Capítulo 13: El nuevo director
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Escuchaba el ruido de una gota cayendo repetidamente, tal vez alguna tubería en ese maldito calabozo estaba dañada. Se mantenía sentada en el frío suelo abrazando sus rodillas y la cabeza alzada, esperando el momento en que por fin la soltaran de aquella celda. Para colmo le habían puesto de cuidador a un chico para nada agradable. ¿Cómo se llamaba? … Kain, creyó ella pero no estaba muy segura. Nina lo vio y él rehuyó a su mirada, como fastidiado.
— ¿Cuándo me van a sacar de aquí? –preguntó Nina.
— Ya te dije que no lo sé. ¿Podrías dejar de ser tan fastidiosa? –le reclamó Kain.
Nina no quería que el "icberg andante" le armara una bronca… pero no tenía nada que perder pues estaba encerrada como castigo en una fría y húmeda celda, ¿qué podría ser peor?
— ¿Sabes? Yo no tuve del todo la culpa. Esa chica también me atacó.
Kain rió por lo bajo.
— ¿Qué? estoy diciendo la verdad. –se enfurruño Nina.
De repente escucharon unos pasos acercándose. Intentando reconocer quién era por el olor, Nina olfateó el aire. Pudo distinguir con amor que era Zero pero para su desilusión, al parecer él había regresado a medio camino. Los otros olores eran de Kaname y… otro que no pudo reconocer. Era dulce, suave y a la vez poderoso y frío.
Vio a Kaname llegar junto a su hermana y vio que tenía los ojos rojos como los de ella.
— ¡Nee-chan! –se levantó Nina alegre de ver a su hermana. Tal vez había alegado para que la sacaran de allí pero… conociendo cómo podía ser Avril de correcta pues mejor se lo pensó mejor. – ¡Que bonitos se te ven tus lentes de contacto! ¡Definitivamente te va ese color!
— No me cambies de tema, Nina. Ya sé por qué estás aquí. –la regaño su hermana con semblante serio.
— ¡Ay, vamos, Catherine también me agredió!
— Bueno, me pregunto qué persona no reaccionaría así al ver a una vampira furiosa saltando sobre ella. –exclamó Avril con una mirada para nada agradable.
— ¡Nee-chan! ¿Por qué siempre estás del lado de ella? –se quejó.
— No es que me ponga del lado de ella, ¡es que tú no sabes comportarte correctamente! ¿Si vez a Zero conmigo también te pondrías tan celosa como para saltarme encima? Tienes que controlar tu fuerza, Nina, entiende que ser vampiro conlleva muchas responsabilidades, ya no eres una humana. –De mal humor, Nina le dio la espalda a su hermana. –Te estás comportando como toda una infantil.
— ¡Es que la odio tanto! –gritó.
— Amor –intervino Kaname poniéndole una mano en el hombro a Avril. –Creo que sería mejor irnos ya, no quisiera que te enojaras porque podrías… tú sabes… -exclamó refiriéndose a que si Avril se enojaba podría provocar grandes destrozos ya que aún era una vampira recién nacida.
— Claro. –asintió Avril. –Solo déjame poner a Nina al corriente ya que al parecer no lo sabe.
— Desde luego. –dijo Kaname. –Olvidé que ella cayó inconsciente en la pelea de antier.
— ¿Qué es lo que no sé? –inquirió Nina curiosa.
— Hermana –habló Avril con voz firme. –Soy una vampira.
Nina se quedó con la boca abierta.
— Avril, no juegues con esto. –le pidió Nina seriamente.
— ¿Crees que jugaría con algo tan delicado? Nina, tú no viste pero Hinoto me disparó y estuve a punto de morir… pero Kaname me salvó, me convirtió en vampira.
— ¿Kaname? –dijo Nina mirando a Kaname como asqueada.
— Pórtate bien, ¿quieres? A la próxima que cometas una tontería yo misma me encargaré de que aprendas la lección. –le advirtió Avril mientras daba la media vuelta y se iba de allí seguida de Kaname.
— ¡Oye! ¡Espera un minuto Avril! ¡¿Avril?!
— ¡Cállate! –le gritó Kain Akatsuki dejándola sin habla. –Me provocas jaqueca, enserio.
— ¿Qué significa ser transformada por un sangre pura? –le preguntó Nina enseguida, modulando su voz. – ¿Significa que mi hermana es más fuerte que yo?
