Buenas noches... o no sé si sea de día pero ahorita son las 11:57pm en mi ciudad, empiezo a darme cuenta de que mi inspiración es nocturna -_- En fin, ya está el próximo capítulo y espero que les guste. Después de este preveo 3 capítulos más y este humilde fanfic acabará :'( pero bueeeno, todavía tenemos un poco más de este fanfic :)
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Capítulo 17: Rey vampiro II
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Suavemente sintió cómo las partes de su cuerpo convertidas en murciélagos negros se unían y formaban de nuevo su cuerpo. Una Avril algo asustada se miró a sí misma y se palpó los brazos y el estómago, comprobando que estaba bien. Convertirse en murciélagos le había provocado un cierto mareo. De pronto, cayó en la cuenta de que Kaname también estaba allí, levantó la cabeza mientras sentía cómo el rojo se apoderaba de sus mejillas y lo encontró frente a ella, observándola.
— K... Kaname. –susurró algo cohibida. Recordó lo que le había dicho, que no estaba dispuesta a pasar una eternidad como vampira junto a él.
— Esta es la mansión Kuran, por favor quédate aquí mientras encuentro a tu amiga. –le ordenó él con su voz fría aunque mirándola con un aire de melancolía. Avril se sintió culpable, le dieron ganas de abrazarlo fuertemente y quitarle esa tristeza de su rostro, pero antes de siquiera terminar de pensar eso, Kaname habló.
— Me quedaré un momento más, esperaré a que Seiren, Shiki y Rima vengan para cuidarte, no quiero dejarte desprotegida. –acotó.
Algunos minutos después, por aquella puerta que estaba cerca; alta y de madera con bisagras de metal negro, entraron Seiren, Shiki y Rima con sus respectivos uniformes de la clase nocturna.
— Tadaima. –exclamó Shiki sintiéndose gracioso, pero la mirada de Kaname –la oscura y mortal mirada de Kaname- le hizo dar un paso atrás, reconsiderando no volver a tomarse tantas confianzas con la mansión Kuran como para decir "estoy en casa". –Era broma. –rectificó.
— Shiki es un vampiro muerto. –dijo Rima en broma, sin embargo, la chica estaba más seria que un iceberg así que nadie lo tomó como una broma.
— Cuiden a Avril hasta que vuelva. –les ordenó Kaname aproximándose a la salida. –Cuídenla con sus vidas. –dio media vuelta y se apresuró hacia la puerta..
— ¡Ten cuidado! –le soltó Avril sonrojada. Kaname se detuvo un momento, pero no volteó a verla, simplemente se fue de allí. –Por favor… ten cuidado. –susurró en el silencio, preocupada.
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La noche oscura reinaba sobre la mansión Ouróboros. Kaname la observó con escepticismo. Era una vieja edificación de reja alta y de color negro con puntas afiladas y diseños góticos. El portón se abrió automáticamente cuando él estuvo cerca, así que avanzó. El suelo era de tierra blanda y se encontró con una glorieta que en el interior debió haber tenido antes rosales vistosos o arbustos verdes, pero ahora solo era un hoyo seco con raíces huecas que aportaban un aspecto muerto. Avanzando más, se dio cuenta de que la mansión era de tres pisos y que en lo alto, en las esquinas, taciturnas y vigilantes, estaban unas gárgolas grises de ojos frívolos.
Kaname prosiguió su camino, estaba por entrar a la mansión de uno de los antiguamente famosos clanes de cazavampiros, pero que ahora aquello no era mas que un pasado enterrado, pues, la familia Ouróboros estaba extinguiéndose lentamente hasta ya casi no quedar nada.
Subió los tres escaloncitos hechos con piedras de mármol gris y, antes de que siquiera levantara la mano para llamar a la puerta, un viejo mayordomo le atendió.
— Oyasuminasai, Kuran-sama. –declaró con la voz vieja y débil mientras se inclinaba lentamente. El señor parecía tener unos cien años, su cara no podía estar más arrugada y los parpados de sus ojos estaban muy decaídos. – Castiel-sama está esperándolo. Por favor, pase.
—Arigato. –asintió Kaname.
El mayordomo anciano le condujo a unas escaleras que con dificultad subió, a Kaname le dieron ganas de cargar al pobre hombre, pero finalmente llegaron al segundo piso donde caminaron por un pasillo oscuro solo iluminado por velas que a su vez su trabajo era iluminar las pinturas que estaban colgadas en las paredes pintadas de verde viejo.
