Advertencia: Los personajes de Vampire Knight pertenecen a Matsuri Hino, solo los personajes que inventé son míos al igual que la enredada trama. Este capítulo contiene fuertes escenas rated M+ y masoquismo… jaja es broma! Es un capítulo normal c:
.
Capítulo 15: Primera dosis
.
Caminaba sola por las calles solitarias de la ciudad con su uniforme blanco de la clase nocturna pulcramente limpio. No le importaba llevarlo puesto a donde iba, después de todo aquél uniforme sería un recordatorio en todo momento de una etapa de su vida que quería dejar en el pasado.
"Ya he hecho suficientes tonterías" había pensado mientras caminaba en medio de la noche.
Sus pasos eran lentos, como resistiéndose a llegar a la asociación de cazadores, pero aunque eran lentos Nina sabía que no se detendrían a medio camino, sino que llegarían a su destino.
Cuando la vio llegar ahí el profesor Yagari levantó una ceja en señal de confusión.
— ¿Arklay, qué haces aquí? –le preguntó cuando la tuvo enfrente.
— Vine a ponerme el suero. –contestó resignada y cabizbaja.
Yagari recordó la obsesión que Nina tenía hacia Zero por lo que se le hizo demasiado extraño que ella renunciara a la vida vampira que le había dado Zero.
— ¿Estás segura?
Nina se esforzó y levantó la mirada mientras sonreía de lado de manera solemne y fuerte.
— Muy segura. –le afirmó. –Es hora de reivindicarme.
Yagari se sorprendió un poco pero igual no lo demostró.
— ¿Y tú? –dijo Yagari a alguien que estaba detrás de Nina.
— Vengo con ella. –exclamó Akatsuki.
Nina volteó asustada a verlo.
— ¿Akatsuki-senpai? ¿Desde cuándo vienes siguiéndome? –inquirió Nina asustada.
— No venía siguiéndote, venía detrás de ti. –explicó con desdén.
"Es básicamente lo mismo" pensaron Yagari y Nina por igual con cierta vergüenza del chico vampiro.
— Bueno, como sea. Pasen por aquí. –les indicó Yagari.
o-o-o-o
La noche cubría la academia Cross dejando que la realidad reinara sobre el instituto. Una chica estaba se encontraba profundamente dormida en su habitación llena de dibujos pegados por todas las paredes.
Sentado en el marco de la ventana se encontraba Zero observándola dormir, pensando que en un par de semanas a lo mucho estaría respirando acompasadamente como un humano, como lo hacía Cat en ese momento. Se sentía nervioso, al día siguiente sería cuando acompañado de su ahora novia Catherine iría a ponerse el suero de la humanización.
Jamás pensó que podría volver a ser un humano normal. Si tan solo Ichiru hubiera vivido más tiempo seguramente estaría teniendo la misma oportunidad que Zero para regresar a ser un humano. Lamentaba todo lo que había ocurrido, sentía que todo lo que había hecho hasta ahora estaba mal, que siempre metía la pata en el peor de los momentos, sentía que la desgracia y el desamor lo perseguirían por siempre. Yuki lo había traicionado al igual que Ichiru… sus dos personas más preciadas… Estaba seguro de que no soportaría una tercera traición por parte de Cat; su última persona preciada.
"Pero yo la traicioné primero" pensó.
— Y te he lastimado. –exclamó sin darse cuenta de que había hablado.
— ¿Qué? –se removió Cat media somnolienta mientras despertaba de un sueño. Abrió los ojos y entonces sintió que alguien la observaba desde la ventana y volteó. – ¡DIABLOS! –gritó con fuerza sintiendo que el corazón se le salía del pecho. Después asimiló todo y se dio cuenta de que era Zero quien estaba ahí. – ¡Maldita sea, Zero Kiryuu! ¿Quieres matarme de un susto? ¡Porque casi lo logras! –se quejó enojada mientras se levantaba a la mitad en la cama intentando regular los latidos de su corazón asustado.
— No. No intentaba matarte. En todo caso intentaría protegerte. –musitó mientras le clavaba una de sus miradas pasivas pero penetrantes.
Cat se quedó en silencio al escuchar eso sin saber qué decirle. Se levantó de la cama con somnolencia.
— Déjame darme una ducha rápida y nos vamos. –le dijo Cat mientras caminaba hacia el baño.
— ¿Necesitas ayuda con eso?
— No lo creo, Kiryuu. –le respondió ella reprimiendo una risa.
Finalmente llegaron juntos a la entrada de la asociación. Yagari se encontraba fumando un cigarrillo afuera y fue quien los recibió con su característica mirada gélida.