— Eso es obvio. –respondió el vampiro con su mirada desdeñosa. –Tú fuiste transformada por un vampiro de vergonzosa clase C, y tu hermana por un sangre pura… creo que es más que lógico que ella te puede dar una buena paliza. –se burló de ella y Nina frunció el ceño, enojada, y volvió a sentarse en el piso frío abrazando sus rodillas con fuerza.
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Habían convocado una reunión a las seis de la tarde en la explanada de la academia para darles un mensaje importante a los estudiantes. Los de la clase diurna estaban adelante y los de la clase nocturna estaban detrás de los demás, observando todo calladamente. En medio de los dos grupos, Zero y Cat fungían como prefectos para que no hubiera disturbios.
Habían mandado poner unas tarimas forradas con tela negra y un micrófono sobre el que se dirigiría Kaname. El presidente de la clase nocturna subió al escenario pequeño y empezó a hablar.
— Buenas tardes. –apenas dijo eso y todas las chicas gritaron de la emoción. –Les suplico prudencia, ya que como presidente general de los alumnos, me veo en la necesidad de darles la noticia. Nuestro director Cross Kaien se encuentra enfermo y debido a su gravedad no puede continuar con su función de director por el momento. En su lugar, tendremos a un director provisional, por favor, adelante Ouróboros-san. –exclamó bajando del escenario.
El hombre que ascendió era medio musculoso con el porte estricto y venía vestido de un elegante traje negro, su cabello era corto; casi rapado y negro, y traía puestos unos lentes rectangulares.
— Buenos tardes, alumnos de la academia Cross. –habló con voz ronca, como de ultratumba. – Me es una gran pena ocupar este lugar en tan lamentables términos, pero confío en que mi colega Cross Kaien mejore y pueda dirigir su tan querida escuela muy pronto. Por ahora, yo estoy aquí para ayudarlos, chicos, confíen en mí. Es todo, queda a su servicio el nuevo director de la Academia Cross: Castiel Ouróboros. –finalizó haciendo una reverencia y luego todos aplaudieron.
Los comentarios entre las chicas no se hicieron esperar. "¿Castiel? ¡Qué nombre tan guay!" "¿En verdad es el padre de Cat-chan?" "¡Parece muy apuesto y amable!"
Cat las escuchaba cuchichear mientras pensaba en lo doble cara que podía ser su padre. "Pobrecitas, no saben que él es del tipo que nos pondrá en el reglamento que la falda deberá llegar un metro bajo la rodilla" pensó Cat burlándose.
Zero, quien estaba a su lado escuchando el discurso, se inclinó hacia ella para susurrarle al oído.
— Pobres, no saben que tu papá es del tipo que pondría en el reglamento usar la falda un metro después de las rodillas.
Cat se rió.
— Me leíste el pensamiento. –exclamó haciendo que él sonriera de medio lado.
Inmediatamente Zero sintió una extraña aura picándole la espalda y volteó hacia atrás descubriendo que era Nina asesinándolos con la mirada pues la habían liberado de su castigo desde hace unas horas. Cat notó aquello la mirada y se abrazó a sí misma, sintiéndose incómoda.
— No te preocupes por ella. –le dijo Zero pasándole un brazo por los hombros. –Ya se le pasará, estoy seguro. Además, tú eres la que me gusta. –habló con voz ronca y coqueta mientras descendía el brazo hasta la cintura de ella cuando de repente sintió un fuerte pellizco en el dorso de la mano. – ¡Auch! –se quejó.
— Cuidado donde tocas, Kiryuuu. –le advirtió Avril.
Cat volteó a verla con una gran sonrisa ya que no la había visto desde lo de la mansión de Hinoto, cuando Kaname se la llevó a su mansión para que se recuperase.
— ¡Avril! –saltó Cat con alegría. – ¿Estás bien? ¿Cómo te sentó la vampirización? ¿Te dolió? ¿Has tomado ya las pastillas? ¿Se te ofrece algo? ¿Te ayudo con algo? ¿Me has extrañado? –le preguntaba rápidamente mientras la abrazaba.
— Tranquila, tranquila, estoy bien. –rió Avril. – ¡Por supuesto que te extrañe!
— Oigan, ya basta de abracitos. –las separó Zero.
— No pensé que fueras tan celosito. –se burló Avril. –No puedo creer que ahora seas la novia de este zopenco.
— ¿Quién dijo que soy su novia? ¡Desde luego que no!