Eran más que nada pinturas de paisajes y casas abandonadas, o animales, pero la última pintura le llamó la atención a Kaname y se quedó mirándola por algunos segundos en los que esperaba a que el mayordomo avanzara. Allí, inmortalizada con pinceles finos y al óleo había una mujer de largo cabello negro que estaba liso hasta quien sabe dónde, pues solo estaba retratada del busto para arriba. Tenía una mirada sumamente benévola y era muy parecida a Cat, solo que con un rostro más adulto, más maduro. Y sonreía suavemente, como avergonzada de que la estuvieran pintando.
— Es Kekai-sama, la esposa de Castiel-sama y madre de Gabriel-sama y Catherine-sama. –le informó el viejito, sobresaltando levemente a Kaname.
— Lléveme con Castiel, por favor. –pidió Kaname y el viejo mayordomo asintió y lo llevó hasta el despacho de Castiel. Cuando entraron, Castiel ya estaba sentado en su escritorio con su porte de mal talante y mirándolo cuidadosamente, estudiándolo.
— Kuran Kaname. –lo saludó –Bienvenido a la mansión Ouróboros.
— Antigua base de los caza-vampiros más violentos. –completó Kaname.
— Tú lo has dicho, mi querido enemigo, antigua base. Siéntate por favor.
— Así estoy bien, gracias. Solo vine a que me digas cuál fue la última ubicación de tu hija y ya después me voy. Tengo algo de prisa. Por cierto, qué rápido llegaste a tu mansión, ¿será que querías resguardarte lo más rápido posible?
Castiel se le quedó viendo seriamente y Kaname le alzó una ceja, en señal de que qué estaba esperando si su hija estaba en peligro.
— Hace unos segundos hablé con la asociación para que me dijera el último paradero de Catherine. Esta es la ubicación de Catherine. –le entregó un pequeño papel que Kaname recogió rápidamente, evitando cualquier contacto cercano con ese hombre que tan mala espina le daba.
— Europa. –exclamó Kaname. –Tengo entendido que ella y su equipo estaban cumpliendo con la misión de recuperar el suero anti-vampiros que creaste, qué curioso que de repente desapareció.
— En realidad no es nada curioso, era obvio que tal poder iba a ser codiciado por otros.
— Sí, era suponerse, entonces, permíteme cambiar mi oración: que curioso la forma en que fue robado ese suero, debió tener más vigilancia. –entrecerró los ojos.
— Creí que tenías prisa, Kuran-san.
A modo de respuesta, Kaname se dio la media vuelta y se fue por donde entró, sin siquiera despedirse de Castiel.
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Apenas habían pasado unas cuantas horas de la desaparición de Cat y ya Kiryu Zero estaba al borde de la histeria. Sus manos temblaban ligeramente, sus ojos estaban visiblemente nerviosos y no había dejado de lucir preocupado en todo momento así como tampoco dejaba de culparse a sí mismo.
Estaban terminando de examinar el edificio en el que Shirabuki y Toma se habían refugiado y no habían encontrado ningún indicio de a dónde pudieron irse con Cat. Yagari estaba tratando de calmarse fumando, tenía que mantenerse firme porque de lo contrario el equipo se iría a pique con Zero y Yagari histéricos.
Salieron de ese viejo edificio que al parecer antes fue un hotel pequeño. Zero observó el cielo nocturno colmado de nubes grises que se habían comido a la luna brillante y a las estrellas. Intentaba oler algún rastro de los sangre puras, pero nada, no sabía cómo era que esos dos habían desaparecido sin dejar sus dulzones hedores. Ni siquiera podía oler a Cat. ¿Qué estaba pasando? Bueno, tal vez su primera dosis del suero le estaba afectando el sentido del olfato vampírico.
— Ocultaron sus olores. –declaró una voz detrás de ellos. Yagari y Zero voltearon de inmediato.
— ¿Kuran? –Zero elevó una ceja sin poder creérselo. – ¿Qué haces aquí?
— Avril me pidió que viniera para ayudar en la búsqueda de Catherine.
— ¿Decías que ocultaron sus olores? –abordó Yagari sin querer perder más tiempo.
— Sí, es lo más lógico. Hay un olor que no pertenece a este lugar. –contestó Kaname.
— Un olor que no es de este lugar, ¿Cuál es? –inquirió el sensei.
— Ah, así que es ese. –exclamó Zero. – No me había dado cuenta de esos ligeros olores a Sakura y a Pino de bosque. Pero, ¿cómo podrían ellos cambiar sus olores?
— Es un secreto que espero que no revelen. Los sangre puras tienen una extraña habilidad para cambiar el olor que secretan cuando necesitan camuflarse. –explicó Kaname. –Sigamos esos olores enseguida- sugirió.