— Zero. –lo vio Yagari.
— ¿Ah? ¿Y a mí no me saludas, Yagari-sensei? –le replicó Cat enseguida, pero Yagari no le prestó atención, su mirada fría estaba dirigida totalmente a Zero.
— Cat, ¿podrías adelantarte por favor? Tengo algunas cosas que hablar con Yagari-sensei. –le pidió Zero a Cat y se lo dijo de una manera tan seria que ésta no hizo la menor oposición.
— De acuerdo, te espero adentro. –exclamó un poco asustada ante las miradas serias que se dirigían ambos hombres.
— Me alegra que eligieras convertirte en humano. –musitó Yagari cuando Cat se alejó lo suficiente.
— Sensei, yo la voy a cuidar. –le advirtió Zero.
El maestro dio un respingo ante lo que dijo el muchacho.
— ¿Lo sabes? –inquirió Yagari.
— Lo he notado sutilmente. Sé lo que sientes por ella, sensei.
— Es una chica especial. –confesó Yagari casi en susurro mientras desviaba la mirada.
— Lo sé.
— Zero, si le haces daño, juro que te partiré en dos. –le advirtió el sensei mirándolo de nuevo con sus azules ojos refulgentes.
Zero solo se limitó a asentir con la cabeza y después siguió su camino hasta entrar a la asociación.
— ¿Todo bien? –inquirió Cat cuando lo vio entrar.
— Todo bien. –afirmó él. –Vamos.
Le pasó un brazo alrededor de los hombros, atrayéndola hacia él, cosa que le pareció extraña a Cat en un principio pero no le dio mucha importancia y siguieron caminando hasta el cuarto indicado.
— Siéntese aquí. –le dijo una enfermera a Zero y éste obedeció sentándose en un banquillo con respaldo mientras Cat lo esperaba en el sillón de enfrente, sentada.
Las miradas de ambos se cruzaban y no dejaban de mirarse profundamente el uno al otro, como concentrados, como conectados.
— Listo. –musitó la enfermera. –Ven por tu próxima dosis mañana, aquí tienes tu tarjeta, tienes que traerla.
— Gracias. –dijo Zero mientras se levantaba al igual que Cat.
— Estás a dos dosis de ser un humano, Zero. –le informó Cat seriamente sin ningún atisbo de humor.
— A dos dosis de ser iguales... –contestó mientras le daba un beso en la frente –mi amada Catherine.
La chica levemente sonrojada le sonrió.
-o-o-o-o-
Avril miraba pensativamente por la ventana de su habitación. El día estaba ventoso y las hojas de los árboles se desprendían de ellos y volaban libres. El paisaje era tan lindo que le dieron ganas de salir allá para despejarse, pues su mente estaba convirtiéndose en un caos total.
Por un lado, quería su humanidad de vuelta, estar con su padre y su hermana como antes, salir de vacaciones, ir los tres a dejarle flores a su madre en julio, comer lo que las personas normales comían.
Y por otro lado estaba Kaname.
Y su actual estado vampírico de ella.
No sabía qué era lo que debía hacer. Quería estar con todos, no fallarle a nadie. Si tan solo pudiera dividirse en dos…
— Avril. –la llamó Kaname, pero la joven no le hizo caso, pues estaba perdida en sus pensamientos.
Su amado caminó silenciosamente hasta llegar a ella y la observó seriamente, estudiándola.
— ¿Qué tienes? –le preguntó el rey vampiro.
— Me asustaste. –dijo ella con la mirada baja. No la había asustado en lo absoluto, de hecho lo había escuchado cuando la llamó, pero no había tenido ganas de responderle, necesitaba estar sola para pensar.
— Lo siento. ¿En qué tanto piensas? –Kaname sabía de antemano en qué tanto pensaba, pero él aún luchaba por una posibilidad de estar equivocado.
— Pienso en el suero. –exclamó Avril volviendo a fijar su vista hacia afuera.
Kaname bajó su mirada hasta el suelo mientras sentía que su corazón se afligía enormemente ante lo que estaba por venir.
— Eres libre de decidir lo que quieres, Avril. –le sonrió de medio lado, aunque por dentro estuviera destruyéndose a sí mismo. –Si quieres ser humana de nuevo, esta es tu oportunidad. Yo no me opondré. De ser posible, tomaría el suero para estar contigo siempre… pero no puedo.
— ¿Y por qué no? –suplicó ella mirándolo.
— Soy el Rey Vampiro, el pilar de la sociedad de vampiros. Si me convierto en humano, se haría un total desequilibrio.
— Entiendo.