— ¡Eso es! Hazte la difícil, que le cueste. –exclamó Avril mientras las dos amigas reían y chocaban las manos en señal de complicidad.
Avril y Cat se alejaron de la multitud para hablar en privado, sentadas en una banquilla.
— Oye, ya supe lo que te hizo mi hermana, en verdad lo siento, ya la regañé.
— No te preocupes. –le aseguró. –Estoy bien. No es nada comparado con lo que me han hecho otros vampiros.
— En verdad lo siento. Pero bueno… ¡Cuéntame, cuéntame! ¿Qué demonios se trae Zero contigo? –exclamó Avril emocionada. –Si los cálculos no me salen mal, ¡será tu primer novio!
— Avri, no creas que el asunto me tiene muy contenta. –confesó Cat sin muchos ánimos.
— ¿Por qué? –inquirió preocupada.
— Es que no sé qué hacer. Me gusta Zero, de eso estoy segura y me siento triste cuando el sufre pero no puedo olvidar que él quiso a Yuuki y que luego tuvo algo con Nina y hasta le dio su sangre.
— Vamos, vamos, no seas rencorosa. –le sonrió dándole palmaditas en el hombro. –No pienses en el pasado, como su nombre lo dice, el pasado es pasado. Concéntrate en el presente, se ve que Zero te quiere, puedo verlo en su rostro y tú también lo quieres, date una oportunidad amiga. Olvida a Yuuki, olvida a mi tonta hermana menor, olvida todo y piensa en lo que en verdad quieres para tu futuro. ¡Eso es! Imagina tu futuro, ¿con quién te vez?
— Tú sabes con quién me veo. –susurró sonrojada.
—Dime lo que sientas, saca tus preocupaciones ahora, te sentirás libre.
—Estás muy poética amiga. –se rió.
— Ah… -suspiró sonriente. –Es el amor. –ambas rieron. –Ya enserio, cuéntame.
— Tú no lo sabes pero, Zero es una persona que ha sufrido mucho. Lo sé porque nuestras madres fueron mejores amigas y siempre se visitaban. Zero perdió a sus padres desde pequeño y luego a su hermano hace un año, por si fuera poco fue convertido en vampiro a la fuerza por la asesina de su familia.
— ¿Qué? Qué horrible. –se consternó Avril.
— No es todo, Yuuki lo hizo sufrir mucho… tanto a Kaname como a Zero porque no se decidía por ninguno de los dos la muy perra. –habló con enojo. –Cuando la sentenciaron a muerte, recuerdo que escuché llorar a Zero algunas veces.
— Ya entiendo, por eso Zero es tan solitario y serio.
—Igual que Kaname. –sonrió Cat. –Aunque no lo creas, Kaname también tiene su historia. Creo que esos dos se parecen más de lo que creen.
— Amiga, no cabe duda. –la tomó de las manos. –Tenemos que hacer felices a esos hombres. Convirtámonos en el rayo de luz de sus vidas.
Cat esperó un momento y luego rió.
— Deberías ser poeta, enserio. –suspiró. –Pero pensaré en eso que dijiste… lo voy a pensar.
— ¡Cat! –le grito Zero quien las esperaba a lo lejos. – ¡La guardia!
—El trabajo me llama. –se levantó. –Nos vemos luego, Av, cuídate.
— Sí, suerte con tus sentimientos. –le deseó.
Cuando Cat alcanzó a Zero, caminaron hacia el puente a paso medio lento, pues aún tenían unos minutos. En el trayecto, Cat notó a Zero más serio de lo normal.
— Cat. –la llamó por fin rompiendo el silencio que lo perturbaba y se detuvo. Cat se dio cuenta de que él había detenido su andar y se giró hacia él un par de metros después. –Ayer tuve un sueño bueno después de muchísimos años. –le confesó con la mirada abajo y las manos en los bolsillos.
— ¿Enserio? ¿Y eso a mí qué? –le respondió con actitud indiferente haciendo que Zero la mirara con sorpresa.
— ¿Por qué me hablas así? No miento, enserio te quiero, ¿es que no me crees o qué pasa contigo?
— Zero, no lo ves desde mi perspectiva. Viviste enamorado de Yuuki, la mirabas todo el tiempo incluso lloraste por ella. Luego de que murió, le robabas sangre a Nina aprovechando que tú le gustabas, ella te ofreció su sangre y tú la aceptaste… tienes sangre de Nina en tu cuerpo…
— ¿Estás celosa?