— Tú puedes ir más rápido, adelántate, por favor. –le pidió Zero.
— ¿Estás seguro que no quieres ser tú quien salve a Catherine? –inquirió con curiosidad, pues sabía lo orgulloso que era Zero.
— No me importa quién la salve, solo quiero que ella esté bien.
— De acuerdo, entonces nos vemos después. –musitó Kaname disolviéndose en una bruma negra que voló por el cielo nocturno a una velocidad impresionante.
— Ikuso, Yagari-sensei.
— Hai.
Yagari empezó a correr con rapidez siguiendo los pasos de Zero.
A través de la negrura de la noche, llegaron a un viejo castillo que estaba a las afueras de la ciudad. La barda de ladrillos que alguna vez lo protegió estaba casi destruida por el paso del tiempo.
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Había sido un escapa exitoso, la misión iba perfecta. Shirabuki estaba contenta de que aparte había recibido un regalo; una tierna niña humana que fácilmente podía ser su muñeca de juegos. La arrastró del brazo mientras Cat estaba totalmente inconsciente.
— Estaba pensando en convertirla en vampira. –espetó Sara pensando en voz alta.
— Esa chica vale más siendo humana que vampira. Déjala así. –exclamó el pequeño Touma de mal humor. Estaba comenzando a hartarse de la manía que le había agarrado Shirabuki a la inmunda humana. –Tenemos que esperar a recibir nuevas órdenes. Ese tipo ya se está tardando. Estoy molesto, odio tener que cargar con estos aparatos electrónicos. –se quejó mirando el celular con asco y dejándolo en una mesa cercana llena de telarañas.
— Siento una presencia.
— No alucines, Shirabuki-san. –bufó Touma, enserio, ya no la aguantaba ni un minuto más. "Gente inmadura" pensó Touma para sus adentros.
— Voy a ir a jugar con la niña en el patio. –le informó mientras caminaba y la arrastraba.
— Haz lo que quieras. –masculló. De repente observó que por una ventana rota se metía un murciélago. Sonrió y estiró la mano para que el murciélago negro se acercara a él para posarse en su mano, le gustaban esos animales nocturnos y misteriosos. El animal se agazapó en la palma de su mano apaciblemente. – ¿Qué haces aquí, amiguito? ¿Quieres acompañarme en mi oscuridad?
Volteó a ver la ventana por la que había entrado el murciélago y contempló el cielo nocturno invadido por nubes.
— No…
Touma se sobresaltó al escuchar ese susurro que pareció provenir del murciélago… pero no, no era posible que un animal de esos hablara. Lo contempló un tanto asustado, pero después de verlo por algunos segundos más sonrió, seguramente solo había sido su imaginación.
De pronto dos murciélagos más entraron por la ventana.
— Hey, parece que están siendo atraídos por mí, ¿no es así? –dijo Touma, alegre de que hubiera más murciélagos, pues le encantaban. Los dos nuevos se posaron sobre sus pequeños hombros.
Enseguida, cuatro murciélagos más entraron y se posaron algunos en su espalda y otros sobre sus brazos. Touma sonrió emocionado, en verdad amaba esos animales. Ocho murciélagos más entraron y se acomodaron entre la cabeza, el cuello y las piernas del pequeño líder Touma.
— Es una pena que estés lejos de la protección de tu clan…
— ¡¿EH?! ¿Qué ha sido eso? –gritó asustado. Una voz fría y susurrante había hablado tras su espalda, cerca de su oído, pero cuando volteó para ver quién era, no había nadie. Solo él y sus amigos los murciélagos. – ¡¿Quién anda ahí?!
Apenas terminó de preguntar eso cuando sintió que era golpeado fuertemente en el pecho. El pequeño Touma voló por los aires hasta caer raudamente contra el suelo viejo, agrietándolo en el proceso. No había terminado de comprender que alguien lo estaba atacando cuando de repente, de la nada, sobre él, sobre su rostro, apareció un demonio de ojos rojos volcánicos, de ojos en lava, y esos ojos no podían pertenecer más que al milenario Kuran Kaname. Touma se quedó con los ojos abiertos a su máxima expresión, transpirando miedo.
No era el mismo Kaname que otras veces había visto.
Este Kaname hacía explotar su peligrosidad, hacía que el miedo de su víctima también explotara. Él regalaba miedo, estremecimientos, y unas ganas terribles de morir a seguir viendo esos ojos de infierno.
— K… K… K… -exclamaba Touma sin siquiera poder hacer funcionar su cerebro para que completara al menos una palabra.
