecer te quiere. Lo menos que puedes hacer es estar con ella.

— ¿Y nosotros?

— ¿Cuál nosotros? –se rió Cat con tristeza. – Nunca ha habido un nosotros y no lo habrá. Primero fue Yuuki, luego Nina… siempre hay alguien…

— Yo te quiero. –dijo Zero.

— Como te decía, tú vigilas el puente y yo el edificio. Buenas noches. –se dio la media vuelta y empezó a caminar a paso normal, sintiendo un pequeño dolor en su corazón por haber rechazado a Zero pero sonriendo a medias para sí misma sabiendo que había hecho lo correcto. Si Zero de verdad era para ella, ya lo diría el tiempo.

Caminó solitariamente rumbo al edificio de clases. Cada paso que daba era una nueva reflexión… ¿Por qué Zero se le había declarado tan de repente? ¿Se sentía triste? ¿Quería compañía acaso? Después de todo, ahora estaba solo, completamente solo, sin más familia. El director…

Cat no pudo evitar soltar un sollozo al recordar cómo lo había visto al llegar junto a Zero a la mansión Kohinata. Pese a todo, Cat lo estimaba y le había dolido escuchar al doctor que Kaien Cross estaba en coma con sumas posibilidades de no despertar jamás.

Ella esperaba que tanto el director como Zero estuvieran bien.

¿Por qué las cosas se habían dificultado tanto? ¿Por qué la vida tenía que ser tan cruel con Zero? Primero le habían quitado a su familia, había sido convertido en la cosa que más odiaba, la chica a la que había amado lo dejó por su peor enemigo y ahora su padre adoptivo estaba a un paso de la muerte.

Pensó en regresar con Zero, volverle a preguntar si estaba bien pero lo cierto es que, ¿cómo podía consolar a alguien si ella misma necesitaba ser consolada?

La primera lágrima de la noche resbaló por su mejilla y se apresuró a limpiársela con el dorso de la mano, pero sus ojos se descontrolaron porque empezaron a caer lágrimas cuál lluvia, una tras otra. No podía parar de llorar.

— Basta, basta… deja de llorar… -se repetía a sí misma, regañándose. A ella no le gustaba dejar sus sentimientos a flor de piel, era algo que odiaba.

— Está bien que llores. –la abrazó alguien por la espalda. Reconoció que era la voz de Zero. La calidez de su abrazo solo la hizo sentirse más vulnerable y llorar más.

— Quiero que el director esté bien… quiero que Avril vuelva a ser humana… -sollozaba. –Que mi hermano sea bueno como antes… que papá me hable… que mi mamá esté aquí…

— Lo sé. –dijo Zero. –Ha habido días horribles últimamente… pero no estás sola. Avril; humana o no, está contigo, también yo. Y estoy seguro que un día Gabriel se dejará de meter en problemas y que las cosas con tu papá mejorarán. Todo se va a poner bien, ya lo veras.

— …eso… espero. –se volvió a limpiar las últimas lágrimas con el dorso, empezando a sentirse más controlada con el pasar de los minutos. –Nunca pensé que diría esto pero… gracias Zero.

— Descuida, es lo que hace un novio; animar a su chica.

— Oye, oye, oye… yo no soy tu novia. –aclaró.

— No lo sé, yo perfectamente te escuché que dijiste que sí. –exclamó mientras, abrazándola por la espalda, le daba un beso en la mejilla.

— ¡Yo no dije eso! –rebatió Cat.

— Que miedo, mi novia es una bipolar…

— ¡Yo no soy bipolar!

— Yo no dije tu nombre, así que tú lo aceptaste inconscientemente. Entonces sí estamos saliendo.

— Nada de eso…

— ¿QUE ESTAN HACIENDO? –los miró Nina aterrada como si hubiera visto al mismísimo anticristo.

Cat se quitó el abrazo de Zero dándole un codazo mientras la furia de Nina aumentaba.

-o-o-o-o-

La mañana llegó suavemente con un cielo colmado de nubes.

Los estudiantes de la clase diurna se encontraban en sus respectivas clases, así que Kaname y Avril pudieron ingresar a la Academia sin ser molestados. Zero estaba al pie de la entrada para recibirlos.

— ¿Cómo te va, Avril? –la saludó Zero.

— Muy bien, ¿y a ti?

— Bien. Te sienta bien la vampirización. –la aduló y Kaname le envió una mirada venenosa.

— Cuida tus palabras, Kiryuu-kun. –le recomendó el castaño.

— Descuida, ahora tengo novia.

— ¿Enserio? ¿Quién es la desafortunada? –le preguntó Avril mientras el prefecto los acompañaba hasta los dormitorios de la luna.

— Cathy.