— ¡Me siento herida, imbécil! –le gritó desesperada. – ¿Por qué le pediste sangre a ella? ¿Por qué exactamente a ella? Y no conforme con eso le diste tu sangre y la convertiste en vampiro. No sé, siempre que estoy contigo y me dices cosas cursis pienso en todo eso, no puedo evitarlo.
— Ya te dije que lo lamento, lo siento, perdón.
— Que fácil es pedir perdón. –le reclamó.
— Ya comprendo, ¿Estás enojada porque no te pedí sangre cuando la necesité?
Cat se quedó pasmada y con los ojos atónitos. El sonrojo enseguida coloreó sus mejillas.
— Es eso. –afirmó Zero.
— Ya me tengo que ir. –se regresó para continuar su camino.
— ¡Mi sueño es que estabas embarazada y que yo era el padre! –le grito haciendo que ella se detuviera entre sorprendida y congelada.
"Tenemos que hacer felices a esos hombres. Convirtámonos en el rayo de luz de sus vidas." Recordó lo que le había dicho Avril.
"Zero es una persona que ha sufrido mucho." Había dicho ella misma a Avril.
Se quedó quieta en su lugar, incapaz de seguir su camino pero tampoco en regresar atrás.
— ¿Vamos a seguir peleando? –se quejó Zero. – ¿Eres tan orgullosa que no quieres ceder a nada? ¿O acaso olvidaste que me dijiste que te gusto?
— ¡Cállate! No es tan fácil. –exclamó aun dándole la espalda.
— Eres demasiado orgullosa, Catherine, como tu padre. –la miró con ojos entrecerrados.
— ¿QUÉ? –se volvió hacia él. – ¡Retira eso! –le grito furiosa.
— No lo voy a retirar porque es verdad. –dijo él con el ceño fruncido.
— ¿Tú qué sabes? ¡Se ve que no me conoces!
— ¡Por favor, te conozco desde que eras un bebe! ¿No recuerdas ese juego del casamiento en primaria?
— ¡Agh, no me recuerdes eso! –cerró los ojos con fuerza y se tapó los oídos.
— ¡Te casaste conmigo!
— ¡No!
— Nos casamos, nos casamos… -empezó a canturrear Zero mientras Cat gritaba que se callara.
— ¡SUFICIENTE! –gritó Cat tan fuerte que sintió que la garganta se le desgarraba. – ¡No quiero que me vuelvas a dirigir la palabra en tu patética y vampira vida! –le señaló con el dedo índice y luego corrió de regreso tan rápido como sus piernas le permitían. A la porra la guardia, ella no lidiaría con un vampiro chiflado y aparte revoltoso.
Llegó hasta los baños y se echó agua fría en el rostro mientras vociferaba frente al espejo.
— ¡Estúpido, estúpido Zero! ¡Malnacido, malnacido!
— Idiota. –le dijo una voz que había recién entrado al baño de mujeres. Cat se volteó para ver quién era y vio entrar a la mismísima Nina. – Vi tu pelea con Zero, la de hace rato. Los escuché accidentalmente.
— ¿Ah, sí? ¿Eres paparazzi o algo por el estilo? –alzó una ceja.
— En vez de estártele negando a Zero-kun, deberías pensar más en él. Te está buscando, te eligió a ti siempre. Aunque te odie creo que mereces saber esto: la razón por la que Zero eligió mi sangre fue para disminuir su sed hacia ti. –Cat escuchó eso quedándose confundida. – Maldita sea, ¿eres retrasada mental o qué? Estoy diciendo que Zero tenía sed de tu sangre y no quería hacerte daño. Siempre le has atraído tú, bruja.
Cat se quedó pensativa ante eso.
— Pero no te confíes de mí, el que te haya dicho esto no quiere decir que sea tu amiga, al contrario, ahora estamos iguales y no dejaré de pelear por mi Zerito-hermoso-kun. –le sonrió malvadamente y se fue de allí tras empujar a Cat y hacerla caer al piso de sentón.
— Mi cerebro se quiere suicidar. –se quejó quedamente mientras se acostaba en el piso en posición fetal. –Maldito sea el amor y sus complicaciones. ¿Y desde cuándo Nina se volvió tan ruda?
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Aquella noche sería su presentación como la nueva estudiante de la clase nocturna.