— Avril, estaré bien. –le aseguró mirándola a los ojos mientras con sus manos acunaba el rostro de ella y se pegaba a su frente. –Solo recuerda que siempre te amaré, siempre te protegeré, aún si decides volver a tu vida humana y casarte con alguien más para olvidar esta pesadilla, yo te estaré vigilando desde las sombras; protegiéndote.
Sus palabras podían llegar a provocar miedo, pues eran oscuras y obsesivas, pero Avril lo entendía. Lo entendía porque ella sabía que Kaname había pasado casi una eternidad solo, sufriendo solo, viviendo solo, amando solo. Y ahora que encontraba a Avril, "la pequeña luz en mi oscuridad" según había citado Kaname una vez, era lógico que se aferrara con todas sus fuerzas a esa luz que le quedaba y que probablemente sería la última que tuviera, era lógico pensar que Kaname quisiera proteger con tanto recelo aquella luz llamada Avril.
Kaname la abrazó, acomodando su cabeza contra el pecho femenino y Avril rodeó con sus brazos la cabeza de él, intentando confortarlo sin decirle nada.
— Lo siento, Kaname. –derramó una lágrima. –De verdad quiero ese suero. Quiero mi vida de antes de vuelta, no sabes cuánto. Perdón. –gimió empezando a sollozar. –No quiero causarte dolor.
— Jamás te dejaré. –le dijo Kaname. –Desde las sombras estaré vigilándote. Aunque tú no me veas… -musitó mientras se alejaba de ella e inclinaba su rostro contra el de ella, mirándola fijamente. –yo estaré contigo. –y después de eso, Kaname se desintegró en miles de murciélagos negros que escaparon con rapidez por la ventana, dejando a Avril llorando.
-o-o-o-o-
Cat y Zero se encontraban entrando por el puente hacia el edificio de dormitorios después de haber pasado la tarde juntos. Casi iban a hurtadillas, pues estaban regresando a una hora prohibida que podía causar su expulsión pero los tramposos tenían ya una coartada en caso de que Castiel Ouróboros les dijera algo, le dirían que un par de vampiros se les habían atravesado y los habían estado persiguiendo y que finalmente se les habían escapado.
La chica llevaba su espada afuera, balanceándola de una mano a otra con sumo aburrimiento, dado que la noche estaba demasiado tranquila, mientras tanto, Zero solo se limitaba a seguir caminando con las manos metidas en sus bolsillos. Ambos se sorprendieron al ver a Kaname sentado en una banca solitariamente, encorvado, mirando el suelo con seria depresión, según ellos.
— ¿Y ahora a ti qué te pasa? –se acercó Cat para hablar con él. – ¿No deberías estar con Av?
Kaname levantó sus ojos hacia ella y le mostró lo rojos que estaban. Cat se llevó un susto tremendo que hasta dio un saltito y puso a Rángiku en guardia por si las dudas al mismo tiempo en que Zero se ponía delante de ella y haciéndola hacia atrás con su brazo para protegerla. El corazón de Cat se detuvo por un momento, pues Kaname nunca le había dirigido esa mirada de peligrosidad y sed.
— Lo siento. –se disculpó Kaname volviendo a bajar la mirada al suelo.
— ¿Q… qué demonios te pasa? –le preguntó sin dejar su posición en guardia.
— No la vuelvas a mirar así. –musitó Zero con ira mientras le apuntaba a la cien con su Bloody Rose dispuesto a dispararle si hacía cualquier movimiento.
— Calma, Zero. –le dijo Cat mientras lo abrazaba por la espalda y asomaba la cabeza escondida tras él para mirar a Kaname. –Estoy bien.
— ¡No viste como te miró! –Zero estaba fúrico.
— ¿Sí? Pues no es diferente a como tú la veías hace unos meses, Kiryuu. –exclamó Kaname con fastidio.
Después de lo que había dicho Kaname, Zero se quiso ir encima de él y lo hubiera hecho de no ser porque Cat lo abrazó más fuerte para detenerlo.
— ¡Basta, Zero! ¡¿Qué demonios pasa contigo, Kuran?! –gritó Cat un poco asustada. Si esas dos bestias se peleaban, ella no podría hacer nada, ellos eran demasiado fuertes.
— Avril ha decidido volver a ser humana. –confesó Kaname. Y habló en un tono tan diferente, se había escuchado como si su voz temblara, como si desfalleciera lentamente consumido por el dolor. –Volveré a estar… solo.
Zero, al oírlo, relajó sus músculos y Cat se separó de él.
— Oh… vaya… -musitó Cat sin saber cómo continuar. –Lo… lo siento por ti.