— Sí, soy Kuran Kaname. –dijo él. – ¿Sabes? Tú y esa Shirabuki le están causando una molestia a mi Avril y no puedo permitirlo, así que dime dónde est…
Apenas sintió el ligero olor a Sakura, volteó hacia atrás y apenas pudo mover su brazo para detener uno de los tres dardos que Shirabuki había dirigido a su espalda. De un golpazo la mandó a volar por los aires hasta estrellarla contra una pared. Alargó la mano para quitarse los dos dardos que sí habían alcanzado a darle, estaban vacíos y apostaba todo lo que tenía a que esos dardos contenían el suero anti-vampiros. Tiró los dardos con violencia hacia el suelo, al menos solo habían sido dos. Sin embargo, empezó a sentir de inmediato una intensa debilidad en su cuerpo.
El dardo restante estaba tirado a un lado del pequeño líder del clan Touma y, aprovechando la distracción que había creado Shirabuki, se apresuró a tomarlo y reptar por el suelo hasta alcanzar una pantorrilla de Kaname, sin embargo, antes de que hiciese eso, Kaname le soltó una fuerte patada que lo estrelló contra el extremo del edificio. Cuando volteó hacia Shirabuki, ésta víbora ya no estaba más, había desaparecido.
— Kuso. –maldijo Kaname y se adelantó hacia Touma. –Despídete de tu imunda existencia.-declaró mientras se inclinaba hacia él y le hundía la mano en el pecho. –Nunca debiste ponerte en mi camino, niño. –agarró el corazón, lo apretó con tanta fuerza que lo hizo explotar dentro del cuerpo del niño.
De pronto, los ojos del líder del clan Touma se oscurecieron.
Kaname se dio la media vuelta y empezó a seguir el olor a Sakura.
Su velocidad no era la misma pero seguía siendo rápido. Salió del castillo a perseguir a Shirabuki hacia el norte pero de pronto se detuvo.
— ¡Kuran! ¿Qué haces? ¡Vamos tras ella! –le gritó Zero quien ya venía con Yagari corriendo.
— Esperen. –los detuvo levantando una mano. –Cat está en el castillo… -la mirada de Zero tomó algo del brillo que había perdido recientemente – está enterrada en alguna parte del jardín. –completó.
— Voy por ella! –gritó Zero y corrió de nuevo hacia el castillo.
— Nosotros vamos tras Shirabuki. –le ofreció Kaname.
— Vamos. –asintió Yagari y ambos empezaron a correr tan rápido como sus piernas les permitían.
De pronto fueron interceptados por un séquito de vampiras bellas y jóvenes.
— ¡Basta! No permitiremos que persigan a Shirabuki-sama. –gritaron al tiempo en que mostraban sus feroces colmillos.
— Yo me quedo, tú ve por Shirabuki. –le dijo Yagari sacando dos pistolas.
Kaname se le quedó viendo por un momento.
— ¿Qué esperas? ¡Ve! –gritó el sensei mientras se lanzaba a la lucha contra las bellas vampiras.
Kaname corrió y esquivó a algunas vampiras hasta finalmente seguir su camino.
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Shirabuki corría como una loca para llegar a la ciudad, sabía que entre civiles, Kaname no se atrevería a atacarla, vamos, ni siquiera se atrevería a tocarle ni un cabello. La suerte parecía estar de su lado esa noche oscura sin luna, pues a lo lejos vislumbró una cercana estación de trenes. Uno estaba por salir. Mientras corría divisaba si Kaname venía alcanzándola, pero él estaba muy lejos todavía.
Presurosa, le arrebató un boleto a una señora y corrió a subirse al tren que estaba saliendo.
Para cuando Kaname llegó, Shirabuki le saludó con la mano por una de las ventanas del tren.
"Estoy a salvo" pensó Sara ya más calmada dentro del tren.
De repente, el tren se estremeció ligeramente, la gente se asustó un poco pero aquello no duró más que un par de segundos y todo siguió normal. Shirabuki sabía que muy probablemente… bien, seguramente Kaname había subido a la cima del tren, esperando, sigiloso, a que el tren se detuviera y poder cazar a su presa.
"En algún momento la atraparé" pensó Kaname, "… y ella lo sabe… y tiene miedo" sonrió de medio lado mientras sus ojos refulgían de borgoña.
Gracias a los que leen y dejan review; LuKuran: I love you too, gracias por tu review! X3 Espero que este capi haya sido de tu agrado, ya se está viniendo la acción wajaja hay una escena de Avril que te juro que te va a encantar, pero eso ya viene más adelante c:
Nos vemos en el prox capítulo ;) Sean felices!