Se puso unos stockings negros en conjunto con su nuevo uniforme blanco de los estudiantes del turno nocturno. Se miró en el espejo después, su cabello castaño oscuro lo había recortado en forma recta y ahora le llegaba solo hasta el mentón y tenía un fleco recto que le tapaba un poco las cejas.
Después de haber tomado las pastillas de sangre, el rojo de sus ojos se había ido y el negro había vuelto.
— ¿Estás lista querida Avril? –entró Kaname, sobresaltándola. –Lo siento por asustarte.
— No te preocupes. –le sonrió dulcemente. –Estoy bien. –le aseguró tomando su mano y estirándolo para salir de ahí.
Cuando llegaron, había unos veinte vampiros en el salón después de la considerable baja de la última pelea. Nina miró a su hermana, se sintió celosa de verla tan hermosa y siendo presentada a la clase con suma consideración por el mismo presidente de la clase; Kaname, él ni siquiera le había presentado en su primer día.
"Genial, ahora tendré que soportar a mi hermana la mandona en mi clase" pensó Nina con fastidio.
—… y espero que traten con amabilidad a su compañera. –decía Kaname. –Porque además de nuestra compañera de clase también es MI novia. –amenazó. Absolutamente todo el alumnado se quedó con la boca abierta y los ojos atónitos ante tal revelación.
— Kaname. –le susurró Avril en forma de reproche, mientras se sonrojaba. Kaname solo inclinó la cabeza y solo le sonrió.
— ¿No quieres decir algunas palabras, Avril? –le ofreció Kaname dejándola sola con su pánico escénico.
— Eh… bueno, espero que nos llevemos bien.
Y después de eso todos aplaudieron. Obviamente los cuchicheos no se hicieron esperar y mientras Avril caminaba a sentarse en su respectivo asiento junto a una tal María Kurenai, que fue muy amable con ella, escuchó un par de comentarios que le llamaron la atención.
"¿Será ella la nueva reina vampiro?"
"Las reinas vampiro siempre han muerto, es su destino."
— Kaname. –lo llamó Avril y éste se acercó a ella. Tenían 10 minutos antes de que iniciara la siguiente clase. – Escuche que las chicas decían que era la nueva reina vampiro, ¿a qué se refieren con eso?
María Kurenai escuchó eso y no pudo evitar intervenir.
— ¿Enserio no lo sabes? ¿No sabes quién es tu novio? Es el rey de los vampiros; el vampiro más viejo y venerado del mundo. –le informó la pequeña.
— María-chan, por favor. –la detuvo Kaname. – ¿Podrías dejarnos solos? Yo le explicaré a Avri.
La chica accedió y les dejó en el rincón a solas.
— ¿Cómo es eso de que eres el rey de los vampiros?
— Sonará muy de cuento… -confesó con algo de vergüenza.
— Háblame con la verdad, sin modestia. –le exigió.
— Ok, cariño. Lo que te dijo María-chan es verdad. Soy el rey de los vampiros, el vampiro más viejo, se podría decir que el vampiro más puro que haya existido y tú, querida mía que has nacido de mí, eres ahora la reina vampiro debido a que tienes mi sangre. Cuando lo anuncie públicamente en un baile, será oficial, tu y yo seremos rey y reina de los vampiros.
Avril solo se quedó con la boca abierta y los ojos abiertos a su máxima expresión.
— ¿Qué? ¿Osea que me he liado con un casi dios vampiro? –musitó anonadada.
— Algo así. –le guiño un ojo coquetamente.
3, 2, 1…
— ¡Avril! –gritó Kaname al verla desmayada en el suelo. La levantó en brazos y la excuso de que ella se sentía muy cansada y que la llevaría a su dormitorio. Kaname sabía que Avril estaría bien, pues ahora era una de las vampiresas más fuerte, sino es que la más fuerte de todas debido a su sangre.
Kaname sonrió al verla dormida. Se veía demasiado tierna y con el rostro de un ángel. La atrajo más contra sí mismo sintiendo cómo la amaba.
Estaba feliz.
Por primera vez en muchos años… no, por primera vez en su existencia estaba feliz. Avril lo había aceptado totalmente a pesar de lo que era y lo que le había hecho, lo había aceptado sin condiciones y le había entregado su total confianza y, aunque no estaba seguro que el corazón de ella le perteneciese, él sabía y estaba seguro que solo era cuestión de tiempo.