— Debería estar feliz por su decisión, después de todo, ella nació siendo humana y es natural que quiera ser de su especie pero… en el fondo guardaba esperanzas de que ella decidiera sacrificarse por mí, que se quedara conmigo.
Cat miró a Zero y éste a ella, después ambos volvieron a mirar al abatido Kaname.
— Le dije que estaré con ella sin que me vea, para protegerla.
— ¿Y eso qué? Eventualmente ella morirá, ¿y qué harás tú? –exclamó Zero fríamente. –Te quedaras solo.
— ¿Estás animándome? Porque no haces un buen trabajo. –se quejó Kaname volteando a verlo.
— Estoy diciendo que luches por ella, porque ella no te va a durar toda la vida, a menos que…
— ¿A menos qué? –se interesó Kaname.
— A menos que tú decidas sacrificarte por ella.
— Pero soy el rey vampiro y la sociedad vampiro me necesita para seguir controlada.
— Imbécil, ¿y para qué crees que sirve la asociación de cazadores? –le sonrió Cat de medio lado.
— Si el rey vampiro desaparece, el mundo sería un lugar menos seguro y no quiero eso, no quiero que el mundo de Avril sea así. No hay opción, de todas formas salgo perdiendo. Debo permanecer así, convertido en un monstruo inhumano hasta que ella… hasta que ella…
— Hasta que el corazón de Avril se detenga. –completó Cat sintiéndose triste por Kaname por primera vez en su vida.
De repente, el móvil de Cat timbró ruidosamente y ella se disculpó apenada.
— Hola, papá. –contestó Cat. – Posiblemente ya te diste cuenta de que llegué a altas horas de la noche a la academ… ¿no me vas a regañar? ¿Qué te sucede? Papá… ¿COMO? ¡¿QUIEN LO ROBÓ?! –Kaname y Zero voltearon a verla con suma intriga de lo que estaba pasando. ¿Qué le estaría diciendo Castiel Ouróboros a su hija? –Sí, papá, voy para allá enseguida. Sí, también le diré a Zero. Adiós.
— ¿Qué sucede, Cathy? –la interrogó Zero.
— Robaron el suero de papá, se llevaron todo. –les informó preocupada.
— ¿Cómo que lo robaron? ¿Te dijo quién?
— No lo creerás, Kuran. Fue la señorita Shirabuki y el líder del clan Touma.
Hubo un silencio sepulcral y Cat no hacía más que observar las miradas frías y pensativas de Kaname y Zero.
— Esto va a causar un gran, gran desequilibrio. –opinó Kaname levantándose de la banca.
— Zero, será mejor que nos apresuremos a llegar a la asociación de cazadores. –le dijo Cat y éste asintió.
— Yo también voy. –exclamó Kaname.
— No, tú tienes que cuidar la academia. Definitivamente no puedes moverte de aquí. –le pidió la Ouróboros.
Kaname frunció el ceño, molestándose un poco, pero ella tenía razón.
— De acuerdo, pero manténganme informado.
— ¡Hai! –dijeron Cat y Zero al unísono al tiempo en que empezaban a correr.
Kaname los observó alejarse poco a poco, perdiéndose en la oscuridad mientras pensaba en lo que podría ocurrir ahora que el suero estaba en manos de aquellos dos vampiros.
— ¿Qué planean hacer… Shirabuki… Touma? –entrecerró los ojos.
Continuará...
Bien, primero que nada DEBO deshacerme en disculpas para ustedes lectores de este fic. ¡Enserio perdón! La inspiración de este fanfic me abandonó rotundamente x_x Aparte de eso, también está la universidad que se ha vuelto un poco demandante, problemas familiares… ¡muchas cosas! Pero no os preocupeis, ya la estabilidad como que está llegando a mi vida y podré actualizar más seguido! Lo prometo!
Una de las cosas que me molestan de los escritores de Fanfiction es que de repente dejan sus fics olvidados, y resulta que yo voy y hago lo mismo, ¡soy una maldita! Pero bueno, ya regresé y comprendo que a veces por más que los escritores quieran subir un capítulo, la soberbia inspiración no los anima.
En fin, si decidiste dejar review te amo! Y te adoro! Y si leíste pero a forma de castigo no me dejas review, entonces te comprendo u_u te pido perdón y te quiero!
Muchas gracias a las lindas personitas que me dejaron reviews: LuKuran, L. Nott, zolitharia, alejandra li knomoto y ojitricolor, muchas gracias por comentar! Les mando muchos abrazos de panda y besitos tronados!
¡Adiós!