— ¿QUE? –gritó Avril histérica agarrando a Zero de la corbata en una actitud de lo más peligrosa. – ¡Tú, gusano insensible, has convertido a mi hermana en vampira y ahora seduces a mi amiga! ¡Te mataré! –decía mientras lo ahorcaba de verdad.

— ¡K… kuran! –dijo Zero mientras sentía que se le iba la voz.

— ¿No debería Ouróboros recibirnos también? –se preguntó Kaname haciendo hincapié en eso.

— ¡Donde está Cat! ¡Qué le hiciste! –siseó Avril quien ya lo tenía en el piso.

— E…n… l… hsptl…

— ¿Dijiste hospital? –preguntó asustada.

— Sí. –contestó tosiendo. –Ayer... N-nina nos... v-vio juntos... y se enfureció.

— ¿Qué? –dijo ella horrorizada. – ¿Cómo pasó? ¡Cuéntame! ¡Reacciona, Zero! –lo zarandeó.

— Amor, ¿no sería mejor si lo dejas recuperar la respiración? –le sugirió Kaname sonriéndole alegremente.

Avril soltó a Zero para que respirara un poco hasta que pudo hablar.

— Al parecer no le gustó en lo más mínimo verme con Cat porque en cuanto nos vio se lanzó hacia nosotros. Iba a hacerle frente pero Cat, ya sabes lo impulsiva que es, se lanzó contra ella también y Nina alcanzó a darle un golpe en la costilla hasta que yo intervine. Nina está encerrada en el calabozo de nuevo, Kain Akatsuki está cuidándola. –informó Zero.

— ¿Y Cat está bien?

— Se rompió dos costillas, pero estará bien. –le aseguró el de ojos malva.

— No me sorprende viniendo de Nina, desde pequeña siempre ha sido muy celosa. –dijo Avril. –Pero solo deja que la vea, me va a oír, ¡me va a oír!

— ¿Y cuándo sale Ouróboros del hospital? –inquirió Kaname.

— Supongo que hoy. No se quedó porque lo necesitara, sino porque lo quiso, ahí está el director Cross, Cat dijo que le cambiaría las flores del cuarto.

— ¿El director? ¿Qué pasa con el director? –preguntó Avril mientras Kaname vio a Zero con ojos de "maldita boca floja".

— El director está en coma, linda. –le explicó Kaname.

— ¿Qué? ¿Por qué no me lo dijiste? –le reclamó. – Pobre director Cross. Y… ¿qué pasará con la Academia? -se consternó.

— Habrá otro director momentáneamente. –musitó Zero. –Y desmáyate porque el nuevo director es… el padre de Cat.

— ¿WTF? ¿El padre de Cat? –se sorprendió la chica.

— Bueno, no nos retrasemos más, andando. –acotó Kaname haciendo que los demás empezaran a caminar también.

— Y antes que nada llévenme a esos calabozos, que tengo que darle una buena reprimenda a mi "adorable" hermana.

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Él parecía estar sencillamente dormido, se veía tan tranquilo y lleno de paz que resultaba extraño, ya que Kaien Cross por lo general estaba dando dramas y espectáculos extravagantes todo el tiempo. Cat se acercó un poco más y le agarró la mano suavemente mientras lo veía.

— Director Cross… espero que despierte pronto. Zero no lo demuestra pero sé que está triste, sé que él lo considera un padre. Onegai, no lo deje solo.


¡ME ODIO POR ACTUALIZAR TAN TARDE! ¡soy de lo peor, merezco que me ahorquen como a Zero! T-T

Y es que no les miento, ¿saben cuántas veces hice este capítulo? ¡Cinco veces! Fue un verdadero caos mental... mi mente sigue sana de milagro... En verdad lo siento, enserio no me gustaba cómo quedaba y dije: No les puedo dar a mis lectores algo que a mí misma no me gusta, sería pecado mortal! Enserio perdón.

Hace unos renglones dije que me odiaba, bueno, resulta que también me amo porque... ¡Al fin Avril aceptó que quiere a Kaname! ¡Les juro que bailé como Snoopy! XD

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LuKuran: Gracias por tus reviews... y por tu paciencia! Espero que te haya gustado el KanamexAvril :3 Y bueno, ya vez que no maté del todo al director X3 de lo cuál me enorgullesco, ya vez que yo parezco asesina serial! wajaja... bueno, gracias por siempre apoyar esta humilde historia! :3 Tqm!

maty aritha y bluekeila: Hola! Gracias por el review! Espero este capítulo haya sido de tu agrado n_n

alejandra li kinomoto: Gracias por tu amable review! X3 Espero no me odies... al menos no tanto XD Estas en todo tu derecho de que te hayas sentido Avril! Es lo bueno de los OC! X) Espero que te haya gustado el capitulo n_n cuídate Tqmm!

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