La amaba. Se había convertido en un sol para él, un sol que nunca iba a apagarse y que siempre estaría presente para darle calidez y luz. Sí, eso era. Avril era un ángel, era calidez… Avril era luz.
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El día llegó con pesadez. Cat se preparó para un nuevo día. Se dio una ducha rápida y se peinó frente al espejo. Intentó hacerse una trenza pero lo único que había logrado fue que los dedos se le enredaran con el cabello y mejor deshizo todo y mejor se recogió el cabello en una coleta y luego ésta la hizo rollo y se la enredo con pasadores, como siempre.
Se puso el uniforme negro y sus zapatos negros brillantes. La noche anterior después de volarse la guardia por primera vez lustró sus zapatos hasta sacarles brillo ya que no tenía mucho sueño y se había negado a volver a la guardia junto a Zero.
Llegó a tiempo a la clase y se dio cuenta de que ahora no tenía con quien sentarse. Avril ya no estaba en su clase, ni mucho menos la seria Sayori quien era la que le pasaba los apuntes. Dio una vista general al salón y vio que en la última banca estaba Zero sentado completamente solo, así que fue y se sentó a su lado, no tenía otra opción pues ninguno de los demás estudiantes eran de su agrado.
— Vaya, parece que ya no tengo amigas en la clase. –le dijo a Zero mientras dejaba su cuaderno y el lapicero en la mesa. Pero Zero no le respondió, solo se quedó mirando el pizarrón con actitud cansina, algo que se le hizo muy normal a Cat. – Oye, ¿te han pasado ya los apuntes? Es que no los tengo.
Pero igualmente Zero no le respondió.
— ¿Te duele la garganta o algo por el estilo? –le pregunto, esta vez mirándolo con confusión, pero Zero siguió igual de callado y sin voltearla a ver. – ¿Qué es esto? ¿La ley del hielo?
— "No quiero que me vuelvas a dirigir la palabra en tu patética y vampira vida". –citó Zero las palabras de ella de la noche anterior, haciendo que Cat se quedara estupefacta.
La chica se sintió una perfecta idiota. Se dio un golpe mental por haberle hablado en primer lugar y otro por no haber medido sus palabras la noche anterior.
— ¿Entonces no vas a hablarme? –le preguntó sin verlo.
— Así lo quisiste tú. –Zero se encogió de hombros mientras que por dentro se reía malvadamente.
"Condenado" pensaba Cat enojada.
Finalmente alguien tendría que ceder, pero… ¿quién?
Era todo un juego de orgullo y amor.
— Buenos días. –llegó el director Ouróboros sorprendiendo a todos los estudiantes. –Vengo a leerles el nuevo reglamento escolar.
— Oh, no, ya empezó. –se quejó la hija del director desde su asiento.
El hombre sacó una lista y, acomodándose las gafas, empezó a leer.
— 1.- Las clases diurnas terminan a las 4 desde ahora y las clases nocturnas inician a la misma hora de siempre, a las 6. Esto para evitar la congestión que se genera cuando los estudiantes de noche entran a clase. Los estudiantes diurnos se deberán reportar en su dormitorio máximo a las 5, se pasara lista y quien no tenga asistencia estará expulsado totalmente.
Los disgustos de las chicas no se hicieron esperar. Se quejaron porque no tendrían la oportunidad de ver a sus idols ni siquiera de reojo, pero el director las hizo callar.
— Prosigo. 2.- Las faldas de las señoritas deberán medir diez centímetros por debajo de la rodilla.
Nuevamente los gritos de desaprobación se dejaron escuchar.
— 3.- Queda estrictamente prohibido el contacto entre estudiantes de diferentes turnos, quien desobedezca estará expulsado.
Cat levantó la mano.
— ¿Y qué hay de los prefectos?
— Los prefectos se acabaron, señorita Ouróboros.
— ¿QUÉ? –gritó. "¿Qué demonios cree que está haciendo?" se quejó mentalmente. – ¿Y cómo vas a mantener el orden sin nosotros?
— El orden está establecido ya. Antes de que los estudiantes nocturnos entren a clases, los estudiantes diurnos ya deberán estar encerrados desde una hora antes.
— ¿Qué le pasa? –se quejó pero esta vez más quedamente. –No podré ver a Avril.
— 4.- El contacto entre jóvenes y señoritas debe ser de mínimo 50 centímetros separados, así que todos por favor, sepárense, sepárense…
Cat puso los ojos en blanco y luego se separó de Zero. "¿No se le puede ocurrir algo más ridículo?" pensó ella.
— 5.- Todos deberán leer mínimo 5 libros a la semana. 6.- Toda demostración de afecto queda prohibida. Y creo que es todo, al menos por el momento. Les sugeriría que empezaran a leer un libro, chicos. –sonrió malévolamente. Los estudiantes no podían creerlo, ¡ese hombre estaba más loco que el director Cross! Pese a todo se fue muy tranquilo del salón para continuar dando a conocer las nuevas reglas.
En cuanto se fue, las fangirls empezaron a planear una revuelta con antorchas y armas bélicas, todo fuera por ver a sus amados bishonens.
— De repente mi vida ya no tiene sentido. –dijo Cat abrazándose a sí misma. –Ya no seré prefecta… solo seré una… ¡estudiante normal! ¡Qué horror! –luego miró a Zero y éste no le hizo caso. –Bien, Zero, sigue con tu estúpida ley del hielo, a ver quién aguanta más.
Se levantó del asiento enojada con la intención de irse. Zero le quiso preguntar a dónde iba, pero él también tenía su orgullo y la dejó que se fuera.
Corriendo, Cat alcanzó a su padre en un pasillo y se le puso enfrente.
— ¿Qué demonios estás haciendo? –le preguntó directamente.
— Deberías hablarme con más respeto, Catherine. –la regañó con voz firme.
— Papa, por el cielo santo, ¿quitar a los prefectos? ¿Y qué pasará si por alguna razón alguna estudiante quiere pasarse de lista y escapa del dormitorio?
— Nadie escapará. En las ventanas de los dormitorios diurnos ya se han instalado protecciones de acero y la puerta será cerrada bajo llave a las 5.
— ¿Qué pretendes? ¿Dirigir una cárcel?
— ¿No te alegra que podrás dormir más y podrás concentrarte mejor en las clases? Porque quiero puro 10 de ahora en adelante, señorita, ¿me escuchó?
"¿Y este por qué me habla de usted?" se preguntó Cat en su fuero interno. La chica resopló, enojada.
— Así que 5 libros. –suspiró con cansancio.
— Así es, te sugiero que empieces con Historia de dos ciudades.
— ¡Al demonio, voy a leer Drácula! –vociferó mientras se alejaba de su padre y volvía al salón con furia y rapidez.
Una vez anunciado a los demás salones sobre las nuevas reglas, Castiel Ouróboros descansó un poco en la dirección. Se sentó tras el escritorio y luego sacó su móvil.
— Que chicas tan problemáticas, se ve que Cross no tenía nada controlado aquí. Una escuela para vampiros y humanos… -bufó. –Los vampiros siempre terminan destruyéndolo todo porque quieren ser la especie dominante. Ciertamente solo hay muchos vampiros porque los verdaderos vampiros han convertido a los humanos pero… ah… Si supieran que… ya pronto todo ser humano que fue convertido en vampiro puede volver a humanizarse. –pensaba en voz alta mientras sonreía de medio lado. –Espero que pronto no quede ningún maldito vampiro en este mundo… todo lo hago por ti, mi amada y fallecida esposa; Kekai.
Y si llegaste hasta aquí, pues gracias por leer! n_n Te amo mucho, querido lector! :D
Quise poner una fresecita al inicio pero ninguna quedaba XD Si tienen dudas sobre algo no duden en preguntarlo, tanto con un review o un inbox :D
Bueno, contesto los reviews:
alejandra li kinomoto: gracias por tu review! X3 al igual que tú también te super mega quiero!, no me importa si sonamos fresas! XD jaja Enserio muchas gracias por tu apoyo en este fanfic, me alientas a seguir :) Y bueno, cada vez me encanta más lo que pasa entre Avril y Kaname! Creo que ya se puede saber porqué nombre al fanfic así n_n Espero que te haya gustado! Cuídate mucho!
LuKuran: gracias por comentar! me haces muy feliz cada vez que le dedicas algunos renglones a este humilde fanfic! X3 Que bueno que te gustó el KanamexAvril :) Gracias por tu paciencia eterna conmigo! Espero no me mates con el nombre que le di al padre de Cat! jajajaja Es que quería que su nombre también empezara con C como su hija, no sé porqué, y se me vino Castiel a la mente XD bn loca! Y bueno, espero que te haya gustado este cap! ILY4ever nee-chan!
